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    <title>El Eco de Tandil</title>
    <subtitle>Entrevistas exclusivas y contenido multimedia para informarse minuto a minuto de lo que acontece en Tandil.</subtitle>
    <updated>2025-07-17T15:40:04+00:00</updated>
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            El día del final: ganó la democracia
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                <![CDATA[Cristian Riccomagno]]>
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                    <![CDATA[<figure><img src="https://cdnartic.ar/MgfI4AGHOUzW8bOyOKXhGiaWzc0=/800x0/filters:no_upscale():format(webp):quality(40)/https://cdn.eleco.com.ar/media/2023/11/javier_milei.jpg" class="type:primaryImage" /></figure><p>“Ya viene, ya viene, el día final, Señor (Dios) danos otra oportunidad (...) Señor, no destruyas la Humanidad (...) Señor, no permitas que esto acabe tan mal…”.&nbsp;Así, con un canto gregoriano que emula una misa en la que unos monjes quieren impedir la llegada del anticristo a la Tierra, empieza una de las mejores piezas de Les Luthiers que salió a la luz en los últimos años de actividad del grupo, cuando aún estaban los cinco cómicos originales.&nbsp;</p><p>Ayer, como en ese skecth, miles de argentinos asistieron a la urna con sentimientos encontrados pero con una misma voluntad: que inicie una nueva etapa y que Argentina tenga nueva oportunidad para volver a crecer. Y a priori, las fuerzas del cielo la escucharon.</p><p>Nunca pasó lo de ayer. Muchas personas fueron a votar en estado de perturbación mental. Que si eran antidemocráticos por querer votar a Milei, que si eran antipatriotas por querer votar en blanco o impugnar, que si traicionaban sus ideales y terminaban siendo cómplices por votar a Massa para que no vuelva la dictadura. El clima de tragedia cívica que se gestó en la previa a la elección llegó a tener casos en los que se señaló a gente por cómo vota. De un lado y del otro. Paradojas de un movimiento democrático que jugó al fleje, como se analizó en este medio semanas atrás.&nbsp;</p><p>Los resultados de la elección en la que Javier Milei se convirtió en nuevo presidente de los argentinos arrojan varias conclusiones apresuradas. Una, que la voluntad de cambio se hizo escuchar a meses de terminar uno de los peores gobiernos de la historia. Chapó aquí para Sergio Massa que, pese a ser Ministro de esta gestión hasta el diez de diciembre, llegó a la segunda vuelta. No es menor este dato teniendo en cuenta que defendió con su presencia en las urnas a un gobierno insostenible.</p><p>Otra conclusión podría ser que la campaña del miedo se pasó de rosca. La dicotomía democracia si, Milei no terminó aumentando un hartazgo que estuvo silencioso hasta que llegó el momento de expresarse en las urnas. Casos como los del Teatro Colón o editoriales de medios históricamente opositores al kirchnerismo que ¿mágicamente? encontraron su guía espiritual en la figura del tigrense a días de los comicios, generaron un efecto inverso al esperado. O al menos, no perforaron en favor del candidato oficialista el supuesto miedo antidemocrático que representaba Milei. No hay diferencia entre el espionaje ilegal (del que el kirchnerismo hizo alarde) al que los gobiernos de turno someten a muchos medios producto de la mala praxis de la democracia y la represión ilegal. Jorge es dueño de un multimedio y lo sabe porque sus periodistas lo sufrieron. El pueblo se lo recordó.&nbsp;</p><p>El clima de época que agitó gran parte del oficialismo terminó por deschabarlos con un gesto antipatriótico. Sergio Massa reconoció la derrota antes de que el gobierno publique los resultados oficiales. Hasta le agradeció a sus “once millones de votantes” cuando nadie tenía ni un dato, sólo tendencias. Massa es ministro hasta el diez de diciembre; como hizo Alberto con Macri, lo que pase hasta esa fecha es responsabilidad de este gobierno. Otra paradoja del kirchnerismo que se va: no se puede convocar a la unidad nacional y cinco minutos después ponerse en pie de guerra por el resultado de una elección. Tener un poco de gracia y humildad para salir de la trinchera es fundamental, especialmente si no te dieron la confianza para ser quien lideres los destinos del país. Milei no tiene un cheque en blanco. Tampoco tiene 100 días de gracia sino 100 horas. Deberá moderarse.&nbsp;</p><p>Dos reflexiones que deja esta segunda vuelta: si estaba en peligro la democracia ¿Los argentinos tendrían que haber votado el domingo? ¿Y si hubo una porción importante que optó por una opción similar al régimen militar, pese a todo lo que condiciona el voto, no amerita preguntarse “en qué te han convertido democracia”? Es fuerte poner en duda el sistema pero los resultados muestran que mínimamente hay un grupo de gente que manifiesta que sí.&nbsp;</p><p>Se termina un año electoral agotador. Para tener dimensión: empezó en febrero en La Pampa y terminó diez meses después. Hubo elecciones casi todos los fines de semana: nacionales, provinciales y municipales. Extraña superabundancia democrática para un país que la puso en duda en más de un debate.</p><p>En el sketch de Les Luthiers los monjes no logran impedir la llegada del anticristo y, al ver que no era tan malo como vaticinaba la profecía de Nostradamus, cambian los cantos de terror por cantos de cuna para darle la bienvenida al maligno. Millones de argentinos hicieron realidad esa escena. Ganó Milei y, guste o no el resultado, ganó la democracia.</p>]]>
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                    <![CDATA[<figure><img src="https://cdnartic.ar/MgfI4AGHOUzW8bOyOKXhGiaWzc0=/800x0/filters:no_upscale():format(webp):quality(40)/https://cdn.eleco.com.ar/media/2023/11/javier_milei.jpg" class="type:primaryImage" /></figure>“Ya viene, ya viene, el día final, Señor (Dios) danos otra oportunidad (...) Señor, no destruyas la Humanidad (...) Señor, no permitas que esto acabe...]]>
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                                <category term="opinion" label="Opinión" />
                <updated>2025-07-17T15:40:04+00:00</updated>
                <published>2023-11-20T14:08:55+00:00</published>
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            Sergio Massa vs Javier Milei: sin concesiones ni vencedor claro
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                <![CDATA[Cristian Riccomagno]]>
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                    <![CDATA[<figure><img src="https://cdnartic.ar/rckc9nrmA2h3_8cfBN6ExV59wrc=/800x0/filters:no_upscale():format(webp):quality(40)/https://cdn.eleco.com.ar/media/2023/11/milei_massa.jpg" class="type:primaryImage" /></figure><p>La mayoría de los análisis que se realizaron del debate previo a la segunda vuelta electoral entre Sergio Massa, de Unión Por la Patria, y Javier Milei, de La Libertad Avanza, advierten, a simple vista, la victoria al candidato del oficialismo. O al menos ese es el consenso general que copó los noticieros el domingo por la noche y la tapa de los diarios el lunes por la mañana. Sin embargo, si se desmenuza bloque por bloque lo que fue el cara a cara entre el Ministro de Economía y el Diputado Nacional, los dos tuvieron errores y aciertos que desdibujaron su performance.</p><p>En líneas generales, es cierto que se observó una clara asimetría entre Massa y Milei, tal como señalan analistas y especialistas. A la hora de comparar las campañas de cada candidato, es evidente que la del kirchnerismo tiene, por el hecho de ser gobierno, más fondos, recursos y capacidad profesional y operativa.&nbsp;</p><p>En otras palabras, lo que se vio fue un debate entre un profesional del terreno político, que se presenta con una hoja de ruta bien calculada y una estrategia clara (pensada de punta a punta: el antes, el durante y el después) y un amateur que da sus primeros pasos en esta arena.</p><p>La consideración de los recursos con los que cada contendiente dispone y los efectos que producen -sobre todo en los medios-, no es menor. Más allá de que importa más la música que el mensaje, el cómo se dice por sobre el qué, un debate no es sólo el momento en el que se produce, sino el amplio abanico de medios por los que se difunde: redes sociales, medios de comunicación, debate público, etc.&nbsp;</p><p>Massa demostró ser un experto en ese sentido y el domingo quedó claro en dos oportunidades: cuando mandó a googlear más de una vez “lo que dice Milei”; y en la cobertura mediática del día posterior que reforzó la idea de que él había dominado la escena.</p><p>“Lo que dice Milei” actuó como una Doble Nelson. Por un lado, puso el foco del debate como si fuese un plebiscito sobre Milei y sus propuestas y no sobre Massa, el actual ministro; así como también, por el otro, coordinó las denuncias que hizo sobre el libertario mirando a cámara, mientras su equipo publicaba en redes el recorte de la explicación que Milei había dado segundos antes. Como si fuese un equipo de Fórmula Uno.</p><p>El efecto que más ayudó a Massa a lograr el cometido fue la seguidilla de preguntas cerradas que acotaban el margen de acción de Milei a responder “si o no”. Para temas complejos, obligó a una respuesta televisiva: simple, corta y al pie. Entre otras cosas forzó a Milei a confirmar que cerrará el Banco Central, que dolarizará la economía y a explicar detalles de su vida que eran desconocidos y que incomodaron al libertario (problemas laborales de hace 30 años, denuncias de plagios en sus libros, propiedades en el exterior). El candidato opositor desaprovechó la oportunidad de contraatacar con la crisis económica, la inflación y los escándalos de corrupción que tan cerca le pegan al candidato oficialista.</p><p>Mágicamente, por medio de un recurso simple -acentuado por el tono de aseveración del Ministro-, uno de los responsables de la crisis económica más profunda de los últimos años terminó pidiéndole explicaciones a un candidato que todavía no ha gestionado nada. Se invirtieron los roles.&nbsp;</p><p>Por si fuera poco -y aquí está el quid de la cuestión-, Milei le respondió a cada una de las preguntas pensando que lo mejor era explicar el razonamiento de las medidas. Es un error vender racionalidad en una elección tan emocional como la que se vive. Clave para un primer debate: nunca se debe perder tiempo en desviar el foco de una pregunta que condena, imposible hacerlo en 25 segundos.</p><p>También es cierto que esta misma situación puede leerse a la inversa. Massa no logró magnificar los errores o las propuestas de Milei. En otras palabras, a Milei no le fue tan mal como Massa necesitaba. Lejos de enojarse como hizo casi siempre en notas con periodistas, aprovechó a desarrollar propuestas que en las últimas semanas quedaron desvirtuadas por la campaña oficialista. Algunas las explicó con mucha dificultad, pero logrando que Massa levante el tono de voz, se muestre nervioso por imponer una idea, pregunte de más y realice movimientos corporales que lo dejaron como un autoritario. El abuso de este recurso reflejó que la propuesta de Massa era atacar a Milei, quien se mostró descafeinado por no responder.</p><p>Ninguno de los dos pudo aprovechar la posibilidad de desplazarse para mostrarse más descontracturados. Caminar es alcanzar un objetivo y se usa para hablar con un público determinado, para reforzar un mensaje clave dirigido a alguien en particular. Massa lo hizo en dos oportunidades y rebotó sobre sí mismo como si fuese un animador de TV. A eso le sumó gestos propios de los libros que más se leen sobre esta temática en Estados Unidos: abusó del gesto de súplica cuando se refirió a la crisis -de la que él forma parte- y la ojiva.</p><p>Está claro que los errores no forzados de Milei, como la referencia a Margaret Thatcher y la justificación de su fanatismo por la exministra inglesa, resultaron en un gol en contra. Sin embargo, por las características particulares de esta elección, insistir con esas explicaciones refuerza la virtud de la genuinidad, un valor que Massa no tiene y que no pudo revertir.</p><p>Preparar un debate no es solamente pensar qué decir ni memorizar números y slogans para repetirlos una y otra vez, sino anticipar escenarios posibles y estudiar los puntos fuertes y débiles (los propios y los del contrincante) para anticipar ataques y defensas (como el caso del psicotécnico y la pasantía de Milei en el BCRA o el paso de Massa por la Universidad de Belgrano). En definitiva, ese es el reino de la oratoria.</p><p>Parafraseando a Giulio Andreotti, en una campaña no se debe tener razón sino lograr que te la den, porque para tenerla se necesitan argumentos, y para ganar un debate se necesita una estrategia. El debate del domingo dejó en claro que una cosa es el debate televisivo, donde todo parece fácil, y otra totalmente distinta es el debate político. Hacerlo en Intratables no es lo mismo que en una campaña, por eso quedó en evidencia que, si bien los dos se prepararon para exponer sus propuestas, Massa quiso exponer también la propuesta de Milei. Milei planificó el debate; Massa también, aunque de forma más inteligente, pues ha conseguido que no se hable del presente. Milei se enroscó en querer ganar el argumento cuando la clave era demostrar quién tiene el carácter para presidir.</p><p>En un mundo hiper digitalizado en el que se fabrican más televisores que demócratas, el formato del debate impone una simplificación (todo se analiza en términos de ganadores y perdedores), que va de la mano con la competitividad y el espectáculo político (los más de 40 puntos de rating lo confirman porque, y abre otro debate, para muchos marca un momento de alta politización en la política), que va de la mano con el conflicto. Esta campaña tiene todos esos condimentos.</p>]]>
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                    <![CDATA[<figure><img src="https://cdnartic.ar/rckc9nrmA2h3_8cfBN6ExV59wrc=/800x0/filters:no_upscale():format(webp):quality(40)/https://cdn.eleco.com.ar/media/2023/11/milei_massa.jpg" class="type:primaryImage" /></figure>La segunda vuelta será una disputa clave por un modelo de país. El final de la campaña tuvo un hito clave en el último debate presidencial. Últimos apuntes antes de la veda electoral.]]>
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                                <category term="opinion" label="Opinión" />
                <updated>2023-11-18T12:02:18+00:00</updated>
                <published>2023-11-18T11:59:21+00:00</published>
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            Massa VS Milei, antidemocráticos vs antidemocráticos
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                <![CDATA[Cristian Riccomagno]]>
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        </author>
        
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                    <![CDATA[<figure><img src="https://cdnartic.ar/H998cQrGV6KKrwB0UAYSXvAiqa8=/800x0/filters:no_upscale():format(webp):quality(40)/https://cdn.eleco.com.ar/media/2023/11/massa_milei_debate.jpg" class="type:primaryImage" /></figure><p>Desesperada. Agitada. Movida. Convulsionada. Así está Argentina a pocos días de que llegue el momento de definir su destino. Así está la política, que se ha dejado moldear por apostadores de alto riesgo cuando oficialistas y opositores, acuerdistas y anti acuerdistas, llevan las emociones al límite como si la gente estuviese en condiciones de soportar más sufrimiento.&nbsp;</p><p>Eso es lo que hace a estas elecciones un poco más particulares que las anteriores: a medida que se acerca el día D, se hace más difícil determinar cuál será el efecto o el resultado de todos pronunciamientos y apoyos que se dieron en las últimas semanas. Entre tanto desagrado y fastidio con la clase política, todas las encuestas dan un empate técnico con leves ventajas de Massa o Milei -dependiendo quién la pague- que están dentro del margen de error. Pero si la junta de voluntades entre dirigentes no le sirvió a Larreta para ganar las PASO - que hizo una foto con todos los gobernadores electos de Juntos Por el Cambio para mostrar “músculo político” -, y tampoco le sirvió a Bullrich para entrar a la segunda vuelta ¿Por qué habría de servirle a alguno de los dos candidatos para imponerse el próximo 19 de noviembre? Así como a los politólogos les cuesta entender el final abierto al que se encamina el país, a la casta pareciera costarle comprender que los votantes no son de nadie.&nbsp;</p><p>A la campaña de la sobredosis de tilo que circula con fluidez en ambos lados de la grieta, hay que sumarle el desgano y la apatía de la gente que no piensa cancelar las costosas reservas de un fin de semana largo. Ese tiempo lo había planeado lejos de la alienación de su día a día y, por sobre todo, lejos de la campaña. Eso es lo que alienta y al mismo tiempo preocupa a parte del PJ. Más de un intendente, diputado y gobernador cuyo destino ya fue resuelto por las urnas -más allá de expresiones públicas de afinidad- no encuentra mucha motivación para mover el aparato territorial, clave en la primera vuelta para torcerle el brazo a Milei ¿Que le conviene más en estos casos, un presidente fuerte o uno con el que pueda negociar más coparticipación u obras llegado el caso? Ante esta pregunta un mal intencionado del oficialismo deslizó que a Massa tal vez le conviene perder para asegurar, quizá en dos años y no en cuatro, un regreso del peronismo-kirchnerismo que lo deje otros diez años en el poder.</p><p>Tiene razón Malamud cuando señala que esta segunda vuelta define más que dos modelos de país: define la organización política-partidaria para las próximas elecciones, algo que parece haber anotado Larreta que por estas semanas piensa en armar un nuevo espacio de centro. Argentina enfrenta una elección que podría dejar en el poder a un partido que hace cinco años no existía y terminar con gestiones de partidos y coaliciones que gobiernan hace más de 20 años.&nbsp;</p><p>La pelea de esta segunda vuelta no se da entre los que quieren que gane uno u otro candidato, la pelea es entre los que no quieren que gane Massa y los que no quieren que gane Milei. Las moderaciones de ambos binomios de campaña responden a esto, por eso también Massa refuerza su batalla cultural para hablar lo menos posible de economía. La campaña “Milei no, Argentina sí” ganó protagonismo porque la gente en situación de balotaje vota en negativo y ya no alcanza con repetir el slogan de las generales: “Tenemos con qué, tenemos con quién”.&nbsp;</p><p>Mientras todos esperan que en el debate de este domingo quede expuesto el peor de los dos, la estrategia de deskirchnerización de Massa se coronó la semana pasada con su visita a Majul en La Nación Más y a Córdoba, el territorio más hostil para Unión por la Patria.&nbsp;En ambos lugares insistió con que en esta elección hay que elegir entre el caos o el gobierno sin caer en que el caos también es el gobierno.&nbsp;¿Cómo habría que interpretar sino las opacas intervenciones de los servicios de inteligencia socios del kirchnerismo, que protagonizaron el mayor de los escándalos de los últimos 40 años de democracia? ¿O acaso en las últimas semanas no dijo Massa que el caos de Milei no atenta contra la democracia?&nbsp;</p><p>El caso de espionaje que estalló la semana pasada y tiene a Massa como víctima y cómplice, expone el tejido de un aparato de poder que apunta contra el Poder Judicial para lograr impunidad. Paradójicamente los jueces -junto con otros políticos, periodistas y personajes públicos-, terminan siendo víctimas de una persecución política. Lawfare al revés.&nbsp;Este peligro antidemocrático es tan o más peligroso que el que propone Milei a tal punto que ni Underwood se animó a tanto.&nbsp;</p><p>Mientras Massa y Milei pelean por el sillón de Rivadavia, Macri y Cristina temen por el futuro de sus causas en la Justicia. Y la democracia argentina espera empezar su viaje hacia una democracia normal, en la que los servicios de inteligencia no juegan a la política sino que se ocupen de lo suyo y las elecciones se hacen con Boleta Única y no las organiza el gobierno sino un organismo público e independiente en sus decisiones y funcionamiento. Si pudo México, puede Argentina.&nbsp;</p>]]>
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                    <![CDATA[<figure><img src="https://cdnartic.ar/H998cQrGV6KKrwB0UAYSXvAiqa8=/800x0/filters:no_upscale():format(webp):quality(40)/https://cdn.eleco.com.ar/media/2023/11/massa_milei_debate.jpg" class="type:primaryImage" /></figure>Desesperada. Agitada. Movida. Convulsionada. Así está Argentina a pocos días de que llegue el momento de definir su destino. Así está la política, que...]]>
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                <updated>2025-07-17T15:40:04+00:00</updated>
                <published>2023-11-13T11:42:06+00:00</published>
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            Candidatos pedestres para un país pedestre
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                <![CDATA[Cristian Riccomagno]]>
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        </author>
        
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                    <![CDATA[<figure><img src="https://cdnartic.ar/93OPExZ8YxSk9K1_fElgZeavsAI=/800x0/filters:no_upscale():format(webp):quality(40)/https://cdn.eleco.com.ar/media/2023/11/massa_milei.jpg" class="type:primaryImage" /></figure><p>Que la política argentina se ha convertido en los últimos tiempos en un ámbito vulgar y ramplón es sabido por todos. Que los políticos de las últimas décadas se han preocupado más por ver quién junta más gente en una plaza y por impulsar proyectos por el “Día del Pastelito“ en el Congreso en lugar de convertirse en estadistas, también. Todo se niveló para abajo, incluso, la calidad de los candidatos.&nbsp;</p><p>Pasaron dos semanas de las elecciones generales y la democracia argentina no deja de sorprender, así como no deja de sorprender la poca categoría de los dos candidatos que competirán en segunda vuelta. Candidatos pedestres, con propuestas pedestres acordes a una segunda vuelta que será pedestre.&nbsp;</p><p>Pareciera ser que los resultados del ballotage, al igual que la contienda electoral del pasado 22 de octubre, se explicarán más por la oferta electoral que por la demanda. La voluntad popular de cara al 19 de noviembre se divide claramente en dos posturas: los que están desesperados porque no entiende cómo una parte de la población vota corruptos; los que no comprenden porqué la otra parte vota antidemocráticos. A partir de esa toma de partido, es que los sesgos de confirmación de cada lado de la nueva grieta se materializan en forma de “Ah, pero…”.&nbsp;</p><p>La campaña de Massa empieza a darse cuenta de que aquella remontada épica que presentaban como una elección histórica, terminó siendo un magro resultado tratándose de un candidato peronista unificado. Sin mucho éxito hasta el momento para llevarse la mayoría del voto opositor y asegurar la victoria, la reeditada narrativa de la Unidad Nacional fomenta la idea de que Massa será quien detenga al nuevo enemigo de la patria: la antidemocracia. El relato de David contra Goliat es muy efectivo pero la verdad es que este David massista se parece bastante al Goliat mileista.&nbsp;</p><p>Como a la oposición le cuesta hacer pie el que lo mejor lo marcó resultó ser Schiaretti, que se tiró contra Massa por el juicio militante a la Corte. Para quien no lo sepa, la comisión de juicio político pretende, entre otras cosas, volver a la Alemania de 1933. El kirchnerismo busca destituir a un juez porque en lugar de hacer lo que le pedía una multitud que se manifestaba en la calle aplicó el derecho penal vigente. ¿Cómo se explica que el que no quiera a las instituciones sea únicamente Milei? Motivado por el romance de Massa con Llaryora - el gobernador electo- Schiaretti reiteró su rechazo al juicio que “impulsa el gobierno kirchnerista del ministro Sergio Massa". Un malintencionado del kirchnerismo dijo a raíz de este conflicto que Massa se ahoga con nafta usando ese recurso.&nbsp;</p><p>Así, en una hábil operación como la que le lanzó a Aracre en su momento, las encuestas que dieron ganador a Massa ahora muestran primero a Milei. En los últimos días desde el oficialismo buscan reforzar esa épica con otra: la experiencia. La impericia del gobierno va más allá de la (¿soberana y patriótica?) falta de combustible. Es rara la noción de soberanía energética que tiene el kirchnerismo, pero le alcanza para correr a la Libertad Avanza - que perdió terreno en estos últimos días – con el fantasma del salto al vacío.</p><p>Más allá de que hace años Argentina saltó al vacío y sigue cayendo como el coyote en plena persecución del correcaminos, pocas motivaciones ofrece este gobierno para destacar a la experiencia por sobre la improvisación. ¿O será que Argentina está gobernada por improvisados hace tiempo? Milei podrá pasarse horas hablando con su perro Connan, tomando un vermut, pensando las primeras diez medidas si llega a Casa Rosada, pero por lo menos se aconseja con el amigo más fiel del hombre.&nbsp;</p><p>El resultado de las generales fue claro: la división del cambio determinó que un tercio de los electores ganara la elección. Ergo, hace falta poner el ojo en el debate porque los medios – por más que le pese a más de un periodista – ya no mueven la aguja más que para ver el clima. ¿Y los jóvenes? se informan por temas, ya ni si quiera en las redes. Si le interesa un tema le prestan atención si no, lo dejan seguir. Como lo dejan seguir a Vilouta, que grita los goles en el entretiempo, pero analiza la economía a partir de la quita del impuesto a las ganancias del que él se benefició. &nbsp;</p><p>La calidad del liderazgo influyó en octubre e influirá en noviembre porque lo que determinará esta elección será la capacidad individual de cada propuesta. Así como nadie le puede negar a Massa su habilidad para negociar, nadie puede discutirle a Milei su habilidad para instalar temas. El problema común que tienen Massa y Milei -además de que tienen mucho en común por el armado de listas en conjunto y la poca transparencia del financiamiento - es que tienen voceros que son un pato criollo.&nbsp;</p><p>Más allá de las propuestas, lo que para Milei resultó ser el trampolín que lo llevó a la cúspide en agosto lo terminó bajando en octubre. Entender esto es determinante sobre todo por el formato en el que se desarrollará el debate entre un Massa que en cada aparición pública parece estar bajo sobredosis de tés de tilo y un Milei que empezó a asustar con la manera en la que se expresaba.&nbsp;</p><p>Milei tiene otro obstáculo. Los que están debajo de la línea pobreza y al borde de la hiperinflación votaron a Massa. “Argentina no es un país de mierda” resultó ser un slogan inteligente: refuerza la idea de esperanza como sucesora del miedo al estar apalancada sobre acciones del Plan Platita. Este es el desafío de la campaña de Milei, volver a centrar la discusión pública en la economía en lugar de pasarse horas justificando las -muy berretas- operetas que le hace el kirchnerismo en medios amigos a sus voceros. Más discusión por cuánto sale un kilo de tomates o porqué la nafta en Argentina está tan barata y menos enrollo con la dictadura y el acceso a las armas. Para eso, Milei tiene que disciplinar a los liberales, algo muy difícil porque, justamente, son liberales. Cada loco con su tema.&nbsp;</p><p>Son pocos los indecisos que definen su voto por un debate, sin embargo, este puede definir un resultado contundente. Esta vez, además de pedirle que solucione un sinfín de cosas cuando al mismo tiempo se le critica que no puede solucionar nada, la gente mira la política como un espectáculo. No por algo lo más esperado no es el debate sino el resultado de las pericias psicológicas que pidió Massa.&nbsp;</p><p>Con el ballotage a la vuelta de la esquina, de los dos lados se señalan con distintas acusaciones. Con retóricas simples, lineales y con poco sustento argumentativo, los malos vuelven siempre del mismo modo: antidemocráticos, con poco respeto por las instituciones y violentos. Da la casualidad que esta vez, están de los dos lados de la grieta. Con esta pobre oferta electoral, hasta sería mucho más republicano y honesto poner una boleta con la cara de Cositorto.</p>]]>
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                <updated>2023-11-08T11:26:29+00:00</updated>
                <published>2023-11-08T11:24:28+00:00</published>
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            La trampa populista de Milei y la posibilidad de Juntos Por el Cambio
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                <![CDATA[Cristian Riccomagno]]>
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                    <![CDATA[<figure><img src="https://cdnartic.ar/gFjo_5V1S7-HSLtwkd44H0IMwnI=/800x0/filters:no_upscale():format(webp):quality(40)/https://cdn.eleco.com.ar/media/2023/08/milei_1.jpg" class="type:primaryImage" /></figure><p>Los dos gritan. Los dos insultan. Los dos sobreactúan la bronca, la angustia y la grieta. Viven de ella. No conciben su existencia sin la del otro. Los dos tienen enemigos claramente definidos. Los dos dicen que van por todo. Los dos demuestran poco respeto por las instituciones. Los dos se la pasan insultando a los medios y a los periodistas. Los dos dicen que son distintos pero a kirchneristas y libertarios les bastó el mes post PASO para demostrar que son iguales.&nbsp;</p><p>Mientras el ministro Sergio Massa aplica desesperadamente la fórmula clásica del peronismo para dar vuelta elecciones, desde el lado libertario de la grieta le responden con más populismo. Aunque se pasea disfrazado de Robin Hood, Massa tardó años en subir el mínimo del impuesto a las ganancias y le cuesta explicar por qué no lo eliminó. Massa debería aprender que cuando hay sed de castigo lo mejor es no explicar nada.&nbsp;En el otro bando insisten con la dolarización y hacen agua cuando tiene que explicar el cómo de medio plan de gobierno. Prometer eliminar impuestos es fantástico pero la sociedad necesita ver esperanza.</p><p>Los dos tienen un enemigo poderoso en común: los medios. Massa y la vocera presidencial se enojan cuando los periodistas preguntan incisivamente y dejan en evidencia que sus promesas están flojas de papeles. Milei también. El economista libertario está a cinco minutos de hablar de “los esbirros de los medios hegemónicos”&nbsp;pero&nbsp;por ahora sigue diciéndoles “periodistas ensobrados”.&nbsp;¿Ensobrados? Si. Massa se paseó por canales estatales y afines pidiendo perdón por “tener simpatía” con este gobierno sin recibir re pregunta alguna, como si no fuese Ministro. Milei se entrevistó con el animador Tucker Carlson que vino al país sólo para conocer al candidato. Un malintencionado dijo que aprendieron bien del porteño amarillo.&nbsp;</p><p>Kirchneristas y libertarios tienen un sistema narrativo propio. Basan sus discursos en eslóganes con gran fuerza retórica que reducen la realidad al máximo&nbsp;y facilitan su repetición en cualquier debate de café o grupo de WhatsApp. Aunque hay que reconocer que no se la ponen muy difícil, Milei y Massa hacen que todos caigan en la trampa de discutir los temas que ellos mismos instalan.&nbsp;</p><p>En este escenario de fervor populista para Juntos Por el Cambio no está todo perdido. Las elecciones dejaron en claro que cuanto menor es el nivel económico-social más es el voto peronista. Puesto de otra forma, a mayor nivel económico-social más voto antiperonista. La diferencia es que Milei tiene la misma cantidad de votos entre ricos y pobres. Tal vez debería ser Milei quien tiene que correr como Rocky Balboa en un video.&nbsp;Aunque la victoria de Milei pueda poner en duda la importancia del armado territorial en una elección, en las provincias que eligieron gobernador e intendente el mismo domingo que Milei dio el batacazo las coaliciones tradicionales hicieron una mejor elección. Unión por la Patria y Juntos sacaron entre cinco y diez puntos más, mientras que Milei sacó trece puntos menos. Cuando se tiene que votar intendente y gobernador se piensa distinto.&nbsp;</p><p>Otra chance se le abre a Juntos Por el Cambio de la mano de Massa. En el acto con la central sindical de la semana pasada parecía haber más gente arriba del escenario que abajo. Una pícara metáfora del momento del peronismo. Una pícara imagen del humor social.&nbsp;</p><p>Hay tres provincias que habrán elegido gobernador antes que Milei, Bullrich y Massa aparezcan en el cuarto oscuro nuevamente. Santa Fe repitió la elección con Pullaro ganando la gobernación. De repetirse un triunfo de JxC en Mendoza y Chaco podría cambiar el clima político y generar la inercia que necesita Bullrich para entrar a la segunda vuelta.&nbsp;</p><p>Se acerca octubre y la política sigue debatiendo qué hacer con Milei. Mejor dicho, cómo terminar con el fenómeno libertario, con este monstruo del que se sabe muy poco pero del que se piensa y escribe mucho.&nbsp;</p><p>Acostumbrada al guión de la grieta la reacción de la casta es de desesperación total. Como si la batalla de la percepción se tratase de un debate lógico y racional, medios oficialistas y opositores, funcionarios, candidatos, políticos y hasta los curas villeros se encargan de criticar a Milei todo el tiempo sin reparar en que lejos de sacarle votos lo benefician. Es muy torpe.&nbsp;</p><p>A este fenómeno atípico no lo horadan las herramientas tradicionales. Para intentar ganarle hay que ser innovador. La respuesta existe y no la dieron las encuestas. Mucho menos los politólogos y los expertos en campañas electorales. Como muchas cosas que pasaron en la política post pandemia la estrategia anti Milei también la predijeron Los Simpsons. Hace 28 años Springfield fue atacada por carteles de publicidad gigantes que sucumbían cuando la gente los ignoraba. La fórmula que debe utilizar la casta es fácil: just don’t look. Simplemente no miren.</p>]]>
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                    <![CDATA[<figure><img src="https://cdnartic.ar/gFjo_5V1S7-HSLtwkd44H0IMwnI=/800x0/filters:no_upscale():format(webp):quality(40)/https://cdn.eleco.com.ar/media/2023/08/milei_1.jpg" class="type:primaryImage" /></figure>Los dos gritan. Los dos insultan. Los dos sobreactúan la bronca, la angustia y la grieta. Viven de ella. No conciben su existencia sin la del otro. Lo...]]>
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                <updated>2023-09-15T13:08:08+00:00</updated>
                <published>2023-09-15T13:07:19+00:00</published>
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            La casta le hace campaña a Milei
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                <![CDATA[Cristian Riccomagno]]>
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                    <![CDATA[<figure><img src="https://cdnartic.ar/8ltRkBFnV2YvCj2uHqpqfFr2NtY=/800x0/filters:no_upscale():format(webp):quality(40)/https://cdn.eleco.com.ar/media/2023/08/javier_milei_1.jpg" class="type:primaryImage" /></figure><p>La olla a presión no da más. La bronca y el hartazgo se siguen acumulando en una sociedad que cada día está más distanciada de la política pese a que ésta se desespera por simular empatía. No tiene éxito. Por la repetición de la misma película una y otra vez en cada elección, el público ya ha aprendido a detectar estos trucos de inmediato.</p><p>Acorralados por los resultados de las PASO, el kirchnerismo inició la semana con un anuncio de medidas que buscaban aliviar el ajuste que el propio Massa había anunciado una semana antes. El acuerdo con el FMI duró menos de siete días. El gobierno sigue demostrando que no tiene palabra.&nbsp;Ni con el mundo, ni con sus socios políticos, ni con su conciencia.&nbsp;</p><p>El candidato que promete resolver los problemas que no puede resolver como ministro se recibió de vendedor de autos usados&nbsp;ante los desafíos electorales que tiene el peronismo. En los últimos días, Massa - ese mismo que con su característico esbozo sonriente el viernes previo a las PASO intentó hacerles creer a los jubilados que sus pensiones le habían ganado a la inflación - se ha dedicado a vender un sueño mágico. Como muchos gobernadores, ante la inflación y los sueldos de hambre basa su campaña en la fantasía estatal.&nbsp;</p><p>El Plan Platita se anunció hace una semana. A las quejas del FMI las siguieron los desplantes de los caudillos provinciales. En menos de 24 horas avisaron que no pagarán los bonos prometidos por el - hace rato ya no más - superministro. No hay que confundirse, no es que hayan tomado nota del resultado de las PASO sino que están intentando salvar su quinta del fenómeno Milei. Para no quedar como alguien que está terminando su mandato en soledad, el presidente quiso anunciar las medidas que 24 horas antes había anunciado Massa. Entre tantas justificaciones que dio en sus videos en Instagram dijo: “Nosotros te escuchamos, nosotros te leemos”. Miedo. Fernández está a un paso de pedirnos que le pidamos disculpas por haberle hecho gobernar en este tiempo.</p><p>Del otro lado de la grieta pasa algo no muy distinto. El negacionismo también afecta a una parte de Juntos Por el Cambio. Los derrotados de la interna siguen dándole vuelta a los resultados e insisten: “Teníamos al mejor candidato. El tema es que la gente está en otra sintonía”. No es casual que en un espacio que adjudica su derrota a la coyuntura político-social, un ministro de seguridad aproveche un viaje de trabajo para ir a ver un partido de tenis. Es una licencia que se puede tomar un funcionario de la capital más segura de Latinoamérica, pero el delito nunca es cero. En la coalición que iba a representar el descontento social siguen negociando cómo se acoplan ambos equipos de campaña. De cara a octubre cotizan en bolsa las promesas de pauta y territorio.&nbsp; &nbsp; &nbsp;</p><p>Desesperada, la casta sigue demostrando que es casta.&nbsp;Con la tranquilidad de no tener que usar nunca ninguno de sus pésimos servicios, el oficialismo sigue reivindicando al Estado mientras las colas en las guardias de los hospitales se hacen cada día más largas.&nbsp;Se multiplican los problemas de infraestructura en los colegios y se agrava la inseguridad. La amenaza que agita el kirchnerismo en los últimos días no estaría haciendo efecto ¿Cómo sería perder lo que no se tiene si ganase Milei?&nbsp; &nbsp;</p><p>Desde que ganó Milei se multiplican los análisis tratando de comprender el fenómeno. Sigue llamando la atención la composición de su electorado, en su mayoría jóvenes. El reciente Monitor Nacional de Taquión evidenció que el 62,3% de los jóvenes sueñan con tener estabilidad económica. La casa propia o el trabajo ideal quedan relegados por la necesidad de un día a día más ordenado. Mientras que los políticos tradicionales le pagan fortuna a (¿asesores?) que les dicen cómo hacer retos en TikTok, el único que canaliza las demandas de este sector es el economista libertario. Más simple. Milei no gana el voto jóven porque hace contenidos como si fuese un pendeviejo con aires de influencer, Milei es tendencia en TikTok porque hay jóvenes que se sienten representados por él.</p><p>Después del mensaje de las urnas en agosto, así arranca septiembre. Con una oposición peleando por entrar a la segunda vuelta. Con un oficialismo desesperado que se aferra a los parches electorales como si fuesen dadores de beneficios de un país en esplendor. Con una casta que defiende lo público porque se cree dueña de lo público. Con un objetivo, cualquiera sea el caso: seguir aferrado a la teta del Estado.</p>]]>
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                    <![CDATA[<figure><img src="https://cdnartic.ar/8ltRkBFnV2YvCj2uHqpqfFr2NtY=/800x0/filters:no_upscale():format(webp):quality(40)/https://cdn.eleco.com.ar/media/2023/08/javier_milei_1.jpg" class="type:primaryImage" /></figure>La olla a presión no da más. La bronca y el hartazgo se siguen acumulando en una sociedad que cada día está más distanciada de la política pese a que...]]>
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                <updated>2025-07-17T15:40:04+00:00</updated>
                <published>2023-09-06T15:06:11+00:00</published>
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            Resetear el sistema
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                <![CDATA[Cristian Riccomagno]]>
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                    <![CDATA[<figure><img src="https://cdnartic.ar/DobIEp6Q5ctY5pze6ZVT1WUal2Y=/800x0/filters:no_upscale():format(webp):quality(40)/https://cdn.eleco.com.ar/media/2023/06/milei.jpg" class="type:primaryImage" /></figure><p>Javier Milei sale a escena en el mismo escenario en el que la noche anterior brilló Luis Miguel, o su doble. Empezó su acto de cierre de campaña cantando a capela. Ni un buenas noches. No hubo un locutor que le anticipara al público lo que iba a ocurrir como pasa comúnmente en cualquier evento de estas características. Cualquier desentendido de la política que pasaba esa noche por la puerta del Movistar Arena sin saber qué ocurría allí dentro, nunca hubiese podido descubrir que se trataba de un acto político.</p><p>Un público variado, del más heterogéneo. Distintas edades, profesiones, niveles socioeconómicos, cultos y gustos culturales. Distintas formas de vestirse, con y sin adornos en el cuerpo. Distinto pasado y procedencia ideológica. Una misma sensación: la bronca y el hartazgo.</p><p>Milei nunca se imaginó que después de triunfar en un set de televisión su vida seguiría en la política. Menos que en las PASO iba a ganar en 16 provincias, muchas de ellas, con elecciones anticipadas en las que sus candidatos tuvieron una performance flojísima. Analizarlo a Milei implica cambiar algunas formas de analizar la política. Implica entender que lo que se manifestó en las urnas el último domingo es un fenómeno individual. Es Milei y punto. Los candidatos que compartieron boleta con el líder de la Libertad Avanza se vieron beneficiados por el famoso arrastre. Algunos no tuvieron tanta suerte. &nbsp;</p><p>Milei recorrió todo el espectro socio-económico. Un voto largo y profundo. Desde los centros urbanos de clase media como Córdoba o Mendoza hasta los distritos más pobres como el NOA o algunos municipios del conurbano. Milei canalizó el voto bronca de los pobres que se cansaron de perder con la inflación. De los pobres de siempre que eran pobres pero vivían con dignidad y de los nuevos pobres que cayeron de la clase media. Algo de lo que el peronismo reniega por el duro golpe que la ola violeta implicó para su sistema clientelista y algo que Cambiemos envidia porque nunca pudo lograrlo.</p><p>Nadie fue profeta en su tierra. Cristina Kirchner perdió en Santa Cruz, Sergio Massa y su esposa en Tigre, el clan Posse en San Isidro, Horacio Rodríguez Larreta en CABA, Néstor Grindetti en Lanús y Juan Schiaretti en Córdoba. En los últimos meses muchos analistas recorrían los programas de televisión y se dedicaban a resaltar las consecuencias de la crisis. En los días previos a las PASO hubo asesinatos en las tapas de los diarios, aumento de precios y devaluación de la moneda. Con este clima social los resultados de Milei, Patricia Bullrich y Massal no deberían generar tanta sorpresa.</p><p>Juntos Por el Cambio tiene el mayor desafío de cara a octubre. Bullrich tiene que recuperar los votos que el espacio perdió en un año y retener los de Larreta. Más allá de las tensiones que dejó la interna a este último deberían agradecerle. Sin darse cuenta el sistema de elecciones concurrentes le permitió a la coalición neutralizar la performance de Milei en CABA. El corte en favor del Jefe de Gobierno fue casi del 22%. Milei quedó tercero con 17 puntos (Marra, su candidato local, apenas llegó a los 12), Larreta apareció segundo con 20 y Bullrich ganó con 28. En los barrios más pobres de la capital como Villa Lugano, Villa Riachuelo o Villa Soldati hubo un corte Milei - JxC. Una vez más la Ciudad aparece a contrasentido del país. Votó distinto.</p><p>En uno de sus tantos libros Jaime Durán Barba habla de la implementación del método científico en el trabajo en el ámbito político, de pensar movimientos a partir de hipótesis. En ese mismo capítulo habla de la paradoja de la incompletud que tiene que ver con que aparece algo que estaba fuera de lo previsible. El cisne negro. Milei.</p><p>Esta elección está plagada de hipótesis que ahora son puestas en contraste. La idea de que el apoyo de un político ayuda a un candidato a ganar una elección es una de esas. Durán Barba insiste en la idea de que el cansancio de la sociedad con la política es tal que no los quiere ver ni en figuritas. Vidal y los que la ayudaron a inclinarse por una opción de su interna no lo escucharon a Jaime.</p><p>Además de la confirmación de esta teoría las PASO suponen muchas nuevas hipótesis para la política de cara a octubre. Ponen en duda la eficacia de la pauta y los grandes mecanismos de propaganda; la efectividad de pasear a un candidato por todos lados haciéndolo sobreactuar emociones; la efectividad de los aparatos y los instrumentos electorales en la tracción del voto. Solo una cosa está clara: la gente quiere resetear el sistema. Busca reiniciarlo todo y terminar con la apatía y el desencanto.</p>]]>
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                <updated>2023-08-19T11:23:15+00:00</updated>
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            Les domadores domades
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                <![CDATA[Cristian Riccomagno]]>
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                    <![CDATA[<figure><img src="https://cdnartic.ar/FZj_bxtpkactz609PoUbJXdH3wA=/800x0/filters:no_upscale():format(webp):quality(40)/https://cdn.eleco.com.ar/media/2023/05/cristina.jpg" class="type:primaryImage" /></figure><p>La domadora de serpientes llega al set de televisión amigo. La cámara la sigue a su paso mientras que, eufórico y en un momento cuasi orgásmico, el notero que cubría la previa de su arribo la saluda tres veces con alta dosis de cholulismo sin conseguir más que un: “Hola, hace tiempo no venía a la tele”.&nbsp;El crush de Tinder que no fue.&nbsp;</p><p>En medio de un circo que está lejos de poder ser catalogado como periodístico, Cristina se sentaría en minutos mano a mano con Pablo Duggan. Ese periodista “odioso”, como le dijo ella, que hace algunos años vinculaba a la vicepresidenta con José López, el de los bolsos en el convento, repitiendo en todos los canales: “Las empresas contratistas sabían que las coimas las pedía Cristina Kirchner”.&nbsp;</p><p>“Esta es tu casa”, le dijo Duggan a Cristina mientras oficiaba de anfitrión en el canal cuyos dueños le debían a la AFIP millonarias sumas de dinero por no pagar las cargas sociales de sus empleados ¿No es bastante paradójica esa relación con el poder mediático para un espacio político que se rasga las vestiduras al defender “la justicia social del movimiento trabajador”?</p><p>En “Duro de Domar” los domadores se quedaron domados. En ese programa que llegó al éxito cuando parodiaba la actualidad en épocas de Roberto Pettinato, los panelistas hablaron una vez que terminó la performance de la vicepresidenta y se dedicaron a elogiar las preguntas amistosas de Duggan. Otro domado.</p><p>Después de un elogio directo a Sergio Massa y un mensaje camuflado de condicionamiento para quien reclame reemplazar a Alberto - “resulta imprescindible la construcción de un programa de gobierno para el sistema democrático” -, sin piedad, Cristina destruyó al presidente en el canal de su núcleo duro. Alberto llegó gracias a ella y se va por ella, que, como más de un político, también está “domada” pero por la “frustración” de la calle.</p><p>“Tenemos que entender por qué hay un tercio (…) ¿Qué era volver mejores? Continuar lo bueno que hicimos hasta el 2015 (…) Ganar la elección depende de que volvamos a enamorar a la sociedad”, se confesó Cristina que ya no piensa en las elecciones sino en qué poder tendrá el día después.</p><p>Otros que se pasean en plan de domadores de leones son los sindicalistas. Más precisamente los que integran la cúpula de la CGT que, el jueves pasado, sacó un comunicado en rechazo a las propuestas de candidatos opositores que pretenden reformar las leyes laborales.&nbsp;</p><p>“Colisionan de manera frontal con nuestra férrea determinación de defender el trabajo como valor social esencial para el desarrollo”, alertaron. Es inevitable preguntarle a la CGT cuál es esa “férrea determinación” de la que hablan, si se pasaron cuatro años hibernando como osos pardos y no le hicieron ni un paro al gobierno que más destruyó el salario de los trabajadores desde la vuelta de la democracia.&nbsp;</p><p>Según la Organización Internacional del Trabajo (OIT) en Argentina el 45% de los trabajadores son informales&nbsp;(más de ocho millones de personas están ocupadas, pero en condiciones de vulnerabilidad), y según el Instituto para el Desarrollo Social Argentino (IDESA) el 50% de los puestos de trabajo creados en los últimos 20 años es empleo precario y empleo público. Los esbirros del PJ ni siquiera tuvieron el coraje de movilizarse contra la inflación y la crisis económica del gobierno que avalan. Ellos también están domados y a la espera de que Cristina elija a su candidato.&nbsp;</p>]]>
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                    <![CDATA[<figure><img src="https://cdnartic.ar/FZj_bxtpkactz609PoUbJXdH3wA=/800x0/filters:no_upscale():format(webp):quality(40)/https://cdn.eleco.com.ar/media/2023/05/cristina.jpg" class="type:primaryImage" /></figure>La domadora de serpientes llega al set de televisión amigo. La cámara la sigue a su paso mientras que, eufórico y en un momento cuasi orgásmico, el no...]]>
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                <updated>2023-05-20T11:30:25+00:00</updated>
                <published>2023-05-20T11:26:49+00:00</published>
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            La política ante la marcha de los desahuciados
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                <![CDATA[Cristian Riccomagno]]>
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                    <![CDATA[<figure><img src="https://cdnartic.ar/kSRCmhDAX9XQhVkyDT9OiLGyRrM=/800x0/filters:no_upscale():format(webp):quality(40)/https://cdn.eleco.com.ar/media/2018/12/elecciones.jpg" class="type:primaryImage" /></figure><p>Desahuciados. En las encuestas y en las conversaciones que se dan entre los participantes de distintos Focus Group, es una de las palabras que más se repiten a la hora de medir el ánimo social. Significa, según la propia Real Academia Española, “quitar a alguien toda esperanza de conseguir lo que desea”.</p><p>El último sondeo publicado por Opinaia muestra que la agenda de la opinión pública continúa siendo ordenada por temas económicos. No sólo la inflación es preocupante, también la pobreza y el desempleo. Los índices alarmantes que exhibe Argentina en el campeonato económico, orientan la brújula de las inquietudes de los argentinos.&nbsp;Pero la difícil y angustiante situación en la que nos metieron los distintos gobiernos de los últimos 20 o 30 años, hace que los argentinos&nbsp;no sólo limiten compras en el supermercado para llegar a fin de mes, sino que posterguen sueños y proyectos de vida.&nbsp;</p><p>Esto, tal vez, explique porqué según la misma encuestadora Javier Milei sigue siendo el dirigente mejor posicionado (es el único con más imagen positiva que negativa) y, en términos individuales, sería el candidato más votado en las PASO: uno de cada cuatro votantes elegiría al economista libertario. De hecho, si se compara con las últimas elecciones presidenciales de 2019, tanto el Frente de Todos como Juntos Por el Cambio estarían reteniendo solo el 50% de sus votantes.</p><p>¿Qué ofrece la política ante este panorama desolador? De todo un poco. Algunos, hasta fingen demencia y siguen para adelante como si nada pasara. Otros, simulan interpretar las demandas de la gente. Porque, en definitiva, la campaña es el campeonato de la percepción y los relatos.&nbsp;</p><p>Por poner un ejemplo. Si uno observa con atención las entrevistas que hizo durante el último mes la ex gobernadora bonaerense y actual diputada nacional porteña, María Eugenia Vidal, la estructura narrativa era siempre la misma.&nbsp;</p><p>Después de la primera pregunta, Vidal describía con calma el estado de indignación de la gente, al mismo tiempo que hacía una especie de auto descripción con la que buscaba sintonizar con el ánimo social. El desesperado intento por dejar de ser casta. O al menos por que no se note tanto.&nbsp;</p><p>Pregunta a pregunta, a la indignación le ganaban los gestos de bronca y repetía la idea de que los temas sobre los cuales preguntaban los periodistas eran los “temas de la casta” que no le importaban al argentino común y corriente. En el cierre de cada nota, como todo líder que necesita ser aceptado en época de campaña, enfocaba su energía en entronizarse así misma.&nbsp;</p><p>De hecho, en la primera nota que dio después de anunciar que no iba a ser candidata a la presidencia, algo bastante previsible, dijo: “(…) Al PRO le dije que no nos miremos el ombligo. Les propuse bajar las candidaturas (…) Siento que mi decisión ayuda a la unidad y que escucha a la gente (que) me dicen ‘estén unidos, no se peleen’”.</p><p>Es, tal vez, el textual de esa nota que mejor representa el intento de entronización de una persona que simula tener una importancia muy superior a la real. ¿Desde qué púlpito moral una ex “leona bonaerense” que perdió por quince puntos en 2019 contra uno de los peores gobernadores que tuvo la Provincia, reclama y da lecciones a sus compañeros de coalición sobre política y sociedad, como si no perteneciera al universo político, después de que tuvo que cambiar el domicilio para ser diputada nacional por Capital Federal?&nbsp;</p><p>Vidal indignada con la política y haciendo campaña para estar en línea con las demandas de la opinión pública, es el ejemplo más ilustrativo del intento de un sector que insiste en seguir pareciendo creíble ante una sociedad que ya está entrenada para detectar esos artilugios de inmediato.&nbsp;</p><p>Esperando por si va o no de candidata a Jefa de Gobierno en la Ciudad, sigue la moda de líderes como Macri y Cristina: bajarse antes de que comience el quilombo universal.&nbsp;</p>]]>
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                    <![CDATA[<figure><img src="https://cdnartic.ar/kSRCmhDAX9XQhVkyDT9OiLGyRrM=/800x0/filters:no_upscale():format(webp):quality(40)/https://cdn.eleco.com.ar/media/2018/12/elecciones.jpg" class="type:primaryImage" /></figure>Desahuciados. En las encuestas y en las conversaciones que se dan entre los participantes de distintos Focus Group, es una de las palabras que más se...]]>
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                <updated>2023-05-06T11:40:59+00:00</updated>
                <published>2023-05-06T11:35:16+00:00</published>
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            Hasta nunca, Alberto
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                <![CDATA[Cristian Riccomagno]]>
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                    <![CDATA[<figure><img src="https://cdnartic.ar/hid4C4J_1QHkzRIueedyP_TRBB0=/800x0/filters:no_upscale():format(webp):quality(40)/https://cdn.eleco.com.ar/media/2022/09/alberto_9.jpg" class="type:primaryImage" /></figure><p>Se va. Con la inflación al 8% mensual de la que es responsable el ministro ya no todopoderoso Massa, después de otra corrida cambiaria&nbsp;que evidenció el completo fracaso del plan iniciado con Guzmán y después de la salida de un funcionario que nadie conocía. Después de una semana en la que sonaron fuerte los motores de los helicópteros sobre Casa Rosada, como reconoció un ex ministro K, Alberto Fernández, el presidente que nunca fue y tampoco será, renunció a algo que nunca fue suyo.&nbsp;</p><p>Previsible. No sólo la decisión del presidente sino también la forma. Otra vez Twitter. Otra vez un video. El kirchnerismo repite las fórmulas con las que comunica decisiones en las que no quiere dar la cara en tiempo real. El libreto se repitió hasta el cansancio en un viernes en que los noticieros parecían estar en loop. El anuncio de Fernández era analizado por los panelistas de cada programa que, cuando se quedaban sin saliva, le daban paso a los colaboradores del Jefe de Estado que insistían en justificar la teatralización de la liberación nacional.</p><p>Debilitado para tomar medidas importantes, Alberto narró la renuncia de un presidente de la nación, no de un candidato a la reelección. En esos ocho minutos interminables volvió a presentarse como víctima de la historia: Fernández fracasó por la sequía, por la pandemia, por la guerra en Europa y por culpa de Macri. Esos ocho minutos terminaron por condenar al “albertismo” a ser un meme político sin volumen, sin gobierno, sin gestión, sin salida.&nbsp;</p><p>Lejos de traer tranquilidad, como aseguraban los referentes del PJ en cada nota del viernes, el anuncio del presidente genera más inestabilidad de gobierno. Alberto no solo no gobierna, algo que se sabía hace tiempo, sino que ahora ya enfatiza que no lo hace.&nbsp; &nbsp;</p><p>En medio de esta tragicomedia con la que el kirchnerismo le sigue haciendo daño al país, paradójicamente, Massa queda perfilado a ser el candidato del oficialismo. Con una gestión que no arranca, sin plan y sin brújula, sería un candidato sin logros. Al dólar a 400 pesos y la inflación acelerada se le suman más malas noticias: Argentina incumple las metas de déficit fiscal con el FMI, el déficit comercial aumentó y la canasta básica anticipa que la pobreza aumentará en los próximos meses. En medio de esta semana catastrófica para el oficialismo Massa se sacó fotos con gobernadores y anunció el Mundial Sub 20. ¿Será que está albertirizándose?&nbsp;</p><p>Con el peronismo sin salida y en crisis muchos aseguran que el 10 de diciembre el peronismo dejará el gobierno. A diferencia del oficialismo que no tiene candidatos, la oposición, que tiene varios, enfrenta un problema: necesita legitimar un candidato que recupere el vínculo de la política con la gente. En otras palabras, construir un futuro gobierno capaz de aplicar las medidas necesarias y urgentes que esta administración nunca quiso y ahora no puede hacer.&nbsp;</p>]]>
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                    <![CDATA[<figure><img src="https://cdnartic.ar/hid4C4J_1QHkzRIueedyP_TRBB0=/800x0/filters:no_upscale():format(webp):quality(40)/https://cdn.eleco.com.ar/media/2022/09/alberto_9.jpg" class="type:primaryImage" /></figure>Se va. Con la inflación al 8% mensual de la que es responsable el ministro ya no todopoderoso Massa, después de otra corrida cambiariaque evidenció el...]]>
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                <updated>2023-04-24T11:52:53+00:00</updated>
                <published>2023-04-24T11:46:33+00:00</published>
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            La curva de Alberto
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                <![CDATA[Cristian Riccomagno]]>
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                    <![CDATA[<figure><img src="https://cdnartic.ar/_W-pWYKMsAb7Yh0C8i9KukXRDW8=/800x0/filters:no_upscale():format(webp):quality(40)/https://cdn.eleco.com.ar/media/2023/03/alberto_f.jpg" class="type:primaryImage" /></figure><p>Hace una semana ocurrió un hecho histórico. Solo con 24 horas de diferencia, en las dos orillas del Río de la Plata, dos presidentes dieron inicio al trabajo formal de los parlamentos de sus respectivos países. Uno dio cátedra de estadista ante un calificado auditorio y se ganó los aplausos de su tropa oficialista y hasta de la oposición. El otro, ante un público bastante menos calificado, generó tal sorpresa que no solo fue reputado de cínico y mentiroso, sino que fue “reputado” por todos.</p><p>De un lado del charco, Lacalle Pou destacó los beneficios de distintas reformas aplicadas durante su gobierno – especialmente las económicas: crecimiento del 5 % en el último año, creación de 40 mil nuevos puestos de trabajo, récord de exportaciones, etc – y hasta se dio el lujo de prometer una baja de impuestos. Fernández, del otro lado, intentó justificar su supervivencia en el poder.</p><p>Lejos de ese Presidente súper poderoso de hace unos años, Alberto siguió con el verso de que las complicaciones que tenemos se deben a la guerra que empezó Putin. En ese intento de martirizarse, como si fuese un pobre angelito a quien el cosmos le pone palos en la rueda de forma constante, Fernández mintió. &nbsp;</p><p>Mintió cuando dijo que las exportaciones aumentaron por obra y gracia de su gobierno, cuando fue la guerra que desató Putin la que provocó una fuerte suba en los precios internacionales. Eso explica el incremento del 13,3% con respecto a 2021 del que se jacta Fernández porque las cantidades exportadas cayeron un 2,3% en el mismo periodo.&nbsp;</p><p>Siguió mintiendo cuando dijo que “en 2022, el haber mínimo jubilatorio tuvo un incremento interanual del 107%, superando la inflación en 12 puntos”. Si se tiene en cuenta la inflación, las jubilaciones sufrieron el año pasado una caída del 12% al comparar los haberes de diciembre.&nbsp;</p><p>También dijo que “en 21 provincias argentinas se registra pleno empleo” cuando, según el propio INDEC, hay sólo tres provincias con una desocupación menor al 3%. En esa línea, también se olvidó de ver la web oficial del INDEC cuando dijo que “la industria encadenó 15 meses de subas continuas”. De acuerdo con el Índice de Producción Industrial (IPI Manufacturero), la actividad industrial no solo no se incrementó de forma continua, sino que ocurrió lo opuesto en 7 de esos meses entre octubre de 2021 y diciembre de 2022.&nbsp;</p><p>El remate llegó el jueves. Después de que se conociera la amenaza a Messi en Rosario y el Ministro de Seguridad reconoció que “ganó el narco”, Fernández, que no habló de narcotráfico (sólo hizo una breve mención al crimen organizado) en su discurso de la semana pasada, no tuvo mejor idea que decir: “Algo habrá que hacer”. Como si fuese un problema a enfrentar de un gobierno que recién inicia su gestión.&nbsp;</p><p>Así las cosas, quien haya escuchado el discurso del Presidente, se habrá dado cuenta, en vivo y en directo, que Alberto desperdició su última oportunidad de volver atrás en su trayectoria por “la curva del boludo”. Después de haberla pegado en 2019, después de que le festejaran todo con la pandemia, después de que tocara banquina con sus célebres frases como “los brasileros vienen de la selva”, ahora solo resta resignarse en la última categoría: “Che, pero este es un boludo”.&nbsp;</p>]]>
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                    <![CDATA[<figure><img src="https://cdnartic.ar/_W-pWYKMsAb7Yh0C8i9KukXRDW8=/800x0/filters:no_upscale():format(webp):quality(40)/https://cdn.eleco.com.ar/media/2023/03/alberto_f.jpg" class="type:primaryImage" /></figure>Hace una semana ocurrió un hecho histórico. Solo con 24 horas de diferencia, en las dos orillas del Río de la Plata, dos presidentes dieron inicio al...]]>
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                <updated>2023-03-06T13:13:38+00:00</updated>
                <published>2023-03-06T12:58:19+00:00</published>
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            Nuestros tres años con Alberto
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                <![CDATA[Cristian Riccomagno]]>
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        </author>
        
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                    <![CDATA[<figure><img src="https://cdnartic.ar/hadr4rytKs_axa7lQrAQnLfMDuY=/800x0/filters:no_upscale():format(webp):quality(40)/https://cdn.eleco.com.ar/media/2022/11/alberto_3.jpg" class="type:primaryImage" /></figure><p>Diciembre de 2019. Alberto Fernández dejaba el Congreso de la Nación para dirigirse a Casa Rosada. Hacía unos instantes había jurado como presidente. En ese entonces tuvo mejor suerte que su antecesor; el bastón de mando y la banda presidencial se los entregó el mandatario saliente.&nbsp;</p><p>Aplaudido por los propios y por los prestados de su frente que copaban la calle, Alberto entró a la casa de gobierno por la puerta grande. Tres años más tarde, en la puerta de atrás de la rosada, recordó su inicio de gestión con un acto al que no fue nadie. La imagen de soledad resume un gobierno fracasado repleto de promesas incumplidas.&nbsp;</p><p>El presidente que entró gritando que “no puede haber argentinos de primera y de segunda” es el mismo que en plena pandemia hacía fiestas en la Quinta de Olivos. El mismo que por televisión se peleaba con periodistas y amenazaba a los argentinos que pedían a gritos trabajar. El mismo que encabezó el pésimo manejo de la crisis sanitaria del Covid-19: un vacunatorio vip para los amigos, 130 mil muertos, la tardía compra de vacunas con contratos pocos claros, entre otros chascos.&nbsp;</p><p>Fernández celebró tres años de fracasos acompañado por las Abuelas de Plaza de Mayo. No dijo ni una sola palabra sobre los informes realizados por organismos de Derechos Humanos, que constatan violaciones de las fuerzas de seguridad provinciales –Formosa principalmente- mientras se cumplía con el aislamiento. Tampoco pidió perdón por apoyar el auto golpe de Estado que hace una semana intentó hacer Castillo en Perú, y que Cancillería acompañó junto con México.</p><p>El mismo Fernández que en 2019 exclamó que el país tiene que “impulsar el desarrollo de todas sus regiones”, no dijo nada sobre el 100% de inflación anual y el 43% de pobreza. Tampoco dijo nada del crecimiento de la economía informal, ni de la difunta “Mesa contra el hambre” que tiene a más un integrante disfrutando del lujo en Qatar.&nbsp;</p><p>El mismo presidente que prometió recomponer los haberes jubilatorios y se la pasó repartiendo bonos de cinco mil pesos que no alcanzaban para nada, se olvidó de mencionar que entre diciembre de 2019 y el mismo mes de 2022, la jubilación mínima cayó en términos reales. Tampoco habló de los sueldos. No sólo no se recuperaron, sino que cayeron entre un 3,7% y un 3% por la improductividad y la inflación.&nbsp;</p><p>Mucho menos se lo escuchó mencionar al dólar. El mismo que prometió “un dólar competitivo para producir y exportar”, no se animó a reconocer que la moneda estadounidense perdió contra la inflación acumulada.&nbsp;Tampoco que está en uno de sus niveles más bajos de competitividad. Tampoco dijo nada de las reservas del Banco Central, que están más de US$ 5 mil millones de dólares abajo&nbsp;de las que había en el inicio de su gestión. Raro, teniendo en cuenta que se profundizó el “cepo cambiario” heredado de Macri.</p><p>El festejo de estos tres años de gestión fue casi en soledad. A la ausencia de Cristina Kirchner, que estaba con covid-19, se le sumaron otras tantas. No fueron sindicalistas de peso dentro del oficialismo como Pablo Moyano (CGT) o Hugo Yasky (CTA). No fueron funcionarios ungidos por el propio Fernández como Luana Volnovich (Pami) y Fernanda Raverta (ANSES). Con excepción de Osvaldo Jaldo –encargado de cuidarle la provincia a Manzur-, tampoco fueron los gobernadores del PJ que había estado en Buenos Aires 48 horas antes. Otro que brilló por su ausencia fue Axel Kicillof y eso que el acto se realizó solo a 60 kilómetros de la capital. Sergio Massa, el superministro que hace unos meses fue presentado como la última gran incorporación de un gabinete con mucho recambio, llegó para la foto final.&nbsp;</p><p>El fracaso de Alberto Fernández va más allá de lo económico-social. El fracaso de estos tres años hace que nadie en el peronismo quiera que el presidente esté “al frente para ordenar” el movimiento del general. Un movimiento que en sus mejores épocas se jactó de representar el trabajo y la justicia social, pero que se ha convertido en el puente entre los que sufren la pobreza y los que se aprovechan para hacer caridad con el Estado.</p>]]>
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                    <![CDATA[<figure><img src="https://cdnartic.ar/hadr4rytKs_axa7lQrAQnLfMDuY=/800x0/filters:no_upscale():format(webp):quality(40)/https://cdn.eleco.com.ar/media/2022/11/alberto_3.jpg" class="type:primaryImage" /></figure>Diciembre de 2019. Alberto Fernández dejaba el Congreso de la Nación para dirigirse a Casa Rosada. Hacía unos instantes había jurado como presidente....]]>
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                <updated>2022-12-19T11:39:14+00:00</updated>
                <published>2022-12-19T11:37:56+00:00</published>
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            Inflación, el precio injusto
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                <![CDATA[Cristian Riccomagno]]>
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                    <![CDATA[<figure><img src="https://cdnartic.ar/YC9gcxuKTF-k-YtPLE0L-oPVoIU=/800x0/filters:no_upscale():format(webp):quality(40)/https://cdn.eleco.com.ar/media/2022/04/inflacion.jpg" class="type:primaryImage" /></figure><p>El puchero es una comida típica peruana que se cocinaba desde la época inca. Con el paso del tiempo, llegó a ser el plato que más se consumía en el Río de la Plata. La única diferencia entre los pucheros que preparaban las familias patricias y los que cocinaban las menos acomodadas, era que las primeras usaban carne de gallina.</p><p>Con el paso del tiempo, el puchero se convirtió en patrimonio de las clases populares ya que combinaba productos económicos con restos de la comida del fin de semana. El de la abuela, el del bar de la esquina, en porciones individuales en algún restaurante; millones de pucheros han alimentado a la clase trabajadora argentina a lo largo de todos estos años.</p><p>En invierno, a doña María le encanta hacer el puchero con chorizo, pero no lo prepara tan seguido. No porque no le guste, no le gusta el precio del chorizo. Ni el del pollo. Ni el del cerdo. Doña María está enojada.</p><p>El carnicero que le vende la carne a doña María prefiere el puchero de su abuela sin chorizo, pero con mejores cortes de carne que un simple osobuco. Él también está enojado. Y preocupado por el precio de la luz. Dice que todo es culpa de Putin.</p><p>Para Marcelo la culpa es del gobierno. Él también está enojado. No le gusta el puchero, pero vende las cacerolas que usa María para hacer puchero con chorizo para sus nietos. Además del precio de la carne, las verduras, los embutidos, la luz, el gas, otra cosa que aumentó es el precio del metal. Marcelo hace meses que no vende cacerolas. Ni sartenes, ni planchas, ni nada.</p><p>Sin cacerolas, por el precio del pollo, de las carnes, de los embutidos y de las verduras, los nietos de María se preguntan: ¿Qué pasará con los pucheros cuando vuelva el invierno? ¿Se convertirán en un artículo de lujo?</p><p>Ana Laura y su familia trabajan de lunes a domingo. Hace cuatro años cumplió su sueño de tener su propio restaurante. Se levanta temprano y cuando a la noche se va el último cliente prepara todo para el día siguiente. Pandemia mediante, además de pagar todos los costos, el restaurante le permitía a ella cobrar su sueldo, a su pareja cobrar el suyo y a su hermana, que también trabaja en el negocio, cobrar otro sueldo.</p><p>Desde que arrancó el año los productos que ella compra todos los meses vienen con aumentos. Al principio manejó la situación incrementando los precios del menú. Como la clientela entendía y acompañaba pudo sobrellevar el boliche por un tiempo. Pero, como en Argentina todo es susceptible de empeorar, paga de luz y gas entre el doble y el triple de lo que estaba acostumbrada. A fin de mes ya no le queda nada de beneficio para su bolsillo. Tampoco para su pareja. Ambos decidieron dejar de cobrar su sueldo para ayudar a que las cuentas del negocio cierren. Cenan en la casa las sobras que quedan de los platos que arman en el restaurante.</p><p>Su restaurante ya no le da para vivir. Lejos de tirar la toalla, Ana Laura es una persona orgullosa que no pierde la ilusión de reflotar su negocio y lo va a intentar una vez más. Una nueva oportunidad que se da a ella y al país sabiendo que, si para marzo del 2023 no logró conservar gran parte de su clientela, aumento del menú mediante, deberá cerrar la persiana.</p><p>Problemas como los de Ana Laura son tristemente comunes para muchos comerciantes, emprendedores y trabajadoresargentinos que, como Eliseo, no ven un aumento de sueldo desde marzo pasado.</p><p>A diferencia de Tomas “Toto” Massa, que con sus “17 años” y por culpa de Twitter no puede “emocionalmente seguir adelante” con sus coberturas en Qatar para Mundo Selección, una plataforma ideada por y para la AFA, Eliseo y Marcelo no se resignan. A sus 50 años Ana Laura tampoco. Hace malabares para no dejar en la calle a las familias que viven de su negocio y sigue trabajando de lo que le apasiona en la vida pese a que muchos se empeñen en arruinarle su sueño. Un sueño mucho más justo que día a día se esfuma por culpa de la inflación.</p>]]>
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                    <![CDATA[<figure><img src="https://cdnartic.ar/YC9gcxuKTF-k-YtPLE0L-oPVoIU=/800x0/filters:no_upscale():format(webp):quality(40)/https://cdn.eleco.com.ar/media/2022/04/inflacion.jpg" class="type:primaryImage" /></figure>El puchero es una comida típica peruana que se cocinaba desde la época inca. Con el paso del tiempo, llegó a ser el plato que más se consumía en el Rí...]]>
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                <updated>2025-07-17T15:40:04+00:00</updated>
                <published>2022-11-19T11:05:42+00:00</published>
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            Superávit de memes
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                <![CDATA[Cristian Riccomagno]]>
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                    <![CDATA[<figure><img src="https://cdnartic.ar/mqdL_IUDNsY2GwIwA4J4MlBcw5w=/800x0/filters:no_upscale():format(webp):quality(40)/https://cdn.eleco.com.ar/media/2022/10/alberto_fernandez.jpeg" class="type:primaryImage" /></figure><p>Faltan inversiones. Falta trabajo. Falta gasoil. Faltan productos en las góndolas, medicamentos, repuestos. Falta alegría, felicidad, respeto por las normas. Falta Chanel y Christian Dior. Faltan dólares. Faltan neumáticos. Faltan clavos.&nbsp;</p><p>Pareciera ser a estas alturas que en la Argentina del Frente de Todos lo único que sobran son memes.&nbsp;Sobran memes de&nbsp;la diversidad cambiaria, que con tantos tipos de dólares, es la característica principal de una gestión económica que devalúa parcialmente por sector y mata lentamente al dólar oficial.</p><p>Sobran memes, después de que algunos ilusionados del kirchnerismo, envalentonados porque el Presidente estaba al fin por hacer algo en Villa Mascardi, optó por sacarse una foto con personas que niegan la existencia del Estado Argentino con la bandera mapuche de por medio. Sobran memes, como si Zelenski hubiese recibido en Kiev a los invasores con la bandera rusa en la mesa de diálogo.&nbsp;</p><p>Sobran memes, porque en simultáneo el Presidente sumó una nueva renuncia en el gabinete. Porque la ministra de Mujeres, Géneros y Diversidad fue la única que cumplió con su palabra. Elizabeth Gómez Alcorta, de la que nada se esperaba nada hizo en estos casi tres años de gestión. Sobran memes, porque su salida no fue porque estaba cansada de la poca presencia femenina en el gabinete de un gobierno que se rasga las vestiduras por ser inclusivo. Sobran memes, tristes memes, porque se va sin resultados y con 146 femicidios en el primer semestre.&nbsp;</p><p>Sobran memes de Tolosa Paz, porque una vez más, ganó perdiendo. Los mismos memes que en 2021 la comparaban con la señora de los gatos de Los Simpson por sus gritos ininteligibles. Sobran memes porque la flamante ministra tuvo su primer piquetazo a menos de 24 horas de haber jurado. Sobran memes, porque con la llegada de la esposa de Albistur al gabinete y con el fin de la gestión cada vez más cerca, Alberto ya gestionó su alquiler en el departamento de Puerto Madero.</p><p>Sobran memes porque en medio de la crisis económica y social las nuevas ministras asumieron en medio de un festejo en Casa Rosada. Sobran memes, porque falto de apoyos de los propios, el Presidente, que al mismo tiempo es el titular del Partido Justicialista a nivel nacional, no asistirá a ninguno de los actos por el Día de la Lealtad aunque “apoya todas las convocatorias”, como dijo su portavoz.&nbsp;</p><p>Sobran memes de corruptos haciéndose pasar por gobernantes. Memes de demagogos haciéndose pasar por defensores de los débiles. De autoritarios vestidos de libertadores. De verdugos disfrazados de víctimas. Sobran memes de un carnaval político que tristemente ha durado demasiado en Argentina.&nbsp;</p>]]>
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                    <![CDATA[<figure><img src="https://cdnartic.ar/mqdL_IUDNsY2GwIwA4J4MlBcw5w=/800x0/filters:no_upscale():format(webp):quality(40)/https://cdn.eleco.com.ar/media/2022/10/alberto_fernandez.jpeg" class="type:primaryImage" /></figure>Faltan inversiones. Falta trabajo. Falta gasoil. Faltan productos en las góndolas, medicamentos, repuestos. Falta alegría, felicidad, respeto por las...]]>
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                <updated>2022-10-15T13:22:27+00:00</updated>
                <published>2022-10-15T13:20:38+00:00</published>
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            Problemas de casta
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                <![CDATA[Cristian Riccomagno]]>
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        </author>
        
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                    <![CDATA[<figure><img src="https://cdnartic.ar/59AKfkgBd25bk8RnEaBqXjgeoAQ=/800x0/filters:no_upscale():format(webp):quality(40)/https://cdn.eleco.com.ar/media/2022/09/alberto_7.jpg" class="type:primaryImage" /></figure><p>El ambiente en el estadio está caldeado. Sólo hace falta que aparezca la tarjeta roja necesaria para iniciar el estallido. Cansados del VAR e indignados con los árbitros que&nbsp;cambian las reglas del juego para perjudicarlos a cada silbatazo,&nbsp;los hinchas visitantes protestan en todas las jugadas. No les queda otra, el dueño de la pelota es el equipo rival y de alguna forma tienen que hacerse valer.&nbsp;</p><p>Su paciencia está llegando al límite. Primero que les daban entradas a tipo de cambio especial; después que no. Luego que les volvían a dar permiso para comprar pero a un costo tres veces mayor de lo normal; y después otra vez que no. Finalmente se las dieron pero la mayoría de los tickets eran truchos. Furia fue lo que se agarraron cuando se dieron cuenta del buzón que habían comprado.&nbsp;</p><p>Los fanáticos de la hinchada local también vociferan e insultan pero por otros motivos. Están nerviosos porque su equipo pelea el descenso y la dirigencia no reacciona. El referí que ellos mismos habían nombrado para este partido no les resultó como esperaban.&nbsp;El Presidente del club está de viaje en Estados Unidos. El tesorero, que había llegado para ordenar las cuentas y salvar el futuro de la institución, también se fue. La dueña, lejos de preocuparse por su gente y por los resultados de la gestión de los que ella misma ubicó en el club, sigue intentando salvar su pellejo en la Justicia.</p><p>Los socios se miran en la tribuna con cara de desahuciados. Cantan, pero no porque la ocasión lo amerite, sino porque lo único que les queda son los recuerdos. Ahora, solo resta esperar a que llegue el enorme digestivo con el que podrán seguir adelante: el mundial.&nbsp;</p><p>La escena anterior puede estar sacada de una ficción surrealista un tanto pedorra, pero no. Un país con cien por ciento de inflación anual y la pobreza arriba del 40 por ciento. Un país que no aumenta su inversión privada, que no aumenta sus exportaciones, que no crea trabajo. Un país con una política internacional muy errática. Un país que ha degradado la calidad educativa y perdido cientos de días de clases. Un país que no logra terminar con la inseguridad.&nbsp;</p><p>Como el club que pelea el descenso, Argentina es un país con un gobierno de poco más de mil días que aún no tiene rumbo. No hay nada de qué asombrarse porque los dirigentes son los mismos.&nbsp;</p><p>En medio de una pobreza que angustia y una inflación que asfixia Alberto Fernández se fue a la ONU. Como los hostels estaban llenos y el dólar oficial ayuda, se alojó en el hotel&nbsp;Park Hyatt de Nueva York donde la noche cuesta 170 mil pesos por persona.&nbsp;Con saber esto ya ni siquiera hace falta hacer referencia a&nbsp;sus dichos sobre los discursos de odio y la regulación de las redes sociales. Sólo basta con esperar a que vuelva a manejar su cuenta de Twitter para ver cómo sale.&nbsp; &nbsp;</p><p>La vice se queda pero metida en su mundo judicial. No gobierna sino que busca salir impune del juicio por la obra pública. Y de paso cañazo, a la espera de un fallo poco favorable en la causa Vialidad que pueda terminar en la Corte Suprema de Justicia, sigue con su cruzada para modificarla cuestionando a jueces y fiscales. El kirchnerismo es de manual: si no puede ganar el partido, cambia las reglas del juego.&nbsp;</p><p>El gobierno del Frente de Todos es un gobierno con problemas de casta. Su agenda no está en lo que necesitan los argentinos sino en la obsesión por el control. En esa agenda el único acuerdo que pareciera ser posible es el de las figuritas del mundial. Un mercado que el kirchnerismo también busca controlar.&nbsp;</p>]]>
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                    <![CDATA[<figure><img src="https://cdnartic.ar/59AKfkgBd25bk8RnEaBqXjgeoAQ=/800x0/filters:no_upscale():format(webp):quality(40)/https://cdn.eleco.com.ar/media/2022/09/alberto_7.jpg" class="type:primaryImage" /></figure>El ambiente en el estadio está caldeado. Sólo hace falta que aparezca la tarjeta roja necesaria para iniciar el estallido. Cansados del VAR e indignad...]]>
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                <updated>2022-09-24T11:24:07+00:00</updated>
                <published>2022-09-24T11:22:36+00:00</published>
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            El odiador eres tú
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                <![CDATA[Cristian Riccomagno]]>
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        </author>
        
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                    <![CDATA[<figure><img src="https://cdnartic.ar/Zo-DukQC_q2fTQpBHLnFVvVUSYk=/800x0/filters:no_upscale():format(webp):quality(40)/https://cdn.eleco.com.ar/media/2022/09/cristina.jpg" class="type:primaryImage" /></figure><p>Habían pasado menos de 24 horas. La bala que afortunadamente no puso en jaque la democracia seguía trabada en la recámara de la pistola Bersa. Todavía no se sabía absolutamente nada sobre la vida del atacante que gatilló dos veces a cincuenta centímetros del rostro de Cristina Kirchner. Se desconocían los medios con los que se informaba, si usaba redes sociales, si arrastraba problemas psiquiátricos con origen en su pasado personal, si militaba políticamente o formaba parte de algún grupo extremista. Y, sin embargo, en medio de un mar de dudas y conmoción social, el kirchnerismo ya tenía un culpable: los mensajes de odio.&nbsp;</p><p>No había pasado ni un día de ese hecho trágico que, en un acto partidario y tristemente previsible, el tratamiento de ese tema ya se resumía en una lógica de gobierno versus oposición. De buenos contra malos, de “ellos” contra “nosotros”. La memoria selectiva con la que se manejaron los que estaban en el palco desde el que leía Alejandra Darín reflejó lo que ya se sabía. El odio no es para ellos un problema sino su fuente de sentido.&nbsp;</p><p>El trágico hecho comprobó, entre otras cosas, que la indignación colectiva no necesita de información cierta o profunda, sino sólo de las condiciones necesarias para que esa reacción sea constituida en una reacción activa.&nbsp;</p><p>Después de un mes en el que oficialistas y opositores no hicieron otra cosa más que hablar de Cristina el kirchnerismo en su conjunto eligió seguir apuntando a la confrontación.&nbsp;Fue el cierre de un show absurdo que se desarrolló durante poco más de tres semanas. Un show en el que el ajuste que implementa el Gobierno no tuvo épica, pero la persecución y la victimización sí.&nbsp;</p><p>En ese contexto tomó más fuerza la idea del oficialismo de regular el discurso público para terminar con los agentes del odio. Esa idea se vuelve vulnerable cuando se recuerdan videos de Luís D’Elía pidiendo que se cuelgue a Macri en la Plaza de Mayo, o a Hebe de Bonafini pidiendo que las pistolas Taser se prueben con la hija del ex Presidente.&nbsp;</p><p>El kirchnerismo tuvo en la puerta del área chica la oportunidad de meter el gol que lo hubiera convertido en el nuevo jugador democrático y responsable institucionalmente. El Presidente, “hijo del Estado de derecho” que más de una vez en pandemia soñó con verse en el espejo de Alfonsín, tuvo la chance de reunir nuevamente a oficialistas y opositores, de convocar a la unión nacional en pos de la paz social. El peronismo, tuvo la ocasión de remediar meses de errores y enfrentamientos entre propios y ajenos. El Gobierno tuvo, llegado el caso, la oportunidad de desarrollar a gran escala lo que rápidamente ejecutaron los jefes de los bloques del Senado. Optó por apuntar contra los medios. Aún peor, lo hizo literalmente con una nota de la agencia de noticias estatal, Télam.&nbsp;</p><p>En esta inspección sin pausas que se desató en los últimos días de controlar qué se dice y qué se piensa, una reconocida periodista pidió prohibir las infografías de los medios. Palabras más palabras menos dijo en su programa de radio que los gráficos, insumos visuales clave para entender qué pasó con el arma y porqué milagrosamente no ocurrió una tragedia, no hacían más que educar a la gente para que el próximo tirador no vuelva a fallar en su cometido. Da miedo pensar cuál será su reclamo cuando descubra que algunas armas se hacen a domicilio, con impresoras 3D.&nbsp;</p><p>Penalizar la expresión es un riesgo para la democracia. Argentina tiene por delante meses dificilísimos para la libertad de prensa y para el derecho de los ciudadanos a estar informados.&nbsp;</p><p>Decir que un periodista o un medio de comunicación tienen la culpa por difundir una información de interés público o emitir opinión alguna es desconocer el espíritu mismo de la vida en democracia. Los funcionarios y dirigentes del oficialismo que con el pretexto de combatir los discursos de odio los promueven y vinculan a distintos periodistas con un hecho totalmente repudiable, no hacen más que alimentar una escalada de consecuencias imprevisibles.</p>]]>
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                    <![CDATA[<figure><img src="https://cdnartic.ar/Zo-DukQC_q2fTQpBHLnFVvVUSYk=/800x0/filters:no_upscale():format(webp):quality(40)/https://cdn.eleco.com.ar/media/2022/09/cristina.jpg" class="type:primaryImage" /></figure>Habían pasado menos de 24 horas. La bala que afortunadamente no puso en jaque la democracia seguía trabada en la recámara de la pistola Bersa. Todavía...]]>
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                <published>2022-09-07T12:50:53+00:00</published>
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            Ajustados, pero impunes y tranquilos
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                <![CDATA[Cristian Riccomagno]]>
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        </author>
        
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                    <![CDATA[<figure><img src="https://cdnartic.ar/q_Cv0Z-mLTDUGSXWmbbMy_KJ5-g=/800x0/filters:no_upscale():format(webp):quality(40)/https://cdn.eleco.com.ar/media/2022/08/marcha_por_cristina_28_08_22_2_9.JPG" class="type:primaryImage" /></figure><p>Una vez más el Gobierno demostró que no está dentro de sus capacidades ser racional.&nbsp;Desesperado por la causa Vialidad y la acusación a Cristina Kirchner, el oficialismo puso en práctica un peligroso operativo clamor para alinear a la tropa.&nbsp;</p><p>“Si la tocan a Cristina que quilombo se va a armar”, fue el poco original slogan que adornó esta especie de 17 de octubre K y el penoso objetivo con el que la Vicepresidenta pretende quedar en la historia: la impunidad como garante de la paz social.</p><p>Esa frase que repitieron en la última semana militantes, políticos, actores y hasta periodistas refleja también la visión que tiene el kirchnerismo de la división de poderes. Y peor aun la que tiene el Presidente, que fue nada más y nada menos que a TN a confirmar, una vez más, que en 2019 vendió el buzón más grande de su vida.&nbsp;</p><p>Con una irresponsabilidad enorme, el autodenominado “hombre del Estado de derecho”, “hijo de un juez”, demostró que no está a la altura del cargo que desempeña cuando se permitió hacer una comparación tétrica entre Nisman y Luciani.&nbsp;</p><p>Es tristemente entendible. Al Gobierno no le importan los procesos judiciales. Tampoco le importa que el encendido, contradictorio y poco claro discurso de Cristina no tenga validez legal. Al kirchnerismo le importa la calle para condicionar al Poder Judicial que, dicho sea de paso, fue en su mayoría nombrado y armado con jueces y fiscales nombrados por el propio kirchnerismo.&nbsp;</p><p>Mientras la mitad de los referentes del oficialismo coquetean con la idea de un posible indulto, como instaló días atrás Zaffaroni, y la otra mitad busca instalar la idea de la proscripción, la Argentina del gobierno nacional y popular sigue sumergida en cifras históricas de inflación, pobreza y desocupación. &nbsp;</p><p>El ministro súper poderoso que venía a encauzar el país y tardó casi un mes en nombrar a su vice agarró la tijera. Una vez más el ajuste, que en léxico K sería la “redistribución equitativa de gastos y subsidios”, no lo paga la política. El recorte anunciado días atrás por Massa y su equipo lo pagan la educación y la salud.&nbsp;Parte de lo que no se gaste en esas áreas se usará para los sueldos de los nombramientos masivos que hicieron en las últimas semanas. Los templos sagrados que hubieran generado un escándalo en otro Gobierno se derrumban con el kirchnerismo en el poder.&nbsp;</p><p>Así será recordado el gobierno nacional y popular de los Fernández. Con los argentinos ajustados y empobrecidos, pero impunes y con la amenaza de estar dispuestos a incendiar la República.&nbsp;</p>]]>
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                    <![CDATA[<figure><img src="https://cdnartic.ar/q_Cv0Z-mLTDUGSXWmbbMy_KJ5-g=/800x0/filters:no_upscale():format(webp):quality(40)/https://cdn.eleco.com.ar/media/2022/08/marcha_por_cristina_28_08_22_2_9.JPG" class="type:primaryImage" /></figure>Una vez más el Gobierno demostró que no está dentro de sus capacidades ser racional.Desesperado por la causa Vialidad y la acusación a Cristina Kirchn...]]>
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                <updated>2025-07-17T15:40:04+00:00</updated>
                <published>2022-08-29T11:27:21+00:00</published>
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            El Gobierno de la improvisación
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                <![CDATA[Cristian Riccomagno]]>
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                    <![CDATA[<figure><img src="https://cdnartic.ar/ucaC8SGDGBcIxWqdQurwqx48VZs=/800x0/filters:no_upscale():format(webp):quality(40)/https://cdn.eleco.com.ar/media/2022/06/alberto_3.jpg" class="type:primaryImage" /></figure><p>Las últimas dos semanas por las que atravesó Argentina estuvieron bien cargadas. Para los simples mortales como nosotros fueron semanas de angustia, de preocupación, de empobrecimiento, de resucitar historias de abuelos y padres que vivieron la última gran hiper. Mientras tanto en Peronia, para los funcionarios kirchneristas fueron jornadas dignas de un curso intensivo de malabarismo.&nbsp;</p><p>Primero pasaron por introducción a las clavas y si alguien se sacó un diez fue Martín Guzmán. El discípulo de Stiglitz hizo la mejor clavada de los últimos tiempos. Antes de que el kirchnerismo se lo coma por la segmentación de tarifas y el ajuste que le pedía el FMI por el cumplimiento de las metas de déficit fiscal, renunció en medio del discurso de Cristina mientras recordaba a Perón en pleno conurbano. Pareciera que fue hace un año pero fue apenas hace dos semanas cuando el dólar recién empezaba la entrada en calor.&nbsp;</p><p>Junto con Guzmán se fue su equipo económico y Cristina insistió entonces con que el albertismo (si es que alguna vez existió) pase a la segunda clase del curso: malabares con pelotas. Literalmente le pidió más de una vez que use la “lapicera”, pero después de semejante cimbronazo como el que vimos no hace falta ser muy entendido en la materia para acordarse que la política está cargada de simbolismos.&nbsp;</p><p>Hablando de simbolismos y de poder… ¿No son llamativos los distintos usos que la propia Cristina, ahora también víctima de la improvisación, le tuvo que dar a su lapicera? Pasó de criticar las medidas de su propio gobierno por Twitter, a escribir cartas extensas en redes sociales, para terminar organizando actos masivos en el bastión de su movimiento. Si como decía Luhmann el poder tiene que hacerse visible, no deja de ser preocupante que cada etapa le haya demandado a la Vice un mayor esfuerzo para hacerse oír.&nbsp;</p><p>Volviendo a Olivos, los que hicieron gala de su expertise fueron la Vocera Presidencial y el Jefe de Gabinete. La primera improvisó&nbsp;una conferencia de prensa para anunciar a la nueva ministra. Tuvo que suspenderla por culpa de Elena y Rosita, dos vecinas de la Quinta que habían sacado a pasear a su caniche y aprovecharon para manifestarle a Alberto su disgusto con el rumbo del país mientras afinaban cacerolas. Se ve que las paredes de la residencia oficial son de durlock; y también que el Gobierno le tiene más miedo a Elena y a Rosita que a Grabois&nbsp;y a Aldo Rico que, palabras más palabras menos, llaman a “dejar la sangre” por la Patria en la calle. Nadie del gobierno les contestó aún. Cerruti confirmó a Batakis con un Tweet, igual que lo hizo Cristina con Alberto en 2019. Duda: ¿Tendrá Batakis el mismo caudal de legitimidad que el Presidente?&nbsp;</p><p>Al otro día, mientras Cerruti retaba a un periodista, el deconstruido ex gobernador tucumano dijo que confiaba en que Batakis iba a manejar las riendas de la economía porque ella “va al supermercado”. Parece que mientras la Ministra de las Mujeres guardaba un respetuoso silencio, Batakis corría al chino para congelar precios. Una mujer común.&nbsp;</p><p>Con Guzmán ya en el olvido, el recuerdo de su ahora indeseada figura se manifestaba en algunos columnistas de C5N que, en cada diálogo con cualquier funcionario o diputado K, pasaron de presentar al ex ministro como “el chico de Harvard y discípulo de Stiglitz” a señalarlo como “el hombre que se fue corriendo y dejó las cuentas sin pagar”. En política es muy común asignarle a cada cosa una intención, sobre todo si el fin último es incorporar sentido al ruido social en el que vivimos.&nbsp;</p><p>Tras aprobar con lo justo la segunda clase del curso de malabarismo, el oficialismo encaró la clase final: platos chinos. Batakis debutó jugando de local y dijo en TV que se sentía “cómoda” con el tipo de cambio como estaba. Si la primera señal de tranquilidad que esperaban los mercados era esa, el remate llegó con “el derecho a viajar al exterior colisiona con el derecho a generar trabajo”.&nbsp;</p><p>Alberto no quiso ser menos y en plena cumbre del Mercosur lanzó su nueva máxima: “Cuando alguien estornuda en Moscú, un argentino se resfría”. La frase puede dar risa pero resume un rasgo del pensamiento K: la antena de la globalización funciona on demand. Para justificar la crisis sí, pero para asumir responsabilidades no.</p><p>La inflación del INDEC ya llegó al 36,2% en el primer semestre del 2022 y las consultoras privadas ya calculan una inflación anual del 80%. Es el registro más alto que se tiene desde 1991 y en simultáneo los tipos de cambio paralelos no paran de subir. Hace unos días salió una encuesta de D’Alessio IROL – Berensztein en la que preguntaron a un grupo de argentinos en qué podrían gastar un hipotético extra de $50.000 en su bolsillo a fin de mes. La opción más elegida fue comprar dólares.&nbsp;</p><p>Desbordado por los viejos problemas de siempre y cada vez más por los nuevos, el Gobierno no tiene mejor idea que recurrir a la improvisación como forma de gestión.&nbsp;El caso del campo es paradigmático, siembra con un impuesto y cosecha con otro. Los que se van de vacaciones al exterior ya no saben si pagar con tarjeta o con el blue o si conviene cambiar el pasaje por un fin de semana en Las Toninas. Pensar que en 2019 vinieron a decirnos que iban a terminar con la especulación y nunca quien quiso trabajar en serio perdió tanto en Argentina.&nbsp;</p>]]>
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                    <![CDATA[<figure><img src="https://cdnartic.ar/ucaC8SGDGBcIxWqdQurwqx48VZs=/800x0/filters:no_upscale():format(webp):quality(40)/https://cdn.eleco.com.ar/media/2022/06/alberto_3.jpg" class="type:primaryImage" /></figure>Las últimas dos semanas por las que atravesó Argentina estuvieron bien cargadas. Para los simples mortales como nosotros fueron semanas de angustia, d...]]>
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                <updated>2025-07-17T15:40:04+00:00</updated>
                <published>2022-07-25T20:21:30+00:00</published>
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            La triste y penosa estrategia de festejar la derrota
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                <![CDATA[Cristian Riccomagno]]>
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                    <![CDATA[<figure><img src="https://cdnartic.ar/AQxbEAGPKafxHDwKeTMn5zIHTBQ=/800x0/filters:no_upscale():format(webp):quality(40)/https://cdn.eleco.com.ar/media/2021/09/urna1.jpg" class="type:primaryImage" /></figure><p>El Presidente sigue en Marte. El oficialismo sacó dos millones de votos menos que en 2019 a nivel país, perdió la provincia de Bueno Aires, no pudo dar vuelta bastiones históricos del PJ como La Pampa o San Luis y, sin embargo, Fernández organizó una marcha en apoyo al gobierno por un gran triunfo.&nbsp;</p><p>Horas antes de estar junto con su militancia, Fernández emitió un anuncio en el que estaba derrotado. Hasta convocó al diálogo a la oposición, igual que hizo Néstor Kirchner en 2009, cuando perdió con De Narváez. Luego de esa elección, por ahí el acontecimiento que más se parece a esta votación para el peronismo, la mesa de conversación con la oposición duró una semana. Esta nueva convocatoria no sólo no empezó sino que todavía no reconoció la derrota.&nbsp;</p><p>La estrategia de Fernández fue una estrategia errada. Mostrarse sonriente y eufórico como marcan algunos manuales de comunicación y marketing política no va a hacer que sumen más votos de los que tuvo. Mucho menos allanar el camino hacia un acuerdo, si de verdad es lo que busca el oficialismo para renegociar la deuda con el FMI.&nbsp;</p><p>El peronismo sigue teniendo un desempeño electoral inverso al de Juntos por el Cambio. En términos de nivel socio económico, el PJ, cuanto más bajo es el target más votos consigue. Esta es una condición sostenida en el tiempo, aunque con caudales diferenciales.&nbsp;</p><p>Como dice un estudio de Luis Costa &amp; Asociados, si bien la caída de votos en relación a 2019 es absolutamente contundente, no debe confundirse la referencia de un valor total con la composición interna de ese valor. Una baja en el acumulado de votos puede significar tanto un cambio interno, como un descenso parejo en todos sus componentes. Tal cual como ocurrió el 12 de septiembre pasado, en la generales la caída del peronismo es sistemática y pareja a lo largo de la estructura social. Baja el voto, pero no se altera la distribución interna. ¿A dónde fueron esos votos?&nbsp;</p><p>Una respuesta posible puede estar en la bajísima participación, aunque también esto expresa una impugnación a la clase política en general. Nunca hubo, desde la vuelta de la democracia en el 83, una abstención tan alta en una elección general. ¿Es posible que aquel descontento con el peronismo elija no ir a votar antes de acompañar a otras opciones? Aunque los partidos pueden atravesar diversas crisis hay pocas chances de que eso se fugue a un partido rival. Ahí es donde crecen los extremos por fuera del sistema.&nbsp;</p><p>El plan platita sirvió para recuperar terreno en suelo bonaerense pero no alcanzó. El Gobierno perdió la mayoría en el Senado (un retroceso que el peronismo nunca experimentó desde 1983), y está peleando en el recuento definitivo la primera minoría en Diputados. En un Congreso más complicado para la gobernabilidad el peronismo se ve obligado a demostrar una flexibilidad política, impropia de un movimiento que no le gusta compartir el poder.</p><p>Luego de una elección en la que perdieron Alberto y Cristina, el kirchnerismo sigue insultando a Macri, que tiene la mejor imagen desde que terminó su mandata. Es el resultado del accionar de un gobierno con pésima valoración entre votantes.&nbsp;</p><p>La máxima de Victoria Tolosa Paz, “a nosotros nos tocó perder ganando, ellos pueden haber ganado perdiendo”, resume la nueva forma de gobierno del Frente de Todos: inventar victorias. Ya no quieren engañar a la gente sino a ellos mismos que sacaron a nivel nacional al menos un 9% menos de votos. Mientras tanto, Goebbels aplaude.&nbsp;</p>]]>
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                <updated>2021-11-17T22:09:55+00:00</updated>
                <published>2021-11-17T22:09:44+00:00</published>
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            No desgasta el poder, lo que desgasta es no tenerlo
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                <![CDATA[Cristian Riccomagno]]>
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                    <![CDATA[<figure><img src="https://cdnartic.ar/kSRCmhDAX9XQhVkyDT9OiLGyRrM=/800x0/filters:no_upscale():format(webp):quality(40)/https://cdn.eleco.com.ar/media/2018/12/elecciones.jpg" class="type:primaryImage" /></figure><p>A principios de octubre, luego del efecto de renuncia masiva que copó por unas semanas la agenda de los medios y puso en jaque el Gabinete Nacional, los historiadores&nbsp;Pablo Gerchunoff y Roy Hora navegaron por la historia del peronismo y analizaron la situación en la que se encuentra el movimiento del General tras la derrota electoral de septiembre.</p><p>Esas reflexiones, siempre recomendables y que se repiten semanalmente en relación a distintos temas en un podcast de El DiarioAr, plantean una pregunta cuyas posibles respuestas y análisis marcarán sin dudas lo que queda de la gestión de Alberto Fernández. Es que de confirmarse en noviembre los resultados de las primarias, la idea del debilitamiento del Jefe de Estado y también del gobierno sin duda tomará mayor fuerza. Y surgirá entonces otro interrogante que seguramente permanecerá en agenda durante varios meses y sobre el que se ensayarán respuestas sin que nadie se anime a expresar un veredicto final: ¿El proceso de decadencia que inició el Frente de Todos meses atrás será también un proceso similar por el que deberá pasar el peronismo como partido histórico? ¿O al menos lo será para el kirchnerismo como una expresión más del movimiento?&nbsp;</p><p>Si bien en 2015 algunos valientes ya aseguraban que estábamos frente al final del kirchnerismo y repetían la frase “no vuelven más”, la pregunta ahora es inevitable porque el peronismo nunca necesitó tan desesperadamente&nbsp; alguien que defina eje y rumbo. En definitiva, alguien que además de remontar el traspié electoral sea capaz de reconstruir los vínculos del partido con su núcleo de votantes histórico que se rompió, básicamente, por los problemas económicos del país: las clases populares.&nbsp;</p><p>El indicador que muestra este proceso lo reflejó una encuesta de Poliarquía que estudió cómo se compuso el voto al oficialismo y a la oposición según cada actividad. Por ejemplo, entre las amas de casa el oficialismo gana 61 a 23 y entre los empleados estatales 51 a 33. Esto cambia cuando se hace foco en los jubilados, en ese sector de la población que en los últimos meses perdió contra la inflación el gobierno pierde con un 31 contra 54. Algo similar ocurre entre los empleados del sector privado (pierde 30 a 62).&nbsp;</p><p>Lo llamativo, y que abona más el interrogante anterior sobre los vínculos del kirchnerismo con su base electoral, se da entre los cuentapropistas. En ese segmento, la oposición gana en preferencias (56 a 28), al igual que entre los desocupados (55 a 21).&nbsp;</p><p>En este escenario, sin nadie que articule las diferencias que se producen al interior del oficialismo, los papelones se vuelven constantes y tienen siempre un mismo protagonista.&nbsp;</p><p>En los casos de violencia mapuche en la Patagonia que coparon la agenda mediática Fernández tuvo un rol más que equívoco. Tal vez por leer ese conflicto en términos de kirchnerismo-antikirchnerismo o de Derechos Humanos, cuando en realidad se trata de un grupo de personas que cuestiona la existencia del Estado y la capacidad de este para garantizar el orden público y la propiedad privada.&nbsp;</p><p>Primero, el Presidente se niega a mandar la Gendarmería, después manda a los efectivos pelea mediante con la gobernadora de Río Negro y dice al mismo tiempo que no es un tema federal. ¿Por qué el kirchnerismo, no reacciona ante reclamos secesionistas si siempre se jactó de defender la soberanía con Malvinas?&nbsp;</p><p>Con el congelamiento de precios de la última semana ocurre algo similar. Rechazo por parte de todos los eslabones de la cadena productiva y hasta algún enojo de los consumidores que, en los últimos días, vieron un aumento acelerado de los precios previo a la entrada en vigencia de la nueva política antiinflacionaria. ¿De verdad piensan que hay gente que cree que volvieron mejores cuando Feletti se disfraza de Guillermo Moreno?</p><p>Como bien dijo en su momento Giulio Andreotti, lo que desgasta no es el poder,” lo que desgasta es no tenerlo”. Porque en la política, quien no logre obtener poder, quien no logre hacer que otros sigan sus órdenes, queda directamente fuera del sistema. No tener poder en el sistema de la ciencia no invalida un conocimiento verdadero, pero no tener poder en política es equivalente a la expulsión. ¿Estará el Presidente a la altura de lo que se le viene después del 15 de noviembre? Los presidentes, como los movimientos políticos, también tienen un ciclo de vida.</p>]]>
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                <published>2021-11-01T12:47:50+00:00</published>
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