<?xml version="1.0" encoding="UTF-8"?>
<feed xmlns="http://www.w3.org/2005/Atom">
    <id>https://www.eleco.com.ar/feed-autor/ricardo-auer</id>
    <link href="https://www.eleco.com.ar/feed-autor/ricardo-auer" rel="self" type="application/atom+xml" />
    <title>El Eco de Tandil</title>
    <subtitle>Entrevistas exclusivas y contenido multimedia para informarse minuto a minuto de lo que acontece en Tandil.</subtitle>
    <updated>2026-03-10T17:10:26+00:00</updated>
        <entry>
        <title>
            Superposición de conflictos geopolíticos
        </title>
        <link rel="alternate" href="https://www.eleco.com.ar/opinion/superposicion-de-conflictos-geopoliticos" type="text/html" title="Superposición de conflictos geopolíticos" />
        <id>https://www.eleco.com.ar/opinion/superposicion-de-conflictos-geopoliticos</id>
        <author>
            <name>
                <![CDATA[Ricardo Auer]]>
            </name>
        </author>
        
                                <content type="html" xml:base="https://www.eleco.com.ar/opinion/superposicion-de-conflictos-geopoliticos">
                    <![CDATA[<figure><img src="https://cdnartic.ar/5CVDahVTIXAogfGK1wn3HXBYQXo=/800x0/filters:no_upscale():format(webp):quality(40)/https://cdn.eleco.com.ar/media/2026/03/israel.jpg" class="type:primaryImage" /></figure><p>El conflicto histórico es entre Israel e Irán. El geopolítico, entre EEUU y China por el control de los recursos energéticos. La pelea de fondo, que podría ser un factor desequilibrante, es entre las culturas de las diversas civilizaciones.</p><p>La histórica oposición de Irán a la existencia del Estado de Israel es combatida por el gobierno israelí, encabezado por Netanyahu y figuras de la extrema derecha como Ben-Gvir, Smotrich y Lior. Este gobierno, respaldado por el lobby israelí en Estados Unidos, se presenta como una voz independiente dentro de un Occidente fragmentado y sostiene que es el momento oportuno para destruir a Irán e impedir el avance de su industria misilística y su programa nuclear militar. Para ello, influye sobre Estados Unidos, sin cuyo apoyo no podría avanzar en sus objetivos. La intención de crear el denominado Gran Israel, desde Gaza hasta Cisjordania, aún cuenta con la resistencia de Donald Trump y el rechazo explícito de la Unión Europea y el Reino Unido, aunque la publicación de los archivos de Epstein parecería haber reforzado su influencia global.</p><p>Estados Unidos-China</p><p>Si Irán fuese derrotado por EEUU, podría ser venezolizado (verbo que gusta expresar Trump), y esto significaría que las más importantes reservas de petróleo global podrían ser controladas por EEUU, lo que le daría un fabuloso poder de negociación sobre el resto de los nodos de poder, incluido China. ¿Habrán hablado de esto Trump y Putin en Alaska? Trump estaría más que satisfecho de encontrar un gobierno iraní que entre en ese juego, dado que resultaría imposible a EEUU ocuparlo por medios militares. Para ello trata de armar a las múltiples etnias (kurdos, azeríes, baluches) iraníes, en la hipótesis de fraccionar internamente a Irán y lograr un gobierno adicto a Washington. Una táctica con grandes incógnitas.</p><p>Los conflictos entre tácticas, estrategias y renovados sistemas de armas</p><p>Irán se va quedando sin Armada y sin Fuerza Aérea. Depende de un gran número de drones baratos, misiles y pequeñas embarcaciones. Todos blancos móviles, que siguen funcionando pese a los intensos bombardeos israelíes que, aunque logran disminuir su producción y su lanzamiento, todavía siguen logrando impactar en bases militares norteamericanos, en ciudades israelíes, en infraestructura (ductos petroleros, plantas desalinizadoras de agua de mar, plantas petroquímicas) y en barcos, civiles o militares, averiados con drones marítimos.</p><p>Si bien Irán podría enfrentar escasez de misiles avanzados y propulsores sólidos, su capacidad de producir y operar drones sigue siendo significativa. Si Irán logra mantener esa situación durante las próximas semanas, el curso de la guerra entrará necesariamente en un impasse negociador. Israel/EEUU ataca y se defiende con costosos sistemas de armas, radares, misiles y sensores, no fáciles de ser reemplazados rápidamente, ya que, durante la globalización financiera, EEUU abandonó su tradicional política industrial, descentralizando la producción de armamento, y eso no resulta ocioso. La producción de misiles de un año entero para sistemas como el THAAD y el PATRIOT se está agotando en tan solo una semana. Además del alto costo de esos sistemas de armas (las empresas productoras están felices), frente al menor gasto que realiza Irán.</p><p>En la nueva economía de guerra, lo barato supera a lo caro, la cantidad supera a la precisión, y la velocidad supera a la calidad, lo que permite traspasar los costosos sistemas de defensa tradicionales. Cualquier éxito defensivo, hoy sale demasiado caro. La visión occidental de un ataque militar tecnológicamente superior, rápido y limpio está empezando a ser cuestionada. Hasta victorias tácticas podrían resultar en derrotas estratégicas.</p><p>Los iraníes utilizaron inicialmente sus misiles antiguos y lentos, y drones de sacrificio que fueron dirigidos hacia las baterías PATRIOT y los sistemas THAAD, para gastarles rápidamente sus interceptores defensivos (tres PATRIOTS -9 millones de dólares- para detener un misil balístico iraní). El ejército norteamericano está diseñado para invadir países, utilizando su fuerza aérea para dominar los cielos y dar cobertura a la artillería y la infantería mientras conquista territorio; casi imposible en el caso iraní. La táctica iraní se basa en que EEUU/Israel no podrían reabastecerse de forma rápida y económica. El enfoque militar actual de Irán no consiste en derrotar a EEUU o a Israel en una guerra convencional, sino en hacer que este conflicto sea de desgaste, prolongado, regionalmente disperso y económicamente costoso. Sin duda mantener este ritmo de combate será cada vez más difícil para ambos bandos a medida que la guerra continúe. La durabilidad de la estrategia iraní podría depender de la cohesión interna, es decir del fraccionamiento de su élite política o de las FFAA/Guardia Revolucionaria, que es lo que alienta y esperan los EEUU.</p><p>Irán no cerró el Estrecho de Ormuz. Fueron las Aseguradoras de Riesgo. Pero Irán sigue cortando metódicamente cada arteria energética, la infraestructura del Golfo y los oleoductos del Cáucaso, como es el caso del de Azerbaiyán a Turquía. Secuencia tácticamente sus ataques, cuidando sus misiles. Aun podría dañar el oleoducto saudí Este-Oeste que rodea Ormuz, las plataformas de carga marítimas iraquíes en aguas territoriales iraníes que manejan 3,5 millones de barriles diarios, y el centro de procesamiento de Abqaiq, que maneja la mayor parte del crudo saudí antes de que llegue a cualquier terminal de exportación. Sorprendentemente, o no, el precio del petróleo no se disparó arriba de los 100 dólares el barril. Eso sólo se explicaría si el mercado descuenta que la guerra tendrá un límite alrededor de las cuatro semanas y que no se extendería más. Pero todo puede fallar, como siempre se dijo. La prolongación de la guerra más allá de esos tiempos y el aumento del precio del petróleo, dependerá del equilibrio militar en el campo de batalla, del incremento de la presión iraní sobre las infraestructuras descritas anteriormente, de las reservas que dispongan los países importadores, del caos económico que pueda desarrollarse en los países productores por la destrucción de instalaciones o la falta de embarques (países del Golfo, Irán) o en los importadores por alta inflación, parálisis de la cadena de suministros y otros (Japón, Corea del sur, India, Australia y Europa). China siempre acumula muchas reservas y puede incrementar las importaciones desde Rusia o Asia Central y puede usar carbón. En resumen, todo se reduce a una victoria militar total vs. el colapso económico de varios actores importantes que presionarían para frenar la guerra.</p><p>El conflicto entre las culturas de las diversas civilizaciones</p><p>La cultura occidental está organizada preponderantemente alrededor del mercado y del individualismo. Europa ha desistido de respetar su origen en la Roma cristiana y se ha entregado al globalismo financiero. Otras culturas, más visible en Oriente, si bien el mercado y el consumo son importantes, lo matizan con otros conceptos, como la noción del sacrificio del individuo a favor de la armonía social (China, Japón, Corea), o conceptos religiosos altamente populares (países musulmanes), o bien el respeto a las tradiciones y a la historia (Rusia). No es que en todo Occidente no existan esos mismos valores, pero proporcionalmente domina el dios dinero. No es casualidad que en EEUU haya una batalla interna muy feroz entre los que defienden las tradiciones patrióticas y religiosas y los defensores de la City financiera. En los países más débiles, cuando son atacados por los más fuertes, afloran conceptos tradicionalistas o religiosos, con actitudes que pueden desequilibrar las relaciones de fuerza. Se vuelven más capaces de resistir ante la adversidad; tienen mayor resiliencia. El caso más destacado es el de Vietnam, que les ganó la batalla final a los franceses, a los norteamericanos y a los chinos, ya que luego de la retirada de EEUU en 1974, China volvió a invadir Vietnam, de acuerdo a lo acordado en la famosa reunión de Kissinger, Nixon y Mao Zedong y fue nuevamente rechazada frente a la extrema debilidad de la situación vietnamita.</p><p>Cuando la guerra deja de ser continuación de la política por otros medios, puede convertirse en cuestiones religiosas, culturales o patrióticas, y allí la tecnología no pasa a ser el factor decisivo. El martirio de los musulmanes no encaja en ninguna lógica occidental, porque siendo la billetera el órgano más sensible del hombre, es el menos dispuesto al sacrificio. Cada guerra o conflicto es un choque de sistemas de armas o de tácticas diferentes, pero que fácilmente puede llegar a convertirse en choques de dimensiones civilizatorias, una basada en la fe y otra en los negocios. Una emotiva y otra racional. Hoy está demostrado que al final las emociones gobiernan el mundo.</p><p>Implicancias para Argentina</p><p>Si la crisis se prolongara mucho tiempo podría posicionarse a Vaca Muerta como activo estratégico y Argentina podría convertirse en un nodo de estabilidad atlántica, ofreciendo seguridad de suministro frente a la volatilidad euroasiática. Pero el actual panorama no permite asegurar eso. Si bien existe un potencial superávit energético de USD 30.000 millones anuales hacia 2030, la tradicional inestabilidad e imprevisibilidad argentina no ofrecen rápidas garantías para acelerar ese proceso. También las consecuencias de la furiosa alineación automática con EEUU e Israel no ayudan, mirando hacia el futuro o a largo plazo. Las grandes inversiones se radican cuando hay proyectos sólidos, de entendimiento nacional interno, con gobiernos experimentados y no de aventuras extravagantes.</p>]]>
                </content>
                                                <summary type="html">
                    <![CDATA[<figure><img src="https://cdnartic.ar/5CVDahVTIXAogfGK1wn3HXBYQXo=/800x0/filters:no_upscale():format(webp):quality(40)/https://cdn.eleco.com.ar/media/2026/03/israel.jpg" class="type:primaryImage" /></figure>El conflicto histórico es entre Israel e Irán. El geopolítico, entre EEUU y China por el control de los recursos energéticos. La pelea de fondo, que p...]]>
                </summary>
                                <category term="opinion" label="Opinión" />
                <updated>2026-03-10T17:10:26+00:00</updated>
                <published>2026-03-10T17:03:58+00:00</published>
    </entry>
        <entry>
        <title>
            Escenario global en el 2040
        </title>
        <link rel="alternate" href="https://www.eleco.com.ar/opinion/escenario-global-en-el-2040" type="text/html" title="Escenario global en el 2040" />
        <id>https://www.eleco.com.ar/opinion/escenario-global-en-el-2040</id>
        <author>
            <name>
                <![CDATA[Ricardo Auer]]>
            </name>
        </author>
        
                                <content type="html" xml:base="https://www.eleco.com.ar/opinion/escenario-global-en-el-2040">
                    <![CDATA[<figure><img src="https://cdnartic.ar/Zh0HFqUYyl2QqUjVTHgvu6t3Ryg=/800x0/filters:no_upscale():format(webp):quality(40)/https://cdn.eleco.com.ar/media/2025/11/eeuu_china.jpg" class="type:primaryImage" /></figure><p>Ciertos indicadores de los factores portadores de futuro están mostrando que las actuales potencias principales y las intermedias se consolidarán a lo largo de los próximos años. Es poco probable que haya grandes cambios geopolíticos que determinen escenarios muy distintos a los que se visualizan hoy en día. El mundo multinodal, con varios nodos de poder cooperando y compitiendo entre ellos, permanecerá estable en su trazo grueso, aunque se presenten obvios matices de subas y bajas. Esos cambios relativos estarán determinados por diversos factores, relacionados con su capacidad de mantener cohesión interna, que sobrevivan conceptos de unidad e identidad nacional, y voluntad popular para crecer económica y socialmente.</p><p>Las dos superpotencias, China y EEUU, que se pelean públicamente, pero terminan acordando (BUSAN, 2025), deberán seguir negociando constantemente con las muy diversas potencias intermedias (Rusia, India, Japón, Indonesia, Turquía, Israel, Arabia Saudita, Irán, Vietnam, Pakistán, UE, Gran Bretaña, Brasil, Sudáfrica, Nigeria, países del Sahel, y otras) sin poder dominar o controlar totalmente a ninguno de ellos. Todos ellos tienen voluntad de poder, recursos materiales y militares, aunque también limitaciones y problemas diversos, cuyas resultantes determinarán su poder relativo en el tablero global. Ninguno de ellos podrá cambiar por sí mismo las relaciones de poder existentes. Ningún país está ascendiendo lo suficientemente rápido como para cambiar el equilibrio global. Ni China ni India pueden igualar el poder total (economía + defensa + softpower) de EEUU, pero este tampoco puede imponerles demasiado, ni a China, ni a Rusia, ni a las restantes potencias intermedias. El mundo mantendrá un complejo equilibrio de estabilidad e inestabilidad, de paz y de guerra; como un todo simultáneo. No hay evidencias actuales que permitan indicar que esta situación se modifique demasiado en las próximas décadas.</p><p>Para lograr mayor autonomía estratégica todos los países deben fortalecer varios factores, que son los que realmente le aumentan su poder relativo. Los principales son: disponer de identidad nacional y geopolítica, determinación política de obtener mayor poder, tener una economía sólida y en crecimiento; disponer de una población adecuada (cuali y cuantitativamente) y un necesario poderío militar. La acumulación de poder en una trayectoria ascendente y constante, se basa en el despliegue de tres fuerzas (el triángulo de la construcción de poder): tecnologías que impulsan la productividad, poblaciones en crecimiento que incrementan el PBI (consumo interno, mayor valor agregado, mayores exportaciones) y FFAA que protegen los recursos naturales o estratégicos de la voracidad de terceros.</p><p>Esos conceptos determinarán cuáles serán las naciones que en los próximos decenios tendrán oportunidad de ascender, de mantenerse a flote (en el mejor de los casos), o les tocará descender en el poder relativo, en el contexto del actual mundo multinodal. En el 1900 el primer ministro inglés, Lord Salisbury, advirtió que el mundo se estaba dividiendo en naciones “vivas” y “moribundas”. Las vivas eran las potencias emergentes de la era industrial: estados con poblaciones en crecimiento, tecnologías transformadoras y ejércitos modernos. Las moribundas eran países estancados, divididos internamente, paralizados por la corrupción, aferrados a métodos obsoletos y en decadencia (sic). Las conclusiones son obvias, y claramente no dependen de criterios de tipo de gobiernos: democracias-autocracias, ni de preconceptos ideológicos: socialismo-capitalismo o bien, estatismo-liberalismo. Todo depende de los factores de poder.</p><p>China ha sido el último gran ascenso, pero hay indicios de cierta desaceleración económica y su población se está reduciendo. Japón y Europa se estancaron hace más de una década. Rusia está en guerra y defendiéndose de un ataque de la NATO. India tiene población joven y pujante, pero tiene debilidades de capital humano y de capacidad estatal que no le permiten convertirse en una fuerza arrolladora. EEUU está tratando de recuperar su potencial industrial, y enfrenta sus propios problemas (deuda, crecimiento lento, disfunción política). Los rápidos ascensos que alguna vez definieron los grandes cambios geopolíticos modernos, han dado paso a un mundo bastante estancado; un club de socios envejecidos, rodeado por potencias medias, países en desarrollo y estados fallidos. Pero también rodeados de poderosos conglomerados financieros, que, globalizados e independizados del poder nacional, son una gran amenaza a la independencia de las naciones.</p><p>La derrota emocional de la políticaTe puede interesar:La derrota emocional de la políticaEl ascenso de nuevas potencias intermedias, a principios del siglo XXI fue bien real en términos de PBI, pero es relativamente incierto que puedan sostener a lo largo del tiempo su potencia geopolítica, porque los cimientos de una economía robusta (productividad, innovación, mercados de consumo, energía, finanzas y salud fiscal) podrían no ser tan sostenibles en el tiempo. Como la economía alimenta la I+D y el sostenimiento del poder militar, cualquier debilidad repercute sobre todo el triángulo de construcción de poder.</p><p>Durante la última década, sólo India y EEUU han mejorado la productividad de todos los factores, que mide la eficiencia con la que un país transforma la mano de obra, el capital y otros insumos en desarrollo económico. En las industrias avanzadas, la brecha es mayor: las empresas norteamericanas son las que más captan las ganancias globales de la alta tecnología; China, aunque pujante en algunos rubros tecnológicos, no logra ese nivel de ganancias. El sector de los vehículos eléctricos, las baterías y las energías renovables, en conjunto, del que China es líder mundial, sólo representaron el 3,5 % del PIB en 2023.</p><p>EEUU es el país menos dependiente del mundo; sus exportaciones son solo el 11% del PBI, mientras China es del 20% y el promedio de los restantes es cercano al 30%. Sin embargo, a EEUU le pesa su deuda financiera (pública + privada) que es del 125% de su PBI y cuyas ganancias van a engordar al sistema financiero. En Japón es aún peor: 300%. En China oficialmente es del 90%, aunque puede haber datos ocultos; sólo se sabe que las inversiones inmobiliarias han traído fuertes pérdidas y el Estado las ha estado reciclando.</p><p>El sector energético ha mostrado una inercia similar; los combustibles fósiles aún proporcionan más del 80% del suministro global, prácticamente sin cambios desde la década de 1970, a pesar de los billones invertidos en fuentes de energía renovables. En energía, EEUU ha pasado de importador neto de petróleo a productor exportador, disfrutando de bajos precios internos, que favorecen la competitividad de su producción local.</p><p>La longevidad se ha estancado a medida que los aumentos de la esperanza de vida en las economías avanzadas, se ha estancado o incluso se han revertido. El número de científicos se ha multiplicado por más de cuarenta desde la década de 1930, pero la productividad de la investigación ha disminuido aproximadamente por el mismo margen, reduciéndose ahora a la mitad cada 13 años. La I+D empresarial se ha duplicado como proporción del PIB desde 1980, pero el crecimiento de la productividad y la creación de empresas emergentes se han reducido a la mitad en las economías avanzadas.</p><p>Podría pensarse que la carrera por la Inteligencia artificial (IA) podría producir cambios en el poder relativo de las naciones. Es probable que haya ganadores y perdedores, pero también que no haya cambios notables. Las tecnologías modernas, por notables que sean, no han transformado la calidad de vida como lo hizo la Revolución Industrial, que entre 1870 a 1940 fue notable, y luego se amesetó, por más que nos asombremos de los avances cibernéticos. Las nuevas tecnologías cambian las relaciones personales hacia un mayor individualismo, pero poco en la realidad cotidiana y no siempre para mejorarla.Se pronostica que la IA impulsará la producción global en un 30 % anual, pero la mayoría de los economistas esperan que agregue solo alrededor de 1% al crecimiento anual. La IA sobresale en tareas digitales, pero los cuellos de botella laborales más difíciles están en los ámbitos físico y social. Los hospitales necesitan enfermeras más que escáners más rápidos; los restaurantes necesitan cocineros más que tablets para ordenar; los abogados deben persuadir a los jueces, no solo analizar informes. Los robots siguen siendo torpes en entornos del mundo real, y debido a que el aprendizaje automático es probabilístico, los errores son inevitables, por lo que los humanos casi siempre deberán revisarlos. Como reflejo de estos límites, aproximadamente el 80 % de las empresas que utilizan IA generativa informaron que no tuvieron ganancias extra por su uso, según una Encuesta Global sobre IA.</p><p>El crecimiento global se ha desacelerado del 4 % en las primeras décadas del siglo XXI a aproximadamente el 3 % en la actualidad, y a apenas el 1 % en las economías avanzadas. El crecimiento de la productividad, que se situaba entre el 3-4 % anual en las décadas de 1950 y 1960, se ha reducido actualmente a menos del 0,5 %. Mientras tanto, la deuda global ha aumentado del 200 % del PIB hace 15 años al 250 % en la actualidad, superando el 300 % en algunas economías avanzadas. La ONU estima que 3.300 millones de personas viven actualmente en países donde los pagos de intereses de la deuda superan la inversión en salud o educación. El sector de las finanzas especulativas sigue aumentando sus ganancias, creando una burbuja financiera impredecible. La incertidumbre continuará.</p>]]>
                </content>
                                                <summary type="html">
                    <![CDATA[<figure><img src="https://cdnartic.ar/Zh0HFqUYyl2QqUjVTHgvu6t3Ryg=/800x0/filters:no_upscale():format(webp):quality(40)/https://cdn.eleco.com.ar/media/2025/11/eeuu_china.jpg" class="type:primaryImage" /></figure>Ciertos indicadores de los factores portadores de futuro están mostrando que las actuales potencias principales y las intermedias se consolidarán a lo...]]>
                </summary>
                                <category term="opinion" label="Opinión" />
                <updated>2025-11-04T17:00:04+00:00</updated>
                <published>2025-11-04T16:56:51+00:00</published>
    </entry>
        <entry>
        <title>
            Escenario preelectoral en Estados Unidos
        </title>
        <link rel="alternate" href="https://www.eleco.com.ar/opinion/escenario-preelectoral-en-estados-unidos" type="text/html" title="Escenario preelectoral en Estados Unidos" />
        <id>https://www.eleco.com.ar/opinion/escenario-preelectoral-en-estados-unidos</id>
        <author>
            <name>
                <![CDATA[Ricardo Auer]]>
            </name>
        </author>
        
                                <content type="html" xml:base="https://www.eleco.com.ar/opinion/escenario-preelectoral-en-estados-unidos">
                    <![CDATA[<figure><img src="https://cdnartic.ar/BdZ7f61PbOPGgLsHoiVWvS7LtRY=/800x0/filters:no_upscale():format(webp):quality(40)/https://cdn.eleco.com.ar/media/2024/09/estados_unidos.jpg" class="type:primaryImage" /></figure><p>El número necesario de delegados en el Colegio Electoral y no la cantidad de votos, será lo que defina al ganador. Como hay estados “estables” en cuanto a sus preferencias electorales, sean demócratas o republicanos, por su permanente apoyo a unos u a otros, la cuestión electoral se centra en algunos estados oscilantes, cuyos delegados terminan decidiendo la presidencia de EEUU. El número “mágico” del Colegio Electoral es llegar o superar los 270 delegados. Por eso es que los grandes estados como California (siempre demócrata) o Texas (siempre republicano) deben esperar los resultados electorales de unos siete (o algo más) estados; espera que puede ser de varios días cuando en alguno de ellos el resultado final se complica judicialmente.</p><p>Esos siete estados oscilantes y la cantidad de delegados, son: Pensilvania (20), Michigan (16), Wisconsin (10), Arizona (11), Georgia (16), North Carolina (15), Nevada (6). Pero tampoco deben descuidar lo que ocurre en estados que en el pasado también han cambiado de signo como Florida (29), Ohio (18), Virginia (15), Iowa (6), New Hampshire (4) y Colorado (10). En el 2016 Trump ganó en Michigan, Wisconsin, Pensilvania, Arizona, North Carolina, Ohio, Florida, Georgia, Iowa. En el 2020 Biden ganó en Michigan, Wisconsin, Pensilvania y Arizona. Actualmente hay empate técnico o mínimas ventajas relativas, casi dentro del error del método de medición. Y quedan pocos votantes indecisos.</p><p>Los demócratas intentarán ahora, dado que el voto es opcional y hay que inscribirse, incorporar más votantes mujeres, aprovechando la presencia de Kamala, la de la eterna sonrisa, quién sustituyendo al probable perdedor, Biden, creó una nueva ventana de esperanza, mostrándose presidenciable y amortiguando el evidente malestar social contra Biden. Ese nuevo potencial de votantes intentará sacar ventaja de la brecha de género, estrechamente relacionado con el tema del aborto, donde cada candidato deberá responder a sus bases electorales. El universo progresista de Hollywood y en particular, Taylor Swift, ya han dado su apoyo a Harris, quien, además, aprovechará, frecuentemente, los escándalos y el carácter irritable del republicano.</p><p>Como es tradicional, la mayoría no universitaria del centro del país, tradicionalista y más conservadora, dará su apoyo a Trump, mientras las élites cosmopolitas de las grandes ciudades, situadas en ambas costas oceánicas, donde habitan el grueso de sus ciudadanos universitarios, darán su apoyo a Harris.</p><p>Los temas importantes para el electorado</p><p>Los principales son de índole económica, en particular la baja del ingreso real disponible, que, según especialistas, es uno de los mayores predictores del resultado de las elecciones presidenciales. A favor de Harris juega actualmente un menor desempleo y un leve crecimiento económico. Pero todos recuerdan el aumento de los ingresos populares durante el anterior período de Trump (hasta la pandemia). El auge de la inflación durante el período Biden y el aumento de las tasas de interés (Reserva Federal) hizo caer el ingreso real, o bien éste se estancó. Pese a los aumentos salariales nominales, el dinero hoy rinde menos que antes; no sólo en el supermercado, sino cargando combustible, o pagando intereses inmobiliarios (tema masivo) o en la compra de autos o simplemente, con las tarjetas de crédito. El sueño de la casa propia y el auto como señal de ascenso social se fue complicando y eso ha causado mal humor social. Aunque Jerome Powell, el titular de la Reserva Federal, anuncie ahora mismo el primer recorte de tasas de interés en años, será tarde para calmar el malestar social. Los republicanos ya están preparando sus acusaciones de interferencia electoral contra Powell y la Fed.</p><p>Las encuestas muestran claramente esta problemática, así como también le dan importancia al empleo y su relación con los inmigrantes ilegales; la seguridad preocupa, pero en un segundo plano.</p><p>Las propuestas electorales</p><p>Trump propone impuestos más bajos, recorte del gasto público y desregular el Estado (de la mano de Elon Musk). Harris, a su vez se enfoca en aumentar los impuestos para los ricos y las grandes empresas, engrosando los fondos a la seguridad social; ofrecer créditos fiscales para el cuidado infantil y darles beneficios fiscales a las pymes. Cualquier comparación con Argentina no es pura casualidad. Ambos exponen, visiones bastante diferentes sobre el papel del Estado; quienes deberían pagar sus cuentas, cómo disminuir el alto costo de vida y cómo competir con China.</p><p>Trump propone frenar la inflación impulsando la producción de energía, que ya está en un nivel récord, para reducir el precio interno del combustible, aunque exportando más; propone bajar el gasto del gobierno federal y con Musk buscarán eliminar regulaciones innecesarias; también ampliaría los recortes de impuestos aprobados en 2017 (que expirarían en 2025) y luego recortaría aún más. El plan de Trump de derrotar rápidamente la inflación, reducir los precios y reactivar un crecimiento económico explosivo, están en línea con permitir a la industria local poder competir (internamente) con los productos industriales importados desde China (más baratos), que hacen que la balanza comercial sea tan deficitaria con ese país. Además, esta política nacionalista la reforzaría con protecciones arancelarias de importación para China y otros.</p><p>Comparemos estas propuestas con nuestra realidad local. Sin desconocer nuestra historia política, llena de mala praxis de la gestión financiera y del presupuesto nacional, ahora se ven más claramente las “inspiraciones doctrinarias” de Milei. Es evidente que ha hecho una copia burda o ideológica de las propuestas básicas de Trump, pero sin ningún análisis estratégico, pese a las enormes diferencias entre EEUU y Argentina; de dimensión, de potencia, de desarrollo, del nivel de pobreza, del respaldo de su moneda y de la relación de fuerzas políticas dentro de cada país. Es obvio que las medidas correctivas a tomar no pueden ser copia de lo que se podría hacer en EEUU. ¿O podemos nosotros emitir dólares? EEUU tiene una enorme deuda financiera, pero el resto del mundo, no parpadea; simplemente porque es un país muy desarrollado. La clave de todo esto es ser lo suficientemente desarrollado como para tener múltiples alternativas de pagos y no depender de las exportaciones de productos primarios, sin valor agregado. Reducir todo a un problema estático de caja, es desconocer cómo funciona el mundo. Copiar modelos externos es incoherente, desde lo doctrinario y lo práctico. Un detalle importante; Milei copia sólo esta parte de Trump; las propuestas nacionalistas y proteccionistas no las copia porque son contrarias a su visión libertaria; visión sesgada y contraria al interés nacional. No toma la parte nacionalista y protectora e incentivadora de la industria nacional del “paquete Trump”, la que agrega valor a su producción. Por el contrario, lo relega a lo último, lo desprecia, porque en su exposición sobre el presupuesto nacional, reconoce otras prioridades: primero el pago de los intereses de la deuda financiera, luego los gastos “sociales” obligatorios del Estado y finalmente se verá qué hacer con lo que quede. Milei nunca habla de desarrollo nacional. En cambio, tanto Trump como Harris, seguirán implementando el proceso de reindustrialización y del desarrollo tecnológico, solventado por el Estado Nacional. Lo mismo que hace China u otros países soberanos, en la medida de sus posibilidades.</p><p>Volviendo a EEUU. Harris se mantendrá fiel al enfoque de los demócratas para disminuir los costos de vida, tomando medidas puntuales por parte del Estado, en orden a reducir los precios de ciertos artículos (medicamentos recetados, alimentos, entre otros). Es un plan de regulación con controles especiales para las empresas formadoras de precios. Los demócratas insistirán en que la conversión a un país más verde (autos eléctricos, paneles solares, menos carbón) generará empleo y buenos salarios; también indicaron que no van a prohibir el fracking, la técnica petrolera que convirtió a EEUU en el primer productor del mundo. Ambos coinciden en implementar un plan para reducir el costo de las viviendas, y Harris promete ayudas de hasta 25.000 USD a primerizos. Harris propone legislar para romper la dependencia norteamericana de los proveedores extranjeros y recientemente Biden impuso nuevos aranceles a algunas importaciones chinas.Trump es más agresivo en materia de aranceles, proponiendo gravámenes del 10-20% a todas las importaciones y del 60% a las de China, medidas que podrían reavivar las guerras comerciales; propuesta criticada por economistas del ámbito financiero, porque sostienen que el proteccionismo afectaría el crecimiento y elevaría la inflación; que en la propuesta Trump se compensaría con la baja del gasto federal y otras medidas compensatorias. Otros especialistas opinan que los altos aranceles a China afectarían la inflación sólo en un 0,5% anual. Los planes de ambos candidatos aumentarían el déficit, pero el plan de Trump agregaría USD 5,8 billones a lo largo de una década, frente a los USD 1,2 billones de Harris. Aunque hay que recordar que los grandes cambios fiscales dependen de quien obtenga finalmente el control del Congreso.</p><p>En materia geopolítica, ambos sostienen al gobierno de Netanyahu en Israel, lo cual le trae algunos inconvenientes a Harris, que hasta ahora contó con la simpatía de grupos árabes pro palestinos. Trump ha prometido dejar que Europa siga apoyando a Zelensky, mientras él prefiere que la guerra en Ucrania finalice lo más rápido posible, aceptando su partición geográfica entre las zonas incorporadas a la Federación Rusa y el resto. Ambos contendientes indican que el desafío principal de los EEUU está centrado en China.</p><p>Mientras tanto, las encuestas siguen empatadas.</p>]]>
                </content>
                                                <summary type="html">
                    <![CDATA[<figure><img src="https://cdnartic.ar/BdZ7f61PbOPGgLsHoiVWvS7LtRY=/800x0/filters:no_upscale():format(webp):quality(40)/https://cdn.eleco.com.ar/media/2024/09/estados_unidos.jpg" class="type:primaryImage" /></figure>El número necesario de delegados en el Colegio Electoral y no la cantidad de votos, será lo que defina al ganador. Como hay estados “estables” en cuan...]]>
                </summary>
                                <category term="opinion" label="Opinión" />
                <updated>2024-09-24T18:35:32+00:00</updated>
                <published>2024-09-24T18:35:10+00:00</published>
    </entry>
    </feed>