<?xml version="1.0" encoding="UTF-8"?>
<feed xmlns="http://www.w3.org/2005/Atom">
    <id>https://www.eleco.com.ar/feed-autor/maximopaz</id>
    <link href="https://www.eleco.com.ar/feed-autor/maximopaz" rel="self" type="application/atom+xml" />
    <title>El Eco de Tandil</title>
    <subtitle>Entrevistas exclusivas y contenido multimedia para informarse minuto a minuto de lo que acontece en Tandil.</subtitle>
    <updated>2019-12-30T11:40:36+00:00</updated>
        <entry>
        <title>
            Inicio 2020 y las estrellas
        </title>
        <link rel="alternate" href="https://www.eleco.com.ar/opinion/inicio-2020-y-las-estrellas" type="text/html" title="Inicio 2020 y las estrellas" />
        <id>https://www.eleco.com.ar/opinion/inicio-2020-y-las-estrellas</id>
        <author>
            <name>
                <![CDATA[Máximo Paz]]>
            </name>
        </author>
        
                                <content type="html" xml:base="https://www.eleco.com.ar/opinion/inicio-2020-y-las-estrellas">
                    <![CDATA[<figure><img src="https://cdnartic.ar/c9jJ2XjXH_WaLBpXSHZDve92ce8=/800x0/filters:no_upscale():format(webp):quality(40)/https://cdn.eleco.com.ar/media/2019/12/6ae2cc06-c5_3-kepler-452-b-1024x576.jpg" class="type:primaryImage" /></figure><p>George Lucas fue un visionario de la industria de los contenidos. Sin dudas. Para filmar su primer trilogía de Star Wars no contaba con la tecnología que quería: por eso tuvo que inventar cámaras, formas de montaje audiovisual y hasta creó un sistema de sonido propio. Pero lo que aseguró que la franquicia se transformara en un objeto de culto nada tuvo que ver con los trajes, las naves espaciales; ni siquiera con la gloriosa música del compositor John Williams.</p>
<p>El secreto fue bastante simple: las primeras entregas de la película contaban una historia sólida. Lucas se basó en los principales mitos de la cultura occidental (la autoridad paternal, los deseos reprimidos, el camino del héroe redimido), para formular un storytelling poderoso que trascendería generaciones. Algo que el mismo director no pudo repetir en sus producciones posteriores. Y que más tarde, el emporio Disney no estuvo ni por asomo en condiciones de lograr. ¿Por qué?</p>
<p>Porque las primeras tres películas eran apasionadamente intrigantes. Nos proponían una trama incompleta, repleta de baches, sutiles insinuaciones, personajes complejos y secretos que sólo lograríamos comprender con el tiempo. Adelantada a su época, la primer entrega (el Episodio IV), comenzaba con un estado de cosas ya planteado. Y por cierto, en el año 1978 nos preguntábamos: ¿por qué empieza en el cuarto capítulo? Algo que entendimos varias décadas más tarde… Las últimas tres o cuatro películas de la franquicia necesitaron explicarnos todo en los primeros diez minutos. Para que no hubiera incertidumbre alguna. Allí radica su naturaleza plana, simplona y artificiosa. ¿O será que nosotros, como sociedad, no soportamos más las incógnitas y precisamos una historia ya resuelta de antemano?.</p>
<p>Redefinir-nos</p>
<p>El tiempo es un invento humano que nos permite organizar nuestro ciclo biológico. No se verifica diferencia material concreta entre el día 31 de diciembre y el 1 de enero. Pero sí existe una distancia psicológica enorme. Si hemos transitado un mal año, el próximo siempre nos redime. Si hemos postergado proyectos o sueños, tenemos delante la oportunidad de concretarlos. Y si hemos perdido la frescura, la creatividad y la capacidad de asombro, podemos de(construirnos) nuevamente y recuperarlas.</p>
<p>Ya no se trata de la proclamación de la autopercepción, autodeterminación o autoproclamación de la propia autonomía. Sino de una búsqueda mucho más fundamental, la del sentido personal en el existir. Un camino que suele estar jalonado por mayor cantidad de dudas que de certezas. De incompletitudes –como las de George Lucas- y de la necesidad de actos de fe que trascienden el imperio de la racionalidad y nos devuelven al instinto, a nuestro estado natural de gracia.</p>
<p>Star Wars no deja de ser una película. Memorable por cierto, pero es tan sólo una película. La vida presenta otras exigencias. Aún así, valga la reflexión cinéfila para reconstruir nuestras ganas de mirar hacia las estrellas y pensar un futuro distinto. Porque allí, en una galaxia muy lejana, están las preguntas que nos impulsan a seguir latiendo cada 365 días. Muy feliz año para todos.</p>
<p>(*) Decano de la carrera de Ciencias de la Educación y Comunicación Social de la Universidad del Salvador.</p>
]]>
                </content>
                                                <summary type="html">
                    <![CDATA[<figure><img src="https://cdnartic.ar/c9jJ2XjXH_WaLBpXSHZDve92ce8=/800x0/filters:no_upscale():format(webp):quality(40)/https://cdn.eleco.com.ar/media/2019/12/6ae2cc06-c5_3-kepler-452-b-1024x576.jpg" class="type:primaryImage" /></figure>George Lucas fue un visionario de la industria de los contenidos. Sin dudas. Para filmar su primer trilogía de Star Wars no contaba con la tecnología...]]>
                </summary>
                                <category term="opinion" label="Opinión" />
                <updated>2019-12-30T11:40:36+00:00</updated>
                <published>2019-12-30T11:40:36+00:00</published>
    </entry>
        <entry>
        <title>
            Internet y el espíritu de la innovación
        </title>
        <link rel="alternate" href="https://www.eleco.com.ar/opinion/internet-y-el-espiritu-de-la-innovacion" type="text/html" title="Internet y el espíritu de la innovación" />
        <id>https://www.eleco.com.ar/opinion/internet-y-el-espiritu-de-la-innovacion</id>
        <author>
            <name>
                <![CDATA[Máximo Paz]]>
            </name>
        </author>
        
                                <content type="html" xml:base="https://www.eleco.com.ar/opinion/internet-y-el-espiritu-de-la-innovacion">
                    <![CDATA[<figure><img src="https://cdnartic.ar/QUiuMCQtWV3Div01Ktv4yvNga7Q=/800x0/filters:no_upscale():format(webp):quality(40)/https://cdn.eleco.com.ar/media/2018/02/computadora-internet.jpg" class="type:primaryImage" /></figure><p>Luego de la cumbre de la sociedad de la información, celebrada en la ciudad de Túnez en 2005, un grupo de distintas asociaciones de usuarios, lideradas por la ISOC (INTERNET SOCIETY) decidieron impulsar el concepto de Sociedad de la Información, creando formalmente el Día de la Internet, a celebrarse anualmente cada 17 de mayo. La pretensión era que la red de redes se transformara poco a poco en un agente transformador de la sociedad, cerrando brechas económicas, políticas, tecnológicas y culturales.</p>
<p>Desde entonces, han pasado casi catorce años y trascendentes sucesos digitales: proliferación de los blogs, nacimiento y climax de las redes sociales (Facebook, Twitter, Instagram, Pinterest), pre dominio global de Google, difusión a escala planetaria de Youtube, nacimiento de plataformas de contenidos audiovisuales (Netflix, Amazon TV, FoxApp, Hulu, Odeon, entre muchas otras). También, durante la última década se profundizaron el ciberterrorismo, el robo y comercio ilegal de datos, y otros fenómenos preocupantes como el grooming y las fake news.</p>
<p>El bien y el mal en un bit. Amor y odio. Mentira y verdad. Balance y desbalance. Pero en el Día de Internet, propongo al lector olvidar la grieta digital, y recuperar el espíritu innovador que, sin quererlo, la red inauguró allá, en los albores del siglo XXI. </p>
<p>Porque tal vez no todos recuerden que Internet nace como un proyecto militar durante la guerra fría: Estados Unidos deseaba crear una red sin centro, en donde cada nodo (cada núcleo) de esa red, pudiera resistir un ataque de la Unión Soviética o del bloque comunista, y de esa forma preservar datos financieros, estatales o corporativos; fundamentales para cualquier potencia. Su primer nombre fue ARPA-NET. </p>
<p>Pero pronto, los &#8220;viejos hippies&#8221; de Europa (sir Tim Berners-Lee, creador de la WWW), y de Estados Unidos (&#8220;Vint&#8221; Cert y Robert Khan, creadores del protocolo TCP/IP, o Paul Barand, de la RAND Corporation), se dieron cuenta de que la &#8220;red de redes&#8221;, podía servir para muchas más cosas que rivalizar con la Unión Soviética y los países del &#8220;bloque del este&#8221;. De manera irreverente, estos investigadores y profesores universitarios fueron verdaderos disruptivos: usaron los fondos del estado norteamericano con el objetivo de experimentar y crear innovación, olvidando las pretensiones belicistas de los jefes militares y políticos de la época.</p>
<p>Por eso Internet, no es la creación de una persona en particular. Sino que en su génesis se encuentra la filosofía misma de la colaboración: fue necesario que distintas tecnologías desarrolladas en distintas ciudades y países, confluyeran para que la red fuera una verdadera revolución tecnológica y creciera exponencialmente en pocos años. El espíritu de la libertad y la búsqueda de nuevas fronteras está inscripto en la web, en su ADN digital.</p>
<p>Así, los dos primeros nodos (núcleos) conectados de Internet (en 1969, y su nombre era ARPANET), fueron dos universidades: la UCLA (Universidad de California en Los Angeles) y la Universidad de Utah. El objetivo: compartir datos científicos y académicos. Algo muy lejano a los fines bélicos que se pretendían inicialmente. Y que tenía mucho que ver con el futuro que venía.</p>
<p>Porque la verdadera innovación surge en un ámbito de libre expresión e intercambio. Sin quererlo, el movimiento flower power al que adscribían estos científicos, creó las condiciones para que todo nuestro mundo cambiara.
Y hoy, treinta años después de su surgimiento, la Internet coquetea con sus objetivos más altruistas, al ser un agente de esa fuerza creativa. Y esto se replica, cada vez que usamos la red en forma positiva, y encontramos una mejor versión de nosotros mismos. Feliz día.</p>
<p>(*) Decano de Ciencias de la Educación y Comunicación Social de la Universidad del Salvador.</p>
]]>
                </content>
                                                <summary type="html">
                    <![CDATA[<figure><img src="https://cdnartic.ar/QUiuMCQtWV3Div01Ktv4yvNga7Q=/800x0/filters:no_upscale():format(webp):quality(40)/https://cdn.eleco.com.ar/media/2018/02/computadora-internet.jpg" class="type:primaryImage" /></figure>Luego de la cumbre de la sociedad de la información, celebrada en la ciudad de Túnez en 2005, un grupo de distintas asociaciones de usuarios, liderada...]]>
                </summary>
                                <category term="opinion" label="Opinión" />
                <updated>2019-05-16T11:26:58+00:00</updated>
                <published>2019-05-16T11:26:58+00:00</published>
    </entry>
        <entry>
        <title>
            Redes sociales: avatares de la segmentación total
        </title>
        <link rel="alternate" href="https://www.eleco.com.ar/opinion/redes-sociales-avatares-de-la-segmentacion-total" type="text/html" title="Redes sociales: avatares de la segmentación total" />
        <id>https://www.eleco.com.ar/opinion/redes-sociales-avatares-de-la-segmentacion-total</id>
        <author>
            <name>
                <![CDATA[Máximo Paz]]>
            </name>
        </author>
        
                                <content type="html" xml:base="https://www.eleco.com.ar/opinion/redes-sociales-avatares-de-la-segmentacion-total">
                    <![CDATA[<figure><img src="https://cdnartic.ar/w827OVihWNs2IdfxEbcx0iIhQ7s=/800x0/filters:no_upscale():format(webp):quality(40)/https://cdn.eleco.com.ar/media/2018/06/FB-1440x808.jpg" class="type:primaryImage" /></figure><p>Facebook es para mayores de 35. Twitter para informarse y discutir, sobre todo de política. Match.com está dirigido a aquellos que buscan una relación estable. Pinterest se concentra en los amantes del diseño. Instagram es más utilizado por los milleniales y centeniales, aunque todo indica que ya se están yendo de ahí y que prefieren Youtube.</p>
<p>La utopía del marketing se hace carne en Internet, un lugar en donde todo se puede segmentar, medir y controlar. No es una idea nueva: lo digital como un espacio foucoultiano, en donde el panóptico gira y (nos) controla, mide y registra desde cualquier no-lugar. Lo que en la sociedad del hiperconsumo sería la delicia para los expertos en marketing.</p>
<p>Pero algo parece andar mal en el País de las Maravillas digitales. En los últimos cinco años, los estrategas de las marcas globales se preguntan cada vez más con mayor preocupación; cómo hacer para que sus productos lleguen con fuerza al segmento más joven de la población. Nómades empedernidos, los nativos digitales y los nativos de la pantalla táctil parecen evitar una y otra vez las campañas de aquellos que tienen la responsabilidad de vender.</p>
<p>¿Dónde? ¿Cuándo? ¿Por qué?</p>
<p>De acuerdo con un estudio realizado por la Defensoría del Pueblo del Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires, el 98% de los alumnos de sexto y séptimo grado de las escuelas porteñas (públicas y privadas) utiliza redes sociales y también un 98% consume contenidos en la plataforma Youtube.</p>
<p>Parecería fácil comunicarse con este grupo etario, que sin embargo, rechaza con insistencia los mensajes publicitarios. Cabe mencionar tan solo la ola de indignación que se produjo en enero pasado, cuando Brian Acton, co-fundador de Whatsapp, anunció que la aplicación correrá publicidad entre las publicaciones que los usuarios pongan en sus &#8220;estados&#8221;. El mismo Acton había asegurado en 2012 que Whatsapp &#8220;nunca iba a tener publicidad&#8221;.</p>
<p>Tal vez el problema radica en que los anunciantes continúan demasiado preocupados en el aspecto cuantitativo del problema, y pocos se han preguntado por su dimensión cualitativa. Porque Internet es una poderosa herramienta estadística que refleja en números las preferencias de los usuarios, pero nos dice poco acerca de sus motivaciones más profundas.</p>
<p>Los más jóvenes consumen medios y redes en forma segmentada y navegan de manera fragmentada, pero reconocen y hacen puerto en aquello que les representa un valor. En los contenidos en donde pueden verse reflejados. Celebran con mismo fervor aquello que tiene que ver con las emociones fundamentales. Plataformas como Netflix han sabido comprender muy bien esta dinámica.</p>
<p>Para los medios tradicionales el desafío continúa latente: dejar de ver a las audiencias como un market-share estático, y empezar a entenderlas como un organismo vivo, que aprende y participa en la co-producción de la conversación. O sea, vencer el miedo al cambio y tratar de comprender mejor las motivaciones e incentivos que los jóvenes usuarios buscan en el universo digital.</p>
<p>Porque como escribió en 1996 Jaques Attali, político y por entonces consejero del Estado Francés, la historia -como Internet- es un laberinto. Y en un laberinto, la mejor forma de encontrar la salida es perderse, aprendiendo en el camino.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>(*) El autor es Decano de Ciencias de la Educación y Comunicación Social de la Universidad del Salvador.</p>
]]>
                </content>
                                                <summary type="html">
                    <![CDATA[<figure><img src="https://cdnartic.ar/w827OVihWNs2IdfxEbcx0iIhQ7s=/800x0/filters:no_upscale():format(webp):quality(40)/https://cdn.eleco.com.ar/media/2018/06/FB-1440x808.jpg" class="type:primaryImage" /></figure>Facebook es para mayores de 35. Twitter para informarse y discutir, sobre todo de política. Match.com está dirigido a aquellos que buscan una relación...]]>
                </summary>
                                <category term="opinion" label="Opinión" />
                <updated>2019-04-09T11:21:45+00:00</updated>
                <published>2019-04-09T11:21:45+00:00</published>
    </entry>
    </feed>