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    <title>El Eco de Tandil</title>
    <subtitle>Entrevistas exclusivas y contenido multimedia para informarse minuto a minuto de lo que acontece en Tandil.</subtitle>
    <updated>2023-06-14T18:55:51+00:00</updated>
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            Gerentovida Para Todos...sin violencias
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                <![CDATA[María Isolina Dabove]]>
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                                <content type="html" xml:base="https://www.eleco.com.ar/opinion/gerentovida-para-todossin-violencias">
                    <![CDATA[<figure><img src="https://cdnartic.ar/XQFr-DlYNNZqy6u1_pFa2c8GEZ0=/800x0/filters:no_upscale():format(webp):quality(40)/https://cdn.eleco.com.ar/media/2023/01/colonia_adultos_mayores_6.JPG" class="type:primaryImage" /></figure><p>Como todos los años desde 2011, el 15 de junio Naciones Unidas nos invita a detenernos para reflexionar acerca de las violencias cotidianas que sufren muchísimas personas en todo el mundo por el solo hecho de ser "viejas".Para la Convención Interamericana sobre los Derechos Humanos de las Personas Mayores, el maltrato es toda "acción u omisión, única o repetida, contra una persona mayor que produce daño a su integridad física, psíquica y moral y que vulnera el goce o ejercicio de sus derechos humanos y libertades fundamentales, independientemente de que ocurra en una relación de confianza".De acuerdo con las últimas investigaciones de la OMS realizadas sobre 28 países de diferentes regiones y culturas, publicadas en The Lancet Global Health, cerca del 16 % de las personas de 60 y más años sufrieron alguna forma de maltrato. Entre los más frecuentes se destacan: la violencia psicológica y afectiva, la infantilización y sobreprotección, el abuso económico, la negligencia en la asistencia, el maltrato físico, las sujeciones y agresiones sexuales, el destrato y abandono. Más aún, el año pasado, la OMS registró que una de cada seis personas mayores de 60 años sufrió algún tipo de maltrato en entornos comunitarios, y que dos, de cada tres cuidadores de establecimientos gerontológicos, admitieron haber cometido algún tipo de maltrato hacia personas mayores a quienes debían asistir.En la Argentina, la situación no es muy diferente. Los datos estadísticos de la Oficina de Violencia Doméstica (último trimestre, 2022) muestran que, sobre el total de denuncias recibidas, hay un 7 % de personas mayores afectadas, número más alto que el de años anteriores. Además, muchas de las víctimas no denuncian, ya sea por temor o desconocimiento de los mecanismos de defensa en vigor.Frente a esta tremenda realidad, es preciso preguntarnos, debatir, conversar (chatear) sobre los factores y razones que la motivan y sobre las herramientas de prevención y sanción de este accionar.La ignorancia y los viejismos, es decir, la cultura de la discriminación basada en prejuicios negativos en torno a la vejez, constituyen los motivadores más potentes. Pero hoy también lo es el aislamiento, o soledad no deseada, de millones de personas mayores, causado por el vertiginoso proceso de exclusión digital que genera el actual desarrollo tecnológico.Así, por ejemplo, sabemos que el ChatGPT está permitiendo un acceso masivo a la mal llamada "Inteligencia Artificial", cuyo uso redundará en un giro sustancial de nuestras formas de vida. Sabemos también que su funcionamiento está referido a un algoritmo que se alimenta de lo que sus usuarios le enseñan. Sin embargo, lo que no está claro, -o no se dice claramente-, es que quienes desarrollan el núcleo de esos algoritmos suelen ser personas jóvenes, que programan para jóvenes, con vocación de universalidad.Así, invisibilizar a un colectivo ajeno a estos avances, dejar afuera a millones de personas -que eran jóvenes cuando no se había inventado la computación-, implica provocar una grave, masiva y automatizada vulneración de derechos de un sector social que crece día a día a causa de la mayor longevidad humana. En suma, genera una nueva y radical forma de maltrato no conocido hasta ahora, la "violencia tech" o "tecno-violencia".A fin de prevenir, sancionar y erradicar este flagelo, Naciones Unidas publicó recientemente un documento en el cual propone cinco prioridades a tener en cuenta:1. Combatir los viejismos en todas sus formas, ya que es una de las principales razones por las que el maltrato en la vejez recibe poca atención.2. Generar estadísticas y desarrollar investigaciones de alta calidad científica para contar con diagnósticos confiables.3. Diseñar medidas de prevención y control.4. Ejecutar un programa de acción como caso testigo, que demuestre las bondades de invertir en esta lucha.5. Recaudar fondos, ya que se necesitan muchos recursos para abordar este problema con eficacia.Si como dijo Noberto Bobbio, "en una época en la que el curso histórico es cada vez más acelerado, la marginación de los viejos resulta un dato de hecho, imposible de ignorar", urge entonces apelar a nuevas formas de inteligencia, natural y artificial: a aquellas, en las cuales las personas mayores sean respetadas en su diversidad y escuchadas para los actuales desarrollos tecnológicos.Sin solidaridad intergeneracional, ningún ChatGPT será humanista.</p><p>* abogada, investigadora principal del Conicet en el Instituto de Investigaciones Jurídicas y Sociales "Ambrosio Lucas Gioja" de la Facultad de Derecho de la UBA, profesora de la Universidad Nacional de Rosario.&nbsp;</p>]]>
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                    <![CDATA[<figure><img src="https://cdnartic.ar/XQFr-DlYNNZqy6u1_pFa2c8GEZ0=/800x0/filters:no_upscale():format(webp):quality(40)/https://cdn.eleco.com.ar/media/2023/01/colonia_adultos_mayores_6.JPG" class="type:primaryImage" /></figure>Como todos los años desde 2011, el 15 de junio Naciones Unidas nos invita a detenernos para reflexionar acerca de las violencias cotidianas que sufren...]]>
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                <updated>2023-06-14T18:55:51+00:00</updated>
                <published>2023-06-14T18:46:18+00:00</published>
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            Vejez: tiempo de integridad y derechos
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                <![CDATA[María Isolina Dabove]]>
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                    <![CDATA[<figure><img src="https://cdnartic.ar/96b-EASfOHdn7Xkw8a7RV3Ifn1M=/800x0/filters:no_upscale():format(webp):quality(40)/https://cdn.eleco.com.ar/media/2020/04/35a9ada5-abuelo.jpg" class="type:primaryImage" /></figure><p>Inspirado en el poema de Shakespeare “Siete edades de la vida”, de su obra “Como les guste, y en la actual extensión de la longevidad humana, Erik Erikson nos propone comprender el ciclo evolutivo en nueve estadios. Escribió en primera persona acerca de la vejez, ya que por entonces el psicoanalista germano norteamericano tenía 93 años.</p><p>También rondaba esa misma edad, Joan, su mujer y estrecha colaboradora, cuando publicó póstumamente la última versión del famoso libro de su compañero, “El ciclo de la vida completado”.</p><p>Conforme a esta teoría, el desarrollo humano es el resultado de un complejo proceso de construcción individual y comunitario. Cada etapa está atravesada por tensiones y crisis específicas, cuya resolución impacta en la que sigue. Así, nuestra identidad se va forjando al ritmo de la habilidad para lidiar con estos desafíos y para generar, o no, vías equilibradas de integración.</p><p>En la vejez, la conciencia sobre las pérdidas y el fin de la vida juega un papel importante en la aparición de autopercepciones, sentimientos sociales y prácticas que pueden dar lugar a resultados negativos o positivos, conforme a la manera en que se resuelva esta crisis.</p><p>En las culturas “viejistas”, es decir, descalificadoras de las personas por ser mayores, hay más probabilidades de vivir esta etapa con angustia, desesperanza, o nostalgia por aquello que ya fue.</p><p>En cambio, conforme lo advirtieron y vivieron, Erik y Joan, encarnar una vejez con integridad emocional y sabiduría solo es posible mediante una honesta retrospección individual, un balance de logros y fracasos sin remordimientos, y la asunción de las potencialidades del presente y porvenir.</p><p>Ahora bien, para sustentar un envejecimiento activo y saludable como el propuesto, es imprescindible contar también con un reconocimiento culturalmente claro de los derechos fundamentales que le asisten a las personas mayores.</p><p>Es necesario, pues, generar las condiciones políticas que garanticen el respeto cierto del principio jurídico de igualdad y no discriminación. con enfoque gerontológico.</p><p>La Argentina es pionera en la lucha por la consagración de los derechos en la vejez. En septiembre de 1948, fue nuestro país el primero en proponer su reconocimiento en Naciones Unidas.</p><p>Pero cabe destacar también el papel decisivo de Eva Perón en el desarrollo de este proceso, con una mirada propia del constitucionalismo social de la época.</p><p>Ella misma impulsó el pedido a través de Cancillería para que el “Decálogo de los derechos de la ancianidad” que había redactado y proclamado el 28 de agosto, sea considerado base de una declaración universal.</p><p>También propició su recepción en la sección 3ª del Capítulo III de la Constitución Nacional de 1949, cuyos vestigios están presentes en los artículos 14 bis y 75 inc. 23 de la actual Carta Magna.</p><p>Sin embargo, tuvo que pasar mucho tiempo, casi 70 años, para que se dieran las condiciones sociopolíticas adecuadas para su tratamiento, y una vez más, ha sido nuestra región la primera en conseguirlo.</p><p>El 15 de junio de 2015, la OEA aprobó la “Convención Interamericana sobre la Protección de los Derechos Humanos de las Personas Mayores”. Hasta ahora, ocho países completaron su ratificación: Uruguay, Costa Rica, Bolivia, Chile, Argentina, El Salvador, Ecuador y Perú.</p><p>Este Tratado tiene por objeto “promover, proteger y asegurar el reconocimiento y el pleno goce y ejercicio, en condiciones de igualdad, de todos los derechos humanos y libertades fundamentales de la persona mayor, a fin de contribuir a su plena inclusión, integración y participación en la sociedad”</p><p>En coincidencia con el enfoque de Erikson, considera a la vejez una “construcción social de la última etapa del curso de vida” y define al envejecimiento como una etapa activa y saludable en la cual es posible “optimizar las oportunidades de bienestar físico, mental y social, participar en actividades sociales, económicas, culturales, espirituales y cívicas, y contar con protección, seguridad y atención”.</p><p>A diferencia de la mirada asistencialista, propia de los años 40 y 50, reconoce un importante catálogo de derechos centrados en el enfoque de género y en la promoción de la autonomía y autoprotección, la integridad e independencia, la participación y productividad, y la resignificación de la experiencia, de las personas mayores.</p><p>También, condena enfáticamente las prácticas viejistas, abusivas y violentas, las sujeciones, el abandono, el hacinamiento, e incluso, todo trato que los infantilice, entre otras.</p><p>El tiempo de los derechos ha llegado para quedarse.</p><p>No olvidemos que los mayores de hoy son los revolucionarios del mayo francés, los combatientes de los racismos y patriarcalismos, los conquistadores del espacio que hicieron realidad la fantasía más loca de Cyrano de Bergerac.</p><p>Respetar sus derechos no sólo es un deber jurídico. También es una deuda ética intergeneracional, y es el presupuesto político necesario para vivir una vejez con sentido de integridad.</p>]]>
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                    <![CDATA[<figure><img src="https://cdnartic.ar/96b-EASfOHdn7Xkw8a7RV3Ifn1M=/800x0/filters:no_upscale():format(webp):quality(40)/https://cdn.eleco.com.ar/media/2020/04/35a9ada5-abuelo.jpg" class="type:primaryImage" /></figure>Inspirado en el poema de Shakespeare “Siete edades de la vida”, de su obra “Como les guste, y en la actual extensión de la longevidad humana, Erik Eri...]]>
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                <updated>2021-08-28T12:28:38+00:00</updated>
                <published>2021-08-28T12:26:26+00:00</published>
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            La vejez y los disfraces de la violencia
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                    <![CDATA[<figure><img src="https://cdnartic.ar/lxamapKxLRNiHmKxnusOuowlxZA=/800x0/filters:no_upscale():format(webp):quality(40)/https://cdn.eleco.com.ar/media/2021/03/Vacunacion-Geriatricos-02-03-21-11.jpg" class="type:primaryImage" /></figure><p>El 15 de junio es el Día Mundial de Toma de Conciencia del Abuso y Maltrato en la Vejez, instituido por Naciones Unidas en el 2011. Fue en 2006 cuando la &#8220;International Network for the Prevention of Elder Abuse&#8221;, una ONG con sede en Estados Unidos y representación en muchos países, incluida la Argentina, propuso e impulsó esta iniciativa. Desde entonces, todos los años se realizan diferentes actividades para expresar oposición a los abusos, maltratos y sufrimientos infligidos a las personas a causa de su vejez.</p>
<p>La violencia es uno de los flagelos sociales que más ha crecido en la actualidad en todas partes. Sin embargo, entre los grupos poblacionales más vulnerables se encuentra el que componen las personas que transitan la vejez, con mayoría de mujeres, cuyo número sigue aumentando incluso en este marco de pandemia. El maltrato puede provocar lesiones físicas graves, sufrimiento emocional, trastornos psicológicos de larga duración, o incluso la muerte, cualquiera sea la condición física, mental, social o económica de la víctima, y puede ocurrir en el ámbito público o privado.</p>
<p>Conforme a datos de la OMS, desde el 2015, entre el 4 y el 6 % de las personas mayores del mundo han sufrido algún tipo de violencia, y se estima que una de cada diez sufre abuso, cada mes. La OMS considera también que esta cifra seguirá en aumento conforme al ritmo del crecimiento sostenido de la longevidad, lo cual torna imperiosa la toma de conciencia sobre este mal y la puesta en marcha de mecanismos para prevenirlo y erradicarlo.</p>
<p>En términos generales, es violento todo uso de la fuerza o del poder que una persona ejerce sobre otra a la que le causa un avasallamiento de su integridad, abriendo así el juego a la lógica de la dominación (relación amo-esclavo). Por ello, se trata de un fenómeno realmente complejo, multicausal y de difícil solución a corto plazo.</p>
<p>En relación con la vejez, la violencia adopta múltiples ropajes que van desde la frecuente infantilización, o su contracara, la sobreprotección, pasando por la indiferencia, el abandono, el destrato o el maltrato, para llegar a prácticas claramente violentas como la de las sujeciones, los golpes, o la manipulación y el abuso afectivo, sexual o patrimonial. Tampoco faltan las actitudes de condescendencia, tan humillantes como la cultura de la castración, dirigidas ambas a imposibilitar que la persona mayor adopte y ejecute acciones por sí misma.</p>
<p>Por último pero no por ello menos importante, es igualmente violento el humor, que suele tener como blanco un concepto degradado de vejez que se ve agigantado cuando es aplicado a las mujeres, es decir, cuando el humor se transforma ni más ni menos que en burla descarada hacia las &#8220;viejas&#8221;. Lamentablemente, la televisión argentina no se priva de este tipo de programas, que, bajo el pretexto de la libertad de expresión, pretenden divertir a costa de la ridiculización de una persona solo porque es mayor.</p>
<p>La Convención Interamericana sobre la Protección de los Derechos Humanos de las Personas Mayores (ratificada en Argentina) define al abuso, violencia y maltrato como toda &#8220;acción u omisión, única o repetida, contra una persona mayor que produce daño a su integridad física, psíquica y moral y que vulnera el goce o ejercicio de sus derechos humanos y libertades fundamentales, independientemente de que ocurra en una relación de confianza&#8221;. También, la Convención asocia la violencia con las prácticas &#8220;viejistas&#8221;, ya que todo acto de discriminación de alguien por el solo hecho de ser mayor genera sin más su invisibilizarían o exclusión, obstaculizando el ejercicio de sus derechos.</p>
<p>La violencia hacia los mayores (llamada también, gerontofobia) ha dado lugar a múltiples razones &#8220;autojustificativas&#8221; que han causado una infinidad de mitos sobre esta etapa de la vida. El estereotipo de la inutilidad, improductividad o costo social de la vejez, la idea de que los mayores son como niños (caprichosos, egoístas, incapaces de comprender la realidad), la imagen de viejos asexuados, o bien, su contracara la de los viejos verdes o lascivos, son algunos de los muchos e &#8216;ingeniosos trajes&#8217; que ejemplifican esta cultura nefasta tan naturalizada que cuesta, incluso, ponerla en palabras para describirla.</p>
<p>La pandemia ha puesto al desnudo nuestros prejuicios más ancestrales sobre la vejez, muchos de los cuales son, incluso, claramente violentos.</p>
<p>Ojalá que este 15 de junio, comencemos a quitar las caretas y disfraces a estas prácticas. Ojalá que ampliemos nuestras conciencias y trabajemos para desterrarlas.</p>
<p>&#8220;Envejecer con derechos&#8221; es una posibilidad que sólo depende de cada uno y cada una de nosotras. Sumate, decile NO a los viejismos. Decile NO a la violencia en la vejez.</p>
<p>* investigadora Principal del Conicet/UBA</p>]]>
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                    <![CDATA[<figure><img src="https://cdnartic.ar/lxamapKxLRNiHmKxnusOuowlxZA=/800x0/filters:no_upscale():format(webp):quality(40)/https://cdn.eleco.com.ar/media/2021/03/Vacunacion-Geriatricos-02-03-21-11.jpg" class="type:primaryImage" /></figure>El 15 de junio es el Día Mundial de Toma de Conciencia del Abuso y Maltrato en la Vejez, instituido por Naciones Unidas en el 2011. Fue en 2006 cuando...]]>
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                <updated>2025-07-17T15:40:04+00:00</updated>
                <published>2021-06-16T15:51:07+00:00</published>
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