<?xml version="1.0" encoding="UTF-8"?>
<feed xmlns="http://www.w3.org/2005/Atom">
    <id>https://www.eleco.com.ar/feed-autor/rodrigo-ariel-rotonda</id>
    <link href="https://www.eleco.com.ar/feed-autor/rodrigo-ariel-rotonda" rel="self" type="application/atom+xml" />
    <title>El Eco de Tandil</title>
    <subtitle>Entrevistas exclusivas y contenido multimedia para informarse minuto a minuto de lo que acontece en Tandil.</subtitle>
    <updated>2026-09-04T06:30:06+00:00</updated>
        <entry>
        <title>
            ¿Y si el centro deja de ser un estacionamiento para volver a ser un lugar de encuentro?
        </title>
        <link rel="alternate" href="https://www.eleco.com.ar/tandil-2050/y-si-el-centro-deja-de-ser-un-estacionamiento-para-volver-a-ser-un-lugar-de-encuentro" type="text/html" title="¿Y si el centro deja de ser un estacionamiento para volver a ser un lugar de encuentro?" />
        <id>https://www.eleco.com.ar/tandil-2050/y-si-el-centro-deja-de-ser-un-estacionamiento-para-volver-a-ser-un-lugar-de-encuentro</id>
        <author>
            <name>
                <![CDATA[Rodrigo Ariel Rotonda]]>
            </name>
        </author>
        
                                <content type="html" xml:base="https://www.eleco.com.ar/tandil-2050/y-si-el-centro-deja-de-ser-un-estacionamiento-para-volver-a-ser-un-lugar-de-encuentro">
                    <![CDATA[<figure><img src="https://cdnartic.ar/fJdc3m-cxV6N9MwLKhTP9iRu4q8=/800x0/filters:no_upscale():format(webp):quality(40)/https://cdn.eleco.com.ar/media/2026/02/centro_comercial_tandil_02_26_6.jpeg" class="type:primaryImage" /></figure><p>Hace un tiempo, un conocido me dijo que el mejor indicador para evaluar la gestión de un intendente era medir la variación del valor del metro cuadrado de la tierra desde que asume hasta que finaliza su mandato.</p><p>Dejando de lado la labor de nuestro intendente —lo cual es injusto porque es la buena gestión la que garantiza equivalentes resultados—, no hay dudas de que en Tandil esa variación marca una pendiente siempre ascendente. Ya volveré a este punto al final.</p><p>Pero antes de entrar en detalle, como siempre planteo desde este espacio y a través de www.tandil2050.com, construir la ciudad del futuro no es una tarea de una sola persona ni una bandera política: es una invitación abierta a cada vecino, profesional e institución a involucrarse, aportar ideas y diseñar juntos el Tandil que se viene.&nbsp;</p><p>Como ya discutimos al analizar el vicio del “yo llegué primero” y la urgencia de construir una ciudad disponible, la planificación urbana requiere una mirada transversal e integradora.&nbsp;</p><p>Que el Municipio haya convocado en el Día de la Industria a discutir la agenda productiva a 2050 es una señal de que el debate finalmente prendió. Sin embargo, desde mi humilde &nbsp;punto de vista, insistir con un formato fragmentado por industria y reservado a unos pocos elegidos desvirtúa el espíritu de lo que debe ser una verdadera planificación estratégica. No necesitamos eventos protocolares segmentados por rubro, sino una conversación transparente y abierta a toda la comunidad.</p><p>Volviendo ahora al tema de esta columna, gestionar una empresa, una ciudad o cualquier organización exige tener claro un objetivo. Un número que marque la escala.</p><p>En el encuentro de Tandil 2050 en el marco de FLAMA el año pasado, deslicé la cifra hacia la que debemos mirar: 500.000 habitantes para el 2050.</p><p>Hablemos con la verdad: es más de tres veces nuestra población actual. Para graficarlo, es albergar de forma permanente más del doble de personas que vinieron a presenciar al Indio Solari. Inimaginable sobre la infraestructura de hoy.&nbsp;</p><p>Pero como dice el dicho, “a un elefante se lo come por partes”. Tal vez no lleguemos exactamente a esa cifra, pero vamos a agradecer que ese volumen se alcance por deseo y planificación, antes que por azar, inercia o un crecimiento desmedido sin control.</p><p>Ninguna organización próspera planifica su futuro para quedarse del mismo tamaño. La escala genera la masa crítica necesaria para atraer inversiones, abrir nuevos comercios y crear empleo de calidad. El problema no es crecer, sino cómo absorbemos ese crecimiento.</p><p>Antes usé la analogía del auto de carreras en un camino lleno de pozos. Y Tandil viene acelerando fuerte. Pero si pretendemos correr a toda velocidad sobre las imperfecciones del suelo sin una buena "suspensión urbana" —hecha de datos, logística e infraestructura—, vamos a volar por los aires.</p><p>Por eso la pregunta de fondo no es cómo seguimos poniendo parches a los problemas de hoy, sino cómo empezamos a diseñar la ciudad disponible y funcional para todos.</p><p>&nbsp;</p>La paradoja del centro y la nueva física de la movilidad<p>El primer gran pozo en el que estamos encallados es la movilidad. Y para empezar a salir de él hay que asumir una premisa básica de diseño urbano y de convivencia: en cualquier cruce o calle, la prioridad absoluta la tiene siempre el peatón.</p><p>La razón es tan simple como irrefutable (y me la enseñó un profesor de Derecho en la facultad). Antes que conductores, ciclistas o usuarios del colectivo, todos, absolutamente todos, somos primero peatones. Diseñar una ciudad pensando en las personas implica jerarquizar la escala humana por sobre la vehicular.</p><p>Y en ese horizonte de expansión hacia medio millón de habitantes, la gran trampa actual es caer en lo que en columnas anteriores llamé "el vicio del yo llegué primero”, esa postura defensiva de pretender frenar el desarrollo o congelar la ciudad en la foto del día que nos mudamos acá. Tandil cambia (y seguirá cambiando) porque está viva.</p><p>Pero sin dudas que caeríamos en un error al considerar que para siempre necesitaremos ser dueños de 1,5 toneladas de metal que pasan el 95% del día estacionadas en la vía pública juntando polvo. El mundo va a pasos agigantados hacia un paradigma de Movilidad como Servicio (MaaS), donde el transporte es un sistema integrado de flotas compartidas, micromovilidad y unidades a demanda. Sin embargo, en Tandil pretendemos encarar la densificación del radio céntrico que propone el Plan de Desarrollo Territorial (PDT) —la cual apoyo , aclaro— aplicando una lógica vehicular de hace cincuenta años.</p><p>Pretender que miles de nuevos vecinos convivan en un cuadrante de 10x10 manzanas, ingresando con dos autos por departamento hacia calles de diez metros de ancho empapeladas de vehículos estacionados en ambos lados, es una receta matemática para el colapso.</p><p>A esto se le suma que la lógica del consumo cambió para siempre. ¿Quién quiere venir hoy a buscar un televisor de 65 pulgadas al microcentro en su propio auto? Nadie.</p><p>La gratificación de comprar se resuelve en la pantalla del celular y se confirma cuando el paquete llega a la puerta de casa.&nbsp;</p><p>Plataformas como Mercado Libre eliminaron la fricción sumando omnicanalidad y “gamification”. Si el centro tradicional pretende competir contra la comodidad del sillón y el scroll infinito ofreciendo veredas angostas, ruido de motores y 10 minutos de búsqueda frustrante para estacionar, la batalla está perdida de antemano. Este es el verdadero pozo estructural: si no adaptamos la física del centro a la nueva física del consumo, la obsolescencia es inevitable.</p><p>Pero atenti: rediseñar el centro no es una discusión corporativa ni un tema exclusivo de los comerciantes o de la Cámara Empresaria. Es una causa ciudadana. Definir qué centro necesitamos es una decisión de toda la comunidad que habita, camina y disfruta la ciudad. Es que quien elige el centro busca la accesibilidad de tener todo a pie.&nbsp;</p><p>El corazón de la ciudad debe dejar de ser una playa de estacionamiento a cielo abierto para transformarse en un paseo, en un espacio de esparcimiento y punto de encuentro más.</p><p>En este esquema, la irrupción de proyectos como el Paseo del Banco actúa como un catalizador e incomodador necesario, ya que nos obliga a dejar de operar como comercios aislados para empezar a articularnos como un verdadero ecosistema urbano.</p><p>&nbsp;</p>Rediseñar el transporte para habilitar la descentralización<p>Ahora bien, ¿cómo convertimos el centro en un paseo sin ahogar la movilidad cotidiana?&nbsp;</p><p>La respuesta no está en cerrar calles, sino reestructurar la logística del transporte público y de cargas para construir esa ciudad disponible donde los servicios y oportunidades estén verdaderamente al alcance de la mano.</p><p>Debemos superar la discusión cortoplacista del transporte en Tandil, hoy trancada en la discusión del porcentaje de aumento del boleto. El sistema actual es ineficiente porque obliga a las líneas de colectivos a serpentear por calles céntricas angostas, compitiendo en horas pico y circulando vacías de noche.</p><p>La solución requiere inteligencia logística:</p>Líneas troncales perimetrales: retirar el transporte colectivo del corazón del centro y reestructurarlo sobre las grandes avenidas (o calles) perimetrales, con frecuencias garantizadas.Micromovilidad y "último tramo": conectar esas arterias perimetrales con una red segura de bicisendas y un sistema público de bicicletas —sponsoreado por privados o financiado con fondeo internacional— para moverse cómodamente hacia el interior del cuadrante (el cual hay aún que redefinir).Plazas logísticas para carga y descarga: ampliar el anillo de acceso para vehículos de gran porte, destinando espacios fuera del radio urbano para el estacionamiento y transferencia de carga pesada hacia plazas logísticas de vehículos exclusivamente livianos.<p>Esta reconversión del centro, además, encaja perfectamente con el modelo más amplio de descentralización urbana.&nbsp;</p><p>Rediseñar el centro no significa que sea el único polo de atracción, al contrario. Tandil necesita múltiples nodos comerciales, culturales y gastronómicos en los barrios, cada uno con sus propias densidades, servicios e identidad para evitar que toda la vida urbana dependa de un solo cuadrante. Y todo lo que se haga de acá en más tiene que servir de base para la construcción de lo nuevo.</p><p>&nbsp;</p>Un plan técnico de transformación para el cuadrante céntrico<p>El proyecto del Centro Comercial A Cielo Abierto impulsado por la Cámara Empresaria de Tandil (cuyo nuevo plan aún no vi en detalle) sentó un precedente valioso al demostrar la voluntad del sector comercial.</p><p>Sin embargo, para que deje de ser una expresión de deseos y se convierta en una realidad operativa, debemos articularlo dentro de un plan técnico integral de intervención en cuatro ejes interconectados:</p>Reconfiguración del perfil de la calle:“Pacificación del tránsito”: intervención física de la calzada en el polígono de 10x10 manzanas (o del nuevo cuadrante) para fijar una velocidad máxima en 20 km/h, estableciendo la prioridad peatonal absoluta.Recuperación del espacio común: eliminación gradual del estacionamiento en la vía pública sobre mano izquierda y derecha para ganar metros cuadrados dedicados al ensanche de veredas, arbolado urbano y la traza de bicisendas interconectadas (la “H” propuesta y rechazada, a mi entender erróneamente, por la mayoría de los comerciantes).Matriz de accesibilidad diferencial y regulación del PDT ):Filtrado de paso: el vehículo privado pierde la función de "tránsito pasante" (usar el centro como atajo) pero conserva la accesibilidad garantizada hacia garajes residenciales, playas privadas y estacionamientos subterráneos (como el Paseo del Banco) a velocidad peatonal.Infraestructura de estacionamiento planificada por norma (PDT): actualización del Plan de Desarrollo Territorial para exigir e incentivar la creación estratégica de playas de estacionamiento y cocheras subterráneas o en altura fuera del eje peatonal. Estas podrían operar bajo una estructura de fee o tarifa mensual vinculada al uso real, garantizando la oferta para residentes y comerciantes sin saturar la calle.Relocalización del estacionamiento medido: desplazamiento del sistema de cobro en la vía pública hacia los anillos perimetrales (avenidas o calles perimetrales), incentivando la rotación en los márgenes y desalentando el ingreso masivo de autos al corazón de nuevo cuadrante.Protocolo de logística liviana y "último tramo":Ventana horaria para proveedores: mantenimiento de la franja de 6:00 a 8:30 hs para la carga y descarga de proveedores pesados (como el camión de bebidas o lácteos), asegurando que el abastecimiento grande se complete antes de que la calle se llene de peatones.Zonas de detención perimetrales: Para evitar que las camionetas del correo o los repartidores paren en doble fila con balizas sobre calles angostas como Rodríguez o Pinto tapando el tránsito, se crean zonas de detención rápida de 20 minutos en las esquinas perimetrales (sobre las avenidas como España, Santamarina o Rivadavia). Ahí la camioneta o furgón descarga en un punto seguro y el reparto final a los comercios o vecinos del cuadrante se realiza a pie, en zorras o en bicicletas de carga (aunque muy probablemente, ya para el 2050 sea hecho de forma automatizada por robots).Sostenibilidad financiera y gestión de activación viva:Fondo de Desarrollo Urbano: La recaudación del estacionamiento medido relocalizado en las arterias perimetrales y de los cánones por uso de la infraestructura dedicada, sumada al patrocinio privado (sponsoring), se destina a un fideicomiso transparente para financiar las obras de infraestructura y el mantenimiento del área.Agenda permanente de activación cultural: Financiamiento de una programación continua de eventos en la vía pública (charlas, intervenciones culturales, gastronomía y dinamización con espíritu FLAMA) que conviertan la calle en un espacio vivo de atracción para residentes y visitantes.<p>Toda esta transformación no se va a lograr con reuniones de café ni esperando que las instituciones tradicionales gestionen los detalles operativos del espacio público. Las cámaras y asociaciones cumplen un rol de representación indispensable, pero no son agencias operativas de desarrollo urbano.</p><p>Necesitamos conformar un equipo de gestión profesional, ejecutivo y remunerado, enfocado 24/7 en gerenciar el espacio público con estándares de eficiencia técnica. Un management dedicado exclusivamente a monitorear datos en tiempo real, ejecutar presupuestos y dinamizar el área.</p><p>Como reflexionó Mauricio Salvatierra en una nota reciente en El Eco, "la discusión no es si la tecnología avanza, sino cómo la usamos". Críticas e ideas magistrales, sobran. Pero verdaderos hacedores, faltan.</p><p>&nbsp;</p>Una invitación abierta a traccionar en la misma dirección<p>Al final del día, todos queremos vivir más y mejor. Pero la longevidad individual es incompleta sin longevidad urbana.&nbsp;</p><p>Vivir más exige tener objetivos de largo plazo, entender el crecimiento de la población como una oportunidad y asumir que la infraestructura debe anticiparse al futuro para garantizar que la ciudad mantenga su vitalidad a lo largo del tiempo.</p><p>Como sostengo desde la primera columna, este espacio no busca encasillar a "Tandil 2050" como una plataforma individual ni como una candidatura personal de Rodrigo Rotonda, sino consolidar un punto de encuentro abierto para sumar a cada vecino, profesional e institución que quiera ponerse la camiseta de la ciudad.</p><p>Al principio de esta columna mencionaba que la medida del éxito de un intendente puede ser la variación del valor del metro cuadrado de nuestra tierra. Pero en una ciudad que aspira a trascender, ese no puede ser solo el termómetro de una gestión de gobierno: debe ser la métrica colectiva de toda una comunidad.</p><p>El valor de nuestra tierra no sube por casualidad ni por especulación. Sube cuando el espacio público se vuelve deseable, cuando el comercio florece, cuando el transporte funciona, cuando atraemos talento y cuando caminar por la ciudad vuelve a ser un orgullo y un disfrute diario. El verdadero desafío es asumir el rol de hacedores y crear una ciudad tan atractiva, pujante y humana que el valor de cada metro cuadrado tandilense no sea más que el reflejo directo de la calidad de vida que supimos construir juntos.</p><p>Se trata de hacer de Tandil un lugar tan extraordinario que vuelva a valer la pena apagar la pantalla, salir a la calle y encontrarnos. Y la pregunta acá es: ¿qué tan dispuestos estamos de volver a conseguirlo?</p><p>La conversación está abierta. Podés dejar tus ideas, críticas y proyectos en www.tandil2050.com.</p><p>Hasta la próxima columna.</p><p>&nbsp;</p>]]>
                </content>
                                                <summary type="html">
                    <![CDATA[<figure><img src="https://cdnartic.ar/fJdc3m-cxV6N9MwLKhTP9iRu4q8=/800x0/filters:no_upscale():format(webp):quality(40)/https://cdn.eleco.com.ar/media/2026/02/centro_comercial_tandil_02_26_6.jpeg" class="type:primaryImage" /></figure>El valor de la tierra sube cuando el espacio público se vuelve deseable, cuando el comercio florece, cuando el transporte funciona, cuando atraemos talento y cuando caminar por la ciudad vuelve a ser un orgullo y un disfrute diario. Una propuesta para dejar de poner parches al tránsito, reestructurar la logística de punta a punta y transformar nuestra ciudad en un verdadero lugar de encuentro para el medio millón de habitantes que se viene.]]>
                </summary>
                                                <category term="tandil-2050" label="Tandil 2050" />
                                <updated>2026-09-04T06:30:06+00:00</updated>
                <published>2026-09-04T06:30:00+00:00</published>
    </entry>
        <entry>
        <title>
            Diagnóstico, datos y la &quot;suspensión&quot; urbana: la inteligencia territorial que exige Tandil
        </title>
        <link rel="alternate" href="https://www.eleco.com.ar/tandil-2050/diagnostico-datos-y-la-suspension-urbana-la-inteligencia-territorial-que-exige-tandil" type="text/html" title="Diagnóstico, datos y la &quot;suspensión&quot; urbana: la inteligencia territorial que exige Tandil" />
        <id>https://www.eleco.com.ar/tandil-2050/diagnostico-datos-y-la-suspension-urbana-la-inteligencia-territorial-que-exige-tandil</id>
        <author>
            <name>
                <![CDATA[Rodrigo Ariel Rotonda]]>
            </name>
        </author>
        
                                <content type="html" xml:base="https://www.eleco.com.ar/tandil-2050/diagnostico-datos-y-la-suspension-urbana-la-inteligencia-territorial-que-exige-tandil">
                    <![CDATA[<figure><img src="https://cdnartic.ar/AZhDLtG_Vji3eKOlYHxywRd8rBI=/800x0/filters:no_upscale():format(webp):quality(40)/https://cdn.eleco.com.ar/media/2026/08/rotonda_ruta_226_y_espora_actis.webp" class="type:primaryImage" /></figure><p>"Pensar en grande" exige, antes que nada, dejar de adivinar.</p><p>Cualquier plan estratégico serio se reduce a tres pasos básicos: definir un norte (ambicioso, en lo posible), hacer un diagnóstico preciso de dónde estamos parados y trazar la hoja de ruta que reduzca esa brecha.</p><p>A priori, parece algo simple. Pero soy un convencido de que todos terminamos cayendo seguido en la trampa de tomar decisiones basadas en sensaciones, impresiones o simples deseos de ocasión. Hasta a veces, erróneamente lo llamamos “intuición” para nuestra complacencia.</p><p>En columnas anteriores venimos armando este símil rompecabezas. Hablamos de no mirar la ciudad por el espejo retrovisor ni ceder ante el "yo llegué primero"; debatimos el rediseño del centro a partir del Paseo del Banco; nos preguntamos si la escala de Tandil encaja dentro de sus propios límites; entendimos que no necesitamos solo un Centro de Convenciones aislado sino una estrategia integral; planteamos la urgencia de abandonar la lógica transaccional del "chorro de agua" para migrar hacia un modelo de suscripción basado en el goteo constante, el valor real y el nivel de servicio prestado en todos los sentidos; y remarcamos que el desarrollo real exige un acuerdo tripartito firme entre Estado, privados y tercer sector.&nbsp;</p><p>Pero como sostuve al plantear que "el caballo más rápido no siempre es el que gana", de nada sirve acelerar si no sabemos qué suelo estamos pisando.</p><p>Hace unos años, en una charla en la Cámara Empresaria, Rubén Daray, ex piloto automovilístico y ex conductor de “A Todo Motor”, hizo una pregunta al público que sonaba obvia, pero cuya respuesta casi nadie conocía: ¿Cuál es la función de la suspensión de un vehículo? Algunos arriesgaron respuestas sobre el confort o la altura, pero la respuesta técnica es lisa y llanamente una: mantener las ruedas en contacto permanente con el suelo (y esto lo agrego porque es relevante, reconociendo que lo busqué: “…disipando la energía de los golpes, garantizando la tracción en las curvas y asegurando que la carrocería no se destruya contra el asfalto”).</p><p>Esa metáfora es perfecta para entender la ciudad. Tandil necesita ser esa suspensión urbana.</p><p>La “carrocería” es nuestra estructura física y económica: los comercios, las universidades, los inversores, el turismo, la gestión pública, entre otros. El “suelo” es la realidad cotidiana, el terreno donde pisamos todos los días. Y la "suspensión" son los datos, la logística y la planificación inteligente que evitan que el vehículo vuele por los aires. Es la red invisible que mantiene en contacto constante y fluido al vecino con el vecino, al residente con el turista, al comerciante con el consumidor y al empresario con el gobernante.</p><p>Pero ojo. Sin querer —o sin darnos cuenta—, es muy probable que Tandil hoy cuente con la suspensión de un auto de carreras: extremadamente rígida y configurada para acelerar a fondo en el corto plazo.&nbsp;</p><p>Un auto de carreras va rápido únicamente sobre una pista perfecta, pero tiene un costo oculto enorme: consume su combustible de forma voraz, desgasta sus componentes a velocidad récord, transmite cada imperfección del camino como un golpe seco al chasis y exige un mantenimiento constante e insostenible. En nuestra ciudad pasa exactamente lo mismo.&nbsp;</p><p>Es cierto que para algunos este diagnóstico puede sonar como un escenario lejano o condicional —sobre todo si no sufren la falta de servicios, la conectividad deficiente o el pozo en la puerta de su casa—, pero debemos ser plenamente conscientes de que esa fricción es una realidad tangible que ya afecta a cientos de vecinos en distintos barrios (al igual que los afecta en otras ciudades de la región, desde ya).</p><p>Cuanto más rígida es esa suspensión, mayor es la tensión y la vibración que absorbe el chasis. Y esa rigidez no es otra cosa que la fragmentación social que hoy atraviesa a Tandil: cuando la estructura no cede, cuando prioriza la velocidad de unos pocos por sobre la resistencia de todos y no absorbe los impactos de manera flexible y equitativa, la fricción se vuelve insostenible.</p><p>Por eso, la gestión urbana no puede pensarse como una carrera de sprint. Para perdurar en el tiempo, Tandil no necesita aceleraciones explosivas, sino buscar confort de marcha, estabilidad, eficiencia y desarrollo de largo plazo.</p>Diagnóstico real: crecimiento no es desarrollo (y el rol de la plusvalía)<p>Para aflojar esa rigidez y lograr tracción real, el primer paso no es discutir proyectos aislados, sino diagnosticar con rigor técnico sobre qué estamos parados. Y acá debemos marcar una diferencia conceptual clave: crecimiento no es lo mismo que desarrollo.</p><p>En los últimos años, Tandil ha experimentado un crecimiento innegable en cantidad de habitantes, edificación y consumo.&nbsp;</p><p>Sin embargo, como bien plantea el arquitecto Pablo Bonavetti, ese crecimiento no se tradujo en un verdadero desarrollo urbano en infraestructura. El crecimiento es acumulativo y muchas veces desigual, pero el desarrollo es integral, genera valor estructural y es, por definición, para todos.</p><p>Acá es donde entra la verdadera responsabilidad del Estado: es su rol directo generar plusvalía para que el sector privado financie e invierta en infraestructura en conjunto con el sector público.&nbsp;</p><p>Como he planteado en columnas anteriores —al hablar de los límites de edificación sobre la cota 220 o la necesidad de normativas claras para preservar e intervenir fachadas patrimoniales—, cuando el Estado regula, da previsibilidad y crea valor normativo, el desarrollo privado se convierte en la palanca de la obra pública.</p><p>No es una carga, es un círculo virtuoso: si la comunidad crea las condiciones para que un terreno o corredor valga más, el privado que se beneficia debe cofinanciar el agua, la cloaca, el asfalto o la conectividad del resto de la ciudad.</p><p>&nbsp;</p>Diseñar el diagnóstico desde los pilares de Tandil 2050<p>Para diagnosticar bien hay que elevar la vara.&nbsp;</p><p>Es que justamente el diagnóstico no debería hacerse mirando solo el presente, sino midiendo la brecha contra objetivos verdaderamente ambiciosos y disruptivos. Si no apuntás alto, cualquier indicador mediocre te parece un triunfo.</p><p>Los drivers estructurales (e iniciales) del proyecto Tandil 2050 están claros: Salud, Educación, Accesibilidad e Inclusión, Conectividad y Transporte, e Infraestructura y Medioambiente. Si tomamos las mejores referencias del mundo como benchmark, estos son algunos de los objetivos de máxima a los que podemos aspirar en cada área:</p>Salud: Transformar de raíz el modelo sanitario para pasar de una lógica meramente reactiva (que espera a la enfermedad) a un sistema preventivo, longevo y segmentado por franjas etarias. Debemos asumir una afirmación incontrastable: vamos a vivir 100 años y las necesidades vitales, médicas y sociales a los 50, 60, 70, 80, 90 y 100 años no son las mismas. No se puede tratar a la adultez como un bloque homogéneo. También podemos posicionar a Tandil como la ciudad con la menor tasa de mortalidad y malnutrición infantil de la Argentina, combinando trazabilidad nutricional preventiva y telemedicina desde la primera infancia, al tiempo que estructuramos una red de salud por etapas que garantice autonomía, medicina predictiva y acompañamiento adaptado a cada década de la vida.Educación: Convertir a Tandil en el polo de retención y radicación de talento STEM (ciencia, tecnología, ingeniería y matemática) más importante del interior, con programas de formación garantizada desde el secundario articulados con el ecosistema de la UNICEN, el sector privado y el Cluster Tecnológico.Accesibilidad e inclusión: Lograr la accesibilidad física y digital universal al 100% en el espacio urbano y edificios públicos, eliminando de raíz las barreras para adultos mayores y personas con movilidad reducida.Conectividad y transporte: Cobertura total de servicios básicos esenciales (agua potable, cloacas y gas) junto con una red multimodal de transporte colectivo e integrado que reduzca los tiempos de traslado de los barrios periféricos al centro a menos de 20 minutos. Esto exige repensar de raíz la lógica de los recorridos: hacer que el transporte público masivo acceda de forma eficiente hasta las periferias del casco central, liberando al microcentro de la saturación vehicular para promover una ciudad donde caminar sea la prioridad y donde se generen arterias de bicisendas e infraestructura para la micromovilidad en espacios urbanos que hoy parecen impensados.Medioambiente: Alcanzar la neutralidad de carbono y el 100% de tratamiento y valorización energética de residuos urbanos, protegiendo de forma innegociable nuestro cordón serrano. Para lograrlo, la sostenibilidad debe dejar de ser opcional: exigiremos a cada desarrollo privado una cuota explícita de responsabilidad ambiental. Esto significa que la aprobación de nuevos indicadores urbanísticos estará condicionada a tres requisitos concretos: la incorporación de arquitectura bioclimática adaptada a nuestro entorno natural, la gestión y tratamiento de residuos en origen, y la inversión obligatoria en energías renovables que aporten potencia a la red colectiva.<p>Son simplemente ideas (potenciadas con la tecnología, desde ya) de objetivos concretos, a los cuales hay que sumar muchísimos más y en los que los expertos en la materia podrán aportar.&nbsp;</p><p>Sucede que al poner metas de este calibre como norte, el diagnóstico deja de ser una lista de quejas y ayuda a construir una métrica exacta de todo lo que nos falta edificar.</p><p>&nbsp;</p>De las reglas claras a la reciprocidad territorial<p>Esta mirada se conecta de forma directa con la batalla por la movilidad inteligente y la densidad para evitar que la ciudad siga fragmentándose. Como me mencionaba hace poco un conocido candidato a intendente de la ciudad, no podemos permitir que el crecimiento divida a Tandil en "dos ciudades distintas".</p><p>Para evitar esa fractura, debemos dejar atrás el egoísmo y los negociados cortoplacistas donde cada uno lleva agua únicamente para su propio molino. Cuando se intervienen y dotan de nuevos indicadores urbanísticos a corredores estratégicos —como ha sucedido con Avellaneda o Brasil—, la reciprocidad hacia la ciudad debe ser transparente.&nbsp;</p><p>Se trata de aplicar mecanismos de captación de plusvalía e instrumentos de financiamiento compartido: si el municipio incrementa la capacidad constructiva de un sector, una porción delimitada de esa valorización vuelve automáticamente en forma de un fondo fiduciario transparente para infraestructura en los barrios que quedaron más postergados.</p><p>&nbsp;</p>Tablero de control: tres propuestas concretas para gestionar con datos<p>Para que esto no quede en una expresión de deseos sin sentido, llevar la inteligencia territorial y demográfica a la práctica requiere tres herramientas de ejecución inmediata:</p>Plataforma abierta de datos urbanos: Un tablero de control público que consolide en tiempo real los datos de flujo vehicular, matriz de consumo, ocupación y servicios. Si el comerciante, el desarrollador y el funcionario ven la misma información, la toma de decisiones deja de ser intuitiva.Red de semaforización adaptativa y sensores de servicios: Implementar tecnología IoT (Internet de las Cosas) en los principales corredores y en la recolección de residuos. Ajustar los tiempos de semáforos por volumen real de tráfico, incorporar cámaras con inteligencia artificial para detectar y prevenir delitos, y optimizar rutas de recolección según el llenado de contenedores (y tiempo) podrá reducir el gasto operativo municipal enormemente.Observatorio demográfico y de longevidad 2050: Monitorear con lujo de detalle la curva poblacional sabiendo que la proyección de vivir un siglo no es una fantasía sino una tendencia real. Hacia el 2050, 1 de cada 4 personas en Latinoamérica tendrá más de 60 años, y en Tandil la atracción por nuestra calidad de vida potenciará ese fenómeno. Este observatorio debe abandonar las categorías rígidas para entender que las necesidades urbanas, médicas, de esparcimiento y de vivienda a los 50 años (etapa productiva), a los 70 (autonomía activa) o a los 90 años (cuidados adaptados) requieren respuestas radicalmente distintas. Necesitamos anticipar ese cambio estructural del sistema de salud y de la trama urbana a la par de la constante migración joven atraída por la UNICEN (u otras universidades, llegado el momento), antes de que la revolución demográfica nos desborde.<p>&nbsp;</p>Pasar de la idea a la acción<p>¿Quién financia este salto de calidad? El sector privado y el sector público, con la anuencia e integración activa del Tercer Sector. Si hay transparencia, métricas claras y ejecución limpia, la inversión vuelve. Siempre.</p><p>Es hora de cortar con el “esto ya se intentó y no funcionó”. Lo que no funcionó pertenecía a otra prehistoria tecnológica, a otro contexto y a otros actores, por sobre todas las cosas.&nbsp;</p><p>Y vale aclararlo con total honestidad: la intención de impulsarlo no busca encasillar a "Tandil 2050" como el proyecto personal de Rodrigo Rotonda, sino consolidar un espacio abierto para sumar a cada persona e institución que quiera ponerse la camiseta y empujar el carro hacia adelante. Quienes prefieran quedarse al margen o dudar de la necesidad de planificar, tienen todo el derecho de ver el proceso desde afuera, ya que la invitación es siempre a construir, sumar y traccionar en la misma dirección.</p><p>Y para terminar, una última reflexión. Si la planificación, los datos y la logística son esa suspensión que mantiene pegada a nuestra comunidad al camino para que no se destruya: ¿cuál es hoy la carrocería, qué tan rígida sentís esa suspensión y qué suelo querés que pisemos en el 2050?</p><p>Te invito a sumarte a este debate y aportar tus propuestas en www.tandil2050.com.</p><p>Hasta la próxima columna.</p>]]>
                </content>
                                                <summary type="html">
                    <![CDATA[<figure><img src="https://cdnartic.ar/AZhDLtG_Vji3eKOlYHxywRd8rBI=/800x0/filters:no_upscale():format(webp):quality(40)/https://cdn.eleco.com.ar/media/2026/08/rotonda_ruta_226_y_espora_actis.webp" class="type:primaryImage" /></figure>¿Es Tandil un auto de carreras corriendo sobre un terreno lleno de imperfecciones? Entre la ilusión del crecimiento y la necesidad de un desarrollo real, la clave está en pasar de la "intuición" a la inteligencia territorial: usar la planificación urbana, los datos abiertos y la visión de una salud adaptada a los 100 años de vida como la suspensión necesaria para no dividir a la ciudad en dos.]]>
                </summary>
                                                <category term="tandil-2050" label="Tandil 2050" />
                                <updated>2026-08-21T20:19:27+00:00</updated>
                <published>2026-08-21T15:42:12+00:00</published>
    </entry>
        <entry>
        <title>
            Más que un Centro de Convenciones: el &quot;plan de suscripción&quot; que Tandil necesita
        </title>
        <link rel="alternate" href="https://www.eleco.com.ar/tandil-2050/queremos-o-necesitamos-solo-un-centro-de-convenciones" type="text/html" title="Más que un Centro de Convenciones: el &quot;plan de suscripción&quot; que Tandil necesita" />
        <id>https://www.eleco.com.ar/tandil-2050/queremos-o-necesitamos-solo-un-centro-de-convenciones</id>
        <author>
            <name>
                <![CDATA[Rodrigo Ariel Rotonda]]>
            </name>
        </author>
        
                                <content type="html" xml:base="https://www.eleco.com.ar/tandil-2050/queremos-o-necesitamos-solo-un-centro-de-convenciones">
                    <![CDATA[<figure><img src="https://cdnartic.ar/r2F5NCQRoeNnbWBUTEsgl8lH6ro=/800x0/filters:no_upscale():format(webp):quality(40)/https://cdn.eleco.com.ar/media/2026/03/colegio_en_calle_fleming_2.webp" class="type:primaryImage" /></figure><p>Quienes vienen siguiendo este espacio sabrán que desde Tandil 2050 —el proyecto que elijo impulsar con la convicción innegociable de planificar el desarrollo estratégico de nuestra ciudad a 25 años— hay una premisa que nos mueve a diario: la obsesión por mantener la relevancia y trascender.</p><p>Y vale volver a aclararlo de entrada, ante el escepticismo de muchos: no impulso Tandil 2050 para armar un partido político ni para postularme a ningún cargo público, como muchos aún creen o buscan encasillar. Tampoco lo impulso para la foto del momento ni para la palmadita en la espalda de unos pocos.</p><p>Lo hago movido por dos objetivos sumamente claros y concretos:</p><p>Primero, la responsabilidad de dejarles a mis hijos un Tandil mejor del que recibí, buscando contagiarles esa misma llama para que ellos también mantengan vivo este hilo de proyección a futuro. Y segundo, por la necesidad de seguir construyendo una ciudad próspera, moderna y con escala, donde pueda seguir desarrollando proyectos y negocios exitosos.</p><p>Desde esa mirada de largo plazo que promulgamos en Tandil 2050, vemos cómo en los últimos tiempos volvió al centro del debate la necesidad de que Tandil cuente con un Centro de Convenciones para posicionar a la ciudad, aún más, en el centro de la escena artística, cultural, corporativa y popular de la provincia y, por qué no, del país.</p><p>Pero la pregunta que surge de inmediato en la mesa de café, en las reuniones entre amigos o en la charla entre vecinos es casi intuitiva: ¿Está Tandil verdaderamente preparada para esto?</p><p>Considerando que la ciudad es la sumatoria de las relaciones de sus aproximadamente 150.000 habitantes en el partido, a mí me surge otra duda: ¿El tandilense quiere eso? ¿Quiere tener todos los fines de semana un caos vehicular y peatonal, como sucede cada Semana Santa o como ocurrió en las históricas visitas del Indio Solari?</p><p>Creo firmemente que la pregunta del "querer" o "no querer" es una trampa.&nbsp;</p><p>Evaluar el desarrollo de un territorio basándonos únicamente en la respuesta intuitiva del deseo individual (o de algunos) termina siendo un planteo egoísta y, muchas veces, contradictorio con lo que la estructura urbana de la ciudad realmente necesita para progresar.</p><p>Ahí está el punto de quiebre que debemos animarnos a discutir: Tandil necesita que la economía local esté "explotada" de gente. Lo necesita el comerciante, el gastronómico, el artista, el prestador de servicios, el profesional independiente y el propio vecino que se beneficia del empleo indirecto.</p><p>Sé que al plantear esto sumo de inmediato a los primeros detractores de la idea: "Como estoy, estoy bien. ¿Por qué voy a querer más gente que me moleste o me modifique el día a día?".</p><p>Y para ellos (o la mayoría, al menos) tengo una respuesta: opinamos sobre lo que conocemos —o creemos conocer—, pero raras veces nos animamos a opinar sobre lo que estamos por conocer.</p><p>&nbsp;</p>El "atestamiento" y la descentralización<p>La palabra "explosión" o "atestamiento" genera de inmediato una imagen mental negativa y condicionada por la experiencia del pasado.</p><p>Dependiendo de la rutina diaria de cada lector, esa frase lo habrá posicionado mentalmente en el tránsito colapsado, en las largas filas para conseguir mesa en un restaurante o en el alguna otra "pérdida de tiempo valioso".</p><p>Es la sensación de que nuestra querida "ciudad de los 15 minutos" —concepto que profesionales del urbanismo local también defienden, como Guadagna o el mismo Lafosse— queda vulnerable en manos de turistas que “toman” la ciudad por unos días.</p><p>Pero mi visión, a la cual te invito a sumarte para construirla desde la acción, intenta ir un paso más allá de esa foto estática.</p><p>Es cierto que ese atestamiento o colapso temporal ocurre, indudablemente, por la llegada masiva de gente. Pero se convierte en un problema porque la ciudad no está diseñada ni preparada para absorber ese volumen en momentos puntuales.</p><p>Y acá es donde el debate sobre el dónde se vuelve central.</p><p>Un emplazamiento en zonas como la avenida Fleming está absolutamente bien y es estratégicamente correcto.&nbsp;</p><p>Y no es una ubicación al azar: hablamos de una arteria natural de salida de la ciudad, un corredor de paso hacia el Campus de la Unicen, a pocos metros del Tandil Golf Club y enmarcada en un entorno paisajístico verdaderamente hermoso.</p><p>Que hoy no sea percibido como un lugar "céntrico" tradicional es la gran virtud. Los proyectos transformadores no se encajan en los cascos urbanos consolidados que ya están al límite de su capacidad, sino que se ubican en estos corredores capaces de absorber la nueva escala y de traccionar el crecimiento urbano hacia adelante (Fleming lo tiene todo por hacer).</p><p>Esa descentralización estratégica es, precisamente, la que nos permite salir de la trampa estacional. No se trata de enamorarnos del turismo “de picos” o de fines de semana largos que saturan el centro, sino de dotar a la ciudad de nodos capaces de recibir visitantes durante todo el año de forma orgánica.</p><p>Necesitamos &nbsp;preparar nuestra infraestructura para esa potencial ciudad de 500.000 habitantes hacia el 2050, absorbiendo un flujo constante sin poner en riesgo nuestra calidad de vida cotidiana.</p>Estándares globales, predios feriales y "esperar al Estado"<p>Acá es donde debemos ampliar la mirada sobre qué tipo de infraestructura nos falta.</p><p>Hablar únicamente de una "sala de conferencias" queda corto. Tandil necesita una infraestructura flexible: un concepto de predio ferial o de Arena multiuso que permita albergar tanto un congreso médico de 1.500 personas como una exposición agroindustrial de escala regional, o un recital y show de entretenimiento de primer nivel sin romper la logística de la ciudad.</p><p>Pero para que esa Arena o predio ferial traccione ese volumen de eventos, chocamos de frente contra una de nuestras mayores debilidades de oferta: hoy Tandil no cuenta con ninguna cadena de hotelería internacional.</p><p>¿Por qué esto, a mi entender, es crítico? Porque no se trata simplemente de un tema de marcas o de estatus visual. Se trata de estándares mínimos de previsibilidad.</p><p>Un organizador de eventos masivos, un artista internacional, un inversor global o un ejecutivo que viene a un congreso busca la tranquilidad de saber que contará con ciertos servicios, normativas, conectividad y “seguridad operacional” garantizados bajo marcas de nivel internacional. Si esa oferta no existe, el flujo corporativo, cultural e inversor directamente se desvía hacia otras plazas.</p><p>Y acá es donde se plantea esa brecha que antes mencioné: lo que el público cree que quiere, lo que la ciudad proyecta y lo que el privado necesita para ejecutar.</p><p>Es esa la conversación (si la hay) que suele caer en un error de diagnóstico: el sector privado suele asumir que es el Estado quien debe generar primero todas las condiciones ideales para que recién después ellos se animen a arriesgar.</p><p>Quedarse esperando a que la gestión pública resuelva mágicamente la conectividad, la infraestructura de gran escala y las garantías del mercado antes de poner un ladrillo solo conduce a la inacción (como he dicho en otras columnas).&nbsp;</p><p>Y esa inacción la terminamos pagando todos los tandilenses, desestimando un potencial enorme cuyo límite nos lo terminamos poniendo nosotros mismos.</p><p>Acá es donde elijo dejar la hipocresía de lado: las condiciones no se esperan, se construyen. Y lo digo desde un lugar de absoluta honestidad. Movido por el deseo innegociable de trascender, tengo un interés personal directo en que un proyecto de esta envergadura sea diseñado, liderado y desarrollado por locales. Debemos querer arriesgar acá, invertir acá y demostrar que los tandilenses tenemos la capacidad técnica y financiera para ejecutar obras con estándares globales sin depender de que vengan de afuera a marcarnos el rumbo (aunque haya que consultarles y, quizá, también hacerlos parte).</p><p>En resumen, el salto de escala no vendrá de un Estado paternalista ni de un privado especulador. Nacerá de la sinergia real, donde el privado propone, arriesga y ejecuta proyectos integrales y el público acompaña con visión urbana, reglas claras y normativa.</p>Del evento "salvador" al modelo de suscripción<p>Amo las analogías que parecen no estar relacionadas con la temática puntual, pero que me permiten graficar mis pensamientos con absoluta claridad.</p><p>En la historia reciente de los negocios, el modelo de suscripción llegó para quedarse y para reemplazar progresivamente a la venta tradicional.&nbsp;</p><p>Las marcas globales más importantes entendieron rápido que el secreto del éxito a largo plazo radica en el Customer Lifetime Value (el valor del tiempo de vida del cliente), el cual consiste en potenciar y sostener la relación en el tiempo en lugar de realizar un único impacto puntual.</p><p>Pensemos en cómo Apple pasó de depender casi exclusivamente de la venta anual de sus dispositivos a construir un ecosistema gigante de suscripciones mensuales, o cómo la industria automotriz consolidó &nbsp;su producción a través de planes de ahorro que garantizan cuotas continuas y previsibles. En pocas palabras, la suscripción aporta previsibilidad tanto a la oferta como a la demanda. Y la previsibilidad es lo que todos buscamos cuando pretendemos calmar la ansiedad proyectando un futuro cierto.</p><p>Hoy la dinámica turística y de eventos en muchas ciudades intermedias sigue funcionando bajo el esquema de la "venta tradicional": esperar ansiosamente el fin de semana largo o la Semana Santa para lograr la "venta salvadora" que equilibre las cuentas del año. Es un modelo agotador, impredecible y sujeto al clima, a la economía o al calendario.</p><p>Lo que Tandil realmente necesita es migrar su propuesta de valor hacia un “modelo de suscripción territorial”: preferir siempre el goteo constante de una canilla abierta los 365 días del año antes que un chorro de agua fuerte, torrencial y cíclico que inunde la casa por un fin de semana.</p><p>Ahora bien, ¿cómo se lleva esto a la práctica para que la gente de afuera elija Tandil de forma continua?&nbsp;</p><p>No se trata de salir a tirar tiros al aire con publicidad. La “suscripción territorial” exige pasar de la improvisación a una “plataforma urbana predictiva” basada en cuatro pilares de experiencia:</p>Identidad e imagen unificada: algo parecido a cuando hablé de cómo debería transformarse nuestro centro. Tandil tiene que respirar una sola visión, no ser una suma de iniciativas aisladas que tiran para lados opuestos. Cuando la ciudad logre alinearse bajo un mismo concepto estético, de calidad y de pertenencia, todas las marcas se potenciarán (aún más) solas. Necesitamos que la experiencia de visitar Tandil sea coherente en cada rincón de la ciudad.El "Efecto Disney" (la experiencia integral): en un parque de Disney la magia no es solo el show principal o la montaña rusa. Es la limpieza impecable, la calidez en la atención, la estética cuidada y la obsesión por los detalles desde que llegás hasta que te vas. Tandil tiene que construir su propia “cultura de anfitrión” en la que que el visitante sienta esa misma excelencia y estándar de calidad, ya sea en la recepción de un hotel internacional, en una estación de servicio o en el comercio de barrio.Calendarización compartida y comercio alineado: la agenda del año no puede ser un secreto guardado en una oficina pública. Si la calendarización de eventos en la Arena o predio ferial se planifica y se comparte con meses de anticipación con toda la comunidad, todo el ecosistema local se alinea. Si es la "Semana AgroTech" o el "Mes de la Medicina", el gastronómico adaptará su carta o temática, el comerciante adaptará su local en sintonía y el prestador de servicios sabrá exactamente cómo prepararse. La ciudad entera actúa como un solo equipo.Escucha activa e innovación colaborativa: un modelo de suscripción vivo no se diseña en un escritorio cerrado, sino que debe retroalimentarse permanentemente. Necesitamos canales formales de escucha activa para recibir, evaluar e integrar las ideas y propuestas de comerciantes, vecinos, empresarios, clubes de barrio, deportistas y emprendedores. Muchas de las mejores soluciones de logística, contenido y experiencia urbana van a nacer del conocimiento cotidiano de quienes caminan y atienden la ciudad todos los días.Alianzas B2B y flujo corporativo predecible: ir a buscar activamente a las organizaciones, colegios profesionales, cámaras y grandes empresas de CABA, Rosario o Mar del Plata. En lugar de venderles un evento aislado, ofrecerles convenios de fidelización que incluyan paquetes cerrados de hotelería, espacios en la Arena y experiencias locales para sus reuniones directivas, viajes de incentivo u off-sites durante días de semana.<p>Pero hay algo más. Si aplicamos el clásico Óptimo de Pareto (80/20) —que aprendí en la Facultad en reiteradas ocasiones en voz de mi apreciada profesora de economía María Delia Vacarezza—, el objetivo estratégico de la ciudad no debe ser llenar Tandil al 200% durante cuatro días para luego quedar desierta durante un mes. Debemos perseguir un 80% de ocupación promedio permanente, reservando ese 20% de colchón de infraestructura para absorber los picos eventuales.</p><p>Bajo este “modelo de suscripción”, el fenómeno del "atestamiento" desaparece. Los visitantes que llegan para un congreso, una feria o un show en la “Arena multiuso” lo hacen de manera esparcida, consumen en diferentes circuitos, no saturan los mismos tres lugares emblemáticos y permiten que el tandilense residente conserve exactamente la misma libertad de movimiento y calidad de vida.</p><p>Todo eso se traduce en prosperidad real y transversal. Tener ingresos constantes y previsibles en la economía local permite que los comerciantes e inversores reinviertan en la ciudad. Y cuando la inversión privada se vuelca en infraestructura local, la generación de riqueza beneficia a toda la comunidad por igual, desde el profesional hasta el trabajador de servicios.</p>¿Un auto o un caballo más rápido?<p>Acá es donde debemos romper el paradigma tradicional de la obra pública aislada.</p><p>Tandil puede que quiera un Centro de Convenciones tradicional. Pero lo que verdaderamente necesita es un espacio multiusos que sirva para eso y que funcione también como predio ferial, Arena para shows y desarrollo integral de usos mixtos.</p><p>Si solo pensamos en una gran caja de cemento o en un salón para hacer un congreso unas pocas veces al año, estamos cometiendo el error del que hablaba Henry Ford: pedir "el caballo más rápido" en lugar de animarnos a diseñar el automóvil.</p><p>Es así que considero que un proyecto de esta magnitud solo es viable, sustentable y transformador si se concibe bajo tres pilares fundamentales:</p>Descentralización: ubicar esta infraestructura fuera del casco céntrico tradicional —aprovechando arterias como Fleming, por su conectividad, su entorno y su cercanía a la Unicen— para consolidar un nuevo polo de crecimiento, abrir nuevas vías de desarrollo y evitar la saturación del centro urbano.Usos mixtos, Arena y estándares internacionales: anexar al espacio de eventos y recitales una propuesta integral que combine hotelería de cadena internacional, oferta gastronómica, residencias, oficinas y comercio de proximidad. Es la mezcla de usos y la versatilidad de la infraestructura lo que le da vida diaria al espacio cuando no hay shows o congresos de gran escala.Co-creación Tripartita (Público, Privado y Tercer Sector): romper con el mito de que una parte debe resolverle todo a la otra. Necesitamos esquemas donde el privado lidere la inversión y el modelo de negocio con calidad, y el sector público facilite la visión urbana. Pero sobre todo, resulta indispensable incorporar activamente al Tercer Sector —las instituciones intermedias, ONG, entre otras— para validar socialmente el impacto del proyecto, garantizando que lo acordado entre el privado y el Estado responda de manera genuina al bien común de la comunidad.<p>Como dije en columnas anteriores, la respuesta al crecimiento no es elegir entre la tranquilidad del vecino o el desarrollo económico. Tiene que ser "ESTO Y AQUELLO OTRO".</p><p>Podemos mantener la escala humana y la libertad de nuestra vida cotidiana mientras diseñamos la infraestructura necesaria para sostener el flujo de riqueza de los próximos 25 años.</p><p>Tandil 2050 no se construye esperando pasivamente a que las condiciones bajen del cielo ni a que el Estado haga todo el trabajo pesado, sino animándonos a proponer la escala que la región exige y ejecutándola en conjunto.</p><p>Te invito a sumarte, a ser parte activa de este debate en www.tandil2050.com y a que a diario te preguntes: ¿Voy a seguir defendiendo la foto de lo que ya conozco o me voy a animar a construir lo que estoy por conocer?</p><p>Hasta la próxima columna.</p><p>&nbsp;</p>]]>
                </content>
                                                <summary type="html">
                    <![CDATA[<figure><img src="https://cdnartic.ar/r2F5NCQRoeNnbWBUTEsgl8lH6ro=/800x0/filters:no_upscale():format(webp):quality(40)/https://cdn.eleco.com.ar/media/2026/03/colegio_en_calle_fleming_2.webp" class="type:primaryImage" /></figure>¿Elegimos la tranquilidad estática de la ciudad de hoy o nos animamos a diseñar la infraestructura predecible de los próximos 25 años? Un análisis sobre por qué Tandil debe migrar del turismo tradicional de “picos” a un flujo constante de riqueza, descentralizando su crecimiento estratégico en corredores clave como la Avenida Fleming.]]>
                </summary>
                                                <category term="tandil-2050" label="Tandil 2050" />
                                <updated>2026-08-14T20:04:26+00:00</updated>
                <published>2026-08-14T14:03:02+00:00</published>
    </entry>
        <entry>
        <title>
            ¿Y si la verdadera escala de Tandil no encajara dentro de sus propios límites?
        </title>
        <link rel="alternate" href="https://www.eleco.com.ar/tandil-2050/y-si-la-verdadera-escala-de-tandil-no-encajara-dentro-de-sus-propios-limites" type="text/html" title="¿Y si la verdadera escala de Tandil no encajara dentro de sus propios límites?" />
        <id>https://www.eleco.com.ar/tandil-2050/y-si-la-verdadera-escala-de-tandil-no-encajara-dentro-de-sus-propios-limites</id>
        <author>
            <name>
                <![CDATA[Rodrigo Ariel Rotonda]]>
            </name>
        </author>
        
                                <content type="html" xml:base="https://www.eleco.com.ar/tandil-2050/y-si-la-verdadera-escala-de-tandil-no-encajara-dentro-de-sus-propios-limites">
                    <![CDATA[<figure><img src="https://cdnartic.ar/X9T61GEpZyDmjJcwR5PJFcFZwKg=/800x0/filters:no_upscale():format(webp):quality(40)/https://cdn.eleco.com.ar/media/2026/06/parques_solares_provincia.webp" class="type:primaryImage" /></figure><p>"Pensar en grande" es una frase muy trillada y común, ya lema de los anuncios de uno de los bancos de primera línea del país. Pero es, además, algo que me desafía en lo personal y en lo profesional.</p><p>Para quienes emprendemos con la mirada en el mediano y largo plazo, es quizá lo que más nos motiva. Es tener siempre un objetivo, y otro, y otro… Y no es ambición desmedida: es visión (o hambre) de futuro.</p><p>Aquellos que vienen siguiendo mis columnas sabrán que el verdadero motor detrás de cada proyecto que impulsamos es una convicción innegociable: la obsesión por mantener la relevancia y trascender.</p><p>No trabajamos para la foto de hoy ni para el aplauso de los demás, ya que emprendemos y gestionamos para que lo que construimos hoy siga siendo útil, sólido y valioso los próximos 20, 30 o 50 años.</p><p>Y esa trascendencia no es cuestión de mero entusiasmo o de voluntad: radica, fundamentalmente, en la perspectiva. En la altura desde la cual estamos mirando la realidad (y que, desde ya, sabemos que no es única).</p><p>Si algo aprendí este último tiempo es que cuando te quedás atrapado en el día a día, cualquier meta u objetivo parece inalcanzable y cada obstáculo, por más pequeño que sea, se transforma literalmente en una montaña.</p><p>Cuando mirás desde abajo, la coyuntura te tapa el horizonte y terminás gestionando la urgencia en lugar de construir el destino (la clásica trampa de mirar solo la punta del iceberg).</p><p>Llevándolo a un extremo muy claro, es lo que experimentan los astronautas cuando observan la Tierra desde el espacio: el famoso Overview Effect (efecto panorama). Al elevar la mirada y contemplar la totalidad del planeta desde las alturas, todas las fronteras desaparecen. Los conflictos, las divisiones y los problemas que desde el suelo parecían gigantescos, de repente se tornan comprendidos en su justa dimensión y se vuelven sumamente abordables.</p><p>Entonces, cambiar de altura es también “subir la vara” para tomar decisiones con la verdadera dimensión del territorio. Y eso es lo que tenemos que hacer.</p>Infraestructura local, talento y el inversor global<p>Hace unos meses, hablando en un evento con un conocido que hacía años no veía y que había estado viviendo en Europa, la charla derivó en cómo escalar los proyectos de la ciudad. En un momento me preguntó: "Rodri, ¿por qué no podemos traer a un inversor global a que invierta en Tandil? ¿Qué nos frena?"&nbsp;</p><p>La respuesta cómoda es echarle la culpa a la macroeconomía nacional: la inflación, la falta de crédito o las reglas de juego impredecibles. Sin embargo, cuando elevás la perspectiva y analizás la dinámica real de los negocios, aún con la macro jugándonos 100% a favor, la pregunta que debemos hacernos es otra: ¿está Tandil verdaderamente estructurada para absorber y canalizar una inversión de 100, 200 o 500 millones de dólares?</p><p>Seamos pragmáticos. Si mañana baja un fondo global con 200 millones de dólares para inyectar en la economía local, ¿dónde los volcás sin romper el mercado?</p><p>¿En nuestro Parque Industrial? ¿En nuestro sector de salud o en desarrollos urbanos, que rápidamente ven el límite en el cuello de botella de la infraestructura actual? ¿O en nuestra industria del conocimiento?</p><p>El caso del Cluster Tecnológico (ex CEPIT) fue un orgullo y un motor extraordinario que nos llevó al pleno empleo en el sector. Pero hoy, con la disrupción masiva de la Inteligencia Artificial, el modelo tradicional tambalea y se reconfigura en tiempo real. Y esta cuestión no es exclusiva de los programadores, ya que atraviesa a todas las profesiones por igual.</p><p>Volviendo al tema, caemos en el eterno dilema del huevo y la gallina: ¿no hay empresas de gran escala porque falta masa crítica de profesionales calificados, o no hay profesionales de vanguardia porque faltan empresas que los demanden?</p><p>Es en este punto donde la Universidad y el sistema educativo regional tienen que (volver) asumir un rol protagónico y disruptivo: debemos dejar de formar profesionales para la foto de hoy —que ya quedó vieja antes de entregar el título— y empezar a preparar el talento estratégico para la región que viene. Si la “academia” sigue educando para la economía actual, estamos formando talento para el pasado.</p><p>Como sostuve en columnas anteriores, para crecer sin deformarnos necesitamos mantener un "cuerpo disponible": una ciudad ágil, flexible, con infraestructura holgada y un mercado de talento dinámico listo para absorber escala sin bloquearse.</p><p>Hoy, mirados hacia adentro y en soledad municipal, el cuerpo puede que nos quede chico. Sin esa masa crítica regional, cualquier inversión de verdadera envergadura internacional nos queda ridículamente gigante.</p><p>Acá es cuando chocamos contra la pared de nuestra propia dimensión. Pero solo si nos quedamos mirando con la lente corta del partido de Tandil.</p>La Región del Centro<p>Un inversor global no busca operar en un municipio aislado de 150.000 habitantes que se debate en discusiones superfluas. Lo que busca son nodos territoriales dinámicos, ecosistemas con escala de mercado, logística pesada, masa crítica de talento y servicios sofisticados.</p><p>Si de verdad queremos mantener la relevancia en el mapa, ¿hasta cuándo vamos a seguir creyendo que podemos competir solos contra las grandes metrópolis del país desde el territorio municipal?</p><p>Cuando levantás la cabeza de la coyuntura diaria y mirás la cartografía del centro de nuestra provincia con la perspectiva del astronauta, te das cuenta de que la distancia que nos separa de Azul, Olavarría, Rauch, Ayacucho o Benito Juárez es, en términos de mercado global, absolutamente insignificante. Y, además, estamos en Argentina, donde las distancias geográficas son una ventaja si se saben articular.</p><p>Dicho de otra forma, estamos a menos de dos horas de viaje entre cabeceras. Si cambiamos la escala y consolidamos una mirada de bloque regional, pasamos de ser un municipio aislado a configurar la “Región del Centro Bonaerense”: un mercado integrado de 350.000 a 400.000 habitantes.</p><p>&nbsp;</p>El jardín es para todos<p>Sé que al plantear esto más de uno me tildará de fabulero o fantasioso. "¿Región del centro? ¿De qué habla este muchacho? ¿No le alcanza con hablar de Tandil que ahora suma a la región?".</p><p>Pero es que, precisamente, se trata de no perderse en el trailer o en la película corta. El desafío no está en querer refundar el mundo desde cero por vanidad localista, sino en tener la lucidez de aplicar la perspectiva de lo que funciona en los ecosistemas más prósperos del mundo.</p><p>Para lograrlo, el concepto central sobre el cual debemos pivotar es la coopetencia: cooperar institucionalmente de manera abierta para hacer crecer la escala de toda la región, mientras competimos sanamente en el mercado para elevar los estándares de calidad.</p><p>Acá es donde considero que Tandil tiene una gran oportunidad de demostrar verdadera grandeza directiva e institucional: debemos ser los primeros en dar el paso, tomar la iniciativa y proponer esta alineación estratégica regional.</p><p>No esperemos a que venga otra ciudad “a pedir la reunión” por necesidad, en caso de que se la planteen. Justamente, liderar la convocatoria no es imponer nada, sino demostrar que entendimos la foto completa y que el jardín es para todos, no solo para uno.</p><p>Mirado desde arriba, este movimiento activa el principio fundamental de la plusvalía urbana y territorial ampliada: cuando a un municipio vecino le va bien, atrae inversiones y genera infraestructura, el derrame positivo beneficia a toda la micro-región.</p><p>Y del mismo modo, si a una ciudad vecina le va mal, sufre la “aridez” económica o cae en la vulnerabilidad social, tarde o temprano el impacto negativo nos termina tocando la puerta a nosotros por pura proximidad geográfica.&nbsp;</p><p>Dicho de otra forma, nadie se salva solo ni logra trascender en una isla próspera rodeada de estancamiento.</p><p>Todo muy bien hasta acá. ¿Pero desde dónde podría aportar cada municipio a este nuevo ecosistema?</p>Olavarría, como potencia industrial y minera (y seguro me quede corto)Azul como eje de descentralización (término que ya abordé anteriormente). El ejido sobre la Ruta 3 para captar nodos logísticos pesados y plantas agroindustriales, descongestionar la presión sobre el suelo de Tandil y evitar que nuestra ciudad se vuelva inaccesible (como &nbsp;Pilar, para Capital Federal).Benito Juárez, como nexo agroindustrial y corredor hacia el sudoeste. Clave en el eje agrícola-ganadero hacia Tres Arroyos y Bahía Blanca, aportando suelo estratégico para la transformación primaria.Rauch y Ayacucho, corazón ganadero y potencial laboratorio a campo abierto (además de la industria, incipiente, pero que ya la hay).Balcarce, como plataforma de “ciencia aplicada” y conector marítimo. El INTA para proveer profesionales y para testear ciencia de vanguardia, sumado a su rol estratégico sobre la Ruta 226 como la puerta de salida logística natural hacia Mar del Plata y el puerto.<p>&nbsp;</p>El "Efecto 500.000" y la escala del millón<p>El año pasado, en la charla Flama, tiré al pasar una sola cifra, una sola meta ambiciosa para detonar la conversación: imaginemos un Tandil 2050 con 500.000 habitantes.</p><p>Lógicamente, dicho así, a secas, sonó desmedido, irreal y prácticamente imposible. La reacción inmediata de muchos fue: "¿Cómo metés medio millón de personas sin colapsar el agua, el tránsito y los servicios?".</p><p>Y fue una pregunta válida, pero vuelve a ser una pregunta formulada desde el llano.</p><p>Si ese escenario hipotético o esa tendencia de crecimiento se cumple, ¿qué debemos hacer? ¿Cómo opera ahí la escala regional?</p><p>Acá es donde el cambio de perspectiva hace estallar el mapa tradicional.&nbsp;</p><p>Si Tandil en 2050 proyecta medio millón de personas, estamos hablando de que la Región del Centro Bonaerense pasa a articular un mercado de casi 1 millón de habitantes.</p><p>Ahí la pregunta ya no es cómo sobrevivimos apretados dentro de la circunvalación de Tandil, sino si estamos apuntando conscientemente hacia ese lado o si nos va a pasar por encima el futuro sin haber planificado una sola red de transporte regional o un solo nodo logístico compartido.</p><p>Cuando entendés que el escenario de fondo es ese millón de personas entre el centro bonaerense y la costa, las decisiones de hoy cambian radicalmente:</p>Servicios de salud de alta complejidad: Ya no dependemos de derivaciones a Capital, ya que justificás polos médicos regionales de vanguardia (como el proyecto del hospital privado).Conectividad y movilidad inteligente: Trenes regionales de cercanía, autopistas de carga y conectividad aérea secundaria se vuelven proyectos rentables con tasa de retorno para capitales privados.Densidad urbana y valor del suelo: Planificás ciudades satélite y corredores industriales regionales en lugar de sobredimensionar el centro urbano de una sola ciudad.<p>Como dije en columnas anteriores, siempre estarán quienes argumenten que "hay cosas mucho más urgentes en el día a día como para estar pensando a 25 años".</p><p>Pero caer en esa encrucijada es caer en la trampa de la baja altitud. La respuesta a esta gestión no es "esto o lo otro", tiene que ser "ESTO Y AQUELLO OTRO".</p><p>Eso implica que debemos tapar el bache de hoy mientras diseñamos la red de los próximos 30 años. Si solo apagamos incendios diarios, pasaremos la vida quemándonos con esas chispas que pudimos haber previsto si tan solo hubiésemos levantado la mirada a tiempo.</p>&nbsp;Elevar la mirada para cambiar la escala<p>En definitiva, ¿es la escala de Tandil demasiado grande o somos nosotros los que la estamos mirando desde muy abajo?</p><p>Todo depende de la perspectiva. Como hemos visto, si te quedás en el llano, atrapado en el día a día y en la coyuntura municipal, hablar de medio millón de personas o de liderar un nodo regional de un millón suena a delirio inalcanzable.</p><p>Pero cuando te animás a subir un par de escalones, a cambiar la lente y a mirar el mapa desde las alturas, descubrís que la dimensión real de las cosas cambia. Lo que desde abajo parecía una locura irrealizable, desde arriba se transforma en un plan de negocios lógico, coordinado y urgente.</p><p>No se trata de vender fantasías ni de esperar a que una burocracia resuelva el territorio por decreto. Se trata de entender que las grandes transformaciones de las ciudades siempre las empujó la iniciativa privada en alianza estratégica con la gestión pública (y sumo el tercer sector).</p><p>Tandil 2050 no es un folleto ni un catálogo de buenas intenciones para la foto. Tiene que ser un Plan Estratégico vivo para nuestra ciudad y nuestra región en los próximos 25 años. Y la única forma de que los números cierren, las inversiones lleguen y la infraestructura se concrete es animándonos a liderar esta escala regional que hoy roza los 400.000 habitantes y que mañana puede bordear el millón.</p><p>Al fin y al cabo, lo que hoy parece gigante solo lo es por el lugar desde donde elegimos mirarlo.</p><p>Te invito a sumarte, a ser parte activa de este espacio en www.tandil2050.com y a que a diario te hagas la siguiente pregunta: ¿desde qué altura estoy mirando el futuro de Tandil?</p><p>Hasta la próxima columna.</p><p>&nbsp;</p>]]>
                </content>
                                                <summary type="html">
                    <![CDATA[<figure><img src="https://cdnartic.ar/X9T61GEpZyDmjJcwR5PJFcFZwKg=/800x0/filters:no_upscale():format(webp):quality(40)/https://cdn.eleco.com.ar/media/2026/06/parques_solares_provincia.webp" class="type:primaryImage" /></figure>Para alcanzar el desarrollo proyectado en Tandil 2050, resulta imperativo trascender la mirada localista y fomentar la planificación regional. Integrar a los municipios vecinos es la clave para consolidar una escala competitiva en la región bonaerense.]]>
                </summary>
                                                <category term="tandil-2050" label="Tandil 2050" />
                                <updated>2026-08-08T13:05:25+00:00</updated>
                <published>2026-08-08T11:04:38+00:00</published>
    </entry>
        <entry>
        <title>
            El caballo más rápido no siempre es el que gana
        </title>
        <link rel="alternate" href="https://www.eleco.com.ar/opinion/el-caballo-mas-rapido-no-siempre-es-el-que-gana" type="text/html" title="El caballo más rápido no siempre es el que gana" />
        <id>https://www.eleco.com.ar/opinion/el-caballo-mas-rapido-no-siempre-es-el-que-gana</id>
        <author>
            <name>
                <![CDATA[Rodrigo Ariel Rotonda]]>
            </name>
        </author>
        
                                <content type="html" xml:base="https://www.eleco.com.ar/opinion/el-caballo-mas-rapido-no-siempre-es-el-que-gana">
                    <![CDATA[<figure><img src="https://cdnartic.ar/jDfe7o7-WPCj3kKHET-4kFq2NYg=/800x0/filters:no_upscale():format(webp):quality(40)/https://cdn.eleco.com.ar/media/2026/07/carrera_cuatreras_hipodromo.webp" class="type:primaryImage" /></figure><p>¿Qué soluciones, si las hay, estamos proponiendo hoy para el desarrollo de nuestra ciudad? ¿Un caballo más rápido? ¿O el auto que revolucione, al menos por unos años, la forma en que pensamos, nos movemos y habitamos Tandil?</p><p>Hace unos días mantuve un intercambio muy enriquecedor con un arquitecto conocido de la ciudad (que seguro debe estar sonriendo al leer estas líneas), precisamente en el marco de esta serie de columnas que vengo publicando últimamente sobre urbanismo, planificación y el desarrollo futuro de Tandil.&nbsp;</p><p>Durante la charla, me planteaba la importancia de hablar o comunicar con "criterio técnico" para "no ser desautorizado" en el debate público.</p><p>A partir de ahí me quedé pensando en cómo opera cierto concepto de autoridad o de “voz validada” que, muchas veces, se malinterpreta en la discusión pública.</p><p>¿Qué tupé tenés vos para hablar de urbanismo si no sos arquitecto ni ingeniero? Muy probablemente esa sea la pregunta que algunos me quieran hacer. Sé que la plantean por lo bajo, entre amigos o conocidos, aunque a mí dudo que me la digan de frente.</p><p>¿Por qué? Porque lamentablemente formamos parte de una sociedad con una buena dosis de hipocresía: de mucho hablar y poco hacer, de criticar puertas para adentro y señalar “con el dedo”, pero después apurarse a posar en la foto como “los amigos del campeón” (y ojo que no me considero un campeón, eh).</p><p>El refrán popular dice que "si la vida te da limones, hay que hacer limonada". ¿Y qué es lo que estoy haciendo?&nbsp;</p><p>La vida me dio la oportunidad de nacer y criarme en la cuna de El Eco de Tandil, que —justo en el día de la publicación de esta columna— cumple 144 años de historia. Un hito que no solo marca un aniversario más, sino que demuestra en la práctica lo que significa trascender, perseguir la relevancia y sostener un compromiso histórico con el desarrollo de la ciudad, habiéndose consolidado con los años y mucho trabajo como un referente del interior a nivel nacional.</p><p>Pero no me quedé solo con eso: mi trabajo final de carrera estuvo enfocado justamente en estudiar la responsabilidad social de los medios de comunicación. De hecho, en el afán de transformar la industria de los medios tradicionales y trascender ese rol meramente informativo, creamos Grupo Rotonda, una plataforma estratégica para conectar los medios con sectores clave como el agro, el real estate y la tecnología, buscando generar un impacto positivo y real que vaya mucho más allá de la pantalla, el micrófono o la tinta.</p><p>Por eso hoy elijo ejercer esa responsabilidad en la práctica: utilizando todos nuestros canales no como meros “espectadores”, sino como verdaderos “puentes” entre el sector productivo, la industria y la ciudadanía para potenciar el desarrollo de Tandil. ¿Por qué no voy a aprovechar a los medios para despertar el interés ciudadano, incomodar las inercias y abrir una conversación seria sobre el futuro de la ciudad en la que elijo vivir y criar a mis hijos?</p><p>Hay otros que con una mirada “más picante” o desconfiada, se preguntarán: ¿Y qué interés oculto tiene este muchacho? ¿Estará buscando desarrollar una carrera política?&nbsp;</p><p>Como apasionado y conocedor de la “cocina” de esos ámbitos, diré que "nunca hay que decir nunca". Pero lo que verdaderamente me moviliza es algo mucho más transparente y terrenal, como lo expuse tiempo atrás en mi charla en el marco de FLAMA (cuyo video está disponible en YouTube): quiero dejar un Tandil mejor que el que recibí para mis hijos y quiero vivir en una ciudad próspera donde sea viable desarrollar proyectos y negocios exitosos. Ni más, ni menos.</p><p>&nbsp;</p>Mantener la relevancia y trascender: el plan por encima del parche<p>En nuestra organización, como en muchas otras, perseguimos continuamente dos objetivos esenciales: mantener la relevancia en el presente y trascender en el tiempo.</p><p>Una ciudad es, en el fondo, la organización más compleja que existe. Si Tandil no planifica hoy cómo sostener su atractivo, perderá relevancia frente a otras regiones del país y del mundo. Y si no construye una visión de largo plazo, jamás logrará trascender, ya que se limitará a envejecer atrapada en sus propias inercias.</p><p>Cuando en columnas anteriores sostenía que el Tandil del 2050 no se puede pensar con el espejo retrovisor ni bajo la falacia del "yo llegué primero", lo hacía justamente con esa convicción: cualquier territorio que aspire a trascender necesita un norte claro, un diagnóstico preciso de su situación inicial y una estrategia concreta para acortar la brecha entre dónde está parado y a dónde quiere llegar.</p><p>Hay quienes dicen, casi como un murmullo resignado: "hay cosas mucho más urgentes e importantes en el día a día como para estar hablando de acá a 25 años". Y la verdad, es una postura totalmente refutable.&nbsp;</p><p>Confunden lo urgente con lo importante: lo importante, mientras no se vuelva urgente, es lo único que verdaderamente se puede planificar y controlar. Si solo atendemos la urgencia del día a día, pasamos la vida apagando incendios que nosotros mismos provocamos por no haber previsto esa chispa años atrás.</p><p>Otros afirman con escepticismo: "es imposible planificar con tanto tiempo en un país como el nuestro". A ellos simplemente hay que recordarles una certeza: sin un plan de largo plazo, sos un simple explorador que va a la deriva, cambiando de rumbo según el viento del momento, sin un camino claro y sin una identidad (me suena a una historia conocida… ¿no?).</p><p>Tan convencido estoy de esto que sostengo que el Plan Estratégico Tandil 2050 que debemos construir (y que te invito acá: www.tandil2050.com) no puede depender de los vaivenes políticos de turno ni convertirse en una herramienta partidaria. No considero que debamos buscar un consenso unánime y paralizante sobre cada detalle, pero sí es indispensable construir una visión compartida sobre la cual ese plan pueda desarrollarse, medirse y aplicarse en el tiempo.</p><p>De ahí para abajo, toda la normativa y la gestión deberían alinearse a esa visión de largo plazo. Y de más está decir que, para pasar de las buenas intenciones a la ejecución concreta, se necesita una unidad de gestión profesional —independiente del Sector Público, el Sector Privado y el Tercer Sector— conducida por un gestor o equipo dedicado en forma exclusiva y remunerado.</p><p>Como aprendimos al analizar la experiencia histórica del Acuerdo del Bicentenario, las grandes mesas de diálogo institucional que carecen de un brazo ejecutivo, de un modelo de financiamiento directo y de proyectos concretos de infraestructura con indicadores de seguimiento, terminan diluyéndose con el tiempo y quedando prácticamente en la nada (podemos conseguir ejemplos de sobra).</p><p>¿De dónde debería salir el presupuesto para sostener esa estructura de gestión? Si saliéramos a pedirle un aporte de $100 a cada uno de los 150.000 habitantes del partido de Tandil sin una propuesta clara, dudo que lo aporten.&nbsp;</p><p>Pero si fuéramos con la firme convicción y la certeza fáctica de que en 25 años vamos a tener un territorio con mayor seguridad, movilidad fluida, servicios básicos garantizados, espacios públicos de calidad que cuiden nuestra identidad y empresas locales que facturen un 40% más por competir en un entorno verdaderamente integrado —sumado a que Tandil será una ciudad faro a nivel global con una calidad de vida excepcional—, ¿no lo pensaríamos dos veces antes de negar esa inversión?</p><p>En el fondo, todo se reduce a una palabra clave: confianza.</p><p>Y todo esto no lo digo postulándome para asumir ese rol ejecutivo: mi enfoque profesional de hoy está puesto en consolidar el grupo empresarial que conformamos hace poco más de un año.</p><p>Pero si algo tengo claro es que en el mundo real, cuando hay presupuesto, gestión profesional y reglas claras, las cosas finalmente suceden.</p><p>&nbsp;</p>Mantener una ciudad "disponible"<p>Existe un concepto fascinante (y agradezco a mi osteópata el habérmelo explicado) en el ámbito de la kinesiología y la “biomecánica corporal”: la importancia de mantener un cuerpo disponible.&nbsp;</p><p>¿Qué significa esto? Significa tener un cuerpo funcional, flexible, sin bloqueos estructurales, preparado para responder con agilidad ante cualquier estímulo, movimiento o sobrecarga sin lesionarse. Un cuerpo que no está "disponible" es rígido, le duele moverse y colapsa ante la primera exigencia.</p><p>Con las ciudades pasa exactamente lo mismo: necesitamos mantener una ciudad "disponible" en todos sus sentidos.</p>Disponible en su movilidad e infraestructura: Una ciudad atascada por el tránsito o bloqueada por la falta de redes de agua y cloacas es un cuerpo rígido que sufre para funcionar, como vimos al discutir la tirantez entre la densidad y la movilidad urbana.Disponible para la inversión y el desarrollo: Un entramado normativo burocrático y prehistórico, que depende del parche de la excepción individual para aprobar proyectos, es un síntoma claro de patología estructural.Disponible en su espacio público e identidad: Reconvertir estratégicamente áreas neurálgicas, como planteamos al proponer el rediseño del centro o el modelo tripartito con el tercer sector como garante, no es otra cosa que devolverle flexibilidad a los nodos vitales de la comunidad.<p>Una ciudad "disponible" es aquella que no le frena el paso a la innovación ni asfixia la iniciativa privada. Tampoco permite que el crecimiento desordenado termine rompiendo la calidad de vida de sus vecinos.</p>Si no hay “resto”, tampoco hay "yo"<p>Es natural que cada actor social intente llevar agua para su propio molino. Los intereses individuales casi siempre priman por sobre los colectivos, ya que es un instinto de supervivencia que llevamos muy adentro. Primero yo, después el resto.</p><p>Sin embargo, hay un límite lógico que solemos ignorar: si no hay resto, tampoco hay "yo".</p>¿Quién te va a pagar el sueldo si no hay empresas locales viables y prósperas?¿Quién te va a comprar si la economía local se estanca por falta de competitividad?¿Y quién va a querer invertir un solo peso en Tandil si la ciudad se transforma en un desastre urbano, colapsado en sus servicios y fragmentado en su tejido social?<p>La plusvalía urbana, la captura del valor del suelo y el crecimiento planificado son las únicas garantías reales de que el desarrollo sea sostenible para todos y de que el entorno conserve su atractivo económico y social.</p><p>El "jardín" que hoy disfrutamos los tandilenses estoy seguro de que alguien lo pensó con generosidad hace varias décadas. Esa persona o ese grupo de personas hoy ya no están. Nosotros tenemos hoy la oportunidad histórica de convertirnos en ese "alguien" que empiece a planificar el jardín de las próximas generaciones, garantizando que el patrimonio y la identidad local logren trascender el paso del tiempo.</p>&nbsp;Cambiar de carrera: hacia una mirada sistémica<p>No pretendo tener la única verdad ni presentar algo cerrado e inamovible.</p><p>De lo que estoy convencido es de que si todos empujamos para el mismo lado —aun aceptando las diferencias y matices que naturalmente van a surgir—, la marca Tandil se va a escribir con mayúscula. SIEMPRE.</p><p>Es cierto: el caballo más rápido "casi siempre" (depende del jinete, desde ya) gana en las carreras de caballos. ¿Pero qué pasa si lo que verdaderamente necesitamos como sociedad es dejar de correr esa carrera?</p><p>Seguir compitiendo por ver quién consigue la solución más rápida a un problema viejo es seguir dando vueltas en la misma pista. Hay algo mucho más ambicioso para desafiarnos y se trata de cambiar las reglas del juego y construir el vehículo del futuro. Porque, al final del día, la historia nos enseña una lección inevitable: al caballo más rápido no le gana otro purasangre, le termina ganando el auto.</p><p>Buscar ese "caballo" será siempre la primera respuesta cuando falta audacia, porque es lo conocido y lo cómodo. No escribo estas líneas por ser mejor ni peor que nadie, sino para tirar esa primera piedra y elevar la voz. Mi objetivo es que esta conversación prenda en toda la ciudadanía para que no nos conformemos con "tomar agua sola" únicamente por no imaginarnos algo diferente.</p><p>Por eso te invito a que nos unamos en www.tandil2050.com para empezar a diseñar, entre todos, el auto que nos merecemos.</p><p>Nos debemos una ciudad moderna, ágil, sana, disponible y preparada para trascender. Ni más, ni menos.</p><p>Hasta la próxima columna, porque seguiré haciendo limonada… y te invito a compartirla.</p>]]>
                </content>
                                                <summary type="html">
                    <![CDATA[<figure><img src="https://cdnartic.ar/jDfe7o7-WPCj3kKHET-4kFq2NYg=/800x0/filters:no_upscale():format(webp):quality(40)/https://cdn.eleco.com.ar/media/2026/07/carrera_cuatreras_hipodromo.webp" class="type:primaryImage" /></figure>Frente al vicio del mucho hablar y poco hacer y a la idea resignada de que no se puede planificar a 25 años, es tiempo de audacia. Tandil no necesita otro caballo rápido: necesita que nos unamos para diseñar el vehículo del futuro.]]>
                </summary>
                                                <category term="opinion" label="Opinión" />
                                <updated>2026-07-31T12:26:19+00:00</updated>
                <published>2026-07-30T07:30:00+00:00</published>
    </entry>
        <entry>
        <title>
            El acuerdo tripartito que definirá el futuro de Tandil: Estado, privados y tercer sector
        </title>
        <link rel="alternate" href="https://www.eleco.com.ar/opinion/el-acuerdo-tripartito-que-definira-el-futuro-de-tandil-estado-privados-y-tercer-sector" type="text/html" title="El acuerdo tripartito que definirá el futuro de Tandil: Estado, privados y tercer sector" />
        <id>https://www.eleco.com.ar/opinion/el-acuerdo-tripartito-que-definira-el-futuro-de-tandil-estado-privados-y-tercer-sector</id>
        <author>
            <name>
                <![CDATA[Rodrigo Ariel Rotonda]]>
            </name>
        </author>
        
                                <content type="html" xml:base="https://www.eleco.com.ar/opinion/el-acuerdo-tripartito-que-definira-el-futuro-de-tandil-estado-privados-y-tercer-sector">
                    <![CDATA[<figure><img src="https://cdnartic.ar/DqZNMYz1wU5Mo8eSuZFymp54Nlg=/800x0/filters:no_upscale():format(webp):quality(40)/https://cdn.eleco.com.ar/media/2026/07/niebla_en_tandil_10.webp" class="type:primaryImage" /></figure><p>Estoy seguro de que si le preguntamos a cualquier vecino qué espera de Tandil en el 2050, la respuesta rara vez sea técnica.</p><p>Nadie pide indicadores urbanísticos complejos ni ordenanzas raras. Lo que como tandilenses exigimos es algo mucho más elemental: vivir en una ciudad linda, segura, donde los servicios funcionen, el tránsito fluya y el entorno natural se disfrute.</p><p>Ahora bien, para que una ciudad sea linda, segura y vivible, necesita infraestructura. Y tener infraestructura requiere financiamiento.</p><p>En el contexto actual, pretender que el Estado municipal resuelva la apertura de calles, las obras hídricas o la extensión de redes resulta inviable. ¿Y qué es lo que hacemos? Nos quedamos esperando que “otro haga” (el “otro” somos nosotros también… y todos conformamos la sociedad. A no olvidar eso).</p><p>Como venimos sosteniendo en este espacio, el futuro no se puede construir con el espejo retrovisor ni bajo la falacia del "yo llegué primero". Desde Tandil 2050 (www.tandil2050.com) planteamos algo claro: Tandil necesita consolidarse como una ciudad "invertible".</p><p>Pero para que la inversión privada fluya hacia donde la comunidad realmente lo necesita, resulta urgente construir un acuerdo de reglas de juego modernas.&nbsp;</p><p>Un “pacto” que no puede ser de solo dos partes: para tener validez real, transparencia y legitimidad social, necesita incorporar de forma estratégica al tercer sector.</p><p>&nbsp;</p>El Plan Estratégico Tandil 2050 y el PDT como herramienta<p>Estamos viviendo un falso dilema: o un Plan de Desarrollo Territorial (PDT) rígido, escrito hace décadas como si la ciudad no fuera a cambiar; o la excepción permanente tramitada caso por caso en el Concejo Deliberante (y validada, desde ya, por el Ejecutivo).</p><p>Hemos visto cómo en los últimos años la dinámica urbana se gestionó a fuerza de parches puntuales: desde la habilitación del supermercado en la Avenida Fleming hasta desarrollos residenciales de escala en zonas sensibles.&nbsp;</p><p>Cada vez que la realidad choca contra una norma obsoleta, el inversor debe iniciar un largo peregrinaje político para intentar conseguir una ordenanza "a medida". Ese esquema genera desgaste, suspicacias y una enorme imprevisibilidad.</p><p>Pero el problema de fondo es tratar al PDT como una isla normativa aislada. Desde la plataforma Tandil 2050 sostenemos que el PDT no debe ser el fin en sí mismo, sino la herramienta normativa subordinada a un Plan Estratégico integral.</p><p>Este Plan Estratégico Tandil 2050 tendrá fecha de vencimiento (para uno nuevo) y revisiones quinquenales obligatorias.&nbsp;</p><p>Una hoja de ruta general que se auditará y reajustará cada cinco años para ir en estricta consonancia con los cambios socioeconómicos, tecnológicos y demográficos del mundo, alineando los indicadores del PDT a esa visión de desarrollo de largo plazo.</p><p>A su vez, este marco incluirá una cláusula transparente para Proyectos Estratégicos Extraordinarios: si se presentara una propuesta de inversión verdaderamente disruptiva o de alto impacto que no estaba prevista en el mapa actual, el Ejecutivo municipal tendrá la facultad discrecional de evaluarla y promover su adaptación, pero siempre bajo dos condiciones absolutas:</p>Que esté alineada con el Plan Estratégico General de Tandil 2050.Que aporte las obras de infraestructura y plusvalía que la ciudad requiere.<p>Con este esquema, no se le abrirá la puerta a la excepción menor ni se congelará el desarrollo, y se creará un canal institucional serio para captar grandes oportunidades sin perder el rumbo estratégico.</p><p>&nbsp;</p>El tercer sector como “garante”: de la experiencia del Bicentenario a la gestión de proyectos reales<p>Un acuerdo cerrado únicamente entre el Estado y los desarrolladores privados siempre despertará desconfianza en la ciudadanía.&nbsp;</p><p>Pero es acá cuando el tercer sector —las universidades, escuelas, institutos de investigación, ONG’s y empresas sociales— se vuelve imprescindible.</p><p>Sin la participación activa de este ecosistema, cualquier convenio carecerá de la validez y el respaldo ético que la comunidad exige.&nbsp;</p><p>El tercer sector aportará tres pilares fundamentales:</p>Rigor técnico e independiente: La universidad y los institutos científicos (como los de la UNICEN) son quienes pueden auditar con datos duros los verdaderos impactos hídricos, ambientales y de movilidad de un proyecto.Impacto y compromiso social: Las ONG y entidades comunitarias garantizarán que el desarrollo no beneficie a un solo sector, sino que las compensaciones e infraestructuras prioricen las necesidades reales de los barrios.Transparencia institucional: La participación de estas instituciones en mesas de evaluación periódica eliminará la sospecha del "pacto a puertas cerradas" y convertirá al proyecto en una causa común para la ciudad.<p>Existe un aprendizaje (espero que lo haya sido) histórico clave: el Acuerdo del Bicentenario. En él, el Municipio, la UNICEN y decenas de instituciones locales se sentaron a trazar objetivos comunes. Sin embargo, ese proceso terminó diluyéndose y quedando prácticamente en la nada. ¿Por qué fracasó? Quizá porque se quedó en una gran mesa de diálogo sin un brazo de gestión ejecutiva, sin financiamiento privado directo ni proyectos concretos de infraestructura con indicadores de seguimiento.</p><p>El tercer sector no está para fotos protocolares ni para poner palos en la rueda, sino para validar con solvencia técnica qué proyectos le sirven al futuro de Tandil y garantizar que las propuestas tengan una ejecución real, financiada y sostenible en el tiempo.</p><p>&nbsp;</p>Plusvalía e infraestructura: planificar el crecimiento en la “mesa tripartita”<p>Como abordamos al analizar la relación entre densidad y movilidad inteligente, el crecimiento urbano sin infraestructura previa solo genera colapso.&nbsp;</p><p>Para que este modelo funcione, es indispensable sentar en la misma mesa al Estado, al sector privado y al tercer sector con un objetivo claro: diseñar un Plan Director de Crecimiento.</p><p>Esto no es otra cosa que una hoja de ruta técnica que identifique de antemano el mapa de la ciudad y marque en qué cuadrantes Tandil necesita llevar más servicios e infraestructura prioritaria.</p><p>Con esa herramienta sobre la mesa, el mecanismo debe ser transparente y previsible:</p>Incentivos e indicadores estratégicos: En lugar de esperar a que un privado pida una excepción individual, el Municipio —respaldado por la mesa tripartita— dotará a esos cuadrantes específicos de mayores indicadores constructivos o de densidad.Inversión privada directa: A cambio de esos mejores indicadores fijados por norma, el desarrollador asumirá el compromiso de financiar y ejecutar las obras de infraestructura que esa zona hoy necesita de manera urgente (redes de agua, cloacas, conectividad vial o pluviales).Cero excepciones y total transparencia: El desarrollo dejará de gestionarse por el parche de la excepción "a medida". Las reglas estarán escritas de antemano en el código para todo aquel que quiera invertir en las áreas prioritarias de expansión.<p>¿Cuál será el resultado? El privado obtendrá un proyecto previsible y rentable; el Municipio llevará servicios e infraestructura a los sectores que hoy lo necesitan sin subirle los impuestos al vecino; el tercer sector garantizará el impacto social y ambiental; y la ciudad crecerá de forma equitativa y planificada.</p><p>&nbsp;</p>Sustentabilidad obligatoria: elevar la vara de lo que se construye<p>Si aspiramos a que Tandil sea una ciudad ejemplo, no podemos seguir aprobando desarrollos con la cabeza en el siglo pasado.&nbsp;</p><p>Del mismo modo en que planteamos la necesidad de rediseñar áreas neurálgicas como el centro para hacerlo funcional a los nuevos tiempos, el modelo Tandil 2050 fijará un estándar mínimo de responsabilidad ambiental e infraestructura edilicia para todo nuevo emprendimiento de escala.</p><p>No se trata de exigir utopías irrealizables, sino de elevar la vara mirando lo que ya funciona en nuestra propia ciudad. Un caso concreto es nuestro desarrollo, el Paseo de la Rotonda: en una zona sensible como Don Bosco, donde la provisión y gestión del agua es un tema delicado para los vecinos, el proyecto incorporó desde el diseño el reúso de agua de lluvia.&nbsp;</p><p>Ese es exactamente el camino: no se busca frenar el desarrollo en áreas de alto valor, sino exigir que la arquitectura devuelva soluciones concretas al entorno.</p><p>Para no quedar obsoletas, estas exigencias normativas no serán estáticas: se revisarán y actualizarán cada cinco años en estricta consonancia con la revisión periódica del PDT y del Plan Estratégico.</p><p>Así como hoy el foco puede estar &nbsp;en el manejo hídrico y la eficiencia energética, la normativa se anticipará e incorporará las demandas del mundo en el que ya vivimos:</p>Movilidad sustentable: Puntos de carga para vehículos eléctricos e híbridos en estacionamientos, como ya existe en otras ciudades del mundo.Logística urbana: Espacios dedicados dentro del predio para el ingreso seguro de delivery y servicios de cadetería, evitando que el reparto interfiera el paso peatonal o vehicular.Gestión de residuos: Áreas diseñadas desde el plano para la separación en origen y el compostaje a escala.<p>Aquellos proyectos que incorporen estos estándares con visión de futuro accederán a tramitaciones prioritarias o incentivos en sus indicadores.&nbsp;</p><p>En fin, la sustentabilidad y la funcionalidad tecnológica dejarán de verse como un costo: significarán valor agregado para el inmueble, mayor calidad de vida para el usuario y un alivio directo para las redes públicas de la ciudad.</p><p>&nbsp;</p>Freno a la ilegalidad: la "licencia de pre-venta Urbanística"<p>Existe una problemática que erosiona la confianza del mercado y la paz de los vecinos: la proliferación de loteos irregulares, ventas en pozo sin aprobación y condominios truchos sobre áreas no permitidas.&nbsp;</p><p>Hoy en día, el Municipio suele advertir a los compradores cuando el problema ya ocurrió y la estafa se consumó.</p><p>Para erradicar esto de raíz, desde Tandil 2050 consideramos indispensable implementar una Licencia Municipal de Comercialización o Pre-Venta Urbanística.</p><p>En la práctica, ningún desarrollador o inmobiliaria podrá sacar a la venta un proyecto, publicitarlo en redes ni firmar boletos de compraventa si no cuenta con este certificado visado por el Municipio, el cual acreditará la viabilidad del suelo y el inicio firme del proceso de subdivisión o permiso de obra.</p><p>El trámite de esta licencia será arancelado y costeado por el propio desarrollador, lo que permitirá financiar la fiscalización técnica municipal sin costo para el contribuyente.</p><p>Esta medida generará un filtro automático: formalizará el mercado, protegerá el patrimonio del vecino que busca "el sueño del lote propio" y eliminará la competencia desleal de quienes venden al margen de la ley. (En otro contenido me explayaré más sobre este tema, porque lo amerita).</p><p>&nbsp;</p>Pasemos de una vez a la gestión inteligente<p>Tandil sigue teniendo todo para consolidarse como el mejor lugar para vivir, trabajar e invertir. Pero el éxito del futuro dependerá de la madurez con la que diseñemos nuestras propuestas hoy.</p><p>Un Estado que planifique con firmeza, un sector privado que invierta con reglas claras y un tercer sector que valide con rigor técnico y social serán los tres pilares sobre los que se construirá una ciudad inteligente.</p><p>En Tandil 2050 (www.tandil2050.com) buscamos promover y consolidar esta visión: transformar la regulación en una herramienta de desarrollo y la inversión privada en obras concretas para el disfrute de todos los tandilenses.</p><p>Las condiciones están dadas. Es hora de dejar atrás el parche de la excepción y empezar a debatir la ciudad que nos merecemos.</p><p>&nbsp;</p>]]>
                </content>
                                                <summary type="html">
                    <![CDATA[<figure><img src="https://cdnartic.ar/DqZNMYz1wU5Mo8eSuZFymp54Nlg=/800x0/filters:no_upscale():format(webp):quality(40)/https://cdn.eleco.com.ar/media/2026/07/niebla_en_tandil_10.webp" class="type:primaryImage" /></figure>La iniciativa Tandil 2050 propone un nuevo modelo de planificación urbana que busca reemplazar la excepcionalidad normativa por un Plan Estratégico integral, integrando al tercer sector para garantizar un desarrollo sostenible, transparente y con infraestructura de calidad.]]>
                </summary>
                                                <category term="opinion" label="Opinión" />
                                <updated>2026-07-31T12:26:30+00:00</updated>
                <published>2026-07-27T20:55:18+00:00</published>
    </entry>
        <entry>
        <title>
            Por qué el Tandil del 2050 no se puede pensar con el espejo retrovisor
        </title>
        <link rel="alternate" href="https://www.eleco.com.ar/opinion/el-dilema-del-yo-llegue-primero-por-que-el-tandil-del-2050-no-se-puede-pensar-con-el-espejo-retrovisor" type="text/html" title="Por qué el Tandil del 2050 no se puede pensar con el espejo retrovisor" />
        <id>https://www.eleco.com.ar/opinion/el-dilema-del-yo-llegue-primero-por-que-el-tandil-del-2050-no-se-puede-pensar-con-el-espejo-retrovisor</id>
        <author>
            <name>
                <![CDATA[Rodrigo Ariel Rotonda]]>
            </name>
        </author>
        
                                <content type="html" xml:base="https://www.eleco.com.ar/opinion/el-dilema-del-yo-llegue-primero-por-que-el-tandil-del-2050-no-se-puede-pensar-con-el-espejo-retrovisor">
                    <![CDATA[<figure><img src="https://cdnartic.ar/QOgwYwLu2wLOZ6pevAm69SReo90=/800x0/filters:no_upscale():format(webp):quality(40)/https://cdn.eleco.com.ar/media/2026/03/colegio_en_calle_fleming.webp" class="type:primaryImage" /></figure><p>¿Cuántas veces escuchamos la frase "pero si eso ya estaba ahí"?&nbsp;</p><p>Nos pasa hoy con el Tiro Federal, donde los vecinos levantan la voz por los “ruidos molestos”. Nos pasa, bajo el mismo motivo, con el circuito La Cascada, espacio que quedó abrazado por el crecimiento residencial de Don Bosco. Y la respuesta automática suele ser: "¿Por qué no se fijaron antes de comprar? El Tiro Federal y el circuito ya estaban ahí".</p><p>Permítanme desarmar esa lógica, porque si nos quedamos atrapados en el debate del derecho de antigüedad, paralizamos la ciudad.&nbsp;</p><p>Mirar el desarrollo urbano con el espejo retrovisor es el camino más directo a la obsolescencia.</p><p>Si llevamos ese argumento al absurdo, los animales tendrían que tocarnos la puerta de todas nuestras casas para decirnos "che, correte, yo vivía primero acá".&nbsp;</p><p>Las ciudades cambian, mutan, respiran. Crecen y se desarrollan de manera inevitable. Por eso, en esta discusión no importa qué fue primero. Lo único que verdaderamente importa es analizar la foto actual, anticipar la de mañana y resolver el conflicto con una mirada sistémica en el presente.</p><p>No podemos darnos el lujo de gestionar una ciudad intermedia que aspira a ser un faro global (si, aspiremos a algo grande) con parches emocionales o caprichos históricos.&nbsp;</p><p>Tandil está experimentando una transición demográfica y económica alucinante, y la única forma de que todos salgamos ganando es asumiendo que los servicios, los espacios públicos y la zonificación deben acompañar ese crecimiento, adaptándose a las necesidades reales de la comunidad actual.</p>La historia como espejo: del semipermanente a la realidad de La Cascada<p>Para entender que las transformaciones urbanas son inevitables, solo hace falta mirar nuestra propia historia.&nbsp;</p><p>Durante décadas, la zona de Don Bosco albergó el emblemático Circuito Semipermanente. El TC corría en una ruta que hoy es nuestro paseo más visitado. Pero aquello no terminó por un plan de diseño urbano, sino por una decisión drástica de seguridad vial que prohibió las carreras en ruta.</p><p>Sin embargo, el efecto colateral en la ciudad fue transformador: la salida de las carreras fue precisamente lo que permitió que Don Bosco se consolidara, con el tiempo, como el pulmón turístico y residencial que hoy disfrutamos. El automovilismo local tuvo que reconvertirse y encontró su casa en un trazado cerrado denominado La Cascada.</p><p>El crecimiento de Tandil nos pone ante el mismo espejo. El avance residencial volvió a rodear al circuito.&nbsp;</p><p>El dilema no se resolvió cancelando el deporte. Hoy nos exige dar el siguiente paso de planificación para que el ruido de los motores y el descanso de los vecinos encuentren un equilibrio moderno.</p><p>&nbsp;</p>Fleming y la descentralización<p>Este desplazamiento de la vida urbana es el mismo fenómeno que estamos viendo hoy en la Avenida Fleming.&nbsp;</p><p>La propuesta de radicación de un colegio privado —recientemente aprobada por el Concejo Deliberante— junto con el proyecto de un nuevo paseo comercial y supermercado en la zona, despertaron lógicas preocupaciones vecinales por el tránsito y el impacto ambiental.</p><p>Al mismo tiempo, la Asamblea por las Sierras salió al cruce reclamando el estricto cumplimiento del Plan de Desarrollo Territorial (PDT) y alertando sobre el avance de construcciones sin la debida planificación. Sus preocupaciones sobre el agua, el paisaje y la preservación del ecosistema son legítimas. Pero la solución no puede ser la parálisis o el rechazo sistemático a cualquier inversión.</p><p>En el caso de Fleming no estamos ante un "aprendizaje histórico", sino frente a una fuerza urbana ineludible: la tendencia natural del tandilense (y del que adopta esta ciudad como propia) de expandirse hacia lo lindo y escapar del caos del centro.&nbsp;</p><p>La gente busca el verde, la fluidez y el aire libre de las afueras y los servicios e instituciones lógicamente siguen esa misma inercia. No podemos frenar este movimiento orgánico, pero sí debemos gestionarlo para que esa mudanza hacia las afueras no termine replicando los mismos problemas de congestión que los vecinos intentan dejar atrás.&nbsp;</p><p>No tenemos que elegir entre un ambientalismo que congela la ciudad o un desarrollismo sin control. Existe una tercera vía: la del desarrollo con mitigación e infraestructura planificada.&nbsp;</p><p>Esta es una de las premisas fundamentales que impulso desde la iniciativa Tandil 2050 (www.tandil2050.com): concebir el entorno natural no como un límite restrictivo, sino como el activo más valioso que debe guiar y ordenar el crecimiento de la infraestructura.</p><p>Como planteé en mi columna sobre el Paseo del Banco, un proyecto de estándar internacional obliga a subir la vara de todo el entorno. El problema de Fleming no radica en que un colegio o un supermercado busquen radicarse ahí para responder a la demanda de los nuevos barrios. El verdadero problema surgirá si se les permite avanzar sin exigirles estudios rigurosos y obras que mitiguen su impacto socioambiental y urbano.</p><p>Bajo la premisa de Tandil 2050 de promover subcentralidades urbanas descentralizadas para evitar que el vecino tenga que cruzar la ciudad para resolver su día a día (siguiendo el modelo de la "ciudad de los 15 minutos"), la meta ante estos proyectos en análisis debe ser el "Sí, pero con condiciones claras":</p><p>Inversión vial previa y conexión estratégica: Como bien señalaron los profesionales y vecinos que participaron del debate en la presentación de Tandil 2050 en la Semana Flama del 2025, Tandil tiene una debilidad crítica en sus accesos y rutas. Si pensamos a nuestra ciudad como un destino global, mejorar la comunicación del territorio hacia el afuera y resolver los nodos viales internos es una prioridad absoluta para que proyectos como el de Fleming sean viables.</p><p>Mitigación del impacto integral: Exigir obras de retención pluvial, planes de forestación, adecuaciones acústicas y tratamiento de residuos que garanticen la total armonía con el entorno residencial y natural.</p><p>Financiamiento inteligente: Aplicar herramientas de plusvalía urbana donde el propio desarrollo privado pague las obras públicas que el sector necesita para no colapsar.</p><p>&nbsp;</p>De la "Cota 220" a la "Fachada Histórica"<p>Cuando discutimos el crecimiento de Tandil, solemos caer en una trampa conceptual: creer que "preservar" es sinónimo de "congelar".&nbsp;</p><p>Quiero invitarlos a pensar en una comparación directa entre dos figuras de restricción urbana que hoy están bajo la lupa: la "cota 220" en las sierras y la "fachada histórica" en el centro de la ciudad.</p><p>¿Qué pasa cuando el Estado le dice a un propietario que en su fachada histórica declarada patrimonio no puede tocar una sola línea de diseño? ¿Y qué pasa cuando le dice al dueño de un terreno sobre la cota 220 que su lote debe permanecer exactamente igual para siempre? En los papeles suena a una "preservación heroica”. Pero en la realidad práctica, abre un interrogante incómodo: ¿quién se hace cargo de mantener lo que se paraliza?</p><p>Si el propietario de un terreno en la altura no puede hacer absolutamente nada ahí, ¿qué incentivo tiene para limpiarlo, desmalezarlo o prevenir incendios forestales que luego ponen en riesgo a todo el entorno?&nbsp;</p><p>En el centro pasa lo mismo: si congelamos una fachada histórica y le impedimos al dueño generar un desarrollo rentable que financie su preservación, ese edificio se convertirá en una cáscara vacía y ruinosa. ¿Qué pasa si un día se desprende un ladrillo de un balcón histórico y cae sobre la cabeza de un chico que pasa por la vereda?&nbsp;</p><p>¿De quién es la culpa? &nbsp;¿Del propietario que no tiene recursos para mantener un monumento improductivo? ¿O de la ordenanza que lo asfixió en nombre del patrimonio? Y no vayamos al plano legal, porque mucho de lo que hay, termina siendo impracticable.</p><p>Todo lo que se paraliza requiere mantenimiento. Pero nadie mantiene lo que no tiene permitido utilizar de manera inteligente.&nbsp;</p><p>Cuando prohibimos por prohibir, sin crear herramientas de incentivo, compensación o reconversión, no estamos protegiendo el paisaje ni la historia: los estamos condenando al abandono y al peligro.</p><p>Para salir de este laberinto, propongo aplicar herramientas urbanísticas modernas que ya funcionan con éxito en otras partes del mundo, como la Transferencia de Capacidad Constructiva.&nbsp;</p><p>Piénsenlo bajo la misma lógica de los bonos o certificados de emisión de carbono que hoy rigen los mercados ambientales globales: una empresa que necesita emitir carbono para su producción le compra "derechos de emisión" o créditos a un bosque protegido que captura ese gas. El que genera un impacto compensa económicamente al que preserva, permitiendo que el recurso natural siga en pie de forma rentable y sostenible.</p><p>Con la cota 220 o la fachada histórica deberíamos hacer exactamente lo mismo. Si el Estado decide que un lote en la cota o un frente debe conservarse verde o intacto para el disfrute de toda la comunidad, debe permitirle a ese propietario transferir (vender) sus "metros cuadrados edificables teóricos" a un desarrollador que los aplique en las zonas donde la ciudad sí quiere consolidar densidad (el centro, por ejemplo).&nbsp;</p><p>De este modo, el mercado privado financia la preservación del paisaje y del patrimonio, el desarrollador construye donde corresponde y el vecino conserva su capital, logrando un equilibrio real donde conservar deja de ser un castigo para convertirse en un negocio sustentable. Muchachos. No es tan difícil…</p><p>&nbsp;</p>Ningún metro cuadrado se salva solo<p>Hay una premisa que para mí es clave para la gestión y para la vida: no se puede tener un jardín en medio del desierto (salvo que seas Dubai. Y claramente no lo somos).&nbsp;</p><p>Si a nuestro entorno le va mal, a nuestro metro cuadrado —por más exclusivo o histórico que sea— tarde o temprano le va a ir mal.&nbsp;</p><p>El crecimiento de Tandil no es un fenómeno aislado. Es un movimiento orgánico de personas que eligen este ecosistema para vivir, invertir y proyectar su vida y trascendencia (si la persiguen…).</p><p>Cuando el Tiro Federal se instaló en su ubicación actual, o cuando las primeras carreras levantaron polvo en la periferia, esas zonas eran el borde del mapa. Eran espacios pensados para actividades que, por su propia naturaleza (ruido, seguridad, logística), necesitaban aislamiento.&nbsp;</p><p>Pero la ciudad avanzó. Ese "desierto" se transformó en tejido urbano, en hogares de familias y en emprendimientos turísticos. En síntesis, en el jardín que hoy compartimos.</p><p>El error de diagnóstico radica en creer que la antigüedad otorga una inmunidad eterna contra el cambio. Piénsenlo un segundo:</p><p>La ciudad como organismo vivo: Una traza urbana no es un monumento de mármol que se queda fijo para siempre. Es un cuerpo que crece y que, cuando “la ropa le queda chica, necesita cambiar de talle”. El PDT debe ser un instrumento dinámico, no una biblia inmodificable escrita hace décadas.</p><p>La evolución de las necesidades: El Tandil de mediados del siglo XX no es el mismo Tandil tecnológico, turístico y residencial de 2026. Las demandas de servicios educativos, comerciales y recreativos hoy se distribuyen de otra manera en el territorio.</p><p>La superposición de derechos: El derecho legítimo de una institución centenaria (o de un vecino residencial) no puede anular el derecho, también legítimo, del resto de la comunidad al desarrollo, el descanso y la previsibilidad. La llegada de la modernidad no debe significar la erradicación prepotente, pero tampoco la parálisis de la ciudad.</p><p>&nbsp;</p>Del conflicto a la reconversión<p>¿Qué hacemos entonces? ¿Borramos la historia o bloqueamos el futuro?&nbsp;</p><p>Como directores de empresas, como desarrolladores y, sobre todo, como ciudadanos con visión, sabemos que donde el analista lineal ve un conflicto cerrado, el desarrollador sistémico ve una oportunidad de reconversión.</p><p>El desplazamiento de actividades de alto impacto fuera de las zonas densamente pobladas, o la correcta inserción de nuevos polos comerciales y educativos, no son derrotas: son las llaves para la modernización de Tandil.&nbsp;</p><p>Esta reconversión es el núcleo de la densidad inteligente que promuevo desde Tandil 2050: crecer hacia adentro con calidad, liberando suelo en las áreas consolidadas y planificando los nuevos usos en la periferia.</p><p>En lugar de resignarnos a la disputa interminable, que la planificación urbana nos ofrezca alternativas concretas de reconversión. Por un lado, conflictos históricos como el de La Cascada o el Tiro Federal pueden destrabarse mediante masterplans de relocalización estratégica hacia predios modernos y adecuados, financiados de manera inteligente a través de herramientas de plusvalía urbana aplicadas sobre los terrenos liberados, los cuales podrían transformarse en nuevos pulmones verdes para el disfrute de la comunidad.</p><p>Por el otro, el dilema de la Avenida Fleming se resuelve integrando las propuestas comerciales y la potencial radicación del colegio bajo un plan riguroso de mitigación del impacto y una conectividad inteligente con los accesos principales de la ciudad.&nbsp;</p><p>No se trata de frenar los proyectos, sino de apalancarse en ellos para dotar a la zona de la infraestructura que hoy le falta.</p><p>&nbsp;</p>¿Y si proponemos en lugar de quejarnos?<p>Como señalé al hablar sobre los parches millonarios y la importancia de la planificación, este escenario nos exige a los empresarios, dirigentes y desarrolladores locales un cambio rotundo de actitud. No nos podemos quedar en la comodidad de la queja o esperando que "el Municipio resuelva".&nbsp;</p><p>Desde los medios de comunicación y los espacios de toma de decisiones tenemos que elevar la vara del debate. No podemos seguir alimentando la grieta de "vecinos nuevos vs. instituciones históricas" o "desarrolladores vs. asambleas de vecinos" para ganar clics efímeros. Nuestra responsabilidad es mostrar que la evolución urbana es la confirmación del éxito de Tandil como ciudad elegida.</p><p>Pensar el Tandil 2050 implica entender que si el centro de la ciudad necesita un rediseño peatonal y comercial —como lo planteé en su momento con el Paseo del Banco—, los límites urbanos y las avenidas conectoras como Fleming necesitan un ordenamiento de usos de suelo que sea estricto pero dinámico.</p><p>La plataforma de Tandil 2050 (www.tandil2050.com) nació precisamente para esto: para ser el ecosistema donde convergen las ideas de la academia, el empuje del privado y la planificación del Estado, transformando debates estériles en planes de acción concretos.</p><p>Lo que ayer funcionaba en los límites de la ciudad, hoy queda atrapado en el centro. El éxito de una gestión urbana se mide por la velocidad y la inteligencia con la que redefine las fronteras del futuro, no por cómo se atrinchera en el pasado.</p><p>La relevancia de nuestra ciudad se va a sostener si somos capaces de demostrarle al país que acá sabemos resolver los conflictos de convivencia urbana con madurez, con datos sobre la mesa y con acuerdos público-privados de vanguardia (en otra columna me referiré a cómo podemos diseñar estas herramientas para financiar infraestructura de calidad).</p><p>Los invito a sumarse al debate en Tandil 2050, a sentarse en una mesa con el plano de los próximos 30 años y a dejar de discutir quién puso la primera piedra.&nbsp;</p><p>La verdadera discusión es dónde vamos a colocar las piedras que faltan para consolidar este jardín que día a día estamos construyendo.</p><p>&nbsp;</p>]]>
                </content>
                                                <summary type="html">
                    <![CDATA[<figure><img src="https://cdnartic.ar/QOgwYwLu2wLOZ6pevAm69SReo90=/800x0/filters:no_upscale():format(webp):quality(40)/https://cdn.eleco.com.ar/media/2026/03/colegio_en_calle_fleming.webp" class="type:primaryImage" /></figure>Ante el crecimiento demográfico y la expansión residencial, la planificación urbana de Tandil 2050 propone superar los conflictos históricos mediante una visión sistémica que priorice la sustentabilidad y la infraestructura necesaria para el desarrollo.]]>
                </summary>
                                                <category term="opinion" label="Opinión" />
                                <updated>2026-07-31T12:26:40+00:00</updated>
                <published>2026-07-16T15:59:06+00:00</published>
    </entry>
        <entry>
        <title>
            ¿Modernidad inteligente o parches millonarios? La encrucijada que define el futuro de Tandil
        </title>
        <link rel="alternate" href="https://www.eleco.com.ar/opinion/movilidad-inteligente-y-densidad-una-batalla-por-el-modelo-de-ciudad" type="text/html" title="¿Modernidad inteligente o parches millonarios? La encrucijada que define el futuro de Tandil" />
        <id>https://www.eleco.com.ar/opinion/movilidad-inteligente-y-densidad-una-batalla-por-el-modelo-de-ciudad</id>
        <author>
            <name>
                <![CDATA[Rodrigo Ariel Rotonda]]>
            </name>
        </author>
        
                                <content type="html" xml:base="https://www.eleco.com.ar/opinion/movilidad-inteligente-y-densidad-una-batalla-por-el-modelo-de-ciudad">
                    <![CDATA[<figure><img src="https://cdnartic.ar/pWjzf8wyiWI8tnMo6TbIBu-grSw=/800x0/filters:no_upscale():format(webp):quality(40)/https://cdn.eleco.com.ar/media/2024/10/cristo_de_las_sierras_18.jpg" class="type:primaryImage" /></figure><p>Tandil se encuentra ante un espejo que devuelve una imagen de transformación irreversible.&nbsp;</p><p>La reciente e inapelable intervención del arquitecto Roberto Guadagna —quien con precisión quirúrgica comparó el impacto del nuevo shopping Paseo del Banco con hitos de la escala de las Galerías Pacífico en Buenos Aires— viene a ratificar una tesis ineludible: el centro tradicional, tal como lo conocemos, va a cambiar para siempre.</p><p>Como sostuve en mi columna anterior en este mismo espacio, ese "presente complaciente" que hoy goza la ciudad cruje ante una realidad de dimensiones inéditas para nuestra escala.</p><p>La pregunta ya no es si el shopping reconfigurará la dinámica del centro.</p><p>La pregunta urgente es cómo vamos a diseñar la movilidad, la infraestructura y el financiamiento de ese nuevo mapa urbano para que la ciudad no muera por asfixia o por fragmentación.</p><p>Frente a este escenario, es vital entender que podemos no estar a la deriva: hoy ya existe una plataforma que busca impulsar el pensamiento colectivo, un norte conceptual plasmado en la iniciativa de Tandil 2050 (www.tandil2050.com), que busca anticiparse a este nuevo modelo de ciudad para que el crecimiento no nos pase por encima.</p><p>&nbsp;</p>La paradoja de la densidad: crecer hacia arriba<p>Guadagna puso el dedo en la llaga de un debate mal enfocado: la densificación.</p><p>Tal como afirmé anteriormente, existe un falso conservacionismo local, bienpensante pero letal, que asocia la construcción en altura con el caos. Y es exactamente al revés.</p><p>El mayor error estratégico que podríamos cometer bajo la excusa de mitigar el impacto visual o el tránsito sería bajar la densidad del área central.</p><p>La sustentabilidad de la "ciudad de los 15 minutos" —un eje clave en el diseño de desarrollo sostenible que promueve Tandil 2050— exige una trama compacta.&nbsp;</p><p>Negar la altura en el centro no es proteger a Tandil. Es condenarla a un derrame periférico caótico que destruye el ecosistema y encarece de forma inviable la prestación de servicios públicos esenciales.</p><p>Sin embargo, como ya mencioné, densificar no es simplemente apilar ladrillos. Cada proceso de densificación debe estar respaldado por una evaluación y una inversión agresiva en infraestructura de base —agua, cloacas, energía y soterrado de cables—.</p><p>Pero hay una dimensión que conecta la densidad con la calidad de vida: la reconversión del espacio público vial.</p><p>Si vamos a permitir que la ciudad crezca hacia adentro y hacia arriba, el espacio que ganamos en verticalidad debemos devolvérselo en el plano horizontal. Para densificar con éxito el centro, la condición sine qua non es reducir de manera drástica el tránsito vehicular y redefinir las prioridades de movimiento.</p><p>&nbsp;</p>La visión compartida: el norte político y social como cuestión pendiente<p>Aquí radica el verdadero nudo que aún nos debemos como comunidad.&nbsp;</p><p>Siguiendo la línea de lo que expuse en mi artículo anterior, cualquier transformación física del espacio carece de sentido si no resolvemos la cuestión de fondo: la de establecer un liderazgo claro que unifique criterios en el centro tradicional.</p><p>Determinar la fisonomía y el funcionamiento del corazón urbano sigue siendo una materia pendiente de definición estratégica.</p><p>No podemos diseñar un plan de movilidad si antes no trazamos un norte compartido.&nbsp;</p><p>Este destino colectivo debe nacer del empuje y la asociatividad del sector privado, articulado codo a codo con la normativa que disponga el sector público, y validado por el tercer sector (la academia, empresas sociales u ONG).</p><p>Cuando el privado tracciona y el Estado reglamenta una visión conjunta, la ciudad progresa.</p><p>Si en cambio persistimos en la fragmentación actual, donde cada comercio cuida su propio boliche de forma aislada, cualquier intento de intervención urbana fracasará.</p><p>La movilidad inteligente no es una receta técnica: es la consecuencia directa de un acuerdo político y social unificado.</p><p>&nbsp;</p>Descongestionar el centro: el auto ya no es el rey<p>Bajo esa visión compartida, el centro “histórico” no puede seguir siendo un gran estacionamiento a cielo abierto ni un embudo para el tránsito de paso.</p><p>El Paseo del Banco inevitablemente modificará los flujos de peatones y vehículos. Y si pretendemos que los comercios tradicionales circundantes sobrevivan y muten hacia la economía de la experiencia, el espacio común debe ser amigable.</p><p>Hoy, el centro es hostil: saturación de vehículos, “contaminación sonora” y una fisonomía que degrada cualquier intento de paseo peatonal.</p><p>Hay que animarse a rediseñar la movilidad con coraje político y visión de bloque. Reducir el tránsito vehicular en las arterias clave no es una utopía. Es una necesidad de supervivencia urbana.</p><p>Necesitamos ensanchar veredas, priorizar áreas peatonales exclusivas e incorporar una red seria y conectada de bicisendas que penetre el casco urbano.</p><p>El centro debe dejar de ser un lugar de tránsito pesado para convertirse en un destino de permanencia.&nbsp;</p><p>El auto particular debe perder privilegios de acceso y estacionamiento en el núcleo duro, obligando a los flujos vehiculares a buscar las avenidas de circunvalación y transformando las calles tradicionales en verdaderos corredores de convivencia.</p><p>&nbsp;</p>La clave intermodal: cada medio de transporte en el lugar adecuado<p>Desplazar el protagonismo del automóvil particular en el centro nos obliga a resolver la pregunta del millón: ¿cómo hacemos para llegar &nbsp;y movernos de forma eficiente?</p><p>Y la respuesta no es mágica ni persigue la prohibición. Se basa en colocar cada medio de transporte en el lugar adecuado.</p><p>El auto es una herramienta fenomenal para la conectividad interurbana o para vincular periféricamente la ciudad, pero en el “centro del siglo XIX”, es físicamente inviable.</p><p>Para que el centro sea verdaderamente accesible, el transporte público debe convertirse en la columna vertebral de la movilidad urbana.</p><p>Necesitamos repensar el sistema de colectivos para transformarlo en una opción fluida, previsible y atractiva que compita con el coche individual.</p><p>Esto exige carriles exclusivos en avenidas principales para acelerar las frecuencias, paradas inteligentes y seguras, y una reingeniería de recorridos orientada a la intermodalidad, permitiendo combinar el colectivo con la red de bicisendas de forma natural (en otra columna me referiré al cambio cultural que requeriremos para esto)</p><p>Lograr que el tandilense elija el transporte público no es una cuestión de voluntarismo, sino de diseño: si el colectivo es más rápido, previsible y cómodo que buscar estacionamiento en un centro peatonalizado, el cambio de hábito se da por decantación.</p><p>&nbsp;</p>Centralidades y descentralización: el concepto de "crear suelo público"<p>Diseñar la ciudad del futuro implica entender que potenciar el centro bajo un esquema denso y peatonal no anula la periferia, sino que la ordena.</p><p>Centralidad y descentralización son las dos caras de una misma moneda inteligente, una visión que justamente es clave en el proyecto de Tandil 2050 para evitar las asimetrías urbanas.</p><p>En mi artículo anterior explicaba que el shopping debe ser el estándar que suba el piso de la exigencia en todo el partido, pero que no podemos permitir que las zonas en pleno crecimiento queden relegadas a ser meras extensiones residenciales o “barrios dormitorio” desprovistos de alma urbana.</p><p>Para citar un ejemplo que conozco y mucho, el Paseo de la Rotonda encarna un concepto urbanístico de vanguardia: la creación de suelo público dentro de un espacio privado.</p><p>Es la muestra cabal de que el sector privado, cuando opera con liderazgo y visión estratégica, no se limita a buscar la rentabilidad del “loteo” tradicional, sino que propone nodos de centralidad urbana donde el ciudadano encuentra comunidad, servicios, experiencias y esparcimiento sin necesidad de colapsar el centro histórico.</p><p>Es este tipo de proyectos asociativos los que debemos multiplicar en las periferias de Tandil para descentralizar con propósito.</p><p>&nbsp;</p>El entorno como un todo: el espejo de las sierras<p>Esta necesidad de equilibrio territorial cobra una vigencia dramática a la luz de la reciente presentación del diagnóstico y lineamientos para el Plan de Manejo de las Sierras, elaborado por un equipo de investigadores de la UNICEN y colegios profesionales.</p><p>Los datos expuestos son contundentes y operan como una alerta roja: la expansión urbana difusa sobre la zona protegida creció un alarmante 82% entre 2005 y 2024. El informe desnuda un “consumo ineficiente del suelo” y una progresiva impermeabilización de nuestras cabeceras.</p><p>La tentación política habitual frente a esto es el reduccionismo: poner el énfasis obsesivo en "salvar las sierras" como si fueran una postal estática y aislada del resto del mapa. Y a mi entender, es un error de perspectiva.</p><p>Las sierras son nuestro entorno natural, pero deben ser entendidas y gestionadas como parte de un todo sistémico. Lo que pasa en lo alto de la sierra determina de forma directa la dinámica hídrica y funcional de la llanura y de los barrios.</p><p>Y como siempre digo, no reinventemos la rueda.&nbsp;</p><p>Hay casos de éxito internacional que demuestran que la clave está en mirar el territorio de forma integral.</p><p>Ciudades como Portland (EE. UU.), a través de Urban Growth Boundary (Límite de Crecimiento Urbano), lograron contener la dispersión horizontal inercial protegiendo sus valles agrícolas y forestales, obligando a la ciudad a densificarse con altísima calidad de vida hacia adentro.</p><p>En Sudamérica, Medellín (Colombia) implementó su Cinturón Verde Metropolitano, un proyecto que combinó la preservación ambiental de sus cerros con el ordenamiento de la vivienda, la contención de la expansión y la creación de espacio público.</p><p>Ambos ejemplos nos enseñan que el medio ambiente no es un freno al desarrollo, sino la frontera inteligente que lo moldea.&nbsp;</p><p>Volvemos, indefectiblemente, a la pregunta de fondo: ¿Cómo quiere crecer Tandil?</p><p>&nbsp;</p>El valor de la investigación local<p>El "plan de manejo serrano" y la reciente propuesta conjunta entre el Municipio y la UNICEN (a través de la Facultad de Ciencias Humanas) para aplicar Inteligencia Artificial a la movilidad urbana demuestran que el diagnóstico científico local es robusto.</p><p>Pone en valor el capital intelectual de nuestra universidad para procesar Big Data y optimizar flujos.</p><p>Sin embargo, este aporte de vanguardia nos obliga a trazar una línea conceptual clara: la tecnología es una herramienta de aceleración, pero jamás puede sustituir a la planificación.</p><p>El peligro no radica en la herramienta, sino en el enfoque político de su uso. Si la tecnología se aplica sin un plan urbano previo y un norte claro sobre qué modelo de ciudad queremos, la inversión corre el riesgo de volverse irrelevante.</p><p>La información que los investigadores de Humanas pueden procesar es monumental y valiosísima. Pero si alimentamos los algoritmos bajo la premisa inercial de seguir priorizando el flujo del auto particular, la IA solo servirá para optimizar el caos.</p><p>La tecnología solo adquiere sentido estratégico cuando se transforma en el soporte de una decisión política previa: la de planificar la transición hacia la “peatonalización”, el control del espacio público y, fundamentalmente, la optimización y jerarquización del transporte público y sustentable.</p><p>Invertir en dispositivos para simular modernidad es estéril. Invertir para ejecutar un plan integral de movilidad es el camino.</p><p>&nbsp;</p>¿Hacia dónde queremos crecer?<p>Esta tensión entre la inercia del crecimiento y la necesidad de planificación estratégica se despliega con nitidez en el debate actual del Concejo Deliberante en torno al crédito de 4.000 millones de pesos que el Ejecutivo busca contraer.&nbsp;</p><p>Más allá de las lógicas y necesarias discusiones técnicas de los bloques —que si la tasa del 44% es elevada frente a la baja de la inflación, que si compromete el estrés financiero de la próxima gestión o si las prioridades de los fondos del ex corralón fueron mal asignadas—, el fondo de la cuestión expone la raíz del problema estructural de Tandil.</p><p>La mayor parte de ese financiamiento está destinada al proyecto hidráulico del Barrio Arco Iris, una obra indispensable para mitigar las inundaciones que sufren también La Movediza y El Tropezón.&nbsp;</p><p>El oficialismo defiende la toma del crédito como una mirada de largo plazo en un contexto nacional sin obra pública, mientras que la oposición alerta que se está saliendo a tapar agujeros con herramientas caras cuando "el agua llega al cuello".</p><p>Ambos argumentos tienen su cuota de verdad, pero la verdad estratégica es más profunda: Arco Iris es el síntoma de haber permitido que Tandil crezca por derrame inercial sin la infraestructura de base planificada de antemano.</p><p>Y la discusión legislativa no debería agotarse en la ingeniería financiera del préstamo.</p><p>Debería ser el disparador de una pregunta existencial para la dirigencia local: ¿Hacia dónde y cómo quiere crecer Tandil?&nbsp;</p><p>Seguir expandiendo la periferia de manera horizontal obliga al Estado municipal a correr de atrás, tomando deuda de magnitud para llevar obras hidráulicas y servicios básicos a zonas que nunca debieron ser pobladas sin esa previsión.</p><p>Es la prueba fáctica de la tesis de Guadagna: "construir ciudad" exige generar suelo urbano dotado de infraestructura antes de que llegue el habitante, no después.&nbsp;</p><p>Es allí donde los lineamientos de Tandil 2050 cobran fuerza como la hoja de ruta necesaria para dejar de emparchar la coyuntura.</p><p>&nbsp;</p>De la queja a la planificación estratégica<p>El proyecto de Inteligencia Artificial aplicado a la movilidad, el plan de manejo de las sierras y las urgencias hidráulicas en el Barrio Arco Iris son las diferentes caras de la misma encrucijada urbana.</p><p>No podemos seguir fragmentando la discusión entre lo tecnológico, lo ambiental, lo presupuestario y lo barrial como si fueran compartimentos estancos. Todo forma parte del mismo ecosistema.</p><p>La situación financiera es compleja y los recursos son escasos, pero la escasez se combate con planificación, no con parálisis o voluntades aisladas.</p><p>La valiosa transferencia de conocimiento que hoy propone la UNICEN en sus diferentes facultades no puede quedar en un mero ejercicio de simulación digital o en diagnósticos archivados. Debe ser el motor científico que valide y ejecute un plan político real de transformación urbana que ponga al entorno natural, al transporte público y al peatón al frente.</p><p>Y disculpas por la insistencia, pero es el momento de forjar esa Integración Activa entre el sector público, el sector privado y el tercer sector para traccionar las inversiones estructurales que la ciudad reclama a gritos.</p><p>Dejemos de pensar en la coyuntura del día a día. El Tandil de las próximas décadas se está modelando hoy y herramientas de diseño social como las que proponemos en www.tandil2050.com ya están sobre la mesa.</p><p>Tenemos que decidir si queremos usar la inteligencia para ser los arquitectos de nuestro desarrollo o seguir siendo las víctimas de nuestro propio crecimiento.</p>]]>
                </content>
                                                <summary type="html">
                    <![CDATA[<figure><img src="https://cdnartic.ar/pWjzf8wyiWI8tnMo6TbIBu-grSw=/800x0/filters:no_upscale():format(webp):quality(40)/https://cdn.eleco.com.ar/media/2024/10/cristo_de_las_sierras_18.jpg" class="type:primaryImage" /></figure>Entre el shopping, la Inteligencia Artificial de la UNICEN y el polémico crédito de los 4.000 millones, la ciudad debate su destino. ¿Planificamos un nuevo modelo o seguimos emparchando un caos inevitable?]]>
                </summary>
                                                <category term="opinion" label="Opinión" />
                                <updated>2026-07-31T12:26:54+00:00</updated>
                <published>2026-07-06T20:09:58+00:00</published>
    </entry>
        <entry>
        <title>
            Paseo del Banco: el desafío de rediseñar el centro para el Tandil 2050
        </title>
        <link rel="alternate" href="https://www.eleco.com.ar/opinion/paseo-del-banco-el-desafio-de-redisenar-el-centro-para-el-tandil-2050" type="text/html" title="Paseo del Banco: el desafío de rediseñar el centro para el Tandil 2050" />
        <id>https://www.eleco.com.ar/opinion/paseo-del-banco-el-desafio-de-redisenar-el-centro-para-el-tandil-2050</id>
        <author>
            <name>
                <![CDATA[Rodrigo Ariel Rotonda]]>
            </name>
        </author>
        
                                <content type="html" xml:base="https://www.eleco.com.ar/opinion/paseo-del-banco-el-desafio-de-redisenar-el-centro-para-el-tandil-2050">
                    <![CDATA[<figure><img src="https://cdnartic.ar/fm7E1F6U1Y72oeKrq4NOe4wmoEI=/800x0/filters:no_upscale():format(webp):quality(40)/https://cdn.eleco.com.ar/media/2026/06/centro_tandil_1.webp" class="type:primaryImage" /></figure><p>Tandil goza hoy de lo que me gusta llamar un “presente complaciente” (podés ver mi charla en el marco de Flama acá )</p><p>La marca Tandil vende, atrae inversiones, tracciona turismo y tienta al nomadismo digital. Sin embargo, este éxito actual encierra una trampa mortal: la comodidad de creer que el crecimiento inercial es sinónimo de desarrollo. Y lejos está de serlo.&nbsp;</p>El desafío de nuestra generación: mantener el potencial sin caer en la inercia<p>Crecer sin planificar es, lisa y llanamente, improvisar el caos.&nbsp;</p><p>El verdadero desafío de nuestra generación no es celebrar los logros heredados, sino mantener el potencial de una ciudad intermedia que tambalea bajo el peso de su propio dinamismo demográfico. Y el epicentro de ese tambaleo, nos guste o no, se encuentra hoy en las pocas manzanas que configuran nuestro casco o único centro histórico.</p><p>Es precisamente ahí, en pleno corazón urbano, donde emerge el shopping del Paseo del Banco.&nbsp;</p><p>Este desarrollo no debe ser leído como un simple nodo comercial o un hito arquitectónico aislado. El Paseo del Banco es un catalizador, un llamado de atención que nos obliga a hacernos la pregunta incómoda pero inevitable: ¿Y si el shopping reconfigura por completo el mapa dinámico y genera un nuevo centro en Tandil? Si la respuesta es afirmativa, la inacción actual no es una opción.</p>El diagnóstico de una crisis de identidad<p>Hay que animarse a romper la hipocresía del debate cotidiano y decir las cosas por su nombre: el problema profundo de nuestro centro tradicional no es una simple cuestión estética de si "está feo" o lindo. El problema real es que no tiene identidad.&nbsp;</p><p>Se ha convertido en un corredor predecible, hostil para el peatón, saturado de cartelería obsoleta, veredas rotas y una oferta que languidece ante la falta de una propuesta integral.&nbsp;</p><p>Falta una experiencia identitaria porque, fundamentalmente, no hay un liderazgo claro que unifique criterios. Cuando el sector público se limita a regular la coyuntura y el sector privado opera de manera fragmentada (o como me gusta decir a mí, “cada uno con agua para su molino”), el espacio común se degrada.</p><p>Aquí radica el error de concepto habitual: definir la identidad visual y funcional del centro no es una responsabilidad originaria del sector público. El Estado no debe diseñar la estética del comercio. El verdadero accionar tiene que nacer del sector privado, que es el que debe organizarse, asociarse y demandar un estándar colectivo fuerte. Una vez que el privado tracciona y establece hacia dónde ir, el rol del sector público es reglamentar, oficializar y darle un marco normativo duradero a esa visión.</p><p>La fisonomía del centro tandilense ha quedado atrapada en una farsa de romanticismo chato que confunde la preservación histórica con el abandono estético. Y el Paseo del Banco expone esta vulnerabilidad.&nbsp;</p><p>Al ofrecer una experiencia de estándar internacional —climatizada, segura, integrada y previsible—, el shopping corre el velo de lo que el centro tradicional ya no ofrece.&nbsp;</p><p>La atracción natural del público hacia este nuevo polo no será mérito (únicamente) del desarrollador. Será la consecuencia directa de haber dejado que el corazón de la ciudad perdiera su brillo por falta de visión estratégica y de un liderazgo privado que exija las reglas del juego.</p>¿Es el fin del comercio tradicional?&nbsp;<p>Frente a este nuevo escenario, el termómetro del escepticismo local ya empieza a eyectar las preguntas de siempre: ¿Qué va a pasar con los locales actuales? ¿Qué va a pasar con los propietarios de esos locales?&nbsp;</p><p>El comercio del centro no va a morir por la aparición de un shopping. En todo caso, morirá por su propia incapacidad de mutar hacia la economía de la experiencia y por un vicio crónico que arrastramos hace años: la falta absoluta de una identidad colectiva.&nbsp;</p><p>Al no existir un relato unificado ni un liderazgo claro que lo coordine, quedamos atrapados en una suerte de anarquía comercial. Sin un norte común, cada comerciante se ve obligado a trazar su estrategia de forma estrictamente individual, transformando el centro en un archipiélago de voluntades aisladas donde cada uno se salva como puede o se hunde en soledad. Y esta atomización es letal. Competimos cuadra contra cuadra, local contra local, destruyendo cualquier posibilidad de sinergia y entregándole el terreno servido a un formato que sí entiende el valor de la uniformidad y el propósito compartido.</p><p>Los propietarios de los locales tradicionales del centro se encuentran ante una disyuntiva histórica. Ya no pueden comportarse como meros rentistas pasivos que renuevan contratos sobre veredas rotas mientras miran de reojo cómo sus inquilinos dan manotazos &nbsp;de ahogado &nbsp;para llegar a fin de mes. El Paseo del Banco va a elevar la vara. Si los comercios circundantes pretenden sobrevivir, la zona residencial y comercial tradicional tendrá que romper esa inercia del "cada cual manda en su boliche" y reconvertirse en un centro comercial a cielo abierto real.&nbsp;</p><p>Esto exige pasar de las estrategias individuales a una estrategia compartida: con gestión unificada, homogeneidad estética, asociatividad y propuestas que complementen y no que compitan torpemente con la oferta del shopping. El Paseo del Banco no viene a vaciar el centro: viene a obligarlo a dejar de pensar como un conjunto de comercios dispersos para empezar a actuar, de una vez por todas, como un verdadero ecosistema urbano.</p>El rol del Plan de Ordenamiento Territorial<p>Aquí es donde la discusión comercial se transforma inevitablemente en una discusión política y urbanística. ¿Qué va a pasar con el Plan de Ordenamiento Territorial (PDT)?&nbsp;</p><p>El mayor error estratégico que podríamos cometer como comunidad en las próximas décadas sería bajar la densidad del centro bajo la excusa “bien pensante” de descongestionar el tránsito o mitigar el impacto visual.</p><p>La sustentabilidad urbana de la ciudad del futuro —esa utopía realizable de los 15 minutos— exige ciudades compactas, no satélites dispersos que encarecen los servicios públicos y destruyen el entorno natural de nuestras sierras.&nbsp;</p><p>El centro de Tandil debe densificarse. Hay que invertir agresivamente en infraestructura de base —cloacas, agua, conectividad digital, soterrado de cables— y permitir que la ciudad crezca hacia adentro y hacia arriba.</p><p>Toda gran ciudad con ambición de trascendencia tiene un rascacielos. ¿Por qué Tandil no? ¿Por qué seguir pensando en chiquito o aceptando las limitaciones impuestas por sectores que, camuflados detrás de un falso conservacionismo, solo quieren frenar el crecimiento y mantener sus privilegios de statu quo?&nbsp;</p><p>Negar la altura y la densificación en el área central no es proteger a Tandil. Es condenarla a un derrame periférico caótico e insostenible (y ejemplos, tengo de sobra).</p>Descentralización y complementariedad<p>Diseñar el Tandil 2050 implica entender que centralidad y descentralización no son conceptos enemigos, sino las dos caras de una misma moneda inteligente.&nbsp;</p><p>La clave &nbsp;es descentralizar la oferta de experiencias. El Paseo del Banco debe operar como el nuevo gran hito del centro, pero su aparición tiene que ser el disparador para establecer un nuevo estándar de exigencia urbana que luego se derrame hacia el resto del ejido municipal.</p><p>Los tandilenses y los turistas no deberían verse obligados a confluir eternamente en las mismas cuatro calles para acceder de forma exclusiva al consumo, la cultura o el esparcimiento.&nbsp;</p><p>Si el shopping consolida y moderniza el casco céntrico bajo una densificación seria, ese mismo salto de calidad debe servir como incentivo para los barrios que hoy se expanden notablemente. Zonas en pleno crecimiento &nbsp;no pueden quedar relegadas a ser meras extensiones residenciales o “barrios dormitorio”. El desafío estratégico es dotarlas de infraestructura y conectividad para que desarrollen de manera planificada sus propias centralidades temáticas, comerciales y de servicios, garantizando una ciudad equilibrada e integrada.</p>De la queja al diseño estratégico<p>El Paseo del Banco ya es una realidad que redefine la fisonomía del centro de Tandil.&nbsp;</p><p>Podemos optar por el camino conocido: la queja nostálgica en la mesa de café, el diagnóstico infinito de los problemas del tránsito y la resistencia burocrática a los cambios estructurales. O podemos asumir la responsabilidad histórica que le toca a nuestra generación: pasar del diagnóstico al diseño estratégico.</p><p>Este nuevo shopping nos pone frente al espejo de nuestras propias limitaciones mentales. Es el momento de forjar esa Integración Activa entre el sector público, el sector privado y el tercer sector para traccionar las inversiones en infraestructura que la ciudad reclama a gritos.&nbsp;</p><p>Dejemos de pensar en chiquito. El Tandil del 2050 se está modelando hoy y el Paseo del Banco no es el final de ninguna era: es la piedra fundacional de la metrópolis intermedia que nos debemos el coraje de construir.</p>]]>
                </content>
                                                <summary type="html">
                    <![CDATA[<figure><img src="https://cdnartic.ar/fm7E1F6U1Y72oeKrq4NOe4wmoEI=/800x0/filters:no_upscale():format(webp):quality(40)/https://cdn.eleco.com.ar/media/2026/06/centro_tandil_1.webp" class="type:primaryImage" /></figure>La apertura del Paseo del Banco desafía la inercia del centro tradicional y obliga a repensar la identidad urbana local. Ante el horizonte de Tandil 2050, el sector privado y público deben unirse para evitar la fragmentación y planificar el crecimiento.]]>
                </summary>
                                                <category term="opinion" label="Opinión" />
                                <updated>2026-07-31T12:27:07+00:00</updated>
                <published>2026-06-26T15:01:17+00:00</published>
    </entry>
        <entry>
        <title>
            De la prensa al metaverso, sin escalas
        </title>
        <link rel="alternate" href="https://www.eleco.com.ar/interes-general/de-la-prensa-al-metaverso-sin-escalas" type="text/html" title="De la prensa al metaverso, sin escalas" />
        <id>https://www.eleco.com.ar/interes-general/de-la-prensa-al-metaverso-sin-escalas</id>
        <author>
            <name>
                <![CDATA[Rodrigo Ariel Rotonda]]>
            </name>
        </author>
        
                                <content type="html" xml:base="https://www.eleco.com.ar/interes-general/de-la-prensa-al-metaverso-sin-escalas">
                    <![CDATA[<figure><img src="https://cdnartic.ar/_oPdR4wln73SW9OYFZtLCZCeO0Q=/800x0/filters:no_upscale():format(webp):quality(40)/https://cdn.eleco.com.ar/media/2024/07/guttenberg_con_ia.jpg" class="type:primaryImage" /></figure><p>Imagine por un instante que lo que tiene en sus manos no es un papel.&nbsp;</p><p>Usted lo ve como tal. Lo palpa. Lo huele. Y todos sus sentidos le indican que se trata de un material ya conocido, que usted aprecia y mucho. Que le permite aislarse de la vorágine a la que a diario se somete. Que le permite sumergirse en un mar de novedades y entretenimiento.</p><p>En definitiva, usted ve, huele y palpa ese añorado material. Pero no. Le aseguro que no lo es.</p><p>Hagamos una pausa. Ya vamos a volver a esto. Antes acompáñeme en este breve relato con el que intentaré contarle de manera llevadera la apasionante filosofía que hay detrás en todos estos años de El Eco de Tandil.</p><p>Ya hace más de cinco siglos que existe uno de los inventos que marcó un antes y un después en la historia de la humanidad.&nbsp;</p><p>En ese entonces, un tal Johannes Gutenberg, orfebre alemán, inventó la imprenta. Usted dirá, “es un hecho que ya conocía”. A lo que yo le contesto que “sí”. Tiene usted toda la razón. Pero sigamos un poco más. Aquí es donde comienza la verdadera aventura. Lo mejor de este relato.</p><p>Un día de ese siglo, usted se despertó, se plantó frente al espejo de su habitación y sí… es él. Luce y viste como Johannes. Pero hay un pequeño detalle: su cerebro piensa y razona como él, pero vivió y conoce la realidad del año 2024. Cuánto por hacer… ¿no?</p><p>Se despertó cinco siglos atrás. ¿Cuántas cosas, que hoy tiene, allí no existen? Tómese unos segundos para pensar en todo eso antes de continuar.&nbsp;</p><p>Estoy convencido de que enumeró una decena de objetos. Hasta me atrevo a decir que si dejó pasar algo más de tiempo, esa decena podría convertirse en un centenar.</p><p>Si usted, al igual que yo, es consciente de tener el nivel de ansiedad en un nivel muy elevado, pronto notará que para llegar a un “simple” reloj despertador, antes había que inventar cada uno de sus componentes… y algo que no es menor, ¡había que inventar el reloj de aguja! Y así, podríamos seguir durante mucho tiempo. Hasta hoy.</p><p>Lo sé. Vengo lento. Solo un poco más.&nbsp;</p><p>Vuelve a ser “Johny”. Ya inventó la imprenta. La “prensa” empieza a “prensar” y años más tarde, se imprime el primer periódico.</p><p>Pero usted sigue viendo todo lo que le falta a su alrededor. Conocía de su existencia y nadie puede comprenderle. Nadie le entiende de lo que habla, pero cree saber hacia dónde va “la cosa”.</p><p>Cierra los ojos. Se acuesta en su cama de siempre (del siglo XV) y entra en un profundo sueño. Abre los ojos.</p><p>Con sus pies descalzos, apoya el derecho en un material que simula ser algo de piedra, pero sin la textura a la que está acostumbrado. Mira a su alrededor y no entiende nada. Todo es distinto. Localiza un espejo y se refleja en él.</p><p>Sí. Es usted, pero con la conciencia de Gutenberg. Afuera, es el 2024. Y para usted, es el siglo XV.&nbsp;</p><p>Tómese unos minutos para imaginar y graficar la situación. Adelante.</p><p>Todas genialidades. Acababa de inventar la “imprenta”… y ahora tiene, delante de sus narices, un objeto cúbico y luminoso. No tiene la menor idea de qué se trata. Pero todos por la calle, “disfrazados”, llevan uno “de esos” en sus manos. Su nivel de desconcierto es total y absoluto. Más de cinco siglos pasaron sin que usted se percatara.&nbsp;</p><p>Recapitulemos. Fuimos al siglo XV, siendo usted. Y volvimos al XXI, siendo “Johny”. No es necesario cambiar más de siglo. Solo avancemos unos años.</p><p>2026. Vuelve a su cuerpo y conciencia.&nbsp;</p><p>Y no. Le confirmo que no tiene en sus manos un ejemplar en papel de El Eco de Tandil.&nbsp;</p><p>Tiene puesto “algo” (que puede ser un casco) de realidad virtual y unos guantes sensoriales que le permiten experimentar, “virtualmente”, una realidad paralela. Ve, huele y palpa un ejemplar de El Eco de Tandil. Pero le vuelvo a confirmar que, físicamente, no lo es.&nbsp;</p><p>¿Como quién se siente? ¿Como Johny, viviendo siglos después? ¿O como usted, en el cuerpo de Johny?&nbsp;¿Como quién quiere sentirse?</p><p>A esa dualidad quería llegar. Y ahora que tengo su atención, sabré explicarme mucho mejor.</p><p>El avance de la tecnología nos ha ido cambiando, obligándonos a transformarnos para poder seguir informando como lo hicimos durante todo este tiempo.&nbsp;</p><p>Hace tan solo 20 años, lo que se imprimía en un ejemplar de El Eco de Tandil era leído, en ese formato, por unos cuantos miles de tandilenses. Era usted uno de esos y era esa una de las pocas formas que tenía para informarse de lo que acontecía en la ciudad.</p><p>Hoy, en papel, me atrevo a decir que llegaremos a la décima parte de la población. Pero ese mismo contenido, en todos los demás medios o plataformas, tiene una llegada inmensamente superior y no solo de personas tandilenses, sino de todo el mundo. Dentro de ellas vuelve a estar usted. Y quizá hoy ya prefiera esto. ¿Acaso lo imaginó hace 25 años? Probablemente no.</p><p>En El Eco, intentamos que la filosofía de trabajo sea como la del caso de usted en el siglo XV.&nbsp;Sí, esa misma.&nbsp;</p><p>Sabiendo que hay o que habrá algo mejor, buscamos siempre adelantarnos al próximo paso para continuar con nuestra verdadera razón de ser. Tenemos el enorme desafío de estar donde usted va a estar. Donde usted elija estar, antes de que nos lo pida.</p><p>Nos encontramos en una industria muy particular y distinta a la mayoría. Cada vez son menos las personas que quieren pasar tiempo frente a nuestros contenidos tradicionales. Pero cada vez son más las que, cuando directamente les afectan o un tema puntual les interesa, escriben “El Eco” en su buscador o red social favorita.&nbsp;</p><p>También son menos las que tienen tiempo para leer todos los contenidos que a diario son generados. Pero de a poco, son más las que eligen escuchar eso mismo en un podcast, con velocidad “2X” (acelerado al doble).&nbsp;</p><p>Hace 142 años que nacimos en papel. Hace 26 años que nos volcamos a internet. Y sí… en 26 años, hubo más cambios que en los 116 restantes.&nbsp;</p><p>Pero hay algo por lo que siempre luchamos. Porque al final de todo, la verdad es lo que más importa.&nbsp;Esa que se transmite de manera fehaciente, sin imponerse.</p><p>Es ahí donde estaremos, siendo para usted la fuente de información en la que pueda seguir confiando. Una voz que atienda la demanda de todos los actores de la democracia y una pluma que siga “escribiendo" la historia de nuestra sociedad.&nbsp;</p><p>Para cerrar, y espero no haberle generado aburrimiento durante su lectura, dejo tres frases que humildemente marcan nuestro presente y dictan nuestro futuro.</p><p>La primera, de la cual desconozco su autoría, “Camina solo y llegarás rápido. Camina en compañía y llegarás lejos”.&nbsp;</p><p>La segunda, esta ya sí escrita por el griego Arquímedes, “Denme un punto de apoyo (o palanca) y moveré el mundo”.&nbsp;</p><p>Y por último, la que nos impulsa a repensar la realidad y cada una de nuestras acciones, atribuida a Henry Ford: “Si hubiera preguntado qué necesitaban, me hubieran pedido un caballo más rápido”.</p><p>¿Imagina los próximos avances? Nosotros, intentamos hacerlo.&nbsp;Siempre pregonando por mantener EL VALOR DE LA PALABRA.&nbsp;</p><p>&nbsp;</p>]]>
                </content>
                                                <summary type="html">
                    <![CDATA[<figure><img src="https://cdnartic.ar/_oPdR4wln73SW9OYFZtLCZCeO0Q=/800x0/filters:no_upscale():format(webp):quality(40)/https://cdn.eleco.com.ar/media/2024/07/guttenberg_con_ia.jpg" class="type:primaryImage" /></figure>Este es un contenido generado para la contratapa del suplemento por los 142 años de El Eco de Tandil]]>
                </summary>
                                                <category term="interes-general" label="Interés General" />
                                <updated>2025-10-02T00:30:06+00:00</updated>
                <published>2024-07-30T03:00:00+00:00</published>
    </entry>
    </feed>