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    <title>El Eco de Tandil</title>
    <subtitle>Entrevistas exclusivas y contenido multimedia para informarse minuto a minuto de lo que acontece en Tandil.</subtitle>
    <updated>2024-01-03T17:17:54+00:00</updated>
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            El estrés financiero: una realidad palpable que afecta nuestra salud
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                <![CDATA[Laura Maffei]]>
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                    <![CDATA[<figure><img src="https://cdnartic.ar/ROAQhssdbYbzvGv19WpkOC0BAc8=/800x0/filters:no_upscale():format(webp):quality(40)/https://cdn.eleco.com.ar/media/2023/09/salarios_pesos_dinero.jpg" class="type:primaryImage" /></figure><p>En la sociedad actual, el dinero va más allá de ser un simple medio de pago; ejerce una influencia directa en nuestra capacidad para llevar a cabo actividades que valoramos. Cuando el presupuesto limita nuestras decisiones, el desafío se convierte en una realidad palpable. Por este motivo, debemos aprender a identificar los signos de tensión.El estrés financiero, vinculado a preocupaciones como deudas e inflación, desencadena una concentración de cortisol en el organismo, manteniéndolo en alerta constante y afectando la calidad del sueño y la salud en general.Como especialista, afirmo que debido al constante impacto de factores de preocupación nuestro cuerpo no tiene la oportunidad de recuperarse de la liberación de adrenalina y cortisol, resultando en un estado de alerta continuo. Nuestra percepción del estímulo y de nuestros recursos para manejarlo son determinantes en la activación o disminución de nuestro nivel de ansiedad. Ambos aspectos son críticos para determinar si experimentamos un aumento de la misma o mantenemos la calma.La gestión adecuada de este tipo de factores comienza por identificar las fuentes que los originan y analizar cómo nos posicionamos frente a ellos.* Estresores absolutos vs relativosLa ansiedad está presente de manera imperceptible; no siempre somos conscientes de estar agobiados ni reconocemos los síntomas. Prestar atención a malestares físicos como dolor de estómago, dificultad para dormir o tensiones musculares es crucial.En la vida, enfrentamos estresores absolutos, vinculados a situaciones inevitables como pérdidas o enfermedades, y relativos, relacionados a las pequeñas preocupaciones diarias. ¿Realmente merecen estas preocupaciones nuestra energía?* Las hormonasSituaciones que desencadenan la secreción de hormonas de estrés (cortisol y adrenalina) en cantidades importantes o prolongadas pueden llevar a un sistema de tensión crónica. Un ejemplo claro es el actual clima económico en Argentina.El cortisol y la adrenalina, hormonas fundamentales para superar situaciones y adaptarnos a los cambios, cuando se perturban o desequilibran, dan inicio a diversas enfermedades.El nerviosismo crónico, generado ante situaciones de angustia e incertidumbre, tiene consecuencias en el cuerpo y el cerebro, como infartos, arritmias, alergias, gastritis, depresión y falta de motivación.Argentina es una fuente constante de presiones que cumplen con estas características, siendo recurrentes y generando impotencia al no poder controlarlas, con picos imprevisibles de empeoramiento. Las emociones procesadas en la amígdala cerebral y los receptores a estas hormonas participan en el desequilibrio que muchos experimentan en fatiga mental.* Algunas recomendacionesPracticar una actividad física placentera, evitar el aislamiento, imaginar soluciones temporales que reduzcan la alerta en el cerebro para pensar con claridad, crear espacios para relajarse, mantener una dieta saludable, practicar la meditación o el yoga, reír y conectarse con otros y descansar adecuadamente, son algunas recomendaciones.Es necesario cortar el impulso permanente de cortisol elevado para encontrar soluciones más efectivas. Además, enfocarnos en lo que realmente importa nos libera del agotamiento. Dejemos ir lo que no podemos cambiar y concentremos nuestra energía en lo que sí podemos controlar. Mi consejo profesional es disfrutar cada momento sin perder tiempo en preocupaciones innecesarias.</p><p>* endocrinóloga, especialista en estrés. Directora de Maffei Centro Médico. @dralauramaffei&nbsp;</p>]]>
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                <published>2024-01-03T17:17:31+00:00</published>
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            Estrés crónico: cuando la causa se esconde en la niñez y la adolescencia
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                    <![CDATA[<figure><img src="https://cdnartic.ar/B-fG7eTd3kY10I7A-XqmakeoZh8=/800x0/filters:no_upscale():format(webp):quality(40)/https://cdn.eleco.com.ar/media/2022/07/estres_adolescentes.jpg" class="type:primaryImage" /></figure><p>Cada etapa de la vida tiene sus dificultades, nadie puede escapar a ellas. Pero si hay dos que son las más importantes a la hora de formar seres lo suficientemente seguros y sanos, son la niñez y la adolescencia. Cómo identificar los puntos de conflicto y cómo contribuir en sus procesos de desarrollo.Contrario a lo que algunas veces puede creerse, la niñez es una de las etapas de la vida en que más vulnerabilidad existe hacia el factor estrés. Cuando el contexto es la agresión física, mental y verbal hacia el niño o niña, el impacto es muy grande, debido a que su proceso de crecimiento y formación cerebral, emocional y personal está todavía en desarrollo. Por lo tanto, el nivel de cortisol, la hormona que se produce ante situaciones de peligro, riesgo o angustia, aumenta y cambia en su frecuencia, generando un desarreglo en el control de sus hormonas de estrés.En este sentido, al sentirse amenazados, podría aparecer apatía, tristeza o inseguridad. En consecuencia, sus ideas, emociones y percepciones del mundo se verían alteradas y quedar inhibido en el desarrollo de su capacidad para sobreponerse ante la adversidad.La ansiedad, la pérdida de confianza en ellos mismos, los trastornos del aprendizaje y las dificultades en la concentración serán prevalentes. Más aún, su sistema inmune puede quedar fragilizado y también ser más propensos al dolor de cabeza y de vientre. Además, podrían volverse más agresivos, irritables y presentar patologías como la hipertensión, problemas en la voz, en la vista o en el sueño.Hans Selye, médico investigador austrohúngaro, famoso por su obra "El Estrés" publicada en 1950, da cuenta de los síntomas y las conductas que lo producen y describe cómo una persona envejece luego de estar expuesta a situaciones de estrés. Por lo tanto, los niños y las niñas "envejecen" al desarrollar respuestas más críticas y agresivas con sus pares, producto del estrés.Por otra parte, es importante reconocer las situaciones que afectan a los padres de los niños y niñas y que pueden derramar sobre ellos el estrés parental. De modo que, cuidar las situaciones que aquejan a los progenitores, es también una medida de prevención del estrés en los niños y niñas.En la adolescencia, la etapa de la búsqueda interna y en la que sí es importante, y de gran manera, la aceptación del otro; es otra de las etapas en que si no se actúa a tiempo, puede desencadenarse un estrés crónico con patologías físicas y mentales. La adolescencia es un momento clave en el desarrollo del ser humano. El cerebro se remodela, las neuronas se modifican y la plasticidad cerebral aumenta. Sumado a esto, las hormonas sexuales aparecen e irrumpen fuertemente en todo el organismo, pero sobre todo, en el eje hipotalámico-hipofisario-adrenal (HHA), que regula la producción de cortisol. Es por ello que, sumado al escaso desarrollo de recursos y estrategias de afrontamiento propias de la edad, la adolescencia es otra de las etapas en que los adultos deben reconocer las conductas y comportamientos típicos de un adolescente que transcurre una situación estresante.En la adolescencia, el factor de estrés se desplaza del círculo íntimo familiar a su ámbito social. Será determinante, entonces, la comparación que se tenga con sus pares. Sonia Lupien, neurocientífica canadiense fundadora del Centro para la Investigación sobre el Estrés Humano de Montreal realizó un programa dirigido a niños que finalizan la escuela primaria e ingresan al colegio secundario. En base a ese estudio determinó que es precisamente en ese momento en el que los chicos se enfrentan a 4 situaciones que desencadenan la secreción de hormonas de estrés y se conoce como C.I.N.E: la pérdida de control, imprevisibilidad, novedad y afectación del ego. Es muy importante tener en cuenta estos cuatro vectores para poder identificarlos debido a que los adolescentes se encuentran en pleno proceso de identificación y desarrollo.El estrés es, por tanto, un punto a identificar por parte de las instituciones educativas y sociales, en niños, niñas y adolescentes. Trabajar en conjunto con sus familias, permitirá no solo actuar sobre los riesgos visualizados en el corto plazo, sino también para lo que se desencadenará en el futuro. Tanto para ellos como para las generaciones posteriores.</p><p>* Endocrinóloga, estudia las reacciones de las personas frente al estrés, integrante de la Sociedad Argentina de Endocrinología (Departamento de Psiconeuroendocrinología) y autora del libro "Alicia en el país del estrés".&nbsp;</p>]]>
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                <published>2022-07-12T17:41:53+00:00</published>
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