<?xml version="1.0" encoding="UTF-8"?>
<feed xmlns="http://www.w3.org/2005/Atom">
    <id>https://www.eleco.com.ar/feed-autor/maria-cristina-isoba</id>
    <link href="https://www.eleco.com.ar/feed-autor/maria-cristina-isoba" rel="self" type="application/atom+xml" />
    <title>El Eco de Tandil</title>
    <subtitle>Entrevistas exclusivas y contenido multimedia para informarse minuto a minuto de lo que acontece en Tandil.</subtitle>
    <updated>2025-07-17T15:40:04+00:00</updated>
        <entry>
        <title>
            Estrés en el tránsito y relatos salvajes
        </title>
        <link rel="alternate" href="https://www.eleco.com.ar/opinion/estres-en-el-transito-y-relatos-salvajes" type="text/html" title="Estrés en el tránsito y relatos salvajes" />
        <id>https://www.eleco.com.ar/opinion/estres-en-el-transito-y-relatos-salvajes</id>
        <author>
            <name>
                <![CDATA[María Cristina Isoba]]>
            </name>
        </author>
        
                                <content type="html" xml:base="https://www.eleco.com.ar/opinion/estres-en-el-transito-y-relatos-salvajes">
                    <![CDATA[<figure><img src="https://cdnartic.ar/FzKIr2CmbuHsjh6-YAG9PlK1OUg=/800x0/filters:no_upscale():format(webp):quality(40)/https://cdn.eleco.com.ar/media/2022/09/transito_colectora_20_09_22_11.JPG" class="type:primaryImage" /></figure><p>La agresividad en las calles es moneda corriente entre quienes se mueven en ellas, ya sea como peatones o como conductores. Pero en los últimos tiempos se percibe un incremento de la violencia en las calles y rutas.</p><p>En el Gran Buenos Aires, una conductora choca a un coche en una encrucijada, y su conductor se baja con un hacha y comienza a golpear el vidrio del lado de la conductora y en la Ciudad de Buenos Aires, un motociclista insulta a una mujer que le reprocha estar obstruyendo la vereda con su moto. La mujer lo empuja indignada y él la levanta en el aire y la estrella con fuerza contra el piso.</p><p>Resulta evidente que estas reacciones violentas no tienen proporción alguna con los hechos que le dieron origen. No hay un solo motivo que permita entenderlas. Los estados personales alterados pueden tener orígenes psicológicos, físicos y sociales complejos. Pero que esa violencia se manifieste en la calle tiene en parte explicación en el acto de conducir un vehículo.</p><p>Conducir es una acción compleja que nos involucra psicológica y físicamente y nos obliga a convivir con los demás en el espacio compartido de la vía pública. Esta situación puede resultar limitante y estresante, hasta el punto de desencadenar, en algunas personas, conductas hostiles y agresivas en calles y rutas.</p><p>Una encuesta realizada por Luchemos por la Vida, reveló que un 9% de conductores varones se había trenzado al menos una vez en una lucha corporal por una disputa de tránsito.</p><p>Investigadores del comportamiento en el tránsito han detectado hasta 15 factores de estrés en la conducción. Los más frecuentes:</p><p>* La inmovilidad física, que favorece la acumulación de la tensión al volante, más aún cuando la circulación no es fluida o el tránsito está muy cargado.</p><p>* Los límites del flujo de tránsito, ya que los vehículos deben moverse en interdependencia los unos con los otros. En las congestiones de tránsito, el no poder avanzar como se desea, puede generar ansiedad y hasta enojo en el conductor y el deseo de escapar de estos límites, lo que a menudo deriva en maniobras riesgosas o agresivas, que se descargan sobre los demás y que irrita a los otros conductores.</p><p>* Las normas limitantes: los límites de velocidad o las restricciones de circulación o estacionamiento en ciertas zonas, necesarias para la seguridad vial, molestan a muchos conductores que piensan que no se justifican y tienden a incumplirlas y transgredirlas.</p><p>* El sentimiento de territorialidad y posesión: los conductores consideran el espacio de su auto como su territorio. Así, un roce o una aproximación peligrosa puede ser vivido como un ataque o provocación capaz de desencadenar situaciones de violencia entre los usuarios de la vía pública.</p><p>* La dispersión de la atención o atención dividida por la realización de varias tareas a la vez como conducir y hablar o mensajear por celular, comer, etc. incrementa la tensión del conductor.</p><p>* La negación de los errores. Manejar resulta un compilado de conductas automatizadas por años, por lo que muchas acciones están fuera de la conciencia de las personas. Y, por ende, de la autocrítica. En los incidentes de tránsito hay una tendencia frecuente a atribuir la culpa más a los otros que a uno mismo y a sentir que las quejas de los demás no se justifican. Entonces, el perjudicado, puede indignarse y desear castigar y tomar represalias, sumando tensión y agresividad a la situación.</p><p>El abordaje de los problemas de agresividad y violencia en el tránsito es complejo y multidisciplinario, pero posible. Algunas acciones imprescindibles:</p><p>* Mejorar la infraestructura vial, para una circulación fluida y segura de vehículos y personas con la menor conflictividad posible.</p><p>* Reducir las velocidades máximas en zonas densamente pobladas que permitan fluidez de circulación con especial cuidado a los más vulnerables en el tránsito.</p><p>* Dar vigencia plena de las normas de tránsito, difundidas y aplicadas con controles eficaces y sanciones severas a los transgresores.</p><p>* Educar para una movilidad segura desde la niñez y a todos los conductores de vehículos con conciencia de la interdependencia en el sistema del tránsito y el valor de las normas para una mejor convivencia en el espacio compartido de la vía pública</p><p>* Educar a los conductores en las habilidades para detectar, en ellos mismos, las señales de estrés, y poder juzgar "empáticamente" las situaciones problemáticas con los demás para resolverlas con autocontrol y cooperación.</p><p>Mejorar la convivencia en el tránsito beneficia a la salud, al bienestar de todos y a la seguridad vial.</p><p>* Directora de Luchemos por la Vida Asociación Civil.</p><p>&nbsp;</p>]]>
                </content>
                                                <summary type="html">
                    <![CDATA[<figure><img src="https://cdnartic.ar/FzKIr2CmbuHsjh6-YAG9PlK1OUg=/800x0/filters:no_upscale():format(webp):quality(40)/https://cdn.eleco.com.ar/media/2022/09/transito_colectora_20_09_22_11.JPG" class="type:primaryImage" /></figure>La agresividad en las calles es moneda corriente entre quienes se mueven en ellas, ya sea como peatones o como conductores. Pero en los últimos tiempo...]]>
                </summary>
                                <category term="opinion" label="Opinión" />
                <updated>2025-07-17T15:40:04+00:00</updated>
                <published>2023-08-09T18:14:37+00:00</published>
    </entry>
        <entry>
        <title>
            Amaxofobia: El miedo a conducir que paraliza
        </title>
        <link rel="alternate" href="https://www.eleco.com.ar/opinion/amaxofobia-el-miedo-a-conducir-que-paraliza" type="text/html" title="Amaxofobia: El miedo a conducir que paraliza" />
        <id>https://www.eleco.com.ar/opinion/amaxofobia-el-miedo-a-conducir-que-paraliza</id>
        <author>
            <name>
                <![CDATA[María Cristina Isoba]]>
            </name>
        </author>
        
                                <content type="html" xml:base="https://www.eleco.com.ar/opinion/amaxofobia-el-miedo-a-conducir-que-paraliza">
                    <![CDATA[<figure><img src="https://cdnartic.ar/qramHUFnIBtRhIMFO0eLjAolm3I=/800x0/filters:no_upscale():format(webp):quality(40)/https://cdn.eleco.com.ar/media/2022/01/transito_ruta22603-01-22%286%29._j_p_g.JPG" class="type:primaryImage" /></figure><p>Quiso desde siempre conducir, pero no pudo ni completar el curso de conducción o condujo con normalidad hasta que algo malo le pasó.Gabriela de 40 años, se sintió atraída por la conducción desde que era niña, le encantaba viajar en el auto familiar conducido por su papá, su mamá no sabía conducir, y fantaseaba con el día en que ella tuviera su propio coche para ir y venir. Pero cuando llegó a la edad en la que podía obtener su licencia empezó a dudar y a temer no poder hacerlo.Su padre se ofreció a enseñarle, pero ella lo rechazó. No se animaba, porque, ¿si se equivocaba y chocaba? Su padre le ofreció pagarle un curso en una escuela de conducir. Ella se entusiasmó con la idea, pero postergaba el momento. Siempre tenía otras cosas que hacer antes.Pasado un tiempo, su hermano, dos años menor que ella, sacó su licencia de conducir sin problemas. Sin embargo, ella deseaba y a la vez temía enfrentar ese desafío. Finalmente, se animó a inscribirse en una escuela de conducción. Esta ofrecía formación teórica y prácticas de manejo en la vía pública.Cuando llegó el día de su primera práctica se sentía muy nerviosa. Estaba aterrada. ¿Y si hacía algo mal? El instructor la tranquilizaba, argumentando que no había problema, el vehículo tenía doble comando. Fue arrancar en la calle, sin tránsito, y sentir que era demasiado riesgo. ¿Y si aparecía un coche? ¿Y si molestaba a los demás? Si aceleraba y chocaba a alguien. Sus manos estaban transpiradas y se sentía un poco mareada. Trató de concentrarse en las instrucciones. Y arrancó. No le fue tan mal. Solo una vez se le paró el auto al querer arrancar. Pero no la pasó bien. Volvió a casa angustiada. Sintiendo que no iba a poder. Cuando se subió al auto de su padre la siguiente vez, observaba el tránsito caótico y pensaba que ella iba a chocar con tanta gente conduciendo apurada. Nadie respetaba nada, los autos y motos zigzagueaban. Iban demasiado rápido. Ella perdería el control.No pudo asistir a la segunda clase práctica, porque se sentía mal. Tenía náuseas y mareos. Abandonó el curso de conducción, y se sintió muy triste, avergonzada e incapaz. También culpable por haber dilapidado el dinero en ese curso sin poder terminarlo. Pasaron 20 años desde aquella frustrante experiencia.La amaxofobia, del griego ("amaxa" «carro») y ("fobia" «temor»). Es el miedo intenso y sostenido a conducir vehículos que se manifiesta en una inquietud permanente, antes y/o durante la conducción, que genera en el conductor un fuerte malestar mental y físico, llevándolo, muchas veces, a una inhibición total para conducir. Es un trastorno de ansiedad, similar al que se experimenta con otros tipos de fobia. Lo sufren hombres y mujeres de todas las edades, aunque el porcentaje es un poco mayor entre estas últimas.A veces, ese intenso temor aparece y se instala después de algún hecho vivido, como no haber aprobado el examen de conducir, o al resultar criticado o puesto en duda en su capacidad por sus padres o personas significativas de su ambiente. Pero también puede surgir en conductores con experiencia, incluso profesionales, después de haberse visto involucrados en un siniestro de tránsito o cuando alguien allegado lo ha sufrido. Otras veces, solo lo desencadena una gran auto-exigencia y perfeccionismo, o la dificultad para tolerar la incertidumbre.Cuando se instala el problema, la persona padece síntomas cognitivos en forma de pensamientos negativos recurrentes que lo dominan, como en el caso de Gabriela, y que desencadenan fuertes emociones displacenteras. Y en muchos casos, malestares físicos diversos que pueden llegar a manifestarse como ataques de pánico.La consecuencia es que las personas dejan de conducir o lo hacen en condiciones limitadas, solo conducen cerca de su casa, o a baja velocidad, o acompañadas. Esta situación refuerza su malestar emocional con fuertes sentimientos de inferioridad, de tristeza, enfado y culpa.Así como sucede con las otras fobias, la amaxofobia puede superarse con ayuda profesional. Existen distintos tipos de ayuda terapéutica individual y/o grupal. Hasta el momento las terapias cognitivas, solas o combinadas con otras, resultan las más efectivas, ya que se focalizan en una reestructuración cognitiva que ponga el foco en los pensamientos negativos automáticos para que, con distintos recursos didácticos, la persona afectada pueda lograr cuestionarlos y cambiarlos por pensamientos positivos, combinada esta tarea, con la exposición gradual a la situación temida (al tránsito y la conducción). A medida que se producen los cambios cognitivos, se reducen hasta desaparecer, los síntomas físicos y las emociones negativas y la conducción del vehículo se asume como una actividad segura y placentera, con riesgos acotados, como toda actividad humana, pero que pueden minimizarse conduciendo con confianza en uno mismo y con un buen entrenamiento.</p><p>&nbsp;</p><p>Por Lic. María Cristina Isoba, psicóloga, directora de Investigación y Educación Vial de la asociación civil Luchemos por la vida&nbsp;</p>]]>
                </content>
                                                <summary type="html">
                    <![CDATA[<figure><img src="https://cdnartic.ar/qramHUFnIBtRhIMFO0eLjAolm3I=/800x0/filters:no_upscale():format(webp):quality(40)/https://cdn.eleco.com.ar/media/2022/01/transito_ruta22603-01-22%286%29._j_p_g.JPG" class="type:primaryImage" /></figure>Quiso desde siempre conducir, pero no pudo ni completar el curso de conducción o condujo con normalidad hasta que algo malo le pasó.Gabriela de 40 año...]]>
                </summary>
                                <category term="opinion" label="Opinión" />
                <updated>2022-01-12T18:34:00+00:00</updated>
                <published>2022-01-12T18:32:44+00:00</published>
    </entry>
    </feed>