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    <title>El Eco de Tandil</title>
    <subtitle>Entrevistas exclusivas y contenido multimedia para informarse minuto a minuto de lo que acontece en Tandil.</subtitle>
    <updated>2022-12-19T18:18:22+00:00</updated>
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            ¿Cómo afrontar el estrés de fin de año sin morir en el intento?
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                <![CDATA[Gabriela González Alemán]]>
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                    <![CDATA[<figure><img src="https://cdnartic.ar/jgcQS7KXq4xnnmqdnEtRBdK1DT8=/800x0/filters:no_upscale():format(webp):quality(40)/https://cdn.eleco.com.ar/media/2022/12/estres.jpg" class="type:primaryImage" /></figure><p>Llega fin de año y todo parece complicarse. Ir de un lugar a otro representa un ejercicio de paciencia: sabemos cuándo salimos, pero no tenemos idea de cuándo llegaremos. Todos quieren verse, festejar, decidir qué hacer en las fiestas de fin año, el verano, los chequeos médicos, exámenes, balances, informes...El cierre del año laboral parece insinuar que termina un capítulo en nuestras vidas y que todo debe entrar en modo de revisión. Y esto incluye a nuestras emociones.¿Cómo llegar a las Fiestas sin colapsar y disfrutar de un verano sereno?Lo primero, es recordar que después del Año Nuevo, nuestra vida continúa. Y continúa sin cambios rotundos. Seguimos viviendo un día después del otro. La idea de que algo va a cambiar con el año que llega, nos llena de expectativa por lo que va a venir y eso se traduce en ansiedad. Reconocer que la continuidad no se interrumpe con el cambio del año es indispensable para empezar a modular la ansiedad y el estrés que se empiezan a generar cuando nos acercamos a fin de año.Aprender a decir que no, nos puede ayudar a sentirnos más a gusto con nosotros mismos. Puede ser que nos sintamos presionados por algunas personas para salir y festejar antes de que termine el año. Tenemos que ser realistas y aceptar que no podemos estar en todas partes al mismo tiempo y que tampoco hace falta que nos dividamos entre amigos y familiares. Si concurrimos a todos los programas que se presentan en esta época del año, terminaremos por no tener tiempo para nosotros mismos y eso nos llevará a la frustración, la irritabilidad e incrementará el estrés.Aunque parezca mentira, por más que estemos en el final del año, podemos leer un libro, escuchar música a solas, salir a caminar o disfrutar del aire libre. Es importante que salgamos de esa carrera desenfrenada hacia el último día del año.Para evitar el estrés, tenemos que buscar un plan que realmente nos cierre para las Fiestas. Permitámonos evitar aquellos planes de Navidad y de Año Nuevo a los que concurriríamos únicamente por obligación. Estemos con aquellos con los que realmente queremos estar y tratemos de aceptarlos tal como son y de no entrar en conversaciones automáticas que a veces llevan a resultados desagradables. Esto requiere de un poco de atención de nuestra parte. Como en general, pasamos las fiestas con la familia, tenemos algunos vicios vinculares que pueden arruinar la noche. Tratemos de evitarlos y de concentrarnos en disfrutar. Una buena estrategia para esto es recordar que somos todos distintos y que las personas no tienen porqué cumplir con nuestras expectativas. Esto puede resultar liberador. Tampoco tendremos que hacernos cargo de las expectativas de los demás con respecto a nosotros.No debemos dejar los hábitos saludables que ya tenemos. Salir a caminar, a correr, hacer ejercicio al aire libre, disfrutar de los deportes, reírnos, hidratarnos, comer chocolate, o verduras y frutas. Sigamos haciendo todas las cosas buenas que mantienen nuestro cuerpo y nuestra mente en buen estado. En especial, es importante que nos hidratemos. Tomar agua desde la mañana se torna indispensable cuando empieza el calor y, sobre todo, cuando los festejos incluyen brindis con bebidas alcohólicas que nos deshidratan. Sigamos prestándole atención a nuestro bienestar para que los festejos de fin de año sean un verdadero disfrute. Recordemos que nuestro cerebro requiere de una adecuada hidratación para que el desempeño cognitivo sea bueno y tomemos las decisiones correctas.No tenemos que sentirnos presionados por los regalos y por el gasto que puedan significar. Vale recordar que para los que nos rodean, nuestra presencia es el mejor regalo. Es cierto que a veces, de todos modos, queremos hacer regalos porque para algunos, el intercambio es un ritual de las Fiestas de Fin de Año.Si la economía no ayuda y queremos hacer regalos, lo mejor es planificar y adelantarnos en la compra. Hacer una lista de aquellos a los que queremos hacerle regalos nos permitirá buscar con tiempo y encontrar la mejor opción para cada uno y dentro de nuestro presupuesto. Otra opción, si tenemos tiempo, es hacer los regalos. Las personas suelen agradecer de manera muy especial cuando les regalamos algo hecho por nosotros. En estas ocasiones, la planificación nos ayudará a mantener la calma, incrementar el disfrute y a alejarnos del estrés.La planificación tiene que tener en cuenta, aunque sea, un par de días de descanso. Si podemos tomarnos vacaciones, ¡adelante! Nada mejor para recuperar pilas y liberar la mente. Si no se puede, dos días de descanso serán suficientes. Es importante respetar la necesidad que tienen el cuerpo y la mente de restablecer el orden y el equilibrio. Necesitamos recuperarnos del bullicio de las fiestas. Dormir un poco más, comer sano y dejar las preocupaciones a un lado son maneras eficaces de ayudar al cerebro a eliminar toxinas y a pensar con claridad.</p><p>* Dra en Genética del Comportamiento fundadora de Brainpoints (@brainpoints)&nbsp;</p>]]>
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                    <![CDATA[<figure><img src="https://cdnartic.ar/jgcQS7KXq4xnnmqdnEtRBdK1DT8=/800x0/filters:no_upscale():format(webp):quality(40)/https://cdn.eleco.com.ar/media/2022/12/estres.jpg" class="type:primaryImage" /></figure>Llega fin de año y todo parece complicarse. Ir de un lugar a otro representa un ejercicio de paciencia: sabemos cuándo salimos, pero no tenemos idea d...]]>
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                <updated>2022-12-19T18:18:22+00:00</updated>
                <published>2022-12-19T18:14:53+00:00</published>
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            La potencialidad del cerebro
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                <![CDATA[Gabriela González Alemán]]>
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                    <![CDATA[<figure><img src="https://cdnartic.ar/TREQzySaoLFuP-wDqlDF_hKR7oI=/800x0/filters:no_upscale():format(webp):quality(40)/https://cdn.eleco.com.ar/media/2022/09/potencialidad.jpg" class="type:primaryImage" /></figure><p>La idea de que activamos únicamente una mínima porción de nuestro cerebro está presente, al menos, desde principios del Siglo XX.Las excusas sobran. Un argumento muy fuerte es el porcentaje de neuronas que hay en la corteza cerebral. De estas células dependen las funciones mentales superiores y alcanzan aproximadamente al 20% del total de neuronas.Otra idea que contribuye a la perpetuación de este mito, es la menor proporción de neuronas comparadas con otras células cerebrales, las células de la glía, que tienen funciones de nutrición, limpieza y regeneración cerebral pero no son células que puedan transmitir mensajes.La idea que probablemente más influencia tiene sobre el mito de que usamos el 5% o el 10% del cerebro, posiblemente sea la convicción de que podríamos ser más exitosos, inteligentes, capaces y adinerados, pero no lo somos, porque no usamos completamente nuestra capacidad cerebral.La creencia de que solamente usamos una parte del cerebro, nos llena de esperanza. En cualquier momento podríamos hacer algo que nos lleve a sacarle el jugo a este órgano y darle un giro a la existencia que cambie nuestra vida mental. Usar el cerebro en su totalidad podría llevarnos a tener 10 o 20 veces más capacidades y habilidades de las que tenemos.Esta esperanza no es del todo equivocada. Nuestro cerebro tiene la posibilidad de ofrecernos siempre algo más. Pero lo que no es cierto, es que esto es así porque no usamos la totalidad de la capacidad cerebral.Estudios de neuroimágenes, como la resonancia magnética funcional, permiten escanear qué áreas cerebrales se activan cuando se ejecutan distintas actividades mentales o motoras. Por medio de estas técnicas, se observó que el cerebro funciona permanentemente como un todo e involucra a múltiples áreas cerebrales. De hecho, casi todo el cerebro se activa frente a requerimientos mínimos del ambiente. La ciencia desmiente contundentemente al mito que nos da la esperanza de que podemos mejorar en un 90%.Aun cuando no hay actividad motora o intelectual, el cerebro está en funcionamiento manteniendo a todos los sistemas del organismo en acción y activando la atención, la memoria y la emoción. Y si dormimos, nuestro cerebro también continúa en actividad.Es cierto que hay diferencias de una persona a otra. Cada uno genera, a lo largo del desarrollo, conexiones particulares de neuronas y las mismas funciones dependen de la actividad de distintos circuitos en diferentes personas. No hay un cerebro igual al otro. Ni anatómicamente, ni mucho menos, respecto de la conectividad de las neuronas. Cada experiencia, cada novedad, cada momento vivido, modifica las redes neuronales gracias a un proceso que se llama "neuroplasticidad".¿Cómo mantenemos estas conexiones? La mejor manera es usarlas y desafiarlas. Repetir lo viejo y aventurarse a lo nuevo para estimular la neuroplasticidad y generar nuevas potencialidades a nivel cerebral y como consecuencia, a nivel mental.Sabemos la base que tenemos; lo que viene dado; lo que tenemos de inicio. Pero no sabemos hasta dónde podemos llegar si estimulamos lo que tenemos.Es sumamente importante mantener nuestras redes de neuronas en uso y desafiarlas. Sacar nuestras redes de su zona de confort. El cerebro tiene un sistema económico y todo lo que no está en uso se degenera y muere. Por eso es tan importante mantener las redes que tenemos, complejizarlas y modificarlas. La neuroplasticidad es un proceso adaptativo natural, pero podemos usarlo a nuestro favor, manteniendo nuestra reserva cognitiva a través del cuidado del cerebro.Aunque pensar que usamos el 10% del cerebro nos abre la puerta a soñar con ser 10 veces mejores de lo que somos, dejar en manos de la neuroplasticidad nuestro desarrollo intelectual y cerebral parece ser la mejor opción.Desafiar al cerebro y mantener vivas las conexiones neuronales retroalimenta a la neuroplasticidad y nos permite crecer 100 o 1000 veces más, si nos ocupamos de que así sea.No se trata de que no usamos lo que tenemos, sino de que podemos hacerlo crecer. Nuestro cerebro siempre da para más y el techo lo ponemos nosotros con las ganas de mejorar.</p><p>* Doctora en Genética del Comportamiento (MN 33343) y fundadora del método Brainpoints.&nbsp;</p>]]>
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                <updated>2022-09-22T19:23:46+00:00</updated>
                <published>2022-09-22T19:20:48+00:00</published>
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            Neurociencia y aprendizaje infantil
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Esto es así porque el desarrollo cerebral humano se completa después del nacimiento. Sorprendentemente, la mayoría de los animales nacen con su sistema nervioso maduro pero los humanos, en cambio, nacemos con nuestro sistema nervioso incompleto y el desarrollo continúa hasta la adolescencia de manera vertiginosa. Después, el sistema se estabiliza y esta capacidad, aunque persiste, deja de ser vertiginosa.Durante los primeros años de vida, todo es una novedad. Todo retroalimenta la curiosidad. Los chicos son grandes investigadores y cada experiencia resulta en un nuevo aprendizaje.Para aprender realmente, tenemos que estar frente a estímulos que activen múltiples áreas del cerebro. Cuantas más sean las regiones cerebrales, mejor será la codificación, el almacenamiento y la recuperación. Por eso, si queremos enseñar con más efectividad tenemos que estimular la mayor cantidad de áreas del cerebro. ¿Cómo lo hacemos? La manera más inmediata es usar distintas entradas sensoriales. Si los chicos experimentan el mismo aprendizaje por distintos sentidos, más sólida será la adquisición de información. Si a eso le agregamos procesos de la voluntad y asociaciones con aprendizajes anteriores, el resultado será todavía mejor.Aunque algunos crean que el estrés es negativo para el aprendizaje, se sabe que niveles moderados ayudan a aprender. Los niveles muy bajos reducen la motivación y los muy altos, son aún más negativos para el desempeño escolar. Sin embargo, el estrés intermedio produce cantidades ideales de cortisol, la hormona del estrés, que incrementan la capacidad de aprendizaje generando niveles muy altos de desempeño.Sacar a los chicos de su zona de confort, pero manteniendo la seguridad del entorno es la mejor manera de generar un contexto de estrés que resulte ideal. Una canción infrecuente durante la clase, una actividad novedosa o simplemente, una lección oral, pueden ser formas eficaces de introducir el estrés como herramienta de educación. Pero como las personas son distintas unas a las otras, tenemos que tener en cuenta que lo que es un nivel de estrés ideal para un chico, puede ser un nivel alto para otro. Por eso, es importante advertir las diferencias individuales entre los estudiantes. Tratarlos a todos por igual, puede favorecer más a los chicos que tienen un tipo de personalidad y dejar afuera a otros con una personalidad menos compatible con el método de enseñanza. El resultado, en este caso, es la exclusión, que en sí misma, es un motivo de estrés y de ansiedad que puede atentar contra el aprendizaje. Incluir a todos implica reconocer las diferencias y tenerlas en cuenta a la hora de enseñar.Sabemos que los buenos hábitos estimulan el aprendizaje. En general, los hábitos de dormir y de comer bien promueven la neuroplasticidad y también la neurogénesis, que es la capacidad de generar nuevas neuronas. Por otra parte, el sueño y la buena alimentación mantienen en niveles ideales al cortisol y a otra hormona indispensable para el logro del bienestar: la dopamina. Por eso, no es buena idea pasar la noche sin dormir o dejar de comer para estudiar. El resultado es un cerebro con menos capacidad de aprender, de memorizar y de disfrutar el aprendizaje. Esto es válido tanto para los chicos, los estudiantes, como para sus maestros. La mala alimentación y la falta de descanso son factores que también disminuyen el desempeño académico en los docentes.Sin duda, para aprender, debemos recordar. El cerebro tiene una estructura especialmente implicada en la consolidación en la memoria. Es el hipocampo. Se activa en mayor medida cuando se ponen en marcha las áreas cerebrales que tienen que ver con procesamientos complejos como analizar, crear o evaluar. Por eso, el aprendizaje activo suele ser tan eficaz. Aprovecha la habilidad natural de los chicos para darle muchas vueltas a las cosas y con esto se activa en mayor medida el hipocampo, consolidando la información en la memoria. Esta tendencia infantil tiene la virtud de poner en marcha muchas áreas cerebrales a la vez contribuyendo a aumentar la facilidad para aprender.Hoy tenemos información sobre cómo aprende el cerebro que no teníamos hace algunas décadas. Pero lo más importante, es que estamos frente a la primera generación de chicos que puede beneficiarse de estos conocimientos. Recién ahora la neurociencia tiene influencia sobre la didáctica. Hoy podemos enseñar a enseñar en base a cómo realmente aprenden los chicos y esta es una herramienta increíblemente poderosa para hacer crecer a la educación.</p><p>&nbsp;</p><p>La autora es Dra. en Genética del Comportamiento (MN 33343), fundadora de Brainpoints.&nbsp;</p>]]>
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                <updated>2022-03-09T03:39:17+00:00</updated>
                <published>2022-03-09T03:37:30+00:00</published>
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