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    <title>El Eco de Tandil</title>
    <subtitle>Entrevistas exclusivas y contenido multimedia para informarse minuto a minuto de lo que acontece en Tandil.</subtitle>
    <updated>2026-02-09T11:03:37+00:00</updated>
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            Yo, el empedrado
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                <![CDATA[Néstor Dipaola]]>
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                    <![CDATA[<figure><img src="https://cdnartic.ar/mG0i7R2683eaaRS4xoF3TsshCno=/800x0/filters:no_upscale():format(webp):quality(40)/https://cdn.eleco.com.ar/media/2026/02/adoquines_sarmiento_2.jpeg" class="type:primaryImage" /></figure><p>Recuerdo perfectamente mi ancha sonrisa allá lejos y hace tiempo. Fue por mil ochocientos ochenta, más o menos, en estas callecitas en las que se respiraba aire puro y el progreso se abrazaba con la identidad, con la belleza, con la artesanía.</p><p>Por entonces fui yo, el empedrado, quien tuvo que consolar a esa tierra ancestral que a veces se mezclaba con malezas y pajonales y se convertía en barro tras las lluvias. Le dije que su misión en el mundo era más importante que la mía, por eso de la producción. Le informé que el dinamarqués Juan Fugl ya había empezado a sembrar trigo y que el ejemplo se estaba expandiendo. Y que yo no llegaba para desplazarla sino para complementarla.</p><p>Tal vez más vieja y más canchera que yo, que como granito tengo solamente dos mil millones de años, la tierra me preguntó hasta cuándo me iría a quedar en estas callecitas: -Para siempre, le respondí con orgullo y felicidad. Me dijo que no me hiciera muchas ilusiones: “El ser humano te usa y luego te abandona”, me insinuó. No le creí. Me sentía inmensamente feliz de serle útil a Tandil, a mi gente. Por entonces La Movediza –nuestra Madre en este valle- todavía oscilaba orgullosa, aunque a mí me confesó que ya se estaba cansando de tanto barreno, tanto estruendo provocado por las canteras que se montaron ahí alrededor, a pocos metros.</p><p>Sé que los tandilenses me tienen cariño. Y hablan de mí como si yo, el empedrado, hubiera nacido en esta ciudad. Pero no es así. Hace algo más de 1.500 años, los romanos utilizaron esclavos para empedrar las calles de aquel monumental imperio. Y en toda Europa me muestran con orgullo. En Sudamérica estoy en varios países.</p><p>En Tandil sigo presente en unos cuantos lugares. Pero han cometido conmigo atropellos incomprensibles, asfaltando calles del hermoso Barrio de la Estación y la cuadra de 4 de Abril entre Mitre y Marconi, justo ahí, donde está el Museo Histórico. ¡Qué contradicción!</p><p>Ahora la emprendieron por la Plaza de las Carretas. Recuerdo a los caballos de los carreros, llegar algo cansados pero felices de poder dormitar en mi cuerpo que sonreía orgulloso.</p><p>Me han dicho que por lo menos dos concejales prometieron ocuparse de mi preservación, hacia el futuro. Tengo entendido que son 20. Por favor, les pido prisa y que se vayan sumando los demás.</p><p>También me he enterado que el viernes 13 habrá en ese lugar, una reunión de vecinos que &nbsp;quieren defenderme.</p><p>Les agradezco infinitamente.</p><p>Me han hecho emocionar, a tal punto de que les aseguro que yo estoy siempre dispuesto a poner el cuerpo esperando las intervenciones que se necesiten para volver a estar bien. En cuanto a los costos, salgo más barato al Estado porque soy roca añeja, durísima, capaz de resistir cientos de años más. Y podría ocasionar también divisas por la atracción turística que en cualquier parte provoca todo lo antiguo bien tratado.</p><p>Gracias nuevamente y no dejen de defenderme, que no los defraudaré.</p>]]>
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                <published>2026-02-09T11:03:37+00:00</published>
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            La Biblioteca Salceda, como formidable espacio cultural que debemos conservar
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                <![CDATA[Néstor Dipaola]]>
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                    <![CDATA[<figure><img src="https://cdnartic.ar/qE18lpeW1_elE-n7wLVYf6MMlq0=/800x0/filters:no_upscale():format(webp):quality(40)/https://cdn.eleco.com.ar/media/2024/06/biblioteca_salceda_105_anos_13_06_24.jpeg" class="type:primaryImage" /></figure><p>Juro que cuando en alguna parte vi un cartel que decía “No al vaciamiento de la Biblioteca Salceda”, pensé en alguna noticia falsa. “¿Quién la va a vaciar”?, me pregunté. Luego supuse que a lo mejor, por falta de espacio, estaban regalando libros. Cosa que hoy es muy común y no está mal que se haga, sobre todo cuando se trata de textos repetidos o absolutamente desactualizados.</p><p>Cuando me enteré que el eje del problema era el propio Club y Biblioteca Ferrocarril Sud, no lo podía creer. Es que realmente, no se puede creer, porque la institución nació, casi 107 años atrás, precisamente con ambos destinos. Nada más, ni nada menos.</p><p>Si bien es cierto que durante mucho tiempo estos espacios funcionaron exclusivamente con la misión de prestar libros a los asociados para llevarlos por una semana a la casa o para consulta en sala, los tiempos fueron cambiando.</p><p>En las últimas décadas, aunque el libro en la versión papel felizmente sigue vivo, se consultan menos que antes los volúmenes con contenido educacional o científico. Aunque el libro siempre es más confiable, la mayoría tiende a consultar por Internet. Para la narrativa, poesía y afines, debe acudirse al soporte papel, ya que por el momento casi ningún autor publica su obra en formato tradicional y también digital.</p><p>Por eso, la Biblioteca Salceda, al igual que las demás, continúa cumpliendo aquella antigua misión, pero ha tenido que avanzar hacia estructuras culturales participativas y de intercambio, como el desarrollo de cursos y talleres, charlas abiertas e inclusive la intervención de una librería alternativa y cooperativa que enriquece aun más la noble misión social del espacio.</p><p>Como si fuera poco, la biblioteca no lleva un nombre “común”, o puesto al azar. Se llama “Juan Antonio Salceda”, en homenaje a uno de los más notables intelectuales de la ciudad, nacido en España en 1907 pero con toda su trayectoria realizada en Tandil, hasta su fallecimiento en 1983. Fue un gran escritor y poeta, pero que, como si fuera poco, fue directivo de Ferro e incluso presidente de la institución.</p><p>Pero esta paradoja tiene más aristas insólitas todavía. Una de ellas, el hecho de que las numerosas y excelentes actividades que se desarrollan, no hacen más que favorecer y prestigiar al propio club, porque todo el mundo sabe que dicho centro cultural funciona allí, en Ferro. Otra, se relaciona con la circunstancia de que desde hace varios años, existe la Asamblea del Barrio de la Estación, que cumple un muy buen trabajo en defensa de la historia, el patrimonio y la identidad de la barriada.</p><p>Y por último, debe mencionarse la circunstancia de que este maravilloso trabajo de la gente de la biblioteca, con la nieta de don Juan Antonio a la cabeza - María Salceda- se gestó a partir de una comisión directiva anterior y relativamente reciente. O sea, no fue ninguna “locura aislada”. Entre otros, recuerdo a Ezequiel “Boiti” Lester como presidente y Carlos Doménez como vice. Eran tiempos difíciles en lo institucional pero fueron años en que Ferro dio un enorme ejemplo en cuanto a poder recuperarse de la mejor manera, en distintos rubros.</p><p>Honestamente, no tengo idea quiénes son los actuales directivos. En este momento, ni siquiera estoy en Tandil, pero me enteré y me quiero sumar a esta noble causa. Me queda la esperanza de que, tal como señalé al comienzo de esta nota, se trata de una “falsa alarma”. Otra posibilidad es que los integrantes de la comisión actual tengan las mejores intenciones para seguir haciendo grande a Ferro, pero desconocen la historia. En una de esas, no saben quién fue en Tandil el escritor Juan Antonio Salceda. De pronto no tienen por qué saberlo. Y quizás no lograron analizar la enorme importancia que hoy en día cumplen estos espacios culturales integrales, para cualquier ciudad, cualquier barrio y cualquier club. Por todo esto, supongo que habrá final feliz.</p>]]>
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                    <![CDATA[<figure><img src="https://cdnartic.ar/qE18lpeW1_elE-n7wLVYf6MMlq0=/800x0/filters:no_upscale():format(webp):quality(40)/https://cdn.eleco.com.ar/media/2024/06/biblioteca_salceda_105_anos_13_06_24.jpeg" class="type:primaryImage" /></figure>Juro que cuando en alguna parte vi un cartel que decía “No al vaciamiento de la Biblioteca Salceda”, pensé en alguna noticia falsa. “¿Quién la va a va...]]>
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                <updated>2025-12-22T07:15:02+00:00</updated>
                <published>2025-12-22T07:15:00+00:00</published>
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            “Puedo abrir las ventanas al mundo y dejarte volar”
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                <![CDATA[Néstor Dipaola]]>
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                    <![CDATA[<figure><img src="https://cdnartic.ar/E4Ux2Ri2bGImLFfLzGrCTDuGOJI=/800x0/filters:no_upscale():format(webp):quality(40)/https://cdn.eleco.com.ar/media/2025/12/julieta_etcheverry.jpeg" class="type:primaryImage" /></figure><p>Entrevista de Néstor Dipaola</p><p>Tal como publicó oportunamente este diario, entre los últimos días de octubre y comienzos de noviembre, se realizó en Tandil la Semana Nacional Vasca, con la participación de más de mil personas procedentes de la Argentina y Uruguay pero en gran medida, esta vez, del propio País Vasco. Aunque se trata de un importante acontecimiento anual, la última ocasión que tuvo a Tandil como sede había sido en 1992.</p><p>Las actividades fueron atractivas y variadas, sobre todo en facetas claves como el deporte y la cultura. Una de las innovaciones constituyó la organización de un concurso literario nacional. En él, la tandilense por adopción Julieta Etcheverry obtuvo una importante mención, con una carta imaginaria de Pio Baroja a Martín Zalacaín, el famoso personaje de su novela: “Ahora, mi amado, es el tiempo de separarnos. Después de haber construido juntos la trama de tu historia, ha llegado el momento en que puedo abrir las ventanas al mundo y dejarte volar”.</p><p>&nbsp;</p><p>Médica y artista múltiple</p><p>&nbsp;</p><p>Entrerriana de origen, Julieta Etcheverry hace mucho tiempo eligió Tandil como su lugar en el mundo. De profesión médica nefróloga, se involucró rápidamente en el mundo cultural de la ciudad y en particular las letras, la música y las artes plásticas, que son pasiones que pone en práctica muy bien, para deleite suyo pero también de sus muchos seguidores que la han acompañado en sus muestras de pinturas, han leído sus libros de relatos y poemas o han escuchado canciones por parte de grupos locales. En sus escritos se destaca un perfil decididamente identitario.</p><p>Por eso, en 2001 presentó en esta ciudad su primer libro, “Tiempo”, con textos e ilustraciones propias. Poco después sería el turno de “Tandilia”, que más adelante transformó en un maravilloso espectáculo poético-musical con la participación del grupo “Surcanto”, en el Centro Cultural Universitario.</p><p>Es descendiente de inmigrantes vascos y ello la motivó a presentarse en el concurso mencionado. Su trabajo se denominó “Cartas en torno a Martín Zalacaín”. Por tal motivo, decidimos entrevistarla.</p><p>&nbsp;</p><p>Un viaje, el idioma Vasco y el concurso literario</p><p>&nbsp;</p><p>-¿Cómo surgió la idea de participar activamente?</p><p>-En abril de 2024 decidimos encontrarnos con mi hijo menor Emanuel, que vive en Tokio, en un punto intermedio para acortar las distancias y elegimos el País Vasco, la tierra de mis ancestros que yo aún no conocía. Viajamos desde Madrid a Bilbao y luego en auto a San Sebastián y San Jean de Luz, en un recorrido inolvidable entre rutas serpenteantes por la zona de Guipúzcoa, entre el mar y las montañas. Llegamos hasta Bayonne y Bordeaux, en el sur de Francia.</p><p>-¿Y sin duda con la motivación y ansiedad por recorrer la zona de los antepasados…?</p><p>-Totalmente. Yo tenía algunas referencias de que mi bisabuelo Louis Etcheverry había salido de Saint Jean de Luz, en el país Vasco francés, pero fue mi hijo quien sintió una motivación especial para ubicar los datos. Así fuimos a Ziburu (en francés Ciboure) el pueblo donde nació, contiguo a Saint Jean de Luz y a varios pueblos cercanos buscando el acta de nacimiento, e imaginando la vida en esos pueblos por los años 1800. Sentí que estaba recuperando una parte de mi identidad que había estado latente, pero ahora que se había despertado podía reconocerla claramente.</p><p>-¿Y qué pasó al regresar a Tandil?</p><p>-Lo primero que se me ocurrió fue estudiar Euskera. El Centro Vasco Gure Etxea (que significa Nuestra Casa), me brindó la posibilidad de seguir conociendo más de la cultura y las tradiciones de esta etnia milenaria a través de las clases Lengua Vasca, a cargo de la profesora Beatriz Poumé. Allí se propuso la lectura de la novela de Pío Baroja publicada en 1908 “Las Aventuras de Martín Zalacaín” y la participación en el concurso literario.</p><p>-¿Cómo fue la elección del tema?</p><p>-Imaginé una carta del autor al protagonista de la novela, como una manera de contar mi interpretación sobre lo que Pío Baroja deja traslucir acerca del espíritu creativo y noble del pueblo vasco y de expresar mi alegría de recuperar este legado.</p><p>&nbsp;</p><p>El trabajo literario premiado</p><p>Autora: Julieta Etcheverry. Título: Partitzeko tenorea (Tiempo de separarnos).</p><p>Tandil, octubre de 2025</p><p>Martín Zalacaín:</p><p>Te escribo desde este rincón austral del continente americano, mientras transcurre una primavera variable y destemplada como los tiempos que hoy nos tocan vivir.</p><p>Al leer tus aventuras me he transportado más de un siglo atrás en el tiempo, hacia esas tierras desde donde un día lejano de 1850 partió mi bisabuelo vasco, (contemporáneo tuyo), e imaginé esta carta que seguramente te gustará leer.</p><p>&nbsp;</p><p>Madrid, octubre de 1908.</p><p>Querido hijo mío:</p><p>Como canta la antigua canción: “Orai duzu ene maitea, partitzeko tenorea” ahora, mi amado, es el tiempo de separarnos.</p><p>Después de haber construido juntos la trama de tu historia, ha llegado el momento en que puedo abrir las ventanas al mundo y dejarte volar.</p><p>Con manos temblorosas sostengo estas páginas con el relato de tu vida y como todo padre, no puedo evitar sentir orgullo y emoción. Ella encarna todo el espíritu noble de nuestro pueblo, que transcurre entre la lucha por la libertad, la supervivencia y el amor en tiempos de guerra, siendo capaz de soportar el paso de los invasores a través de los siglos de norte a sur y de sur a norte, sin nunca perder su identidad.</p><p>Aunque las circunstancias que te tocaron vivir fueron duras, (la miseria, el hambre, el abandono, la orfandad, y otros tantos males que habitan este mundo) nada podrá borrar tu origen hidalgo y noble y tu espíritu luchador y aguerrido.</p><p>Unas veces héroe, otras villano y esencialmente humano, llevas en tus genes de una etnia milenaria un legado poderoso: el instinto de preservación y la inteligencia, que logran transformar las dificultades en oportunidades y enfrentar la vida con valentía frente a la hipocresía reinante en todos los tiempos.</p><p>Fiel en el amor, puedes dar la vida por lo que amas aun a costa de perderla, mientras tu espíritu libre, aventurero, juega con la adversidad y desafía el peligro.</p><p>&nbsp;</p><p>Hoy, al dejarte volar, quiero darte mi bendición en este viaje que emprendes trascendiendo al tiempo y la distancia.</p><p>Sueño con que tu historia sirva para inspirar a tus hermanos, aquellos que hoy viven en países lejanos, y también a los que habitamos esta tierra gloriosa aquí en el corazón del Euskal Herría, rodeada del mar y las montañas.</p><p>Tu padre espiritual, Pio Baroja</p>]]>
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                    <![CDATA[<figure><img src="https://cdnartic.ar/E4Ux2Ri2bGImLFfLzGrCTDuGOJI=/800x0/filters:no_upscale():format(webp):quality(40)/https://cdn.eleco.com.ar/media/2025/12/julieta_etcheverry.jpeg" class="type:primaryImage" /></figure>Entrevista de Néstor DipaolaTal como publicó oportunamente este diario, entre los últimos días de octubre y comienzos de noviembre, se realizó en Tand...]]>
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                <updated>2025-12-06T04:30:02+00:00</updated>
                <published>2025-12-06T04:30:00+00:00</published>
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            Antonio Santamarina, más allá de libros y pioneros
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                <![CDATA[Néstor Dipaola]]>
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                    <![CDATA[<figure><img src="https://cdnartic.ar/5aw8xIyOVtFzVyYKKMBo4ked1MY=/800x0/filters:no_upscale():format(webp):quality(40)/https://cdn.eleco.com.ar/media/2025/08/antonio_santamarina_2.jpg" class="type:primaryImage" /></figure><p>Por: Néstor Dipaola</p><p>Aquella mañana de abril de 1994 se presentó tibia. Con mi infaltable mochila al hombro, yo andaba con algunos ejemplares de mis primeros libros publicados. En un local de la Galería de los Puentes, había una librería que muchos la llamaban “nueva”. Tal vez lo era, al lado de otras que venían de mucho tiempo atrás.</p><p>En ese local de la calle 9 de Julio al 500, me recibió Antonio Santamarina.</p><p>-Buen día, mucho gusto.</p><p>-Mire… ¿podré dejar un par de libros en consignación…?</p><p>Y esa timidez del primer encuentro la perdí en contados minutos. Aquel nieto de quien había sido Intendente de Tandil no sólo aceptó gustoso sino que me felicitó sin haber leído el libro, ya que estaba enterado “a través de la prensa y me gusta darle prioridad a los nuestros, a los escritores locales”. Me invitó a sentarme, charlamos bastante y allí empezamos a cultivar, ambos, una muy linda amistad.</p><p>Antonio nos dejó el primero de agosto pasado, con 88 años. Vamos a extrañar, entre otras cosas, su sinceridad, su don de buena gente, algo que, en medio de un mundo particularmente empobrecido de valores, implica muchísimo.</p><p>Por entonces, él hacía poco tiempo que había decidido radicarse definitivamente en Tandil, aunque por supuesto, frecuentaba la ciudad desde niño. Con su familia transcurría las vacaciones veraniegas en la estancia Bella Vista, la primera que inauguró en estos pagos su bisabuelo Ramón.</p><p>Había nacido el 4 junio de 1937 en la casona paterne la avenida Santa Fe 958, cerca del barrio porteño del Retiro, en la antigua vivienda -ya demolida- que perteneció a su abuelo, nacido en 1880. Pero Tandil había sido siempre su “norte”, hasta que pudo instalarse.</p><p>Una de las primeras cosas que me dijo fue que él recién se había dado cuenta de la importancia que posee el apellido Santamarina en esta ciudad cuando se radicó aquí. Sin ir más lejos, su local libresco de esa galería estaba ubicado en el predio de la vivienda que había construido don Ramón, muchas décadas atrás. Y que entre otras cosas, funcionó el club Santamarina por varios años, desde la década de 1930, hasta que la institución fue construyendo la sede de Yrigoyen 662 que ahora ocupa el Centro Cultural Universitario. Pero en el sitio donde ahora se encuentra la galería se realizaron, por ejemplo, las primeras grandes veladas de boxeo en el Tandil.</p><p>Una de las cosas que recuerdo de Antonio y que habla muy bien de su noble manera de ser, es que cada vez que retornaba a su local, lo primero que hacía, tras el saludo, era llevar su mano al cajón del escritorio para pagarme los ejemplares que había vendido en esos días, así fuesen apenas uno o dos…</p><p>Otros escritores, intelectuales y amigos frecuentamos ese local y luego el que tuvo en Belgrano 721. Se hablaba de libros, de autores, de filosofía, de la vida. Nunca se despegó de esa actividad, aunque no tuviese local a la calle. Siguió relacionado con gente del rubro y por eso nos encontrábamos y compartíamos la mesa en los festejos aniversario que organizaban Alicia Laco y las queridas “chicas de Alfa”.</p>Fútbol, desde el potrero del barrio Retiro<p>Pero falta agregar que en sus locales se hablaba también de fútbol. Fue un apasionado hincha de Estudiantes de La Plata y fundó la peña “pincha” en Tandil. Practicó el deporte más popular desde chico. Durante aquella niñez en Retiro, formó parte de un equipo denominado “Halcón Negro”. Disputaban los torneos en la plaza San Martín en aquella “Buenos Aires del cuarenta... si te dejaran volver…”, como dice la letra tanguera. Más adelante fundó el club “Yarará”, en San Isidro, en el que se desempeñó como capitán del equipo. Luego, en la provincia de Río Negro fue jugador y técnico en Choele Choel y en Luis Beltrán. En esta última localidad tuvo una chacra de manzanas. Despuntó el vicio jugando de “back central” -el antiguo número 2- en el equipo de Unión de esa ciudad. Simultáneamente, y por cinco años, fue técnico de la selección del Valle Medio en aquellas célebres competencias por la Copa Adrián Beccar Varela, que abarcaban todo el país.</p><p>En Tandil, seguía intensamente los pasos del equipo de Ramón Santamarina y en el año 2010 fue uno de los oradores en el acto realizado en el teatro Alfa de la Universidad, por la recuperación del nombre de la institución.</p>Memorias del abuelo<p>En 2013, cuando me tocó escribir el libro relacionado con el centenario del “Club y Biblioteca Ramón Santamarina”, lo entrevisté especialmente en su casa, con ese motivo. Lo hice como amigo, como gran futbolero que fue siempre Antonio, pero sobre todo porque su abuelo tuvo mucho que ver con los orígenes del aurinegro. Hablamos intensamente de aquel Antonio que entre otras realizaciones para Tandil en su gestión, fue el principal artífice de la plaza, sus estatuas y diseño, del Palacio Municipal, y el ideólogo del Parque Independencia.</p><p>Antonio recordaba, entre tantas cosas, que su antepasado tenía un cuadro con un banderín del club, en aquella casa de la avenida Santa Fe. Y nos dijo:</p><p>“Me provoca mucha alegría saber que él estuvo presente en aquellos días fundacionales de este club que al margen de las vicisitudes vividas, sigue siendo el más popular de Tandil, por lo menos en lo que a fútbol respecta”.</p><p>Sin embargo, Antonio me confesaba en aquella entrevista:</p><p>“Él nunca me contaba nada, ni la historia relacionada con el club ni todo lo que tuvo que ver con las obras públicas que aquí realizó. No sé si por modestia o porque en aquella época no se hablaba demasiado entre padres e hijos o entre abuelos y nietos; ahora hay más comunicación. Tampoco me decía nada acerca de Ramón, su padre, ni de su hermano Ramón segundo, que había nacido aquí en Tandil en el año 1866 y también se implicó mucho con esta ciudad”.</p><p>Ya en la faz más íntima, respecto de sus encuentros con su abuelo Antonio, decía:</p><p>“Él salía de Bella Vista con su automóvil y empezaba a recorrer conmigo la ciudad. Estoy hablando de comienzos de la década del cincuenta. Yo era adolescente. Era un hombre de pocas palabras. Tenía una mirada muy peculiar, te dabas cuenta cuando estaba contento por su sonrisa, le brillaban los ojos. Era afectuoso, a su manera”.</p><p>“Tuvo caballos pura sangre de carrera y me llevaba al Hipódromo de Tandil. Pero no le gustaba apostar, lo hacía muy de vez en cuando. Fue amigo de Irineo Leguisamo, aquel extraordinario jóckey al que le cantó Carlos Gardel …”.</p>El abuelo y la política<p>“Fue ante todo un político de raza”, enfatizaba Antonio nieto en aquel momento. “Era adversario de Perón, pero jamás le escuché hablar mal de él. A esa casa de Santa Fe concurrían políticos de todos los partidos, conservadores que eran correligionarios suyos, pero también radicales o comunistas, por ejemplo. Y en el parque de Bella Vista hay una gran foto en la que está él con Alfredo Palacios, que como es sabido fue el primer diputado socialista de América. A mi abuelo le gustaba pararse en la plaza de Mayo para hablar mano a mano con la gente, discutía con ganas. Lo respetaban. Una de las personas que recuerdo invitaba a comer a su casa era Domingo Mercante, gobernador peronista de la provincia de Buenos Aires. Y eso que él llegó a estar un tiempo preso en uno de los primeros gobiernos peronistas. Pero jamás tuvo rencor ni hablaba mal de nadie”.</p>]]>
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                    <![CDATA[<figure><img src="https://cdnartic.ar/5aw8xIyOVtFzVyYKKMBo4ked1MY=/800x0/filters:no_upscale():format(webp):quality(40)/https://cdn.eleco.com.ar/media/2025/08/antonio_santamarina_2.jpg" class="type:primaryImage" /></figure>Por: Néstor DipaolaAquella mañana de abril de 1994 se presentó tibia. Con mi infaltable mochila al hombro, yo andaba con algunos ejemplares de mis pri...]]>
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                <updated>2025-08-17T03:00:05+00:00</updated>
                <published>2025-08-17T03:00:00+00:00</published>
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            Otra muerte en la 226… y hasta el semáforo lloró
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                <![CDATA[Néstor Dipaola]]>
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                    <![CDATA[<figure><img src="https://cdnartic.ar/3ARK1BtUkO2K2iFVurP_mQSjodk=/800x0/filters:no_upscale():format(webp):quality(40)/https://cdn.eleco.com.ar/media/2025/06/ruta_226ventas_de_papa.JPG" class="type:primaryImage" /></figure><p>Desde hace casi tres décadas, quien escribe estas líneas ha publicado diversos artículos en este diario, relacionados con la extrema peligrosidad de la ruta 226 en el sector urbano de Tandil. Hoy, ya formalmente retirado de la actividad periodística, lo vuelvo a hacer, porque en el medio se continúan registrando muertos que son nuestros, son del pago.</p><p>Desde el primer momento hemos dicho que la única solución es la instalación de semáforos, porque cualquier otra obra de cierto costo va a quedar postergada indefinidamente, como realmente viene aconteciendo. Durante muchos años, se nos respondía que eso era poco menos que una locura. Las respuestas más “suaves” tenían que ver con la “imposibilidad” por ser de jurisdicción nacional. En este momento, estoy escribiendo estas líneas en la ciudad de Termas de Río Hondo, Santiago del Estero, en un bar ubicado precisamente junto a la ruta nacional 9. Los semáforos aquí llevan más de 20 años. Muchas decenas están sobre la ruta 3, a la salida de Buenos Aires y hacia el sur, a la altura de Neuquén. Y tantos otros ejemplos. Siempre hemos preguntado: “¿Es nacional? ¿Ah, sí? ¿Tenemos miedo de que se atrevan a erradicarlo, una vez instalado?” Hasta la vecina Rauch, con menos habitantes, tuvo que hacer algo y hace décadas construyeron varios lomos de burro sobre la Ruta 30.</p><p>Coincidimos en que los conductores de vehículos deben tener extrema precaución, tanto en rutas como en calles y avenidas urbanas. Hemos sostenido en otros artículos, que los legisladores tendrían que redactar leyes para endurecer las penas para los irresponsables y asesinos al volante. La imprudencia extrema sólo se va a corregir con cárcel efectiva para quien mata con su vehículo. Pero esto es, puntualmente, otra cosa. Es una ruta que no es tal. Es una avenida lisa y llana. Que no solamente provoca muertos que son nuestros, sino que ocasiona en miles de vecinos, inauditas molestias y pérdidas de tiempo por tener la ciudad partida en dos.</p><p>Nadie sabe cómo hacer para cruzar. Me he enterado que en los últimos días ha habido “festejos” porque se nos prometió de una vez por todas, la semaforización, es decir, esa idea tan loca… ¡No!, por favor. ¡Pasarán más mil años! Hagámoslo nosotros, es decir, el municipio. Y luego, de a poco, hagamos apertura de calles y el resto de la urbanización. Pero el primer paso es muy urgente. Y si en su momento se colocaron de manera rápida semáforos en avenida Don Bosco, esta obra en la “Avenida 226” no debiera demorar ni siquiera diez días más.</p><p>Dicen que hay semáforos “inteligentes”. Lo creo. Además, son sensibles. Ante esta otra muerte evitable, todos los semáforos de Tandil se han puesto a llorar.</p>]]>
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                    <![CDATA[<figure><img src="https://cdnartic.ar/3ARK1BtUkO2K2iFVurP_mQSjodk=/800x0/filters:no_upscale():format(webp):quality(40)/https://cdn.eleco.com.ar/media/2025/06/ruta_226ventas_de_papa.JPG" class="type:primaryImage" /></figure>Desde hace casi tres décadas, quien escribe estas líneas ha publicado diversos artículos en este diario, relacionados con la extrema peligrosidad de l...]]>
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                <updated>2025-07-21T09:51:17+00:00</updated>
                <published>2025-07-21T09:51:17+00:00</published>
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            Senasa Tandil, el sentido común y una gatita que podrá viajar
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                <![CDATA[Néstor Dipaola]]>
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                    <![CDATA[<figure><img src="https://cdnartic.ar/xV1g7mG27wMNo0fMxmZeraYZqVM=/800x0/filters:no_upscale():format(webp):quality(40)/https://cdn.eleco.com.ar/media/2020/04/DIPAOLA.jpg" class="type:primaryImage" /></figure><p>Los gatos son seres muy curiosos, exploradores, que buscan permanentemente aprender y descubrir. Finalmente Idea, que es el nombre anarquista que lleva mi gatita predilecta, podrá conocer lo que es un barco de grandes dimensiones y apreciar las aguas del Río de la Plata en el trayecto desde Buenos Aires hacia Montevideo. El mismo río al que</p><p>Juan Díaz de Solís llamó “Mar Dulce”, y tenía razón.</p><p>Esta micro historia, es así. El martes intenté realizar el trámite para obtener el certificado de “buena salud” para Idea, que culmina con la firma de un médico veterinario habilitado por Senasa (Servicio Nacional de Sanidad Animal). Pero como esta persona se encuentra con sus merecidas vacaciones anuales, no lo pude cumplimentar al no haber reemplazante, cosa que a simple vista parece extraño e insólito para una ciudad como Tandil.&nbsp;</p><p>Si bien el trámite se puede realizar vía Internet, lleva una demora de alrededor de una semana, circunstancia también incomprensible en tiempos en que las personas, los grupos en general, se reúnen más a través del Zoom o similares, que de manera presencial. Y el correo electrónico llega al destinatario en cuestión de segundos.</p><p>Son falencias, errores, que los organismos públicos debieran tener en cuenta para tratar de superarlos, ya que se trata de cuestiones que pasan por el sentido común. Pero también por las personas.&nbsp;</p><p>Todavía encontramos seres humanos con sentido común y responsabilidad. En efecto, a las pocas horas de hacer pública esta situación, recibí el llamado del doctor Tomás Cesio, médico veterinario a cargo, precisamente, de la firma de estas certificaciones. En uso de legítima licencia, pero que al leer el artículo entendió que en algún momento tendrá que agilizarse el trámite “on line” por parte de Senasa, para adecuarse a los tiempos que corren.&nbsp;</p><p>Cesio proviene de una familia con maravillosa historia en la ciudad. Su bisabuelo don Segundo Cesio, fue pionero entre los fabricantes de pastas en Tandil, ya que en 1919 fundó, junto con su primo, Virgilio Manera, la célebre Fideería La Ligure, en el barrio de la Estación ferroviaria. El producto se vendía en Tandil y buena parte del país.</p><p>Lo cierto es que este joven profesional suspendió por unas horas sus vacaciones para abocarse a un tema que si bien no es de vida o muerte, pertenece al ancho mar -o río- del sentido común. Y vale destacarlo. Gracias.</p>]]>
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                    <![CDATA[<figure><img src="https://cdnartic.ar/xV1g7mG27wMNo0fMxmZeraYZqVM=/800x0/filters:no_upscale():format(webp):quality(40)/https://cdn.eleco.com.ar/media/2020/04/DIPAOLA.jpg" class="type:primaryImage" /></figure>Los gatos son seres muy curiosos, exploradores, que buscan permanentemente aprender y descubrir. Finalmente Idea, que es el nombre anarquista que llev...]]>
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                <updated>2025-07-17T15:40:04+00:00</updated>
                <published>2025-02-14T00:39:08+00:00</published>
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            El achique en Senasa Tandil y una gatita que no podrá viajar
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                <![CDATA[Néstor Dipaola]]>
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                    <![CDATA[<figure><img src="https://cdnartic.ar/1hoSNecVmlMIX8EBcEyWpx6bCcA=/800x0/filters:no_upscale():format(webp):quality(40)/https://cdn.eleco.com.ar/media/2025/02/nestor_dipaola.jpeg" class="type:primaryImage" /></figure><p>En Argentina hay cosas, situaciones o incluso frases, que suelen ponerse de moda según las circunstancias. Desde que el actual Presidente de la Nación, a pocas horas de asumir pronunció la recordada expresión “no hay plata”, hasta se hicieron canciones con esas tres palabras. A muchas familias les vino bien para explicarles a los hijos que había llegado el momento de “ajustar el cinturón”.</p><p>Más adelante llegarían los tiempos del achique, que no es precisamente la expresión que se utiliza en el fútbol. “Achicar el Estado” parece ser la onda de estos tiempos, y así es como quedaron sin trabajo miles de trabajadores que no estaban en planta, sino que tenían contratos.</p><p>No sé si en la sede Tandil del Senasa (Servicio Nacional de Salud Animal) habrá llegado un achique de esta índole. No es mi misión investigarlo. Pero da toda la sensación de que es así. Este martes, por la mañana, me comuniqué con la oficina local. Me atendió una empleada, muy amablemente, vale señalarlo.</p><p>Pregunté por los trámites a realizar para llevar una gatita debidamente vacunada, en el barco, hacia la ciudad de Montevideo. O sea, obtener el certificado de buena salud expedido por un médico veterinario, que se realiza en un par de horas pero luego, esas certificaciones deben contar con el aval y la firma del profesional lugareño de Senasa. Y justo por estos días, esta</p><p>persona disfruta de sus merecidas vacaciones anuales.</p><p>-Pero… ¿cómo? ¿No hay quién lo reemplace?, indagué, como lo haría</p><p>cualquiera.</p><p>-No, no tenemos firma. Se puede hacer el trámite on line, pero son varios días de demora. Va a llegar por correo electrónico a mediados de la semana que viene.</p><p>Conclusión, no podré llevarla. Yo viajo el sábado, y por cuestiones laborales voy a estar un mes en el Uruguay. Tengo personas que me van a cuidar muy bien a Idea, que es el nombre anarquista que tiene mi gatita. Pero no es el caso. Estamos hablando de Senasa de Tandil, no de un pequeño pueblo perdido entre montañas. ¿Y qué pasaría si un productor ganadero, por ejemplo, tiene que vender unas vaquitas y no hay nadie allí para certificar que están libres de aftosa…?</p><p>Esta situación excede el dilema “Estado presente” o no. Se trata de un servicio que presta una institución del Estado nacional creada por ley del año 1996, pero cuyas funciones se cumplen, con otras denominaciones, desde principios del siglo XIX.</p><p>En una ciudad como Tandil, con una Facultad de Ciencias Veterinarias que es la más prestigiosa del país, la filial local de Senasa no encontró reemplazante para el profesional que por estos días se encuentra con legítima licencia anual.</p><p>Cosas veredes, Sancho. Cosas que no debieran ocurrir. Pero el achique es más fuerte.</p>]]>
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                    <![CDATA[<figure><img src="https://cdnartic.ar/1hoSNecVmlMIX8EBcEyWpx6bCcA=/800x0/filters:no_upscale():format(webp):quality(40)/https://cdn.eleco.com.ar/media/2025/02/nestor_dipaola.jpeg" class="type:primaryImage" /></figure>En Argentina hay cosas, situaciones o incluso frases, que suelen ponerse de moda según las circunstancias. Desde que el actual Presidente de la Nación...]]>
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                <updated>2025-07-17T15:40:04+00:00</updated>
                <published>2025-02-12T09:00:00+00:00</published>
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            En el club La Movediza se festejó el Día del Boxeador
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                <![CDATA[Néstor Dipaola]]>
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                    <![CDATA[<figure><img src="https://cdnartic.ar/0O5sPtS0C-4XjC1Wk62OM12FkVE=/800x0/filters:no_upscale():format(webp):quality(40)/https://cdn.eleco.com.ar/media/2024/10/box.jpg" class="type:primaryImage" /></figure><p>Ciento un años atrás, el 14 de septiembre de 1923, el púgil peso pesado argentino Luis Ángel Firpo, con un impresionante derechazo, sacó fuera del ring al estadounidense Jack Dempsey, en Nueva York. El árbitro hizo caso omiso al reglamento, que ya establecía la cuenta de diez segundos para determinar el nocaut. Por el contrario, lo esperó, lo ayudaron a Dempsey a volver al ring y muy poquito después el nuestro fue derribado y vencido. Miles de porteños se concentraron en el Luna Park de Buenos Aires para escuchar la transmisión en directo, en tiempos en que la radio era la gran innovación tecnológica y recién comenzaba a andar...</p><p>Con motivo de aquel acontecimiento, en este país se conmemora el Día del Boxeador cada 14 de septiembre.</p><p>Tandil es una de las ciudades con una historia muy rica en esta actividad deportiva y la fecha siempre es recordada.</p><p>Esta vez, al igual que el año anterior, la organización corrió por cuenta de los muchachos de la Agrupación Amigos del Box, que lidera el profesor Federico Martínez, que actualmente es edil también.&nbsp;</p><p>Linda fiesta, cálida y emotiva al mismo tiempo. Estuvieron unos cuantos campeones de otros tiempos, como el propio Graciano Pintore, Alfredo Cicopiedi y quien ostentó el título argentino y sudamericano, César Villarruel, además de los campeones actuales Ezequiel Lavayén y Elías Romero. Participaron miembros de la Comisión Municipal de Boxeo y varios alumnos y alumnas del gimnasio boxístico de La Movediza.</p><p>A su turno, Néstor Dipaola y Alfredo Cicopiedi realizaron pinceladas históricas. Y Federico Martínez agradeció el trabajo desinteresado por parte de mucha gente, en bien de la comunidad, al tiempo que hizo lo propio con los directivos del club La Movediza, que preside Rubén Valín.</p><p>Los muchachos de Amigos del Box han montado un gimnasio con un elevado perfil social, ya que los chicos y jovencitos del barrio concurren de manera gratuita “y los más grandes pagamos una cuota mensual que permita afrontar los gastos”, se dijo.</p><p>Uno de los integrantes y maestros es Horacio Cicopiedi, hijo de Alfredo. También son estrechos colaboradores del magnífico grupo de La Movediza Elías Gentile, Camilo Fernández y Matías Coronel.</p><p>&nbsp;</p><p>El deporte en función social</p><p>Entrevistado luego del acto, Federico Martínez declaró: “Es muy importante que los estados, tanto locales como provinciales y nacional, apoyen en particular a los deportes amateurs. Debe partirse de la base de que no se trata de un gasto sino de una inversión. El deporte implica contención. En muchos casos, cualquier actividad deportiva o cultural tiene la virtud de evitar que esos niños o adolescentes estén en la calle, con todos los riesgos que ello conlleva”.&nbsp;</p>]]>
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                    <![CDATA[<figure><img src="https://cdnartic.ar/0O5sPtS0C-4XjC1Wk62OM12FkVE=/800x0/filters:no_upscale():format(webp):quality(40)/https://cdn.eleco.com.ar/media/2024/10/box.jpg" class="type:primaryImage" /></figure>Ciento un años atrás, el 14 de septiembre de 1923, el púgil peso pesado argentino Luis Ángel Firpo, con un impresionante derechazo, sacó fuera del rin...]]>
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            Notable celebración de los 110 años del Club Santamarina
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                <![CDATA[Néstor Dipaola]]>
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                    <![CDATA[<figure><img src="https://cdnartic.ar/qPHu45sWji0vgOWi7TYM4IfCyXM=/800x0/filters:no_upscale():format(webp):quality(40)/https://cdn.eleco.com.ar/media/2023/12/santamarina_3.jpg" class="type:primaryImage" /></figure>Merecidos homenajes a Graciano Pintore y Daniel Romeo en Sans Soucí]]>
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                <updated>2023-12-27T17:59:11+00:00</updated>
                <published>2023-12-27T17:58:54+00:00</published>
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            ¡No se olviden de la “Avenida 226”!
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                <![CDATA[Néstor Dipaola]]>
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                    <![CDATA[<figure><img src="https://cdnartic.ar/1eoxGthKWGhp3Kh6Te7EgolUqi4=/800x0/filters:no_upscale():format(webp):quality(40)/https://cdn.eleco.com.ar/media/2023/05/ruta_226_10_05_26_19.JPG" class="type:primaryImage" /></figure><p>POR NÉSTOR DIPAOLA</p><p>“Suelen al hombre perder&nbsp;</p><p>la soberbia y la codicia.&nbsp;</p><p>También el coraje envicia &nbsp;</p><p>al que le da noche y día;&nbsp;</p><p>el que era menor debía&nbsp;</p><p>más muertes a la justicia”.</p><p>(Borges)</p><p>En sus variados poemas relativos al viejo Buenos Aires, Jorge Luis Borges pinta con maestría las situaciones sociales de los suburbios. En “Milonga de dos hermanos” describe cómo Juan Iberra mató a su hermano menor, porque no podía admitir que el más chico lo aventajara a la hora de contar muertos, en los arrabales de entonces. Si hoy retornaran los Iberra, hijos de la “cultura del cuchillo”, sin escuelas ni pizarrón, se asombrarían de vivir un mundo con universidades, música y poesía, pero con más odios, hambre y muertes que el que ellos transitaron. Se mata en las guerras con armas y se mata sin ellas. Comprobarían que sus muertos fueron una gota en el mar. No entenderían cómo hoy roban los asaltantes pero también los que “manejan los piolines de la marioneta universal”, que son los que matan por hambre, sin armas. Los hermanos Iberra, por ejemplo, no llegaron a conocer el automóvil. Y quedarían absortos al comprobar que se mata impunemente en las rutas y luego la presunta justicia deja en libertad a los asesinos al volante alegando que “nadie sale con su auto con intención de matar”, sin tener en cuenta que la irresponsabilidad es hermana gemela del crimen. Por eso, son miles las personas que “deben muertes a la justicia”, como en el poema de Borges.</p><p>¿TANDIL, CIUDAD DE INSENSIBLES?</p><p>Para el miércoles próximo está previsto el debate público de los cuatro candidatos a intendentes del Tandil, de cara a las elecciones del domingo 22. Es un acontecimiento tan importante o más, que el nacional, porque quienes gobiernan los municipios del país tienen buenas posibilidades de mejorar la calidad de vida de los habitantes de sus respectivos pueblos o ciudades. En cambio el accionar de quien resulte electo presidente depende mucho del margen de maniobra que le permita el poder hegemónico global.&nbsp;</p><p>El tránsito es un problema serio, como en tantos lugares. Pero aquí se agrava por el trayecto de la Ruta 226 que hoy en día debemos convenir en que atraviesa el centro de la ciudad. Y sin embargo, hasta el momento los candidatos están hablando del problema de la inseguridad en Tandil, pero de “la otra”. Es decir, la de la delincuencia. Tal vez no saben que está comprobado que la inseguridad del tránsito provoca muchas más víctimas fatales. Y que en la mayor parte de los casos no se trata de “accidentes” sino de crímenes por conducir de manera irresponsable. La solución no pasa por un simple curso de educación vial, ni por las leyes de alcoholemia cero. Pasa por una legislación que condene con cárcel efectiva a los asesinos al volante.</p><p>En el caso de Tandil se suma la insensibilidad, porque se piensa en el automovilista y en el tiempo que perdería y no en las vidas humanas. Ya poco y nada se habla del tema de la “avenida 226”, pese a la proliferación de muertes y de peatones que sí pierden su tiempo “estudiando” por dónde cruzar. Aquí se trata de actuar ya, poniendo lo que hay que poner. Son muchas las ciudades del país en las que se ha actuado directamente, en los casos en que Vialidad Nacional no interviene rápida y eficazmente. La única solución es la de convertir en avenida, con veredas y cordón cuneta, el tramo que va desde la intersección de las rutas 30 y 226 hasta el acceso al Campus. Y después habrá que continuar hasta El Paraíso, por lo menos. Pensar en otras “soluciones” sería, por lo menos, insensible, o casi criminal. Ni puentes, ni rotondas. La ciudad no puede ni debe seguir “cortada al medio”. Ese tramo debe ser transferido ya mismo al municipio, como acertadamente señalan los miembros de la organización “Estrellas amarillas”.</p><p>Quien escribe estas líneas viene publicando la propuesta de semaforización desde el año 1998. O sea, un cuarto de siglo atrás. Hasta ahora, nada se ha hecho, más que un par de colectoras y de rotondas que nada solucionan y mucho entorpecen. De sur a norte del país, las rutas nacionales y provinciales están llenas de sectores urbanizados y con semáforos, para impedir que las ciudades queden divididas. Pero sobre todo, para evitar un sinfín de muertes anunciadas. Apelamos, una vez más, al sentido común y a la sensibilidad de funcionarios locales, provinciales y nacionales.</p><p>&nbsp;</p><p>&nbsp;</p><p>&nbsp;</p><p>&nbsp;</p>]]>
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                    <![CDATA[<figure><img src="https://cdnartic.ar/1eoxGthKWGhp3Kh6Te7EgolUqi4=/800x0/filters:no_upscale():format(webp):quality(40)/https://cdn.eleco.com.ar/media/2023/05/ruta_226_10_05_26_19.JPG" class="type:primaryImage" /></figure>POR NÉSTOR DIPAOLA“Suelen al hombre perderla soberbia y la codicia.También el coraje envicia al que le da noche y día;el que era menor debíamás muerte...]]>
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                <updated>2023-10-09T04:30:05+00:00</updated>
                <published>2023-10-09T04:30:00+00:00</published>
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            Semáforos y veredas en la Ruta 226, urgente
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                <![CDATA[Néstor Dipaola]]>
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                    <![CDATA[<figure><img src="https://cdnartic.ar/8mJihDUScHum-CFcD8NdVR4Rbf8=/800x0/filters:no_upscale():format(webp):quality(40)/https://cdn.eleco.com.ar/media/2022/03/rotonda_ruta_226_y_espora_22_03_22_2.JPG" class="type:primaryImage" /></figure><p>Por Néstor Dipaola</p><p>Desde mucho tiempo atrás, el tramo urbano de la Ruta 226 viene provocando muerte tras muerte, y aquí solamente organizamos reuniones, sin resolver nada. Se habla mucho y se elaboran proyectos que luego no se cumplen. Está claro que ni el traslado de la ruta ni la elevación de la misma, ni los famosos puentes son viables, porque entre la decisión política de Vialidad Nacional, llamados a licitación y ejecución de las obras pasarán unos cuantos años. O tal vez una eternidad. Y las muertes son ahora. Y la ciudad dividida sin poder atravesarla, también es ahora.&nbsp;</p><p>Desde 1998, quien escribe esta columna lo había anticipado en reiterados comentarios, en el suplemento dominical La Vidriera de este Diario, con palabras como las que siguen: “Las muertes van a seguir ocurriendo si a esos tramos de la ruta no se los declara ‘avenida’ y se colocan semáforos, veredas y cordón cuneta. En todos los casos hemos pronosticado nuevas muertes. Desgraciadamente esos pronósticos se cumplen”.&nbsp;</p><p>En Cipolletti lo hicieron, sin autorización</p><p>La respuesta ha sido siempre la misma. “No se puede, porque se trata de una ruta nacional”. Pero a lo largo y ancho del país hay ejemplos notorios. “Las vidas de nuestros vecinos deben ser prioridad”. De esta manera lo entendieron, en los últimos años, los intendentes de Cipolletti, Aníbal Tortoriello y Claudio Di Tella, respectivamente. En 2019 se colocaron los primeros semáforos y luego prosiguieron.&nbsp;</p><p>El diario Río Negro, de General Roca, se ocupó intensamente del tema en los últimos meses. Entre otros párrafos, leemos: “Cómo 11 semáforos bajaron drásticamente las muertes en la Ruta 22 (título). La polémica que al principio se generó parece haber quedado en el pasado. Tanto conductores como autoridades de Tránsito de Roca, Cipolletti y Villa Regina destacan la importancia de estas obras. Además, los departamentos policiales encargados de la Seguridad Vial remarcaron que desde que se instalaron los semáforos no se registraron más incidentes fatales en esos cruces.&nbsp;</p><p>“Estamos a favor de seguir sumando semáforos en los cruces de Cipolletti y Ruta 22. Los accidentes se disminuyeron notoriamente y se organizó mejor el tránsito en los cruces”, indicó el intendente actual, Claudio Di Tella. “Si bien hay una demora para cruzar la ciudad, estamos hablando de la protección de lo más preciado que es la vida. Si ponemos en balanza eso, la instalación de semáforos ha sido beneficiosa”.&nbsp;</p><p>El diario Río Negro también dialogó con los conductores que continuamente transitan por la Ruta 22 y la mayoría se mostró de acuerdo con los dispositivos. “Por la tarde, alrededor de las 17 o en horas de la mañana hay mucho tráfico y se tarda mucho, pero no hay otra forma de evitar accidentes”, expresó un vecino de la ciudad. Laura Sánchez, que vive en la zona de Cuatro Galpones está de acuerdo y dijo: “Entiendo que cuando andan muchos camiones es engorroso esperar los semáforos, pero es necesario”.</p><p>Los camioneros también se mostraron a favor (sigue la crónica del diario Río Negro) aunque realizaron algunas críticas. Alberto Gallo hace 50 años se dedica a transitar las rutas por su oficio. “Son muy largos (los tiempos de los semáforos), tendrían que ser con menos espera. Igual me parecen bárbaros para que pueda cruzar la gente”, expuso. Todas las semanas hace el recorrido Buenos Aires-Neuquén. “Antes nos convenía porque no parábamos, pero la gente que tenía que cruzar estaba esperando mucho rato. Los semáforos tienen que estar”, reiteró.</p><p>Mientras, en tandil se delibera y los muertos siguen</p><p>En los próximos días, miembros de la agrupación Estrellas Amarillas ocuparán la Banca 21 por este tema. Entre otras cosas, pedirán que prontamente se tramite que Vialidad Nacional ceda al Municipio los espacios urbanos por donde pasa la ruta. Está perfecto. Pero hay que proceder ya. En todo el país hay semáforos que atraviesan las rutas, y que sepamos, no fueron colocados por el Espíritu Santo.&nbsp;</p><p>A los funcionarios de Vialidad Nacional ya se los esperó demasiado. A ellos no les importan nuestros muertos. Pero si tampoco nos importan a nosotros, estamos complicados. Hay que hacer esa obra, ya. Semáforos primero, y luego cordón cuneta y vereda. ¡Ah!, y a renglón seguido, abrir las calles hacia y desde Villa Aguirre y demás barrios, actualmente cortadas por las colectoras.&nbsp;</p><p>Esa sería, realmente, la ciudad del Bicentenario. Sin muertes evitables, pero que además sea una sola y no dos, como ahora. Por todo ello y mucho más, es una obra fundamental y urgente. Tandil está dando un ejemplo maravilloso de convivencia política cuando vemos reiteradamente al intendente Lunghi y al diputado Iparraguirre trabajar juntos por la ciudad. Ambos, debieran ir ya a Vialidad Nacional para avisarles que vamos a hacer entre todos, prontamente, una nueva ciudad. Pero nunca a pedirles, porque no nos van a tener en cuenta.</p>]]>
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                    <![CDATA[<figure><img src="https://cdnartic.ar/8mJihDUScHum-CFcD8NdVR4Rbf8=/800x0/filters:no_upscale():format(webp):quality(40)/https://cdn.eleco.com.ar/media/2022/03/rotonda_ruta_226_y_espora_22_03_22_2.JPG" class="type:primaryImage" /></figure>Por Néstor DipaolaDesde mucho tiempo atrás, el tramo urbano de la Ruta 226 viene provocando muerte tras muerte, y aquí solamente organizamos reuniones...]]>
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                <updated>2025-07-17T15:40:04+00:00</updated>
                <published>2023-04-14T10:06:22+00:00</published>
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            Vételo, señor Intendente
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                <![CDATA[Néstor Dipaola]]>
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                    <![CDATA[<figure><img src="https://cdnartic.ar/NiSjol0xYVpGwb52z0Ygh0AE1fY=/800x0/filters:no_upscale():format(webp):quality(40)/https://cdn.eleco.com.ar/media/2023/02/parque_antiguo.jpg" class="type:primaryImage" /></figure><p>Por Néstor Dipaola</p><p>En los albores del año 1916, el intendente Antonio Santamarina recibió una comunicación -más bien una orden- desde el poder central. Cada jefe comunal tenía que hacer “algo” para festejar los primeros cien años de la Declaración de la Independencia. El joven Antonio (35 años tenía por entonces) se apoyó en uno de los andamios del edificio en construcción del actual Palacio Municipal y dirigió su mirada hacia los cerros del sur. Y se imaginó “algo” allá arriba. El hombre “vio” el Parque, nada menos, cuyas obras fueron inauguradas el 4 de abril de 1923. Tras la compra del predio, un par de días antes del 9 de julio de 1916 convocó a la población en la cima del cerro para colocar lo que por entonces se denominaba “piedra fundamental”. Y pronunció un notable discurso. En los primeros párrafos, sostuvo: “Este parque será mañana el sitio preferido de la sociedad de Tandil. El paisaje es bellísimo, el sitio pintoresco; desde la altura el horizonte se dilata, la imaginación nos hace adivinar el porvenir de la gran ciudad. En la vida de los pueblos no se construye sólo para el presente, hay que mirar siempre el futuro”.</p><p>Luego se dirigió expresamente a las damas presentes: “Señoras: Este parque es especialmente para vosotras. Aquí podréis venir a descansar de las tareas del día, mirando a vuestros hijos, que en la alegría caprichosa de sus giros infantiles correrán por los peñascos, a la sombra generosa de los árboles, formando sus almas en la contemplación de las maravillas de la naturaleza”.</p><p>Al dirigirse a los varones, les dijo: “Señores: A vosotros os está confiada la defensa, cuidado y embellecimiento de este paseo. Los bienes de la comuna son propiedad de todos”.</p><p>Por la magnitud de las obras, se requerían fuertes apoyos económicos. Y llegaron. La portada, por parte de la colectividad italiana. El castillo, donación de los españoles. Y Santamarina tuvo razón, porque todo fue tal como lo imaginó.</p><p>Ahora se está anunciando la colocación de un mástil gigante para izar la Bandera Argentina, precisamente en el lugar donde aquel Intendente pronunció el visionario discurso. Convengamos que ni siquiera se trata del bicentenario de la Patria, porque eso ocurrió en 2010. En todo caso, debería ser izada una bandera de Tandil.&nbsp;</p><p>Hasta el momento, nadie sabe cómo surgió este anuncio, quién tuvo la idea “brillante”. Como nada se ha dicho al respecto, apelaré a la imaginación. Supongo que algún colaborador del señor Intendente, creyendo realizar “el gran aporte”, un día, bien temprano, se lo propuso. Y como Lunghi tiene muchas cosas y sabemos que el tema del bicentenario lo desvela, le ha respondido algo así como: “Bueno, metele”.</p><p>Somos conscientes de que algo hay que hacer por los 200 años. En 2016, desde la “Banca 21”, el autor de estas líneas propuso edificar oficinas para el funcionamiento del municipio en algún lugar, y que el actual Palacio se convierta en el gran centro cultural y de convenciones que le está faltando a Tandil. Sabemos que se intentó y se mencionó el predio de la exfábrica Metán, para las mentadas oficinas y demás. Luego, entre infortunios, la pandemia y el “tiempo que pasa volando”, todo quedó diluido. Por ahora, es sólo un sueño que seguramente se concretará en algún momento, aunque no lo alcancemos a ver. O sí, ojalá.</p><p>Algo hay que hacer, es cierto. El hito, por ejemplo, al menos no molestará a nadie allí, en el principal acceso a la ciudad. Es obvio que también causa polémicas por el consabido tema de las “prioridades”. Pero la historia ha demostrado que muchas veces, por las prioridades, finalmente no se hace ni una cosa ni la otra.&nbsp;</p><p>Pero… ¿y esto del mástil…? Si don Antonio Santamarina, que falleció a los 94 años, perdidamente enamorado de Tandil, se levantase de donde esté y contempla esta nueva “obra” encima de su gran obra, se indignaría con todos los tandilenses, por permitirlo.&nbsp;</p><p>Por otro lado, si se realizase ya, un plebiscito entre la población, por el sí o por el no, es seguro que el sí obtendría muy pocos votos, o casi ninguno. ¿Entonces? ¿Cuál es el sentido? Porque ese mástil gigantesco, podría ubicarse, por ejemplo, en el Parque del Bicentenario, porque alude a la gesta de Mayo, 1810-2010. O en la Plaza de las Banderas, ahí cerquita.</p><p>Además, se estaría registrando una insólita contravención al Plan de Desarrollo Territorial (PDT). Es decir, el Municipio contra el Municipio. Por todo ello, deduzco que el señor Intendente, además de haber estado muy mal asesorado en este tema, ha sido sobrepasado por las circunstancias cotidianas, que no son pocas, y no ha podido concentrarse en esto. Ni en el PDT, ni en la oposición de la ciudadanía, ni en aquel sueño feliz de don Antonio Santamarina.</p><p>Por eso, humildemente, le pedimos que vete el dichoso proyecto. Sí, que lo vete. Porque seguramente se trata de una idea que se entreveró ahí, entre tantas cosas. Usted puede ejercer el derecho a veto, en este caso tan particular, que tiene consenso cero en la población.&nbsp;</p><p>Hágalo, señor Intendente. Estamos a tiempo.&nbsp;</p><p>&nbsp;</p><p>&nbsp;</p>]]>
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                    <![CDATA[<figure><img src="https://cdnartic.ar/NiSjol0xYVpGwb52z0Ygh0AE1fY=/800x0/filters:no_upscale():format(webp):quality(40)/https://cdn.eleco.com.ar/media/2023/02/parque_antiguo.jpg" class="type:primaryImage" /></figure>Por Néstor DipaolaEn los albores del año 1916, el intendente Antonio Santamarina recibió una comunicación -más bien una orden- desde el poder central....]]>
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            La Avenida 226, los semáforos y las vidas que a nadie importan
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                <![CDATA[Néstor Dipaola]]>
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                    <![CDATA[<figure><img src="https://cdnartic.ar/hIhFhLhsfBFwV4UoTRWtc9r1y60=/800x0/filters:no_upscale():format(webp):quality(40)/https://cdn.eleco.com.ar/media/2022/08/banquinas_y_colectora_sobres_ruta_226_1.JPG" class="type:primaryImage" /></figure>Una Avenida que no lo es, pero que ya se utiliza como tal.]]>
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            Un libro imprescindible a la hora de describir Tandil
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            Alejandro Latorre encendió potente la radio a través de “Recuerdos de una caja mágica”
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                    <![CDATA[<figure><img src="https://cdnartic.ar/_hAD-nySLjRJyv8_OrGM0gi7wpA=/800x0/filters:no_upscale():format(webp):quality(40)/https://cdn.eleco.com.ar/media/2022/08/libro.jpg" class="type:primaryImage" /></figure>EN LA FERIA DEL LIBRO]]>
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            “Tango por los Bares” y otras opiniones sobre el clásico ciclo
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                    <![CDATA[<figure><img src="https://cdnartic.ar/ZnPbskMT49BGm3ZRXqwiZU60y3Q=/800x0/filters:no_upscale():format(webp):quality(40)/https://cdn.eleco.com.ar/media/2022/05/tango.jpg" class="type:primaryImage" /></figure>SALVANDO UN ERRORDebido a un involuntario error de compaginación tipográfica, en la edición del domingo anterior de La Vidriera, resultó algo confusa...]]>
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            El emotivo homenaje al maestro Irrutia en su 80 cumpleaños
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            Turismo rural, para que el viento nos cuente la historia de un lugar…
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            El turismo en Tandil, desde la larga siesta al futuro alentador
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            A las bellezas conocidas, Tandil suma una riquísima historia
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