<?xml version="1.0" encoding="UTF-8"?>
<feed xmlns="http://www.w3.org/2005/Atom">
    <id>https://www.eleco.com.ar/feed-autor/fernando-pedersen</id>
    <link href="https://www.eleco.com.ar/feed-autor/fernando-pedersen" rel="self" type="application/atom+xml" />
    <title>El Eco de Tandil</title>
    <subtitle>Entrevistas exclusivas y contenido multimedia para informarse minuto a minuto de lo que acontece en Tandil.</subtitle>
    <updated>2025-09-19T23:40:03+00:00</updated>
        <entry>
        <title>
            Los Cardos se llevó el clásico con autoridad
        </title>
        <link rel="alternate" href="https://www.eleco.com.ar/deportes/los-cardos-se-llevo-el-clasico-con-autoridad" type="text/html" title="Los Cardos se llevó el clásico con autoridad" />
        <id>https://www.eleco.com.ar/deportes/los-cardos-se-llevo-el-clasico-con-autoridad</id>
        <author>
            <name>
                <![CDATA[Fernando Pedersen]]>
            </name>
        </author>
        
                                <content type="html" xml:base="https://www.eleco.com.ar/deportes/los-cardos-se-llevo-el-clasico-con-autoridad">
                    <![CDATA[<figure><img src="https://cdnartic.ar/_w9H6tqw2zYKVdAHgUTQBYJKvao=/800x0/filters:no_upscale():format(webp):quality(40)/https://cdn.eleco.com.ar/media/2025/07/50_2.jpeg" class="type:primaryImage" /></figure><p>Los Cardos no dejó dudas en el clásico y con un gran segundo tiempo se llevó la victoria por 37-12 sobre Los 50. El duelo se disputó en La Rural ante un gran marco de público, y correspondió a la cuarta fecha del Regional Pampeano A.</p><p>Tras una primera parte pareja, en la que los verdes se fueron ganando por 18-12, el desarrollo se inclinó claramente para el equipo visitante, que se apoyó en una gran defensa y en el aprovechamiento de las chances de anotar.</p><p>Los Cardos anotó con un try penal y tries de Ignacio Migliore (2), Braian Zar y Fermín García Guerrero, que además sumó dos penales y dos conversiones.</p><p>Los titulares del equipo de Los Laureles fueron Oscar Redolatti, Valentino Cardone y Fausto García; Francisco Zubiaurre y Guido Riva; Franco Palavecino, Simón Gorelik y Sebastián Marcilla; Fermín García Guerrero y Tomás Bardi; Ignacio Migliore, Mateo Mesa, Federico Sassou y Fernando Navarro; Agustín Schatz. Ingresaron Javier Campo, Mateo Belaunzarán, Gonzalo Martínez, Francisco Llanos, Felipe Naveyra, Gastón Díaz Delfino y Braian Zar.</p><p>Los 50, por su parte, anotó con tries de Hugo Oxoby y Martín Homps, que también acertó una conversión.</p><p>Los 15 del equipo local fueron Tomás Vezzosi, Fermín Tellechea y Cristian Passarelli; Hugo Oxoby y Jesús Conti; Benjamín Ferrari, Matías Cabral y José Jiménez; Mateo Mauro y Jacinto Arrondo; Juan Centurión, Facundo Albornoz, Nahuel Botto y Juan Bertucci; Santiago Jiménez. Ingresaron Facundo Ferrari, Santiago Centurión, Lucas Moure, Jerónimo Arrondo, Martín Homps y Nicolás Di Fonzo.</p><p>&nbsp;</p><p>Resultados</p><p>&nbsp;</p><p>Los 50 12 vs. Los Cardos 37</p><p>Biguá 18 vs. San Ignacio 50</p><p>Mar del Plata 29 vs. Sportiva 22</p><p>Sporting 24 vs. Universitario 16</p><p>&nbsp;</p><p>&nbsp;</p><p>&nbsp;</p><p>&nbsp;</p><p>&nbsp;</p>]]>
                </content>
                                                <summary type="html">
                    <![CDATA[<figure><img src="https://cdnartic.ar/_w9H6tqw2zYKVdAHgUTQBYJKvao=/800x0/filters:no_upscale():format(webp):quality(40)/https://cdn.eleco.com.ar/media/2025/07/50_2.jpeg" class="type:primaryImage" /></figure>En La Rural, los verdes superaron a Los 50 por 37-12 ante un gran marco de público]]>
                </summary>
                                <category term="deportes" label="Deportes" />
                <updated>2025-09-19T23:40:03+00:00</updated>
                <published>2025-07-20T00:28:21+00:00</published>
    </entry>
        <entry>
        <title>
            El rival de Independiente en los playoff quedó en suspenso
        </title>
        <link rel="alternate" href="https://www.eleco.com.ar/deportes/el-rival-de-independiente-en-los-playoff-quedo-en-suspenso" type="text/html" title="El rival de Independiente en los playoff quedó en suspenso" />
        <id>https://www.eleco.com.ar/deportes/el-rival-de-independiente-en-los-playoff-quedo-en-suspenso</id>
        <author>
            <name>
                <![CDATA[Fernando Pedersen]]>
            </name>
        </author>
        
                                <content type="html" xml:base="https://www.eleco.com.ar/deportes/el-rival-de-independiente-en-los-playoff-quedo-en-suspenso">
                    <![CDATA[<figure><img src="https://cdnartic.ar/_JHjLBczyYinyXOZzE2SGGZnmco=/800x0/filters:no_upscale():format(webp):quality(40)/https://cdn.eleco.com.ar/media/2025/04/basquet.jpeg" class="type:primaryImage" /></figure><p>Independiente sacó pecho el último sábado en Necochea y se trajo la clasificación a la segunda fase de la Liga Federal de básquetbol, tras superar a Centro Basko por 79-60. Sin embargo, el rojinegro todavía no conoce al rival que tendrá en los playoff, ya que resta definirse un partido y por consiguiente las posiciones finales de la zona Sudeste B.</p><p>Es que el domingo por la noche, el duelo que sostenían en Zárate, Independiente y Belgrano de San Nicolás se suspendió por incidentes cuando restaba un minuto para finalizar el primer cuarto. Simpatizantes de Belgrano generaron incidentes y agresiones contra dirigentes de Independiente que estaban en la boletería visitante y esto provocó la inmediata suspensión del partido cuando Belgrano se imponía por 17 a 11.</p><p>La decisión de los árbitros y el comisionado técnico fue continuar el partido pero sin público, pero luego de 20 minutos y cuando el estadio estaba casi desalojado, se decidió la suspensión del encuentro. Finalmente, lo que resta del partido se jugará el próximo viernes, a las 20.30, a puertas cerradas.</p><p>El equipo de Emmanuel Hartstock deberá esperar entonces por su próximo rival. Una victoria de Belgrano dejaría al rojinegro en el quinto puesto, y su rival sería Ferro de Pico, jugando un partido de local y dos de visitante en el cruce de playoff. Si el triunfo es de los de Zárate, Independiente terminará cuarto y se medirá con Colón de Chivilcoy, comenzando la serie de visitante y definiendo con dos cotejos en Tandil. La única certeza es la fecha en la que se jugará el primer partido de la serie, que será el viernes 9 de mayo.</p><p>En el otro encuentro que el domingo cerró la última fecha se disputó en La Plata, y allí Atenas superó con claridad a Estudiantes por 93-67, para quedarse con el tercer puesto, y relegando a su rival al sexto lugar.</p><p>&nbsp;</p><p>&nbsp;</p><p>&nbsp;</p><p>&nbsp;</p>]]>
                </content>
                                                <summary type="html">
                    <![CDATA[<figure><img src="https://cdnartic.ar/_JHjLBczyYinyXOZzE2SGGZnmco=/800x0/filters:no_upscale():format(webp):quality(40)/https://cdn.eleco.com.ar/media/2025/04/basquet.jpeg" class="type:primaryImage" /></figure>El rojinegro debe esperar tras las suspensión por incidentes del duelo entre Belgrano e Independiente de Zárate]]>
                </summary>
                                <category term="deportes" label="Deportes" />
                <updated>2025-07-17T15:40:04+00:00</updated>
                <published>2025-04-29T10:06:56+00:00</published>
    </entry>
        <entry>
        <title>
            Independiente se hizo fuerte en Necochea y logró la clasificación
        </title>
        <link rel="alternate" href="https://www.eleco.com.ar/deportes/independiente-se-hizo-fuerte-en-necochea-y-logro-la-clasificacion" type="text/html" title="Independiente se hizo fuerte en Necochea y logró la clasificación" />
        <id>https://www.eleco.com.ar/deportes/independiente-se-hizo-fuerte-en-necochea-y-logro-la-clasificacion</id>
        <author>
            <name>
                <![CDATA[Fernando Pedersen]]>
            </name>
        </author>
        
                                <content type="html" xml:base="https://www.eleco.com.ar/deportes/independiente-se-hizo-fuerte-en-necochea-y-logro-la-clasificacion">
                    <![CDATA[<figure><img src="https://cdnartic.ar/HkQ8AxgGkuHn4LJE1qn5VKToGOc=/800x0/filters:no_upscale():format(webp):quality(40)/https://cdn.eleco.com.ar/media/2025/04/independiente_8.jpeg" class="type:primaryImage" /></figure><p>En Necochea, Independiente sacó adelante una verdadera final ante Centro Basko, y en un duelo que no tenía margen de error, ya que una derrota lo dejaba eliminado de la Liga Federal, mostró carácter para imponerse por un claro 79-60. Así, el rojinegro jugará la próxima fase y su rival dependerá de los partidos que este domingo definirán las posiciones de la zona Sudeste B.</p><p>Era una final, y ambos equipos la tomaron como tal. Un gran desgaste y defensas ajustadas, que dieron como resultado un goleo bajo.</p><p>Independiente tuvo un buen comienzo, y se llevó el primer cuarto. Ariel Weisbeck aportó los primeros puntos, con un doble y un triple, y luego se hizo presente Alvaro Yarza, manejando la ofensiva rojinegra y aportando 10 puntos seguidos para un parcial de 15-5 a 4’37”. En el local fue Santiago Dasso el encargado de llevar los ataques, aunque bien controlado por la defensa tandilense. Cerca del cierre del primer capítulo, Tobías Rodríguez acertó de larga distancia y dejó el marcador de los primeros 10 minutos 20-10 para Independiente.</p><p>Yarza siguió siendo protagonista en el segundo cuarto, aunque Centro Basko fue encontrando mejores opciones de ataque y se arrimó en el marcador, con las anotaciones de Juan Ignacio Salinas y Juan Cruz Negri (18-25, a 6’19”). A Independiente le costó anotar en los últimos minutos antes del descanso, aunque a 3’50” Manuel Puente apareció con un triple oportuno (20-28). Centro Basko, sin embargo, volvió a descontar con cuatro puntos de Dasso, su jugador más desequilibrante, para ponerse a sólo dos puntos.</p><p>El goleo bajo y la preponderancia de las defensas continuó y dos libres de Dasso (15 puntos en la primera parte) igualaron el marcador en 28, aunque enseguida respondió Puente con un triple (28-31, a 1’47”). Finalmente, los primeros 20 minutos se resolvieron con un ajustado 33-30 para el equipo de Emmanuel Hartstock.</p><p>Pero lo mejor de Independiente se vio en el tercer cuarto. El rojinegro salió renovado tras el descanso y marcó la diferencia en el marcador, con un mayor porcentaje de afectividad en ataque. Puente, Zulberti y Rodríguez, con un triple, le dieron una luz de ventaja, apoyándose en una defensa intensa, que dejó a los necochenses sin anotar por casi cinco minutos (30-43, a 6’07”).</p><p>Dasso volvió a aparecer para el local, intentando mantener a su equipo en partido, pero Independiente siguió siendo superior. Puente, con un triple, y Yarza sacando provecho de su velocidad y de las faltas que le cometían, cerraron el cuarto 58-46.</p><p>Con esa diferencia, el rojinegro se sintió más tranquilo y comenzó a administrar la ventaja en los 10 minutos finales. A cinco minutos del final, Yarza aportó un doble y un triple para sentenciar el partido (fue el goleador rojinegro con 30 puntos), con un parcial de 51-67.</p><p>Así, Independiente se dio el lujo de terminar un partido decisivo con varios juveniles en cancha, y celebrando anticipadamente la clasificación.</p><p>&nbsp;</p><p>Se define este domingo</p><p>Las posiciones finales de la zona Sudeste B se determinarán con los partidos que cerrarán la primera fase: Somisa es el líder de las posiciones, pero podría quedar relegado al tercer puesto en caso de que ganen sus respectivos encuentros Independiente de Zárate, que se medirá con Belgrano de San Nicolás, y Atenas, que sostendrá el duelo platense frente a Estudiantes. Independiente podría quedar tercero o quinto, dependiendo de los resultados.</p><p>&nbsp;</p><p>&nbsp;</p>]]>
                </content>
                                                <summary type="html">
                    <![CDATA[<figure><img src="https://cdnartic.ar/HkQ8AxgGkuHn4LJE1qn5VKToGOc=/800x0/filters:no_upscale():format(webp):quality(40)/https://cdn.eleco.com.ar/media/2025/04/independiente_8.jpeg" class="type:primaryImage" /></figure>Con un gran tercer cuarto, el rojinegro superó a Centro Basko por un contundente 79-60, y sigue adelante en el torneo]]>
                </summary>
                                <category term="deportes" label="Deportes" />
                <updated>2026-02-21T12:00:06+00:00</updated>
                <published>2025-04-27T02:57:59+00:00</published>
    </entry>
        <entry>
        <title>
            Bruni anotó un try en la victoria de Bayonne
        </title>
        <link rel="alternate" href="https://www.eleco.com.ar/eco-rugby/bruni-anoto-un-try-en-la-victoria-de-bayonne" type="text/html" title="Bruni anotó un try en la victoria de Bayonne" />
        <id>https://www.eleco.com.ar/eco-rugby/bruni-anoto-un-try-en-la-victoria-de-bayonne</id>
        <author>
            <name>
                <![CDATA[Fernando Pedersen]]>
            </name>
        </author>
        
                                <content type="html" xml:base="https://www.eleco.com.ar/eco-rugby/bruni-anoto-un-try-en-la-victoria-de-bayonne">
                    <![CDATA[<figure><img src="https://cdnartic.ar/-n-i4nR1lm33SIEVWRYNOkpBL3w=/800x0/filters:no_upscale():format(webp):quality(40)/https://cdn.eleco.com.ar/media/2025/04/bruni_3.jpeg" class="type:primaryImage" /></figure><p>&nbsp;El Top 14 entró en la recta final y se inició la 22° jornada. Con un try de Rodrigo Bruni, Bayonne se impuso ante Pau con un ajustado 27-22. Además del tandilense también fueron titulares Facundo Bosch y Mateo Carreras. Arthur Iturria y Manu Tuilagi completaron las conquistas de los vascos, que tuvieron la efectividad en las patadas de Joris Segonds (2 penales y una conversión) y Camille López (1 penal y una conversión). Por el lado de la visita, que no contó entre los covocados con el tandilense Ignacio Calles, el único try fue aportado por Lucas Rey.</p><p>La jornada comenzó con el triunfo del Toulouse de Santiago Chocobares y Efraín Elías por 52-6 ante Castres. Por su parte, el Vannes de Francisco Gorrissen y Santiago Medrano superó al Toulon de Facundo Isa por 29-19. En tanto, Perpignan (Ignacio Ruiz y Jerónimo De la Fuente como titulares) cayó en su visita a Montpellier por 19-13 y Clermont, con Benjamín Urdapilleta desde el arranque, autor de un try, y Marcos Kremer entrando en el segundo tiempo, sumó un importante triunfo (39-31) frente al Lyon de Tomás Lavanini. Guido Petti fue uno de los relevos que presentó Bordeaux recibiendo a La Rochelle, con un gran triunfo de la visita por 21 a 10.</p><p>Este domingo se cerrará la fecha con el derby de París, entre Racing 92 y Stade Francais.</p><p>&nbsp;</p><p>&nbsp;</p>]]>
                </content>
                                                <summary type="html">
                    <![CDATA[<figure><img src="https://cdnartic.ar/-n-i4nR1lm33SIEVWRYNOkpBL3w=/800x0/filters:no_upscale():format(webp):quality(40)/https://cdn.eleco.com.ar/media/2025/04/bruni_3.jpeg" class="type:primaryImage" /></figure>El tandilense fue clave para el ajustado 27-22 ante Pau]]>
                </summary>
                                <category term="eco-rugby" label="Eco Rugby" />
                <updated>2025-07-17T15:40:04+00:00</updated>
                <published>2025-04-27T01:22:03+00:00</published>
    </entry>
        <entry>
        <title>
            Del drama a la esperanza: la historia de Luciano Ortubia
        </title>
        <link rel="alternate" href="https://www.eleco.com.ar/interes-general/de-la-tragedia-a-la-esperanza-la-historia-de-luciano-ortubia" type="text/html" title="Del drama a la esperanza: la historia de Luciano Ortubia" />
        <id>https://www.eleco.com.ar/interes-general/de-la-tragedia-a-la-esperanza-la-historia-de-luciano-ortubia</id>
        <author>
            <name>
                <![CDATA[Fernando Pedersen]]>
            </name>
        </author>
        
                                        <summary type="html">
                    <![CDATA[<figure><img src="https://cdnartic.ar/Ryh3F9TU1j5DFcI05AWLlkF33L8=/800x0/filters:no_upscale():format(webp):quality(40)/https://cdn.eleco.com.ar/media/2024/07/pedersen_1.JPG" class="type:primaryImage" /></figure>El valor de la palabra, por los periodista de El Eco.]]>
                </summary>
                                <category term="interes-general" label="Interés General" />
                <updated>2025-07-17T15:40:04+00:00</updated>
                <published>2024-07-30T03:00:00+00:00</published>
    </entry>
        <entry>
        <title>
            Sergio Caruso: cuando disfrutar del fútbol duele
        </title>
        <link rel="alternate" href="https://www.eleco.com.ar/historias/sergio-caruso-cuando-disfrutar-del-futbol-duele" type="text/html" title="Sergio Caruso: cuando disfrutar del fútbol duele" />
        <id>https://www.eleco.com.ar/historias/sergio-caruso-cuando-disfrutar-del-futbol-duele</id>
        <author>
            <name>
                <![CDATA[Fernando Pedersen]]>
            </name>
        </author>
        
                                <content type="html" xml:base="https://www.eleco.com.ar/historias/sergio-caruso-cuando-disfrutar-del-futbol-duele">
                    <![CDATA[<figure><img src="https://cdnartic.ar/nK1kvaRnt71TUmaZEpMcsnRk_Bo=/800x0/filters:no_upscale():format(webp):quality(40)/https://cdn.eleco.com.ar/media/2020/12/091f2d63-caruso10.jpg" class="type:primaryImage" /></figure><p>&nbsp;</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>Sergio Caruso dejó el fútbol competitivo hace ocho años, después de que una nueva lesión se atravesara en su carrera, dejando la sensación de que todavía le quedaba tiempo para seguir mostrando esa ductilidad con la zurda. Se declara un adicto a la pelota, en cualquier expresión que sea y más allá de esos dolores en el tobillo que solo le permiten darse el gusto muy de vez en cuando y entre amigos.</p>
<p>Hoy, con 41 años, hace los últimos intentos por recuperarse de esa persistente artrosis que lo alejó de las canchas justo cuando había cumplido uno de sus deseos, volver a vestir la camiseta de Loma Negra, el club que lo vio crecer y formarse hasta que levantó vuelo y se hizo inevitable que empezara a mostrar sus condiciones en el fútbol grande.</p>
<p>Vélez fue el primero en echarle un ojo a su talento, después llegaron los seleccionados juveniles de Pekerman, los clubes europeos, México, Colombia, Ecuador, y el regreso a las fuentes para dejar sus últimas jugadas en el fútbol tandilense, con participaciones en Grupo Universitario, Gimnasia, Independiente y Loma Negra.</p>
<p>Por estos días, Caruso trabaja en una empresa de correos y resiste con ese amor por el fútbol que le hace aceptar invitaciones para alguno de los múltiples torneos amateurs de la ciudad, aunque el cuerpo diga no.</p>
<p>Nació en Tandil, pero muy pronto la familia se mudó a Villa Cacique, atraída por el trabajo en la fábrica de Loma Negra. Por eso, su sentido de pertenencia se divide entre las sierras y ese pequeño pueblo del partido de Juárez que nació y creció a la vera de la famosa cementera.</p>
<p>“Trato de hacer alguna actividad, porque me gusta y porque toda la vida entrené y el cuerpo me lo pide. Pero tengo artrosis en el tobillo, no puedo jugar al fútbol. Me estoy tratando con el doctor Carlos Traynor, que hace Apiterapia. Hace dos años que voy y estoy mejorando mucho. Antes no podía correr y me dolía hasta para caminar”, explica Caruso sobre su actualidad.</p>
<p>-¿Ya te olvidaste definitivamente del fútbol competitivo?</p>
<p>&#8211; La ilusión de volver a jugar siempre está, pero los años pasan para todos y hoy tengo 41 y sé que mi carrera terminó. Me gustaría jugar con amigos, pero se me complica. Cada vez que me prendo en algún partido estoy dos o tres días con dolores. Pero voy igual, porque la cabeza me pide de vez en cuando jugar al fútbol. Con el entrenamiento me pasa lo mismo. Toda la vida entrené y siempre me gustó, más allá de que era un trabajo en ese momento. Siempre salgo a correr un poco para despejarme. Mis amigos me han anotado en los diferentes campeonatos que hay en Tandil y si en algún momento puedo ir y jugar aunque sea 15 minutos ya estoy contento.</p>
<p>&#8211; Cómo se produjo la lesión que te alejó del fútbol?</p>
<p>&#8211; Fue jugando para Loma Negra, en el cuarto o quinto partido que jugué después de volver. Fue una patada en el tobillo y se me hizo un esguince de tercer grado. Me recuperé con una bota y kinesiología, pero el dolor nunca se me fue. Y ahí uno de los médicos que consulté me dijo que tenía artrosis, que es algo que no se cura, pero lo importante es que no avance porque es una enfermedad de gente mayor. La enfermedad estaba y ese golpe la detonó.</p>
<p>&#8211; En algún momento probaste con el arbitraje.</p>
<p>&#8211; Fueron un par de meses, nomás. Iba a entrenar con los árbitros y me pidieron si podía dirigir o ser juez de línea. Pero no es lo mío. No me gustaba para nada. Uno cuando está dentro de la cancha se enoja y se la agarra con el árbitro. Y cuando yo estaba del otro lado no me gustaba que me dijeran nada. Dirigí en algunos partidos del Senior, pero no pasó de eso.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>Una prueba en Vélez</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>Esa melena rubia que se destacaba con la zurda no tardó en dejarse ver. Y fue Vélez el que, casi por casualidad, le ofreció una prueba luego de verlo en acción.</p>
<p>“Tuve que ir a jugar para el seleccionado de Benito Juárez, porque Barker pertenece al partido. Jugamos en un torneo bonaerense contra Tres Arroyos, y fue a ver el partido un dirigente de Vélez. La esposa era de Gonzales Cháves y justo estaba ahí. Después del partido me vino a ver al vestuario, me dijo que jugaba bien y que le gustaría que fuera a probarme a Vélez. Le di el teléfono de mi viejo para que se pusieran de acuerdo, porque yo tenía apenas 14 años. Y un año y medio después, pude ir a hacer la prueba”.</p>
<p>-¿Cómo fue ese desafío de probarse en un club reconocido de Buenos Aires?</p>
<p>&#8211; En esa época era una situación difícil irse a probar a equipos de Primera. No había veedores en cada ciudad como ahora, donde la tecnología ayuda un montón. Era un sueño para mí, y ni lo dudé cuando me lo propusieron.</p>
<p>-¿Con qué te encontraste?</p>
<p>&#8211; Fue muy difícil, porque era otro mundo. Yo era de un pueblo de 2000 habitantes y me fui Buenos Aires solo, porque mi viejo me acompañó hasta la terminal acá en Tandil y allá me esperaba un dirigente. Mi viejo me dijo, cuando digan Liniers vos tenés que bajar, y para mí era todo nuevo. Nunca había ido a Buenos Aires.</p>
<p>&#8211; Y había que demostrar.</p>
<p>&#8211; Ese mismo día me llevaron al estadio para entrenar con mi división, Estuve una semana a prueba y me fue muy bien. Pero más allá del futbol, que era diferente en cuanto al ritmo, me costó estar solo en la pensión, donde no conocía a nadie. Había jugadores de todo el país y de a poco se convirtieron en mi familia. Fue una experiencia muy linda, nunca pensé que iba a vivir esas situaciones.</p>
<p>&#8211; ¿Quién manejaba las inferiores en Vélez?</p>
<p>&#8211; En ese momento el coordinador era Montaño, y el DT en mi división era “Toto” Calvanese, que hace poco me enteré que había fallecido. Estaba Bianchi en la Primera y Piazza en Reserva.</p>
<p>&#8211; Llegaste con el mejor Vélez de la historia. </p>
<p>&#8211; Recién había salido campeón del mundo contra el Milán. Era un equipo impresionante, y tuve la suerte de entrenar con ese plantel que tenía a jugadores como Chilavert, Trotta, el “Turco” Asad, Bassedas, el “Turu” Flores. Ese fue el equipo más grande de la historia del club.</p>
<p>&#8211; El debut no fue con Bianchi, sino con Piazza. </p>
<p>Si, ese día es inolvidable. Fue un 20 de diciembre del 96, era el último partido del torneo contra Ferro. Ese día el “Rifle” Pandolfi se enfermó, tenía fiebre y Osvaldo Piazza me llamó a la pensión el mismo día para decirme que no jugara en Reserva. Yo pensé que iba a ir al banco de Primera, porque no concentré y me llamaron último momento. Dormí en la pensión y cuando llegué al vestuario estaba con la 11, de titular. Se me vinieron mil cosas a la cabeza, fue un sueño. Empatamos 1-1 Me acuerdo que atajó Goycochea y adelante jugaron Martín Pose y Asad, conmigo de volante por izquierda.</p>
<p>Fue un partido duro, trabado y con lluvia. Y salí lesionado porque el “Doctor” Paredes me pegó una patada en la rodilla y me sacó. Yo tenía problemas de crecimiento, y cada vez que me golpeaba en esa zona me dolía mucho.</p>
<p>&#8211; A esa altura ya trabajabas con los seleccionados juveniles. </p>
<p>&#8211; Sí. Me había convocado  Pekerman para el Mundial Sub 17 en Ecuador, donde terminamos terceros. Había jugadores como Aimar La Paglia, Cambiaso, que daba ventaja porque tenía 15. También estaban Duscher, Islas, muy buenos jugadores.</p>
<p>-¿Cuáles eran las virtudes de Pekerman para lograr tan buenos equipos juveniles?</p>
<p>&#8211; Sabía cómo tratar a los chicos, toda la vida dirigió juveniles. Tenía mucha humildad y paciencia y lo acompañaba un cuerpo técnico muy bueno. Nos trataba como un padre. Pasaba por las habitaciones, nos hablaba, nos preguntaba si necesitábamos algo. Y después nos decía que estemos tranquilos, que demostremos dentro de la cancha lo que nosotros sabíamos, sin nervios. Te daba tanta tranquilidad que cuando íbamos a la cancha nos sentíamos seguros, más allá de lo que significaba vestir la camiseta argentina.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>Lesión y cambio de rumbo</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>Pese a su auspicioso debut con solo 17 años y su presencia los seleccionados juveniles, Caruso nunca pudo hacer pie en Vélez de la forma que le hubiera gustado. Y en eso mucho tuvieron que ver las lesiones.</p>
<p>“Tuve la mala suerte de lesionarme la rodilla. En un  momento me dolía tanto que el médico del club, el doctor Coppolecchia, me operó. Estuve un año y dos meses parado, sin poder hacer nada. Cuando quise volver, seguía con molestias. Fui a verlo a Avanzi, que era uno de los mejores en esa especialidad, y me dijo que me tenía que operar de nuevo. Después de seis meses pude volver a las canchas, pero estar tanto tiempo parado me perjudicó mucho. Me hicieron un año más de contrato, pero me terminé yendo, porque en ese momento Vélez sacaba muchos jugadores y adelante mío tenía a varios.</p>
<p>&#8211; Llegó la chance de ir a Europa</p>
<p>En ese momento ya tenía representante y me llevó a la Fiorentina. Pero era un mal momento, porque el club estaba mal económicamente y encima tenía problemas con algunos jugadores. Presentaron la quiebra y fueron a parar a Tercera división. Estuve dos o tres meses ahí, conviviendo con el “Equi” González, el que jugó en Central y en Boca.</p>
<p>-Después pasaron muchos equipos y países.</p>
<p>El mismo representante me llevó a jugar tres años a León, en México. Fui a Alemania a jugar en el Borussia Fulda, después a Colombia, en Unión Magdalena. Volví a Argentina para jugar con Juventud Unida de San Luis y Douglas Haig, en la B Nacional. Y también tuve un paso por Barcelona de Guayaquil. Ya tenía el pasaporte comunitario, así que después estuve jugando seis años en clubes del ascenso italiano. Con Aversa Normanna conseguimos el ascenso.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>Balance positivo</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>Más allá de no haber podido asentarse en el máximo nivel, para Caruso su carrera fue lo suficientemente buena como para dejarlo conforme, aunque acepta que las lesiones lo condicionaron demasiado.</p>
<p>“Uno de mis problemas fue el físico, las lesiones, sobre todo la rodilla. Desde chico tuve problemas de crecimiento. No me puedo quejar porque pasé por muchos clubes y con buen nivel. Cuando me operé dos veces en Vélez el médico me decía que era difícil recuperarse, pero eso me dio más fuerzas para volver a jugar. Con los años y con un poco más de experiencia, tuve muy buenos momentos en México y en Italia. Y pude demostrar lo que sabía”.</p>
<p>-El fútbol siempre cerca.</p>
<p>&#8211; El fútbol es todo para mí. Tengo una familia y estoy trabajando en otra cosa, pero siempre lo tengo por arriba de todo. Al tener mi familia acá, siempre tuve la idea de volver. Siempre decía que el día que dejara de jugar me venía a radicar acá. Tuve chances de quedarme a jugar y a dirigir en Italia, pero elegí regresar. Mi hermana, que se mudó allá mientras yo jugaba, fue la que se quedó.</p>
<p>-¿Estas conforme con tu carrera?</p>
<p>&#8211; Dentro de la mala suerte tuve suerte, porque pude seguir jugando después de una lesión muy grave. Mal o bien pude responder en los clubes en los que estuve. Pude salir campeón en México, en Italia también fuimos campeones y ascendimos. Si  no me hubiese lesionado, a lo mejor podría haber triunfado en Vélez. Pero la vida te juega malas pasadas y hay que saber levantar la cabeza y seguir.</p>
<p>-Grupo fue el primer equipo en tu regreso a Tandil.</p>
<p>Volví en Grupo Universitario, pasé por Gimnasia, en donde me dirigió mi amigo “Bochi” Abad. Pasé por Independinete y terminé en Loma. El técnico era el “Chino” Ríos, uno de mis mejores amigos. Cuando agarró el cuerpo técnico me llamo y me dijo que tenía que volver para jugar con él como DT. Por desgracia me lesioné el tobillo y no pude jugar todo el tiempo que hubiera querido.</p>
<p>-¿No tuviste propuestas para trabajar en el fútbol?</p>
<p>&#8211; He tenido algunas. En Independiente, en Gimnasia, para dirigir divisiones inferiores o infantiles. Con mi trabajo se me hace difícil. Es cierto que los entrenamientos duran dos horas, pero cuando uno pertenece a un cuerpo técnico necesitas horas de planificación y otras cosas. Hoy mi prioridad es el trabajo, yo tengo que mantener una familia, y eso es lo más importante. Para ese tipo de trabajo necesitas tiempo y ahora yo no lo tengo, Y el futbol es muy amateur en Tandil como para pretender dedicarme a eso con exclusividad. Pero eso no quiere de decir que más adelante, si se da la oportunidad, no me gustaría trabajar en eso.</p>
<p>-¿Qué personajes o entrenadores te marcaron?</p>
<p>&#8211; Tuve a Bielsa en Vélez. Yo estaba lesionado en ese momento, pero estaba en el plantel y miraba mucho los entrenamientos. Estaba dos horas o dos horas y media, y hasta que no le gustaba como salía el entrenamiento no lo terminaba. Tiene esas cosas. Es un enfermo del fútbol en el buen sentido. Lo vive y los disfruta tanto como un jugador. Después tuve compañeros como Chilavert. Era un placer verlo trabajar, la manera de aplicarse para practicar los tiros libres, ensayaba todos los días para mejorar su pegada. Jugadores que tienen un don y lo quieren seguir mejorando.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>&nbsp;</p>
]]>
                </content>
                                                <summary type="html">
                    <![CDATA[<figure><img src="https://cdnartic.ar/nK1kvaRnt71TUmaZEpMcsnRk_Bo=/800x0/filters:no_upscale():format(webp):quality(40)/https://cdn.eleco.com.ar/media/2020/12/091f2d63-caruso10.jpg" class="type:primaryImage" /></figure>Conoció de cerca a Pekerman y al gran Vélez de los 90. Las lesiones condicionaron una carrera muy prometedora, y lo obligaron a retirarse rápido. Hoy no puede vincularse con el juego como le gustaría, pero no se resigna  ]]>
                </summary>
                                <category term="historias" label="Historias" />
                <updated>2020-12-07T18:32:53+00:00</updated>
                <published>2020-12-06T07:33:20+00:00</published>
    </entry>
        <entry>
        <title>
            Tandil, una ciudad con dos Pumas
        </title>
        <link rel="alternate" href="https://www.eleco.com.ar/deportes/tandil-una-ciudad-con-dos-pumas" type="text/html" title="Tandil, una ciudad con dos Pumas" />
        <id>https://www.eleco.com.ar/deportes/tandil-una-ciudad-con-dos-pumas</id>
        <author>
            <name>
                <![CDATA[Fernando Pedersen]]>
            </name>
        </author>
        
                                <content type="html" xml:base="https://www.eleco.com.ar/deportes/tandil-una-ciudad-con-dos-pumas">
                    <![CDATA[<figure><img src="https://cdnartic.ar/CnCf7QpgDhqZ4dG3vRxt6XzH11w=/800x0/filters:no_upscale():format(webp):quality(40)/https://cdn.eleco.com.ar/media/2020/10/a01d31f5-bruni.jpg" class="type:primaryImage" /></figure><p>En una lista integrada por mayoría de jugadores de Buenos Aires, Rosario, Tucumán, Córdoba y Mendoza, en el plantel de 45 jugadores que definió hace unas semanas Mario Ledesma para enfrentar el Rugby Championship, sin duda llama la atención la presencia de dos tandilenses. La capacidad de Rodrigo Bruni e Ignacio Calles para ser considerados como integrantes de Los Pumas está fuera de discusión, pero lo que amerita buscar algún tipo de explicación es que ambos provengan de una ciudad intermedia como Tandil, con una acotada cantidad de jugadores distribuidos en solo tres clubes, que con mucho esfuerzo sostienen su participación en los torneos de la Unión de Rugby de Mar del Plata.</p>
<p>Un análisis apresurado puede llevar a considerar estas convocatorias como un hecho fortuito, una casualidad fruto del potencial individual de dos jugadores que coinciden en el máximo nivel del rugby mundial. Lo cierto es que el rugby tandilense viene mostrando indicios de su buena calidad formativa desde hace muchos años, con permanente presencia en todos los seleccionados de la URMDP y con jugadores que se destacan en diferentes equipos del campeonato de la URBA, la Unión más poderosa del país.</p>

			
				
			
			
				
			
			
				
			
			
				
			
			
				
			
			
				
			
			
				
			
			
				
			
			
				
			
			
				
			
			
				
			
			
				
			
			
				
			
			
				
			

<p>Cada año, los clubes de Buenos Aires reciben a muchos juveniles tandilenses que deciden mudarse para estudiar, pero con la firme intención de sumarse a algún club. Belgrano Athletic sin dudas es uno de los más elegidos. En algún momento hubo cinco serranos en la formación titular de Primera división. Gonzalo Usandizaga fue uno de los pioneros en el club de Virrey del Pino, y luego se fueron sumando jugadores como Sebastián Gastaldi, Marcos Guazzelli (ambos integraron el seleccionado nacional de Seven), Eduardo Christensen, Federico Mourrut, Juan Pablo Osa, Maximiliano Berardozzi, Luciano Rife o Lucas Feldman. Agustín Gómez Di Nardo, que tuvo un paso por Argentina XV, y Leandro Magneres, siguen hoy en día en el plantel superior, y juveniles como Juan Brescia (ex Los Cardos) o Mateo Etchecoin (Los 50) vienen golpeando la puerta para tener más protagonismo en la próxima temporada. En 2005, Juan Berges, se consagró campeón con el CASI, y en 2018, Bernardo Quaranta y Andrés Mercanti, otros dos productos de Los 50, formaron parte del título de Alumni. Nicolás Fernández (Los 50) y Maximiliano Alonso (Los Cardos) fueron parte importante del ascenso de Los Tilos al URBA Top 12, y cada fin de semana muchos tandilenses integran las diferentes categorías de clubes de Buenos Aires, imponiendo su protagonismo.</p>
<p>Esa enumeración sirve para comprobar que el rugby de la ciudad viene produciendo buenos jugadores desde hace mucho tiempo. Y esa formación está reforzada en estos últimos años con la organización de alta competencia que fluye desde las uniones hacia la UAR.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>Formación  y reclutamiento</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>El sistema de alta competencia de la Unión Argentina de Rugby se nutre de los Ciar (Centro Integral de Alto Rendimiento) de cada una de las uniones, que en el caso de Mar del Plata, tiene una subsede en Tandil. Eduardo Etcheto, el director general del Centro de la URMDP, explica cómo se articula la formación y reclutamiento:</p>
<p>“Es un aspecto que venimos trabajando hace mucho tiempo y tratamos de ir mejorándolo, ir abarcando cada vez más áreas. Tenemos un programa que comenzamos el año pasado, con un  reclutamiento en la primera parte del año de chicos de 15, 16 y 17 años. Vienen al Ciar, realizan prácticas generales y evaluaciones nutricionales, además de un trabajo similar desde el área física. Ese programa finaliza con una serie de partidos y nos permite tener una foto más clara de los jugadores que los clubes nos sugieren, además de los que vemos jugar cada fin de semana. Nuestra captación está basada en las sugerencias de los directores de rugby de los clubes, que a su vez las reciben de sus entrenadores, más el programa de reclutamiento. De ahí salen los jugadores que quedan dentro del sistema y los vamos preparando para los diferentes torneos nacionales y los seleccionados. Estamos muy conformes con este sistema, pero siempre buscamos mejorarlo, encontrar cosas nuevas, investigando. Tenemos muy buena comunicación con los clubes, hay un grupo grande de entrenadores que participan del Ciar es muy difícil que se nos escape algún jugador con características de selección o que muestre su deseo ferviente de querer algo más a nivel deportivo”.</p>
<p>Etcheto destaca el aporte que hace Tandil a la formación de jugadores: “No me sorprende el desarrollo de Rodrigo y Nacho. Siempre fueron dando pasos firmes en su formación como jugadores. Cómo han trabajado y los desafíos que han asumido para seguir creciendo a nivel deportivo. Nosotros desde el primer día que se creó el Ciar entendimos que Tandil es una ciudad donde hay una muy buena población de jugadores, con tres clubes que trabajan mucho para mantenerse organizados y tratar de hacer las cosas bien. Y termina siendo un lugar muy importante para la captación de jugadores para los seleccionados. En los últimos 10 años de seleccionados juveniles en todos ha habido una participación muy importante de jugadores de Tandil y por eso la consideramos una plaza muy importante”.</p>
<p>Luciano Pérez, entrenador de Los Cardos y uno de los responsables de las prácticas que cada semana realizan jugadores seleccionados de los tres clubes locales, y que son monitoreados desde la URMDP: “Hoy en día, los chicos tienen intercambios con otras academias y eso le permite tener más chances de ser observados. Creo que en Tandil tenemos cosas que nos benefician. Trabajamos con un número menor de jugadores que los equipos de uniones o ciudades más grandes. Eso hace que tengan mayor atención en cuanto al trabajo, más repeticiones, que se puedan corregir con más efectividad los errores y el jugador pueda mejorar mucho más. Esa es una ventaja. Además, es más fácil llegar desde Tandil a una concentración nacional, se los ve más fácil que en Buenos Aires, donde a veces se pierden entre tanta cantidad de jugadores. Hoy las capacitaciones y el conocimiento están al alcance de todos y es algo que se acentuó con la pandemia. Al tener un centro en Tandil, los jugadores tienen la chance de entrenar de diferentes formas, y a su vez lo vuelcan en sus clubes, lo que enriquece a todos”.</p>
<p>Nicolás Sorbi, jugador de Uncas y entrenador de divisiones juveniles, es otro de los encargados del Centro de Rugby de Tandil, y deja su impresión sobre la presencia de dos tandilenses en el seleccionado: “No sé si es casualidad. Es raro que en una ciudad con tres clubes haya dos jugadores en Los Pumas. Pero hay muchos jugadores de acá en el alto nivel en Buenos Aires y esa es una señal. Creo que los tres clubes se han tomado muy en serio la preparación y la formación de sus jugadores. Y es una suerte tener un centro de rugby en Tandil, porque les suma a muchos chicos más cantidad de estímulos y una mejor preparación. Y eso cambia también la mentalidad de los jugadores, ven de otra forma el deporte y empiezan a pensar en hacer un camino en el rugby. Los entrenamientos en sus clubes son cada vez mejores y eso sumado a la constante capacitación de los entrenadores hace que salgan mejores jugadores. Si eso se mantiene, va a seguir dando sus frutos”.</p>
<p>Sin embargo, Sorbi no soslaya un problema que, más allá de mostrar el buen nivel de formación de los jugadores locales, perjudica la calidad competitiva de los tres clubes. Porque el éxodo de juveniles hace que los planteles superiores tengan problemas de calidad y cantidad de jugadores: “Nos pasa que los chicos terminan la secundaria y enseguida quieren irse a Buenos Aires para jugar al rugby. Creo que deberían enfocarse en destacarse en su club, llegar a jugar en la Primera, tratar de jugar en un seleccionado de la Unión. Esos primeros pasos son fundamentales. Creo que recién ahí deberían pensar en dar un salto al rugby de la URBA. Sería muy beneficioso para los clubes de Tandil, porque podrían tener más tiempo a sus mejores jugadores, y para ellos mismos, porque llegarían con otra base a un nivel superior de rugby como es el de Buenos Aires”.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>“Nacho” y Rodrigo</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>Calles y Bruni llegaron a Los Pumas por diferentes caminos. “Nacho” fue el último en ser convocado, después de integrarse al sistema de alto rendimiento desde muy joven, y jugar dos Mundiales Sub 20 con Los Pumitas e integrar el plantel de Argentina XV. Pero el llamado llegó varios años después, por su buena actualidad en Section Paloise, uno de los protagonistas del Top 14 de Francia. Rodrigo no fue tenido en cuenta por los seleccionados juveniles nacionales, más allá de que disputó el Argentino con buenas actuaciones, y solo después de un par de temporadas en San Luis se le abrieron las puertas de Argentina XV, Jaguares y del seleccionado, donde tuvo su debut en la gira europea de 2018.</p>
<p>Pérez y Sorbi, que conocen sus pasos desde muy temprano en el rugby, cuentan cómo fue su evolución: “Nacho ingresó al sistema a los 16 años, casi al mismo tiempo de la creación del Ciar. Jugó el Campeonato Argentino juvenil, lo vio “Pancho” Rubio, que lo conocía porque su hermano Roberto fue entrenador de Los Cardos, y lo empezó a tener en cuenta con la condición de que tenía que pasar a jugar de primera línea. Ese último año en Tandil empezó a viajar a las Concentraciones de Los Pumitas y no faltó a ninguna”, explica Pérez.</p>
<p>“Alguna vez ‘Pancho’ Rubio me dijo que los jugadores del interior siempre se creen menos. Van a una Concentración y llevan los botines sucios, llegan con cara de dormidos, no presta atención, no les gusta que los cambien de puesto. Eso hace que directamente no los observen y los descarten. Nacho tuvo la oportunidad y no la dejó pasar. Se esmeró, y llegó por mérito propio, porque no tuvo ningún tipo de respaldo. Lo mismo que Rodrigo, que se las rebuscó y se ganó un lugar solo. También influye la suerte, pero tenés que estar preparado para cuando aparezca la oportunidad y aprovecharla al máximo”, agrega.</p>
<p>“Nacho hizo un click muy grande. Se destacaba porque tenía buena  envergadura física, buenas destrezas, tackleaba, tenía buen pase, pero no tenía una gran mentalidad para encarar el rugby. Después de volver de la primera concentración con los Pumitas, fue otra persona. Se metió en la cabeza lo que tenía que hacer para llegar. En los entrenamientos mostraba una actitud tremenda, asimilaba cualquier corrección con mucha humildad. Sabía cuantas veces tenía que tacklear o pasar la pelota por partido y que lo tenía que hacer a la perfección. Esa capacidad de análisis fue muy importante. Le fue forjando una fortaleza mental muy grande, y para mí es su gran virtud y lo que lo hizo llegar a donde está. Y otra faceta importante es que más allá de lo técnico, es un tipo muy querible, se comunica muy fácil y transmite mucha empatía. Cualquier compañero quiere estar cerca de él, y eso en un grupo y en un plantel es muy importante”.</p>
<p>Por su parte, Sorbi describe así a Bruni: “La evolución de Rodrigo es lo que todos pretendemos de los chicos que entrenamos en el club. En cuanto a los pasos que hay que dar para llegar lo más alto posible. La idea de los chicos a veces es un poco apresurada, quieren saltar pasos y por eso tratamos de bajarles un poco las expectativas. Es importante tomarse todo con calma, si te entrenas, si sos disciplinado, las chances de tener éxito en esto aumentan bastante.</p>
<p>Rodrigo se destacó mucho a partir de los 16 años. Fue cumpliendo pequeños objetivos. Se destacó en juveniles, en el seleccionado M18, llegó a Primera, logró que lo vieran para el seleccionado mayor y terminó siendo titular en el Argentino. Pero el paso más importante fue irse a jugar al rugby de la URBA. Se notaba que tenía dos o tres marchas más que su compañeros jugando en Tandil, y ese salto fue decisivo para lo que vino después. Le hizo muy bien a su cabeza y a su juego, en su desarrollo como jugador y para entrar en el radar de los seleccionados”.</p>
<p>&nbsp;</p>
]]>
                </content>
                                                <summary type="html">
                    <![CDATA[<figure><img src="https://cdnartic.ar/CnCf7QpgDhqZ4dG3vRxt6XzH11w=/800x0/filters:no_upscale():format(webp):quality(40)/https://cdn.eleco.com.ar/media/2020/10/a01d31f5-bruni.jpg" class="type:primaryImage" /></figure>A pesar de tener solo tres clubes y una acotada cantidad de jugadores, aporta a Rodrigo Bruni e Ignacio Calles al actual plantel del seleccionado ]]>
                </summary>
                                <category term="deportes" label="Deportes" />
                <updated>2020-10-18T07:04:37+00:00</updated>
                <published>2020-10-18T06:49:53+00:00</published>
    </entry>
        <entry>
        <title>
            Marcos Lorenzo, el crack que se fue demasiado pronto
        </title>
        <link rel="alternate" href="https://www.eleco.com.ar/historias/marcos-lorenzo-el-crack-que-se-fue-demasiado-pronto" type="text/html" title="Marcos Lorenzo, el crack que se fue demasiado pronto" />
        <id>https://www.eleco.com.ar/historias/marcos-lorenzo-el-crack-que-se-fue-demasiado-pronto</id>
        <author>
            <name>
                <![CDATA[Fernando Pedersen]]>
            </name>
        </author>
        
                                <content type="html" xml:base="https://www.eleco.com.ar/historias/marcos-lorenzo-el-crack-que-se-fue-demasiado-pronto">
                    <![CDATA[<figure><img src="https://cdnartic.ar/P_BiGk7bXZ-f3kOpwUOMQvkvQ3A=/800x0/filters:no_upscale():format(webp):quality(40)/https://cdn.eleco.com.ar/media/2020/09/3632e141-marcos-9.jpeg" class="type:primaryImage" /></figure><p>&nbsp;</p>
<p>Pocos días antes del debut de Argentina en aquel amargo Mundial de 1994, que pasaría sin escalas de la ilusión a la frustración tras el doping positivo que sacó a Maradona del torneo, la ciudad se conmocionaba con una terrible noticia. Tres conocidos tandilenses habían perdido la vida en un accidente automovilístico en la ruta 29, cerca de Ranchos. Una de las víctimas era Marcos Lorenzo, tenía solo 27 años.</p>
<p>Entre tanto dolor de sus familiares y amigos, entre lo absurdo de semejante pérdida, fue aflorando en los futboleros un sentimiento más superfluo, pero no menos triste. Cuando pasaron los días y llegó la resignación, cayeron en la cuenta de que el fútbol tandilense había perdido a uno de sus más grandes talentos.</p>
<p>Marcos viajaba hacia La Plata junto al empresario futbolístico Marcelo Arias y a su primo, Fernando Venturini, cuando se desató la tragedia. Era jugador de Estudiantes, el sábado anterior había sido titular en el empate sin goles frente a River. Su capacidad por fin empezaba a notarse en el equipo “Pincha”, después de un par de años con muchos vaivenes. Pero en  un instante, el sueño se terminó.</p>

			
				
			
			
				
			
			
				
			
			
				
			
			
				
			
			
				
			
			
				
			
			
				
			
			
				
			
			
				
			
			
				
			
			
				
			
			
				
			
			
				
			
			
				
			
			
				
			
			
				
			
			
				
			
			
				
			
			
				
			
			
				
			
			
				
			
			
				
			
			
				
			
			
				
			
			
				
			

<p>&nbsp;</p>
<p>El potrero de Los Manantiales</p>
<p>Zurdo, elegante, capaz de jugar de 10 clásico, de volante central, de zaguero y hasta de lateral, Lorenzo deslumbraba con su pegada y la facilidad con la que se sacaba rivales de encima. Sus apiladas eran famosas. No era un gran velocista, ni de esos dribleadores desprolijos y endiablados. Simplemente gambeteaba usando a la perfección el tiempo y el espacio. Un tranco demoledor.</p>
<p>Walter Cantero, exdefensor de Independiente, fue uno de sus amigos más cercanos y describe así los primeros pasos en el fútbol: “Lo conocí de muy chico. Íbamos a la Escuela Nº 1 y vivía a dos cuadras de mi casa, así que estábamos todo el día juntos. A los 10 años me llevó a Independiente, porque yo solamente jugaba en Los Manantiales, el potrero que había enfrente a la casa de Marcos. Fue un excelente amigo de la vida, pasamos grandes momentos, pero bueno, a veces pasan cosas que uno tiene que superar, aunque cueste mucho”.</p>
<p>Oscar, hermano mayor de Marcos y también exjugador rojinegro, fue testigo de sus comienzos en el deporte: “Arrancó en las inferiores de Independiente y ya se veía que era un distinto. También jugaba muy bien al tenis, así que hacía las dos cosas en el club. Pero en un momento tuvo que elegir. Habían llegado a la final en Sexta y dio la casualidad que el mismo día tenía que definir un torneo Junior de tenis. Ahí lo agarró el “Beto” Alonso, que era el técnico, y le dijo que tenía que decidirse por uno de los dos deportes, porque si no le iba a fallar a alguien. Eligió el fútbol, y no se presentó a la final de tenis”.</p>
<p>“Beto” Alonso también recuerda ese momento: “Era un distinto. Esa Sexta era muy buena, pero con él marcaba la diferencia. Creo que fue en cancha de Ferro, estábamos cambiados para salir a la cancha y Marcos no aparecía. Llegó con lo justo, y ahí fue que lo agarré y le dije que tenía que elegir entre una de las dos cosas”.</p>
<p>Levantando vuelo</p>
<p>Después de un título en Quinta, en un equipo que tenía a Cantero, Luis Vivas, Julián Espetxe y Jorge Alonso, entre otros, Marcos no tardó en llegar a Primera. Tuvo un paso por Defensa Tandil y luego integró un recordado equipo de Gimnasia que le peleó el campeonato a Grupo Universitario en el 86, de la mano de Juan Carlos Menchón, un técnico que conocía a Marcos desde sus inicios en el baby fútbol rojinegro: “Lo tuve en todas las inferiores de Independiente. Era un jugador con un físico destacado por su estructura y potencia, muy hábil con su zurda, con una pegada magnífica. Un chico humilde con el que siempre generamos mucha empatía. Tenía una sonrisa permanente, era bonachón, con una generosidad destacable, una pena que se nos haya ido tan pronto.</p>
<p>En el 86 lo llevé a Gimnasia y armamos ese equipazo. Jugaba en el medio con Lecuona, Fava y Gárate, y arriba estaba Mario Vener y Juan Cuello. Se hizo un festín en ese campeonato local”.</p>
<p>El “Gallego” recuerda también una anécdota vinculada a la facilidad de Marcos para jugar en cualquier posición: “Con la Reserva de Estudiantes jugamos contra Racing, en Avellaneda. Jugó de marcador de punta y la rompió. Los metió en un arco él solo por la banda izquierda, era un jugador muy versátil. Horacio Rodríguez, que era el técnico, nos decía que no sabíamos nada de fútbol, porque no nos convencía que jugara tan atrás. Jugando en esa posición la rompió y ese equipo salió campeón invicto en Reserva”.</p>
<p>Más tarde formó parte del campeonato rojinegro en 1989. En el Regional, Independiente armó una suerte de  seleccionado local, con jugadores como los hermanos Kabalín, Sergio Bonanna, Guillermo González, Juan Macaya, Luis Riglos y David Gómez, y Lorenzo se encargó de mostrar destellos de su potencial. Y comenzaron a conocerlo en la región.</p>
<p>Luis Quintela describe ese despegue: “En el 87 ya lo habíamos llevado con Grupo a una gira por España. Era un pibe que apuntaba para mucho. Era increíble su asombro por estar ahí con nosotros, sacaba fotos de todo. Cuando llegamos allá me dijo que no había llevado botines, así que tuvimos que salir a comprarle unos”.</p>
<p>Y agrega: “En sus comienzos no se tomaba tan en serio el fútbol. En el 90 salimos campeones con Alumni y lo llevé como refuerzo para el Regional. Estaba jugando en Primera B, con Villa Lumieri. Jugamos un amistoso contra un combinado de Tandil que armó el ‘Negro’ Conti y ahí le hablé para que viniera con nosotros. Le puse como condición que se tomara todo con mucha seriedad, aceptó y cumplió. Se ganó la titularidad enseguida. Lo querían todos. Contra Alvarado, en Mar del Plata, se mandó una jugada tremenda. Gambeteó a todo el equipo y no fue gol por muy poco”.</p>
<p> Una apuesta marplatense</p>
<p>Tras el buen torneo Regional que realizó con los juarenses entró en escena Carlos Miori, una leyenda del fútbol marplatense y en especial de Deportivo Norte, cuyo estadio lleva su nombre: “Marcos es muy especial para mí. Acá en Mar del Plata lo recordamos mucho por todo lo que nos dio, tanto dentro de la cancha como a nivel humano. Él y toda la familia. Con Deportivo Norte fuimos a jugar un amistoso a Tandil, contra Independiente. Marcos jugaba de central, pero en una jugada agarró la pelota en el área propia y se fue gambeteando hasta el arco nuestro. En ese momento pensé, ‘si a este chico lo ponen un poco más arriba puede ser muy desequilibrante’.</p>
<p>Me quedó la imagen de un gran jugador”.</p>
<p>Al año siguiente, Miori se hizo cargo de Alvarado y después de consagrarse en el torneo local, comenzó a armar un equipo muy ambicioso de cara al Regional. “Enseguida pensé en él, pero me costó mucho llevarlo. Los dirigentes tenían pensado pagarles a 22 jugadores. Yo tenía dos arqueros y 21 jugadores, y ellos querían que la última plaza fuera para el tercer arquero. Al final insistí tanto que pusieron un arquero del club y lo pude sumar a Marcos”.</p>
<p>Pero “Toto” Lorenzo aporta más datos sobre esa contratación y la forma en que Miori se la jugó por el tandilense: “Cuando Miori les pidió a los dirigentes de Alvarado que lo contrataran, Marcos justo se agarró hepatitis, y lógicamente no querían saber nada. Entonces el ‘Pelado’ los convenció porque les dijo que lo quería para la segunda fase. Vino a Tandil a hablar con Marcos, le contó que se la había jugado por él y que quería que se cuidara y se recuperara. Le dijo que sabía que le gustaba salir, no cuidarse demasiado, porque después llegaba el domingo y la rompía igual, pero le pidió que empezara a ser más profesional. Y Marcos le cumplió, pasó la enfermedad en casa de mis viejos, se cuidó más que nunca y cuando llegó a Alvarado se ganó un lugar enseguida. Competía en el puesto con Irazoqui, que venía de jugar en Boca, y le ganó la titularidad”.</p>
<p>Alvarado pasó sin sobresaltos la primera fase, y consolidó una gran campaña con la llegada de Lorenzo, que le dio un salto de calidad al equipo: “Lo esperé y cuando se sumó nos dio grandes satisfacciones. Teníamos un gran plantel. De Aldosivi habían llegado Cortadi, Solabarrieta, Albornoz, y Débole, que se entendía a la perfección con Marcos, juntos hacían una diferencia abismal. Soy consciente de que esa cuarta amarilla que le sacaron en la primera final contra el ‘equipo del comisario’, en Sarandí, nos perjudicó demasiado. Muchos pensamos que con Marcos en la cancha otra hubiera sido la historia”. La referencia de Miori es a la final por el ascenso frente a Arsenal. Después del 2-2 de la ida en Sarandí, Lorenzo no pudo actuar en la revancha, en el estadio San Martín de Mar del Plata, suspendido por acumulación de amarillas. Fue derrota 2-1 y una nueva frustración de Alvarado en su búsqueda de llegar a los torneos nacionales.</p>
<p>Un equipo de Primera</p>
<p>Daniel Romeo, que luego le dejaría la posta a Luis Garisto en el banco de Estudiantes, fue junto a Horacio Rodríguez uno de los que apuntalaron la llegada de Lorenzo al equipo de La Plata, que por esos años intentaba salir de la deriva que inevitablemente lo llevaría al descenso dos temporadas después. Quintela recuerda esa transición: “Después del torneo bárbaro que hizo con Alvarado, me habían contactado de Colombia para llevárselo, pero cuando hablé con él, ya había arreglado con Estudiantes. Así que le dije que cuando debutara en Primera yo quería estar en la cancha para verlo. En el 93, le tocó ir por primera vez al banco en un partido contra Vélez, que estaba por salir campeón, y me regaló plateas para que fuéramos con mi hijo y con el ‘Negro’ Conti”.</p>
<p>Jorge Izquierdo, otro talentoso volante ofensivo surgido de Independiente, coincidió con Marcos en La Plata: “Cuando llegó a Estudiantes, yo estaba en las inferiores, así que no teníamos contacto. Pero cuando se enteró de que yo era de Tandil y que los dos habíamos salido de Independiente, me mandó a llamar y empezamos una relación de amistad muy linda. Iba mucho a la casa a compartir momentos con su familia, con Mariel, su esposa, con los mellizos, y con Marquitos, que nació después. A la noche cenaba con ellos o me iba a un rato a tomar un café porque la pensión estaba a tres cuadras”.</p>
<p>“Era un gran jugador, uno de mis espejos de chico. Iba a ver a Independiente o a cualquier equipo en el que jugara y disfrutaba  porque era un monstruo. Algunos técnicos, como Horacio Rodríguez, lo ponían de marcador central, para que arrancara de más atrás, y que no lo marcaran tanto. Y él los gambeteaba a todos y se metía abajo del arco. Pero más allá de los futbolístico, lo más importante siempre fue lo bien que se portó conmigo. Valoro que me abrió las puertas de su casa para compartir con su familia, yo era chico y eso me vino muy bien. Era muy generoso con la gente de su entorno. Te brindaba todo. Muchas veces concentraba en el Country, me pedía que lo lleve, y después me prestaba el auto para que lo use el fin de semana. Fue uno de los grandes jugadores que dio nuestra ciudad. Tenerlo presente atenta contra el olvido”, dice “Chopi”.</p>
<p>A Marcos le costó ganarse un lugar en Estudiantes, alternó buenas y malas. Integró el equipo campeón de Reserva, con jugadores como Juan Sebastián Verón y Martín Palermo, y le tocó convertir frente a  Navarro Montoya en la definición por penales en la que Estudiantes eliminó a Boca de la Supercopa 1992. Pero al año siguiente sufrió una fractura de tibia y peroné tras una fuerte entrada de Pedro Monzón en cancha de Huracán, y eso le demandó una larga recuperación y varias operaciones.</p>
<p>En el Clausura 94, cuando parecía haberse afianzado en el equipo que conducían Héctor Vargas y Abel Herrera, llegó aquel trágico final. El último adiós convocó en Tandil a muchos de los que transitaron con Marcos su camino por el fútbol. Llegaron Miori, Enzo Trossero, extécnico en Estudiantes, y Alejandro Barberón, que lo dirigió en Jorge Newbery de Lobería. También buena parte del plantel de Estudiantes, con Palermo, Verón, Claudio Paris, Edgardo Prátola, José Luis Calderón y los hermanos Capria. El “Mago”, un jugador con el que Marcos compartía muchas cualidades, lo recuerda así: “Hablar de Marquitos es tener un recuerdo de su presencia. Un recuerdo imborrable. Un tremendo jugador, le pegaba con un caño a la pelota. Pero lo que yo más rescato es su personalidad, su don de gente. Era un pibe muy callado, pero a la vez muy buena persona. Recuerdo haber estado cerca de él cuando tuvo aquella lesión grave y ahí nos conocimos mucho mejor. Nos provocó una enorme tristeza perderlo tan joven en un accidente tan absurdo. Pero la buena gente queda en un recuerdo lindo, grato. Cuando veo una foto o algo que tiene que ver con Marcos, siempre me da una linda sensación. Y eso es lo más importante”.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>&nbsp;</p>
]]>
                </content>
                                                <summary type="html">
                    <![CDATA[<figure><img src="https://cdnartic.ar/P_BiGk7bXZ-f3kOpwUOMQvkvQ3A=/800x0/filters:no_upscale():format(webp):quality(40)/https://cdn.eleco.com.ar/media/2020/09/3632e141-marcos-9.jpeg" class="type:primaryImage" /></figure>Su talento se apagó en 1994, a los 27 años, en un accidente automovilístico, pero quedó en la memoria colectiva como uno de los mejores futbolistas que dio Tandil

]]>
                </summary>
                                <category term="historias" label="Historias" />
                <updated>2020-09-28T08:25:18+00:00</updated>
                <published>2020-09-27T04:19:24+00:00</published>
    </entry>
        <entry>
        <title>
            “Tato” Medina, un emblema del arco tandilense
        </title>
        <link rel="alternate" href="https://www.eleco.com.ar/historias/tato-medina-un-emblema-del-arco-tandilense" type="text/html" title="“Tato” Medina, un emblema del arco tandilense" />
        <id>https://www.eleco.com.ar/historias/tato-medina-un-emblema-del-arco-tandilense</id>
        <author>
            <name>
                <![CDATA[Fernando Pedersen]]>
            </name>
        </author>
        
                                <content type="html" xml:base="https://www.eleco.com.ar/historias/tato-medina-un-emblema-del-arco-tandilense">
                    <![CDATA[<figure><img src="https://cdnartic.ar/ypu-fPckZ1tjUG_pGVxx5_FXSyo=/800x0/filters:no_upscale():format(webp):quality(40)/https://cdn.eleco.com.ar/media/2020/09/95b83ed1-medina.jpg" class="type:primaryImage" /></figure><p>En esas clásicas charlas futboleras en las que aparece el desafío de nombrar a los mejores o los más emblemáticos de cada puesto en el ámbito local, Oscar “Tato” Medina suele subirse al podio de los grandes arqueros. Sin importar el orden, siempre está presente. Poco importa que haya nacido en un pequeño pueblo santiagueño llamado Los Juríes, ni que pasara buena parte de su niñez en Añatuya, ni que llegara a la ciudad después de muchos años vistiendo la roja de Independiente de Avellaneda. Para los futboleros, “Tato” es parte del patrimonio tandilense, y se lo ganó con su presencia en varios de los mejores equipos de las décadas del 70 y el 80, y con esa figura imposible de disociar del puesto de diarios en la plaza Independencia, que lo arrimó definitivamente al afecto de cada habitante de estas sierras.</p>

			
				
			
			
				
			
			
				
			
			
				
			
			
				
			
			
				
			
			
				
			
			
				
			
			
				
			
			
				
			
			
				
			
			
				
			
			
				
			
			
				
			
			
				
			
			
				
			
			
				
			
			
				
			

<p>&nbsp;</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>Apasionado, luchador, domador de mil adversidades, Medina está de regreso en la ciudad después de unos años en los que volvió para trabajar con los arqueros en el club de su primer amor, al lado del legendario “Pepe” Santoro. Y en la tranquilidad de la ciudad que lo sedujo para siempre allá por 1978, atraviesa hoy la pandemia, buscando de qué reír entre tantas malas noticias: “Para mí es muy triste, porque esta pandemia viene un poco a atarnos de pies y manos. Lo más duro es acostumbrase a no ver a los hijos, a los nietos, darles un abrazo. Pero bueno, saber que ellos están bien nos hace mirar las cosas con optimismo. Trato de hacer coas útiles en la casa, me gusta mucho cocinar y eso lo hace todo un poco más llevadero”.</p>
<p>El regreso a las fuentes</p>
<p>Como le pasó a otro arquero ligado al fútbol tandilense, José Luis Burtovoy, “Tato” tuvo que ganarse un lugar a la sombra de un ícono del arco de Independiente, Santoro. Esa enorme figura que respaldó con sus manos tantas conquistas del club de Avellaneda, fue un escollo en la carrera del santiagueño, pero al mismo tiempo resultó una forma de regresar a las fuentes. Porque “Pepe” lo sumó a su staff de formadores de arqueros: “Estuve casi ocho años en Independiente. Fue un aprendizaje muy grande para mí, conocer a los chicos, buscar que le den importancia al trabajo y saber lo que significa estar en un club como Independiente. Después, por problemas de salud, tuve que dejar de trabajar, y tomé la decisión de volver a Tandil. Todos achaques que me dejó el fútbol”.</p>
<p>&#8211; Lesiones mal curadas.</p>
<p>&#8211; Los huesos son así. Las consecuencias las pagás con el correr del tiempo, te pasan factura. Me hice un par de operaciones en Buenos Aires para arreglar un poco las rodillas. Todavía tengo que ponerme una prótesis, pero esto de la pandemia frenó todo. Son secuelas del fútbol. En la década del 70 no estaba desarrollada la medicina deportiva. Llevaba más tiempo la recuperación, los trabajos de kinesiología no tenían nada que ver con los de ahora. Uno tenía rotura de meniscos, y a lo mejor también se rompía los ligamentos y no se detectaba, porque en los estudios solo se veía la parte ósea. Y entonces te decían que la operación estaba bien, que no tenías problemas, pero en realidad seguías teniendo una lesión que no te dejaba recuperarte del todo.</p>
<p>&#8211; Pero hubo una lesión que marcó tu carrera para siempre.</p>
<p>&#8211; Si, fue en el 72. Jugábamos con River en cancha de Independiente. Yo iba al banco como suplente de Santoro, pero entre “Pipo” Ferreiro, que dirigía la Tercera y Pedro Dellacha, el técnico de Primera, me convencieron de que atajara el primer tiempo en la Reserva. Yo no estaba muy entusiasmado, pero me dijeron que me hacía bien moverme, que jugara un rato y que después me preparara para el partido de Primera. A los 15 minutos la defensa se adelanta, ponen una pelota profunda y yo salgo a cortar, barro a los pies del delantero, que era Néstor Scotta, y así como venía me metió una plancha tremenda. No sentí el dolor en el primer momento, pero me pareció como que perdí el conocimiento por unos segundos. Y después, un dolor insoportable. Es un dolor que no tiene límites. Todo el trayecto en la camilla y bajar por la tribuna fue algo  impresionante. Ni siquiera me desmayaba, como para no sufrir tanto.</p>
<p>&#8211; ¿Qué tipo de lesión fue?</p>
<p>Tuve una fractura de tibia y peroné fragmentada y expuesta. Estallaron los huesos. Había cosas que no podía entender. Me veía tirado en una camilla cuando un rato antes estaba en mi mejor momento. Quedé internado en un sanatorio y a la semana me operaron. Tenía 80 % de posibilidades de no volver a jugar, y me dijeron que dependía de la actitud y las ganas que yo le pusiera. Tuve complicaciones graves, que hasta pusieron en riesgo la pierna. Nunca me curé del todo.</p>
<p>&#8211; ¿Llevó mucho tiempo la recuperación?</p>
<p>Casi dos años. Muchas operaciones, complicaciones. Pero yo no podía permitir que mi carrera terminara en ese momento. Me metí en un gimnasio mañana y tarde a darle duro. La recuperación es lo más doloroso que hay, porque llegas a llorar del dolor y también por la frustración. Porque mejorás, pero a la semana siguiente volvés para atrás, otra vez tenés dolor y todo parece derrumbarse. Fueron años duros, pero pude salir adelante y aprendí un montón de cosas.</p>
<p>&#8211; ¿Scotta se acercó en algún momento?</p>
<p>&#8211; Nunca más lo vi, nunca se acercó para disculparse. Pero bueno, cada uno actúa como le sale. Yo no le guardé rencor, porque es mi forma de ser, miro para adelante. Un día, estando en Tandil, me enteré de que había fallecido en Santa Fe, en un accidente. Se me vinieron muchos recuerdos de ese día. Son cosas que pasan y si te quedás en eso te perjudicás. Yo no soy de esos que dicen: “¿por qué me tocó a mí?”. Si me tocó, le hago frente, no puedo desearle a otro lo que era para mí.</p>
<p>&#8211; Estabas en tu mejor momento.</p>
<p>&#8211; Si, estaba afianzado en el plantel. El año anterior habíamos salido campeones del Metropolitano y me tocó jugar los últimos 20 partidos, cuando Santoro se lesionó. Querían buscar otro arquero, pero les dije que si hacían eso yo me iba. Así que tuvieron que confiar en mí y lo hice muy bien. Terminamos con la valla menos vencida y de local no me hicieron ningún gol. Fue una gran sensación, porque yo llegué a los 15 años al club y me había formado ahí adentro.</p>
<p>Tandil en el horizonte</p>
<p>Como le pasó algunos años después a otro arquero tandilense, Roberto Rigante, la partida de Medina de Independiente se precipitó después de una pelea con el entonces presidente, Julio Grondona. No había lugar para disidencias con el que sería mandamás del fútbol argentino durante más de tres décadas: “Tuve una pelea muy grande con él. Hice algunas cosas que no pensé demasiado, pero no aflojé y le pedí el pase. Grondona era un tipo muy especial, sin sentimientos. Quería trepar, y no le importaba a quien usaba de peldaño en la escalera. El fútbol es lo más lindo que hay, pero lo desquician lo que lo rodean. Dirigentes, empresarios, que a veces son importantes, pero en muchos casos se terminan llevando lo que es del jugador. Estos tipos cuando tienen demasiado poder, arruinan todo.</p>
<p>&#8211; ¿Te costó dejar el club?</p>
<p>&#8211; Fue muy triste haberme ido así. Yo le di todo, estuve 10 años en las divisiones menores. Empecé a los 17 como suplente de Tercera y no paré más. Todos los domingos jugaba, fuera en la división que fuese. La gente me apreciaba mucho, y fue triste irme como me fui. Nadie se acercó a decirme unas palabras, esperaba una despedida más digna. De los 15 a los 28 años mi vida estuvo ahí, y de repente me tenía que ir.</p>
<p>&#8211; Y terminaste en Ferro. </p>
<p>&#8211; Si, y en eso fue muy importante el “Gordo” García Blanco, que era un gran periodista de boxeo y fútbol. Tenía mucha relación con él Se enteró de que había quedado libre y me dijo que me necesitaban en Ferro. Me citaron y en media hora había arreglado mi contrato. Un club excelente, de mucho respeto.</p>
<p>&#8211; ¿En qué momento aparece Tandil en tu camino?</p>
<p>&#8211; En Agremiados había una especie de bolsa de trabajo, donde iban los técnicos y los dirigentes para ver si les interesaba algún jugador. Un día estábamos ahí, esperando alguna novedad y apareció un tipo de Tandil buscando un arquero para Santamarina. Era Arturo Petrillo. Estuvimos hablando mucho del proyecto que tenía y al poco tiempo ya estaba en la ciudad. Me alojé en un hotel que había en Rodríguez y Sarmiento, y al otro día jugué el primer amistoso en Laprida. Fue una prueba entre comillas, porque ya Petrillo estaba entusiasmado conmigo y yo también tenía ganas de quedarme.</p>
<p>&#8211; Era un proyecto más allá del fútbol. </p>
<p>&#8211; Si, porque estábamos viviendo un momento feo con mi familia. Una situación de stress, no la estábamos pasando bien. Y encontramos un lugar tranquilo. Me gustó el arreglo que hice con el club, a los pocos días vino mi señora con Laura y Mariela, mis dos hijas mayores, y ya encaminamos nuestra vida en Tandil. Venía medio castigado y acá encontré gente de primera. Pensamos en quedarnos un año, pero al tercero ya habíamos vendido todo en Buenos Aires y compramos la casa acá. Fue una gran decisión, porque era lo que necesitábamos, la paz, la tranquilidad, el respeto de la gente, hacer las cosas bien y trabajar.</p>
<p>Equipos y campeonatos</p>
<p>“Tato” llegó a un equipo de Santamarina que pretendía terminar con el gran momento de su clásico rival. Ferro se había consagrado en el 77 y repetiría en el 78, en un torneo local que también tenía como protagonistas permanentes al aurinegro y a Independiente. “Se armó un muy buen equipo, con jugadores importantes. Trabajábamos  mucho en la parte física y a los arqueros nos entrenaba ‘Yiyo’ Conte. En el 78 no pudimos estar en la definición, pero al año siguiente se nos dio, después de varias finales con Independiente. En el partido decisivo me tocó atajarle un penal al ‘Beto’ Alonso. Ellos tenían muy buenos equipos”</p>
<p>&#8211; Las definiciones siempre se daban entre los mismos equipos.</p>
<p>&#8211; Si, Ferro tenía a Aldo Villar, Independiente al “Conejo” Tarabini, y Santamarina a Petrillo, y los tres le apuntaban al título. Pero el torneo era muy duro en general, los otros equipos se mataban para ganarnos y te hacían perder puntos importantes. Ibas a Gardey, contra Racing y se complicaba, con Gimnasia también.</p>
<p>&#8211; ¿Cómo siguió tu carrera en Tandil?</p>
<p>&#8211; En el 80 me fui a La Movediza, que armó un lindo equipo, pero no nos alcanzó para salir campeón. Estuve un año en Huracán de Tres Arroyos, hicimos una gran campaña en el Regional, pero quedamos atrás de Loma Negra, que era demasiado poderoso en esos años.</p>
<p>&#8211; Y llegó el título con Independiente.</p>
<p>Salimos campeones en el 82, después de muchos años y varias finales perdidas. Estaba el “Gallego” Menchón de técnico, un profe de mucha categoría. Nos exigía mucho físicamente, pero yo, a pesar de que ya estaba grande, no aflojaba, no me lo podía permitir porque necesitaba estar de la mejor forma.</p>
<p>-Al año siguiente, otro campeonato.</p>
<p>-Si, con Racing de Gardey. Fue muy especial. El “Conejo” juntó varios buenos jugadores y ganamos muy bien el Local. Era un equipo que no tenía una gran infraestructura y todo le costaba. Había pocos dirigentes que le ponían mucho empeño y con un plantel muy corto encaramos el Regional. Se hizo un gran torneo y quedamos  muy cerca de llegar al Nacional. Le sacamos un invicto como de 30 y pico de partidos a Olimpo. Nunca había visto el estadio San Martín como en ese partido. Nos habíamos estado preparando 15 días antes y salió todo perfecto, jugamos un partidazo y lo ganamos con un gol de Tarabini cerca del final.</p>
<p>Una esquina especial</p>
<p>Unos años después de llegar a la ciudad, “Tato” compró el puesto de diarios de la esquina de Rodríguez y Pinto, sobre la plaza Independencia. Ese sería un lugar que lo identificaría por muchos años en la vida cotidiana de los tandilenses: “Ese domingo a la mañana, antes de jugar con Olimpo, yo abrí el kiosco a las 7 y pico de la mañana. Un rato después se empezó a acercar gente de Bahía Blanca y me preguntaba por el equipo, por cómo jugaba, por el “Conejo” Tarabini. Les decía que estábamos bien, que estábamos para ganar, pero no tenían ni idea quién era yo. Y por ahí les digo: ‘Imaginate si será bueno el equipo, que el arquero soy yo’. Se mataban de risa, no lo podían creer. Al año siguiente tuve una oferta para ir a jugar a Bahía Blanca, pero estaba muy bien acá, tenía todo, mi familia bien, mi trabajo, así que no me moví”.</p>
<p>Después de recalar el Grupo Universitario y de lograr el ascenso y el torneo Local en años sucesivos, fue el tiempo del retiro para Medina, y el momento de dedicarse totalmente a su kiosco.</p>
<p>“Arrancamos en el año 80. Fue lo mejor que me pasó en la vida. Un trabajo que no lo consideraba sacrificado porque era lo que a mí me gustaba. Estar siempre en contacto con la gente. Era algo que yo quería y en Tandil se me cumplió el deseo. Yo siempre decía que las chicas tenían un fondo bárbaro para jugar, toda la plaza Independencia. Era un lugar de reuniones de todos a los que les gustaba el fútbol. La gente se pasaba horas charlando, leyendo los diarios ahí mismo. A fin de año, el 24 a la tarde, abríamos una sidra y algo para picar y hacíamos la previa ahí. Los habitués ya sabían. La gente te contaba sus problemas, y si había forma de ayudarlos, lo hacíamos. Se mezclaba gente de todas clases sociales en el kiosco. Pasaban desde los chicos que cuidaban la plaza hasta algún Intendente. Y se armaban conversaciones entre todos.</p>
<p>El arco, su pasión</p>
<p>Más allá de haber desarrollado toda una vida como custodio de los tres palos, “Tato” lleva en la sangre eso de enseñar los secretos del puesto. Y se apasiona al hablar de lo que significa. Uno de sus yernos es Esteban Dreer, exarquero de Santamarina y actualmente en Liga de Portoviejo, en Ecuador, país al que representó con su seleccionado: “A veces charlamos con Esteban de cosas del puesto. Hubo una época en la que la daba algunos consejos, pero a esta altura es un arquero de mucha experiencia, ya está hecho y no me parece bien meterme en eso. Si viene y me pide una opinión, con gusto se la doy, pero de otra manera no, soy muy respetuoso. Charlamos mucho de fútbol en general, pero nada más”</p>
<p>&#8211; ¿Eras muy exigente como arquero?</p>
<p>&#8211; Era muy vehemente para entrenar. No podría entrenarme a medias, me obligaba tanto que a veces no era bueno. Hacía autocrítica, y si me parecía que había alguna cosa que hacía mal, en la semana lo trabajaba hasta el hartazgo. Nunca estaba conforme con mi actuación, siempre había una pelota en la que había calculado mal o en la que había tomado malas decisiones y me torturaba con eso, me ponía loco. Me costaba entender que los arqueros somos humanos y estamos expuestos a los errores.</p>
<p>-¿Cómo ves a los arqueros actuales?</p>
<p>&#8211; Para mí el tema del arquero es muy especial. Hoy llegan a primera en un 50 o 60 por ciento de sus posibilidades. Porque no están bien formados, bien trabajados. No cualquiera puede ser entrenador de arqueros, eso te lo discuto muerte. No basta con haber sido un gran arquero, debe ser un maestro y un formador. Tenés que haber pasado muchas cosas en el fútbol para definir lo que está bien y lo que está mal. Tener un gran poder convencimiento, dar indicaciones y explicar por qué es así. Hay que probarlo, ensayarlo. Hay que intentar y errar, porque de esa forma vas aprendiendo cosas. Yo entiendo el trabajo del arquero de esa manera.</p>
<p>&#8211; ¿Se está descuidando esa forma de trabajar?</p>
<p>&#8211; Hoy en día hay mucha mentira en la preparación del arquero, muchos intereses en el medio, todo es la plata. El arquero debe entrenar, debe trabajar. Mientas el equipo está haciendo futbol, no puede ser que los arqueros que no están en el partido se queden mirando al borde de la cancha en lugar de estar trabajando. Con Santoro tuvimos casi 10 años de compañeros y después otros ocho como entrenadores. Teníamos nuestras discusiones, nuestros cambios de opinión, pero en la mayoría de las cosas coincidíamos porque nos conocemos mucho. Es muy exigente, como yo. Me gustaba mucho trabajar en la cancha, durante los partidos me metía adentro del arco, entre las redes y le daba indicaciones al arquero. Yo sé que a muchos no les gustaba, pero se la tenían que bancar. Hoy en Independiente hay una dejadez total con el tema de los arqueros, cuando por muchos años hubo una escuela. Qué vos hayas sido un excelente jugador no te garantiza que seas un buen entrenador. La enseñanza es algo natural, algo que te gusta, que lo llevás en el alma. No es para cualquiera. Nosotros laburábamos todo el día. Entrábamos a las 8 de la mañana y nos íbamos a las 6 de la tarde, después de estar con todas las divisiones del club. Ahora no hay quien se interese en todas esas cosas.</p>
<p>&#8211; ¿Hoy es más difícil ser arquero?</p>
<p>&#8211; No creo. Es cierto que las pelotas son más livianas, van más rápido, pero los arqueros se entrenan todo el tiempo con esos elementos, entonces están acostumbrados. Creo que la diferencia es que antes las pelotas tenían costuras y entonces iban más firmes en el aire. Las de ahora tienen otro diseño y por ahí viborea un poco y por eso se les complica. Es como si fueran de plástico. Es un lío para el arquero cuando viene de frente. A veces dicen que son muy reboteros, pero es porque se mueve tanto y tan rápido la pelota, que la única reacción es evitar que entre y desviarla de la mejor manera. Que no le quede cómoda al delantero. Pero te repito, el gran problema de los arqueros es que no tienen buena base. Los ves en Primera y tienen unos errores enormes.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>&nbsp;</p>
]]>
                </content>
                                                <summary type="html">
                    <![CDATA[<figure><img src="https://cdnartic.ar/ypu-fPckZ1tjUG_pGVxx5_FXSyo=/800x0/filters:no_upscale():format(webp):quality(40)/https://cdn.eleco.com.ar/media/2020/09/95b83ed1-medina.jpg" class="type:primaryImage" /></figure>Un repaso por la vida y la carrera de este santiagueño que fue adoptado como propio por la ciudad, después de una extensa trayectoria en diferentes equipos  ]]>
                </summary>
                                <category term="historias" label="Historias" />
                <updated>2020-09-14T21:22:55+00:00</updated>
                <published>2020-09-13T07:21:48+00:00</published>
    </entry>
        <entry>
        <title>
            Eluchans: “Tengo la ilusión de  terminar mi carrera en Tandil”
        </title>
        <link rel="alternate" href="https://www.eleco.com.ar/historias/eluchans-tengo-la-ilusion-de-terminar-mi-carrera-en-tandil" type="text/html" title="Eluchans: “Tengo la ilusión de  terminar mi carrera en Tandil”" />
        <id>https://www.eleco.com.ar/historias/eluchans-tengo-la-ilusion-de-terminar-mi-carrera-en-tandil</id>
        <author>
            <name>
                <![CDATA[Fernando Pedersen]]>
            </name>
        </author>
        
                                <content type="html" xml:base="https://www.eleco.com.ar/historias/eluchans-tengo-la-ilusion-de-terminar-mi-carrera-en-tandil">
                    <![CDATA[<figure><img src="https://cdnartic.ar/4wrOcw4RzmKpEo8C8yb8i17cd0Y=/800x0/filters:no_upscale():format(webp):quality(40)/https://cdn.eleco.com.ar/media/2020/09/9f3bc1c6-tapa4.jpg" class="type:primaryImage" /></figure><p>&nbsp;</p>
<p>Juan Eduardo Eluchans está lejos de pensar en cuarteles de invierno. Sus 40 años son apenas una referencia estadística y la entrega y la actitud para encarar el fútbol que mostró desde que asomó en La Movediza, en los primeros años de los 90, sigue intacta en su espíritu.</p>
<p>Claro que, como a cualquier deportista de elite, esta pandemia le puso condiciones, e interrumpió lo que él describe como un gran momento físico y futbolístico en Atlético Posadas, el equipo misionero en el que disputaba el Federal Amateur hasta la interrupción de la actividad.</p>
<p>El “Negro” se mantiene firme en eso de continuar su carrera hasta que haya señales de no estar a la altura, aunque la incertidumbre hace que también maneje la alternativa de dejar la actividad y encarar el proyecto de ser director técnico.</p>
<p>Pero todavía se siente jugador, y como tal, deja escapar un deseo, una ilusión: terminar su carrera jugando en Santamarina. “Siempre la posibilidad y la ilusión de ir a Tandil está. Me encantaría tener alguna chance de terminar mi carrera allá. En 2015 estuve en la entrega de los Movediza de Bronce y ahí charlé con el presidente de Santamarina y me dijo que sería un honor tenerme y que me pueda retirar ahí, pero nunca hubo conversaciones serias. La pandemia me modificó todo, porque estaba en un  nivel espectacular tanto físico como futbolístico, aunque espero poder retirarme jugando y quién te dice que no tenga la suerte de que aparezca la chance de volver a Tandil. Mi sueño sería retirarme en Santamarina, sería un privilegio”.</p>

			
				
			
			
				
			
			
				
			
			
				
			
			
				
			
			
				
			
			
				
			
			
				
			
			
				
			
			
				
			
			
				
			
			
				
			
			
				
			
			
				
			
			
				
			
			
				
			
			
				
			
			
				
			
			
				
			
			
				
			

<p>En 2016, después de cuatro temporadas en Atlético Rafaela, Eluchans eligió como destino Posadas, la ciudad de la que es oriunda su esposa Noelia, y en la que habían construido su casa. Así, se sumó al histórico Guaraní Antonio Franco. Tras dos temporadas con muchos  altibajos por temas dirigenciales y futbolísticos, además de una lesión grave, decidió dejar el fútbol: “Me alejé de todo para despejar la cabeza. Me dediqué totalmente a mi familia. Pero por lo visto me había quedado con ganas de seguir, porque cuando apareció la chance de ir a Atlético Posadas me entusiasmé enseguida y arranqué de nuevo”.</p>
<p>Atlético está clasificado para buscar el ascenso en el Federal Amateur y el proyecto de Eluchans es continuar jugando, pero no le quita la mirada al armado de un cuerpo técnico para el futuro: “Me gustó mucho la experiencia que hice en las inferiores de Crucero. Veremos qué pasa. Soy técnico recibido y ya tengo armado un grupo, al menos de palabra. Cuándo se dé la oportunidad se verá que disponibilidad tienen. Tengo muchos amigos dentro del fútbol, y está bueno rodearse de gente que piense igual”.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>Un surco por la izquierda</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>Al contrario de lo que sucede con la mayoría de los jugadores, que van retrocediendo en la cancha a medida que pasan los años y el rendimiento físico va mermando, Eluchans juega más adelantado que nunca. Su despliegue y su tenacidad, además de su ductilidad para pegarle con la pierna izquierda, le permitieron moverse tanto de lateral como de volante de ida y vuelta, pero en los últimos tiempos apareció jugando casi como un puntero izquierdo.</p>
<p>&#8211; ¿Siempre tuviste el mismo despliegue físico?</p>
<p>&#8211; Mi virtud fue la parte física y la velocidad. Siempre me destaqué por correr mucho. Arranqué como delantero y por eso me cambiaron como volante por la izquierda. Después terminé de lateral por una necesidad puntual del equipo en Independiente. Pero era de los favoritos de los profes porque siempre quería mejorar, superar mis límites. Por eso estuve vigente 18 años en primera y hoy, con 40 años estoy con un nivel físico espectacular. Tengo claro que cuando vea una diferencia grande con los demás jugadores, va a ser tiempo de retirarme, pero por ahora me siento perfecto.</p>
<p>&#8211; ¿Quién te guió en los primeros pasos en el fútbol?</p>
<p>&#8211; Tengo los mejores recuerdos de La Movediza. Fue el mejor comienzo que pude haber tenido. Me formé como jugador, como persona y en eso tuvo mucho que ver Walter Bianchi, que falleció hace poco. Siempre lo tuve presente. Lo invité a mi casamiento, y por suerte pude despedirme de él antes de que se nos fuera. Me sigo viendo con su ayudante, Pedro Olivera, que es el tío de mi mejor amigo. Compartí esos primeros años con jugadores como Matías Castelli, Jorge Weiman, Galotto, un montón de ex compañeros con los que nos seguimos hablando. Se había formado una familia y por eso logramos un montón de cosas.</p>
<p>&#8211; Después hay una etapa en San José.</p>
<p>&#8211; Cuando Walter se fue a San José, yo me fui con él, y también pasaron otros jugadores. Ahí también pudimos salir campeones y por suerte pude debutar en primera antes de ir a probar suerte a Buenos Aires.</p>
<p>&#8211; Y apareció la chance de Ferro Carril Oeste.</p>
<p>&#8211; En Ferro tuve la suerte de encontrar a Miguel Angel Tojo, un fenómeno como técnico. Los primeros tres meses fueron muy duros, sobre todo las primeras semanas de pretemporada, porque había mucha diferencia física con los chicos de Buenos Aires. Me tenían que esperar para que terminara los ejercicios y la primera semana vomité todos los días. Era una exigencia tremenda para mí.</p>
<p>&#8211; Y también pesaba el desarraigo para un chico muy joven.  </p>
<p>&#8211; Tenía 15 años. Tojo me decía: “zurdo, quédate tranquilo que te vas a ir adaptando”. Eso me tranquilizaba un poco, porque yo veía que era imposible igualar a los otros chicos. En 300 metros me sacaban 150. Pero de a poco los fui emparejando. A la segunda semana ya los tenía más cerca y a la tercera ya iba con el pelotón de adelante. Esos primeros tres meses lloré mucho, porque extrañaba mi casa, mis amigos, lo que era normal del desarraigo, pero bueno, era el esfuerzo que yo tenía que hacer porque quería probarme en el fútbol grande. Y de a poco esa experiencia me fue sirviendo, me fui adaptando y fui encontrando herramientas para progresar en mi carrera.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>Un cambio pintado de rojo</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>Cuando parecía que la aventura en Buenos Aires tendría vuelo corto, a Eluchans se le abrió una puerta muy grande. Un desafío mucho más exigente: “Después de estar en Ferro un año y medio me dejaron libre, porque no querían pagar un dinero que pedían por mi pase. Entonces me fui a probar a Independiente. Quedé, me dieron un lugar en la pensión y por suerte pude desligarme de un abogado que se había quedado con mi pase en La Movediza y que trababa todas las negociaciones”.</p>
<p>&#8211; ¿Fue  un cambio muy brusco?</p>
<p>&#8211; Totalmente. Llegar a un club con tanta historia te cambia todo. El lugar donde vivís, las presiones, las exigencias. La competencia interna. Te cambian las expectativas. Estás en un club que tiene otro nivel en todo sentido.</p>
<p>&#8211; ¿Y cómo fue la transición a Primera?</p>
<p>&#8211; Cuando llegué tenía 16 años, edad de Quinta. Hice Cuarta, Reserva y al poco tiempo me subieron a Primera. Costó porque Independiente siempre traía muchos jugadores. Pero bueno, lo vas mamando desde inferiores, sabés que todo es competencia, y que tenés que estar preparado. Estar al pie del cañón porque las oportunidades casi siempre son únicas y las tenés que aprovechar. Dentro de todo la chance me llegó rápido. Debuté en la Copa Mercosur, contra Universidad Católica, en Chile, y a la vuelta jugué mi primer partido por el campeonato local, contra Argentinos, en cancha de Ferro. Fue con Osvaldo Piazza, que había agarrado el equipo en el 2000, cuando se fue el “Flaco” Menotti.</p>
<p>&#8211; A Menotti pudiste tenerlo de técnico en su segunda etapa en el club. </p>
<p>-Sí. Hablando con él, cuando volvió en el 2005, me dijo que ya me había querido llevar a la pretemporada en el 99, pero estaban completos con los juveniles, así que no me pudo convocar. Pero me dijo que ya me tenía en cuenta en ese momento. Fue increíble tenerlo a Menotti, es una enciclopedia del fútbol. Uno se siente un privilegiado. Es muy simple con lo que pide. Siempre la pelota al piso, nada de tirarla para arriba. Son conceptos sencillos y se aprende todo el tiempo.</p>
<p> </p>
<p>El equipo del “Tolo”</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>El mejor momento de Eluchans en Independinete llegó en 2002, con ese equipo contundente y por momentos lujoso que se llevó el título de la mano de Américo Gallego, y que contaba con figuras como Gabriel Milito, Daniel Montenegro, Federico Insúa, Lucas Pusineri y Andrés Silvera.</p>
<p>“En el torneo anterior a ese 2002 no nos había ido bien. Habíamos terminado jugando todos los chicos del club. Cuando llegó Gallego trajo muy buenos jugadores, a pesar de que había poco presupuesto. Era gente que tenía ganas de ponerse la camiseta y se terminó armando un equipo increíble, que tuvo momentos de muy buen fútbol. Íbamos con mucha gente al ataque, era un futbol muy directo, muy rápido. Teníamos buen manejo de pelota en velocidad y hacíamos muchos goles”.</p>
<p>&#8211; A pesar de ser uno de sus discípulos, el estilo de Gallego era diferente al de Menotti.</p>
<p>&#8211; Gallego era más contundente, más agresivo. Por ahí no tan vistoso, pero sí de ir directo al arco. Hacíamos muchos goles. Le hicimos siete a Colón, seis a Chacarita. Con Menotti el equipo era más pensante, más de pausa. El Tolo era más físico, con más velocidad.</p>
<p>&#8211; El gol de Pusineri a Boca fue decisivo para el campeonato.</p>
<p>&#8211; Fue emblemático ese gol, porque con el empate mantuvimos la ventaja con Boca y eso nos permitió ir al último partido con San Lorenzo más tranquilos. Me tocó jugar de titular, y  con San Lorenzo también. Se había lesionado “Fede” Domínguez, que era el 3 titular, y contra Banfield jugó Mariano Pernía. Pero los dos últimos partidos me tocó estar a mí y fue increíble vivir el campeonato desde adentro.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>Experiencia europea</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>Después de varias chances frustradas, en 2007 llegó para el tandilense la oportunidad de jugar en el Viejo Continente: “En 2003 estaba vendido al Feyenoord de Holanda, pero me rompí el tendón rotuliano jugando con Unión, en Santa Fe, y se frustró todo. Y en 2005 estaba por embarcarme a Rusia, y me quebré el quinto metatarsiano, así que otra vez me quedé con las ganas. En 2007 surgió la oferta de Caen de Francia y por suerte se dio. Me fue muy bien, hice muchos goles en tres temporadas.</p>
<p>&#8211; Previo a eso hubo un paso breve por Central.</p>
<p>&#8211; Fui a préstamo por un año para jugar la Copa Libertadores. Primero estaba de técnico Angel Tulio Zof y después vino Astrada. Tuve como compañeros a Di María, al “Chacho” Coudet. A los seis meses había una cláusula de rescisión para volver a Independiente y Burruchaga, que recién había agarrado como técnico, me pidió para la pretemporada en Tandil. Así que volví. Pero dio la casualidad que el último partido que jugué con Central fue contra Independiente. Y fue el último partido de Agüero antes de irse a Europa. Todavía tengo la camiseta que me cambió el “Kun”.</p>
<p>&#8211; ¿Te costó adaptarte al fútbol francés?</p>
<p>&#8211; Para nada. Yo tengo un carácter especial, soy muy extrovertido. Después del tercer mes ya entendía todo, y un tiempo después hablaba el idioma normalmente. Así que no me costó la adaptación. En la cancha tardé dos o tres partidos en agarrar la onda, pero después ya hice mi primer gol y todo se encaminó.</p>
<p>&#8211; Hiciste muchos goles.</p>
<p>&#8211; Sí. Pateaba mucho de pelota parada, pero también hacía goles de jugada. Me movía como volante por la derecha, y convertía entrando al área, pegándole de zurda.</p>
<p>&#8211; Fueron tres temporadas en buen nivel.</p>
<p>&#8211; Cuando llegué Caen estaba en Primera división. Al tercer año descendimos en la última fecha, pero antes se venirme a Chile lo ascendimos de nuevo. Salimos campeones cinco fechas antes. En Francia se valora mucho el título de la segunda división, lo cuentan como una estrella más. Además, el equipo que sale primero recibe el doble de dinero que los equipos que ascienden por otros medios. Así que los clubes le ponen muchas fichas a ese título. En 2010 me fui, fue un poco extraño. No pudimos ponernos de acuerdo con el contrato. El presidente tuvo que mandar una carta a los hinchas para explicar por qué me había ido, porque estaban enojados. Yo era uno de los preferidos y no entendían por qué me habían dejado ir .Son esas cosas que cuesta entender, cosas del fútbol. Todavía recibo muestras de afecto de los franceses, me mandan fotos, videos.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>Un gol para la historia</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>En 2010 Eluchans regresó de Europa para jugar en el fútbol chileno. Y lo hizo en un equipo de Universidad Católica que dejó huella con Juan Antonio Pizzi en la conducción: “En Chile no me conocían mucho, empecé a jugar de lateral izquierdo, y terminé haciendo un gol que todavía se recuerda. El gol del Bicentenario le dicen y fue clave para el campeonato de 2010”.</p>
<p>&#8211; ¿En qué contexto se dio ese gol?</p>
<p>&#8211; Era el penúltimo partido del campeonato, después de alcanzar a Colo Colo, que nos llevaba 9 puntos de ventaja. Jugábamos en Calama, en la altura, y era un partido muy duro. Me tocó hacer el gol del triunfo 3-2 con un tiro libre que entró ⁰al ángulo, en el minuto 88. Fue uno de los goles más gritados de la historia del club. Gracias a ese triunfo casi nos aseguramos el campeonato.</p>
<p>&#8211; También tuvieron una actuación destacada en la Libertadores.</p>
<p>&#8211; Nos eliminó Peñarol en cuartos de final, pero estuvimos muy cerca. Ganábamos 2-0 en nuestra cancha, íbamos a los penales, y nos hicieron un gol en los últimos minutos para terminar pasando por diferencia de gol. Ese equipo podría haber llegado a la final y cumplir el sueño de ganar por primera vez la Libertadores. Teníamos a Lucas Pratto en un gran momento, a Darío Bottinelli, a Tomás Costa, y a muchos jugadores de la selección chilena. Le ganamos 4-3 al Vélez de Gareca, le ganamos a Gremio en Porto alegre, algo que ningún equipo chileno había conseguido.</p>
<p>&#8211; ¿Pizzi fue otro técnico que te marcó?</p>
<p>&#8211; Pizzi fue muy importante en mi carrera. Por la confianza que tuvo en mí y por lo que me enseñó. Hay cosas que me encantaría volcar cuando será técnico. Tuvimos una gran relación.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>&nbsp;</p>
]]>
                </content>
                                                <summary type="html">
                    <![CDATA[<figure><img src="https://cdnartic.ar/4wrOcw4RzmKpEo8C8yb8i17cd0Y=/800x0/filters:no_upscale():format(webp):quality(40)/https://cdn.eleco.com.ar/media/2020/09/9f3bc1c6-tapa4.jpg" class="type:primaryImage" /></figure>Con 40 años, y con presente en Atlético Posadas, el volante surgido en La Movediza busca el mejor cierre para su extensa trayectoria, mientras apunta a comenzar una carrera como entrenador]]>
                </summary>
                                <category term="historias" label="Historias" />
                <updated>2020-09-07T07:02:51+00:00</updated>
                <published>2020-09-06T03:21:58+00:00</published>
    </entry>
        <entry>
        <title>
            Un verano en Tandil, con la selección de Bilardo
        </title>
        <link rel="alternate" href="https://www.eleco.com.ar/historias/un-verano-en-tandil-con-la-seleccion-de-bilardo" type="text/html" title="Un verano en Tandil, con la selección de Bilardo" />
        <id>https://www.eleco.com.ar/historias/un-verano-en-tandil-con-la-seleccion-de-bilardo</id>
        <author>
            <name>
                <![CDATA[Fernando Pedersen]]>
            </name>
        </author>
        
                                <content type="html" xml:base="https://www.eleco.com.ar/historias/un-verano-en-tandil-con-la-seleccion-de-bilardo">
                    <![CDATA[<figure><img src="https://cdnartic.ar/EXnsmBnhqyLKmjE1EU-hmwJyBxE=/800x0/filters:no_upscale():format(webp):quality(40)/https://cdn.eleco.com.ar/media/2020/08/a4f089d0-goyco.jpeg" class="type:primaryImage" /></figure><p>Apenas cuatro días habían pasado desde el comienzo del nuevo año, pero para Carlos Salvador Bilardo no era tiempo de disfrutar de las vacaciones, esas que lo “aburren”, según confesó alguna vez. Apenas concluidas las Fiestas, el entrenador del seleccionado argentino se ponía al frente de la preparación del combinado Sub 23 que disputaría los Juegos Olímpicos de Seúl, y para ello llegaba a Tandil para una concentración de 10 días en aquel enero de 1988.</p>
<p>“¿Cuál es la cancha, ésta o la que está allá atrás?”, preguntaba el “Narigón” apenas ingresado al Agustín F. Berroeta, el lugar en el que el equipo nacional haría su primer entrenamiento. Inquieto, movedizo, obsesivo, no perdía el tiempo para comenzar con los primeros movimientos, secundado por el tandilense Daniel Romeo, uno de los artífices de la elección de la ciudad para realizar los trabajos.</p>

			
				
			
			
				
			
			
				
			
			
				
			
			
				
			
			
				
			
			
				
			
			
				
			
			
				
			
			
				
			
			
				
			
			
				
			
			
				
			
			
				
			
			
				
			
			
				
			

<p>El combinado argentino llegaba con varios nombres conocidos, algunos que se destacaban en esos momentos en el fútbol local, y un par de joyas que un tiempo después alcanzarían un lugar de privilegio en el fútbol internacional. Claudio Caniggia, que todavía alternaba entre la titularidad y el banco de suplentes en el River de Carlos Griguol, era uno de ellos. El otro, Fernando Redondo, con apenas 18 años y el talento inocultable a pesar de ser el más joven del plantel.</p>
<p>Argentina se había clasificado para  Seúl con un segundo puesto en el Preolímpico, detrás de Brasil, y no tendría una actuación destacada en los Juegos, quedando eliminado frente a los mismos brasileños en octavos de final. Pero para los tandilenses esa breve preparación en la ciudad fue una excelente ocasión para seguir de cerca al DT campeón del mundo y a varios futbolistas que integraban sus equipos preferidos y que representaban la renovación en un plantel que había alcanzado la gloria en México, de la mano de Diego Maradona. La lista de jugadores que llegó a la ciudad se completaba con los arqueros Sergio Goycochea y Fabián Cancelarich; los defensores Guillermo Ríos, Néstor Lorenzo, Pedro Monzón, Pablo Erbín, Carlos Mayor, Roberto Sensini y Néstor Fabbri; los mediocampistas Pedro Troglio, Fabián Basualdo, Daniel Aquino, Darío Siviski y Hernán Díaz; y los delanteros Oscar Dertycia, José Luis Rodríguez, Fernando Lanzidei, Mauro Airez y Alejandro Russo. La delegación también tenía al recordado “Profe” Echeverría, al utilero “Tito” Benros y al administrativo de la AFA, Rubén Moschella.</p>
<p>“Elegimos Tandil porque es una ciudad que tiene todas las comodidades para realizar el trabajo que hemos venido a hacer. En estas primeras horas nos han recibido de la mejor manera, la gente es muy cordial, así que estamos contentos. Queremos prepararnos con lo mejor para ir a Corea, porque es el único título que le falta al fútbol argentino y vamos a ir a ganarlo. Hay un grupo de muy buenos jugadores, que ya son figuras en sus equipos, y eso nos hace ilusionar”, decía Bilardo en sus primeras declaraciones ante la prensa, pocas horas después del arribo.</p>
<p>Simultáneamente con el arribo de la selección, llegó la Copa del Mundo obtenida en México 86, para ser exhibida en el Banco Comercial del Tandil, y a cuya presentación asistió Julio Grondona, que viajó especialmente para la ocasión. Pero más allá de esos actos protocolares, que también incluyeron un encuentro con el entonces intendente, Gino Pizzorno, hubo prolongadas prácticas en doble turno, donde Bilardo ensayaba y frenaba seguido las acciones para dar alguna indicación táctica, mientras los arqueros, sin el entrenador especialista que se utiliza actualmente, eran exigidos con remates de Romeo, de algún juvenil tandilense elegido al azar y hasta un jugador japonés que había llegado becado al país y viajó con el plantel. También se disputaron varios partidos amistosos, en los que el seleccionado se enfrentó con algunas formaciones de Independiente, Santamarina y Gimnasia y Esgrima, además del seleccionado juvenil serrano.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>El “desafío” a Bilardo</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>El entrenador argentino había pedido expresamente que los equipos locales estuvieran integrados por mayoría de juveniles. Para muchos de ellos, fue la chance soñada de medirse con jugadores de primer nivel, y varios recuerdan hoy algunas anécdotas de esos días.</p>
<p>José Luis Mastronardi, ex delantero de Santamarina, integraba el seleccionado juvenil que unas semanas más tarde se consagraría campeón del torneo de la Federación de Ligas del Este, con Horacio Tear como DT, y tuvo la chance de enfrentar a la selección: “Jugamos dos partidos con Santamarina y uno con el seleccionado juvenil. Me saqué fotos con todos. Era algo soñado para mí. Me acuerdo de una anécdota graciosa. Para nosotros atajaba Alejandro Rossi, que lo tenía como ídolo a Goycochea, lo imitaba en todo, se vestía como él, tenía el mismo corte de pelo. Se parecía tanto que antes del partido se sacó una foto con Goyco, y cuando encaró para su arco lo siguió un periodista que lo confundió y le empezó a hacer una nota. Cuando se dio cuenta, arrancó para el otro lado”.</p>
<p>Silvio Río fue otro de los que ingresó a la cancha tanto con Santamarina como con el seleccionado juvenil. Con este último vivió una divertida anécdota en el estadio San Martín: “Era un día horrible, con lluvia y viento, pero empezó igual el partido. Después se largó más fuerte, inclusive caía piedra. Íbamos cero a cero, pero había mucha diferencia porque Bilardo hacia jugar hasta los alambrados, y por eso te sacaban más diferencia, era mucha intensidad para nosotros, porque físicamente te mataban. Bilardo se arrimó a donde estaba el mástil y le hizo señas a Mestelán, que estaba en la tribuna, preguntándole que hacía con el partido. Y ‘Lucho’ le contestó que lo terminara porque se iba a romper toda la cancha. Entonces Bilardo se dio vuelta y con mucha pena nos dijo que lo lamentaba, pero que no podíamos seguir, que le decían que paremos. Y yo, que estaba a 10 metros, de caradura le grité “¿Qué, se cag…?”. No sabés como se puso el “Narigón”, se agarró una calentura terrible. Agarró la pelota, la tiró para el lado de los defensores del seleccionado y les gritaba: ‘Dale, dale, vamos a meterles a estos’. Como diciendo, ahora van a ver lo que es la selección. Así que jugamos 20 minutos más, se enojaron y nos hicieron dos goles. Estuvo bárbaro el partidito. Pero me encantó ese espíritu amateur que mostró Bilardo”.</p>
<p>“Tato” también recuerda otra faceta del DT: “En otro partido, en cancha de Santamarina, me lo crucé a Bilardo en el entretiempo y le dije algo así como ‘muchas gracias Narigón por el campeonato del mundo’ y Bilardo me respondió ‘muchas gracias Tato’. El tipo se conocía los apodos de los pibes que jugábamos contra la selección, ponía mucha atención en todo”.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>Otra manía del “Narigón”</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>Independiente, con mayoría de juveniles y algunos refuerzos mayores, era el sparring más frecuente del equipo de Bilardo, y allí quedaron algunos momentos con el sello del particular entrenador. Luis Pérez Pinto alternó en el arco en esos encuentros: “En el primer partido que jugamos en el Berroeta eran todos juveniles, menos el ‘Negro’ Cantero y yo. Nos pelotearon todo el partido, pero en una contra aislada les hicimos el gol. Supuestamente íbamos a jugar 40 minutos, pero como ganábamos 1-0, el partido se alargaba. Me acuerdo que Cancelarich le hizo un ‘penalazo’ a Adrián Alonso y Bilardo no lo cobró. Al otro día fui a atenderme a la kinesióloga y había varios jugadores de la selección. Ni se enteraron que yo había atajado contra ellos el día anterior. Y escuchaba que contaban que a Bilardo no le gusta que el equipo pierda en los entrenamientos. Así que le dijo a Horacio Rodríguez que sacara a los más grandes de nuestro equipo y jugó como 30 minutos más hasta que nos ganaron 2-1”.</p>
<p>Adrián Alonso, que también integraba el seleccionado juvenil en esos días, conserva un par de anécdotas. “Lo primero que nos dijo Horacio Rodríguez en el vestuario fue que si hacíamos un gol no lo festejemos. Pero bueno, íbamos 0-0, me tocó hacer el gol, y lo grité como loco. Me abrazaba con todo el equipo. No todos los días se le hace un gol a la selección”.</p>
<p>El exdelantero rojinegro también tuvo un cruce con Erbín, el áspero defensor que pasó por Boca, River y Estudiantes: “En una jugada fui a trabar fuerte contra Basualdo, y vino Erbín y me dijo de todo, me amenazó, me apretó mal. En la jugada siguiente vino la pelota de un lateral, la paré con el pecho y como vi que me venía de atrás Erbín, le tiré un sombrerito y me la llevé. Me pegó una patada que casi me mata, y a la pasada me volvió a put&#8230;, por las dudas”.</p>
<p>Cuentan que en uno de esos encuentros en Independiente, uno de los juveniles que había sido reemplazado se sacó los botines y se calzó unas ojotas para seguir el partido al borde de la cancha. Cuando lo vio, Bilardo paró el partido y le dijo que se fuera, porque si lo llegaban a pisar iba a estar un mes sin jugar. Así que el chico obedeció algo avergonzado, ante la mirada de todo el seleccionado.</p>
<p>Sergio Toth, arquero de Independiente y del seleccionado juvenil por esos días, también cuenta lo suyo: “Fue uno de los mejores partidos de mi vida. Me atajé todo. Me acuerdo que le saqué dos cabezazos de gol a Sensini. Bilardo estaba como loco, la pelota pegaba en el alambrado y dejaba seguir porque la selección no podía hacer un gol”.</p>
<p>Guillermo Dabós también disfrutó de aquellos entrenamientos: “Había una diferencia física tremenda. Me tocó marcar a Erbín en los corner y cuando saltaba parecía que tenía un misil encada pierna. Metió un cabezazo tremendo que pegó en el palo y cruzó toda la línea. Pegaron varios tiros en los palos, nos pelotearon, pero no nos podían hacer el gol y Bilardo lo alargaba. Nosotros teníamos a Marcos Lorenzo, que creo que estaba al mismo nivel de los jugadores de la selección, hacía de todo, parecía Patoruzú. De ellos me impresionaba Redondo, por la calidad que mostraba a esa edad.</p>
<p>Había una brecha muy grande entre esos jugadores y los del Interior. Me acuerdo que fui confiado a una pelota que tiraron larga, porque pensé que llegaba tranquilo, y cuando puse la pierna firme pasó Troglió que tenía una velocidad tremenda y le pegué un patadón. No sabía cómo pedirle disculpas”.</p>
<p>Patricio Alonso recuerda que “una vez Bilardo paró la práctica porque uno de nosotros estaba con los brazos en jarra. A mí me tocó marcar al ‘Puma’ Rodríguez de entrada y después me pusieron a Dertycia. Eran unas bestias. Cuando saltaban a cabecear o cuando chocabas contra ellos había una diferencia física terrible. El ‘Loco’ Toth se atajó todo en ese primer partido y el ‘Narigón’ lo siguió hasta que lo dieron vuelta. Me hizo acordar a Aldo Villar cuando ibas a jugar a la quinta. Hasta que no empataba o ganaba no lo terminaba (se ríe)”</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>Fin de la estadía</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>El 14 de enero, el seleccionado partió rumbo a Buenos Aires, ya sin algunos de sus integrantes, que se habían unido a los equipos que disputaban la Libertadores, como Independiente (“Luli” Ríos, Monzón) y Newell’s (Sensini, Basualdo). Fueron 10 días de prácticas totalmente abiertas, sin los protocolos actuales, donde la gente tuvo acceso ilimitado a sus ídolos, pidiendo autógrafos y fotos sin restricciones. Disfrutando de la cordialidad de los jugadores, que aprovechaban los tiempos libres para pasear por la ciudad y mezclarse con los tandilenses.</p>
<p>“No es fácil recordar después de 32 años, pero fue un momento hermoso. La gente nos acompañaba a todos lados, aparecía en el hotel a pedirnos autógrafos y fotos. Vivía la emoción de tener ahí a todos esos jugadores jóvenes que ya se destacaban en Primera. Recuerdo mucho el club Independiente, donde jugábamos al fútbol y también nos invitaban a usar la pileta. La verdad, fueron unos días hermosos, con la ilusión de estar en la selección y en un lugar donde nos trataron de primera”, recuerda Pedro Troglio, que fue uno de los más buscado por los hinchas, sobre todo de River.</p>
<p>El actual entrenador de Olimpia, de Honduras, y Caniggia, eran inseparables. Se los podía ver caminando por el centro, buscando alguno de los locales de videojuegos para despuntar el vicio. Un hobby que un par de años después los iba a dejar afuera del equipo titular en el debut del Mundial de Italia ante Camerún. Es que Bilardo los pescó haciendo algo “imperdonable”: jugaban al Atari en la habitación que compartían en la concentración de Trigoria…</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>&nbsp;</p>
]]>
                </content>
                                                <summary type="html">
                    <![CDATA[<figure><img src="https://cdnartic.ar/EXnsmBnhqyLKmjE1EU-hmwJyBxE=/800x0/filters:no_upscale():format(webp):quality(40)/https://cdn.eleco.com.ar/media/2020/08/a4f089d0-goyco.jpeg" class="type:primaryImage" /></figure>En los primeros días de 1988, el equipo que se preparaba para los Juegos Olímpicos de Seúl se concentró durante 10 días en la ciudad, con figuras incipientes como Caniggia y Redondo y el particular estilo del DT campeón del mundo

]]>
                </summary>
                                <category term="historias" label="Historias" />
                <updated>2020-08-24T08:00:29+00:00</updated>
                <published>2020-08-23T06:13:02+00:00</published>
    </entry>
        <entry>
        <title>
            Rifourcat, el guerrero incansable que pasó por Grupo
        </title>
        <link rel="alternate" href="https://www.eleco.com.ar/historias/rifourcat-el-guerrero-incansable-que-paso-por-grupo" type="text/html" title="Rifourcat, el guerrero incansable que pasó por Grupo" />
        <id>https://www.eleco.com.ar/historias/rifourcat-el-guerrero-incansable-que-paso-por-grupo</id>
        <author>
            <name>
                <![CDATA[Fernando Pedersen]]>
            </name>
        </author>
        
                                <content type="html" xml:base="https://www.eleco.com.ar/historias/rifourcat-el-guerrero-incansable-que-paso-por-grupo">
                    <![CDATA[<figure><img src="https://cdnartic.ar/03IuylDAdY8aw0kwtYtzN4B3Vks=/800x0/filters:no_upscale():format(webp):quality(40)/https://cdn.eleco.com.ar/media/2020/08/6162bbc1-flaco8.jpeg" class="type:primaryImage" /></figure><p>“Sangre, esfuerzo, sudor y lágrimas”, aquella recordada frase de Winston Churchill llamando a los ingleses a resistir durante la Segunda Guerra Mundial, puede aplicarse para describir la vida, la carrera y la forma de jugar de Alfredo Rifourcat, el batallador incansable que en solo cuatro meses de actuación en Grupo Universitario marcó la memoria futbolística de los tandilenses.</p>
<p>Dueño de una larga zancada y de una intensidad fuera de lo común, tenía la costumbre de ir a cada pelota como si de conseguirla dependiera su vida, y seguramente aplicó esa tenacidad para ir superando etapas en su carrera profesional, y para levantarse después de golpes que parecían de nocaut. El último, hace pocos meses, con el fallecimiento de su esposa Silvia, por un cuadro grave de pancreatitis.</p>
<p>Vive en La Plata, el lugar que lo vio nacer hace 59 años, y entre una trayectoria que incluyó muchos equipos y países, el “Pollo”, como lo conocen en la ciudad de las Diagonales, guarda en un lugar especial esos cuatro meses que pasó con Grupo a comienzos de 1987. Entusiasmado con la propuesta de revivir aquellos días, Rifourcat pide un tiempo para poner en orden sus recuerdos y revisar esa carpeta con recortes que le fue armado su padre con noticias de cada destino futbolístico.</p>

			
				
			
			
				
			
			
				
			
			
				
			
			
				
			
			
				
			
			
				
			
			
				
			
			
				
			
			
				
			
			
				
			
			
				
			
			
				
			
			
				
			
			
				
			
			
				
			
			
				
			
			
				
			
			
				
			
			
				
			

<p>Grupo se había adjudicado el torneo de 1986, con un equipo que contaba con varias figuras del ámbito local, y encaró el Regional con todo. Con Aníbal Tarabini de técnico y Roberto Zapata de ayudante de campo, la lista de jugadores de calidad era interminable: Julio Crespo, un 10 distinguido que venía de Deportivo Español, Daniel Dupuy (exTemperley) el necochense Mario Márquez, el marplatense Oscar Delarroca, el mercedino Marcelo Bomaggio, más el aporte local con Juan Gauna, los hermanos Armendáriz, José Solimanto, Juan Macaya, Raúl Sommi, Walter Oudoukian, José Callejo, Aldo Varales y el talento incipiente de Marcos Lorenzo. Un equipo para pensar en grande.</p>
<p>La llegada a la ciudad de ese flaco alto, fibroso y combativo se dio en circunstancias poco comunes. No se trataba de uno de esos jugadores que habiendo tenido una trayectoria en el fútbol grande venían al Interior para jugar más con la chapa que con su actualidad. Se puede decir que Rifourcat estaba en su mejor momento. “En el 86, el pase mío de Nueva Chicago a Platense fue el más caro de un jugador de un equipo de la B a uno de Primera A. Al mismo nivel que el de Ortega Sánchez, que había pasado de Tigre a San Lorenzo”, cuenta el “Flaco”, como preludio de una historia que pinta claramente su personalidad, muy diferente a la del futbolista promedio. Una forma de ser que privilegiaba su bienestar por sobre el dinero. “En Platense estuve solo tres meses. Basile siempre me quiso llevar cuando estuvo en Racing y en Vélez, pero nunca se pusieron de acuerdo los clubes con Chicago. Cuando Babington se abre del cuerpo técnico del “Coco”, el primer equipo que agarra es Platense, y entonces me pide a mí. Había gente de la hinchada que era muy amiga de uno de los referentes del plantel, y como yo le saqué un poco de protagonismo, por decirlo de alguna manera, empecé a tener problemas. Hablé con el presidente y le dije que no quería tener conflictos con la barra brava, que no iba a estar peleándome con esa gente. Le dije que me iba y ahí es cuando aparece Grupo”.</p>
<p>&#8211; ¿Quién te contactó para venir?</p>
<p>&#8211; Con Zapata nos conocíamos de La Plata y junto con Tarabini me habían querido llevar a Colón el año anterior. Cuando se enteraron de mi situación, me fueron a buscar. Lo único que podía jugar era un torneo Regional, porque no podía firmar en ningún club de Primera, ni siquiera de la B. Así que la propuesta me gustó de entrada, arreglamos enseguida con Richard (Zarini), y me fui a préstamo. Fue una gran decisión, porque me marcó ese paso por Tandil. Con Zapata y con el “Conejo” hicimos una relación espectacular, casi de familia. Cuando me llamaste me puse a buscar todos los recortes de diario de esa época y me emocioné mucho porque tengo hermosos recuerdos.</p>
<p>&#8211; ¿Qué sabías de Tandil?</p>
<p>&#8211; No conocía nada. Me querían llevar en avión para allá, pero yo me tenía que ir hasta Buenos Aires y era un despelote, así que al principio me mandaban un remis a buscarme a La Plata todas las semanas. Iba los miércoles  y me volvía el domingo a la noche a mi casa.</p>
<p>&#8211; ¿Y con qué nivel futbolístico te encontraste?</p>
<p>&#8211; Había un nivel muy bueno. Jugadores de primera. Yo conocía a los hermanos Armendariz, a Crespo, que jugaba en Español. Y también a Dellarroca, el goleador de Mar del Plata, que era un jugadorazo.  Había un plantel de gran nivel y el grupo ayudaba mucho, porque era muy unido y la pasábamos genial. El cuerpo técnico era bárbaro, los dirigentes también, así que fue una gran experiencia.</p>
<p>-Muchos recuerdan tu partido mano a mano con el Conejo.</p>
<p>&#8211; Eso era increíble. El “Conejo” cuando estaba en Colón, jugaba partidos mano a mano en toda la cancha y siempre ganaba. Un día en Tandil jugó con Crespo o con Oudoukian, no recuerdo bien, y también ganó. Entonces, en uno de los asados que hacíamos, “Purri” (Armendáriz) le dijo que tenía un pollo para que le jugara. Era yo. El “Conejo” jugaba a muerte, pero le gané bien. Me acuerdo que en una jugada en la mitad de cancha me tiró una patada voladora en la cintura que casi me rompe todo. ¡Y jugábamos al otro día! Se armó un despelote bárbaro, pero bien, con buena onda, porque nos divertíamos mucho. Esos partidos eran una cosa espectacular.</p>
<p>Rumbo a Colombia</p>
<p>Grupo avanzó firme en ese Regional, y alcanzó el Octogonal por el ascenso al Nacional B. Esa fase decisiva era con cruces eliminatorios, y el equipo sintió la ausencia de Rifourcat, que fue vendido por Platense a Independiente Santa Fe, de Bogotá. Tras eliminar a Racing de Trelew, el conjunto universitario cayó en el cruce de ida y vuelta frente al subcampeón de la Primera B Metropolitana, Almirante Brown, que luego lograría el ascenso.  “Los últimos partidos no pude jugar, pero volví para ver ese ida y vuelta con Almirante Brown, que nos eliminó. Me acuerdo que todos decían que si hubiera estado yo, el resultado hubiese sido otro. Y eso me llenaba de orgullo”.</p>
<p>&#8211; ¿Por qué fue tan repentino el viaje a Colombia?</p>
<p>&#8211; Ellos ya se habían puesto en contacto unos meses antes con Platense para comprarme el pase. Y ahí se portó bárbaro Richard, porque todavía el préstamo estaba vigente, y él podría haber hecho valer eso. Sin embargo, me liberó. Estuve nada más que cuatro meses en Tandil, pero fue como si hubiera estado toda la vida, porque viví cosas muy lindas.</p>
<p>&#8211; ¿Cómo se interesaron en vos?</p>
<p>&#8211; Yo no tenía representante, pero llamó Carlos Quieto para comentarme la chance de ir a Colombia. Efraín Pachón, que era presidente de Independiente Santa Fe y que siempre viene a visitarme cuando está en Argentina, había querido llevarse a Vanemerak, el de Vélez, pero lo terminó fichando Millonarios. Entonces Quieto le mostró varios videos de jugadores en ese puesto, y Pachón le dijo que quería “al flaco ese de Chicago”.</p>
<p>&#8211; ¿Te costó adaptarte a la altura?</p>
<p>&#8211; Llegué a Bogotá un jueves. Son 2900 metros. Ese fin de semana se jugaba el clásico con Millonarios, que era como un Boca-River, con el Campín lleno. Entrenamos el sábado y el técnico no me puso en el equipo. Me volví al hotel como loco. Mi esposa me decía que era lógico, porque tenía que hacer la aclimatación de 20 días. No quería saber nada. Me fui a verlo al presidente y le dije que yo había ido para jugar, que no quería estar tantos días de prueba en la altura. Así que me acompañó a hablar con Jorge Luis Pintos, que era el técnico. Le dije que quería jugar, que no había ido hasta ahí de vacaciones y lo convencí. Me terminó poniendo. Al otro día jugué un partidazo, me dieron el premio a mejor jugador y la prensa decía que el extranjero que había llegado hacía dos días, había terminado con el mito de la altura.</p>
<p>&#8211; También tuviste un paso por Bucaramanga, en una época complicada de Colombia por el narcotráfico.</p>
<p>&#8211; Si, me llamaron Tojo y Telch, que eran los técnicos y me fui a jugar allá. Era un momento difícil en Colombia, pero gracias a Dios no tuve ningún problema. Mi esposa estaba embarazada cuando llegamos, yo andaba en la calle como si nada. Muchos años después me enteré de que me habían puesto custodia sin que yo supiera.</p>
<p>Un equipo a su medida</p>
<p>Tras poco menos de dos años en Colombia, se abrieron las puertas para su regreso al país, y nada menos que a un grande, San Lorenzo. Claro que el club de Boedo no estaba en su mejor momento, acuciado por dificultades económicas y deambulando para ser local por diferentes estadios.</p>
<p>“Cuando Quieto le comentó que me tenía a mí, el Bambino Veira le dijo: ‘si es el Flaco que yo me acuerdo, lo quiero ya’. Ahí Tojo y Telch ayudaron, porque también me recomendaron y llegué a San Lorenzo”, recuerda Rifourcat, que hizo su debut ingresando desde el banco en el empate sin goles frente a Newell’s, por la Copa Libertadores.</p>
<p>&#8211; Era un equipo muy combativo, con tu estilo.</p>
<p>&#8211; Era un equipo a mi medida. Había otros jugadores que metían como locos, Giunta, Malvárez, Siviski. Pero también algunos que jugaban muy bien, como “Pipo” Gorosito, el “Beto” Acosta, Madelón, Ortega Sánchez. El Bambino me puso como carrilero, porque yo antes jugaba más adelantado. Jugaba por la izquierda y por la derecha. Iba y venía y llegaba para tirar los centros con las dos piernas. Después decían que yo había sido el primer carrilero del fútbol argentino.</p>
<p>&#8211; Afuera de la cancha la situación era distinta.</p>
<p>&#8211; San Lorenzo estaba muy mal. Junto con Marchi, Castagneto y Malvárez nos íbamos a entrenar desde La Plata. No teníamos ni agua en el vestuario, así que nos veníamos todos transpirados, y tardábamos mucho, porque todavía no estaba la autopista. Cada uno se tenía que bañar en su casa. Encima no teníamos cancha, jugábamos de local en Huracán, en Vélez. Por eso la gente nos bancaba a muerte, porque sabía la situación en la que estábamos. Miele ponía la cara y nosotros poníamos la garra en la cancha. No había ropa, no había plata, no había cancha, pero en el partido éramos 11 contra 11 y nos matábamos.</p>
<p>Pero ese buen momento futbolístico, que alcanzó sus puntos más altos llegando a la semifinal de la Libertadores 1988, y goleando a Boca 4-0 en la final de la Liguilla 1989, tuvo para  Rifourcat un momento amargo, que marcó el resto de su estadía en San Lorenzo. Dos días antes de enfrentar a Argentinos Juniors por el torneo local, falleció uno de sus hijos mellizos, que habían nacido 15 días antes. El dolor profundo no impidió que se presentara a jugar y que terminara ovacionado por la hinchada azulgrana. “En realidad, el Bambino no quería que jugara. Cuando me fui de la concentración, era para no volver. Me había ido el viernes a la noche, y, sin decir nada, volví a la tarde siguiente. Me preguntaron si estaba en condiciones y dije que sí…”</p>
<p>&#8211; ¿Te costó superar ese mal momento?</p>
<p>&#8211; No lo superé. En mi mejor momento, cuando le ganamos la final de la Liguilla a Boca, le dije al Bambino que me iba. No aguantaba más. Iba a Buenos Aires y en el camino pensaba todo el tiempo en mi hijo. Andaba sin dormir, porque iba a entrenar y de ahí a la clínica para ver al otro bebé. A ese ritmo en cualquier momento me mataba en la ruta. Estaba totalmente desconcentrado. Y cuando ganamos la final supe que era el momento para irme. En el mismo vestuario se arregló todo para que fuera a Cobras de Ciudad Juárez. El Bambino me decía que Miele me daba más plata que los mexicanos, pero a mí nunca me importó la plata. Yo eso lo hacía de corazón, porque me gustaba el fútbol y le dije que irme era lo mejor en ese momento.</p>
<p>&#8211; ¿Siempre pusiste lo personal adelante en tu carrera?</p>
<p>&#8211; Nunca me importó la plata, nunca le di trascendencia. Me acuerdo que cuando fui a Grupo, Richard me había pagado con un BMW que era impresionante. A mí me gustaba andar rápido en la ruta. La llevé a mi esposa a Tandil, y ella, que estaba embarazada de mi hija Stephy, que después nació en Colombia, me dijo que ni loco me quedaba con ese auto, que era un peligro. Y se lo tuve que devolver a Richard, no me lo dejó usar más.</p>
<p>&#8211; ¿Te sirvió irte a México para cambiar de aire?</p>
<p>&#8211; No. En México tuvimos otra desgracia, mi esposa perdió un embarazo de seis meses. Llegué de un entrenamiento y estaba ella en la cama, destruida. Era fines de 1989. Nos fuimos a pasear a Estados Unidos, estuvimos en Disney para distraernos un poco. Pero no aguantábamos más. De ahí nos fuimos al consulado argentino en Texas y me puse a hacer todos los trámites para volverme a Argentina. El tipo que me hizo los papeles me decía que no me podía ir, que era jugador de Cobras de Ciudad Juárez, pero yo no quería saber más nada. Así que sacamos los pasajes y pasamos el año nuevo arriba del avión.</p>
<p>Gimnasia y Estudiantes</p>
<p>De regreso al país, Rifourcat empezó a madurar la idea del retiro. Se dedicó a la gastronomía, pero el fútbol apareció otra vez como tentación: “Tenía la cafetería del Jockey Club en La Plata y estaba decidido a no jugar nunca más. Pero un día me vino a buscar el Flaco Zuccarelli para llevarme a Estudiantes. Era una locura, si aceptaba tenía quilombo con todo el mundo, porque toda mi familia es fanática de Gimnasia. Me dijo que él se encargaba de todo y yo ya estaba decidido a aceptar, no me importaba. Pero después Zucarelli habló con Nelson Oltolina, que era Presidente de Estudiantes, y le dijo que si me llevaban a mí, perdían las elecciones. Así que terminé yendo a Gimnasia. No me importaban mucho esas cosas. Era profesional y tenía claro que me ponía la camiseta y defendía los colores como cualquiera. Yo soy así, no pienso demasiado en esas cosas. Si se hubiera dado, jugaba en Estudiantes.</p>
<p>-A pesar de tu vínculo afectivo, nunca pudiste afianzarte en Gimnasia.</p>
<p>&#8211; En el 81 llegaron Della Savia y Touriño y trajeron como 15 jugadores. Me dijeron que habían escuchado de mí en el club, pero no me iban a tener mucho en cuenta. Me fui a hablar con el presidente y le dije que no iba a firmar  el primer contrato. Que si el DT le decía que me necesitaba yo firmaba gratis, pero  en esas condiciones, no. Era la primera vez que un pibe se negaba a firmar un primer contrato.  Apareció la chance de ir a Rangers de Talca y agarré viaje. Pero al poco tiempo empezó la guerra de Malvinas, las cosas se pusieron medio tensas y nos tuvimos que volver. Después, cuando volví en el 90, no jugué mucho. El ambiente no era el mejor y no tuve continuidad.</p>
<p>-¿Habías hecho todas las inferiores en el Lobo?</p>
<p>&#8211; Cuando tenía 8 años, jugaba en el Sagrado Corazón y siempre llegábamos a la final contra Gimnasia. Mariscal, que era el coordinador de todas las inferiores, pidió que me llevaran junto con otros compañeros. Hice todas las divisiones juveniles y debuté en el 81, después de salir campeón con la Tercera.</p>
<p>-¿Tu familia era futbolera?</p>
<p>&#8211; Nada que ver. Mi viejo era doctor en ciencias económicas, profesor de la universidad, presidente del tribunal de ética. Una vez, un tipo fue a rendir examen y le preguntó a mi viejo si era algo del “Flaco” Ricourcat. Se puso como loco. De más está decir que lo bochó. Después le hicieron una nota en el diario y le preguntaron qué era lo peor que le había pasado en la vida, y contestó: “Tener un hijo futbolista”. Pero bueno, a pesar de eso, siempre me acompañó, siempre me apoyó en mi carrera. Me llevaba a todos lados. Tenía que ir a Rosario, agarraba el auto, cargaba a mis hermanos y me llevaba.</p>
<p>&#8211; Chicago fue diferente a Gimnasia. Eras ídolo. ¿Cómo llegaste?</p>
<p>&#8211; Por el “Muerto” Pedraza. Nos conocíamos de Gimnasia. Él estaba en Independiente de Neuquén y yo en Alianza de Cutral Co, donde había llegado después de estar en Chile. Jugamos una final y se puso en contacto con los dirigentes de Chicago, donde él había jugado. Les dijo que yo era un jugador ideal para ese club. Jugué un partido en tercera, el siguiente al banco de Primera y después no salí más. Me gané el puesto enseguida. Fue muy linda esa etapa. Los mejores recuerdos, la gente me amaba.</p>
<p>&#8211; Los hinchas valoran mucho la entrega.</p>
<p>&#8211; En la mayoría de los equipos en los que jugué me recuerdan por como corría y metía. Era algo que yo no negociaba, y no importaba qué camiseta tenía puesta. Cada vez que entraba a la cancha entraba a la guerra, no me importaba con quien estaba, ni contra quién jugaba, para mí la entrega era total. Me mataba en los entrenamientos, para mí eran sagrados. Era lo máximo que tenía para defenderme en la cancha, así que me entrenaba al máximo, aunque tal vez no me cuidaba tanto afuera de la cancha.</p>
<p>Otro paso por Tandil</p>
<p>Después de ese regreso sin luces a su querido Gimnasia, Rifourcat encaminó una vez más su retiro. Pero de nuevo apareció la tentación de volver a ponerse los cortos: “En el 91 me llamó Osvaldo Piazza, que había sido técnico mío en Chicago, para llevarme a Almirante Brown. Le dije que hacía seis meses que no hacía nada, que me dedicaba a atender la confitería. Pero me embaló, me dijo que en una semana me ponía bien físicamente, porque sabía cómo me entrenaba yo. Y bueno, firmé contrato con Almirante, jugué bastante en la B, pero era mucho desgaste viajar todos los días desde La Plata a                   Isidro Casanova. Así que cuando terminó el contrato no quise saber más nada. Abandoné todo.</p>
<p>Pero Almirante Brown no fue la última aventura futbolística del “Flaco”. Porque en 1994 tuvo su segunda capitulo en Tandil y en Grupo Universitario.  Integró el equipo que dirigía Horacio Rodríguez y que se adjudicó el torneo Apertura tras derrotar en la final a Ferro. “Me iba en micro los fines de semana y paraba en el Plaza Hotel. Jugué varios partidos, pero ya era un exjugador. Me gustó la experiencia de volver a Tandil, y nos fue bastante bien”, recuerda Rifourcat, que compartió el equipo con jugadores como Ducca, Macaya, Fava, Rebollo, Borja, Coppola y Río.</p>
<p>Esa sí fue su última vinculación con el fútbol como jugador. Hizo el curso de técnico, pero no tuvo muchas chances ni ganas de ejercer: “Me recibí de técnico, pero nunca le di mucha importancia. Estaba muy ocupado con la confitería, y después compré La Playita, que era un parador en Punta Lara que funcionaba muy  bien. Ahí me vino a buscar el “Profe” Córdoba para que sea su ayudante de campo en Chacarita y nos fue bien, porque safamos del descenso en 2001. Después de eso, nunca más”.</p>
<p>Desde hace 13 años desarrolla su trabajo en Deportes de la Provincia: “Arranqué con clubes de barrio, recorriendo toda la provincia, pero ahora con el tema de la pandemia esta todo parado. De a poco vamos a ver si salimos adelante para volver a trabajar normalmente. En 2007 arranqué con esto. Estás con los chicos, les hablás sobre entrenamiento, el estudio, y se hace un relevamiento de la infraestructura de cada club. Que materiales tienen, que comodidades edilicias. Y el año pasado arranqué a trabajar con los Juegos Bonaerenses”, explica Rifourcat, que promete una pronta visita a Tandil junto a su amigo Néstor Armendariz, cuando se pueda. “Cuando pase esta cuarentena nos vamos a ir con “Purri” a tomarnos unas cervezas y a recordar esas lindas épocas”, promete.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>&nbsp;</p>
]]>
                </content>
                                                <summary type="html">
                    <![CDATA[<figure><img src="https://cdnartic.ar/03IuylDAdY8aw0kwtYtzN4B3Vks=/800x0/filters:no_upscale():format(webp):quality(40)/https://cdn.eleco.com.ar/media/2020/08/6162bbc1-flaco8.jpeg" class="type:primaryImage" /></figure>Con una tenacidad y un despliegue notables, dejó su huella en apenas cuatro meses de actuación en el Regional 87.   Dueño de una personalidad muy especial, tuvo su mejor momento en los recordados “Camboyanos” de San Lorenzo]]>
                </summary>
                                <category term="historias" label="Historias" />
                <updated>2020-08-17T07:28:54+00:00</updated>
                <published>2020-08-16T00:19:07+00:00</published>
    </entry>
        <entry>
        <title>
            Rigante, un personaje que trascendió el arco
        </title>
        <link rel="alternate" href="https://www.eleco.com.ar/historias/rigante-un-personaje-que-trascendio-el-arco" type="text/html" title="Rigante, un personaje que trascendió el arco" />
        <id>https://www.eleco.com.ar/historias/rigante-un-personaje-que-trascendio-el-arco</id>
        <author>
            <name>
                <![CDATA[Fernando Pedersen]]>
            </name>
        </author>
        
                                <content type="html" xml:base="https://www.eleco.com.ar/historias/rigante-un-personaje-que-trascendio-el-arco">
                    <![CDATA[<figure><img src="https://cdnartic.ar/yOE2iPgNrYrm-56gbzVscQANaVQ=/800x0/filters:no_upscale():format(webp):quality(40)/https://cdn.eleco.com.ar/media/2020/08/72f023b5-loco12.jpg" class="type:primaryImage" /></figure><p>Roberto Rigante reúne en su personalidad todas esas características que la gente suele resumir con el apodo de “Loco”. Esa forma de llamar a los personajes que no caminan por senderos convencionales, que muestran comportamientos originales, extrovertidos. Alejados del qué dirán, nacidos para distinguirse en la multitud con modos propios y estridentes.</p>
<p>Nació en Tandil hace 66 años, se crió cerca de ese monstruo derrotado que es hoy Metalúrgica Tandil, y eligió el arco como forma de expresarse en la vida. Y ese talento para cuidar los tres palos lo fue llevando en forma casi frenética por los más diferentes destinos, por equipos encumbrados y también por esos más alejados de las luces del centro. En todos dejó su huella, y en algunos se lo recuerda como protagonista de momentos históricos.</p>

			
				
			
			
				
			
			
				
			
			
				
			
			
				
			
			
				
			
			
				
			
			
				
			
			
				
			
			
				
			
			
				
			
			
				
			
			
				
			
			
				
			
			
				
			
			
				
			
			
				
			
			
				
			
			
				
			
			
				
			

<p>“Vivo en Barracas. Me sigo dedicando a lo mismo de siempre, soy portero. La profesión que elegí de chiquito”, bromea Rigante, para describir su actualidad, que lo tiene como encargado de un edificio en el tradicional barrio porteño, donde vive con Laura y Lautaro, su hijo de 13 años.</p>
<p>En cada respuesta, en cada intercambio, muestra su particular estilo. “De chiquito, como era un tronco para jugar afuera, llevaba la pelota y me mandaban al arco. Nací cerca de Metalúrgica Tandil y después nos mudamos a Alberdi y Uriburu, y ahí empecé a jugar al baby en Movediza. Me llevó mi tío, Ramil, el padre del que fue arquero y presidente del club. Hice todas las divisiones juveniles y llegué a debutar en Primera muy chico. Y ahí surgió la chance de ir a Estudiantes de La Plata.</p>
<p>&#8211; Estudiantes fue el punto de partida de la mayoría de los jugadores de Tandil que se destacaron.</p>
<p>&#8211; Estudiantes es una gran familia. Es tal cual como dicen. Tenía muy buenas divisiones inferiores, yo salí campeón en sexta. Me vieron jugar, me llevaron a probar y quedé. Vivía en la pensión que estaba en el pabellón Demo, con todos los pibes del Interior, en la misma cancha de 1 y 57. Llegué a debutar en primera en un clásico contra Gimnasia, a los 17 años. El técnico era (Armando) Mareque”.</p>
<p>&#8211; Después de esa experiencia hay un regreso a Tandil.</p>
<p>&#8211; Estuve hasta el 73 y me volví para jugar en Santamarina. Salimos campeones invictos. Después, en el 75 arrancó a dirigir Tarabini y se armó otro equipazo, que salió campeón en el 76. En esos años también viví todo lo que fue el seleccionado de Tandil y el campeonato argentino que se nos escapó con Tucumán.</p>
<p>En 1975, antes del segundo título con Santamarina y la experiencia con el seleccionado en la vieja Copa Beccar Varela, Rigante tuvo la chance de jugar en el otro equipo de La Plata, Gimnasia, aunque allí no encontró su lugar, y apenas fue suplente de Carlos Barisio en algunos partidos.</p>
<p>&#8211; El Campeonato Argentino les abrió las puertas a varios para jugar en Independiente</p>
<p>&#8211; El “Conejo” le dijo a Pastoriza que tenía un wing y un arquero para que vea. Y el “Pato” nos vino a ver al Campeonato Argentino y me  terminó llevando a Independiente junto con mi compadre, Héctor Arrieta, y Luis Petrucci.</p>
<p>&#8211; ¿Te adaptaste enseguida?</p>
<p>&#8211; Por mi forma de ser yo me acomodaba enseguida. Me gustaba joder y que me jodan, entonces no tenía problemas. Eso sí, cuando hablaban los grandes, nosotros nos callábamos la boca. Había un respeto tremendo. Cuando se hablaba de premios y todas esas cosas con el plantel, nosotros ni pintábamos. Recién un año y medio después de estar ahí, y de haber salido campeón, empecé a opinar un poco.</p>
<p>&#8211; ¿Bochini era de los que opinaban?</p>
<p>&#8211; No mucho. Bochini era un tipo muy tímido, que cuando pisaba el césped se olvidaba de todo y era un atrevido. Jugaba como los dioses.</p>
<p>&#8211; ¿Ese año y medio en Independiente fue lo mejor de tu carrera?</p>
<p>&#8211; Creo que sí. Siempre fui titular, no tuve altibajos. Atajé en el Metropolitano, que fuimos subcampeones y en el Nacional, donde ganamos el título con aquel famoso partido en Córdoba. Me hicieron solamente ocho goles. Tuve la valla menos vencida junto con Fillol.</p>
<p>Rigante fue el arquero titular en aquella final del Nacional 1977 frente a Talleres, que se recuerda como una de las grandes hazañas de Independiente y de todo el fútbol argentino. En el partido de ida, igualaron 1-1 en Avellaneda, y los cordobeses eran favoritos en la revancha, con un equipo plagado de figuras como Luis Galván, Luis Ludueña y José Daniel Valencia. Todo estaba preparado para el festejo en Barrio Jardín, sobre todo después de que el local se pusiera 2-1 con un polémico gol de Boccanelli. Los jugadores de Independiente, con Rigante a la cabeza, protestaron una mano del delantero y el árbitro Roberto Barreiro expulsó a Enzo Trossero, Rubén Galván y Omar Larrosa, dejando a Independiente con ocho hombres. Los dirigidos por Pastoriza amagaron con irse de la cancha, pero tras algunos minutos, y empujados por su director técnico, regresaron y alcanzaron el milagroso empate por medio de Bochini, que coronó una gran pared con los ingresados Daniel Bertoni y Mariano Biondi. Los dos goles de visitante le dieron el campeonato a Independiente, que tuvo a Rigante sosteniendo el empate hasta el último minuto.</p>
<p>“Fue algo impresionante. Era toda gente de Talleres. Apenas había unos hinchas de Independiente que se metieron de prepo en una de las tribunas. Fue terrible como arreglaron ese partido. Estaba todo listo para que ganara Talleres y para que Nuccetelli, que era el presidente de Talleres, agarrara la AFA después. Era todo político, arreglos de los militares. Pero bueno, que le vas a hacer, les salió el tiro por la culata.</p>
<p>-¿Tan evidente fue la forma en que los perjudicó el árbitro?</p>
<p>&#8211; La pelota iba para arriba, saltaban dos y cobraba para ellos. Era así. Barreiro, que fue el árbitro que nos dirigió en ese partido, desapareció del mapa, no dirigió nunca más. Me hizo acordar a Brazenas, el que dirigió esa final de Vélez y Huracán y después de eso no apareció más en una cancha. En ese tiempo se veían cosas increíbles. Me acuerdo de la final con Tucumán, en el Campeonato Argentino, también nos robaron.</p>
<p>&#8211; Pastoriza fue importante en esa final.</p>
<p>&#8211; El Pato era un motivador espectacular. Sabía lo que le tenía que decir a cada uno. Sabía a quién putear, a quién alentar. Porque a todos los jugadores no se les habla igual. Él sabía cómo manejar a cada uno. Y después había otras cosas que te motivaban, como los asados de los viernes. Eran un espectáculo, aparecía un tipo con el bandoneón, otro con una guitarra, después venía un grupo de folklore, había imitadores. La pasábamos bárbaro. Jugábamos domingo y miércoles, por la Libertadores, pero la pasábamos genial. Siempre concentrábamos en el Palace Hotel de Constitución y de ahí nos movíamos para todos lados. Era una época muy linda esa en Independiente.</p>
<p>&#8211; Había otra bohemia, otros códigos con lo que pasaba afuera de la cancha.</p>
<p>&#8211; En esa época los jugadores estaban de moda. Venía el Mundial del 78 y nosotros éramos como estrellas. Íbamos al teatro de revistas, al cine, a ver tango, te invitaban a todos lados. Éramos como una especie de vedettes. Estábamos a nuestras anchas, todas las noches había algo para hacer.</p>
<p>&#8211; Eras de los que disfrutabas las salidas nocturnas</p>
<p>&#8211; En ese tiempo no había celular. Venía uno y decía que lo había visto a Rigante en un boliche, que estaba con fulanita de tal. Pero vos lo negabas y entonces no pasaba nada. Ahora te escrachan con los celulares en todos lados, la cibernética avanzó y te tenés que comer muchos garrones. Yo me salvé por eso, si no iba preso como loco. Había más códigos, se respetaba muchísimo. Mientras rindieras en la cancha, eras un genio. Ahí eras jugador, más te cuidabas, más rendías. Pero después afuera era problema tuyo lo que hacías.
&#8211; Aparecías mucho en las revistas de espectáculos.</p>
<p>&#8211; Si, me divertía. Estuve 14 años en pareja con Ruth Durante, una cantante de tangos muy reconocida, y nunca me jugó en contra. Todo lo contrario. Eso sí, en la cancha te gritaban de todo. En Buenos Aires, en la época que yo jugaba, había boliches de lunes a domingo, pero bueno, no pasaba de algún comentario que había sobre vos, porque no había teléfonos. Era la palabra del otro contra la mía. Pero la verdad es que yo salía todas las noches.</p>
<p>&#8211; ¿Alguna vez te jugó en contra eso?</p>
<p>&#8211; Una vez fui con Independiente a jugar a Tandil y Pastoriza me dejó en el banco. Habíamos hecho la pretemporada en Necochea y me escapé para ir a bailar a Rimini. Así que nos dejó de suplentes a Trossero, a Arrieta y a mí. Era una noche de disfraces y no me la podía perder. Rimini era el mejor boliche de Necochea, era espectacular, y en ese momento también se inauguró el casino, que tenía una araña impresionante. Todos iban al casino, como pasa ahora. Hay que tener un poquito de cuidado y de cordura, porque si no podés hacer un desastre.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>Conociendo al Diego</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>La exitosa etapa en Independiente se cerró en 1979, y se abrió la puerta de un Argentinos Juniors que se jactaba de tener a la gran joya del fútbol argentino.</p>
<p>“Me pelee con Grondona, Argentinos me pidió y pasamos con Arrieta como parte de pago del pase de Fren a Independiente”, explica Rigante sobre su llegada a La Paternal.</p>
<p>“Cuando llegué en el 79, el Diego ya había debutado y ya se hablaban maravillas de él. Fuimos a Japón, a Sudáfrica, jugamos contra Barcelona. Todos los amistosos los hacía Argentinos por Maradona y cobraba muy buena guita. Casi conozco el mundo gracias a ese chico”</p>
<p>&#8211; Ya mostraba esa personalidad en la época de Argentinos Juniors</p>
<p>&#8211; Mandaba él. Jugaban los amigos de él. Era una personalidad totalmente distinta a la de Bochini. Acá estoy yo, dámela a mí, jugá así como digo yo. Una personalidad tremenda desde que arrancó. Un fenómeno, y no tenía ni 20 años.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>Maradona, Boca y las ranas</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>“En 1980 me voy a Huracán. Ahí jugué con unos nenes bárbaros:  Brindisi, Avallay, Sanabria, Houseman, Babington. Llegué con el pase en mi poder porque Argentinos nunca me pagó nada. Lo único que cobraba eran los amistosos que jugábamos gracias a Diego. Todas las semanas afuera para recaudar con los partidos.</p>
<p>&#8211; ¿Y cómo aparece Boca en tu camino?</p>
<p>En Huracán jugué bien y la comisión me mandó un telegrama para comprarme el pase. Pero a la semana intervinieron el club y cuando voy a hablar me dicen que no me van a respetar el contrato. Entonces les dije que prefería irme. A los pocos días suena el teléfono y es el Diego.</p>
<p>&#8211; Che Roberto, ¿querés ir a jugar a Boca?</p>
<p>&#8211; ¿Me estás jodiendo?</p>
<p>&#8211; Te estoy preguntando en serio. ¿Cómo estás ahí en Huracán?</p>
<p>-Estoy por rescindir el contrato.</p>
<p>-Bueno, quédate ahí en tu casa que te va a llamar Silvio (Marzolini) y después nos vamos a comer unas ranas.</p>
<p>Al Diego le gustaba comer ranas con vinito San Felipe blanco.</p>
<p>&#8211; ¿Cómo fue ese cambio sorpresivo de rumbo?</p>
<p>&#8211; Llegar a Boca fue lo máximo, no sabés lo que era. Entrabas al vestuario y parecía que entrabas a la Casa Blanca. Tenías todo preparado, con el té, con el cafecito, el mate, la facturita. La ropa preparada en un canastito, el casillero que te pertenecía. Tus vendas, tus medias, todo preparadito. Esas cosas no se veían en otros clubes.</p>
<p>&#8211; Y la repercusión era otra.</p>
<p>&#8211; Claro. Yo de Argentinos fui a Huracán, llegué a Tandil y no me daba bolilla casi nadie. Cuando pasé a Boca, a la semana y media fui al Ideal y no podía tomar el café porque todo el mundo venía a pedirme fotos, a preguntarme como era el club. Boca es Boca. Como River. Una dimensión distinta. Es la mitad más uno y te lo hace notar la gente.</p>
<p>&#8211; Pero no pudiste hacerte un lugar en el equipo.</p>
<p>&#8211; Cuando llegó Diego a Boca, Gatti no quería atajar. Antes se hacían los partidos amistosos y era: Boca solo, una cifra; Boca con Gatti, otra cifra. Ahora estaba Maradona y era: Boca solo, tanto; Boca con Diego, tanto. Así que el Loco estaba celoso y se retobó.
Empezó a atajar “Tenazas” Rodríguez, que no era un gran arquero, pero el equipo ganaba, y el equipo que gana no se toca. Y Boca salió campeón así. Yo jugué un solo partido, Boca-Estudiantes por el Nacional 81. En el primer tiempo choqué con Trama y me mandó al Bazterrica, con conmoción cerebral.  En ese equipo la rompió Miguelito Brindisi, más allá de que se hablaba mucho de Maradona. Llegó a Boca desde Huracán, junto conmigo y con Pasucci.</p>
<p>La etapa en Boca, que se coronó con el título en el Metropolitano del 81, se cerró rápidamente para Rigante, que tuvo pasos fugaces por Platense y Tigre, antes de recalar en Quilmes, en el 84: “Querían formar un equipo con figuras para subir a primera. Estaban “Banana” Carra, el “Topo” Irigoyen. Me fue más o menos. Al principio era todas las luces y después la persona que bancaba todo se abrió y no quedó “money” para mantener a la troupe que había armado. Y se fue todo al diablo. Pero tuvimos algunos partidos buenos, le ganamos al Racing de Brindisi, que estaba el la B, en cancha de Quilmes.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>Un regreso fugaz a Tandil</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>“Cuando dejé el futbol me fui a España, pensando en arrancar algún negocio allá, pero al poco tiempo mi vieja se enfermó, así que me volví y me la traje a vivir conmigo a Buenos Aires. En España jugué algunos partidos de fútbol sala, estaba lleno de brasileños y pagaban bastante bien, pero fue más un pasatiempo”, cuenta Rigante, que en 1989 tuvo un efímero regreso a Tandil y a Santamarina, para jugar un par de partidos del torneo Preparación de aquel año.</p>
<p>“Fue para darle una mano a “Yiyo” Conte. Jugué un par de partidos nada más. Eran todos pibes del club, no estaba gastando plata Santamarina para traer gente de afuera. Vivía en Buenos Aires y viajaba los fines de semana. Paraba en el hotel del “Negro” Conti (el Torino). Santamarina ya estaba con muchos problemas económicos y al poco tiempo se vino a pique.</p>
<p>&#8211; ¿Qué clase de arquero eras?</p>
<p>&#8211; No jugaba mucho con las piernas. Por ahí ahora sería un desastre, pero atajando era bueno eh. Más de uno que hay ahora no me ata ni los cordones. Hay arqueros buenos, pero la mayoría mueren abajo de los tres palos. Buenos salidores, casi ninguno. De ahora me gustan Andrada y el pibe que era de Estudiantes, Rulli.</p>
<p>-¿Siempre te dijeron “Loco”?</p>
<p>&#8211; Los apodos que te pone la gente, por algo te los pone. Me conocen así y me quieren así. Pero creo que para jugar al arco tenés que tener una personalidad definida, especial. Si no, sos un fracaso en puerta. Es individualista el arquero, porque no tiene quien lo salve. La pierde el 9, la agarra el 5. La pierde el 8, la agarra el 6, la pierde el 6, corta el 2, y si la pierden ellos queda el arquero. Pero si el arquero falla es gol. Vos podés atajar bien 89 minutos, pero si te mandás una macana es gol y nadie se acuerda.</p>
<p>&#8211; ¿Te hubiera gustado jugar más en Tandil?</p>
<p>&#8211; Claro que sí. Me encanta esta ciudad. Todos los años paso antes de seguir viaje para las vacaciones, tengo familia y amigos. Me hubiera gustado jugar más en Tandil, pero bueno, pasó el tren para venir a jugar a Buenos Aires y me subí. Era una gran oportunidad que no podía desaprovechar y por surte me fue bien.</p>
<p>&#8211; ¿En los 70 se jugaba en buen nivel?</p>
<p>&#8211; Iban los jugadores que quedaban libres o que estaban en las Terceras de los equipos de Buenos Aires. Y en Tandil hacían diferencia en ese tiempo. Estaban el “Mono” Allende, un jugadorazo, Lescano, el “Puchi” Mendoza. Pero en Tandil también había jugadores de primera. El “Beto” Alonso era un marcador extraordinario, era un perro de presa. Jugué mucho en la selección con él. Otro era el Nato Varales, un delantero bárbaro.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>&nbsp;</p>
]]>
                </content>
                                                <summary type="html">
                    <![CDATA[<figure><img src="https://cdnartic.ar/yOE2iPgNrYrm-56gbzVscQANaVQ=/800x0/filters:no_upscale():format(webp):quality(40)/https://cdn.eleco.com.ar/media/2020/08/72f023b5-loco12.jpg" class="type:primaryImage" /></figure>Extrovertido, locuaz, fue uno de los grandes en el puesto que dio Tandil, donde jugó para La Movediza, Santamarina y el seleccionado. Compinche de Maradona en Argentinos y en Boca, y pieza clave en un logro histórico de Independiente  ]]>
                </summary>
                                <category term="historias" label="Historias" />
                <updated>2020-08-03T04:03:36+00:00</updated>
                <published>2020-08-02T04:12:27+00:00</published>
    </entry>
        <entry>
        <title>
            “Beto” Alonso: “El fútbol estuvo presente en cada paso de mi vida”
        </title>
        <link rel="alternate" href="https://www.eleco.com.ar/historias/beto-alonso-el-futbol-estuvo-presente-en-cada-paso-de-mi-vida" type="text/html" title="“Beto” Alonso: “El fútbol estuvo presente en cada paso de mi vida”" />
        <id>https://www.eleco.com.ar/historias/beto-alonso-el-futbol-estuvo-presente-en-cada-paso-de-mi-vida</id>
        <author>
            <name>
                <![CDATA[Fernando Pedersen]]>
            </name>
        </author>
        
                                <content type="html" xml:base="https://www.eleco.com.ar/historias/beto-alonso-el-futbol-estuvo-presente-en-cada-paso-de-mi-vida">
                    <![CDATA[<figure><img src="https://cdnartic.ar/2lc5SI2FTIq5iSdmdjekPjYAT0k=/800x0/filters:no_upscale():format(webp):quality(40)/https://cdn.eleco.com.ar/media/2020/07/betoalo.jpg" class="type:primaryImage" /></figure><p>&nbsp;</p>
<p>Para Norberto Alonso, el fútbol y la vida son casi la misma cosa. No los concibe separados, porque fue el juego el que lo fue llevando,  abriéndole pequeñas puertas, dándole oportunidades, empujándolo a apuestas más o menos arriesgadas. “El fútbol me insertó en la vida. Me dio casi todo lo que tengo, la familia, los amigos, el trabajo”, repite convencido. También le dio el reconocimiento como uno de los mejores defensores que pisaron las canchas tandilenses. Zurdo, aguerrido, con buena técnica y personalidad. Rendidor en todos los puestos de la última línea.</p>
<p>A los 69 años, “Beto” mantiene esa energía y esa vitalidad que lo destacaba dentro de la cancha. Un día cualquiera se lo puede encontrar trotando a buen ritmo por el Cerrito, cerca de su casa de la calle Tacuarí. Esa que fue construyendo ladrillo sobre ladrillo desde que llegó para quedarse definitivamente en Tandil, en 1978.</p>

			
				
			
			
				
			
			
				
			
			
				
			
			
				
			
			
				
			
			
				
			
			
				
			
			
				
			
			
				
			
			
				
			
			
				
			
			
				
			
			
				
			
			
				
			
			
				
			

<p>&nbsp;</p>
<p>Fue un símbolo de Independiente, donde se retiró a los 37 años, jugando al lado de sus hijos Patricio y Adrián, pero tiene el reconocimiento de todo el fútbol tandilense, sobre todo por su presencia casi indispensable en aquellos seleccionados que persiguieron hasta el final cada Campeonato Argentino de la década del 70.</p>
<p>Alonso se entusiasma al repasar su historia, y en cada anécdota, en cada dato, hace notar que no está errado en eso de considerar al fútbol el gran motor de su vida. “Trabajo de parquero, pero en esta época del año crece poco el pasto y con la pandemia está todo medio parado. Ahora que se puede, corro tres veces por semana cerca de mi casa, ahí, por el Cerrito, que es una zona espectacular. Vivo en Tacuarí al 300 desde hace 30 años. Deben pensar que tengo mucha plata, pero cuando me hice la casa ahí no había nada. Arranqué con planchones y después la pude hacer de ladrillos. Trabajaba, y los manguitos extra que agarraba con el fútbol eran todos para construir. Ahora quedé rodeado de unas casas impresionantes”.</p>
<p>&#8211; En Tandil te instalaste de grande.</p>
<p>&#8211; Nací en Buenos Aires, pero nos vinimos con la familia para acá y al poco tiempo mi viejo agarró la cantina del club Velense. Ahí empecé a jugar y tenía a todos mis amigos. Hace poco quise reunir a un equipo del baby con el que salimos campeones, estamos todos vivos por suerte. Uno de ellos estaba en España y justo venía para acá, pero lo agarró la pandemia y no pudo llegar. Ya se nos va a dar el encuentro en algún momento. Esos primeros años en Vela fueron espectaculares.</p>
<p>&#8211; ¿Y cuándo fue el primer acercamiento a la ciudad? </p>
<p>&#8211; A los 10 años mi viejo se vino a laburar acá. Dejé a todos mis amigos en Vela y mi viejo me llevó a jugar a Ferro. Ellos me veían condiciones y me venían a buscar siempre, pero yo no me sentía parte del equipo. Un poco porque ya estaba armado el grupo de pibes en Ferro y otro poco porque yo no me quería incluir demasiado. Entonces empecé a jugar en el Libre. Mi viejo tenía el restaurante de Las Pircas, y yo me cruzaba la ruta para jugar para Villa Gaucho. Tenía 14 años y jugaba con tipos de 35, 40 años. Se armaban unas peleas tremendas en esos partidos. Se daban con todo.</p>
<p>&#8211; ¿Cuándo aparece Loma Negra?</p>
<p>&#8211; Jugué en el Libre hasta los 17. Ahí me puse de novio y mi señora quedó embarazada de Patricio. Había que moverse. Me enteré que Loma Negra estaba probando jugadores y daba trabajo. Fui y me agarraron enseguida. Además, mi viejo se hizo cargo de la cantina del club y yo trabajaba como contratista, porque en la fábrica de Loma Negra era muy difícil entrar.</p>
<p>&#8211; ¿Pagaban por jugar?</p>
<p>&#8211; Yo jugaba en Tercera, pero de ahí sacaban dos o tres suplentes para la Primera y nos matábamos para entrar, porque te pagaban. Terminaba el partido, te bañabas, y estaba un dirigente sentado con una mesita a la salida para entregarte el sobre con la plata, que no era una millonada, pero te ayudaba mucho. Y era por jugar al fútbol,  que era lo que me gustaba. Antes de cumplir los 18 ya había debutado, y al poco tiempo se lesionó Pacheco, que era el 3 titular, me pusieron ahí y no salí más.</p>
<p>En la mira de los grandes</p>
<p>En los comienzos de la década del 70 Loma Negra era protagonista de los torneos de la Liga Tandilense, y las actuaciones de Alonso no pasaban desapercibidas para el resto de los equipos. Después de estar cerca varios años, en 1972, los de Villa Cacique se quedaron con el campeonato, con “Beto” como una de las figuras junto a nombres como Carlos Feriozzi, Horacio Tear, Miguel Cayolo, Oscar Perandones y Carlos Lazaga.</p>
<p>En 1977, Aníbal Tarabini lo convocó como refuerzo de aquel Santamaria que estuvo a un solo gol de clasificar al Nacional, en la recordada definición con Cipolletti. “Tuvimos ahí nomás la clasificación y se nos escapó. En la ida, en Cipolletti, nos hicieron de todo. Ese partido casi no lo juego. Nos habían dicho que no tomemos nada en el hotel, que nos cuidemos de cualquier cosa. Yo no hice caso, me tomé el desayuno que nos trajeron, y me descompuse mal. El equipo estaba listo para salir a la cancha y yo estaba en el baño. Empatamos cero a cero y acá nos ganaron por el gol de visitante. No habíamos perdido un solo partido, eliminamos por penales a Olimpo, uno de los candidatos. Fue increíble cómo se nos escapó y una lástima porque hice un esfuerzo muy grande para estar con ese equipo. Trabajaba en la fábrica de Loma Negra, me tomaba el colectivo, volvía y entraba de 8 de la noche a 4 de la mañana. A veces me dormía en el turno, pero no faltaba nunca porque el trabajo era sagrado para mí.</p>
<p>&#8211; A Independiente también llegás de la mano de Tarabini.</p>
<p>&#8211; Fue en el 78. Llegué junto con “Pisulino” Sommi, que venía de San José. Me querían matar, porque la mayoría de la gente que conocía se quería ir a laburar a Loma Negra y yo dejaba todo para venir a Tandil. Tenía trabajo y recién me habían entregado una casa de tres habitaciones a estrenar en Villa Cacique. Yo la verdad pensé en los chicos, que ya tenían seis o siete años. Si no agarraba esa oportunidad, no me iba más de allá. Me decían que estaba loco. Independiente me alquiló una casa y ahí arranqué en Tandil. Me fui conectando con gente del futbol. Aldo Villar, que me dirigió cuando fue a reforzar a Ferro en el Regional, me dio trabajo en la perfumería, y ahí me acomodé de nuevo. La apuesta me salió bien.</p>
<p>&#8211; Se armaban grandes equipos en esos tiempos.</p>
<p>&#8211; Venían jugadores que a lo mejor con tenían cabida en los equipos de Buenos Aires, pero que tenían un gran nivel. Había una competencia interna muy buena. Todos los equipos tenían grandes jugadores. Y no sólo los de Tandil, porque estaban Napaleofú, Racing de Gardey, Loma Negra. La gente iba mucho a la cancha y durante la semana estaba todo el tiempo hablando de fútbol. Nosotros teníamos el café El Rey, y era toda la galería San Martín  hablando de los partidos, y de lo que iba a pasar el domingo. Había una rivalidad muy linda, la mayoría de los jugadores se identificada con un solo club.</p>
<p>&#8211; Independiente tuvo equipos con muchas figuras, pero recién pudo salir campeón en el 82.</p>
<p>&#8211; Entre el 78 y el 80 teníamos equipazos, pero no podíamos salir campeones. Y recién lo logramos en el 82, con todos jugadores del club  y el Gallego Menchón como técnico, que armó un grupo espectacular. Con ese plantel marcábamos la diferencia físicamente, el “Gallego” nos tenía volando. Como él era preparador físico, le daba mucha importancia a eso. Después, en el 85 se armó un equipo con más nombres y también pudimos salir campeones en aquellas finales con Santamarina. Son cosas que pasan en el fútbol, a veces con figuras solamente no ganás. Lo mismo nos pasó en Loma Negra. Traían jugadores de afuera y nosotros acompañábamos, pero no podíamos lograr el título. En el 72 los limpiaron a todos, quedamos todos jugadores del club y terminamos ganando el título. Fuimos los primeros que jugamos un Regional. Trajeron de refuerzo a Gerardo Villar y a dos chicos de Olavarría, pero no llegamos muy lejos. Era todo muy improvisado.</p>
<p>&#8211; Quedaste muy identificado con Independiente.</p>
<p>Es un club que quiero mucho. Independiente me hizo muchos reconocimientos en vida, y eso es muy valorable. Le pusieron mi nombre a la correcaminata de los 97 años, y ahora la corro todos los años. Doné para el club la camiseta del 82, que usé como capitán. Y en la fiesta de los 100 años hicieron un video, que me juntaron con un pibe joven del club para mostrar el pasado y el futuro del fútbol del club. Independiente es una parte muy grande de mi vida, y ahí también se formaron mis hijos, así que siempre le estaré agradecido.</p>
<p>&#8211; También tuviste un vínculo muy fuerte con el seleccionado de Tandil.</p>
<p>&#8211; Los torneos Argentinos eran muy importantes. Se le daba mucha importancia a la selección de Tandil. Había una gran identificación de la gente con el equipo. Los clubes se peleaban todo el año, pero con la selección se unían, lo mismo que los hinchas, que llenaban la cancha. Estaba la Barra del Bombo y el Muñeco y todos nos seguían, nos apoyaban. Fui tres veces campeón de la Provincia con la selección, pero nos quedó esa espina de no poder ser campeones argentinos. Éramos una cuidad chica, pero siempre estábamos en las definiciones. Pasábamos a Mar del Plata, a Bahía Blanca, a Junín. Tandil era un pueblo, porque nos conocíamos todos, pero cuando se plantaba contra las ciudades grandes, ganaba. Fue una época muy linda, lástima que quedamos tan cerca con Tucumán y San Juan.</p>
<p>&#8211; ¿Qué virtudes tenías como jugador?</p>
<p>&#8211; Me imponía físicamente. Era difícil pasarme, me recuperaba rápido. Me acuerdo que una vez jugué contra Buyatti, que era un wing de Mar del Plata muy rápido, una bala. Era un jugadorazo, pero no me pudo pasar nunca, lo tuve cortito todo el partido. Los wines en esa época jugaban siempre por la línea, entonces vos los llevabas hasta el banderín y ahí los cruzabas, era muy difícil que te pasaran.</p>
<p>&#8211; ¿Lateral o central?</p>
<p>&#8211; Siempre me gustó jugar de marcador por la izquierda, pero lógicamente, cuando perdí velocidad me tuve que meter en la cueva. En inferiores en Vela arranqué de wing izquierdo, y después aparecieron esos técnicos que siempre te acomodan al puesto que te queda mejor. Tenía criterio, yo no pegaba, podía ir a trabar fuerte o si me tomaban el pelo, por ahí metía una murra, pero era muy limpio. Mi cualidad era la recuperación, yo sabía que siempre llegaba. Y de cabeza iba bien. En Loma Negra, jugando de lateral, salí goleador con ocho o nueve goles. Ahí pateaba los penales, los tiros libres, todo.</p>
<p>De padres e hijos</p>
<p>En 1987, después de un fugaz paso por Grupo Universitario, Alonso retornó a Independiente y tuvo la chance de compartir el equipo con dos de sus hijos. Patricio, un defensor de similares características a las de su padre, y Adrián, un delantero veloz, incisivo y goleador. “Fue un cierre especial para mi carrera. Yo digo que lo que resume todo lo que hice en el fútbol son dos fotos: la del equipo de baby en Velense y la de Independiente con mis tres hijos, porque Mariano, el menor, aparecía como mascota. A esa altura ya veía que me costaban más los entrenamientos, que el físico no me respondía tanto. Entonces quería jugar un partido con los dos juntos. La primera vez fue en cancha de La Movediza. Adrián estaba muy engripado y estaba dudando si jugar o no. Le dije que tenía que jugar si o si porque podía ser la última oportunidad de estar los tres en una cancha. Entonces jugó media hora y lo sacaron. Pero bueno, después pudimos jugar de vuelta juntos, contra Grupo, en el Estadio. Y fue muy especial porque íbamos perdiendo 1-0. En el segundo tiempo lo empató Adrián y el 2-1 lo hice yo y ganamos. Fue increíble. Me acuerdo que salió una nota en la revista Solo Fútbol, porque era un equipo de Liga y era insólito que jugaran el padre y los hijos en el mismo equipo y que además hicieran los goles.</p>
<p>&#8211; ¿Con Patricio también jugaste en contra?</p>
<p>&#8211; Si, en el 86, cuando yo me fui a jugar a Grupo Universitario. “Pato” recién arrancaba en la Primera de Independiente. Me acuerdo que tuvimos un encontronazo enfrente a la techada, nos sacamos chispas.</p>
<p>&#8211; Te costó dejar el fútbol.</p>
<p>&#8211; Para nada. Fueron muchos años y ya estaba un poco cansado de jugar. Empecé en Primera a los 17 y terminé a los 37. Siempre tuve mi trabajo aparte, y el fútbol era algo que me gustaba y me permitía ganarme unos mangos extra. Con Petrillo cambiaron los horarios de entrenamiento, porque antes se entrenaba de noche. Caían las heladas y salíamos del entrenamiento con los gorros blancos por la escarcha. Se empezaron las prácticas al mediodía, y fue algo positivo porque no se sufría tanto. Así que yo salía a las 12 del trabajo y me iba a entrenar hasta las 3 de la tarde, y de ahí a seguir laburando. Era mucho sacrificio en los últimos años.</p>
<p>&#8211; ¿Y cuándo dijiste basta?</p>
<p>&#8211; Un día llegué al Berroeta con el Rastrojero que usaba para laburar, estacioné afuera, y como no me vio nadie, puse primera y me fui. Ahí me di cuenta de que tenía que tenía que dejar. Me dije “Beto, estás para largar, no da para más”. Porque siempre es sacrificado entrenar, pero si no vas con ganas se complica mucho. Estas todo el día afuera de tu casa, entre trabajo y entrenamiento, y entonces te das cuenta que hay cosas más importantes.</p>
<p>&#8211; ¿Y cómo lo reemplazaste? </p>
<p>&#8211; Cuando dejé de jugar lo iba a ver a Patricio, pero lo echaban todo el tiempo. Creo que a mí me expulsaron dos veces en mi vida, era más tranquilo. Me hacía mala sangre, así que no fui más. Pero tenía que hacer algo los fines de semana. Jugué en el Senior dos años, pero me puse a analizar. Estuve poco con mi familia, porque si no jugábamos acá, teníamos que viajar, o estábamos con la selección. Y dije no juego más. El domingo es para mí y para mi familia. Y ahí arranqué a correr, fui a todas las carreras de toda la zona y en los últimos tiempos corrí todas las que se hacen en Tandil. Sigo corriendo tres veces por semana y tengo la esperanza que se haga la Tandilia este año. La corro desde que cumplí 51. Empecé a prepararme por las dudas, hago la subida del Parque y la del Fundidor, que es tremenda.</p>
<p>Un golpe inesperado</p>
<p>Un mes antes de cumplir 50 años, “Beto” recibió el golpe más duro de su vida. Un accidente automovilístico le produjo heridas irreversibles a su hijo Adrián, que ya no pudo volver a caminar.</p>
<p>“Fue durísimo. Y se dio todo al revés, como para que pasara esa desgracia. Adrián jugaba en Gimnasia, estaba suspendido, lo habían echado. Era un día de lluvia, muy feo. Los amigos lo pasaron a buscar temprano para ir a ver el partido a Juárez. Cuando llegaron allá, se había suspendido y al regresar tuvieron el accidente. Me llamaron, pero no me dijeron que era tan grave. Me fui al peaje y ahí estaba la ambulancia que lo trasladaba a Mar del Plata. Adrián estaba perfecto, hablamos, me dijo que estaba bien. Llegamos a Mar del Plata, a los cinco minutos viene el médico y así nomás, sin anestesia, me dijo que no iba a caminar más. Pensé que me estaba cargando. Fue terrible”.</p>
<p>&#8211; ¿Cómo superaron ese momento?</p>
<p>&#8211; La pasamos mal, pero dentro de todo, la ciudad de Tandil y todo el ambiente del fútbol se portaron bárbaro. Se hicieron muchas cosas para darnos una mano, partidos a beneficio y otros eventos. A mí en el trabajo me apoyaron, pero estuve 40 días en Mar del Plata y seis meses en el Italiano en Buenos Aires. No teníamos ingresos, y nos ayudaron mucho. Una vez más apareció el fútbol en mi vida para sacarnos adelante en un mal momento.</p>
<p>&#8211; ¿Y cómo reaccionó Adrián? </p>
<p>&#8211; Gracias a Dios Adrián se pudo sobreponer. Le puso mucha actitud. Pero fue difícil al principio. Después de la operación pudo cobrar el seguro, pero al tiempo lo agarró el corralito de 2001 y terminó perdiendo mucha plata. Lo ayudó mucho que tenía una hija chiquita. Le dio un motivo para luchar. Ahora con los años se pudo independizar más, aunque no deja de ser una vida es muy complicada. Lo importante es que lo veo muy enchufado, positivo. El programa de radio (Pasión Futbolera, por FM 90.3) le encanta y lo ayuda muchísimo. Es lo que le gusta hacer y le pone toda la energía”.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>&nbsp;</p>
]]>
                </content>
                                                <summary type="html">
                    <![CDATA[<figure><img src="https://cdnartic.ar/2lc5SI2FTIq5iSdmdjekPjYAT0k=/800x0/filters:no_upscale():format(webp):quality(40)/https://cdn.eleco.com.ar/media/2020/07/betoalo.jpg" class="type:primaryImage" /></figure>Fue uno de los defensores más destacados de Tandil y el líder de un  seleccionado serrano que fue protagonista en la década del 70 U Debutó a los 17 años en Loma Negra y terminó jugando a los 37 en Independiente, junto a sus hijos Patricio y Adrián U Una historia donde el juego estuvo siempre presente]]>
                </summary>
                                <category term="historias" label="Historias" />
                <updated>2020-07-27T06:20:10+00:00</updated>
                <published>2020-07-26T01:48:01+00:00</published>
    </entry>
        <entry>
        <title>
            Burtovoy: recuerdos de un arquero con sello propio
        </title>
        <link rel="alternate" href="https://www.eleco.com.ar/deportes/burtovoy-recuerdos-de-un-arquero-con-sello-propio" type="text/html" title="Burtovoy: recuerdos de un arquero con sello propio" />
        <id>https://www.eleco.com.ar/deportes/burtovoy-recuerdos-de-un-arquero-con-sello-propio</id>
        <author>
            <name>
                <![CDATA[Fernando Pedersen]]>
            </name>
        </author>
        
                                <content type="html" xml:base="https://www.eleco.com.ar/deportes/burtovoy-recuerdos-de-un-arquero-con-sello-propio">
                    <![CDATA[<figure><img src="https://cdnartic.ar/7PyIZGoHgbib1dcjzyy_mRFSh1k=/800x0/filters:no_upscale():format(webp):quality(40)/https://cdn.eleco.com.ar/media/2020/07/4a156dc9-burto5.jpg" class="type:primaryImage" /></figure><p>José Luis Burtovoy se define en algún momento como “inquieto”, pero está lejos de hablar los habituales movimientos ansiosos que le impiden a una persona encontrar una pausa. Por el contrario, su carácter es sereno, reflexivo, y su auto descripción se refiere más a la búsqueda permanente del conocimiento, de desarrollar nuevas actividades, nuevos desafíos y sus 73 años están lejos de limitarlo.</p>
<p>Contemporáneo de Hugo Gatti y Ubaldo Fillol, dos estilos que dividieron las aguas del arco argentino, este santafecino descendiente de ucranianos se hizo un espacio propio, sin entregarse a ningún molde. Mostrando facetas difíciles de encontrar en un futbolista promedio.</p>
<p>Arquero, de los destacados en las décadas del 60 y 70, pero también taquígrafo, periodista, pintor, escritor y amante de cualquier tipo de actividad con las manos, esas que lo llevaron a algunos de los mejores clubes argentinos, y lo guiaron en algún momento hacia Tandil, para ser parte del exitoso Ferrocarril Sud bicampeón 77-78.</p>
<p>En Santa Fe, Burtovoy es “La Polaca”, y no hay José Luis que valga: “Es mi sobrenombre de chico y me quedó para siempre. Mi familia había venido de Ucrania después de la guerra y mi papá era un referente en el barrio. Era el único hijo argentino de su familia y siempre los ayudaba a solucionar problemas con el idioma a los extranjeros que llegaban para trabajar en el puerto, o en el ferrocarril. Era una comunidad muy grande de inmigrantes polacos, ucranianos, alemanes, yugoslavos. Un día, jugando a la pelota me empezaron a decir así, pero casi cariñosamente. Tenía el pelo rubio, largo, era bastante alto, así que quedó ‘La Polaca’ para siempre”.</p>
<p>&#8211; ¿Siempre arquero?</p>
<p>&#8211; Si, siempre. No podía jugar en otro puesto, no tenía habilidad para nada. Estaba predestinado.</p>
<p>&#8211; ¿Y cuál era tu estilo?</p>
<p>&#8211; Era un arquero moderno, salidor, pero no exhibicionista. Jugaba más como Gatti que como Fillol, pero no hacía ostentación de los recursos que usaba. Uno hacía lo que le quedaba cómodo, lo que le era útil. Jugaba suelto, adelantado, porque se podía. Tenía que ver con la pelota, con los campos de juego. Eran pocos los jugadores que te podían sorprender porque costaba tener precisión. Hoy en día hay una técnica individual extraordinaria, en cualquier categoría. Antes no había tanta técnica, entonces uno podía jugar adelantado sin arriesgar tanto.</p>

			
				
			
			
				
			
			
				
			
			
				
			
			
				
			
			
				
			
			
				
			
			
				
			
			
				
			
			
				
			
			
				
			
			
				
			
			
				
			
			
				
			
			
				
			
			
				
			

<p>Después de debutar a los 17 en Unión de Sunchales, pasó la prueba en Colón, logró el histórico ascenso de 1965 y jugó dos años con el Sabalero en la Primera Metropolitana. En 1967, Independiente, que se coronaría campeón del Nacional, lo sumó a sus filas, pero la estampa inamovible de “Pepe” Santoro le dejó escasas chances de jugar. “Había tenido un año muy bueno en Colón. Creo que fue mi momento de explosión, jugué muy bien. Y pasé a Independiente, pero a Santoro no lo movías con nada. No había tantos torneos como ahora, ni siquiera había cambios, y entonces era muy frustrante. Para colmo, en la segunda temporada me lesioné muy feo la rodilla y fue un golpe muy grande para mi carrera. A partir de ahí seguí jugando por orgullo, por la voluntad nomás. Tuve que poner mucho empeño porque no estaba recuperado. La sufrí mucho. La rehabilitación era muy larga, no había avances como ahora”.</p>
<p>&#8211; Fue un antes y un después en tu carrera.</p>
<p>&#8211; Si, a partir de ahí empecé a peregrinar por todas partes. No estaba entero. Me recomendaron para ir a Deportivo Municipal, en Perú. Volví y  tuve un buen año en Almirante Brown, en el 72. Pero tuve otra  operación por una lesión en el codo. Ahí apareció la oportunidad de probarme en Unión, integré el equipo que ascendió en el 74 y jugué en Primera en el 75. En el 76 me fui a Chile, a Deportes La Serena.</p>
<p>&#8211; Y apareció una chance inesperada</p>
<p>&#8211; Si, Boca. Me volví de Chile porque el “Toto” Lorenzo me quería.</p>
<p>En el equipo de La Rivera jugó varios amistosos, pero no llegó a debutar oficialmente. Como le pasó con Santoro, una figura demasiado fuerte ocupaba los tres palos, Hugo Gatti: “Jugar con Gatti fue un desafío, porque de entrada sabía que rol ocupaba cada uno. Y mi objetivo era estar preparado de la mejor forma para cuando me llegara la chance. Fue un buen compañero, buena gente. Yo jugué varios partidos, porque a algunos lugares a Gatti no le gustaba ir, y a veces estaba con el seleccionado.</p>
<p>&#8211; ¿Cómo superaste quedar relegado otra vez?</p>
<p>&#8211; Ahora que estoy grande y me agarró el interés por la filosofía, entendí que la vida te forma, te genera recursos, te da tolerancia y paciencia para cuando la necesitás. Se ve que en ese momento yo tuve la tolerancia necesaria para soportar esas esperas que eran interminables. Lo importante fue que cuando me tocó, me fue muy bien. Tuve buenas actuaciones. Eso es lo que rescato.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>Tandil en su camino</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>Uno de los cinco amistosos que disputó Burtovoy en el arco de Boca fue frente a Ferrocarril Sud, con victoria 4-1 para los dirigidos por Lorenzo en el Dámaso Latasa. El santafesino reemplazó a Gatti en la segunda parte, sin sospechar que pronto sería un integrante más del club del barrio de la Estación.</p>
<p>“Me acuerdo que habíamos hecho la pretemporada en Mar del Plata y en el camino a Tandil, el ‘Tano’ Pernía me habló de lo lindo que era, me contó detalles de la ciudad, así que la conocí antes de llegar. Vicente es una persona muy seria, teníamos buena relación. Cuando estábamos concentrados, se levantaba los domingos temprano y le hacía un repaso al auto, lo limpiaba, lo arreglaba. Hablaba todo el tiempo de autos.</p>
<p>&#8211; ¿Cómo se pasa de Boca a un club de barrio del Interior?</p>
<p>&#8211; En esa época se daban esos cambios. Ahora es imposible.</p>
<p>Lorenzo quería que yo siguiera en Boca. Pero ya tenía un hijo, Pablito, que había nacido en el 76 y pensaba mucho en el futuro. No me quise comprometer con el “Toto” porque me parecía que no tenía mucha estabilidad laboral quedándome. La gente de Ferro había viajado a Buenos Aires para contratar a Boca para un amistoso y el mismo Lorenzo me recomendó al “Toto” Barrionuevo, que era el presidente del club. Fue todo muy sencillo, arreglamos por teléfono, armé las valijas y me instalé en Tandil.</p>
<p>&#8211; El cambio fue muy rotundo.</p>
<p>&#8211; Todo era muy diferente a lo que yo venía viviendo en el fútbol profesional. Me costó un poco entender algunas cosas, pero las terminé aceptando y las empecé a disfrutar. Por lo visto yo ya tenía muy incorporado el código amateur. Pasé de cambiarme de un vestuario alfombrado a entrenar de noche, con mucho frío. Pero con el tiempo llegue a disfrutarlo, porque entendí que de las cosas simples uno puede sacar provecho.</p>
<p>&#8211; Y se armó un Ferro muy exitoso.</p>
<p>&#8211; Fueron dos años muy lindos, porque se había conformado un gran grupo, ganábamos todo lo que jugábamos, y teníamos a Aldo Villar, un gran técnico, con mucha personalidad. Se hacía muy ameno estar ahí. Ferro tenía un gran equipo. Estaba el capitán, Beneitez que era una garantía. Jugaba muy confiado atrás de él. “Cachi” Arriaga, un 10 que venía de Azul y había jugado en Gimnasia La Plata. Vicente de 5. Apareció Daniel González, un mocoso atrevido que no era muy virtuoso, pero hacía goles de todo tipo. Y después Varales, que era el distinto, tenía mucho talento, gran cabezazo.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>Un récord invicto</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>Ferro rompió en ese 1977 una racha adversa de 18 años sin títulos. El rival a vencer era Independiente, que presentaba equipos importantes, con refuerzos foráneos y pretensiones de volver a campeonar después de casi 40 años. Los rojinegros, primero con Arturo Petrillo, y después con Aníbal Tarabini, y con figuras como el tucumano Argañaraz, Mariano Biondi o el goleador pampeano Schropp, le pelearon a Ferro los dos campeonatos. En el 77, el equipo de Villar se impuso con autoridad en el torneo Mayor, y derrotó a los de Petrillo 4-1 (al año siguiente, rojinegros y tricolores debieron jugar tres finales y todo se definió en los penales para el bicampeonato). En ese encuentro disputado ante una multitud en el San Martín, Burtovoy alcanzó el récord de minutos invicto en la Liga Tandilense. La mejor marca la tenía Omar Paladino, jugando para Loma Negra, en 1972, con 778 minutos. El arquero de Ferro llegó a acumular 807 minutos invicto, hasta que Raúl “Cacheta” Roldán lo batió con su especialidad, un tiro libre. “Roldán le pegaba como quería a la pelota, una zurda increíble”, recuerda Burtovoy, cuya marca permaneció hasta 1992. Ese año, Fabio López, de Santamarina, sumó 1073 minutos, hasta que le marcó Fernando Petrucci, un jugador del riñón aurinegro que actuaba en Velense.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>Una vida paralela en la ciudad</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>Como buen hombre “inquieto”, Burtovoy no se limitó a entrenar y jugar para Ferro. Su experiencia como taquígrafo en el Senado de Santa Fe le abrió varias puertas, y el arquero decidió probarlas todas. “Trabajaba en la Municipalidad como director de prensa. Sabía de qué se trataba. Me fueron dando responsabilidades y cada vez estuve más cerca del intendente Fernández Trinchero. Estaba mucho en contacto con los periodistas y una vez me dijeron que había medio turno disponible para hacer los informativos en Radio Tandil. Nunca lo había hecho, pero me entusiasmó. Trabajaba con la teletipo y  algunas cosas las redactaba yo. Cada media hora salía al aire con las noticias”.</p>
<p>&#8211; También había tiempo para pintar.</p>
<p>&#8211; Tenía una oficina en el Museo de Bellas Artes. Tenía mis pinceles y pintaba mucho. No soy culto, soy inquieto. Trato de desarrollar lo que me gusta. Leo mucho, me gusta el arte, el Renacimiento. Siempre fui autodidacta. Tomo los pinceles cada vez que tengo ganas y hago lo que me sale, lo que me inspira el momento. Una vez, en Tandil, exponía un artista, Horacio Beltrame, que era de Lomas de Zamora. Estaba ahí, con su esposa, vivía de una manera muy básica. Se me ocurrió hablar de sus cuadros en el noticiero de la radio, y por suerte lo ayudé a vender dos o tres. Esa fue una experiencia muy linda para mí.</p>
<p>&#8211; ¿Y cuándo dejaron Tandil?</p>
<p>&#8211; Un año después del segundo campeonato. Había nacido Nicolás, mi único hijo tandilense, y un tiempo después decidimos volvernos a Santa Fe. Muchas veces reflexionábamos con la familia y nos preguntábamos por qué nos fuimos de Tandil, porque estábamos muy bien allá y nos habíamos adaptado perfectamente a la ciudad.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>El legado</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>Los tres hijos de “La Polaca” están vinculados al fútbol. El más destacado como jugador fue el mayor, José Pablo, que atajó en 17 equipos de Primera, B Nacional y del exterior, entre ellos Colón, al que ayudó a clasificar a los cuartos de final de la Libertadores en 1998, eliminando por penales a Olimpia.</p>
<p>“Juan Pablo fue un muy buen arquero, pero fue un perseguido por las lesiones como yo, y cuando salís un poco del circuito te cuesta volver. Ahora trabaja con una Fundación de Agremiados, en Buenos Aires, que se dedica a darles ofertas educativas a jugadores de cualquier nivel. Los auspician, los subvencionan. Es muy interesante. Nicolás, que nació en Tandil, jugó en las inferiores de Ferro, en Unión, y en México, donde vive actualmente. Trabajo en Querétaro, en Atlante. Y Leandro, que es el menor, estuvo en Tandil trabajando en el cuerpo técnico de Santamarina. Se perfila muy bien porque es un estudioso, se capacita todo el tiempo. Está esperando una chance”.</p>
<p>&#8211; También hay un libro… y otro en camino.</p>
<p>&#8211; Siempre escribía textos cortos y varias veces me habían propuesto escribir un libro. Se me ocurrió desarrollar esa idea, y surgió “La vida desde el arco”, que ya fue publicado y donde saco un poco conclusiones del comportamiento humano a través del deporte. Se dice que si querés conocer a alguien lo tenés que invitar a jugar al fútbol, porque ahí vas a conocer sus grandezas y sus miserias. Ahora estoy escribiendo otro libro. Se va a llamar “Un viaje por el fútbol”. Son diferentes experiencias que me han ocurrido y que iré contando de a poco.</p>
<p>&#8211; ¿Y cómo es tu vida en Santa Fe?</p>
<p>-Estoy en Santo Tomé. Soy jubilado, pero sigo haciendo cosas. Sigo vinculado con el fútbol a través de mis hijos, y además soy entrenador de un equipo de médicos que juegan las Olimpiadas Nacionales. Los empecé a dirigir cuando me vine de Tandil, así que hace muchos años que estoy con ellos.</p>
<p>&#8211; ¿Siguen las inquietudes artísticas?</p>
<p>&#8211; Me gusta todo lo que sea trabajo manual, oficios. Vivo generando cosas, actividades. Hoy  encontré una madera y me puse a hacer un porta masetas. Siempre fui así. Creo que viene en mi ADN, mi padre era igual. Hacía todo en la casa, si había que pintar pintaba, si había que arreglar la moto la arreglaba. Yo soy el primer varón de cuatro hermanos y mi viejo era exigente con ese tema. Había que hacer algo, saber hacer. Hoy en día no es tan así.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>&nbsp;</p>
]]>
                </content>
                                                <summary type="html">
                    <![CDATA[<figure><img src="https://cdnartic.ar/7PyIZGoHgbib1dcjzyy_mRFSh1k=/800x0/filters:no_upscale():format(webp):quality(40)/https://cdn.eleco.com.ar/media/2020/07/4a156dc9-burto5.jpg" class="type:primaryImage" /></figure>Clave en el Ferrocarril Sud bicampeón en la década del 70, después de pasar por Boca e Independiente. Su espíritu inquieto lo llevó a desarrollar múltiples actividades, entre ellas el periodismo, la pintura y la literatura  ]]>
                </summary>
                                <category term="deportes" label="Deportes" />
                <updated>2026-01-17T22:15:06+00:00</updated>
                <published>2020-07-20T02:53:55+00:00</published>
    </entry>
        <entry>
        <title>
            Mundial 78: un pálido ensayo en Tandil, antes de la gloria
        </title>
        <link rel="alternate" href="https://www.eleco.com.ar/deportes/mundial-78-un-palido-ensayo-en-tandil-antes-de-la-gloria" type="text/html" title="Mundial 78: un pálido ensayo en Tandil, antes de la gloria" />
        <id>https://www.eleco.com.ar/deportes/mundial-78-un-palido-ensayo-en-tandil-antes-de-la-gloria</id>
        <author>
            <name>
                <![CDATA[Fernando Pedersen]]>
            </name>
        </author>
        
                                <content type="html" xml:base="https://www.eleco.com.ar/deportes/mundial-78-un-palido-ensayo-en-tandil-antes-de-la-gloria">
                    <![CDATA[<figure><img src="https://cdnartic.ar/8cJXW-7W51opYLIxWnvsCmkNNvE=/800x0/filters:no_upscale():format(webp):quality(40)/https://cdn.eleco.com.ar/media/2020/07/5eba3bb6-781.jpg" class="type:primaryImage" /></figure><p>Como suele suceder, el camino previo a una gran conquista está minado de obstáculos, momentos complicados y muchas dudas. “A la gloria no se llega por un camino de rosas”, dijo alguna vez Osvaldo Zubeldía y es difícil no estar de acuerdo. Ese proceso incierto, como tantos otros con final exitoso, le tocó vivir al seleccionado de César Luis Menotti rumbo al Mundial 78.</p>
<p>El 22 de abril, poco más de un mes antes del debut ante Hungría, el seleccionado argentino llegó a Tandil para realizar un amistoso, en la que fue una de las últimas presentaciones antes de definir el plantel que enfrentaría la Copa del Mundo.</p>
<p>Menotti recibía críticas por el juego del equipo y por la indefinición de los nombres, un clásico de los tramos previos al comienzo de cualquier Mundial. En marzo, había igualado sin goles frente a un combinado de la Mutual de Futbolistas Uruguayos, en Mar del Plata, y el plantel argentino llegó a Tandil en etapa de definiciones.</p>
<p>El estadio San Martín se vio colmado para ver en acción al seleccionado, que llegó con algunas ausencias producto de lesiones, como las de Leopoldo Luque y César Tarantini, y un capitán, Daniel Passarella, con algunos problemas personales (había sufrido un robo). Además, Mario Kempes recién llegaría desde España a mediados de mayo. El resto estaba disponible para el DT, que eligió ver en acción a varios de los que por ese entonces se jugaban un lugar entre los 22 definitivos.</p>
<p>Por esos días, Ferrocarril Sud se preparaba para enfrentar el Regional, tras obtener el título local después de 18 años de sequía. Y la base del plantel que dirigía Aldo Villar fue convocada por Mario Conti para integrar el seleccionado.</p>
<p>Más allá de su constante protagonismo en los Campeonatos Argentinos en esa década, Tandil no aparecía como un escollo demasiado importante para un  seleccionado colmado de figuras y que ya tenía mucho rodaje. Pero el desarrollo del partido dijo otra cosa.</p>
<p>Tandil salió a la cancha con un equipo casi idéntico al que unas semanas después inauguraría el Mundialista de Mar del Plata con un 2-2 ante el combinado local: José Luis Burtovoy; Miguel Pollack, Horacio Ferrero, Juan Gamalero y Miguel Lecuona; Oscar Perandones, Luis Ramella y Gerardo Villar; Carlos Lorea, Daniel González y Aldo Varales. Luego ingresaron Daniel Dorta y Andrés Quetglas. También integraban el plantel Roberto Calles, Oscar Medina, Arriaga, Atilio Beneitez y Jorge Solimanto.</p>
<p>Argentina arrancó con Ubaldo Fillol, Rubén Pagnanini, Luis Galván, Daniel Killer y Víctor Bottaniz; Miguel Oviedo, Omar Larrosa, Ricardo Villa; René Houseman, Humberto Bravo y Daniel Bertoni.</p>
<p>Comienzo adverso</p>
<p>Apenas iban cinco minutos de partido cuando Burtovoy tomó la pelota con las manos fuera del área. Roberto Barreiro sancionó el tiro libre, y Argentina se puso en ventaja, aunque no sin polémica. Gamalero, titular esa noche, lo recuerda así: “Daniel Bertoni pateó el tiro libre cuando nosotros estábamos armando la barrera. La clavó en el ángulo del segundo palo y se agujereó la red. Fue tan rápido todo que quedaron muchas dudas de si había entrado o no”.</p>
<p>En los minutos siguientes el equipo de Menotti se floreó, tuvo algunas chances bien conjuradas por Burtovoy, y parecía inevitable la goleada. Pero de a poco Tandil se afirmó en el campo e hizo todo más parejo. Y en la segunda parte, pasó a ser superior en el desarrollo, y tuvo chances de igualar, la más clara en los pies de Gerardo Villar, que definió por arriba del travesaño. La gente mostraba su inconformismo con la actuación del seleccionado nacional, que en los últimos minutos se aferró a la mínima diferencia y hasta recurrió a algunas faltas fuertes para detener el ímpetu de los delanteros locales.</p>
<p>Ni siquiera el ingreso de José Daniel Valencia y de Diego Maradona pusieron mejorar la imagen. El 10 de Argentinos Juniors, que poco antes del Mundial quedaría desafectado junto a Bravo y Bottaniz, ya daba que hablar en Buenos Aires, pero no era tan reconocido en Tandil, sobre todo en una época en la que se veía poco fútbol en televisión. Tan es así, que los jugadores tandilenses que estuvieron en ese encuentro no tienen mucho registro de su actuación. Gamalero admite: “Vos sabés que de Diego no me acuerdo en ese partido. Tengo más presente cuando lo enfrentamos a principios del 79 con la selección de Tandil contra Argentinos Juniors, que entró en el segundo tiempo”.</p>
<p>Daniel Dorta, el exmediocampista de Gimnasia que ingresó en ese partido, tampoco se acuerda demasiado de Diego: “Tengo recuerdos muy vagos de ese partido. Entré en el segundo tiempo. Nos habían dado unas bolsas de regalo con alfajores y salamines, y yo creo que se la entregué a Maradona en el banco de la selección. En esa época los conocíamos por los nombres, pero no los reconocías tanto físicamente a los jugadores”.</p>
<p>El partido se consumió sin muchas acciones de interés, la gente se quedó con las ganas de ver algo mejor, y lo hizo saber a su manera.</p>
<p>“No hay que hacerse ningún problema. El equipo no jugó bien, pero hay que tener en cuenta que nueve de los jugadores que actuaron hoy venían de estar inactivos en partidos oficiales desde varios meses atrás”, explicaba Menotti tras el partido, en el que seguramente había sacado sus conclusiones, más allá del resultado y el desarrollo.</p>
<p>En los días posteriores habría polémica en la ciudad. La AFA había cobrado 800 millones de nacionales, más todos los gastos, para presentarse, y la Liga, conducida por Luis Mestelán, apenas había cubierto la mitad con la recaudación, que no fue la esperada.</p>
<p>Unos días después de jugar en Tandil, el seleccionado viajó a Montevideo y cosechó más dudas, al caer ante Uruguay por 2-0. Y luego siguieron más ensayos ante equipos de menor nivel, como Cipolletti (2-0), la Liga Correntina (2-1), la Liga del Sur (7-0) y el seleccionado cordobés (3-1). Pero la historia, ya se sabe, terminaría con final feliz. El 25 de junio, Passarella levantaría por primera vez la Copa del Mundo para Argentina.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>&nbsp;</p>
]]>
                </content>
                                                <summary type="html">
                    <![CDATA[<figure><img src="https://cdnartic.ar/8cJXW-7W51opYLIxWnvsCmkNNvE=/800x0/filters:no_upscale():format(webp):quality(40)/https://cdn.eleco.com.ar/media/2020/07/5eba3bb6-781.jpg" class="type:primaryImage" /></figure>Dos meses antes de consagrarse campeón por primera vez en la historia, el equipo de Menotti, con Maradona en sus filas, llegó para medirse con el seleccionado serrano y se impuso 1-0, aunque con una decepcionante actuación ]]>
                </summary>
                                <category term="deportes" label="Deportes" />
                <updated>2020-07-18T07:39:11+00:00</updated>
                <published>2020-07-18T07:39:11+00:00</published>
    </entry>
        <entry>
        <title>
            Barbero, el desequilibro de aquel histórico Santamarina
        </title>
        <link rel="alternate" href="https://www.eleco.com.ar/deportes/barbero-el-desequilibro-de-aquel-historico-santamarina" type="text/html" title="Barbero, el desequilibro de aquel histórico Santamarina" />
        <id>https://www.eleco.com.ar/deportes/barbero-el-desequilibro-de-aquel-historico-santamarina</id>
        <author>
            <name>
                <![CDATA[Fernando Pedersen]]>
            </name>
        </author>
        
                                <content type="html" xml:base="https://www.eleco.com.ar/deportes/barbero-el-desequilibro-de-aquel-historico-santamarina">
                    <![CDATA[<figure><img src="https://cdnartic.ar/8tF85Lte9B5VD9eO_LGGA8-ZgJE=/800x0/filters:no_upscale():format(webp):quality(40)/https://cdn.eleco.com.ar/media/2020/07/74f26979-barbero222.jpg" class="type:primaryImage" /></figure><p>Eduardo Barbero tuvo un corto pero decisivo paso por Tandil, dejando su sello en aquel equipo de Santamarina que llevó a Tandil por primera vez, y justo a tiempo, a un campeonato Nacional (dejaría de jugarse ese año). Llegó con apenas 21 años, un pasado en Talleres de Córdoba y una experiencia con el seleccionado juvenil argentino, y rápidamente se destacó como el refuerzo más desequilibrante del equipo de Daniel Romeo en aquel Regional que terminaría de la mejor manera. Veloz, habilidoso y ubicado como media punta o más cerca de la raya, conformó un ataque potente junto a Raúl Sommi y Abel Coria, aunque una enfermedad le impidió hacer un mayor aporte en el Nacional, donde apenas disputó los primeros cinco partidos, marcando el gol aurinegro en el empate ante Estudiantes, en el San Martín.</p>
<p>Tras aquella experiencia en Tandil, el cordobés inició su aventura europea, formó parte de equipos del ascenso italiano, y hoy, a los 56 años, reside en Grossetto, una ciudad turística cercana a Florencia.</p>

			
				
			
			
				
			
			
				
			
			
				
			
			
				
			
			
				
			
			
				
			
			
				
			
			
				
			
			
				
			
			
				
			
			
				
			
			
				
			
			
				
			

<p>Berbero se formó en el club Sportivo Belgrano de Almafuerte (debutó en Primera con 14 años), un pueblo de Tercero Arriba en el centro del Córdoba, llegó muy joven a un Talleres plagado de figuras como Valencia, Luis Galván o Baley, y disputó en Metropolitano del 82, con dos goles en 15 partidos, bajo la dirección técnica del legendario Angel Labruna. Además, dejó una marca al anotar goles en dos triunfos clásicos frente a Belgrano, el último en un amistoso que quedaría en la historia, porque inauguraría una racha adversa de 14 años para Talleres en los duelos cordobeses. También tuvo un paso por el seleccionado juvenil, dirigido por César Luis Menotti y Ernesto Duchini, con el que disputó un Sudamericano y el Trofeo Joao Havelange, compartiendo el plantel con nombres que luego se destacaron, como Jorge Gabrich, Oscar Acosta, Alfredo Graciani, Claudio García, Carlos Enrique, Oscar Dertycia y Sergio Goycochea.</p>
<p>Los caminos conducen a Tandil</p>
<p>“Santamarina fue para mí una etapa importante, porque yo jugaba desde muy joven y tuve mi mejor momento antes de los 20 años. Después de jugar en el seleccionado juvenil y varios partidos en Talleres, el club no tomó la opción de compra porque era muy alta. Los clubes no se pusieron de acuerdo, así que me fui un año a Instituto, pero ahí pase no la pasé bien, tenía 19 años y jugué solamente 15 partidos. Así que tuve que arrancar de nuevo”, dice Barbero desde Grosseto, con un acento que mezcla en partes iguales el cordobés y el italiano.</p>
<p>Su llegada a Santamarina para ser refuerzo en el Regional 84 fue casi de incógnito. Nadie en la ciudad conocía las características de ese delantero joven y espigado, que había tenido un fugaz paso por el fútbol marplatense: “Instituto no me renovó el contrato y me tuve que buscar un club. Pasaron los meses y no tenía ofertas importantes, así que acepté ir a Mitre de Mar del Plata, que era un club un poco raro, que se había creado hacía muy poco y que no tenía la base como para que yo pudiera pensar en hacerme un futuro ahí. No me destaqué mucho, creo que terminamos cuartos en el torneo local. Ya me estaba por volver a Córdoba y ahí apareció la gente de Santamarina”.</p>
<p>A las órdenes de Daniel Romeo, el “aurinegro” se había adjudicado el torneo de la Liga Tandilense con un equipo sólido, que ya contaba con figuras como José Ducca, Horacio Rodríguez, Juan Gauna, Daniel Tarabini y Abel Coria. Y para encarar la siempre postergada llegada al Nacional, sumó a dos jugadores que serían claves en la campaña, Barbero y Raúl Sommi.</p>
<p>“Me llamaron para jugar el Regional –relata Barbero-. Para mí fue una sorpresa, porque nunca me imaginé que me hubieran visto jugar, pero me conocían. Y para mí fue algo maravilloso, porque me encontré con un grupo muy lindo, con la gente de la ciudad divina, y con Daniel Romeo, que fue excepcional como persona y como técnico. Hicimos una gran campaña y nos llevamos el campeonato y la clasificación al Nacional. Lástima que casi no lo pude jugar. Estuve en los primeros partidos y después me agarre una hepatitis que me tuvo tres meses en casa recuperándome. Fue después de jugar con Racing, en Córdoba. Me acuerdo que me fue a ver medio Almafuerte, mi pueblo y a la vuelta, ya estaba amarillo como un limón”.</p>
<p>El cordobés considera a su corta estadía en Tandil como importante para lo que vino después en su carrera: “Puedo decir que fue muy positivo mi paso por Santamarina, porque a partir de ahí se me abrieron las puertas de Europa. Era un gran equipo, con jugadores importantes. Ducca era un gran arquero, recuerdo a los hermanos Armendariz, a Horacio Rodríguez, que se había destacado en River. Yo tenía mucha relación con ‘Tati’ Erviti y con Ramella, porque compartíamos el hotel. No era un equipo con grandes figuras, pero todos tenían un gran nivel y en ese torneo dieron lo máximo. Yo fui uno de los pocos que llegó como refuerzo y todo fue una cosa nueva. En realidad llegué sin muchas expectativas, fui a terminar el año, antes de volverme a Córdoba, pero terminó siendo una cosa increíble, por lo que logramos. En ese momento había otros equipos con mucha inversión como Loma Negra o Douglas Haig. Nosotros, con humildad, creamos un grupo imbatible. Es algo que lo llevo en el corazón y ahora a la distancia se valora mucho más. Yo jugué en Talleres con ídolos como Valencia, Reinaldi, Luis Garván, Guerini, Ocaño, Oviedo, jugadores que hicieron una época, pero lo de Santamarina fue algo superior, porque fue todo mérito propio”.</p>
<p>Con rumbo europeo</p>
<p>Más allá de que solo convirtió tres goles en la campaña, Barbero fue fundamental para darle el desequilibrio que Santamarina necesitaba en ofensiva. Era dúctil y parecía tener una marcha más en velocidad, y eso, sumado a su juventud, lo hizo un jugador que podía interesar en otros destinos. “Estando en Tandil me llegó la chance de venir a Italia. Me trajo Marcelo Arias, al que le estoy siempre agradecido por darme la chance. Fue una experiencia positiva y jugué durante 12 años. La idea era volver a Argentina, pero las circunstancias hicieron que nos quedáramos. Nacieron mis hijos, aparecieron algunas chances de trabajar. Estuve cinco años vinculado a Siena, cuando estaba en la Serie A, reclutando jugadores en Argentina, Uruguay, en otros países sudamericanos”.</p>
<p>El destino de Barbero era Fiorentina, pero un cambio en las leyes para jugadores de doble nacionalidad lo obligaron a modificar los planes. Debía jugar dos temporadas como amateur antes de aspirar a ser profesional. Así, llegó a préstamo a Grosseto, el primer club de una serie de varias camisetas que vistió en el ascenso italiano, como Rondinella, Turris, Bibbiena y Roccatederighi.</p>
<p>Pasando de club a club, no sin pasar necesidades, porque debió trabajar en una panadería ante la falta de pago del club que lo había contratado, Barbero vio cómo se diluía el sueño de jugar en el máximo nivel del torneo italiano, que por esos años era el más fuerte de Europa: “Con mi habilidad y mirando el comienzo de mi carrera futbolística, creo que podría haberme destacado mucho más. Pagué un alto precio por esa ley que me impedía jugar como profesional. Después de dos años regresé a Florencia, pero no podía pretender quedarme en Serie A. Si Fiorentina me hubiera enviado a préstamo a algún equipo profesional, tal vez habría tenido una carrera diferente. A veces pienso que nací en una época equivocada. Hoy los ‘oriundi’ están en el seleccionado nacional, mientras que yo tuve que ir equipos de aficionados para quedarme a jugar”.</p>
<p>Su actualidad en Grosseto</p>
<p>Barbero, que está casado con Gabriela y tiene dos hijos, Mirko y Sofía, reparte su tiempo entre la actividad turística en Grosseto, y negocios relacionados con el fútbol. “Con mi esposa llevamos adelante una actividad de turismo. Los dueños del hotel y de la playa para la que trabajamos son gente que tiene un gran capital y que delega a personas de confianza sus actividades. Ahora estamos en plena temporada de verano, y es un trabajo que dura seis meses, empieza en abril y termina en octubre. Yo sigo con el fútbol. Soy el responsable técnico de una escuela. Me encargo de los chicos que terminan la etapa formativa y pasan a los juveniles. Soy el coordinador de entrenadores”.</p>
<p>También desarrolla su actividad de representación y reclutamiento de jugadores: “Colaboro con el estudio legal del empresario que tuve cuando vine a jugar aquí, que se llama Giulio Dini, que fue varios años director del Zenit de San Petersburgo. Llevamos jugadores a Rusia, a Bélgica. Ahora estoy tratando de ubicarlo a Nahuel Bustos, de Talleres. Voy seguido a Córdoba, así que tengo conexiones con la dirigencia de Talleres e Instituto para promover a sus jugadores.</p>
<p>Estoy conectado con dos o tres empresarios y consigo los jugadores con las características que buscan en los clubes de Europa”.</p>
<p>Su hijo Mirko siguió sus pasos como jugador profesional, aunque no tuvo la chance de debutar en la máxima categoría del Calcio: “Mirko es un gran jugador, que lamentablemente no ha tenido la suerte de estar en campeonatos importantes. Fue capitán de todos los equipos juveniles de Fiorentina, estuvo en el seleccionado Sub 20 de Italia, pero no tuvo la suerte de poder seguir en el fútbol de alto nivel. Se desarrolló en la Serie C y no pudo salir de eso. Ahora está haciendo una experiencia en Melbourne. Tiene 27 años. Juega en una academia de Juventus y entrena al equipo porque se recibió de profesor de educación física. No abandonó el fútbol profesional, pero se le presentó la chance de estar allá un año. El sueño de él es jugar en Argentina. Se hizo fanático de Boca por influencia de los primos y le encantaría con jugar ahí. También le gustaría tener una experiencia en Santamarina, porque yo le muestro fotos y recuerdos de mi paso por ahí y se entusiasma mucho. Pero bueno, por ahora es solo un sueño y como tal, difícil de cumplir, sobre todo en estas épocas”.</p>
<p>Por último, Barbero cuenta que le tocó enfrentar la pandemia en una zona alejada de los lugares más problemáticos de la península: “Estuvimos encerrados por dos meses. En nuestra zona hubo muchos contagios, pero no hubo muertos. La región más complicada estuvo en Bérgamo, en la zona norte de Italia. Muchas ciudades del centro de Italia entraron en cuarentena por prevención. Teníamos miedo que la temporada turística no arrancara por esto, pero por suerte la ciudad ya está recibiendo gente para la temporada de verano, aunque no sin dificultades. Tenemos que prevenir. Salimos a la calle sin ningún problema, pero con medidas de protección y seguridad para abrir y empezar el verano. Todos con barbijos, distancia entre uno y otro, las mesas separadas en los restaurantes. Hay que seguir teniendo miedo, ese va a ser el mejor método para combatirlo”.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>&nbsp;</p>
]]>
                </content>
                                                <summary type="html">
                    <![CDATA[<figure><img src="https://cdnartic.ar/8tF85Lte9B5VD9eO_LGGA8-ZgJE=/800x0/filters:no_upscale():format(webp):quality(40)/https://cdn.eleco.com.ar/media/2020/07/74f26979-barbero222.jpg" class="type:primaryImage" /></figure>Veloz y habilidoso, el cordobés fue una pieza clave en la llegada del aurinegro al Nacional 85. Tras aquel logro siguió su carrera en Italia, donde reside actualmente]]>
                </summary>
                                <category term="deportes" label="Deportes" />
                <updated>2020-07-13T10:24:37+00:00</updated>
                <published>2020-07-12T03:45:58+00:00</published>
    </entry>
        <entry>
        <title>
            Patricia Tarabini: “Los mejores  recuerdos de mi vida están en Tandil”
        </title>
        <link rel="alternate" href="https://www.eleco.com.ar/deportes/patricia-tarabini-los-mejores-recuerdos-de-mi-vida-estan-en-tandil" type="text/html" title="Patricia Tarabini: “Los mejores  recuerdos de mi vida están en Tandil”" />
        <id>https://www.eleco.com.ar/deportes/patricia-tarabini-los-mejores-recuerdos-de-mi-vida-estan-en-tandil</id>
        <author>
            <name>
                <![CDATA[Fernando Pedersen]]>
            </name>
        </author>
        
                                <content type="html" xml:base="https://www.eleco.com.ar/deportes/patricia-tarabini-los-mejores-recuerdos-de-mi-vida-estan-en-tandil">
                    <![CDATA[<figure><img src="https://cdnartic.ar/MSS8LyMfLA_hYxdR8L15D3fzRAI=/800x0/filters:no_upscale():format(webp):quality(40)/https://cdn.eleco.com.ar/media/2020/07/d8e49104-pato6.jpg" class="type:primaryImage" /></figure><p>Por Fernando Pedersen</p>
<p>De esta redacción</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>Patricia Tarabini conserva intacta esa personalidad positiva y franca que la caracterizó desde que Tandil la conoció por primera vez. Pasaron muchos años, con logros, satisfacciones y algunos golpes duros desde aquel momento en que llegó a la ciudad de la mano de su padre, en uno de los tantos destinos futbolísticos de Aníbal, el recordado delantero y técnico. Sin embargo, para “Pato” aquella no fue una mudanza más. Aquí estableció sus raíces más sólidas, se formó como una de las tenistas más destacadas de Argentina, y hoy reivindica su sentido de pertenencia aunque las vueltas de la vida la encuentren a miles de kilómetros. Es uno de los nombres ilustres de esa escuela tandilense que conforman entre otros los hermanos Pérez Roldán, Mariano Zabaleta, Juan Mónaco o Juan Martín Del Potro y, con 51 años, está radicada en Kay Biscayne, trabajando como comentarista en una señal deportiva americana y ligada al tenis, como entrenadora.</p>
<p>“Después de los Juegos Olímpicos de Atenas me fui a vivir a San Diego. Ya tenía la Green Card y estuve casi 12 años viviendo y comentando tenis para Direc TV. Después, por una oferta laboral, me mudé a Miami para comentar en Canal Sony y me instalé en Kay Biscayne, que es un lugar que ya conocía porque veníamos mucho a entrenar en la época de ‘Gaby’ Sabbatini, que vive muy cerca de casa, Mercedes Paz y Betina Fulco. La vida es muy tranquila. Se puede progresar mucho laboralmente y estoy contenta”, resume Patricia sobre su actualidad.</p>
<p>-¿Cambiaron mucho las cosas con la pandemia?</p>
<p>&#8211; No tanto. Se empezó a contagiar mucha gente en Miami, pero no hay muchos muertos. Dentro de todo se lleva una vida normal, aunque la gente se empezó a cuidar mucho más. Es angustiante para todos, es una situación impensada. Yo me preocupo mucho por mi familia en Argentina. Nos encontró separados esta pandemia y es una lástima porque me gustaría estar con ellos. Espero que Argentina pueda salir bien de todo esto. Creo que a un país como Estados Unidos le va costar menos levantarse. Están más acostumbrados.</p>
<p>&#8211; ¿Cómo fue la transición después de dejar de jugar? </p>
<p>&#8211; No lo sentí para nada, porque fue gradual. Pasé de jugar singles a dobles, después mientras jugaba dobles empecé a hacer algunos trabajos de coach. Me ayudó encontrar rápido a alguien a quien entrenar. También surgió lo de ser comentarista y eso me mantuvo siempre activa. Además disfruto mucho de estar con la familia y los amigos, así que no lo sentí para nada. No me costó porque sigo siempre vinculada al deporte que es lo que me apasiona.</p>
<p>&#8211; ¿Y con el tenis específicamente, qué estás haciendo?</p>
<p>&#8211; En San Diego manejé un club de tenis, entrenaba a chicos para ir a la universidad y a algunos profesionales. Ahora estoy entrenando a  Anna Kalinskaya, que es una jugadora rusa que está creciendo mucho, y también a algunos junior.</p>

			
				
			
			
				
			
			
				
			
			
				
			
			
				
			
			
				
			
			
				
			
			
				
			
			
				
			
			
				
			
			
				
			
			
				
			
			
				
			
			
				
			
			
				
			
			
				
			
			
				
			
			
				
			
			
				
			
			
				
			

<p>De Mónaco a Tandil</p>
<p>Aníbal Roberto Tarabini es un nombre emblemático en el fútbol tandilense. La ciudad lo adoptó como propio después de su llegada en la década del 70. Comenzó en Estudiantes de La Plata y se había destacado como un delantero importante en Boca e Independiente, logrando la convocatoria para el seleccionado nacional en el Mundial de Inglaterra 1966. En Tandil desarrolló una larga trayectoria, jugando y dirigiendo en la mayoría de los clubes de la ciudad, como Independiente, Santamarina, Racing de Gardey o Grupo Universitario, además del seleccionado. En 1997, falleció en un accidente automovilístico: “Fue el mejor papá del mundo para mí. La persona que me enseñó el respeto, la bondad, el cariño. El ser compasivo, el ponerse siempre en el lugar del otro. Me enorgullece ser su hija. Todos me decían que era un gran goleador, que le pegaba con las dos piernas. Era derecho, pero un día trabajando con el padre se lastimó y empezó a pegarle con la zurda. Era muy fuerte, muy rápido. Pero más allá de haber sido un gran jugador, yo valoro que siempre me apoyó mucho en todo lo que emprendí, sobre todo en el deporte. Siempre tenía una palabra de aliento, siempre fue muy positivo en la vida en general. Es una lástima que se nos haya ido tan pronto, no pude disfrutar la tercera etapa de la vida con él. Pero me dejó una familia maravillosa, a mi mamá, que se puso la familia al hombro, a mis dos hermanas divinas, Analía y Lorena y a mis cuatro sobrinos hermosos.</p>
<p>-¿Cuándo llegaste a Tandil?</p>
<p>&#8211; Papá jugó en México cuando yo tenía dos años y después lo vendieron a Mónaco. Ahí estuvimos dos o tres temporadas y cuando  tenía siete u ocho años llegamos a Tandil. Todo fue muy casual en mi vida, y con mucha suerte. Empecé a hacer deportes en Independiente. Jugaba al hockey, al vóley, y después me decidí por el tenis y me dediqué de lleno.</p>
<p>&#8211; También tenías una habilidad inusual para el fútbol, en una época en la que estaba culturalmente vedado para las mujeres.</p>
<p>&#8211; Me encantaba el fútbol también, pero no había lugar para nosotras y mucho menos competencias. No existía. Ahora estamos en 2020 y gracias a Dios se puede hacer lo que a uno le gusta. Lo acompañaba siempre a papá a los entrenamientos y a los partidos, y todavía me gusta mucho en fútbol. Es una pasión que llevo adentro.</p>
<p>-¿Cómo fueron esos primeros años en la ciudad?</p>
<p>&#8211; Hermosos. Los mejores recuerdos de mi vida están en Tandil. Fui al colegio Sagrada Familia, hice un grupo de amigas increíbles con las que sigo en contacto. Siempre me preocupa cómo les va en la vida. La pasé muy bien en esos años. Era el mejor momento, mi papá estaba vivo, mi familia conmigo, jugaba al tenis en Independiente, que me encantaba. Así que todo eso resume los mejores años de mi vida.</p>
<p>&#8211; ¿Y cómo empezaste con el tenis?</p>
<p>&#8211; Jugaba sola en el frontón del club. Raúl Pérez Roldán me vio y les dijo a mis padres que me quería entrenar. Ahí arranqué en la escuela del Independiente, hasta que a los 16 años hice mi propio camino.</p>
<p>&#8211; Un camino muy largo.</p>
<p>&#8211; Si, y muy lindo. Fui muy feliz jugando al tenis desde que empecé pegándole contra el frontón, hasta llegar a jugar en Roma, París, Nueva York. Siempre con la misma sensación de alegría, yo solo quería jugar al tenis. Me dio mucho más de lo que pensé. Es lo mejor de mi vida después de la familia y los amigos. Es el deporte más lindo del mundo. Me dio la oportunidad de conocer culturas, gente, aprender idiomas. Es una forma de vivir maravillosa. Y de las derrotas aprendí mucho más, porque me daban fuerzas para seguir adelante y creer que en el próximo partido sí iba a poder. Y llegaba la otra semana y volvía a perder, pero seguía adelante. El tenista, la mayoría de las semanas pierde, a no ser que estés entre los primeros cinco del mundo. Desde los ocho años hasta el día de hoy lo disfruto. Por eso yo me considero una ganadora de la vida, porque siempre creí en mí misma. Mal o bien, hice y hago lo que me gusta.</p>
<p>La cima, en Atenas</p>
<p>Patricia comenzó su carrera profesional en 1986, después de ganar un año antes el Banana Bowl, uno de los torneos junior más importantes del mundo, venciendo en la final a Mariana Pérez Roldán. Alcanzó el Nº 29 del ranking en 1988, pero la parte más exitosa de su carrera comenzó unos años después, cuando se inclinó por el doble. Formó parejas exitosas con Mercedes Paz, Conchita Martínez e Inés Gorrochategui, alcanzando 15 títulos en torneos de la WTA, pero sus logros más resonantes llegaron en 1996, cuando conquistó el título de doble mixto en Roland Garros, junto a Javier Frana (la única  pareja argentina en lograrlo), y en 2004, con la medalla de bronce en Atenas, compartiendo la cancha con Paola Suárez. Ese fue su tercer juego olímpico, después de representar a la Argentina en Barcelona 1992 y Atlanta 1996, y significó el punto más alto de su carrera: “Sin dudas, Atenas fue lo más lindo que me pasó. Una sensación increíble. Tuve logros muy importantes, como el Orange Bowl y el doble mixto con Frana en París. Pero sin dudas los Juegos están un escalón arriba por lo que significa una medalla olímpica y por cómo se dio.</p>
<p>&#8211; Además ya te habías retirado.</p>
<p>&#8211; Claro. Estaba trabajando como entrenadora de Conchita Martínez. Un día  hablando con Paola Suárez, que era Nº 1 en dobles y 10º en singles, me preguntó si no volvería a jugar. Le contesté que con ella seguro, porque teníamos chances. Me dijo que lo pensara y me entusiasmé enseguida. Le dije que me dejara entrenarme bien, que pudiera estar aunque sea 50 en el ranking, así podíamos clasificar y tirarnos el lance. Me preparé físicamente junto con ella y empecé en enero despacio, con algunos torneos. No llegamos a agosto de la mejor forma, fue muy difícil, pero valió la pena. Pudimos alcanzar el bronce, una gran alegría a los 34 años.</p>
<p>&#8211; ¿Cómo ves el tenis femenino en Argentina?</p>
<p>&#8211; Lo veo con ganas de rebrotar. Con varias extenistas como Florencia Labat, Betina Fulco y Mercedes Paz estamos tratando de fomentarlo un poco. Pero lo veo difícil. Estamos muy lejos de todo. Creo que antes se jugaba por la pasión y el dinero, y ahora hace falta mucho el dinero y la pasión como que se deja de lado. Se piensa en el día a día y es difícil proyectar a largo plazo. Los buenos entrenadores a veces tienen que elegir entre la pasión por el juego y darle de comer a su familia. No están en una situación holgada como antes.</p>
<p>&#8211; ¿Pueden volver a surgir jugadoras destacadas?</p>
<p>&#8211; En unos años, si seguimos fomentando todo esto, podemos empezar a ver buenas jugadoras nuevamente. Las chicas se juntaron para eso y yo trato de ayudar desde acá. Es muy sacrificado y muy caro este deporte, pero no hay de darse por vencido. Me parece que a los 15 años no tenés que ser un genio para jugar al tenis. Hay que ir de a poco, porque la madurez en un jugador se alcanza después de los 20 años y a veces a los 25. Mantener el nivel de vida de un tenista no es fácil. Tenés que estar con la gente indicada, encontrar a la persona indicada. Son muchos elementos para que el tenis te ayude, mucha gente alrededor tiene que ser importante, los que te rodean son fundamentales.</p>
<p>&#8211; ¿Cómo se explica el fenómeno de Tandil en el tenis?</p>
<p>Lo de Tandil es increíble. Es una gran escuela de tenis. Cuando se da un fenómeno así, a veces no se sabe de dónde viene y por qué. Pero está claro que ahí hay trabajo, pasión y ganas de llegar, además de talento y predisposición. Hubo y hay muchos entrenadores de primer nivel en Tandil y en el mundo están muy bien vistos. Por cómo trabajan y por el talento que tienen.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>&nbsp;</p>
]]>
                </content>
                                                <summary type="html">
                    <![CDATA[<figure><img src="https://cdnartic.ar/MSS8LyMfLA_hYxdR8L15D3fzRAI=/800x0/filters:no_upscale():format(webp):quality(40)/https://cdn.eleco.com.ar/media/2020/07/d8e49104-pato6.jpg" class="type:primaryImage" /></figure>La extenista formada en el club Independiente vive en Miami, desde donde repasó sus vivencias en la ciudad y su actualidad como comentarista y entrenadora

]]>
                </summary>
                                <category term="deportes" label="Deportes" />
                <updated>2020-07-06T07:32:03+00:00</updated>
                <published>2020-07-05T06:36:47+00:00</published>
    </entry>
        <entry>
        <title>
            Sergio Cabral, otro tandilense con pasado en la Liga
        </title>
        <link rel="alternate" href="https://www.eleco.com.ar/deportes/sergio-cabral-otro-tandilense-con-pasado-en-la-liga" type="text/html" title="Sergio Cabral, otro tandilense con pasado en la Liga" />
        <id>https://www.eleco.com.ar/deportes/sergio-cabral-otro-tandilense-con-pasado-en-la-liga</id>
        <author>
            <name>
                <![CDATA[Fernando Pedersen]]>
            </name>
        </author>
        
                                <content type="html" xml:base="https://www.eleco.com.ar/deportes/sergio-cabral-otro-tandilense-con-pasado-en-la-liga">
                    <![CDATA[<figure><img src="https://cdnartic.ar/xH9dRtbdiFgVpJsw1d9Xf8V-Fzs=/800x0/filters:no_upscale():format(webp):quality(40)/https://cdn.eleco.com.ar/media/2020/07/daed9154-cabral.jpg" class="type:primaryImage" /></figure><p>En estas páginas se contaron hace poco tiempo las historias de Roberto Leveau y Nelson Espada, dos tandilenses que partieron de la ciudad muy jóvenes para sumarse al primer nivel del básquetbol argentino, además de vivir desde adentro la experiencia de la Liga Nacional. Un camino similar, varios años después, recorrió Sergio Cabral, aunque su boleto de ida no decía Buenos Aires, sino Bahía Blanca, la capital del básquetbol.</p>
<p>Cabral reside hoy, a los 49 años, en Zárate, a donde llegó hace casi un cuarto de siglo. Formó una familia y desarrolla una actividad empresarial, después de recorrer varios destinos a los que lo fue llevando el básquetbol. Pasó por Bahía Blanca, Comodoro Rivadavia, San Nicolás, Ramallo, unos años en Italia, y el regreso para instalarse en la ciudad del norte bonaerense, que lo tuvo como jugador de Independiente.</p>
<p>Comenzó a jugar a los 11 años, y a los 15 ya compartía plantel con figuras del básquetbol argentino: “Fue todo muy rápido –reconoce-. Arranque en Santamarina. Me llevó mi mamá porque no hacía nada y necesitaba meterme en algún deporte. Vivía cerca del centro, así que Santamarina era el club que me le quedaba más cerca”.</p>
<p>Al año siguiente ya integraba el seleccionado de Pre Infantiles al mando de Carlos Zulberti, un equipo que quedó segundo en el Provincial de Tres Arroyos, después de conseguir el primer triunfo de la historia en competencias oficiales sobre Bahía Blanca.</p>
<p>“Esa selección tenía la base de Independiente, con jugadores como Dardo Zumpano, los hermanos Fredes, una linda banda. Después de ese torneo me cambié de club”, cuenta Cabral.</p>

			
				
			
			
				
			
			
				
			
			
				
			
			
				
			
			
				
			
			
				
			
			
				
			
			
				
			
			
				
			
			
				
			
			
				
			

<p>&#8211; ¿Cómo se da tu llegada a Pacífico?</p>
<p>&#8211; Fue todo muy rápido. Jugué dos Provinciales con Tandil y me llamaron para la selección de Buenos Aires. Nos juntamos dos días para entrenar en Bahía Blanca y después viajamos a Luján de Cuyo, donde su jugaba el Argentino. Los entrenamientos los  hicimos en  Pacífico y en Estudiantes, y supongo que ahí me habrán visto. Un tiempo después me ofrecieron ir a jugar a Bahía. Tenía dos opciones, Pacífico y Olimpo. Los dos me querían.</p>
<p>&#8211; ¿Y cómo te decidiste?</p>
<p>&#8211; Me decidí por Pacifico porque ahí había estado jugando Jorge Zulberti, en el 86. El “Chino” se fue una tarde a casa y estuvimos charlando. Me contó lo que me podía llegar a dar Olimpo y lo que me podía dar Pacífico, más que nada en la parte de contención personal, porque yo tenía 15 años, era un pibe. Entonces me dijo que me convenía Pacífico, porque era un club de barrio, más familiar.</p>
<p>&#8211; ¿Y cómo fue la adaptación a Bahía Blanca?</p>
<p>&#8211; Bastante dura. Yo tenía edad de cadetes, pero entrenaba con la Primera desde el primer momento. Todavía no había empezado la escuela, así que entrenaba en triple turno. Salíamos a correr a las seis de la mañana, después gimnasio tipo 11, y a la noche volvía a entrenar, con cadetes y con la Primera. En ese sentido fue muy difícil. Pero era un lindo club, con mucha contención humana y yo tenía muchas ganas de jugar.</p>
<p>&#8211; ¿Y en cuanto al juego?</p>
<p>&#8211; También fue difícil adaptarme, porque yo venía jugando de pivote. Ni bien llegué me pusieron de alero y en menos de un año terminé jugando de base. Eso me costó mucho, fue toda una adaptación a algo nuevo.</p>
<p>&#8211; Pacífico llegó a semifinales en tu primera temporada.</p>
<p>&#8211; Si, era un buen equipo. Estaba Marcelo Richiotti, que era el líder del equipo y del club, Julio Ariel Rodríguez y una dupla de americanos que jugaban bárbaro. Y de ayuda jugaba el zurdo De Battista. Cuando llegué el entrenador era “Tite” Boismené, que era una leyenda del básquet.</p>
<p>&#8211; ¿Se sentía la pasión por el básquetbol que hay en la ciudad?</p>
<p>&#8211; Si, todo el tiempo. Estar ahí me hizo darme cuenta de por qué ellos tenían el nivel tan alto en las divisiones formativas. Desde las inferiores tenían un formato de torneo que era igual al de la Liga Nacional. Con descensos, con playoff, con partidos todos los fines de semana, todo el año. Increíble la cantidad de equipos y de jugadores que tenían. Daba gusto estar ahí. Ibas a la escuela y te dabas cuenta que todos jugaban al básquet. En otros lugares casi todos juegan al fútbol, acá juegan al básquet. Unos mejor, otros peor, en diferentes niveles, pero todos juegan en algún club.</p>
<p>&#8211; ¿Pudiste jugar algunos minutos?</p>
<p>&#8211; El primer partido que jugué fue una de las semifinales con Atenas. Creo que Richiotti salió por cinco faltas y me tocó jugar siete u ocho minutos. Pero la base la agarró De Battista y yo fui de ayuda, sino me hubiera tocado enfrente Milanesio. Empecé a viajar más con el equipo en el segundo año, pero las pocas oportunidades que tenía eran como base. Después se fue Boismené, vino Alejandro Alvarez, y ya no tuve muchas chances. Para jugar de 3 no me daba el físico, de ayuda era un puesto que tenían cubierto, y de base no me daba el nivel. En juveniles me iba mejor. Estaba en la selección de Bahía, llegué a pasar el primer filtro y quedé entre los 22 en un preseleccionado argentino. Pero en primera no me sentía cómodo en el lugar en el que me hacían jugar.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>Otros rumbos</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>La crisis económica pegó fuerte en Pacífico, que tuvo que abandonar la Liga cuando restaban siete partidos de la segunda fase en la temporada 89.</p>
<p>“Yo tenía un contrato. Me daban el departamento, comida y un sueldo aparte. A pesar de los problemas, Pacífico me mantuvo, seguía jugando en juveniles y mientras tanto terminaba la escuela. Un día vino Richiotti y me dijo que Gimnasia de Comodoro, que estaba por ascender, organizaba un cuadrangular amistoso y que lo habían invitado a jugar como refuerzo de uno de los equipos. Y me ofreció ir porque le pedían que llevara un jugador más. Me dijo que nos pagaban el avión para ir y volver el fin de semana, así que acepté enseguida. Jugamos esos partidos y al tiempo me contactaron para sumarme a Gimnasia, que había ascendido a la Liga A”.</p>
<p>-¿Cómo te fue en Comodoro?</p>
<p>&#8211; Fue más fácil la adaptación porque ya venía de la experiencia de Bahía, ya sabía cómo se jugaba y de qué se trataba la Liga. Llegué con 18 años. Había arrancado la Liga Nacional Juvenil, y le apuntaban a eso. Empecé a tener un poco más de participación. Estaba afianzado como ayuda base, pero en ese equipo éramos cinco para esa posición. Y la rotación era prioritaria para los jugadores mayores, así que tenía muy pocos minutos.</p>
<p>&#8211; Después llegaste a San Nicolás.</p>
<p>Estuve dos temporadas en Comodoro y me contactaron de Regatas, que quería pelear para ascender. Lo estaban llevando a Guillermo Vecchio, y me pareció una linda oportunidad, porque no estaba teniendo continuidad en Gimnasia. Fue un buen año, con participación en todos los partidos, y por suerte pudimos ascender.</p>
<p>Creo que esa fue mi última temporada en serio en el básquetbol profesional.</p>
<p>-¿No pudiste jugar en la Liga A con Regatas?</p>
<p>&#8211; Tenía previsto seguir en el equipo, pero hice las cosas mal. Después de ese torneo yo estaba sin representante. Hablé con Vecchio y me dijo que del equipo que había ascendido se quería quedar con tres jugadores y uno de ellos era yo. Así que me pidió que no le afloje en el receso. Pero bueno, me fui a Italia a visitar a mi mamá, no estuve en contacto y me quedé más tiempo del que me tendría que haber quedado. Fue muy amateur lo mío. Cuando volví ya estaba el equipo armado, así que me quedé un año jugando solo el torneo local. Después, el ayudante Vecchio agarró Social Ramallo, que se había armado muy bien, y me ofreció ir con él. Jugamos el regional y ascendimos a la Liga B. De ahí pasé a Independiente de Zárate y fue el último año que jugué más o menos en serio.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>Un tal Oscar Schmidt</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>En Ramallo, Cabral convivió unos años con el que sería uno de los mejores bases de la historia del básquetbol argentino, Pablo Prigioni, que actualmente se desempeña como entrenador asistente en Minnesota Timberwolves, en la NBA. “A Pablo lo conocí en Ramallo, vivimos juntos dos o tres años. Yo les insistía a él y a su padre para que sacaran el pasaporte italiano. Le contaba lo que me había pasado a mí, que hubiera tenido la chance de quedarme a jugar en un club italiano, pero no tenía los papeles. Le decía que no afloje con eso y por suerte me hizo caso”.</p>
<p>Cabral había tenido una experiencia en Italia, donde tuvo la chance de entrenar junto a Oscar Schmidt, el mejor jugador brasileño de la historia, autor de más de 49.000 puntos en su carrera.</p>
<p>&#8211; ¿Cómo fue la experiencia en Italia?</p>
<p>&#8211; Fue antes de irme a Comodoro. La fui a visitar a mi madre, estaba por cumplir 18 años. Hicimos un viaje a un pueblito de las afueras de Nápoles a ver a unos parientes. Yo aproveché y me fui a un club que había ahí para entrenar. Me agarró un entrenador, me dijo que jugaba bien y que él conocía a la gente del Snaidero Caserta, que era en ese momento el equipo de Nápoles que jugaba en la máxima categoría de Italia, y que me podía conseguir una prueba. Era el equipo de Oscar Schmidt y Vincenzo Esposito, que era el base de la selección italiana. Para mí fue algo increíble entrenarme ahí. Me hicieron jugar un uno contra uno contra con un suplente, en la cancha auxiliar, que era del nivel de un estadio de Liga Nacional en Argentina. Y después me sumaron al entrenamiento con el equipo de primera, con Schmidt y todos los titulares. Fue la mejor experiencia que tuve como deportista. Yo no tenía pasaporte italiano, le buscaron la vuelta para ver si me podía quedar, pero no me podían contratar como extranjero, así que no tuve chances.</p>
<p>&#8211; ¿Qué características tenías como jugador?</p>
<p>&#8211; Terminé jugando como ayuda base. Era buen tirador de tres puntos. Marcaba bastante bien, empujaba mucho con la defensa, solía ser el eje en los sistemas, sobre todo cuando lo tuve a Vecchio de entrenador. En unos playoff con Independiente de Zárate llegué a meter 13 triples en un partido. En Bahía, en juveniles, tiraba todo, hasta el bidón del agua. Hacía treinta y pico de puntos por partido y en uno llegué a hacer 62 tantos. Pero más que nada era constante y sacrificado, me gustaba entrenar, quedarme hasta el final en las prácticas. No me sobraba nada físicamente, así que no me quedaba otra que entrenarme mucho.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>&nbsp;</p>
]]>
                </content>
                                                <summary type="html">
                    <![CDATA[<figure><img src="https://cdnartic.ar/xH9dRtbdiFgVpJsw1d9Xf8V-Fzs=/800x0/filters:no_upscale():format(webp):quality(40)/https://cdn.eleco.com.ar/media/2020/07/daed9154-cabral.jpg" class="type:primaryImage" /></figure>Pocos años después de empezar a jugar se encontró en la capital del básquetbol, reclutado por Pacífico. Pasó por Gimnasia de Comodoro y Regatas de San Nicolás, antes de radicarse en Zárate, donde vive actualmente]]>
                </summary>
                                <category term="deportes" label="Deportes" />
                <updated>2020-07-03T18:05:59+00:00</updated>
                <published>2020-07-03T02:12:04+00:00</published>
    </entry>
        <entry>
        <title>
            Roberto Leveau, el único tandilense de selección
        </title>
        <link rel="alternate" href="https://www.eleco.com.ar/deportes/roberto-leveau-el-unico-tandilense-de-seleccion" type="text/html" title="Roberto Leveau, el único tandilense de selección" />
        <id>https://www.eleco.com.ar/deportes/roberto-leveau-el-unico-tandilense-de-seleccion</id>
        <author>
            <name>
                <![CDATA[Fernando Pedersen]]>
            </name>
        </author>
        
                                <content type="html" xml:base="https://www.eleco.com.ar/deportes/roberto-leveau-el-unico-tandilense-de-seleccion">
                    <![CDATA[<figure><img src="https://cdnartic.ar/KYvB-7U2vADvWLJ1HWAxG-QvO6c=/800x0/filters:no_upscale():format(webp):quality(40)/https://cdn.eleco.com.ar/media/2020/06/4a60424d-roberto-5.jpg" class="type:primaryImage" /></figure>
A pesar de haber dejado la ciudad con apenas 16 años y de llevar casi 40 residiendo en Mercedes, Roberto Leveau mantiene vivas sus raíces tandilenses. Se sorprende y se emociona cuando se le propone repasar su exitosa carrera en el básquetbol, integrando varios equipos destacados, entre ellos el seleccionado nacional de Mayores, un honor que ningún otro jugador nacido en Tandil pudo lograr.

<p>Jugó hasta los 37 años, después de pasar por clubes como Boca, Obras Sanitarias y Vélez, y una vez retirado comenzó a estudiar kinesiología y osteopatía. Hoy, a punto de cumplir 67 años, ejerce su profesión y parece un mercedino más. Sin embargo, reconoce que su origen tandilense sigue pesando mucho. “Me puse de novio muy joven con la que actualmente es mi esposa. Ella es de Mercedes, se recibió de kinesióloga y comenzó a trabajar acá cuando todavía yo estaba en actividad. Pero después de un robo importante que tuve en un departamento en Buenos Aires, resolvimos mudarnos para buscar tranquilidad. Estoy muy bien, muy cómodo en Mercedes, me siento muy bien con la gente del lugar, pero las raíces indudablemente me siguen tirando. Cuando me llamaron para hacer una nota con El Eco me produjo una emoción importante. Porque es mi lugar de nacimiento y en el que comencé a dar mis primeros pasos. Y eso no hay forma de olvidarlo”, explica Leveau, y agrega: “Hay algo muy  especial que se graba de chico y después se hace imborrable. Es difícil de explicar lo que genera mi ciudad de nacimiento. Vos me podés preguntar por un negocio en el centro de Mercedes y yo no te voy a saber decir donde está, pero si me preguntás donde estaba un negocio en el centro de Tandil, lo recuerdo perfectamente, y hace 50 años que no vivo ahí. Ese es solo un ejemplo. La emoción que me provoca cuando camino sus calles es inexplicable. Cada vez que vamos con mi esposa caminamos kilómetros y kilómetros reconociéndola, con un gran sentimiento de pertenencia”.</p>

			
				
			
			
				
			
			
				
			
			
				
			
			
				
			
			
				
			
			
				
			
			
				
			
			
				
			
			
				
			
			
				
			
			
				
			

<p>&#8211; ¿Dónde arrancó todo?</p>
<p>&#8211; Empecé a jugar en el club Santamarina. Vivía a la vuelta de la sede, así que estábamos todo el tiempo entre la Escuela 1, a la que iba después de haber hecho los primeros años en San José, y el club. Casi todos mis amigos jugaban al básquetbol, así que estábamos las tardes enteras tirando al aro. La cancha era hermosa, con una tribuna lateral muy grande. Cuando me entere lo que había pasado con ese lugar me quería morir. Una vez entré para ver la cancha, estaba idéntica, pero me dijeron que ahora pertenecía a la Universidad. Me dieron ganas de llorar. Que Santamarina haya perdido todas las instalaciones que tenía en esa época, que eran hermosas, propiedades de un valor económico altísimo, es increíble.</p>
<p>&#8211; ¿Llegaste a debutar en Primera?</p>
<p>&#8211; Si, a los 15 años. En las divisiones juveniles tuve a compañeros como Alfonso Carabetta, Daniel Capelutti y Víctor Rothstein. Y en la Primera había jugadores destacados como Ricardo Galotto, el “Chino” Almaraz o el “Negro” Cúccaro, que era como un ídolo para mí, porque era un pivote fuerte, muy competitivo. Y mi debut fue muy especial, porque me tocó jugar contra Independiente, en la cancha que tenían ellos en esos años, que era al aire libre. Eran unos partidos muy especiales, había una rivalidad  muy fuerte. Pedro Suárez, que era el entrenador, me hizo entrar en los últimos minutos, creo que íbamos empatados en 57. Y cuando faltaban pocos segundos me dieron la pelota cerca de la mitad de la cancha, tiré y  milagrosamente entró para ganar el partido. Así que mi primer partido en Primera fue inolvidable y bastante auspicioso.</p>
<p>&#8211; ¿Y cómo fue tu partida al básquetbol de Buenos Aires?</p>
<p>&#8211; En esos años el club era como nuestra casa. Estábamos todo el día ahí. En los carnavales había llegado un grupo musical para actuar, y había un moreno, Paul Da Cruz (el padre del famoso guitarrista Carlos García López) que me vio con mi altura y me preguntó si jugaba al básquet. Me dijo que era dirigente de Boca y que pronto iba a haber un cuadrangular, con Boca, River y equipos de Tandil. Yo apenas jugué un par de minutos, pero el técnico de Boca, que en esos años era Enrique Borda, un personaje muy exitoso del básquet, me ofreció hacer una prueba de una semana en Buenos Aires. Ahí empezó todo. Fui a hacer la prueba, quedaron conformes, y me ofrecieron quedarme a vivir allá. Yo tendría 16 años.</p>
<p>&#8211; ¿Cómo fueron esos primeros años lejos de Tandil?</p>
<p>&#8211; Muy duros en la parte afectiva. Me arrancaron de mi ciudad, de mi familia, de mis amigos. Si bien había un grupo muy lindo de chicos, con los que tengo relación hasta el día de hoy, fue muy difícil para mí. Vivía en una pensión solo, y la cosa afectiva directa hubo que elaborarla toda de nuevo a una edad muy difícil. Pero bueno, el deporte me llevaba mucho tiempo, me entusiasmaba, y eso me ayudó a amortiguar un poco todo eso.</p>
<p>-¿Tenías en mente ser profesional o fue más una aventura adolescente?</p>
<p>&#8211; La verdad, nunca me planteé el tema de ser profesional. Me gustaba mucho el básquetbol, jugaba, me sentía muy bien y buscaba permanentes desafíos. Eso era lo que realmente me gustaba. Pero nunca me sentí profesional del todo, porque siempre busqué trabajar en otras cosas. Lo tomaba como un juego, como una diversión y a la vez como un desafío que me hacía muy bien. Nunca pude jugar al básquet y nada más. No lo tomé como una forma de vida, a pesar de que en un momento gané buen dinero. No era tan importante lo que ganaba, me gustaba mucho el juego.</p>
<p>Su etapa en el seleccionado</p>
<p>Sus 2,05 de altura no pasaron desapercibidos en el básquetbol porteño. No era una altura común para una época en la que no sobraba tamaño, sobre todo a nivel internacional. Era un pivote rebotero y buen defensor, que le aportaba mucho al equipo con su entendimiento del juego, y eso le valió varias convocatorias al seleccionado de Capital, y al combinado nacional. “En 1977, Heriberto Schonwies me convocó para el seleccionado que jugó el Sudamericano en Valdivia, en Chile. Terminamos terceros, detrás de Brasil y Uruguay, con un equipo que tenía a jugadores como Eduardo Cadillac y “Finito” Ghermann. Después jugué el Panamericano de 1979, en San Juan de Puerto Rico, ya con un equipo más completo, que tenía a Raffaelli, Cortijo, Perazzo y Luis González. Terminamos sextos. Ese mismo año jugamos el torneo Intercontinental, en Obras, que era una competencia con cinco seleccionados de Sudamérica y cinco de Europa. Ahí le ganamos en el último segundo a la Unión Soviética con un doble de Pagella. Ellos tenían al famoso Tatchenko, un gigante que medía 2.20 y pesaba 150 kilos, una bestia</p>
<p>&#8211; También jugaste varios Campeonatos Argentinos.</p>
<p>En aquellos años el torneo estaba decayendo un poco. Me citaron a varios seleccionados, pero solo jugué tres Argentinos. En el 79 salimos campeones en Bahía Blanca, que era una plaza muy fuerte. Fue una experiencia increíble por todo lo que significó superar de local a un equipo lleno de figuras como la selección de Provincia. Al año siguiente también salimos campeones en Rosario. Y en el 78  integré el equipo que quedó segundo, detrás de Tucumán, que fue local.</p>
<p>&#8211; ¿En qué clubes jugaste en esos años?</p>
<p>&#8211; En Boca estuve en dos etapas, la primera del 70 al 76. Después pasé a Obras y en el 78 jugué en Defensores de Santos Lugares. Volví a Boca y estuve hasta el 83, y después, con el comienzo de la Liga Nacional, jugué en Vélez, hasta mi retiro en 1988.</p>
<p>&#8211; ¿Qué significó la llegada de la Liga Nacional?</p>
<p>&#8211; Antes de la Liga todo se concentraba en Buenos Aires, aunque también había buenos equipos, como en Bahía con el famoso trío Cabrera, De Lizazo y Fruet. Pero la mayoría de los grandes jugadores estaban en Capital, y tuve la suerte de jugar con todos ellos y de enfrentar a los mejores equipos del mundo en aquellos años. Después cambió todo. Se federalizó el deporte, se desarrolló en gran parte del país y se abrieron oportunidades para jugadores, técnicos, árbitros y dirigentes. El básquetbol, que estaba encorsetado, se abrió y explotó. La “Generación Dorada” fue el exponente máximo y ahora están los chicos nuevos, que si bien están todos jugando afuera, tienen su raíz acá y tienen a fenómenos como Campazzo.</p>
<p>&#8211; ¿Qué recuerdos tenés de su gestación?</p>
<p>Arrancó todo con Najnudel, que fue el precursor. Había dirigido en Europa, había visto cómo funcionaba una liga. Si bien la gran preocupación era el tamaño del país, porque había muchos kilómetros para recorrer, muchos viajes y costos, en cuanto a concepto de crecimiento deportivo generalizado, fue incuestionable.</p>
<p>Najnudel fue importante en toda mi carrera deportiva. Le decíamos Topper. Formaba una dupla increíble con Luis Bonini y a ellos se sumaba en Ferro, Timoteo Griguol, que tomaba siempre cosas del basquetbol para aplicarlas al fútbol. Eran apasionados del deporte en general. Bonini después se volcó más al fútbol y llegó a trabajar con Bielsa. Pero era un líder y una pieza muy importante en todos los grupos.</p>
<p>El básquetbol, una pasión que revivió</p>
<p>Después de dejar la práctica activa, a los 37 años, Leveau se alejó del básquetbol. Pero muchos años después, de manera fortuita, alguien le removió sus sentimientos hacia el deporte, y hoy, a pocos días de cumplir 67, lo sigue practicando en la categoría Maxi.</p>
<p>“Fue increíble, porque en mi etapa de estudio, que duró casi 20 años, había dejado de jugar. Por varios motivos. No es que no me gustara, es que mi etapa competitiva fue muy intensa, jugábamos más de 100 partidos por año y el cuerpo me había quedado molido. Dejé de jugar, pero no de hacer actividad física. Jugué tenis, al golf, hice equitación, pero básquet, nunca más. Pero un día me visitó una persona que proveía equipos de kinesiología y me contó que jugaba en un equipo de Maxi Basquet, en San Martín. Me invitó a jugar y yo le dije que no, que hacía muchos años que no pisaba una cancha. Entonces me contó que el técnico del equipo, que se llama Tres de Febrero, era Heriberto Schonwies, un prócer del básquetbol argentino, que había sido técnico mío en Obras y en la Selección. Al otro día, con 57 años, estaba con el bolsito en el club listo para jugar.</p>
<p>&#8211; Fue un nuevo comienzo.</p>
<p>&#8211; Totalmente. Y arranqué a jugar más por una cuestión sentimental. Aparecieron varias sensaciones que tenía olvidadas, y no paré más. Sigo jugando hoy, con casi 67 años. La Federación de Maxibasquet de Buenos Aies tiene muchos equipos. Estuve jugando en Tres de Febrero, y este año voy a sumarme a un equipo de Mercedes, pero con chicos mucho más jóvenes, de 40 y pico. Voy a tener de compañero a otro tandilense, Matías Zumpano, que fue jugador de Independiente y hace mucho tiempo que está radicado en Mercedes.</p>
<p>-¿Seguís en contacto con ex compañeros?</p>
<p>&#8211; En los últimos años, en la gente de mi edad se ha dado como un reencuentro con las redes sociales. Estamos en contacto con mis ex compañeros de Obras por whatsapp y nos mantenemos al día. Nos juntamos de vez en cuando con un grupo como unas 30 personas, entre las que están Cadillac, Raffaelli, Pellandini, Perazzo, Martin, Becerra, Camisassa. Semanalmente nos conectamos y hablamos por zoom.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>&nbsp;</p>
]]>
                </content>
                                                <summary type="html">
                    <![CDATA[<figure><img src="https://cdnartic.ar/KYvB-7U2vADvWLJ1HWAxG-QvO6c=/800x0/filters:no_upscale():format(webp):quality(40)/https://cdn.eleco.com.ar/media/2020/06/4a60424d-roberto-5.jpg" class="type:primaryImage" /></figure>Surgió en el básquetbol de Santamarina y muy joven se radicó en Buenos Aires para comenzar una larga carrera que incluyó a Obras Sanitarias, títulos con Capital en el Campeonato Argentino y convocatorias al combinado nacional en la década del 70]]>
                </summary>
                                <category term="deportes" label="Deportes" />
                <updated>2020-06-29T10:54:09+00:00</updated>
                <published>2020-06-27T00:08:21+00:00</published>
    </entry>
    </feed>