<?xml version="1.0" encoding="UTF-8"?>
<feed xmlns="http://www.w3.org/2005/Atom">
    <id>https://www.eleco.com.ar/feed-autor/enriqueta-bottini</id>
    <link href="https://www.eleco.com.ar/feed-autor/enriqueta-bottini" rel="self" type="application/atom+xml" />
    <title>El Eco de Tandil</title>
    <subtitle>Entrevistas exclusivas y contenido multimedia para informarse minuto a minuto de lo que acontece en Tandil.</subtitle>
    <updated>2025-11-09T03:00:19+00:00</updated>
        <entry>
        <title>
            Moverse sin agotarse: el poder de entrenar en Zona 2
        </title>
        <link rel="alternate" href="https://www.eleco.com.ar/en-positivo/moverse-sin-agotarse-el-poder-de-entrenar-en-zona-2" type="text/html" title="Moverse sin agotarse: el poder de entrenar en Zona 2" />
        <id>https://www.eleco.com.ar/en-positivo/moverse-sin-agotarse-el-poder-de-entrenar-en-zona-2</id>
        <author>
            <name>
                <![CDATA[Enriqueta Bottini]]>
            </name>
        </author>
        
                                <content type="html" xml:base="https://www.eleco.com.ar/en-positivo/moverse-sin-agotarse-el-poder-de-entrenar-en-zona-2">
                    <![CDATA[<figure><img src="https://cdnartic.ar/kQI08k6-MfreUXWX5RD9Qyx1MXo=/800x0/filters:no_upscale():format(webp):quality(40)/https://cdn.eleco.com.ar/media/2019/01/lago-del-fuerte-03-01-18-13.jpg" class="type:primaryImage" /></figure><p>Por muchos años creímos que entrenar bien era sinónimo de transpirar al límite, llegar exhaustos y sentir que “si no dolió, no valió”. Pero la ciencia está mostrando otro camino: moverse suave, sostenido y de forma inteligente puede ser igual —o incluso más— beneficioso para nuestra salud a largo plazo. Bienvenidos al mundo de los entrenamientos en Zona 2.</p>¿Qué es la Zona 2?<p>La Zona 2 es una franja de baja a moderada intensidad, donde tu corazón trabaja al 60–70 % de su frecuencia máxima.</p><p>Traducido: es ese ritmo en el que podés caminar, pedalear o nadar y mantener una conversación sin quedarte sin aire. No necesitás reloj ni tecnología: si podés hablar con fluidez mientras te movés, estás en Zona 2.</p><p>Este tipo de entrenamiento se puede sostener durante más tiempo —30, 40, 60 minutos— y eso permite que el cuerpo active mecanismos muy poderosos para tu salud.</p>Lo que pasa dentro de tu cuerpo cuando entrenás así<p>Mientras vos disfrutás del aire libre, tus células están trabajando en silencio:</p>Aumentan las mitocondrias, las “centrales energéticas” de tus células.Mejorás tu flexibilidad metabólica, es decir, tu capacidad de usar tanto grasas como carbohidratos como combustible.Entrenás a tu cuerpo a usar más grasa como energía, lo que te da más resistencia, energía estable y mejor salud metabólica.Cuidás tu corazón, tus vasos sanguíneos y tu sistema nervioso sin someterlo a estrés extremo.<p>Además, al ser un ejercicio menos demandante, te recuperás más rápido y podés entrenar con mayor frecuencia, sin sentirte destruido al día siguiente.</p>Menos castigo, más constancia<p>Uno de los grandes secretos de la Zona 2 no está solo en la fisiología: está en la adherencia.Cuando el ejercicio no se siente como una guerra contra vos misma/o, se vuelve sostenible. No necesitás una hora de gimnasio intensa ni rutinas extremas. Basta con:</p>Caminar firme al aire libre,Andar en bici en terreno plano,Nadar suave, remar o trotar a ritmo conversacional.<p>Lo más importante es la constancia, no la perfección.</p>Tus próximos pasos para empezar esta semanaElegí una actividad que disfrutes. Caminar, pedalear, nadar: no hay una sola forma correcta.Sumá 30 minutos, 3 veces por semana a ritmo conversacional. Si podés, aumentá progresivamente hasta llegar a 40–60 minutos.Usá la respiración como guía. Si podés hablar sin agitarte, estás en la zona correcta.Dale valor a lo simple. No necesitás gadgets sofisticados para cuidar tu salud.Combiná. Si ya hacés ejercicios más intensos, podés alternarlos con sesiones suaves de Zona 2. Eso mejora tu rendimiento y tu recuperación.Un cambio de mentalidad<p>Entrenar no debería ser sinónimo de castigo. De hecho, la base de la salud real está en los hábitos simples, sostenibles y bien elegidos. Moverse todos los días, aunque sea con suavidad, tiene un impacto enorme en tu corazón, tu metabolismo y tu energía vital.</p><p>Como dice un viejo dicho: “Caminar es la medicina del hombre”. Hoy la ciencia simplemente le puso nombre: Zona 2.</p><p>Dale a tu cuerpo el regalo de moverse sin agotarse. Tu energía, tu salud y tu futuro te lo van a agradecer.</p>]]>
                </content>
                                                <summary type="html">
                    <![CDATA[<figure><img src="https://cdnartic.ar/kQI08k6-MfreUXWX5RD9Qyx1MXo=/800x0/filters:no_upscale():format(webp):quality(40)/https://cdn.eleco.com.ar/media/2019/01/lago-del-fuerte-03-01-18-13.jpg" class="type:primaryImage" /></figure>Durante años creímos que entrenar era sinónimo de esfuerzo extremo, pero la evidencia científica está cambiando las reglas del juego. La clave para mejorar la salud, la energía y la resistencia podría no estar en el dolor, sino en la suavidad: bienvenidos a la Zona 2, donde moverse sin agotarse puede ser el verdadero camino hacia el bienestar duradero.]]>
                </summary>
                                <category term="en-positivo" label="En positivo" />
                <updated>2025-11-09T03:00:19+00:00</updated>
                <published>2025-11-09T03:00:00+00:00</published>
    </entry>
        <entry>
        <title>
            Alimentación consciente: bajar un cambio para vivir mejor
        </title>
        <link rel="alternate" href="https://www.eleco.com.ar/en-positivo/alimentacion-consciente-bajar-un-cambio-para-vivir-mejor" type="text/html" title="Alimentación consciente: bajar un cambio para vivir mejor" />
        <id>https://www.eleco.com.ar/en-positivo/alimentacion-consciente-bajar-un-cambio-para-vivir-mejor</id>
        <author>
            <name>
                <![CDATA[Enriqueta Bottini]]>
            </name>
        </author>
        
                                <content type="html" xml:base="https://www.eleco.com.ar/en-positivo/alimentacion-consciente-bajar-un-cambio-para-vivir-mejor">
                    <![CDATA[<figure><img src="https://cdnartic.ar/ox3DSgiU8NeUdXksRJwhXrzlZjE=/800x0/filters:no_upscale():format(webp):quality(40)/https://cdn.eleco.com.ar/media/2025/10/comida_consciente.png" class="type:primaryImage" /></figure><p>Vivimos acelerados. Saltamos de una reunión a otra, contestamos mensajes mientras comemos, y muchas veces ni siquiera recordamos qué almorzamos ayer. La velocidad se volvió parte del paisaje… pero también nos desconectó de uno de los actos más esenciales que tenemos: alimentarnos.</p><p>En los últimos años, una práctica simple pero profundamente transformadora comenzó a ganar terreno: la alimentación consciente —o mindful eating. No se trata de una dieta ni de reglas rígidas. Se trata de volver a estar presentes mientras comemos. De recuperar el acto de alimentarnos como un ritual de conexión con el cuerpo, la mente y el entorno.</p>Escuchar al cuerpo: un superpoder olvidado<p>Nuestro sistema digestivo está íntimamente conectado con el cerebro. De hecho, el 80 por ciento de la información viaja desde el intestino hacia la cabeza.&nbsp;</p><p>Si comemos distraídos —con el celular en la mano o frente a la computadora— el cerebro recibe señales confusas: no sabemos si tenemos hambre real, si ya estamos saciados o si solo buscamos aliviar emociones.</p><p>La ciencia lo confirma: el cerebro tarda entre 15 y 20 minutos en registrar la saciedad. Comer más despacio no solo mejora la digestión; también reduce la cantidad de comida necesaria para sentirse satisfecho y estabiliza los niveles de glucosa e insulina.</p>Slow Down: bajar el ritmo para rendir más<p>Bajar revoluciones no es perder tiempo. Es invertirlo mejor. Estudios recientes muestran que una pausa real de almuerzo de 30 minutos sin pantallas ni multitarea aumenta un 51 por ciento la concentración y un 64 por ciento la energía en las horas siguientes.</p><p>En Estados Unidos, varias empresas están incorporando “almuerzos conscientes” como parte de sus programas de bienestar corporativo. ¿El resultado? Equipos más enfocados, menos estrés y hasta un 10 por ciento más de productividad. Comer rápido no es eficiencia. Es desconexión.</p>Hambre real vs. hambre emocional<p>Una de las herramientas más poderosas del mindful eating es aprender a distinguir el hambre física de la emocional. Muchas veces comemos por ansiedad, aburrimiento o costumbre, no porque nuestro cuerpo lo necesite.</p><p>Un ejercicio simple: antes de comer, respirá profundo tres veces y preguntate: “¿Esto es hambre o emoción?”Esa pausa de diez segundos puede cambiar toda tu relación con la comida.</p>Comer consciente también es cuidar el planeta<p>Cuando comemos de forma más presente, elegimos mejor los alimentos, desperdiciamos menos comida y valoramos el camino que hizo ese alimento hasta llegar a nuestro plato. La alimentación consciente también es una forma de honrar la tierra y nuestros recursos.</p>Un pequeño acto que cambia mucho<p>No hace falta hacer grandes cambios. Basta con empezar por uno: apagar el celular, respirar, masticar despacio y saborear. Porque cuando estamos presentes, no solo nutrimos el cuerpo: nutrimos nuestra mente, nuestras emociones y nuestra vida.</p><p>“No necesitamos otra dieta más. Necesitamos volver a estar presentes”.</p><p>En el marco del Día Mundial de la Alimentación, esta es una invitación simple pero poderosa: bajá un cambio y volvé a saborear la vida.&nbsp;</p>]]>
                </content>
                                                <summary type="html">
                    <![CDATA[<figure><img src="https://cdnartic.ar/ox3DSgiU8NeUdXksRJwhXrzlZjE=/800x0/filters:no_upscale():format(webp):quality(40)/https://cdn.eleco.com.ar/media/2025/10/comida_consciente.png" class="type:primaryImage" /></figure>Más que una moda, la alimentación consciente propone un regreso a lo esencial: estar presentes en el acto de nutrirnos.]]>
                </summary>
                                <category term="en-positivo" label="En positivo" />
                <updated>2025-11-02T03:00:16+00:00</updated>
                <published>2025-11-02T03:00:00+00:00</published>
    </entry>
        <entry>
        <title>
            Carne, microbiota y nuevas tendencias: elegir con conciencia, comer con placer
        </title>
        <link rel="alternate" href="https://www.eleco.com.ar/en-positivo/carne-microbiota-y-nuevas-tendencias-elegir-con-conciencia-comer-con-placer" type="text/html" title="Carne, microbiota y nuevas tendencias: elegir con conciencia, comer con placer" />
        <id>https://www.eleco.com.ar/en-positivo/carne-microbiota-y-nuevas-tendencias-elegir-con-conciencia-comer-con-placer</id>
        <author>
            <name>
                <![CDATA[Enriqueta Bottini]]>
            </name>
        </author>
        
                                <content type="html" xml:base="https://www.eleco.com.ar/en-positivo/carne-microbiota-y-nuevas-tendencias-elegir-con-conciencia-comer-con-placer">
                    <![CDATA[<figure><img src="https://cdnartic.ar/CCC1zWvRYvvyRQ7P_NgwQ6AdKGQ=/800x0/filters:no_upscale():format(webp):quality(40)/https://cdn.eleco.com.ar/media/2025/03/carne.jpeg" class="type:primaryImage" /></figure><p>Durante años, la carne fue protagonista indiscutida de nuestra mesa. Asado del domingo, milanesa familiar, bife con ensalada: forma parte de nuestra identidad cultural. Pero en los últimos tiempos, el debate sobre su consumo se llenó de extremos: desde quienes la demonizan por completo hasta quienes la defienden sin matices. Y en el medio quedó algo clave: no toda la carne es igual, ni su impacto sobre la salud es uniforme.</p><p>Hoy la ciencia nos muestra que la carne que elegimos puede influir en nuestro organismo, en nuestra microbiota intestinal —ese ecosistema invisible que habita en nuestro intestino— y también en el ambiente. Además, están surgiendo nuevas tendencias en carnes premium que combinan trazabilidad, sustentabilidad y bienestar. Vamos por partes.</p>Tu intestino también “come” lo que vos comés<p>Nuestra microbiota está formada por trillones de microorganismos que conviven con nosotros y cumplen funciones vitales: ayudan a digerir, entrenan al sistema inmune, producen vitaminas y regulan la inflamación.</p><p>La alimentación es una de las formas más poderosas de influir en este ecosistema. La carne, aunque no aporta fibra (el alimento favorito de las bacterias beneficiosas), sí provee proteínas y micronutrientes que ciertas bacterias transforman en metabolitos, algunos positivos y otros inflamatorios.</p><p>La diferencia está en el contexto: dentro de una alimentación rica en vegetales, fibras y fermentados, un consumo moderado de carne de buena calidad no altera negativamente la microbiota. Pero una dieta pobre en fibra y rica en carnes ultraprocesadas puede favorecer metabolitos proinflamatorios, como el TMAO, relacionados con mayor riesgo cardiovascular.</p>Pastoril vs. feedlot: la calidad importa<p>No todas las carnes tienen el mismo impacto.</p><p>La carne pastoril, proveniente de animales alimentados a pasto, tiene un mejor perfil de ácidos grasos (más omega 3 y antioxidantes), menor carga inflamatoria y menos residuos de antibióticos, lo que favorece un ecosistema intestinal más equilibrado.</p><p>La carne de feedlot intensivo, en cambio, suele tener más omega 6 proinflamatorios, menos antioxidantes y puede contener más contaminantes o residuos medicamentosos.</p><p>En la Argentina aún hay una importante producción pastoril, aunque el feedlot ha crecido mucho en las últimas décadas. Elegir carne de sistemas pastoriles certificados o de productores confiables puede marcar una diferencia real en sabor y salud.</p>Tendencias premium: menos cantidad, más calidad<p>Cada vez más consumidores priorizan calidad sobre cantidad. Buscan saber de dónde viene la carne, cómo se criaron los animales y qué impacto tiene en la salud y el ambiente.Surgen propuestas de carne pastoril regenerativa, trazabilidad total mediante códigos QR, razas especiales (como Wagyu) y maduración en seco (dry aged) que mejoran sabor y digestibilidad.</p><p>Restaurantes y carnicerías boutique están abrazando esta ola: carne con identidad, saludable y gourmet.</p>Elegir con conciencia, sin fanatismos<p>La carne no es enemiga ni panacea. El cambio está en volver a entenderla: de dónde viene, cómo se produce y qué lugar ocupa en nuestra alimentación.</p><p>Elegir carne pastoril, local y de buena calidad, acompañarla con vegetales frescos y moderar la frecuencia puede transformar su impacto en nuestra salud intestinal y en el planeta.</p><p>No es solo un tema nutricional: es cultural, emocional y de salud integral. Se trata de elegir con conciencia, disfrutar con plenitud y nutrirnos desde lo real, todos los días.</p>]]>
                </content>
                                                <summary type="html">
                    <![CDATA[<figure><img src="https://cdnartic.ar/CCC1zWvRYvvyRQ7P_NgwQ6AdKGQ=/800x0/filters:no_upscale():format(webp):quality(40)/https://cdn.eleco.com.ar/media/2025/03/carne.jpeg" class="type:primaryImage" /></figure>Nuevos estudios revelan que la carne puede tener efectos muy distintos sobre la salud según su origen y forma de producción. El tipo de alimentación del animal, su entorno y la calidad del producto impactan directamente en tu intestino, tu bienestar y el ambiente.]]>
                </summary>
                                <category term="en-positivo" label="En positivo" />
                <updated>2025-10-24T18:10:03+00:00</updated>
                <published>2025-10-19T11:26:46+00:00</published>
    </entry>
        <entry>
        <title>
            El músculo, tu farmacia interna: cómo el movimiento activa compuestos que curan
        </title>
        <link rel="alternate" href="https://www.eleco.com.ar/en-positivo/el-musculo-tu-farmacia-interna-como-el-movimiento-activa-compuestos-que-curan" type="text/html" title="El músculo, tu farmacia interna: cómo el movimiento activa compuestos que curan" />
        <id>https://www.eleco.com.ar/en-positivo/el-musculo-tu-farmacia-interna-como-el-movimiento-activa-compuestos-que-curan</id>
        <author>
            <name>
                <![CDATA[Enriqueta Bottini]]>
            </name>
        </author>
        
                                <content type="html" xml:base="https://www.eleco.com.ar/en-positivo/el-musculo-tu-farmacia-interna-como-el-movimiento-activa-compuestos-que-curan">
                    <![CDATA[<figure><img src="https://cdnartic.ar/Uw4S8ferHzYO4uaaN6kwXQHVBms=/800x0/filters:no_upscale():format(webp):quality(40)/https://cdn.eleco.com.ar/media/2025/10/musculos.jpg" class="type:primaryImage" /></figure><p>¿Y si te dijera que cada vez que activás tus músculos, producís antiinflamatorios, antioxidantes, neuroprotectores y hasta compuestos que ayudan a combatir el cáncer? No es un sueño. Es ciencia. Y está pasando dentro tuyo… cada vez que te movés.</p><p>Bienvenidos al fascinante mundo de las mioquinas, pequeñas proteínas que produce tu propio cuerpo cuando hacés ejercicio, y que están revolucionando la manera en que entendemos la salud.</p>¿Qué son las mioquinas?<p>Las mioquinas son sustancias que tu músculo libera cuando se contrae. Funcionan como mensajeros químicos que viajan por el cuerpo y actúan sobre el cerebro, el corazón, el tejido adiposo, el páncreas, el sistema inmune, los huesos… y hasta sobre las células tumorales.</p><p>En otras palabras: tu músculo no solo te mueve, también te cuida. Es una farmacia natural que regula tu metabolismo, baja la inflamación, mejora tu ánimo y refuerza tus defensas.Y lo mejor: esa farmacia está siempre con vos. Solo tenés que activarla.</p>¿Por qué esto es un cambio de paradigma?<p>Durante años, el ejercicio fue visto solo como una herramienta de prevención. Pero hoy la ciencia va más allá:</p>El ejercicio sostenido no solo previene enfermedades…También mejora el pronóstico de quienes ya las tienen.<p>Un estudio publicado en The New England Journal of Medicine en junio de 2024 lo confirmó: pacientes que habían tenido cáncer de colon y siguieron un programa de ejercicio físico planificado durante tres años, tuvieron 28 % menos riesgo de recaída y 37 % menos riesgo de morir.</p><p>Sí. Tan potente como un medicamento… pero sin efectos adversos.</p>¿Qué hacen exactamente las mioquinas?<p>Algunas de las más estudiadas son:</p>Irisina: transforma la grasa blanca (almacenadora) en grasa parda (quemadora), acelera el metabolismo y protege el cerebro.IL-6 muscular: actúa como un antiinflamatorio natural, mejora la sensibilidad a la insulina y ayuda a oxidar grasas.IL-15: favorece el crecimiento muscular y estimula las células de defensa contra el cáncer.Cathepsina B: viaja al cerebro y estimula la producción de nuevas neuronas.<p>Y eso es solo el principio. Ya se identificaron más de 600 mioquinas con funciones terapéuticas.</p>Más que músculos: salud integral<p>Las mioquinas no trabajan solas. Están profundamente conectadas con:</p>El sistema inmune: reducen la inflamación crónica y fortalecen tus defensas.El sistema nervioso: estimulan la memoria, mejoran el estado de ánimo, reducen el riesgo de Alzheimer y depresión.El metabolismo: bajan el azúcar en sangre, queman grasas y reducen la grasa abdominal.El corazón y vasos sanguíneos: protegen contra enfermedades cardiovasculares.El cáncer: algunas mioquinas pueden inhibir la proliferación de células tumorales.¿Qué tipo de ejercicio libera más mioquinas?<p>Todos los movimientos sirven, pero los más efectivos son:</p>Ejercicio aeróbico sostenido (caminar rápido, trotar, nadar, andar en bici) → libera irisina e IL-6.Entrenamiento de fuerza (pesas, ejercicios con el peso corporal) → potencia IL-15 y otras mioquinas anabólicas.HIIT (intervalos de alta intensidad) → genera un “combo” de mioquinas metabólicas y musculares.<p>Lo importante no es la intensidad, sino la constancia.</p>¿Qué me llevo a casa?Tus músculos no son solo fuerza. Son salud.Cada caminata, cada sesión de movimiento, es una dosis de medicina natural.El ejercicio no es solo para estar en forma: es para estar bien, por dentro.No necesitás correr una maratón. Basta con moverte cada día.Tu cuerpo sabe cómo cuidarse. Solo necesita que lo ayudes.<p>El músculo es un órgano sabio. Cuando se activa, libera vida. No se trata de exigirte, ni de cumplir con una meta estética. Se trata de conectar con ese poder que vive en vos: el de sanar, el de fortalecer, el de transformar tu salud desde adentro.</p><p>Y todo empieza por un paso.¿Hoy… ya te moviste?</p>]]>
                </content>
                                                <summary type="html">
                    <![CDATA[<figure><img src="https://cdnartic.ar/Uw4S8ferHzYO4uaaN6kwXQHVBms=/800x0/filters:no_upscale():format(webp):quality(40)/https://cdn.eleco.com.ar/media/2025/10/musculos.jpg" class="type:primaryImage" /></figure>Cada vez que te movés, tu cuerpo produce poderosas sustancias naturales que reducen la inflamación, protegen el cerebro, regulan el metabolismo e incluso ayudan a combatir el cáncer.]]>
                </summary>
                                <category term="en-positivo" label="En positivo" />
                <updated>2025-10-12T03:00:05+00:00</updated>
                <published>2025-10-12T03:00:00+00:00</published>
    </entry>
        <entry>
        <title>
            Tu boca habla de tu salud: microbioma oral, pastas dentales y bienestar integral
        </title>
        <link rel="alternate" href="https://www.eleco.com.ar/en-positivo/tu-boca-habla-de-tu-salud-microbioma-oral-pastas-dentales-y-bienestar-integral" type="text/html" title="Tu boca habla de tu salud: microbioma oral, pastas dentales y bienestar integral" />
        <id>https://www.eleco.com.ar/en-positivo/tu-boca-habla-de-tu-salud-microbioma-oral-pastas-dentales-y-bienestar-integral</id>
        <author>
            <name>
                <![CDATA[Enriqueta Bottini]]>
            </name>
        </author>
        
                                <content type="html" xml:base="https://www.eleco.com.ar/en-positivo/tu-boca-habla-de-tu-salud-microbioma-oral-pastas-dentales-y-bienestar-integral">
                    <![CDATA[<figure><img src="https://cdnartic.ar/WjIY414EmQYzSScLLpe6F7fZioA=/800x0/filters:no_upscale():format(webp):quality(40)/https://cdn.eleco.com.ar/media/2025/09/salud_bucal.jpg" class="type:primaryImage" /></figure><p>Cuando pensamos en microbioma, casi siempre nos vamos directo al intestino. Pero la boca es, en realidad, la primera gran comunidad de microorganismos que conviven con nosotros: más de 700 especies entre bacterias, hongos y virus forman el microbioma oral. Y lo que pase ahí, créeme, no se queda en tu boca.</p>El universo invisible en tu boca<p>En equilibrio, predominan bacterias amigas como Streptococcus salivarius o Veillonella, que regulan el pH, consumen ácidos dañinos y hasta producen moléculas protectoras para el corazón. Pero si ese balance se rompe —por exceso de azúcar, alcohol, tabaco o mala higiene— aparecen los patógenos: Streptococcus mutans, Porphyromonas gingivalis, Fusobacterium nucleatum.</p><p>Ellos son los que inflaman las encías, favorecen caries, periodontitis y hasta se han vinculado a problemas cardiovasculares, inflamación intestinal e incluso cáncer colorrectal.</p><p>La boca es, literalmente, la puerta de entrada a tu salud integral.</p>Pasta de dientes: ¿qué elegir hoy?<p>Durante años, el flúor fue la estrella indiscutida. Y lo sigue siendo: fortalece el esmalte y lo hace más resistente al ácido, con evidencia sólida contra la caries.</p><p>Pero hoy la ciencia suma una nueva protagonista: la hidroxiapatita, el mismo mineral que forma tu esmalte. En pastas modernas, se presenta en forma nano o micro, capaz de rellenar microfisuras, remineralizar directamente y reducir sensibilidad dental.</p><p>La diferencia es clara:</p>Flúor → vuelve el esmalte más resistente.Hidroxiapatita → reconstituye el esmalte aportando directamente calcio y fosfato.<p>Lo ideal es elegir una pasta que proteja sin agredir al microbioma: con flúor o hidroxiapatita, pero sin detergentes irritantes como el SLS (Lauril Sulfato de Sodio) ni antimicrobianos obsoletos como el triclosán.</p>Alimentar tu microbioma oral<p>No todo depende de la pasta: lo que comés cada día también es alimento para tus bacterias.</p>Fibra de frutas y verduras crudas → estimula saliva, tu defensa natural.Verdes de hoja (rúcula, espinaca, remolacha) → bacterias orales los transforman en óxido nítrico, clave para tu presión arterial.Polifenoles (té verde, cacao, frutos rojos) → frenan bacterias dañinas sin arrasar con las buenas.Lácteos fermentados y probióticos → refuerzan la microbiota oral y digestiva.<p>Y claro: menos azúcares, menos ultraprocesados, menos tabaco y alcohol.</p>Tips para llevar a casaLimpiá tu lengua cada mañana con un raspador: ahí se acumula gran parte de las bacterias del mal aliento.Elegí bien tu pasta dental: buscá flúor o hidroxiapatita, y evitá SLS y triclosán.Cuidá tus encías: sangrar al cepillarte no es normal, es un signo de inflamación.Hidratate: la saliva es tu mejor colutorio natural.Comé para tus bacterias amigas: fibra, verdes y polifenoles todos los días.<p>La salud empieza en la boca. No se trata de tener una sonrisa blanca para la foto, sino de cultivar un ecosistema oral que te proteja hoy y mañana.</p><p>Cuando cuidás tu microbioma oral, no solo evitás caries: también estás cuidando tu corazón, tu intestino y hasta tu cerebro.</p><p>Tu boca es un espejo de tu salud integral. ¡Escuchala y cuidala!&nbsp;</p>]]>
                </content>
                                                <summary type="html">
                    <![CDATA[<figure><img src="https://cdnartic.ar/WjIY414EmQYzSScLLpe6F7fZioA=/800x0/filters:no_upscale():format(webp):quality(40)/https://cdn.eleco.com.ar/media/2025/09/salud_bucal.jpg" class="type:primaryImage" /></figure>La boca es es un ecosistema de más de 700 microorganismos que influyen en tu salud integral.]]>
                </summary>
                                <category term="en-positivo" label="En positivo" />
                <updated>2025-09-28T03:00:29+00:00</updated>
                <published>2025-09-28T03:00:00+00:00</published>
    </entry>
        <entry>
        <title>
            La salud no se mide en números, se vive día a día
        </title>
        <link rel="alternate" href="https://www.eleco.com.ar/en-positivo/la-salud-no-se-mide-en-numeros-se-vive-dia-a-dia" type="text/html" title="La salud no se mide en números, se vive día a día" />
        <id>https://www.eleco.com.ar/en-positivo/la-salud-no-se-mide-en-numeros-se-vive-dia-a-dia</id>
        <author>
            <name>
                <![CDATA[Enriqueta Bottini]]>
            </name>
        </author>
        
                                <content type="html" xml:base="https://www.eleco.com.ar/en-positivo/la-salud-no-se-mide-en-numeros-se-vive-dia-a-dia">
                    <![CDATA[<figure><img src="https://cdnartic.ar/8KnVE2Ebq42dHLVOCiqo67C5BaY=/800x0/filters:no_upscale():format(webp):quality(40)/https://cdn.eleco.com.ar/media/2025/09/salud.jpg" class="type:primaryImage" /></figure><p>Durante décadas, la salud se midió con números que parecían verdades absolutas. El famoso mito de los 10.000 pasos por día nació en Japón en los años 60 como estrategia de marketing para un podómetro, no como un hallazgo científico. Aun así, quedó grabado como si fuese un dogma incuestionable. Hoy sabemos que no se trata de alcanzar un número mágico, sino de moverse un poco más cada día, de forma constante y disfrutable.</p><p>Lo mismo pasó con otro indicador muy difundido: el índice de masa corporal (IMC). Fue creado en el siglo XIX por el matemático belga Adolphe Quetelet, quien jamás lo pensó como herramienta médica, sino como un cálculo poblacional. Sin embargo, en la década del 70 la OMS lo adoptó como estándar y lo transformó en parámetro universal para clasificar la salud individual. Con el tiempo, se convirtió en un número rígido que muchas veces ignoró la diversidad corporal, las diferencias genéticas, el contexto cultural y hasta el bienestar real de las personas.</p><p>Hoy, la ciencia comienza a virar hacia otros indicadores más significativos, como la circunferencia abdominal y la distribución de grasa corporal, que reflejan con mayor precisión los riesgos metabólicos. Al mismo tiempo, también emerge un cambio de paradigma más humano: la salud no puede reducirse a un número.</p>Salud: más que cifras, una experiencia profunda<p>La historia nos muestra que los paradigmas de belleza y salud cambiaron constantemente. Lo que ayer era un ideal incuestionable, hoy es revisado y muchas veces derribado. Esto nos invita a reflexionar: ¿Qué significa estar realmente bien?</p><p>Quizás la respuesta no está en los podómetros, en la balanza o en las tablas del IMC, sino en cómo nos sentimos en nuestra vida diaria. En la energía para disfrutar de nuestros vínculos, en el descanso reparador, en la calidad de los alimentos que elegimos, en movernos con alegría y no por obligación, en escucharnos y en tratarnos con más amor.</p>El nuevo paradigma<p>Derribar mitos no significa rechazar la ciencia, sino ponerla en su lugar correcto: como herramienta, no como prisión. La salud se construye de forma integral y contextual. Se trata de nutrir cuerpo, mente y emociones, y de dejar de compararnos con estándares que no nos representan.</p><p>El mensaje de esta semana:</p><p>Los números pueden guiar, pero no definir. La verdadera salud es sentirnos en coherencia con nosotros mismos, elegir hábitos que nos fortalezcan y aprender a vivir con gratitud en este cuerpo que es único.</p><p>Porque estar saludable no es cumplir un ideal externo, sino estar bien con uno mismo, de adentro hacia afuera.&nbsp;</p>]]>
                </content>
                                                <summary type="html">
                    <![CDATA[<figure><img src="https://cdnartic.ar/8KnVE2Ebq42dHLVOCiqo67C5BaY=/800x0/filters:no_upscale():format(webp):quality(40)/https://cdn.eleco.com.ar/media/2025/09/salud.jpg" class="type:primaryImage" /></figure>Durante años la salud se redujo a cifras rígidas como los 10.000 pasos o el IMC. Hoy sabemos que el verdadero bienestar se mide en cómo vivimos, sentimos y cuidamos nuestro cuerpo.]]>
                </summary>
                                <category term="en-positivo" label="En positivo" />
                <updated>2025-09-21T04:00:21+00:00</updated>
                <published>2025-09-21T04:00:00+00:00</published>
    </entry>
        <entry>
        <title>
            Microplásticos: pequeños fragmentos, grandes desafíos
        </title>
        <link rel="alternate" href="https://www.eleco.com.ar/en-positivo/microplasticos-pequenos-fragmentos-grandes-desafios" type="text/html" title="Microplásticos: pequeños fragmentos, grandes desafíos" />
        <id>https://www.eleco.com.ar/en-positivo/microplasticos-pequenos-fragmentos-grandes-desafios</id>
        <author>
            <name>
                <![CDATA[Enriqueta Bottini]]>
            </name>
        </author>
        
                                <content type="html" xml:base="https://www.eleco.com.ar/en-positivo/microplasticos-pequenos-fragmentos-grandes-desafios">
                    <![CDATA[<figure><img src="https://cdnartic.ar/swXPnEAIvYDFbeCBMcUUUanWxZY=/800x0/filters:no_upscale():format(webp):quality(40)/https://cdn.eleco.com.ar/media/2025/08/microplasticos_1.jpeg" class="type:primaryImage" /></figure><p>Los microplásticos están en todas partes: en el agua, en el aire, en los alimentos, en la ropa y hasta en el polvo de nuestras casas. Son partículas diminutas, más pequeñas que un grano de arroz, que provienen del desgaste de envases, textiles, neumáticos y muchos objetos cotidianos.</p><p>Hasta hace poco se pensaba que eran inocuos, pero hoy sabemos que llegan a nuestro cuerpo y pueden acumularse en órganos como pulmones, placenta, arterias e incluso en el cerebro. Estudios recientes ya muestran asociaciones con mayor riesgo de enfermedades cardiovasculares, daño en la fertilidad y procesos inflamatorios. No es ciencia ficción, es la realidad en la que vivimos.</p><p>La buena noticia es que no necesitamos soluciones imposibles ni vivir obsesionados. Podemos empezar con pasos simples, concretos, que reducen nuestra exposición y, al mismo tiempo, ayudan al planeta.</p>Pasos simples para tu día a díaCambiá el envase de tu aguaLas botellas de vidrio o acero inoxidable son más seguras y reutilizables. Una botella descartable, en cambio, puede liberar miles de partículas microscópicas en cada uso.Guardá y calentá en vidrioSi usás tupper de plástico, no los metas en el microondas. El calor acelera la liberación de microplásticos. En lo posible, usá recipientes de vidrio o cerámica.Elegí mejor tu ropaLas fibras sintéticas como poliéster, nylon o fleece liberan microplásticos cada vez que se lavan. Sumá prendas de algodón, lino o lana a tu placard.Limpiá el polvo con regularidadEl polvo doméstico acumula microplásticos que terminamos respirando. Pasar la aspiradora con filtro HEPA o limpiar con trapo húmedo marca la diferencia.Usá filtros de agua cuando puedasNo eliminan todo, pero reducen bastante la cantidad de microplásticos. Si no tenés, priorizá agua de canilla antes que embotellada.Reducí plásticos de un solo usoBolsas, film, cubiertos y vasos descartables son los principales responsables. Cada vez que evitás uno, tu cuerpo y el ambiente respiran un poco mejor.Próximo paso: menos obsesión, más acción<p>No se trata de eliminar cada partícula de plástico de tu vida —eso es imposible—, sino de dar pequeños pasos consistentes. Cada elección, aunque parezca mínima, suma: la botella que reutilizás, la vez que decidís no calentar comida en plástico, la ropa que elegís comprar.</p><p>Los microplásticos son un problema global, pero la respuesta empieza en tu casa, en tus rutinas, en lo que hacés cada día.</p><p>Cuidar tu salud y el planeta no es un ideal lejano, sino un camino de elecciones alcanzables, que empiezan hoy.</p>]]>
                </content>
                                                <summary type="html">
                    <![CDATA[<figure><img src="https://cdnartic.ar/swXPnEAIvYDFbeCBMcUUUanWxZY=/800x0/filters:no_upscale():format(webp):quality(40)/https://cdn.eleco.com.ar/media/2025/08/microplasticos_1.jpeg" class="type:primaryImage" /></figure>Los microplásticos están en todas partes: en el agua, en el aire, en los alimentos, en la ropa y hasta en el polvo de nuestras casas. Son partículas d...]]>
                </summary>
                                <category term="en-positivo" label="En positivo" />
                <updated>2025-09-19T10:50:03+00:00</updated>
                <published>2025-09-19T10:45:38+00:00</published>
    </entry>
        <entry>
        <title>
            Tu cielo azul: el poder sanador del agua
        </title>
        <link rel="alternate" href="https://www.eleco.com.ar/en-positivo/tu-cielo-azul-el-poder-sanador-del-agua" type="text/html" title="Tu cielo azul: el poder sanador del agua" />
        <id>https://www.eleco.com.ar/en-positivo/tu-cielo-azul-el-poder-sanador-del-agua</id>
        <author>
            <name>
                <![CDATA[Enriqueta Bottini]]>
            </name>
        </author>
        
                                <content type="html" xml:base="https://www.eleco.com.ar/en-positivo/tu-cielo-azul-el-poder-sanador-del-agua">
                    <![CDATA[<figure><img src="https://cdnartic.ar/3SUSOpo8HnGguJoFhTd2oXFJyM4=/800x0/filters:no_upscale():format(webp):quality(40)/https://cdn.eleco.com.ar/media/2024/12/dique_lago_del_fuerte_dron_3.jpeg" class="type:primaryImage" /></figure><p>¿Alguna vez sentiste que tu ánimo cambia apenas llegás al mar, a un río o a un lago? No es casualidad. Así como hace años sabemos que los espacios verdes (bosques, plazas, senderos, jardines) tienen un impacto positivo en nuestro bienestar psicológico, hoy la ciencia empieza a mostrar que los espacios azules —aquellos donde predomina el agua— pueden ser aún más potentes para la salud mental.</p><p>En Reino Unido, un 65 por ciento de las personas encuestadas afirmó que estar cerca del agua tiene un efecto positivo en su salud emocional. Y la investigación reciente respalda esta percepción: los llaman “paisajes terapéuticos”.</p>Cuando el azul te hace bien<p>No hay un único mecanismo detrás del bienestar que sentimos frente al agua. Son muchos factores que se combinan:</p>Más luz y menos contaminación: las zonas costeras o ribereñas suelen ser menos urbanizadas, con aire más limpio y sol directo.Movimiento natural: cuando estamos en la playa, la costa o un lago solemos caminar más, nadar, remar o simplemente jugar, y eso ya es medicina para el cuerpo y la mente.Estímulos sensoriales únicos: el reflejo del sol en el agua, el color azul que calma la mente, el sonido de las olas o un arroyo que corre, la brisa en la cara, la arena en los pies. Incluso el olor: aire más fresco, salado, mezclado con recuerdos de verano y libertad. Todo esto ayuda a bajar la ansiedad y el estrés.Silencio de ciudad, ruido de vida: cerca del agua escuchamos pájaros, viento y olas, en lugar de bocinas o motores. No es casualidad que las aplicaciones de relajación usen sonidos de lluvia u océano: nuestro cerebro los reconoce como música para descansar.Evidencia científica que inspira<p>Un estudio masivo del Reino Unido en 2013, con más de un millón de respuestas, mostró que mientras cualquier entorno natural elevaba la felicidad entre 0,3 y 2,7 puntos respecto a la ciudad, los ambientes marinos y costeros la elevaban más de 6 puntos.</p><p>En 2021, un análisis de 27 estudios en Escocia reforzó estos hallazgos: estar cerca del agua aumenta la actividad física, mejora la atención, reduce depresión y emociones negativas, y eleva la satisfacción con la vida. Además, se asocia con aire más limpio, temperaturas más agradables y mejor percepción de calidad ambiental.</p>De la ciencia a tu vida<p>En algunos países como el Reino Unido ya existen “prescripciones azules”: médicos que recetan programas de caminatas en humedales o incluso terapias de surf para la ansiedad, la depresión o el consumo problemático de sustancias.</p><p>El surf, los deportes acuáticos o simplemente caminar junto al río están siendo estudiados como herramientas concretas de salud. En Estados Unidos también existen programas de surf therapy que buscan expandirse a piscinas de olas para quienes no viven cerca del mar.</p>Un paso más: cómo podés sumarlo a tu vida<p>Quizás pensás: “pero yo no vivo cerca del mar”. No importa. Podés crear tu propio espacio azul en la ciudad:</p>Pasá tiempo cerca de una fuente, lago artificial o pileta.Buscá senderos junto a un río o arroyo, aunque sea en versión urbana.Sumá sonidos de agua en tu casa para relajarte.Regalate escapadas a la playa, aunque sea por unas horas: la ciencia dice que el efecto se siente rápido.<p>El mensaje es simple: tu bienestar puede encontrar un aliado poderoso en el agua. Es un recurso gratuito, sin efectos secundarios, y puede convertirse en tu ritual de autocuidado.</p>Mi invitación<p>Así como cuidás tu alimentación, tu descanso o tu entrenamiento, sumá espacios azules a tu vida. Regalate el permiso de frenar y sentir la brisa, escuchar el río o mirar el reflejo del sol en el agua.</p><p>Quizás ahí encuentres tu cielo azul, ese lugar interno donde el cuerpo descansa, la mente se calma y la vida se siente más ligera.</p>]]>
                </content>
                                                <summary type="html">
                    <![CDATA[<figure><img src="https://cdnartic.ar/3SUSOpo8HnGguJoFhTd2oXFJyM4=/800x0/filters:no_upscale():format(webp):quality(40)/https://cdn.eleco.com.ar/media/2024/12/dique_lago_del_fuerte_dron_3.jpeg" class="type:primaryImage" /></figure>La ciencia confirma lo que muchos sentimos: estar cerca del agua mejora el ánimo, reduce el estrés y potencia la salud mental. Playas, ríos, lagos o incluso fuentes urbanas pueden convertirse en espacios terapéuticos para sumar bienestar a la vida cotidiana.]]>
                </summary>
                                <category term="en-positivo" label="En positivo" />
                <updated>2025-08-31T03:00:08+00:00</updated>
                <published>2025-08-31T03:00:00+00:00</published>
    </entry>
        <entry>
        <title>
            Dormir la siesta: el superpoder que no es solo para niños
        </title>
        <link rel="alternate" href="https://www.eleco.com.ar/interes-general/dormir-la-siesta-el-superpoder-que-no-es-solo-para-ninos" type="text/html" title="Dormir la siesta: el superpoder que no es solo para niños" />
        <id>https://www.eleco.com.ar/interes-general/dormir-la-siesta-el-superpoder-que-no-es-solo-para-ninos</id>
        <author>
            <name>
                <![CDATA[Enriqueta Bottini]]>
            </name>
        </author>
        
                                <content type="html" xml:base="https://www.eleco.com.ar/interes-general/dormir-la-siesta-el-superpoder-que-no-es-solo-para-ninos">
                    <![CDATA[<figure><img src="https://cdnartic.ar/QaiTOTCmxI72nRyhA8BGtCj0Bt4=/800x0/filters:no_upscale():format(webp):quality(40)/https://cdn.eleco.com.ar/media/2025/08/siesta.jpg" class="type:primaryImage" /></figure><p>No es solo cosa de bebés. Aunque muchos dejamos la siesta atrás cuando pasamos del jardín a la primaria, la ciencia confirma que este pequeño placer puede ser una poderosa herramienta de bienestar.</p><p>En varios países de Europa y América Latina, la siesta es tradición. Y no solo los humanos la practican: murciélagos, pingüinos y hasta las medusas disfrutan de pausas de descanso durante el día. La clave, para nosotros, es saber cuándo y cuánto dormir para que la siesta sea una aliada y no una ladrona de sueño nocturno.</p>Por qué nuestro cuerpo pide siesta<p>Nuestros antepasados cazadores-recolectores no dormían ocho horas seguidas, sino en tramos más cortos repartidos entre día y noche. Aunque ya no vivimos atentos a depredadores, nuestro reloj biológico conserva ese “bajón” natural después del mediodía.</p><p>Además, casi un 30 por ciento de los adultos duerme menos de las 7–9 horas recomendadas, y eso pasa factura: hipertensión, problemas cardíacos, diabetes, depresión y accidentes son solo algunas consecuencias de la falta de sueño.</p><p>La buena noticia: una siesta corta y bien tomada puede ayudarte a recuperar energía y proteger tu salud.</p>Beneficios comprobados de la siestaMás alerta y mejor humor: estudios recientes muestran que una siesta de 20–30 minutos mejora la atención, la memoria y el estado de ánimo.Rendimiento físico: en personas activas y deportistas, las siestas aumentan resistencia, coordinación y desempeño.Corazón más sano: investigaciones en España y Suiza sugieren que siestas breves (menos de 30 min) pueden ayudar a regular la presión arterial y reducir riesgo cardiovascular.La fórmula de la siesta perfectaTiempo justo: entre 20 y 30 minutos. Así evitás caer en sueño profundo, que luego te deja atontado. Si necesitás una recarga grande (y podés), una siesta de 90 minutos completa un ciclo de sueño.Horario clave: entre las 13 y las 15, para no interferir con tu descanso nocturno.Entorno ideal: oscuro, fresco y silencioso. Un antifaz y tapones pueden ser tus mejores aliados.Alarma siempre: no duermas “hasta que el cuerpo quiera” si no querés pasar la tarde en modo zombi.Despertar activo: levantate enseguida, abrí cortinas, caminá y tomá agua para cortar la inercia del sueño.<p>Extra tip: el “coffee nap”</p><p>Suena raro, pero funciona: tomá un café justo antes de tu siesta de 20–30 minutos. La cafeína empieza a hacer efecto justo cuando te despertás, y el combo multiplica la energía. Eso sí, si la cafeína te altera el sueño nocturno, evitá hacerlo después de las 15.</p>Próximo paso<p>Esta semana, regalate una siesta bien planificada y observá cómo cambia tu tarde. No es pereza: es una herramienta para cuidar tu salud, tu rendimiento y tu buen humor.</p><p>Y si sentís que necesitás dormir todos los días para sobrevivir, revisá tu descanso nocturno: puede que ahí esté la raíz del problema.</p><p>Dormir bien no es un lujo. Es un hábito inteligente. Y una siesta a tiempo puede ser tu mejor inversión en energía.</p>]]>
                </content>
                                                <summary type="html">
                    <![CDATA[<figure><img src="https://cdnartic.ar/QaiTOTCmxI72nRyhA8BGtCj0Bt4=/800x0/filters:no_upscale():format(webp):quality(40)/https://cdn.eleco.com.ar/media/2025/08/siesta.jpg" class="type:primaryImage" /></figure>Descubrí cómo un descanso bien planificado puede mejorar tu tarde y tu salud.]]>
                </summary>
                                <category term="interes-general" label="Interés General" />
                <updated>2025-08-17T03:00:12+00:00</updated>
                <published>2025-08-17T03:00:00+00:00</published>
    </entry>
        <entry>
        <title>
            Qué es la acrilamida y cómo reducirla sin dejar de disfrutar
        </title>
        <link rel="alternate" href="https://www.eleco.com.ar/en-positivo/que-es-la-acrilamida-y-como-reducirla-sin-dejar-de-disfrutar" type="text/html" title="Qué es la acrilamida y cómo reducirla sin dejar de disfrutar" />
        <id>https://www.eleco.com.ar/en-positivo/que-es-la-acrilamida-y-como-reducirla-sin-dejar-de-disfrutar</id>
        <author>
            <name>
                <![CDATA[Enriqueta Bottini]]>
            </name>
        </author>
        
                                <content type="html" xml:base="https://www.eleco.com.ar/en-positivo/que-es-la-acrilamida-y-como-reducirla-sin-dejar-de-disfrutar">
                    <![CDATA[<figure><img src="https://cdnartic.ar/eBCR4PpLMytBiOdSI_owQ81DVvo=/800x0/filters:no_upscale():format(webp):quality(40)/https://cdn.eleco.com.ar/media/2025/08/acrilamida.png" class="type:primaryImage" /></figure><p>¿Escuchaste hablar de la acrilamida y ya te dieron ganas de dejar el pan tostado, el café, las papas y todo lo que te da un poco de placer? Respirá. No estás solo. Vivimos en una era donde la información abunda, y a veces abruma. Pero también nos empodera.</p><p>Hoy te traigo claridad (y calma) sobre la acrilamida, una palabra que suena a veneno, pero que en realidad es un compuesto que se forma naturalmente cuando cocinamos ciertos alimentos a altas temperaturas, sobre todo aquellos ricos en almidón y azúcares, como el pan, las papas o el café.</p>&nbsp;¿Qué es exactamente la acrilamida?<p>Es una sustancia química que se forma durante la cocción a más de 120 °C a través de la famosa reacción de Maillard (esa que da aroma y color dorado a tostadas, papas fritas, medialunas…). No se agrega ni se contamina: se genera en casa, en el horno, la sartén o la tostadora. También está presente en muchos productos industriales, sobre todo en los más dorados.</p><p>&nbsp;¿Y el café? ¿Tengo que dejarlo?</p><p>No. Tranquilo. El café es una de las fuentes alimentarias de acrilamida, sí. Pero también es una de las bebidas con más poder antioxidante del mundo. Durante el tostado de los granos, especialmente en los de tueste claro, se genera algo de acrilamida. Sin embargo, a medida que el grano se sigue tostando (medio u oscuro), esa acrilamida se empieza a degradar.</p><p>Entonces, si querés seguir disfrutando tu café sin culpa:</p>Elegí granos de tostado medio u oscuroEvitá el café instantáneo o soluble (que tiene más concentración)Comprá de marcas confiables, que cuiden el procesoY si podés, molé en el momento y filtrá con calma (Chemex, prensa francesa, V60)&nbsp;¿Y qué pasa con el pan tostado?<p>La tostada bien dorada, crujiente y pareja no es el problema. El problema es el pan que se te fue de la mano y quedó quemado: ahí la acrilamida sube bastante. ¿Un truco? No metas el pan directamente congelado a la tostadora: eso favorece zonas de sobrecalentamiento que disparan más acrilamida.</p><p>Mejor:</p>Descongelalo antesTostalo suave, dorado claroY evitá que se queme (no, el negro no es más crocante, es más tóxico)&nbsp;¿Y las papas?<p>Las papas son otro clásico. Si las almacenas en la heladera (sí, en frío), aumentan sus azúcares reductores, y cuando las freís, generan más acrilamida. Solución:</p>Guardalas en un lugar fresco, pero no fríoHervilas antes de freírlas (baja la acrilamida)&nbsp;¿Y ahora qué hago con todo esto?<p>No hace falta que tires el café, ni vivas a lechuga y vapor. La idea no es sumar ansiedad, sino información que te potencie. La dosis hace al veneno, y la vida real se trata de elecciones conscientes, no perfectas.</p><p>La mejor forma de minimizar la exposición a acrilamida es:</p>Comer alimentos frescos y variadosEvitar el dorado excesivoLimitar los ultraprocesadosY abrazar una cocina real, con fuego, pero con criterioElegí qué batallas querés pelear<p>No podemos vivir huyendo de cada químico, pero sí podemos elegir dónde ponemos el foco. A veces vale más sumar frutas, fibra y descanso que volverse loco por una tostada o un espresso.</p><p>La acrilamida existe, sí. Pero también existe el equilibrio, el placer, la información clara… y ese café de la mañana que, bien elegido, es más medicina que veneno.</p>]]>
                </content>
                                                <summary type="html">
                    <![CDATA[<figure><img src="https://cdnartic.ar/eBCR4PpLMytBiOdSI_owQ81DVvo=/800x0/filters:no_upscale():format(webp):quality(40)/https://cdn.eleco.com.ar/media/2025/08/acrilamida.png" class="type:primaryImage" /></figure>Presente en tostadas, papas fritas y café, la acrilamida genera preocupación, pero entender cómo se forma y cómo reducir su presencia en los alimentos es clave para seguir disfrutando con equilibrio y sin culpa.]]>
                </summary>
                                <category term="en-positivo" label="En positivo" />
                <updated>2025-08-10T04:00:08+00:00</updated>
                <published>2025-08-10T04:00:00+00:00</published>
    </entry>
        <entry>
        <title>
            ¿Y si lo que te cae mal del medicamento… no es el medicamento?
        </title>
        <link rel="alternate" href="https://www.eleco.com.ar/en-positivo/y-si-lo-que-te-cae-mal-del-medicamento-no-es-el-medicamento" type="text/html" title="¿Y si lo que te cae mal del medicamento… no es el medicamento?" />
        <id>https://www.eleco.com.ar/en-positivo/y-si-lo-que-te-cae-mal-del-medicamento-no-es-el-medicamento</id>
        <author>
            <name>
                <![CDATA[Enriqueta Bottini]]>
            </name>
        </author>
        
                                <content type="html" xml:base="https://www.eleco.com.ar/en-positivo/y-si-lo-que-te-cae-mal-del-medicamento-no-es-el-medicamento">
                    <![CDATA[<figure><img src="https://cdnartic.ar/2_elQHByqEotJ398a7WUTT2VFWs=/800x0/filters:no_upscale():format(webp):quality(40)/https://cdn.eleco.com.ar/media/2025/07/excipientes_medicamentos.jpg" class="type:primaryImage" /></figure><p>Cuando tomás un remedio, es fácil pensar que lo único que importa es el principio activo: eso que supuestamente te va a sanar. Pero… ¿alguna vez te sentiste mal después de tomar una pastilla y no supiste por qué?</p><p>Puede que el problema no sea el fármaco, sino todo lo que lo acompaña.</p>¿Qué son los excipientes?<p>Se llaman ingredientes inactivos, pero en realidad tienen muchas funciones:</p>Protegen al principio activo del ácido del estómagoAyudan a que se absorba mejorLe dan forma, color o saborProlongan la vida útil del medicamentoY algunos incluso potencian o disminuyen su efecto.<p>Lo que no te dicen es que más del 60% de lo que hay en una cápsula o pastilla son excipientes, no el medicamento en sí. Y muchos pueden no ser tan “inofensivos”.</p>¿Pueden afectar tu salud?<p>Sí, sobre todo si tenés alergias, intolerancias o sensibilidad digestiva.</p><p>Mirá estos ejemplos reales:</p>Lactosa: puede causar dolor abdominal, gases o malestar si tomás varios comprimidos al día.Caseína: un derivado lácteo que puede provocar reacciones en alérgicos a la leche.Trigo o almidón de trigo: pueden contener gluten y generar inflamación en personas con celiaquía.Aspartamo: no apto para personas con fenilcetonuria y afecta tu microbiota!Colorantes, aceite de maní o conservantes: pueden causar alergias o sensibilidades.FODMAPs: ciertos excipientes como polialcoholes o azúcares fermentables pueden desencadenar síntomas en quienes tienen intestino irritable.<p>Un estudio analizó más de 40.000 medicamentos orales y encontró que el 93% tenía al menos un excipiente potencialmente problemático, y el 45% contenía lactosa en cantidades significativas. ¿Sorprendente? Sí. ¿Evitable? También.</p>¿Y si seguís una alimentación basada en plantas o evitás productos animales?<p>Muchos remedios contienen ingredientes de origen animal como:</p>Gelatina (vaca o cerdo) en cápsulas blandasLactosa, cera de abeja o lanolina (derivada de la lana)¿Qué podés hacer?<p>Pequeños acciones conscientes hacen la diferencia:</p>Leé siempre el prospecto (aunque sea aburrido). Si no te lo dan, pedilo.Consultá con tu farmacéutico: pueden buscar versiones sin ese ingrediente que querés evitar.Entrá a paginas como dailymed.nlm.nih.gov y buscá por nombre del medicamento. Vas a encontrar los ingredientes detallados.Chequeá cada vez: si cambiás de marca o te dan un genérico, puede tener otros excipientes.Tu próximo paso<p>¿Te gustaría saber qué hay en ese remedio que tomás todos los días? ¿Es compatible con tus necesidades, tu microbiota, tu cuerpo?</p><p>Tomá conciencia. Leé. Preguntá. Elegí. Porque hasta en lo pequeño —una cápsula— está la oportunidad de cuidarte mejor.</p>]]>
                </content>
                                                <summary type="html">
                    <![CDATA[<figure><img src="https://cdnartic.ar/2_elQHByqEotJ398a7WUTT2VFWs=/800x0/filters:no_upscale():format(webp):quality(40)/https://cdn.eleco.com.ar/media/2025/07/excipientes_medicamentos.jpg" class="type:primaryImage" /></figure>Lo que nadie te cuenta sobre los ingredientes “inactivos” que pueden afectar tu bienestar.]]>
                </summary>
                                <category term="en-positivo" label="En positivo" />
                <updated>2025-08-03T03:00:09+00:00</updated>
                <published>2025-08-03T03:00:00+00:00</published>
    </entry>
        <entry>
        <title>
            ¿Qué significa hoy comer “saludable”?
        </title>
        <link rel="alternate" href="https://www.eleco.com.ar/en-positivo/que-significa-hoy-comer-saludable" type="text/html" title="¿Qué significa hoy comer “saludable”?" />
        <id>https://www.eleco.com.ar/en-positivo/que-significa-hoy-comer-saludable</id>
        <author>
            <name>
                <![CDATA[Enriqueta Bottini]]>
            </name>
        </author>
        
                                <content type="html" xml:base="https://www.eleco.com.ar/en-positivo/que-significa-hoy-comer-saludable">
                    <![CDATA[<figure><img src="https://cdnartic.ar/VvEbPtkhLdm0TR1kMmF75o63xXE=/800x0/filters:no_upscale():format(webp):quality(40)/https://cdn.eleco.com.ar/media/2024/08/alimentacion_saludable.jpg" class="type:primaryImage" /></figure><p>Hace apenas unos meses, la FDA (Administración de Alimentos y Medicamentos de Estados Unidos) hizo algo histórico: cambió por primera vez en más de 30 años la definición de “alimento saludable”. Y aunque pueda parecer un tema lejano —una decisión técnica en otro país— lo cierto es que estos cambios marcan tendencia a nivel global. Trazan el rumbo de cómo entendemos la alimentación y nos invitan también desde la Argentina a cuestionar nuestras propias etiquetas, hábitos y elecciones.</p>De los nutrientes sueltos a los alimentos reales<p>Hasta ahora, un alimento podía declararse “saludable” si tenía poca grasa total, sodio o colesterol, y sumaba alguna vitamina o mineral. Bajo ese criterio, muchos productos ultraprocesados lograban lucir una etiqueta saludable simplemente por agregar nutrientes sintéticos… aunque estuvieran cargados de azúcar o fueran nutricionalmente vacíos.</p><p>Paradójicamente, alimentos nobles y completos como el salmón, la palta, las nueces o el aceite de oliva quedaban afuera del radar por contener “demasiada grasa total”. Como si todas las grasas fueran iguales. Como si lo natural necesitara disfrazarse.</p><p>La nueva definición de la FDA, que entró en vigencia en abril de 2025, rompe con ese paradigma obsoleto. Ya no alcanza con sumar un nutriente aislado. Ahora, para etiquetar un producto como “saludable”, se deben cumplir tres condiciones claras:</p>Tener bajo contenido de azúcares agregados, sodio y grasas saturadasIncluir ingredientes reales y pertenecientes a los grupos alimentarios recomendados (verduras, frutas, granos integrales, proteínas magras, frutos secos, legumbres)Respetar límites razonables según el tipo de alimento (no es lo mismo un mix de frutos secos que una salsa industrial)<p>Esto permite reivindicar alimentos naturales que antes eran injustamente excluidos, como huevos, aceite de oliva, frutos secos y pescados grasos. Y pone un freno a productos que “simulan” ser saludables pero no lo son.</p>¿Y en la Argentina?<p>Aunque esta normativa aún no rige en nuestro país, su impacto ya se siente. Porque vivimos en un mundo interconectado, donde las tendencias alimentarias y los modelos regulatorios se retroalimentan. Esta nueva forma de entender la alimentación refuerza un mensaje que muchos venimos impulsando hace tiempo: lo saludable no se mide solo en calorías ni en etiquetas. Se mide en calidad, en origen, en procesamiento, en lo que aporta (y en lo que no disfraza).</p><p>En nuestras góndolas, vemos cada vez más consumidores que leen ingredientes, que buscan productos sin ultraprocesar, sin azúcares ocultos, sin marketing engañoso. Personas que quieren alimentarse mejor, pero también necesitan herramientas claras y honestas para elegir. Esta redefinición global de “saludable” puede ser una brújula útil también para nosotros.</p>Marcas limpias, conciencia y equilibrio<p>Este cambio abre además una gran oportunidad para las marcas limpias, esas que priorizan ingredientes reales, sin aditivos innecesarios, sin etiquetas tramposas. Hoy más que nunca, el mercado empieza a premiar la autenticidad y la transparencia. Ya no alcanza con decir “light” o “fit”. Lo que vale es lo que hay adentro.</p><p>Y aunque estas nuevas normas ayudan, el gran cambio es interno. Como consumidores, como madres, padres, profesionales, ciudadanos, tenemos el poder de elegir qué ponemos en nuestro plato y qué valores sostenemos con nuestras decisiones cotidianas.</p>La salud también es disfrute<p>Como bien dijo el Dr. Christopher Gardner, uno de los impulsores de este cambio: “Si comiste bien todo el día, y ahora querés darte un gusto no tan saludable, hacelo. Comer también es placer.”</p><p>Porque sí, alimentarse bien no es vivir restringido. Es elegir con conciencia, disfrutar con libertad, y saber que lo saludable no es una moda ni una etiqueta: es un camino que se construye día a día, con alimentos reales, elecciones informadas y una dosis justa de disfrute.</p>]]>
                </content>
                                                <summary type="html">
                    <![CDATA[<figure><img src="https://cdnartic.ar/VvEbPtkhLdm0TR1kMmF75o63xXE=/800x0/filters:no_upscale():format(webp):quality(40)/https://cdn.eleco.com.ar/media/2024/08/alimentacion_saludable.jpg" class="type:primaryImage" /></figure>Después de más de 30 años, la FDA cambió su definición de "saludable" para dejar atrás los ultraprocesados con etiquetas engañosas y reivindicar los alimentos reales. ¿Qué impacto puede tener esto en la Argentina?]]>
                </summary>
                                <category term="en-positivo" label="En positivo" />
                <updated>2025-07-27T03:00:15+00:00</updated>
                <published>2025-07-27T03:00:00+00:00</published>
    </entry>
        <entry>
        <title>
            Marcas limpias: por qué importa lo que no se ve en la etiqueta
        </title>
        <link rel="alternate" href="https://www.eleco.com.ar/en-positivo/marcas-limpias-por-que-importa-lo-que-no-se-ve-en-la-etiqueta" type="text/html" title="Marcas limpias: por qué importa lo que no se ve en la etiqueta" />
        <id>https://www.eleco.com.ar/en-positivo/marcas-limpias-por-que-importa-lo-que-no-se-ve-en-la-etiqueta</id>
        <author>
            <name>
                <![CDATA[Enriqueta Bottini]]>
            </name>
        </author>
        
                                <content type="html" xml:base="https://www.eleco.com.ar/en-positivo/marcas-limpias-por-que-importa-lo-que-no-se-ve-en-la-etiqueta">
                    <![CDATA[<figure><img src="https://cdnartic.ar/eyRPDe07TIR-f3A4tPrCquamd24=/800x0/filters:no_upscale():format(webp):quality(40)/https://cdn.eleco.com.ar/media/2025/07/etiquetas_bienestar_1.jpg" class="type:primaryImage" /></figure><p>Vivimos una época en la que el acceso a la información es tan amplio como confuso. En un supermercado o farmacia, las etiquetas nos prometen salud, bienestar, longevidad y belleza. Pero detrás de los slogans “natural”, “orgánico”, “bajo en azúcar” o “libre de gluten”, ¿sabemos realmente qué estamos consumiendo? ¿Podemos confiar en lo que dicen los envases?</p><p>Acá es donde entra en juego el concepto de marca limpia o clean brand. Más que una moda, es un movimiento global que busca transparencia, trazabilidad y responsabilidad en todo lo que entra en nuestro cuerpo: alimentos, suplementos, cosméticos, bebidas funcionales o superalimentos. Y es mucho más que una etiqueta atractiva.</p>¿Qué es una marca limpia?<p>Una clean brand es una marca que va más allá de lo obligatorio en una etiqueta. Se compromete con ofrecer productos:</p>Sin ingredientes tóxicos ni dudosos, como colorantes artificiales, edulcorantes sintéticos, conservantes cuestionados o alérgenos encubiertos.Con fórmulas limpias y claras, donde los ingredientes se entienden a simple vista y no parecen sacados de un laboratorio.Trazables, es decir, que podemos conocer su origen, forma de producción, procesos y certificaciones.Coherentes en su comunicación, sin vender falsas promesas ni exagerar propiedades.El rol del Clean Label Project<p>El Clean Label Project es una organización independiente de Estados Unidos que analiza productos en laboratorio y evalúa si lo que se declara en la etiqueta es realmente lo que contiene. Además, detecta contaminantes invisibles como metales pesados, microplásticos, pesticidas y residuos industriales.</p><p>Según sus estudios, muchos productos “naturales” esconden trazas de arsénico, plomo o glifosato. Otros no contienen los nutrientes que prometen. Y muchos suplementos superan límites seguros de ingredientes como cadmio o BPA, sin informar nada en la etiqueta.</p><p>El Clean Label Project no vende productos, otorga certificaciones independientes. Y alienta a consumidores y marcas a s</p>¿Qué mirar cuando elegís un producto?<p>Como consumidores, podemos adoptar una mirada crítica y amorosa. Estas son algunas claves para detectar una marca realmente limpia:</p>Lista de ingredientes corta y comprensible. Si parece una tabla periódica, dudá.Sin “saborizantes”, “aromatizantes” ni “edulcorantes” genéricos. Esos términos esconden mezclas sintéticas.Sin ultraprocesados, colorantes ni conservantes agresivos.Claridad en el origen de los ingredientes. ¿Sabés de dónde viene lo que estás comiendo o tomando?Sin promesas mágicas. Si suena demasiado bueno para ser cierto, probablemente lo sea.Certificaciones reales. Apto para celíacos, libre de GMO, sin alérgenos, apto veganos, etc., deben tener respaldo.Empresas que comunican con integridad. La transparencia no se compra, se construye.Por qué importa<p>Tu cuerpo es tu casa. Todo lo que le das, influye. No se trata de miedo ni obsesión, sino de conciencia. Elegir productos de marcas limpias no solo reduce tu exposición a tóxicos invisibles, sino que impulsa una economía más responsable, que cuida tu salud, la del planeta y la de quienes producen.</p><p>Cada elección es un acto de poder. Cuando elegís bien, no solo alimentás tu cuerpo, también apoyás a quienes hacen las cosas con amor, ciencia y propósito. Y eso, en un mundo lleno de ruido, es un verdadero acto de bienestar.</p>]]>
                </content>
                                                <summary type="html">
                    <![CDATA[<figure><img src="https://cdnartic.ar/eyRPDe07TIR-f3A4tPrCquamd24=/800x0/filters:no_upscale():format(webp):quality(40)/https://cdn.eleco.com.ar/media/2025/07/etiquetas_bienestar_1.jpg" class="type:primaryImage" /></figure>Descubrí qué son las clean brand y qué debés mirar cuando elegís un producto.]]>
                </summary>
                                <category term="en-positivo" label="En positivo" />
                <updated>2025-07-17T15:40:04+00:00</updated>
                <published>2025-07-13T03:00:00+00:00</published>
    </entry>
        <entry>
        <title>
            Tus músculos son una farmacia: movete y activá tu salud
        </title>
        <link rel="alternate" href="https://www.eleco.com.ar/en-positivo/tus-musculos-son-una-farmacia-movete-y-activa-tu-salud" type="text/html" title="Tus músculos son una farmacia: movete y activá tu salud" />
        <id>https://www.eleco.com.ar/en-positivo/tus-musculos-son-una-farmacia-movete-y-activa-tu-salud</id>
        <author>
            <name>
                <![CDATA[Enriqueta Bottini]]>
            </name>
        </author>
        
                                <content type="html" xml:base="https://www.eleco.com.ar/en-positivo/tus-musculos-son-una-farmacia-movete-y-activa-tu-salud">
                    <![CDATA[<figure><img src="https://cdnartic.ar/l-k8mTYLOkN9C7V5DMnFN6wVyCs=/800x0/filters:no_upscale():format(webp):quality(40)/https://cdn.eleco.com.ar/media/2024/04/ejercicio.jpg" class="type:primaryImage" /></figure><p>¿Y si te dijera que cada vez que activás tus músculos, producís antiinflamatorios, antioxidantes, neuroprotectores y hasta compuestos que ayudan a combatir el cáncer? No es un sueño. Es ciencia. Y está pasando dentro tuyo… cada vez que te movés.</p><p>Bienvenidos al fascinante mundo de las mioquinas, pequeñas proteínas que produce tu propio cuerpo cuando hacés ejercicio, y que están revolucionando la manera en que entendemos la salud.</p>¿Qué son las mioquinas?<p>Las mioquinas son sustancias que tu músculo libera cuando se contrae. Funcionan como mensajeros químicos que viajan por el cuerpo y actúan sobre el cerebro, el corazón, el tejido adiposo, el páncreas, el sistema inmune, los huesos… y hasta sobre las células tumorales.</p><p>En otras palabras: tu músculo no solo te mueve, también te cuida. Es una farmacia natural que regula tu metabolismo, baja la inflamación, mejora tu ánimo y refuerza tus defensas.</p><p>Y lo mejor: esa farmacia está siempre con vos. Solo tenés que activarla.</p>¿Por qué esto es un cambio de paradigma?<p>Durante años, el ejercicio fue visto solo como una herramienta de prevención. Pero hoy la ciencia va más allá:</p>El ejercicio sostenido no solo previene enfermedades…También mejora el pronóstico de quienes ya las tienen.<p>Un estudio publicado en The New England Journal of Medicine en junio de 2024 lo confirmó: pacientes que habían tenido cáncer de colon y siguieron un programa de ejercicio físico planificado durante tres años, tuvieron 28 % menos riesgo de recaída y 37 % menos riesgo de morir.</p><p>Sí. Tan potente como un medicamento… pero sin efectos adversos.</p>¿Qué hacen exactamente las mioquinas?<p>Algunas de las más estudiadas son:</p>Irisina: transforma la grasa blanca (almacenadora) en grasa parda (quemadora), acelera el metabolismo y protege el cerebro.IL-6 muscular: actúa como un antiinflamatorio natural, mejora la sensibilidad a la insulina y ayuda a oxidar grasas.IL-15: favorece el crecimiento muscular y estimula las células de defensa contra el cáncer.Cathepsina B: viaja al cerebro y estimula la producción de nuevas neuronas.<p>Y eso es solo el principio. Ya se identificaron más de 600 mioquinas con funciones terapéuticas.</p>Más que músculos: salud integral<p>Las mioquinas no trabajan solas. Están profundamente conectadas con:</p>El sistema inmune: reducen la inflamación crónica y fortalecen tus defensas.El sistema nervioso: estimulan la memoria, mejoran el estado de ánimo, reducen el riesgo de Alzheimer y depresión.El metabolismo: bajan el azúcar en sangre, queman grasas y reducen la grasa abdominal.El corazón y vasos sanguíneos: protegen contra enfermedades cardiovasculares.El cáncer: algunas mioquinas pueden inhibir la proliferación de células tumorales.¿Qué tipo de ejercicio libera más mioquinas?<p>Todos los movimientos sirven, pero los más efectivos son:</p>Ejercicio aeróbico sostenido (caminar rápido, trotar, nadar, andar en bici) → libera irisina e IL-6.Entrenamiento de fuerza (pesas, ejercicios con el peso corporal) → potencia IL-15 y otras mioquinas anabólicas.HIIT (intervalos de alta intensidad) → genera un “combo” de mioquinas metabólicas y musculares.<p>Lo importante no es la intensidad, sino la constancia.</p>¿Qué me llevo a casa?Tus músculos no son solo fuerza. Son salud.Cada caminata, cada sesión de movimiento, es una dosis de medicina natural.El ejercicio no es solo para estar en forma: es para estar bien, por dentro.No necesitás correr una maratón. Basta con moverte cada día.Tu cuerpo sabe cómo cuidarse. Solo necesita que lo ayudes.<p>El músculo es un órgano sabio. Cuando se activa, libera vida. No se trata de exigirte, ni de cumplir con una meta estética. Se trata de conectar con ese poder que vive en vos: el de sanar, el de fortalecer, el de transformar tu salud desde adentro.</p><p>Y todo empieza por un paso. ¿Hoy… ya te moviste?</p>]]>
                </content>
                                                <summary type="html">
                    <![CDATA[<figure><img src="https://cdnartic.ar/l-k8mTYLOkN9C7V5DMnFN6wVyCs=/800x0/filters:no_upscale():format(webp):quality(40)/https://cdn.eleco.com.ar/media/2024/04/ejercicio.jpg" class="type:primaryImage" /></figure>Las mioquinas, pequeñas proteínas que produce tu propio cuerpo cuando hacés ejercicio, regulan tu metabolismo.]]>
                </summary>
                                <category term="en-positivo" label="En positivo" />
                <updated>2025-07-17T15:40:04+00:00</updated>
                <published>2025-06-15T00:00:00+00:00</published>
    </entry>
        <entry>
        <title>
            Lactosa: no es el enemigo, solo hay que conocerla
        </title>
        <link rel="alternate" href="https://www.eleco.com.ar/en-positivo/lactosa-no-es-el-enemigo-solo-hay-que-conocerla" type="text/html" title="Lactosa: no es el enemigo, solo hay que conocerla" />
        <id>https://www.eleco.com.ar/en-positivo/lactosa-no-es-el-enemigo-solo-hay-que-conocerla</id>
        <author>
            <name>
                <![CDATA[Enriqueta Bottini]]>
            </name>
        </author>
        
                                <content type="html" xml:base="https://www.eleco.com.ar/en-positivo/lactosa-no-es-el-enemigo-solo-hay-que-conocerla">
                    <![CDATA[<figure><img src="https://cdnartic.ar/clpOTAoM-kusz71LF6owe7xW8hA=/800x0/filters:no_upscale():format(webp):quality(40)/https://cdn.eleco.com.ar/media/2025/06/lactosa.jpeg" class="type:primaryImage" /></figure><p>Hay palabras que, cuando las escuchamos, parecen condenas: intolerancia a la lactosa es una de ellas. Automáticamente pensamos en tener que eliminar todos los lácteos, resignar el queso crema del desayuno, el queso del almuerzo y el yogurt que tanto nos gusta a la tarde. Pero, ¿y si te dijera que no todo es blanco o negro?</p><p>La lactosa es el azúcar natural de la leche. Una molécula simple, compuesta por glucosa y galactosa, que nuestro cuerpo digiere gracias a una enzima llamada lactasa, producida en el intestino delgado. Hasta acá, todo bien. Pero en algunas personas, con el tiempo, la producción de lactasa disminuye y aparece lo que conocemos como intolerancia a la lactosa.</p><p>Ahora, clave esto: no es lo mismo intolerancia que alergia. La intolerancia no involucra al sistema inmune. No es peligrosa, pero sí molesta. Puede dar distensión abdominal, gases, cólicos o diarrea, dependiendo de la cantidad de lactosa que uno tolere. Y acá está el punto: no todos toleramos lo mismo. Por eso, lo primero es observarte.</p>¿Dónde está la lactosa?<p>La lactosa está presente naturalmente en todas las leches de mamíferos: vaca, cabra, oveja, búfala... Pero no todos los lácteos tienen la misma cantidad. Por ejemplo:</p>Leche fluida: tiene bastante lactosa, sobre todo si es entera.Quesos duros y madurados (como parmesano o sardo): casi no tienen lactosa, porque se elimina en el suero y se degrada con el tiempo.Yogures con probióticos: suelen ser bien tolerados, ya que las bacterias vivas ayudan a descomponer la lactosa, e incluso hoy hay varias opciones deslactosadas.Leche deslactosada: conserva todos los nutrientes de la leche, pero ya viene con la lactosa “pre-digerida”. Una gran opción para muchos.Y además, hay productos “sorpresa” que contienen lactosa: fiambres, salsas, panificados o medicamentos pueden tener trazas. Por eso, si sos sensible, es importante leer etiquetas y no solo mirar los lácteos.La clave: conocer tu cuerpo (y no demonizar a los lácteos)<p>Vivimos en una época de extremos. O te venden un superalimento milagroso o te dicen que algo “inflama”, “intoxica” o “hay que eliminarlo”. Y la lactosa no escapa de este debate.</p><p>Pero la realidad es que los lácteos son una fuente valiosa de calcio, proteínas, vitaminas del grupo B y fósforo, entre otros. Si podés incluirlos sin síntomas, no hay por qué sacarlos. Si no los tolerás, hay formas de adaptarte sin resignar nutrición ni sabor.</p><p>El problema no es la lactosa. El problema es no saber qué te pasa, copiar la dieta de otro o vivir con miedo a comer. Lo que funciona para vos es único. Y ahí está el secreto: en informarte, probar, observar y decidir con conciencia.</p>Tips para llevarte a casaProbá quesos duros o madurados: tienen casi cero lactosa.Los yogures con cultivos probioticos pueden ayudarte a digerirla mejor.Si tenés síntomas, hacé una prueba controlada: probá con poca cantidad y observa cómo reaccionás.No elimines alimentos por moda: hacelo si hay fundamentos y tu cuerpo lo pide. ¡Siempre consulta a tu médico de cabecera!Las versiones sin lactosa no son peores: son soluciones.Escuchá tu panza, no las redes sociales.<p>En resumen, la intolerancia a la lactosa no es el fin del mundo. Es solo una invitación a conocerte más y a elegir con inteligencia. No se trata de prohibir, se trata de personalizar. Y si entendemos eso, vamos camino a un bienestar real, ese que se construye desde el conocimiento, el respeto por el cuerpo y el disfrute.</p><p>Entonces, ¿Cuál es tu próximo paso?</p>]]>
                </content>
                                                <summary type="html">
                    <![CDATA[<figure><img src="https://cdnartic.ar/clpOTAoM-kusz71LF6owe7xW8hA=/800x0/filters:no_upscale():format(webp):quality(40)/https://cdn.eleco.com.ar/media/2025/06/lactosa.jpeg" class="type:primaryImage" /></figure>La lactosa es el azúcar natural de la leche; está presente en todas las leches de los mamíferos.]]>
                </summary>
                                <category term="en-positivo" label="En positivo" />
                <updated>2025-07-17T15:40:04+00:00</updated>
                <published>2025-06-08T00:00:00+00:00</published>
    </entry>
        <entry>
        <title>
            Cronotipos, reloj biológico y bienestar: lo que la ciencia dice sobre alondras y búhos
        </title>
        <link rel="alternate" href="https://www.eleco.com.ar/en-positivo/cronotipos-reloj-biologico-y-bienestar-lo-que-la-ciencia-dice-sobre-alondras-y-buhos" type="text/html" title="Cronotipos, reloj biológico y bienestar: lo que la ciencia dice sobre alondras y búhos" />
        <id>https://www.eleco.com.ar/en-positivo/cronotipos-reloj-biologico-y-bienestar-lo-que-la-ciencia-dice-sobre-alondras-y-buhos</id>
        <author>
            <name>
                <![CDATA[Enriqueta Bottini]]>
            </name>
        </author>
        
                                <content type="html" xml:base="https://www.eleco.com.ar/en-positivo/cronotipos-reloj-biologico-y-bienestar-lo-que-la-ciencia-dice-sobre-alondras-y-buhos">
                    <![CDATA[<figure><img src="https://cdnartic.ar/2kd6zpnnkfwlLA-9PGJlQelYPBg=/800x0/filters:no_upscale():format(webp):quality(40)/https://cdn.eleco.com.ar/media/2025/05/cronotipo.jpeg" class="type:primaryImage" /></figure><p>¿Te sentís lleno de energía a las 7 de la mañana o recién arrancás a las 5 de la tarde? ¿Tenés más hambre a la noche que al mediodía? Quizás no se trata de voluntad ni de organización: se trata de cronotipo.</p><p>Los cronotipos determinan cuál es tu mejor horario para dormir, comer, pensar, rendir y hasta sentirte bien. Son la expresión externa de tu reloj biológico interno. Y conocerlo puede transformar tu bienestar, tu rendimiento y tu salud.</p>¿Qué es el cronotipo?<p>Es la preferencia natural que tiene tu cuerpo para estar despierto o dormir en ciertos horarios. Se regula principalmente por tu sistema circadiano, el ciclo de 24 horas que controla tus niveles de melatonina, cortisol, temperatura corporal y actividad metabólica.</p><p>Los cronotipos clásicos son tres:</p>Alondra (matutino): madruga con energía y se apaga al atardecer.Búho (vespertino): le cuesta arrancar pero se activa a la noche.Intermedio: tiene una flexibilidad mayor.Historia y vigencia del test MEQ<p>En 1976, los investigadores Jim Horne y Olöf Östberg desarrollaron el MEQ (Morningness-Eveningness Questionnaire), un test científico que permite identificar el cronotipo individual. Evalúa hábitos de sueño, nivel de alerta, apetito, actividad social y preferencia horaria para tareas mentales y físicas.</p><p>Hoy sigue siendo uno de los más utilizados en medicina del sueño, psicología, crononutrición y medicina del deporte. Se ha traducido a más de 20 idiomas y su validez ha sido comprobada en distintas culturas.</p>¿Por qué es importante conocer tu cronotipo?<p>Porque vivir en contra de tu reloj interno puede generar:</p>Menor rendimiento físico y mentalMal descanso y fatiga crónicaMayor riesgo de sobrepeso y alteraciones metabólicasDesajustes hormonales (insulina, leptina, melatonina)Trastornos del ánimo (ansiedad, depresión)Cambios que podés hacer si conocés tu cronotipoSi sos alondra: aprovechá la mañana para tareas importantes. Evitá la sobrecarga nocturna. Cuidá tu sueño.Si sos búho: exponete a la luz solar temprano, evitá pantallas a la noche, retrasá menos tus comidas.Si sos intermedio: respetá horarios constantes y cuidá tu higiene del sueño.Herramientas para autoconocerte<p>Podés hacer el test original de Horne &amp; Östberg (MEQ) o su versión simplificada. También el Cuestionario de Cronotipo de Mùnich (MCTQ), que evalúa tus horarios reales de sueño entre semana y fines de semana.</p><p>La ciencia nos dice que no todos funcionamos igual, y que adaptar nuestra rutina a nuestro reloj biológico no es debilidad, es inteligencia fisiológica.</p><p>Dormir, comer y rendir en el momento justo puede cambiar tu salud desde lo más profundo: tu metabolismo celular.</p><p>Este no es un dato de color. Es una puerta a una vida con más bienestar. Saber cuándo rendís mejor, cuándo comer, cómo descansar, es parte de vivir con inteligencia biológica.</p><p>Te invito a dar ese primer paso: conocete, escuchá a tu cuerpo y empezá a ajustar tu rutina para acompañar lo que tu cronotipo ya sabe. Porque cuando tu vida está en sincronía con tu reloj interno, todo fluye mejor.</p>]]>
                </content>
                                                <summary type="html">
                    <![CDATA[<figure><img src="https://cdnartic.ar/2kd6zpnnkfwlLA-9PGJlQelYPBg=/800x0/filters:no_upscale():format(webp):quality(40)/https://cdn.eleco.com.ar/media/2025/05/cronotipo.jpeg" class="type:primaryImage" /></figure>Comprender el cronotipo puede ayudar a optimizar el sueño, la productividad y la salud en general.]]>
                </summary>
                                <category term="en-positivo" label="En positivo" />
                <updated>2025-07-17T15:40:04+00:00</updated>
                <published>2025-06-01T00:00:00+00:00</published>
    </entry>
        <entry>
        <title>
            Tendencias en bienestar 2025: lo que se viene, lo que llegó para quedarse y lo que podés sumar hoy
        </title>
        <link rel="alternate" href="https://www.eleco.com.ar/en-positivo/tendencias-en-bienestar-2025-lo-que-se-viene-lo-que-llego-para-quedarse-y-lo-que-podes-sumar-hoy" type="text/html" title="Tendencias en bienestar 2025: lo que se viene, lo que llegó para quedarse y lo que podés sumar hoy" />
        <id>https://www.eleco.com.ar/en-positivo/tendencias-en-bienestar-2025-lo-que-se-viene-lo-que-llego-para-quedarse-y-lo-que-podes-sumar-hoy</id>
        <author>
            <name>
                <![CDATA[Enriqueta Bottini]]>
            </name>
        </author>
        
                                <content type="html" xml:base="https://www.eleco.com.ar/en-positivo/tendencias-en-bienestar-2025-lo-que-se-viene-lo-que-llego-para-quedarse-y-lo-que-podes-sumar-hoy">
                    <![CDATA[<figure><img src="https://cdnartic.ar/I1oTXIZXx6W_Semk8X3OqeX2BqM=/800x0/filters:no_upscale():format(webp):quality(40)/https://cdn.eleco.com.ar/media/2025/05/bienestar_2.jpg" class="type:primaryImage" /></figure><p>Cada año trae nuevas palabras de moda en el mundo del bienestar. Algunas son pasajeras y otras se transforman en parte esencial de nuestras vidas. En 2025, el bienestar ya no se trata solo de hacer yoga o comer una ensalada: se volvió más profundo, más consciente, más personalizado.&nbsp;</p><p>Hoy te invito a recorrer juntos las tendencias que están marcando el rumbo este año, para que elijas cuál puede ser tu próximo paso hacia una vida más vital, saludable y conectada con vos mismo.</p>1.&nbsp;Alimentación consciente y crononutrición: comer con el reloj biológico<p>Ya no alcanza con saber qué comer. La gran pregunta del 2025 es cuándo. La crononutrición es la ciencia que estudia cómo los horarios de las comidas influyen en nuestra salud. ¿Sabías que no comemos igual a las 8 de la mañana que a las 10 de la noche?&nbsp;</p><p>Durante el día nuestro cuerpo está preparado para digerir, absorber y metabolizar mejor los alimentos. Comer en sintonía con nuestro ritmo circadiano ayuda a regular el metabolismo, las hormonas, el sueño y el peso corporal.</p><p>Sumar este hábito puede ser tan simple como ponerle horario fijo al desayuno, cortar las comidas 2-3 horas antes de dormir o practicar una ventana de alimentación diurna (por ejemplo, de 8 a 18). Tu digestión, tu energía y hasta tu humor te lo van a agradecer.</p>2.&nbsp;Turismo de bienestar: viajar para sanar<p>Cada vez más personas eligen vacaciones que incluyan algo más que relax. El turismo de bienestar está en auge: retiros de yoga, viajes detox, escapadas de hiking en la naturaleza, termas con enfoque terapéutico, experiencias de silencio, conexión o alimentación saludable. El foco está puesto en volver renovados, no agotados.</p><p>¿Un ejemplo? Cambiar un “todo incluido” por una semana en la montaña sin señal de celular puede ser la mejor inversión emocional de tu año.</p>3.&nbsp;Bienestar corporativo: cuidar a los que hacen que todo funcione<p>Las empresas más innovadoras ya entendieron que el bienestar no es un lujo, sino una inversión estratégica. Se vienen con fuerza los programas de bienestar corporativo que incluyen pausas activas, meditación en el trabajo, alimentación saludable, talleres de gestión del estrés, descanso digital y políticas que humanizan la jornada laboral.</p><p>El trabajo saludable no es solo ergonomía, también es respeto por el tiempo, los vínculos y la energía mental de las personas.</p>4.&nbsp;Longevidad saludable: no es vivir más, es vivir mejor<p>Una de las grandes obsesiones (y con razón) del bienestar 2025 es la longevidad saludable. La ciencia está avanzando para entender cómo podemos sumar años con salud física, mental y emocional. Ya no se trata solo de evitar enfermedades, sino de construir un cuerpo y una mente que envejezcan con vitalidad.</p><p>Los pilares clave: actividad física regular, alimentación antiinflamatoria, buen sueño, vínculos saludables, propósito de vida y prevención personalizada.</p><p>¿Querés vivir 90 años en plenitud? Empezá hoy a cuidar al cuerpo y a la mente que te van a acompañar en ese viaje.</p>5.&nbsp;Bienestar holístico, personalizado y apoyado en tecnología<p>El enfoque integral pisa fuerte: cuerpo, mente, emociones y entorno como un todo. Pero la novedad del 2025 es la personalización. Gracias a la tecnología, ya existen apps, dispositivos y análisis que permiten ajustar tus hábitos según tu biología, tu genética o tus niveles de estrés.</p><p>Desde relojes inteligentes que monitorean tu sueño y estrés, hasta estudios de microbiota o tests de intolerancias alimentarias, todo suma para conocerte mejor y elegir lo que realmente te hace bien.</p>6.&nbsp;Tu próximo paso: elegí un hábito, hacelo tuyo y sostenelo<p>No se trata de hacer todo junto ni de entrar en modo “máximo rendimiento”. El bienestar real es el que se siente en tu vida cotidiana: en cómo te despertás, cómo dormís, cómo te tratás, cómo comés, cómo te hablás.</p><p>¿Cuál de estas tendencias te dio ganas de probar?</p><p>Tal vez es sumar un desayuno nutritivo a la misma hora todos los días, apagar el celular antes de dormir, organizar una escapada con tu amiga del alma, o hablar en tu trabajo sobre cómo estar mejor todos.</p><p>Que este año el bienestar no sea solo una meta… que sea una forma de estar en el mundo.</p>]]>
                </content>
                                                <summary type="html">
                    <![CDATA[<figure><img src="https://cdnartic.ar/I1oTXIZXx6W_Semk8X3OqeX2BqM=/800x0/filters:no_upscale():format(webp):quality(40)/https://cdn.eleco.com.ar/media/2025/05/bienestar_2.jpg" class="type:primaryImage" /></figure>Seis tendencias que están en auge este año y que pueden mejorar tu vida.]]>
                </summary>
                                <category term="en-positivo" label="En positivo" />
                <updated>2025-07-17T15:40:04+00:00</updated>
                <published>2025-05-25T00:00:00+00:00</published>
    </entry>
        <entry>
        <title>
            Gluten: historia, realidad y por qué no es el enemigo de todos
        </title>
        <link rel="alternate" href="https://www.eleco.com.ar/en-positivo/gluten-historia-realidad-y-por-que-no-es-el-enemigo-de-todos" type="text/html" title="Gluten: historia, realidad y por qué no es el enemigo de todos" />
        <id>https://www.eleco.com.ar/en-positivo/gluten-historia-realidad-y-por-que-no-es-el-enemigo-de-todos</id>
        <author>
            <name>
                <![CDATA[Enriqueta Bottini]]>
            </name>
        </author>
        
                                <content type="html" xml:base="https://www.eleco.com.ar/en-positivo/gluten-historia-realidad-y-por-que-no-es-el-enemigo-de-todos">
                    <![CDATA[<figure><img src="https://cdnartic.ar/9LbBHNpcQkr9sTaDSUMHe8uXviQ=/800x0/filters:no_upscale():format(webp):quality(40)/https://cdn.eleco.com.ar/media/2025/05/gluten.jpg" class="type:primaryImage" /></figure><p>Si hay una palabra que se volvio famosa (y polémica) en los últimos años en el mundo de la alimentación, esa es gluten.</p><p>Muchos lo demonizan, otros no saben bien qué es, algunos lo eliminan “por las dudas”, y otros lo consumen sin problemas. Pero, ¿qué dice realmente la ciencia? ¿Es tan malo como nos hicieron creer?</p><p>Hoy vamos a meternos de lleno en esta proteína que genera tanto revuelo, para entender su historia, su impacto en la salud, y para que puedas decidir de manera consciente qué lugar querés darle en tu vida.</p>¿Qué es el gluten y desde cuándo está en nuestra alimentación?<p>El gluten es una proteína que se encuentra de forma natural en el trigo, la cebada y el centeno. Desde el punto de vista químico, está formado por dos fracciones principales: gliadina (que aporta extensibilidad) y glutenina (que aporta elasticidad).</p><p>Cuando mezclamos harina con agua, estas proteínas forman una red que le da esa textura elástica a las masas de pan, pizzas y pastas que tanto disfrutamos.</p><p>Consumimos gluten desde hace más de 10.000 años, cuando los primeros cultivos de trigo comenzaron en el Creciente Fértil.</p><p>Sin embargo, el trigo que comemos hoy no es igual al de nuestros antepasados. La modernización agrícola, buscando más rendimiento y resistencia, creó variedades con mayor cantidad de gluten. Y no sólo comemos más trigo: también comemos muchos más productos ultraprocesados, altamente manipulados, que incluyen gluten oculto en miles de formas.</p>¿El gluten es inflamatorio para todos?<p>La gran confusión empieza acá. El gluten no es malo para todas las personas. En individuos sanos, con un intestino fuerte y una microbiota equilibrada, el gluten no debería representar un problema.</p><p>El problema surge cuando el sistema digestivo está debilitado: dietas pobres en fibra, estrés, antibióticos, ultraprocesados, todo esto favorece la disbiosis intestinal, y un intestino permeable puede reaccionar mal frente a proteínas como el gluten.</p><p>Un hallazgo fundamental en esta área fue el descubrimiento de la zonulina, una proteína que regula la permeabilidad intestinal.</p><p>El doctor Alessio Fasano, investigador pionero, demostró que la exposición al gluten puede aumentar los niveles de zonulina en personas predispuestas, provocando la apertura de las uniones celulares del intestino y favoreciendo la inflamación.</p>Celiaquismo: cuando el gluten sí es un enemigo declarado<p>La enfermedad celíaca es una enfermedad autoinmune donde el consumo de gluten genera una respuesta inmune que daña directamente el intestino delgado.</p><p>Se estima que 1 de cada 100 personas en el mundo padece celiaquía. En la Argentina, se calcula que hay más de 400.000 celíacos, aunque la mitad aún no están diagnosticados.</p><p>Para una persona celíaca, la única medicina es eliminar el gluten de por vida. Hasta una mínima cantidad puede desencadenar daño intestinal silencioso, aunque no haya síntomas inmediatos.</p>Sensibilidad al gluten no celíaca: un gris que existe<p>Más allá de la celiaquía, existe la sensibilidad al gluten no celíaca, una condición reconocida donde el gluten provoca síntomas digestivos (hinchazón, diarrea, gases) y extra-digestivos (dolores de cabeza, fatiga, dolores articulares) sin causar daño visible en el intestino.</p><p>Se calcula que entre el 6 y el 10% de la población podría experimentar esta sensibilidad.</p>¿Qué pasa con la intolerancia a la histamina?<p>Cuando el intestino está inflamado o permeable (por gluten en personas sensibles, o por otros factores), puede alterarse la capacidad del cuerpo de degradar sustancias como la histamina. Esto genera síntomas como urticaria, cefaleas, congestión nasal o molestias digestivas.</p><p>Por eso, muchas veces la intolerancia al gluten y la intolerancia a la histamina coexisten, y mejorando la salud intestinal puede mejorarse la tolerancia a ambos.</p>¿Dónde encontramos gluten?<p>Además de panes, pizzas y pastas, el gluten puede estar oculto en:</p>Aderezos y salsas industriales.Embutidos y fiambres.Sopas instantáneas.Golosinas y snacks.<p>La avena, naturalmente, no contiene gluten, pero suele contaminarse en su procesamiento. Existen opciones de avena libre de gluten certificada, ideales para personas celíacas o sensibles.</p>¿Y si dejo el gluten por las dudas?<p>Eliminar el gluten sin una causa médica justificada puede traer consecuencias:</p>Disminución de la diversidad de la microbiota intestinal.Déficits de nutrientes si no se reemplaza adecuadamente.Creer que “sin gluten” es automáticamente “más sano”, cuando hay ultraprocesados sin gluten que siguen siendo poco saludables.<p>La recomendación de la ciencia actual es clara: si no sos celíaco ni sensible, no tenés motivos para eliminar el gluten.</p><p>Lo que sí deberíamos reducir es el consumo de productos ultraprocesados, harinas refinadas y alimentos de baja calidad nutricional, con o sin gluten.</p>¿Cuál es el verdadero enemigo?<p>No es el gluten el enemigo de todos. Es el contexto de una microbiota debilitada, una alimentación pobre, un intestino permeable, y una vida desconectada de los alimentos reales.</p><p>Si tu plato está lleno de verduras, frutas, proteínas reales, granos enteros, fermentados y alimentos frescos, y minimizás ultraprocesados, tu intestino va a agradecerlo, y el gluten probablemente tampoco sea un problema.</p><p>La salud empieza en la mesa. La información es poder, y cada elección que hacemos puede acercarnos o alejarnos de nuestro mejor estado de bienestar.</p><p>Este año, el lema de la Organización Mundial de la Salud es claro: “Comienzos saludables, futuros esperanzadores”. ¿Dónde empiezan esos comienzos? En lo que ponemos en nuestro plato, en lo que elegimos cada día.</p><p>Ser conscientes, prevenir, cuidar tu microbiota, y elegir alimentos reales es un acto de amor propio y de futuro. Hoy, el primer paso puede ser simplemente entender mejor lo que comemos.</p><p>Tu plato puede ser tu medicina. Y todo gran cambio empieza, justamente, ahí, en casa.</p>]]>
                </content>
                                                <summary type="html">
                    <![CDATA[<figure><img src="https://cdnartic.ar/9LbBHNpcQkr9sTaDSUMHe8uXviQ=/800x0/filters:no_upscale():format(webp):quality(40)/https://cdn.eleco.com.ar/media/2025/05/gluten.jpg" class="type:primaryImage" /></figure>Todo lo que tenés que saber sobre el gluten. ¿Es tan malo como nos hicieron creer?]]>
                </summary>
                                <category term="en-positivo" label="En positivo" />
                <updated>2025-07-17T15:40:04+00:00</updated>
                <published>2025-05-04T09:16:00+00:00</published>
    </entry>
        <entry>
        <title>
            ¿Quién elige lo que comés: vos o tus bacterias?
        </title>
        <link rel="alternate" href="https://www.eleco.com.ar/en-positivo/quien-elige-lo-que-comes-vos-o-tus-bacterias" type="text/html" title="¿Quién elige lo que comés: vos o tus bacterias?" />
        <id>https://www.eleco.com.ar/en-positivo/quien-elige-lo-que-comes-vos-o-tus-bacterias</id>
        <author>
            <name>
                <![CDATA[Enriqueta Bottini]]>
            </name>
        </author>
        
                                <content type="html" xml:base="https://www.eleco.com.ar/en-positivo/quien-elige-lo-que-comes-vos-o-tus-bacterias">
                    <![CDATA[<figure><img src="https://cdnartic.ar/TgjG8l6_0zmoRAhjG9Ne-KnNwJE=/800x0/filters:no_upscale():format(webp):quality(40)/https://cdn.eleco.com.ar/media/2025/04/ultraprocesado_hamburguesa.jpg" class="type:primaryImage" /></figure><p>En la edición anterior hablamos de los tres tipos de hambre que todos sentimos: la física o homeostática, la emocional, y la sorprendente influida por la microbiota intestinal. Si te quedó resonando esa última, este artículo es para vos.</p><p>Hoy vamos a conectar esa información con algo muy cotidiano: lo que elegís en la góndola del supermercado, lo que ponés en tu plato, y más importante aún, lo que les das de comer a tus bacterias intestinales. Porque aunque no lo veas, tu microbiota influye directamente en tus elecciones alimentarias, tu saciedad e incluso tus antojos. Y los ultraprocesados juegan un papel clave en ese desequilibrio.</p>Lo que esconden los ultraprocesados (aunque parezcan inofensivos)<p>¿Alguna vez leíste una etiqueta de ingredientes y no entendiste nada? ¿Una lista interminable de nombres raros, números y compuestos químicos? Eso es una señal clara: probablemente estés frente a un alimento ultraprocesado.</p><p>Los ultraprocesados no son solo “comidas chatarra”. Abarcan casi todo lo que viene en paquete, caja o sobre, y que fue diseñado para tener mucho sabor, larga vida útil y un costo bajo.&nbsp;</p><p>Tienen en común lo siguiente:</p>Exceso de azúcares agregados, harinas refinadas y grasas industriales.Alta densidad calórica y baja calidad nutricional.Presencia de aditivos, colorantes, emulsionantes, conservantes, saborizantes artificiales.Ingredientes que no tenés en tu cocina.<p>¿Y qué tienen que ver con la microbiota y el hambre? Todo.</p>Tu microbiota: víctima y cómplice de lo que comés<p>Como ya vimos, tu intestino está poblado por miles de millones de bacterias que cumplen funciones vitales: ayudan a digerir la fibra, producen vitaminas, entrenan tu sistema inmune y regulan tu apetito. Pero tienen un talón de Aquiles: son altamente influenciables por lo que comés.</p><p>Cuando tu alimentación es rica en fibra vegetal, fermentados naturales, legumbres y alimentos reales, estás alimentando a las bacterias buenas: las que ayudan a liberar hormonas de saciedad como GLP-1 y PYY, a producir serotonina y a mantener tu metabolismo en equilibrio.</p><p>Pero cuando tu dieta es alta en ultraprocesados, estás favoreciendo bacterias proinflamatorias que no solo deterioran tu salud intestinal, sino que pueden alterar tus señales de hambre.</p><p>Sí, leíste bien: una microbiota desequilibrada puede aumentar tus antojos, estimular la producción de grelina (hormona del hambre), reducir tu sensibilidad a la leptina (hormona de la saciedad) y generar una sensación constante de apetito. Incluso se ha observado que ciertas bacterias “piden” más azúcar o grasas, modulando neurotransmisores como la dopamina para reforzar la búsqueda del mismo alimento que las beneficia.</p><p>En pocas palabras: comer ultraprocesados altera tu microbiota, y tu microbiota alterada te empuja a seguir comiendo ultraprocesados.</p>Leer etiquetas: el primer paso para recuperar el control<p>Una de las mejores herramientas que tenemos para proteger nuestra microbiota y nuestro equilibrio interno es aprender a leer etiquetas. No hace falta ser nutricionista para tomar buenas decisiones. Solo necesitás prestar atención a lo siguiente:</p>Lista de ingredientes: mientras más corta, mejor. Si tiene más de 5-6 ingredientes y no reconocés la mitad… desconfía.Primeros ingredientes: los primeros en la lista son los que están en mayor proporción. Si aparece azúcar, jarabe de maíz, glucosa o aceite refinado en los primeros puestos, es mejor dejarlo pasar.Azúcares ocultos: pueden aparecer como maltodextrina, dextrosa, jarabe de maíz, miel, azúcar invertido, etc.Fibra y proteínas: los productos reales tienen fibra (porque vienen de plantas) y buena proteína. Los ultraprocesados no.Sello nutricional: los famosos octogonos negros ¡Úsalos como guía!<p>Leer etiquetas es una forma de volver a elegir con conciencia, sabiendo que no solo estás decidiendo por vos, sino también por las bacterias que influencian tus decisiones desde adentro.</p>¿Cómo recuperar el equilibrio?<p>La buena noticia es que podés cambiar tu microbiota en cuestión de días. Cada bocado cuenta, cada elección suma. Acá van algunas estrategias simples para empezar hoy:</p>Agregá más fibra prebiótica a tu dieta: frutas, verduras, legumbres, cereales integrales, semillas.Incorporá alimentos fermentados reales: yogur natural, kéfir, chucrut, kimchi, kombucha artesanal.Reducí drásticamente los ultraprocesados: especialmente gaseosas, snacks, golosinas, productos de panadería industrial, aderezos y productos light o “sin azúcar” que están llenos de aditivos.Elegí alimentos que conozcas de nombre y apellido: manzana, zapallo, arroz integral, lentejas, aceite de oliva. No productos con nombres impronunciables.Dormí bien y bajá el estrés: ambas cosas impactan profundamente en tu flora intestinal.Hambre informada, microbiota feliz<p>Hoy sabemos que nuestra salud intestinal es clave para una vida plena. Y que nuestras bacterias influyen, más de lo que imaginábamos, en nuestras elecciones, emociones y niveles de hambre.</p><p>Cada vez que leés una etiqueta, que elegís un plato con vegetales o que dejás un ultraprocesado en la góndola, estás tomando una decisión por vos… y por las miles de especies microbianas que viven en vos.</p><p>Así que la próxima vez que tengas un antojo extraño o que sientas hambre a deshoras, preguntate:&nbsp;¿Esto lo estoy eligiendo yo… o es mi microbiota pidiendo comida chatarra?</p><p>Alimentá a las bacterias que te cuidan. Elegí real. Elegí simple. Elegí consciente.</p>]]>
                </content>
                                                <summary type="html">
                    <![CDATA[<figure><img src="https://cdnartic.ar/TgjG8l6_0zmoRAhjG9Ne-KnNwJE=/800x0/filters:no_upscale():format(webp):quality(40)/https://cdn.eleco.com.ar/media/2025/04/ultraprocesado_hamburguesa.jpg" class="type:primaryImage" /></figure>Cómo los ultraprocesados alteran tus señales de hambre y qué podés hacer al respecto]]>
                </summary>
                                <category term="en-positivo" label="En positivo" />
                <updated>2025-07-17T15:40:04+00:00</updated>
                <published>2025-04-27T00:00:00+00:00</published>
    </entry>
        <entry>
        <title>
            No siempre tenés hambre… a veces es otra cosa
        </title>
        <link rel="alternate" href="https://www.eleco.com.ar/en-positivo/no-siempre-tenes-hambre-a-veces-es-otra-cosa" type="text/html" title="No siempre tenés hambre… a veces es otra cosa" />
        <id>https://www.eleco.com.ar/en-positivo/no-siempre-tenes-hambre-a-veces-es-otra-cosa</id>
        <author>
            <name>
                <![CDATA[Enriqueta Bottini]]>
            </name>
        </author>
        
                                <content type="html" xml:base="https://www.eleco.com.ar/en-positivo/no-siempre-tenes-hambre-a-veces-es-otra-cosa">
                    <![CDATA[<figure><img src="https://cdnartic.ar/dmGXESKFz_Wa2UEoylHx-ZfKQz4=/800x0/filters:no_upscale():format(webp):quality(40)/https://cdn.eleco.com.ar/media/2025/04/hambre_1.jpg" class="type:primaryImage" /></figure><p>¿Te pasa que comés y al ratito ya querés algo más? ¿O que abrís la heladera sin saber qué buscás? Tranquilo, no sos vos: es tu cuerpo, tu microbiota... y también tus emociones.&nbsp;</p><p>Hoy te quiero contar sobre los tres tipos de hambre, para que puedas reconocerlos, entenderlos y tomar decisiones más conscientes.</p>1. Hambre homeostática: la verdadera hambre física<p>Es la que surge cuando el cuerpo realmente necesita energía y nutrientes. Tu estómago está vacío, bajan los niveles de glucosa, y se activan señales como la grelina (la hormona del hambre).</p><p>Aparece de a poco, podés comer casi cualquier cosa y te sentís saciado después.</p><p>¿Qué hacer?&nbsp;</p>Escuchar a tu cuerpo.Comer lento, con atención plena.Incluir proteína, fibra y grasas saludables que te mantengan saciado.2. Hambre emocional o hedónica: el hambre que siente el corazón<p>No nace en el estómago, nace en las emociones. Ansiedad, tristeza, aburrimiento, estrés... buscan consuelo en la comida, y sobre todo en alimentos ultraprocesados, dulces o salados.</p><p>Es repentina, antojadiza, y sigue incluso si ya comiste.</p><p>¿Qué hacer?</p>Preguntarte: ¿tengo hambre o tengo una emoción?Buscar otra forma de regular lo que sentís: respirar, salir a caminar, llamar a alguien, escribir.Practicar el autocuidado sin castigos ni culpa.3. Hambre por microbiota: lo que piden tus bacterias<p>¿Sabías que las bacterias del intestino pueden influir en lo que se te antoja? Una microbiota alterada (por ultraprocesados, antibióticos o falta de fibra) puede pedirte más de lo que la alimenta: azúcares, harinas, comida chatarra.</p><p>Este tipo de hambre es impulsiva, repetitiva y muchas veces inexplicable.</p><p>¿Qué hacer?</p>Mejorar la diversidad de tu microbiota: más verduras, frutas, legumbres, alimentos fermentados y fibras.Menos ultraprocesados, edulcorantes, conservantes y exceso de azúcar.Dormir bien, moverte y manejar el estrés (sí, también impacta en tu flora intestinal).¿Con qué te podés quedar hoy?No toda hambre es igual.A veces lo que necesitás no es comida: es pausa, autocuidado, descanso, conexión.Comer con consciencia es el primer paso para volver a tu equilibrio natural.Tips para llevarte a casaAntes de comer, preguntate: ¿tengo hambre real o es otra cosa?No hagas dieta. Alimentate mejor.Armá platos coloridos, con fibra, proteína y alimentos reales.Cuidá tus emociones. Si no las escuchás, te las vas a comer.Alimentarse bien no es comer menos. Es elegir con más amor hacia vos mismo.]]>
                </content>
                                                <summary type="html">
                    <![CDATA[<figure><img src="https://cdnartic.ar/dmGXESKFz_Wa2UEoylHx-ZfKQz4=/800x0/filters:no_upscale():format(webp):quality(40)/https://cdn.eleco.com.ar/media/2025/04/hambre_1.jpg" class="type:primaryImage" /></figure>Enriqueta Bottini te explica los diferentes tipos de hambre que puede experimentar el cuerpo.]]>
                </summary>
                                <category term="en-positivo" label="En positivo" />
                <updated>2025-07-17T15:40:04+00:00</updated>
                <published>2025-04-20T00:00:00+00:00</published>
    </entry>
    </feed>