<?xml version="1.0" encoding="UTF-8"?>
<feed xmlns="http://www.w3.org/2005/Atom">
    <id>https://www.eleco.com.ar/feed-categoria/la-vidriera</id>
    <link href="https://www.eleco.com.ar/feed-categoria/la-vidriera" rel="self" type="application/atom+xml" />
    <title>El Eco de Tandil</title>
    <subtitle>Entrevistas exclusivas y contenido multimedia para informarse minuto a minuto de lo que acontece en Tandil.</subtitle>
    <updated>2026-06-14T15:25:03+00:00</updated>
        <entry>
        <title>
            El idioma de las piedras: el taller que mantiene viva la tradición picapedrera de Tandil
        </title>
        <link rel="alternate" href="https://www.eleco.com.ar/la-vidriera/el-idioma-de-las-piedras-el-taller-que-mantiene-viva-la-tradicion-picapedrera-de-tandil" type="text/html" title="El idioma de las piedras: el taller que mantiene viva la tradición picapedrera de Tandil" />
        <id>https://www.eleco.com.ar/la-vidriera/el-idioma-de-las-piedras-el-taller-que-mantiene-viva-la-tradicion-picapedrera-de-tandil</id>
        <author>
            <name>
                <![CDATA[Marisol Córdoba]]>
            </name>
        </author>
        
                                        <summary type="html">
                    <![CDATA[<figure><img src="https://cdnartic.ar/k2MUpclaYwwUcExhJohjTSRsyus=/800x0/filters:no_upscale():format(webp):quality(40)/https://cdn.eleco.com.ar/media/2026/06/taller_escultores_21.webp" class="type:primaryImage" /></figure>En un galpón de la estación de trenes, entre polvo de granito, herramientas y mates compartidos, un grupo de escultores y picapedreros mantiene vivo uno de los oficios que forjaron la identidad de Tandil. Jorge Fodor cuenta la historia de un taller donde la piedra, el tiempo y la comunidad dialogan a través de una propuesta contrahegemónica que desafía a la cultura del descarte y la inmediatez.]]>
                </summary>
                                                <category term="la-vidriera" label="La Vidriera" />
                                <updated>2026-06-14T15:25:03+00:00</updated>
                <published>2026-06-14T04:00:00+00:00</published>
    </entry>
        <entry>
        <title>
            ¿Qué Tandil recordamos?: del archivo al celular, el valor de fotografiar la ciudad y preservar la memoria
        </title>
        <link rel="alternate" href="https://www.eleco.com.ar/la-vidriera/fotos-tandil" type="text/html" title="¿Qué Tandil recordamos?: del archivo al celular, el valor de fotografiar la ciudad y preservar la memoria" />
        <id>https://www.eleco.com.ar/la-vidriera/fotos-tandil</id>
        <author>
            <name>
                <![CDATA[Marisol Córdoba]]>
            </name>
        </author>
        
                                        <summary type="html">
                    <![CDATA[<figure><img src="https://cdnartic.ar/7EodDK-Stijeu0Qe0Dx740IrZXI=/800x0/filters:no_upscale():format(webp):quality(40)/https://cdn.eleco.com.ar/media/2026/06/fotos_tandil_antiguo_5.webp" class="type:primaryImage" /></figure>En una ciudad que cambia de manera permanente, las fotografías funcionan como una herramienta fundamental para conservar la memoria colectiva. Desde los archivos históricos que resguardan imágenes centenarias hasta las capturas contemporáneas que circulan en redes sociales, cada fotografía permite reconstruir fragmentos de la historia de Tandil y descubrir nuevas formas de mirar el presente.]]>
                </summary>
                                                <category term="la-vidriera" label="La Vidriera" />
                                <updated>2026-06-08T18:55:03+00:00</updated>
                <published>2026-06-07T11:49:01+00:00</published>
    </entry>
        <entry>
        <title>
            Si todos los locos ven lo mismo
        </title>
        <link rel="alternate" href="https://www.eleco.com.ar/bajo-la-superficie/si-todos-los-locos-ven-lo-mismo" type="text/html" title="Si todos los locos ven lo mismo" />
        <id>https://www.eleco.com.ar/bajo-la-superficie/si-todos-los-locos-ven-lo-mismo</id>
        <author>
            <name>
                <![CDATA[Ignacio Segonds]]>
            </name>
        </author>
        
                                <content type="html" xml:base="https://www.eleco.com.ar/bajo-la-superficie/si-todos-los-locos-ven-lo-mismo">
                    <![CDATA[<figure><img src="https://cdnartic.ar/M1MBa-z7xCSKZxl3WdXfEnnxyAI=/800x0/filters:no_upscale():format(webp):quality(40)/https://cdn.eleco.com.ar/media/2026/06/si_todos_los_locos_ven_lo_mismo.webp" class="type:primaryImage" /></figure><p>“Si las puertas de la percepción se purificaran, todo se le aparecería al hombre como es: infinito"William Blake</p><p>Pobres cuerpos terrenales cargando cerebros infinitos. En eso pensaba mientras hervía fideos y miraba la olla con la vista borrosa por el vapor y por el ayuno; y guardaba el miserable paquete de plástico con bronca. ¿Por qué será que él, que no piensa ni siente, que ignora por completo la inmensidad del universo que habita, goza aún del privilegio de no necesitarme?&nbsp;</p><p>Podría morir de hambre frente a él y se quedaría viéndome desde la alacena, incapaz de perecer. ¿Por qué entonces yo, que vuelo con mi imaginación y recorro con ella los rincones de la existencia, lo necesito a él para no desmayarme? ¿A qué dios retorcido se le ocurrió poner todos los restos de magia en la sinapsis de un animal de carne y hueso, para que deambule por el mundo con la infinidad encerrada en un envase descartable, con más percepción de la que podemos procesar?</p><p>Gracias a ese dios hicimos las escuelas y los bancos, los gimnasios y los supermercados. Por suerte, también inventamos la locura, que es una sola y tiene forma de sombrero. Con eso distinguimos a los cuerpos que quedaron huérfanos de conciencia. Personas que le dieron rienda suelta al caballo alado de la mente y se alejaron tanto de sus cuerpos que estos quedaron solos, desconcertados. ¡Qué peligro! Si todos los locos del mundo decidieran comunicarse entre ellos y vieran lo parecidas que son sus locuras; si entonces se pusieran de acuerdo en que esa es la verdad y todo el resto es el delirio; si fuesen ellos y no nosotros la gran mayoría, tal vez encerrarían a los cuerdos.</p><p>En eso pensaba mientras los fideos hervían, y discutía a viva voz conmigo mismo. Pero uno no puede vociferar reflexiones sobre conceptos tan discutidos sin mencionarle al aire los grandes nombres que ya lo han pensado antes. Eso les resulta de gran molestia y por supuesto sus fantasmas vienen a reclamarlo. Aquella tarde los personajes se encarnaban en el vapor de la olla y se iban acomodando en mi cocina.&nbsp;</p><p>El primero en venir fue Foucault, claro, que me interrumpió con un extenso recorrido histórico sobre las diferentes épocas del poder y la locura. Me corrigió recordándome que la locura no la inventa nunca el loco, que siempre la inventan otros; que han sido igual de locos los pecadores y los pobres, los enfermos y los genios. Han sido exhibidos y confinados, aplaudidos y castigados según la época y el lugar. Usted se imaginará, lector, que mis divagues quedaban chicos al lado de tanta historia y teoría. Yo necesitaba algo más abstracto.&nbsp;</p><p>Revolví el vapor para que el fantasma desapareciera, pero de los espirales se formó otro que volvió a interrumpirme. Mi querido Huxley, habitué del mundo de mis pensamientos. Su fantasma era joven y su tono coloquial. Para él la locura era una cuestión de percepción. Hablaba rápido y me pedía que no olvidara que nuestro cerebro filtra la realidad para que la percibamos en niveles soportables. Que es gracias a ese sesgo perceptivo que logramos sobrevivir; y que, si la realidad se nos mostrase en todo su esplendor, nos veríamos paralizados frente al infinito. Me contó sobre psicodélicos y fractales, que las visiones de distintas personas bajo esos efectos coinciden, que en esas visiones hay, sin dudas, algo real. Luego, me advirtió que tuviera cuidado con ser demasiado racional, porque en el país de la locura, el hombre integral es linchado. Pensé en el acuerdo colectivo de la cordura, y en su fragilidad.&nbsp;</p><p>Volví a imaginar locos de todo el mundo que se ponen de acuerdo y encierran a los cuerdos para darles medicación y enseñarles las nuevas verdades del universo. Sentí las cosquillas de la fascinación extraña, la sed de una percepción sin trabas. Volví a fantasear, por un momento, con una imagen genial y seductora de la locura. Una de un mundo de mentira, donde aún no se han inventado la psicosis ni la demencia. Quiero abrazar a Huxley y volar con él muy lejos de esta cocina, pero tengo hambre y se evapora el agua.</p><p>Debo haber dicho en voz alta los términos médicos, porque del vapor se formó una nueva figura y empezó a discutir con Huxley sin prestarme atención. Hablaban entre ellos en un inglés con mucho acento, del que solo pude distinguir algunas palabras. Me sentí excluido por el idioma, pero los dejé debatir un rato antes de revolver la olla.&nbsp;</p><p>Era Oliver Sacks, el neurólogo. Había aparecido para apagar la fiesta psicodélica del escritor y para remarcar que la locura estaba lejos de ser un viaje romántico, que era en realidad un cortocircuito químico del cerebro. Usó algunos términos técnicos que no pude traducir, pero comprendí que la cordura consiste en un milimétrico equilibrio cerebral, y que basta la más mínima alteración para distorsionar la realidad y confundir, por ejemplo, a tu esposa con un sombrero. Puso mucho énfasis en la importancia de la medicina, de los diagnósticos y las clínicas de salud mental, porque es la única manera de evitar consecuencias muy trágicas. Antes de irse, me miró a los ojos y dejó en claro que la locura no es libertad, sino una pesadilla biológica. Huxley se esfumó con él.</p><p>Cuando estuve al fin solo, hambriento y mareado frente a la olla, logré apagar mis pensamientos. Revolví el agua burbujeante y el vapor se pegó a mi frente para mezclarse con mi transpiración; y el agua formaba un espiral líquido, transparente, constante; y tanto la cuchara como el vapor eran parte de mí, porque mi ser no tenía límites.&nbsp;</p><p>De la cúspide de mi cabeza salió una onda expansiva que borró el principio y el final de mi cuerpo; y viéndome eterno liberé mi carne y mis huesos de la tiranía de la gravedad y los dejé caer sin resistencia. Estaba en el piso en posición fetal y apoyé mi frente con sudor y vapor en el frío de la baldosa, y ya no había piel que me separara del mundo, ni ojos que definieran mi perspectiva. Yo era el universo entero, pero seguía rebotando en ese cráneo, con mi cuerpo tendido como un monumento derrumbado.&nbsp;</p><p>Encima de las ruinas, los fantasmas de vapor seguían saliendo de la olla y flotaban por mi cocina. Nunca habíamos sido tantos. Se amuchaban sobre la mesada, en las alacenas, y algunos se acercaban al piso para ver si yo seguía vivo; y cuando confirmaban que aún estaba ahí se peleaban por contarme su versión de la locura. Después de un rato, la cocina era un griterío caótico de argumentos y anécdotas superpuestas. Las frases no se entendían y los rostros eran difíciles de distinguir desde mi posición fetal. Reconocí por su voz a Pizarnik, acompañada de Sylvia Plath, que me ilustró con versos ese encierro asfixiante del mundo terrenal, esa carga insoportable del cuerpo frente a la disolución de la realidad. Pobres poetas malditas, su sensibilidad les ha costado la vida.&nbsp;</p><p>Yo no quería escucharlas, entonces me tapaba los oídos y lloraba, y el llanto era un grito, y en el grito decía ¡me estoy volviendo loco!, y con eso supe que estaba cuerdo. Por supuesto que no, el loco no duda de su cordura. Pero las voces no paraban, y los fantasmas ya no entraban en mi cocinita y nos pisábamos entre todos. El vapor nos empapaba y yo tenía tanta hambre. Emil Cioran, nihilista insoportable, flotaba de acá para allá y reía de mi llanto mientras le sacaba conversación a Sylvia y Alejandra. Aunque me tapaba los oídos no pude evitar escuchar con claridad sus comentarios horribles sobre el inconveniente de haber nacido y lo absurdo de esta vida. Desagradables nihilistas, resignados y mediocres. Quise levantarme para volar lejos con las poetas, pero no tenía fuerzas y las vi desvanecerse; y el ruido del agua hirviendo era a la vez el ruido de mi panza, y ni un millón de voces podían taparlo.</p><p>La última figura que vino a visitarme no se formó con el vapor, sino que emergió de los rayos de sol que entraban por el ventiluz. Jamás había presenciado una aparición tan majestuosa; era Sor Juana Inés de la Cruz. Fue la primera y única vez que vino. Todas las voces se callaron de inmediato, los fantasmas desaparecían y con ellos también el vapor. El agua y mi panza imitaron el silencio. La figura se arrodilló a mi lado, vestida con su hábito. Quizás mi locura nació el día que leí Primero sueño.</p><p>No me recitó versos ni levantó la voz. Me habló al oído, bajito, como quien confiesa un fracaso. Me contó que su alma también había peregrinado hacia la totalidad del universo mientras el cuerpo dormía, pero me advirtió que el infinito no es lugar para el humano. Que allá arriba, sin la protección de la carne, el intelecto se encandila y se quema frente a esa luz inabarcable. Me acarició la frente transpirada y me invitó a volver al cuerpo, al hambre, a los fideos.</p><p>Esa tarde decidí no escribir sobre la locura y contarles, en cambio, esta historia. Hasta mis amigos más íntimos, como Huxley, habían venido a retarme. Entendí que no hay forma de que yo sepa qué es o no es la locura, si ni siquiera estoy convencido de mi propia cordura.&nbsp;</p><p>En esa duda, en esa grieta de misterio, en ese umbral de la realidad, en esa variedad de formas; ahí está lo inabarcable de este concepto. Es el nombre que le dejamos a lo infinito, a lo incomprensible, a lo oscuro, en fin, al universo. Quizás deba usted, lector, tomar estas como las palabras de un loco.&nbsp;</p><p>Desde este lugar le digo que nunca olvide que hoy por hoy nos toca ser humanos. Máquinas de carne viajando en una roca por el espacio. Considere usted qué tan lejos se embarcará en los ríos de la locura, motivado por la codicia de la conciencia. Aceptar los límites de la percepción como requisito del estado terrenal requiere de una humildad muy cultivada. Por mucho que se deje llevar, no podrá abandonar su cuerpo, no hasta dejarlo definitivamente, y ese día nos llegará a todos. A veces, basta con barrer y regar las plantas para escuchar la orquesta de la verdad.</p>]]>
                </content>
                                                <summary type="html">
                    <![CDATA[<figure><img src="https://cdnartic.ar/M1MBa-z7xCSKZxl3WdXfEnnxyAI=/800x0/filters:no_upscale():format(webp):quality(40)/https://cdn.eleco.com.ar/media/2026/06/si_todos_los_locos_ven_lo_mismo.webp" class="type:primaryImage" /></figure>“Si las puertas de la percepción se purificaran, todo se le aparecería al hombre como es: infinito"William BlakePobres cuerpos terrenales cargando cer...]]>
                </summary>
                                                <category term="bajo-la-superficie" label="Bajo la superficie" />
                                <updated>2026-06-07T04:00:01+00:00</updated>
                <published>2026-06-07T04:00:00+00:00</published>
    </entry>
        <entry>
        <title>
            De la cumbia al género melódico, la búsqueda de Lula Andersen
        </title>
        <link rel="alternate" href="https://www.eleco.com.ar/la-vidriera/de-la-cumbia-al-genero-melodico-la-busqueda-de-lula-andersen" type="text/html" title="De la cumbia al género melódico, la búsqueda de Lula Andersen" />
        <id>https://www.eleco.com.ar/la-vidriera/de-la-cumbia-al-genero-melodico-la-busqueda-de-lula-andersen</id>
        <author>
            <name>
                <![CDATA[Martín Rosito]]>
            </name>
        </author>
        
                                <content type="html" xml:base="https://www.eleco.com.ar/la-vidriera/de-la-cumbia-al-genero-melodico-la-busqueda-de-lula-andersen">
                    <![CDATA[<figure><img src="https://cdnartic.ar/o8hXFkiNgT8GnoitVvot4dxDPFw=/800x0/filters:no_upscale():format(webp):quality(40)/https://cdn.eleco.com.ar/media/2026/06/lula_andersen_en_cz.webp" class="type:primaryImage" /></figure><p>Lula Andersen fue la encargada de poner el broche de oro a la primera edición de Zip Unplugged, un espacio dedicado a la música en vivo y la reflexión artística. Durante la entrevista, la cantante realizó un recorrido emocional por su historia, la cual comenzó de manera temprana en el seno de una familia donde el arte fue siempre el lenguaje común. La nota surgió de su participación en el programa Cultura Zip, ciclo que se emite por El Eco Streaming, Eco TV y Tandil FM 104.1.</p><p>Andersen recordó que su vínculo con el canto se inició a los seis años, aunque fue a los ocho o nueve cuando dio sus primeros pasos con la guitarra. Con una fuerte influencia de la cultura pop de principios de los 2000, como High School Musical o School of Rock, la artista rememoró sus tardes de baile frente al espejo y sus primeras canciones bajo la ducha. Sin embargo, el rol de su hermano, el músico Ramiro Robles, resultó fundamental en aquel entonces. Fue él quien le enseñó los primeros acordes y se convirtió, con el paso del tiempo, en su principal referente y consejero técnico.</p><p>La vocación de Andersen no fue algo que surgió por azar. La cantante confesó que aún conserva un dibujo realizado a sus nueve años donde se representaba a sí misma frente a un estadio colmado de gente. Ese deseo infantil tuvo su primer contacto con la realidad en el escenario de la Escuela N° 34, durante un bingo familiar. Ante unas 300 personas, la pequeña intérprete se animó a cantar una canción de su autoría, marcando el inicio de una relación ininterrumpida con el público.</p><p>A los 16 años, la escena nocturna de La Plata se convirtió en su campo de entrenamiento. Durante esa etapa, formó parte de diversas bandas de cumbia y realizó innumerables presentaciones en bares y boliches. Fue en la capital provincial donde vivió una de sus experiencias más vertiginosas: cantar ante 50.000 personas como invitada de una banda amiga que abría el show de Los Totora. A pesar de la falta de ensayo previo, Andersen decidió enfrentar el desafío bajo una premisa clara: "Quiero vivir de esto, no me puede dar miedo".</p>La mirada sobre la cultura local<p>Hace cuatro años, la artista decidió instalarse en Tandil, donde comenzó a tejer nuevos lazos con la comunidad artística local. Ya en la ciudad, se desempeñó como corista de la formación Mamelook's, participando en giras por la costa atlántica, y tuvo una actuación destacada durante los festejos por los 200 años de Tandil, un evento que recordó por la inmensa adrenalina que sintió al ver la cantidad de gente que colmaba la diagonal Illia.</p><p>Al analizar la escena cultural serrana, Andersen destacó que encontró un panorama con mucho talento, aunque con espacios de exhibición limitados en comparación con otras ciudades. No obstante, celebró el crecimiento de las bandas locales en el último tiempo. "Hay talento que estaba escondido y ahora se está viendo mucho más", señaló, al tiempo que valoró las invitaciones de otros artistas para compartir escenario, lo que le permitió integrarse rápidamente al circuito regional.</p>La búsqueda de una esencia auténtica y el futuro<p>En la actualidad, la cantante atraviesa un proceso de transición hacia su faceta más auténtica. Tras años vinculada a la cumbia, hoy se identifica plenamente con el género melódico con matices de pop. Su proceso creativo es espontáneo; utiliza audios de celular para capturar melodías que surgen mientras camina por la calle y luego las desarrolla junto a su piano o guitarra. Sus letras, según explicó, suelen centrarse en la superación personal con el objetivo de inspirar a quienes la escuchan.</p>        Ver esta publicación en Instagram            <p>Una publicación compartida por Lula Andersen (@lula.andersen)</p>
<p>De cara al futuro, Andersen se trazó metas estrictas para combatir la procrastinación. Su próximo objetivo es terminar la grabación de dos nuevas canciones, trabajando con productores que aplican herramientas electrónicas, aunque no descarta la incorporación de músicos sesionistas para sus próximos lanzamientos.</p><p>Respecto al uso de las redes sociales, las definió como una herramienta de visibilidad indispensable en la actualidad, que le permite organizar su contenido y llegar a otros países. Para la artista, el objetivo final no es una fama vacía, sino lograr que sus canciones alcancen a la mayor cantidad de gente posible que necesite de su mensaje.</p>]]>
                </content>
                                                <summary type="html">
                    <![CDATA[<figure><img src="https://cdnartic.ar/o8hXFkiNgT8GnoitVvot4dxDPFw=/800x0/filters:no_upscale():format(webp):quality(40)/https://cdn.eleco.com.ar/media/2026/06/lula_andersen_en_cz.webp" class="type:primaryImage" /></figure>En una entrevista íntima, la artista repasó su historia musical, su experiencia en grandes escenarios y su presente.]]>
                </summary>
                                                <category term="la-vidriera" label="La Vidriera" />
                                <updated>2026-06-08T22:55:02+00:00</updated>
                <published>2026-06-07T04:00:00+00:00</published>
    </entry>
        <entry>
        <title>
            July James y el compromiso de abrir caminos en la música tandilense
        </title>
        <link rel="alternate" href="https://www.eleco.com.ar/la-vidriera/july-james-y-el-compromiso-de-abrir-caminos-en-la-musica-tandilense" type="text/html" title="July James y el compromiso de abrir caminos en la música tandilense" />
        <id>https://www.eleco.com.ar/la-vidriera/july-james-y-el-compromiso-de-abrir-caminos-en-la-musica-tandilense</id>
        <author>
            <name>
                <![CDATA[El Eco de Tandil]]>
            </name>
        </author>
        
                                        <summary type="html">
                    <![CDATA[<figure><img src="https://cdnartic.ar/Vl1MccbdlEGzFoQjU6Zt8unPjn0=/800x0/filters:no_upscale():format(webp):quality(40)/https://cdn.eleco.com.ar/media/2026/05/july_james_en_cz.webp" class="type:primaryImage" /></figure>Habló sobre los desafíos de la autogestión y el proyecto para visibilizar a las músicas tandilenses.]]>
                </summary>
                                                <category term="la-vidriera" label="La Vidriera" />
                                <updated>2026-05-31T12:50:07+00:00</updated>
                <published>2026-05-31T07:30:00+00:00</published>
    </entry>
        <entry>
        <title>
            Diego Puissant: “Cuando estuvo Bossio se manejó muchísimo dinero y al club no le quedó ni un inodoro”
        </title>
        <link rel="alternate" href="https://www.eleco.com.ar/la-vidriera/diego-puissant-cuando-estuvo-bossio-se-manejo-muchisimo-dinero-y-al-club-no-le-quedo-ni-un-inodoro" type="text/html" title="Diego Puissant: “Cuando estuvo Bossio se manejó muchísimo dinero y al club no le quedó ni un inodoro”" />
        <id>https://www.eleco.com.ar/la-vidriera/diego-puissant-cuando-estuvo-bossio-se-manejo-muchisimo-dinero-y-al-club-no-le-quedo-ni-un-inodoro</id>
        <author>
            <name>
                <![CDATA[Fernando Izquierdo]]>
            </name>
        </author>
        
                                <content type="html" xml:base="https://www.eleco.com.ar/la-vidriera/diego-puissant-cuando-estuvo-bossio-se-manejo-muchisimo-dinero-y-al-club-no-le-quedo-ni-un-inodoro">
                    <![CDATA[<figure><img src="https://cdnartic.ar/9i9iOvXSW22mQlImphwBKb619SU=/800x0/filters:no_upscale():format(webp):quality(40)/https://cdn.eleco.com.ar/media/2026/05/puissant.webp" class="type:primaryImage" /></figure><p>Con motivo de su capítulo número 500, el programa Último Bondi (emitido de lunes a viernes de 18 a 20 por Tandil FM 104.1 y Eco TV) citó como invitado a Diego Puissant.</p><p>El presidente de Santamarina, algo reticente a las apariciones mediáticas, aceptó la propuesta y se embarcó en una extensa charla a través de la cual recorrió múltiples temas referidos al pasado y el presente del aurinegro, como también a su período como ladero de Julio Humberto Grondona.</p><p>-Desde tu postura de no declarar demasiado ante los medios de comunicación, deben existir momentos en los que sentís cierta necesidad de aclarar cosas.</p><p>-Sí. Y más en los últimos tiempos, cuando se ha dicho que yo estaba, que no estaba (en el club)…, en realidad siempre participé.</p><p>He venido escuchando cosas que se han dicho. Algunas son ciertas, otras no…y hay otras que, vaya a saber uno, con qué intenciones se dicen. Está dentro de las reglas de juego.</p><p>-Entre aquello que se dijo, se habló de una supuesta función de mánager o director deportivo.</p><p>-Nunca fui un director deportivo en Santamarina, hay que tener un título para ejercer esa función. Tampoco fui mánager. Sí estuve siempre colaborando, en cercanías de la Comisión Directiva. Yo daba mis opiniones y la CD resolvía de acuerdo con lo que sus integrantes pretendían. Cuando me tocó tomar alguna decisión, lo he hecho sin ningún inconveniente.</p><p>-¿Cómo está Santamarina?</p><p>-Estamos tratando de encaminarlo, algo que no es fácil. Se pagó una deuda con jugadores bastante grande. De a poco, estamos arreglando con otra gente que ha estado trabajando en el club. Ocurre que es muy difícil salir y arreglar todo de golpe. Si tuviéramos al presidente de París Saint Germain, quizá acomodaríamos todo rápido.</p><p>Tenemos dificultades, casi las mismas que había en años anteriores. Trabajamos día a día poniendo el hombro, con la intención de ir solucionando cosas y que no se nos arme el desbarajuste que tuvimos previamente. En determinado momento, existió incluso la posibilidad de no jugar el Federal A.</p><p>-¿Apenas asumiste?</p><p>-Sí. Fue lo primero que me planteó Darío Checchia, cuando fuimos a arreglar la deuda en Agremiados. Eran montos temerosos y él me dijo: “Diego, no jueguen”. Salí de esa reunión sabiendo que el tema estaba muy complicado. Fuimos negociando jugador por jugador, achicando un poco y lo resolvimos. No estaba fácil.</p><p>-¿Cómo está la situación de los salarios de los futbolistas?</p><p>-Hoy en día (jueves 21 de mayo) estamos debiendo el mes corriente. Entiendo que, durante la semana próxima, lo iremos solucionando.</p><p>Después, semana a semana, van cayendo cosas vinculadas a deudas antiguas. Algunas las vamos solucionando y a otras las vamos tirando para adelante. Vamos negociando para llegar a un acuerdo. Cuando se firma ese acuerdo, hay que tratar de cumplir de la mejor manera, no hay mucha alternativa. Si tuviéramos toda la plata para solucionar todo, estaría bárbaro, pero no la tenemos.</p><p>-¿Qué da la balanza en ese desequilibrio, sobre un presupuesto inicial, que se propicia entre sponsors que se suman y otros que se caen?</p><p>-Es difícil armar un presupuesto. Lo armás en diciembre o enero, sobre cosas que considerás que podés llegar a tener. Después, te encontrás con que contás con algunas y no con otras.</p><p>Contra Olimpo, fue el primer partido como locales en el que perdimos plata. Quedamos abajo casi dos millones de pesos. Incurrís en una pérdida que no esperabas.</p><p>Después, está el caso de determinadas empresas que, cuando llega abril o mayo, y te dicen “este mes no puedo”. Y tenés que salir a cubrir ese faltante. Son cosas que pasan permanentemente, con varios. Y hoy es algo que se agudiza.</p><p>-¿En el cálculo previo ya se contemplan esos vaivenes?</p><p>-Sí, pero también tenemos otra cuestión preocupante que tiene que ver con las cuotas sociales y deportivas. En este mes tuvimos una merma terrible, preocupante.</p><p>-También se depende mucho de los ingresos provenientes de AFA.</p><p>-Seguro. Todavía no entró ese dinero en concepto de aumento que se nos prometió el 7 de marzo. Pero tantas veces nos han dado una mano que hoy, que nos toca aguantar, hay que hacerlo. Veremos hasta cuándo podemos.</p><p>-¿Tenés claro cuándo y por qué se desencadenó esta debacle económica en el club?</p><p>-No sabría calcular un momento preciso. El año pasado acordamos con dos o tres empresas y nos quedamos a mitad de camino con ese respaldo. A partir de allí, no se pudo remontar. Al contrario, se fue incrementando la deuda. No se pagaron sueldos de los jugadores entre mayo y noviembre del año pasado.</p><p>&nbsp;</p><p>&nbsp;</p><p>&nbsp;</p><p>Botella</p><p>&nbsp;</p><p>-¿Cómo tomaste la renuncia de Botella?</p><p>-La situación de Duilio fue rara. Desde que lo nombramos director técnico del club, en enero, él estuvo al tanto de la situación. Incluso ya había dirigido los últimos dos partidos del campeonato pasado. Con lo cual, estaba empapado en el tema. Acordamos, en un principio, armar algo bastante austero. Después, fuimos consiguiendo algunas cosas y mejorando un poco las condiciones de lo que habíamos planificado originalmente. Él pidió algunos jugadores que se trajeron. A la situación del club Botella la conoce mejor que nadie. Es por eso que su decisión me sorprendió.</p><p>Puissant y Duilio Botella, sobre el césped del estadio San Martín.</p><p>&nbsp;</p><p>-Él admitió estar al tanto de cierta “precariedad” inicial, pero argumentó ir, con el tiempo, encontrando algunas situaciones distintas que complicaron el día a día.</p><p>-No, de distinto no hubo nada. El día a día en Santamarina es complicado. De pronto, tuvimos una pelota diferente a la de la categoría, o no hemos podido conseguir alguna cosa que nos pidió. No más que eso, tampoco ha sido una situación tan problemática. Él no se sentía cómodo. Hoy, es lo que hay, lo que tenemos. Venimos de invertir mucha plata en deudas. Si tuviésemos ese dinero, podríamos mejorar un montón de cosas. Pero venimos arrastrando este problema.</p><p>-¿Qué relación te une a Botella?</p><p>-En mi anterior ciclo de presidente también lo tuve como entrenador, siendo él también reemplazado por Murúa en ese entonces. No hemos tenido problemas en nuestra relación.</p><p>-¿Al elegirlo primó el clamor popular por encima de tus preferencias?</p><p>-Él tiene un gran sentido de pertenencia con Santamarina, cada vez que dirigió al club nos ha ido bastante bien. Cuando lo elegimos fue tomar una decisión que no costó mucho.</p><p>-¿Hasta qué punto le das influencia a ese clamor popular a la hora de elegir un entrenador?</p><p>-Botella era lo mejor para ese momento de Santamarina, en enero. Obviamente, la decisión no es sólo mía, se toma junto al resto de la Comisión Directiva. La mayoría estuvo de acuerdo. Como siempre, hay alguno que no lo estaba. En lo personal, consideré que, para ese momento, era la mejor opción.</p><p>&nbsp;</p><p>El peso del hincha</p><p>&nbsp;</p><p>-¿Qué representa, a este nivel, en esta categoría, desoír al hincha?</p><p>-El tema es que el hincha no vive el día a día que vivimos quienes estamos en el club, ni sabe la política que lleva Santamarina. Como también desconoce nuestra intención de priorizar al jugador surgido de las divisiones inferiores. Hay muchísimas cuestiones de las cuales el hincha no está en conocimiento. Por eso, hacerle caso es relativo.</p><p>-A fines de 2024, se reclamó la interrupción del vínculo con Botella por razones económicas, sin tener conocimiento de las cifras.</p><p>-Claro. Desde afuera es facilísimo opinar. La crítica la aceptamos sin ningún problema, es válida, siempre y cuando no nos pasemos de la raya.</p><p>-¿Por qué ya no existe el mural de Martín Michel?</p><p>-Llegué un día al predio y me encontré con que lo habían borrado. Desconozco cómo fue eso, no tengo nada que ver. Al contrario, no me molestaba que estuviese allí la figura de Michel.</p><p>&nbsp;</p><p>&nbsp;</p><p>&nbsp;</p><p>AFA&nbsp;</p><p>-¿Qué opinás sobre la actualidad crítica de AFA y sus repercusiones en un Santamarina que tiene problemas propios?</p><p>-Es una situación que vivimos con preocupación. Hay un problema que ya he vivido cuando trabajé con Julio Grondona. Veo que hay un inconveniente político, de poderes. El problema más grande viene por la finalización del contrato con el Grupo Clarín, con el tema televisación. Hay una disputa y acá no se sabe qué es cierto y qué no. Es muy difícil hacer un juicio de valor desde la opinión pública, dado el poco conocimiento con el que se cuenta. Por lo que me ha tocado experimentar, sé que cada uno tira para su lado.</p><p>Respecto a la parte económica que estamos viviendo en Santamarina, es complicado. Entiendo que se solucionará cuando AFA resuelva lo que tiene que resolver. A nosotros nos ayuda AFA. A veces se pregunta por qué uno, como dirigente, no va y se pelea, dice tal o cual cosa o pega un portazo. AFA siempre nos ha ayudado. En nuestro caso particular, por intermedio de Pablo Toviggino. Después, lo que ocurra en el ámbito de la Justicia, lo tendrá que resolver la Justicia.</p><p>-¿En qué te beneficia o perjudica en tu función actual de dirigente aquel estrecho vínculo con Grondona?</p><p>-En nada. Estuve en AFA durante 18 años, en los que he vivido cosas magníficas. Pero no siento que eso me beneficie o perjudique.</p><p>-¿Todo aquello que circula como rumor en torno a arbitrajes y apuestas está exagerado o, contrariamente, existe en mayor medida respecto a lo que se dice?</p><p>-Gracias a Dios, a nosotros no nos ha tocado. Pero no creo que esté exagerado. Sobre los árbitros, un día te toca alguien que dirige fantástico y al otro partido decís “¿qué pasó acá?”. Supongo que se está trabajando para acomodar esa cuestión.</p><p>-Seguramente, tenés algún árbitro cuyo nombre preferís no encontrar en un partido de Santamarina en la designación de los miércoles.</p><p>-Y…no te lo voy a negar. Hay algunos que son más complicados que otros.</p><p>-Hay un mito acerca de tu período junto a Grondona. ¿Sacarías a la luz algunos pormenores de ese vínculo?</p><p>-No tengo ningún inconveniente, para nada. Es mucho más la película que se ha hecho que lo que pasó en sí. He vivido muchas cosas, pero también hay fantasías, exageraciones…de todo un poco.</p><p>-¿Te interesa salir a aclarar cosas cuando te difaman o preferís ignorarlo?</p><p>-Depende. Tengo cuatro hijas que a veces me preguntan acerca de tal o cual cosa que se dice. Ahí me planto y te digo “esto es verdad y esto no”.</p><p>En AFA, junto a Juan Alfonsí, exmánager de Santamarina.</p><p>&nbsp;</p><p>-¿Terminaste bien con la familia de Grondona?</p><p>-Sí, impecable, tengo una muy buena relación. Con “Julito” estuve en AFA, creo que en marzo.</p><p>-¿Ves similitudes con Grondona en la conducción ejercida por “Chiqui” Tapia y Pablo Toviggino?</p><p>-Ocurre que AFA cambió mucho. Sobre todo, con la pandemia. Hoy, la sede de Viamonte está cerrada. Respecto a mi época, la AFA actual está cambiada en un 90%. En aquella época había muchachos que hoy no están. Cuando yo estaba, Tapia era el presidente de Barracas Central, que estaba en Primera C. Toviggino arrancó en AFA de la mano de Gustavo Ceresa, en 2008 ó 2009.</p><p>En el desarrollo de lo que es como Asociación, considero que se viene haciendo un muy buen trabajo. Después, aparecieron algunas cosas sobre las cuales la Justicia decidirá.</p><p>&nbsp;</p><p>Ingresos</p><p>&nbsp;</p><p>&nbsp;</p><p>-¿Qué se hizo con el dinero de los pases de Valentín Depietri y Francisco González Metilli?</p><p>-Durante la primera etapa de Pedro (Cappelluti, expresidente del club), lo de González Metilli se usó para terminar de solventar la campaña en el Federal A. Había un presupuesto que no estaba muy acorde a lo que se necesitaba para terminar el torneo y, buena parte de ese dinero, se utilizó para cerrar el año sin dificultades.</p><p>Lo mismo ocurrió el año pasado con lo de Depietri, en ese caso con un monto inferior.</p><p>-¿Son jugadores que estuvieron bien vendidos?</p><p>-Depende cómo lo mires. Para la actualidad que Santamarina tenía en ese momento, era dinero que venía bien. Y se vendió en el monto acordado. Si la situación se diera este año, sería otra la historia.</p><p>-¿Se ilusionan con una venta similar de algún jugador actual?</p><p>-…ése es otro tema. Cuando llegamos, nos encontramos con un desastre en las divisiones inferiores. Recién ahora lo estamos acomodando.</p><p>-¿Se trabajó mal?</p><p>-Sí. Y ahora hacer el ajuste lleva su tiempo. Probablemente, en dos o tres años podamos tener algo para pensar en algún negocio importante para el club.</p><p>-¿Desde un jugador formado íntegramente en Santamarina o también pensando en absorber futbolistas de otros clubes de la ciudad?</p><p>-Buscar en otras instituciones es otra alternativa, claro. Además, con la llegada de Daguerre (Christian, director deportivo), hemos implementado las pruebas de jugadores. Tenemos prácticamente una por mes. De ellas también hemos sacado algunos jugadores para el plantel del Federal A.</p><p>&nbsp;</p><p>Fútbol</p><p>&nbsp;</p><p>-¿Cómo analizás el nivel del plantel que se armó?</p><p>-Nos armamos para estar en mitad de tabla, era aquello a lo que podíamos aspirar. Tenemos que estar para competir con equipos como Sol de Mayo, Brown de Puerto Madryn, Círculo Deportivo y Germinal. Ése es el campeonato nuestro. Si nos termina dando para más, iremos por más. Mientras tanto, este año está planteado de esa manera. Lo lamento por los hinchas, ellos siempre quieren ascender. Este año no va a poder ser.</p><p>-Lo mismo se pensó hace dos años y casi se termina concretando el ascenso.</p><p>-Hoy me mantengo en lo que digo. Si el día de mañana explota el equipo, bienvenido sea.</p><p>-¿Algún jugador te ha sorprendido por sus cualidades?</p><p>-Destaco a Luciano Domínguez, me gusta mucho.</p><p>-¿Por qué se eligió a Luis Murúa?</p><p>-Porque lo conozco desde hace mucho tiempo y sé que es un tipo accesible, que conoce las limitaciones de la categoría. Sé que no nos va a salir pidiendo al 9 del Arsenal. Es un tipo que labura mucho y creo que se puede armar un buen equipo, tanto por él como por D’Urso (Leonardo, ayudante de campo) y Daguerre.</p><p>-¿Qué bajas sufrirá el plantel?</p><p>-Ihitz rescindió su contrato. Seguramente, alguna más va a haber. Esperaremos a que llegue la fecha en la que se puede empezar a reforzar el plantel. Si sumamos dos jugadores, daremos de baja dos. Si vienen tres, se irán tres.</p><p>-¿De los mismos puestos?</p><p>-Lo que me diga Murúa.</p><p>&nbsp;</p><p>&nbsp;</p><p>Enfrentados</p><p>&nbsp;</p><p>-¿En qué medida están en veredas opuestas con Pablo Bossio?</p><p>-No tengo ningún problema con él. Últimamente, estuvo poniendo “alguna que otra cosita” (en redes sociales). No lo he visto en la Asamblea, ni dando la cara. Tampoco en este último momento en el que hemos necesitado de muchos dirigentes. Hubo quienes intentaron armar algo o presentarse en diciembre, diciendo que querían colaborar, y después desaparecieron. No sé qué habrá pasado, no tengo idea. Habrá que preguntarle a él.</p><p>Bossio y Puissant. Otro aspecto, otra época, otra relación.&nbsp;</p><p>&nbsp;</p><p>-Políticamente, sí hubo un antagonismo.</p><p>-Definitivamente. Creo que a Santamarina le podría haber quedado mucho más con todo ese poder económico que manejaron. No quedó nada. Desde afuera veíamos que había un gran plantel, que se manejaba mucho dinero y al club no le quedó ni un inodoro. Entonces, si hablamos de diferencias desde ese punto de vista, te digo que sí, que las tenemos todas.</p><p>-¿Ni siquiera rescatás el predio?</p><p>-Eso viene de una gestión iniciada por Raúl Escudero, con lo cual le pongo “los porotos” a él.</p><p>-¿Cuál es, a la distancia, tu reflexión sobre aquella agresión al periodista Bernardo Paredes?</p><p>-Es un tema por el cual ya pedí disculpas públicamente. Fue un error de mi parte, lo asumo de esa manera. Ya está, para mí es un tema terminado.</p><p>&nbsp;</p>]]>
                </content>
                                                <summary type="html">
                    <![CDATA[<figure><img src="https://cdnartic.ar/9i9iOvXSW22mQlImphwBKb619SU=/800x0/filters:no_upscale():format(webp):quality(40)/https://cdn.eleco.com.ar/media/2026/05/puissant.webp" class="type:primaryImage" /></figure>El presidente aurinegro planteó su antagonismo político con su antecesor.
Además, se refirió al presente institucional, económico y futbolístico del club.
El exchofer de Julio Grondona le respondió cuarenta preguntas a Último Bondi en su programa número 500.]]>
                </summary>
                                                <category term="la-vidriera" label="La Vidriera" />
                                <updated>2026-05-31T13:00:31+00:00</updated>
                <published>2026-05-31T06:00:00+00:00</published>
    </entry>
        <entry>
        <title>
            Juan Terfi, el hombre que sobrevivió a la guerra y sigue subiendo cerros a los 86 años
        </title>
        <link rel="alternate" href="https://www.eleco.com.ar/la-vidriera/juan-terfi-el-hombre-que-sobrevivio-a-la-guerra-y-sigue-subiendo-cerros-a-los-86-anos" type="text/html" title="Juan Terfi, el hombre que sobrevivió a la guerra y sigue subiendo cerros a los 86 años" />
        <id>https://www.eleco.com.ar/la-vidriera/juan-terfi-el-hombre-que-sobrevivio-a-la-guerra-y-sigue-subiendo-cerros-a-los-86-anos</id>
        <author>
            <name>
                <![CDATA[Marisol Córdoba]]>
            </name>
        </author>
        
                                        <summary type="html">
                    <![CDATA[<figure><img src="https://cdnartic.ar/FnwE-Ml6NyiC8a_paLQY9wupeAo=/800x0/filters:no_upscale():format(webp):quality(40)/https://cdn.eleco.com.ar/media/2026/05/juan_terfi_2.webp" class="type:primaryImage" /></figure>Nació en Budapest en plena Segunda Guerra Mundial, emigró a Argentina escapando del horror y encontró en las montañas un refugio para toda la vida. Trabajó durante décadas como ingeniero electricista y fue gerente técnico de la Usina. A los 86 años, Juan sigue subiendo cerros y defendiendo la libertad que siente en cada cumbre.]]>
                </summary>
                                                <category term="la-vidriera" label="La Vidriera" />
                                <updated>2026-05-31T04:00:04+00:00</updated>
                <published>2026-05-31T04:00:00+00:00</published>
    </entry>
        <entry>
        <title>
            Seba Tombo y su nuevo desafío: el lado B de su carrera en Zip Unplugged
        </title>
        <link rel="alternate" href="https://www.eleco.com.ar/zip/seba-tombo-plasma-su-identidad-musical-con-un-nuevo-disco" type="text/html" title="Seba Tombo y su nuevo desafío: el lado B de su carrera en Zip Unplugged" />
        <id>https://www.eleco.com.ar/zip/seba-tombo-plasma-su-identidad-musical-con-un-nuevo-disco</id>
        <author>
            <name>
                <![CDATA[Martín Rosito]]>
            </name>
        </author>
        
                                        <summary type="html">
                    <![CDATA[<figure><img src="https://cdnartic.ar/VyBYADRbZ4ui6oON8sRxouvP-jg=/800x0/filters:no_upscale():format(webp):quality(40)/https://cdn.eleco.com.ar/media/2026/05/seba_tombo_en_cz.webp" class="type:primaryImage" /></figure>El músico pasó por los micrófonos de Cultura Zip para repasar su carrera y el proceso de producción de su próximo EP.]]>
                </summary>
                                                <category term="zip" label="ZIP!" />
                                <updated>2026-06-11T21:35:04+00:00</updated>
                <published>2026-05-24T13:54:39+00:00</published>
    </entry>
        <entry>
        <title>
            La caridad en alta definición
        </title>
        <link rel="alternate" href="https://www.eleco.com.ar/bajo-la-superficie/la-caridad-en-alta-definicion" type="text/html" title="La caridad en alta definición" />
        <id>https://www.eleco.com.ar/bajo-la-superficie/la-caridad-en-alta-definicion</id>
        <author>
            <name>
                <![CDATA[Ignacio Segonds]]>
            </name>
        </author>
        
                                <content type="html" xml:base="https://www.eleco.com.ar/bajo-la-superficie/la-caridad-en-alta-definicion">
                    <![CDATA[<figure><img src="https://cdnartic.ar/u5p2hXM2FZNdU9cjdrhrMWyyoLE=/800x0/filters:no_upscale():format(webp):quality(40)/https://cdn.eleco.com.ar/media/2026/05/la_cridad_en_alta_definicion.webp" class="type:primaryImage" /></figure><p>"De la vanidad no digo nada: creo que nadie está desprovisto de este notable motor del Progreso Humano. Me hacen reír esos señores que salen con la modestia de Einstein o gente por el estilo; respuesta: es fácil ser modesto cuando se es célebre; quiero decir parecer modesto. Aun cuando se imagina que no existe en absoluto, se la descubre de pronto en su forma más sutil: la vanidad de la modestia. ¡Cuántas veces tropezamos con esa clase de individuos! Hasta un hombre, real o simbólico, como Cristo, pronunció palabras sugeridas por la vanidad o al menos por la soberbia. ¿Qué decir de León Bloy, que se defendía de la acusación de soberbia argumentando que se había pasado la vida sirviendo a individuos que no le llegaban a las rodillas? La vanidad se encuentra en los lugares más inesperados: al lado de la bondad, de la abnegación, de la generosidad", Ernesto Sabato, El túnel (1948)</p><p>Setenta y cinco años más tarde, el rapero miramarense Jesse Pungaz haría quizás la misma reflexión que Ernesto, pero habitando este futuro distópico de identidades en píxeles e historia digital. Con las formas condensadas de este siglo, expresaría simplemente que &nbsp;“lo premian a Juan, por ayudar a Pedro; pero eso ayuda más a Juan que a Pedro”.</p><p>Hace solo algunos meses, el poeta Shinovi Sambrailo, oriundo de Casilda, Santa Fe, recitaba que “nadie está dispuesto a salvar a nadie si no hay nadie dispuesto a grabarlo”.</p><p>Habrán advertido, cada uno en su época, que algunas buenas acciones sirven de escondite para la vanidad. Habrán descubierto a la máscara del altruismo cubriendo los profundos intereses del ego. Imagine si el pintor Juan Pablo Castel hubiese tenido un Iphone para scrollear en redes y ver cómo todo se ha convertido en contenido. Desconfiaría aún más de la bondad filmada, de la generosidad escénica.</p><p>Cuando tenía quince años, me llamó la atención encontrar en redes la carpeta de fotos de una misión solidaria. La propia fundación las publicaba y etiquetaba a cada uno de sus integrantes. Eran increíbles imágenes de un lugar remoto, muy lejano, muy ajeno. Había plantas exóticas y un barro carmesí maravilloso. Había gente de mi edad descalza. En la descripción ponía también el nombre del lugar, lo reconocí enseguida, sonaba a pobreza. Seguro lo había escuchado en el noticiero o en alguna clase de geografía. Cuántas horas de viaje serán hasta allá, pensé. Entre las fotos subidas identifiqué varias escenas que se parecían. Eran jóvenes blancos impecables que sonreían con ganas, con fascinación mientras abrazaban a niños negros, la mayoría sucios con tierra o mocos secos. Pensé por qué no les limpian la nariz antes de capturarlos en primer plano, en tan alta definición. Los niños también sonreían y miraban con una mezcla de extrañeza y curiosidad a las cámaras de aquellos astronautas generosos. En otras tomas recibían bidones de plástico con agua y pintaban cuadernos con fibrones. Aquel era un excelente trabajo de fotografía. Recordé las postales que había colgadas en el bar de Pablo Acosta, de cazadores posando junto a sus trofeos.</p><p>Tenía claro que aquella era, por supuesto, una buena acción. Esos niños pobres se habían visto beneficiados materialmente, habían recibido asistencia y víveres. Pero claro que no era la acción, sino el registro, lo que hacía ruido en mis pensamientos adolescentes. Esa forma de decir yo estuve allá, con eso. Porque, a diferencia de los perfiles que compartían ese registro, los niños pobres no tenían nombre. Eran solo pobres, y ya. Tampoco tenían voz, ni historia. Sí tenían ahora agua potable para algunas semanas y ropa que los otros descartaron. En ese entonces yo era un niño sesgado por el pesimismo, por lo que no entendía que cualquier ayuda es mejor que ninguna. Lo que sí entendía bien es que aquellas personas vulnerables no iban a dejar de ser pobres con esos víveres, y que sus rostros sucios y sonrientes ocupaban un rol imprescindible en el registro de la caridad. Vi las publicaciones estallar en likes y pensé entonces quiénes se veían más beneficiados en realidad. Me pregunté si lo que tanto gustaba a los espectadores era el gesto solidario o la miseria captada en cámara.</p><p>Algunos años más tarde leería El túnel, y desde entonces sospecho que las verdaderas manifestaciones del altruismo no suelen tener testigos; y usted sabe lo improbable que es eso en este tiempo de hipercomunicación obscena. Cuando una entrega desinteresada se hace pública, uno corre el riesgo de encandilarse con el reflejo de la propia decencia.</p><p>¡Necesidad humana, si las hay! La de ser visto por otros. Entre usted y yo, lector, ¿a quién no le gusta ser reconocido? Yo mismo desconfío de que exista algo de lo que hago que no esté atado a la percepción del resto. Es la cárcel de la validación. En la biblia, Jesús no se fija en los ricos que echan muchas monedas en la bolsa de limosnas, sino que se detiene en la viuda que pone solo dos monedas. Llamó a todos sus discípulos y dijo en voz alta que ella había dado más que todos. Porque aquellos dieron lo que les sobraba, pero ella dio todo lo que tenía. ¡Menos mal que la vio! pienso yo. Si Jesús miraba para otro lado justo en ese momento, su sacrificio no estaría en la biblia y habría sido solo una pobre viuda sin nada de dinero, y esas dos últimas monedas no harían casi diferencia en esa bolsa de limosnas, mezcladas entre todas las demás. O tal vez sí.</p><p>Pero no me malinterprete, toda dadivosidad vale la pena. La caridad siempre aporta algo positivo a quien la recibe. Ya sea motivada por puro altruismo o por vanidad, es una ayuda esencial para aquellos en situación vulnerable. También debemos tener en cuenta, por otro lado, que compartir y difundir un movimiento solidario no sólo otorga reconocimiento a quién lo hace, sino que también puede ser contagioso y llamar a otros a la acción. Son dos filos de una misma hoja. A su vez, no hay nada de malo en ser reconocido por hacer el bien, dado que esos ejemplos de vida pueden inspirar a otros y desencadenar más campañas.</p><p>Aquí la cuestión es otra, es reconocerse a uno mismo, internamente, con la más profunda honestidad, si esas buenas acciones necesitan o no de unos ojos que las vean, si ese gesto debe o no llevar tu nombre. En otras palabras, preguntarse si sería igual de gratificante hacerlo con la certeza de que nunca nadie lo sabrá. Si en cambio prefiere alguna forma de reconocimiento, no se preocupe, es usted, sin dudas, humano. Como diría Sabato, está hecho de carne, pelo y uñas; no puede escapar tan fácil de cierta dosis natural de vanidad. Todos la tenemos. Tal vez tenga una connotación maligna, pero la palabra vanidad proviene del latín vanĭtas, que significa "vacío" o "falto de realidad". El problema entonces es acercarnos a ese otro que sufre desde un lugar irreal, asimétrico, en el cual yo, que tengo, te doy a vos, que te falta. Esa persona igual recibirá lo que necesita, pero será usted el que se perderá la verdadera experiencia de la entrega.</p><p>De lo que sí puede estar seguro es de que existe una satisfacción distinta en el sacrificio que nadie ve, en el gesto que nadie aplaude. Una sensación que solo esa forma de empatía puede brindar, y que no encontrará en ninguna validación pública. A su vez, no hace falta viajar a ningún lado para encontrar gente que necesita ayuda. Estas personas suelen estar al lado de nosotros.</p><p>Algunas veces descubro las más hermosas y silenciosas acciones de generosidad, hechas en completo anonimato. Mi aprobación revolotea sin saber en quién posarse, a quién darle los créditos; y recién entonces la verdadera abnegación se muestra resplandeciente: quien lo hizo no importa, no existe, no ha dado lugar a que le demos ninguna retribución moral ni tampoco a rechazarla con pinceladas de modestia. El dador se ha borrado de la ecuación, se ha esfumado sin dejar pistas. Lo único que existe, que importa, es lo que se ha dado y, por supuesto, quien lo ha recibido.&nbsp;</p>]]>
                </content>
                                                <summary type="html">
                    <![CDATA[<figure><img src="https://cdnartic.ar/u5p2hXM2FZNdU9cjdrhrMWyyoLE=/800x0/filters:no_upscale():format(webp):quality(40)/https://cdn.eleco.com.ar/media/2026/05/la_cridad_en_alta_definicion.webp" class="type:primaryImage" /></figure>"De la vanidad no digo nada: creo que nadie está desprovisto de este notable motor del Progreso Humano. Me hacen reír esos señores que salen con la mo...]]>
                </summary>
                                                <category term="bajo-la-superficie" label="Bajo la superficie" />
                                <updated>2026-05-17T13:25:07+00:00</updated>
                <published>2026-05-17T04:00:00+00:00</published>
    </entry>
        <entry>
        <title>
            Geoturismo y patrimonio serrano: la investigación tandilense que busca valorizar la geología de las sierras
        </title>
        <link rel="alternate" href="https://www.eleco.com.ar/la-vidriera/geoturismo-y-patrimonio-serrano-la-investigacion-tandilense-que-busca-valorizar-la-geologia-de-las-sierras" type="text/html" title="Geoturismo y patrimonio serrano: la investigación tandilense que busca valorizar la geología de las sierras" />
        <id>https://www.eleco.com.ar/la-vidriera/geoturismo-y-patrimonio-serrano-la-investigacion-tandilense-que-busca-valorizar-la-geologia-de-las-sierras</id>
        <author>
            <name>
                <![CDATA[Marisol Córdoba]]>
            </name>
        </author>
        
                                        <summary type="html">
                    <![CDATA[<figure><img src="https://cdnartic.ar/smsJwZyYFlZHrNUacrRgl4mynyE=/800x0/filters:no_upscale():format(webp):quality(40)/https://cdn.eleco.com.ar/media/2026/05/geositios_3.webp" class="type:primaryImage" /></figure>Las sierras de Tandil guardan formaciones geológicas únicas de más de 2.200 millones de años, pero gran parte de ese patrimonio carece de reconocimiento y protección. Con once geositios identificados y estudios basados en parámetros de la Unesco, un investigador local analizó el potencial geoturístico de las sierras y advirtió sobre las amenazas que enfrenta uno de los sistemas geológicos más antiguos de América Latina. El trabajo busca sentar las bases para lograr una herramienta de conservación y desarrollo territorial a través del geoturismo.]]>
                </summary>
                                                <category term="la-vidriera" label="La Vidriera" />
                                <updated>2026-05-17T04:00:05+00:00</updated>
                <published>2026-05-17T04:00:00+00:00</published>
    </entry>
        <entry>
        <title>
            Lobi en CZ: música, introspección y el origen de su nombre artístico
        </title>
        <link rel="alternate" href="https://www.eleco.com.ar/la-vidriera/lobi-en-cz-musica-introspeccion-y-el-origen-de-su-nombre-artistico" type="text/html" title="Lobi en CZ: música, introspección y el origen de su nombre artístico" />
        <id>https://www.eleco.com.ar/la-vidriera/lobi-en-cz-musica-introspeccion-y-el-origen-de-su-nombre-artistico</id>
        <author>
            <name>
                <![CDATA[Martín Rosito]]>
            </name>
        </author>
        
                                <content type="html" xml:base="https://www.eleco.com.ar/la-vidriera/lobi-en-cz-musica-introspeccion-y-el-origen-de-su-nombre-artistico">
                    <![CDATA[<figure><img src="https://cdnartic.ar/5BJVBtGTI5Fp8yHBoLHOAPmwxFc=/800x0/filters:no_upscale():format(webp):quality(40)/https://cdn.eleco.com.ar/media/2026/05/lobi_en_cz.webp" class="type:primaryImage" /></figure><p>Lobi se presentó en una nueva edición de los Zip Unplugged de Cultura Zip, un espacio que le permitió desandar el camino de su carrera musical. Durante el encuentro, el compositor compartió detalles de su formación, sus influencias y la búsqueda de un mensaje sensible que lo llevó desde las reuniones familiares hasta los escenarios más importantes de la ciudad. El artista reconoció que su relación con la música nació a temprana edad gracias a su padre, quien ejecutaba la guitarra, el piano y el violín, facilitando el ingreso a su hogar de referentes como Sui Generis, Serú Girán y Spinetta, además de bandas internacionales de la talla de The Beatles y The Police.</p><p>Sus primeros pasos con el instrumento fueron orgánicos, marcados por la presencia constante de la guitarra en su entorno. Sin embargo, su debut formal en la escena local se dio como bajista en Feldespato, un proyecto compartido con amigos donde comenzó a experimentar la dinámica de los ensayos y las grabaciones. No fue hasta hace poco tiempo que decidió darle vida a su proyecto solista bajo el nombre de Lobi, una plataforma que le permitió enmarcar canciones que guardaba desde el año 2011 y sacarlas finalmente afuera.</p><p>El mensaje del músico se caracteriza por una marcada introspección, una cualidad que, según explicó, lo acompañó desde siempre a través de la escritura. "Siempre me gustó escribir mucho, de chico ya escribía frases y después arranqué a agruparlas", relató el artista. Para él, la música se transformó en una herramienta para mostrar una visión del mundo y de los hechos, logrando que situaciones cotidianas se transformaran en emociones compartidas con el público. Esta transición no fue sencilla: recordó que en sus primeras presentaciones en cumpleaños solía sufrir bloqueos por la vergüenza, una etapa de exposición que hoy asume con mayor naturalidad y sin la presión de la perfección.</p>Los escenarios y el origen de una identidad<p>La trayectoria de Lobi incluyó hitos significativos para el circuito local, como su presentación antes de un show de Adrián Berra y su debut formal en el desaparecido espacio Beirut. También destacó el valor emocional de eventos como el Cencerro Llama, una iniciativa que transformó el lugar de sus festejos de infancia en un escenario para compartir su arte con amigos y familiares. En cuanto a su nombre artístico, el músico reveló que surgió durante la pandemia, inspirado en el cuento infantil "Feroz feroz", donde el personaje principal es un lobo que, lejos de la ferocidad esperada, se reconoce como un ser sensible.</p><p>Sobre su proceso creativo, el cantautor admitió que no utiliza un método rígido y que muchas ideas nacen mientras camina o silba por la calle. "Me gusta que todo tenga un sentido", afirmó al referirse a la línea temporal de sus últimas composiciones. A pesar de haber transitado escenarios de diversas magnitudes, manifestó su preferencia por los lugares íntimos y pequeños, donde suele recrear una atmósfera personal utilizando objetos propios, como libros o plantas, para sentirse como en su habitación incluso frente a una audiencia numerosa.</p>Entre la docencia y la gestión cultural<p>Más allá de su faceta artística, Lobi mantuvo durante nueve años una estrecha relación con el ámbito deportivo. Recientemente dejó su labor como profesor en un gimnasio, pero continúa vinculado a la actividad física como director técnico de handball. Según explicó, ambas disciplinas conviven de manera natural en su vida cotidiana, al punto de compartir recomendaciones musicales con sus alumnos o integrar conceptos de espiritualidad y budismo en sus letras, como ocurre en su canción titulada "Dios", la cual define como un concepto fuerte que atraviesa tanto el arte como el deporte.</p><p>Respecto a la actualidad de la escena en Tandil, el músico destacó la riqueza de la cultura musical local y la constante evolución de los espacios para tocar. Aseguró que, a pesar de los cambios de nombre en los locales o la aparición de nuevos festivales, el circuito se mantiene activo. "Yo aprendí a tocar el bajo para la primera fecha que hicimos, hoy veo a otros atravesando lo mismo y trato de estar disponible para recibirlos", concluyó el artista, subrayando la importancia de la sinceridad y la apertura tanto de quienes suben al escenario como de quienes escuchan desde abajo.</p>]]>
                </content>
                                                <summary type="html">
                    <![CDATA[<figure><img src="https://cdnartic.ar/5BJVBtGTI5Fp8yHBoLHOAPmwxFc=/800x0/filters:no_upscale():format(webp):quality(40)/https://cdn.eleco.com.ar/media/2026/05/lobi_en_cz.webp" class="type:primaryImage" /></figure>En una entrevista íntima para el Zip Unplugged de Cultura Zip, el artista desandó su camino hasta su presente solista.]]>
                </summary>
                                                <category term="la-vidriera" label="La Vidriera" />
                                <updated>2026-06-11T21:35:04+00:00</updated>
                <published>2026-05-16T09:31:09+00:00</published>
    </entry>
        <entry>
        <title>
            El perfil del encierro en Tandil: el 97% de los detenidos son hombres y predominan los delitos de robo, drogas y abusos
        </title>
        <link rel="alternate" href="https://www.eleco.com.ar/la-vidriera/el-perfil-del-encierro-en-tandil-el-97-por-ciento-de-los-detenidos-son-hombres-y-predominan-los-delitos-de-robo-drogas-y-abusos" type="text/html" title="El perfil del encierro en Tandil: el 97% de los detenidos son hombres y predominan los delitos de robo, drogas y abusos" />
        <id>https://www.eleco.com.ar/la-vidriera/el-perfil-del-encierro-en-tandil-el-97-por-ciento-de-los-detenidos-son-hombres-y-predominan-los-delitos-de-robo-drogas-y-abusos</id>
        <author>
            <name>
                <![CDATA[Marisol Córdoba]]>
            </name>
        </author>
        
                                        <summary type="html">
                    <![CDATA[<figure><img src="https://cdnartic.ar/1MnlAZ5cVJyeQPP_Bli_9RpkFbs=/800x0/filters:no_upscale():format(webp):quality(40)/https://cdn.eleco.com.ar/media/2015/03/poder-judicial1.jpg" class="type:primaryImage" /></figure>En la ciudad hay 300 personas detenidas bajo la órbita de las defensorías oficiales. La mayoría son varones jóvenes acusados de robos, comercialización de drogas y delitos sexuales. Las mujeres representan apenas el 2,8 por ciento de la población carcelaria local, muy por debajo de la media provincial. Asimismo, mientras crece la cantidad de personas privadas de la libertad tanto en el Departamento Judicial de Azul como en la provincia, especialistas advierten sobre un sistema penal cada vez más selectivo, atravesado por desigualdades sociales, violencia estructural y prisiones preventivas. La educación como herramienta para reducir la reincidencia.]]>
                </summary>
                                                <category term="la-vidriera" label="La Vidriera" />
                                <updated>2026-05-12T12:21:55+00:00</updated>
                <published>2026-05-12T12:21:55+00:00</published>
    </entry>
        <entry>
        <title>
            El lujo de la normalidad
        </title>
        <link rel="alternate" href="https://www.eleco.com.ar/bajo-la-superficie/el-lujo-de-la-normalidad" type="text/html" title="El lujo de la normalidad" />
        <id>https://www.eleco.com.ar/bajo-la-superficie/el-lujo-de-la-normalidad</id>
        <author>
            <name>
                <![CDATA[Ignacio Segonds]]>
            </name>
        </author>
        
                                <content type="html" xml:base="https://www.eleco.com.ar/bajo-la-superficie/el-lujo-de-la-normalidad">
                    <![CDATA[<figure><img src="https://cdnartic.ar/3kr_yQEAksrtl6am8sxWc9EIc6o=/800x0/filters:no_upscale():format(webp):quality(40)/https://cdn.eleco.com.ar/media/2026/05/el_lujo_de_la_normalidad.webp" class="type:primaryImage" /></figure><p>“En las entrañas del mundo normal, soleado, entre sus rutinas y semáforos, entre las risas, los festejos y las fotos, unos pocos sufren. Sufren en silencio, camuflados en un sistema que funciona. Combaten infiernos sin esa privilegiada noción del tiempo. No pueden permitirse el lujo de ordenar semanas, igual de inciertas que la hora próxima. Este plano de la vida normal, la gente normal, el frívolo apuro avasallador, rodea e ignora a esa diminuta masa insignificante que está justo a su izquierda, prendiéndose fuego, ardiendo desde las llamas, condenada a observar un mundo ideal que está justo ahí, tras las rejas de una realidad propia e infranqueable. Atados de pies y de manos, oliendo, saboreando una felicidad ajena a una distancia irreductible y, sin embargo, insalvable. Para quien los oye, créame, basta con un par de personas sufriendo en silencio para convertir todo este mundo en uno triste, sin festejo que no sepa a traición ni opulenta calma. Que sepan que los oí, que el mundo no siguió adelante derrochando alegría con ellos al costado. O tal vez sí, los felices siguieron de largo, pero yo me bajé acá a sufrir con ellos”.</p><p>Escribí esas líneas en la puerta de un hospital, en la madrugada de un viernes dantesco, día en el que comprendí que la normalidad está siempre a un paso de convertirse en calvario. Usted, afinado lector, tendrá claro que mi vida personal importa poco en este texto, que no me pertenece y lejos está de ser mi hijo. Sin embargo, menciono esto porque fue aquel y no otro el instante en el que descubrí otro mundo dentro del mundo. Una dimensión paralela donde el tiempo no existe y todo lo conocido pasa a un segundo plano. Uno que mi afortunada vida de altibajos adolescentes desconocía por completo. Solo al verme en ese abismo pude girar la cabeza y distinguir a las demás personas viviendo ahí.&nbsp;</p><p>Éramos varios los que flotábamos suspendidos en la puerta del hospital. Caras blancas con miradas perdidas en la vereda de enfrente, perplejas, como si observaran al mundo derrumbarse sobre ellas. El vapor blanco de las respiraciones salía al aire helado de junio, cuando el sol apenas empezaba a asomarse. Una mujer estaba vestida de musculosa y pantalones cortos, como si alguna tragedia la hubiera abducido en pleno entrenamiento y se la hubiera llevado sin tiempo de agarrar un abrigo. Nuestras rutinas habían sido pausadas y olvidadas por completo. La calle parecía estar ahí, a unos metros, pero nos separaban miles y miles de kilómetros de aquella realidad. La gente y los autos pasaban apurados, hablaban por teléfonos, algunos reían y otros llevaban a sus hijos al colegio. Para nosotros eran extraterrestres. Un paredón de acrílico nos separaba del resto de la ciudad, de los horarios, del olor a comida, del trabajo y los compromisos.&nbsp;</p><p>En el mundo de los que sufren sólo hay vigilia, silencio y desasosiego. Un día abandoné ese mundo y regresé a la vida normal. Me inserté de nuevo en la agenda, volví a preocuparme por nimiedades como bañarme, no llegar tarde o aprobar exámenes. Uno se acostumbra rápido a la normalidad. Pero desde aquellas noches, siempre que paso por el hospital miro para adentro y pienso que todas las horas de mi vida son, para alguien, la hora más terrible.&nbsp;</p><p>Usted cruza a estas personas en todos lados. No están sólo en la puerta del hospital. Sus cuerpos también andan por la calle, en los colectivos o atrás del mostrador. Sus almas, en cambio, están todas juntas en una gran sala de espera invisible. Por eso usted los verá pasar por al lado como si nada, con el movimiento mecánico de la carne, con la máscara de ciudadano ordinario y las respuestas automáticas; no obstante, esas personas no están ahí realmente. Deambulan por la misma ciudad que nosotros, pero su gravedad empuja el doble. Se cruzan con el bullicio de un bar y piensan cómo pueden existir los bares, las risas o pasan frente a una librería y se preguntan por qué la gente lee libros en este mundo roto; y son personas que han reído en bares y han leído libros pero ya no lo recuerdan, ya no son las mismas ni es el mismo mundo. Están detenidas mientras alrededor todo sigue su curso, la gente se enamora, las familias salen a comer, los jóvenes viajan o salen de fiesta y lloran por películas o por FOMO y registran en redes su existencia e ignoran por completo que basta un sólo llamado de teléfono para que todo se evapore y deje de importar. Usted puede pensar esas preocupaciones triviales como un verdadero lujo: es la ausencia de tragedia.&nbsp;</p><p>Sabemos que cualquier fecha puede ser el día en que la mano negra de la desgracia decida tocar la puerta, pero elegimos creer que eso les pasa a otros. Evitamos mirar hacia ese lado porque nos recuerda a la propia fragilidad de nuestra rutina, a nuestro propio sufrimiento inminente. La normalidad es el pacto de silencio que firmamos para no volvernos locos y maquillar lo impredecible del destino. Por eso damos por hecho las cosas más importantes y nos permitimos posponer momentos y hacer planes a futuro. No podemos detenernos en la desgracia ajena, porque entrar en ese plano implica hacerla propia; y ya en algún momento nos llegará la nuestra. En el fondo todos tenemos claro eso. Es curioso que esa certeza reprimida no elija manifestarse en empatía y gratitud por el presente, que sería lógico, y terminemos en cambio ansiosos y apurados por el mal presentimiento. Sospecho que existe un cambio de perspectiva.&nbsp;</p><p>Si usted desglosa su normalidad en diez pilares fundamentales, tener salud, un techo, alguien que lo espere, la libertad de aburrirse, de planificar, de almorzar; descubrirá que lo que llamamos vida cotidiana es en realidad un conglomerado de milagros. Estar del lado soleado del acrílico no es un mérito, sino una tregua del destino. Por eso, agradecer no es un acto de optimismo, sino una forma de lucidez. Significa reconocer que, al menos por hoy, no es uno quien se quema a la izquierda de todos. Puede tomarse un momento para celebrarlo.&nbsp;</p><p>A su vez, no olvidar en el apuro que muchas de las caras que nos cruzamos ahí afuera están peleando una guerra que desconocemos. Concebir la lucha del otro no nos quema, nos humaniza. La empatía no es sentir lástima por esa diminuta masa insignificante que arde allá lejos, sino entender que, en este mundo roto que compartimos, justo entre nosotros, muchos sufren en silencio por heridas que pasan inadvertidas a simple vista.&nbsp;</p><p>Mañana, cuando suene la alarma y la rutina parezca problemática, recuerde todos los infiernos en los que podría haber despertado. Abrace el lujo de la normalidad y la fortuna de lo que no está ocurriendo. Quizás algún día estos quehaceres sean nuestro mayor anhelo.</p><p>Es valiosa la visión de los heridos, la capacidad de ver a través de los carteles de la felicidad obligatoria y descubrir que no todos podemos tenerla, que a algunos les ha sido negada y la suerte les da la espalda. Ese otro también es el mundo real, y ciertas cicatrices son un mapa que permite reconocer a otros compañeros de trinchera.&nbsp;</p><p>Si en cambio es usted quien hoy habita ese plano, sepa que su incendio no es invisible. Mientras la ciudad sigue de largo, derrochando alegría, algunos nos bajamos a esperarlo. No tengo un consuelo que ofrecerle porque sé que el lenguaje de los que están bien no se traduce al idioma de los que arden, pero al menos alguien comparte su vigilia. Jugaré un rato con esta felicidad y después se la prestaré a usted; y usted a alguien más. Habrá largas tardes en las que tendremos que sentarnos al margen y ver al resto divertirse. Alguna vez seremos nosotros quienes necesitemos de un extraño que nos reconozca en medio del caos. De algún testigo que nos dé un abrazo. De algunos ojos que nos vean.</p><p>Por ahora intentaré disfrutar este privilegio cotidiano, con el orgullo del que ostenta un tesoro, con la culpa de quien come delante de los que tienen hambre. En cualquier momento el azar volverá a mezclar las cartas, y seguirá siendo este hermoso y frágil presente nuestra única posesión. Por eso, no deje que el domingo se le escurra como un trámite; apriételo contra el pecho y festeje que ha ganado un sorteo silencioso. Sepa usted que pase lo que pase, la vida es sabia y conoce el camino, y en todos sus rincones vale la pena vivirla. Arrímese, ¡Brindemos! Que para todos hay una copa y un motivo.&nbsp;</p>]]>
                </content>
                                                <summary type="html">
                    <![CDATA[<figure><img src="https://cdnartic.ar/3kr_yQEAksrtl6am8sxWc9EIc6o=/800x0/filters:no_upscale():format(webp):quality(40)/https://cdn.eleco.com.ar/media/2026/05/el_lujo_de_la_normalidad.webp" class="type:primaryImage" /></figure>“En las entrañas del mundo normal, soleado, entre sus rutinas y semáforos, entre las risas, los festejos y las fotos, unos pocos sufren. Sufren en sil...]]>
                </summary>
                                                <category term="bajo-la-superficie" label="Bajo la superficie" />
                                <updated>2026-05-10T13:10:05+00:00</updated>
                <published>2026-05-10T04:00:00+00:00</published>
    </entry>
        <entry>
        <title>
            La rentabilidad de los sueños
        </title>
        <link rel="alternate" href="https://www.eleco.com.ar/bajo-la-superficie/la-rentabilidad-de-los-suenos" type="text/html" title="La rentabilidad de los sueños" />
        <id>https://www.eleco.com.ar/bajo-la-superficie/la-rentabilidad-de-los-suenos</id>
        <author>
            <name>
                <![CDATA[Ignacio Segonds]]>
            </name>
        </author>
        
                                <content type="html" xml:base="https://www.eleco.com.ar/bajo-la-superficie/la-rentabilidad-de-los-suenos">
                    <![CDATA[<figure><img src="https://cdnartic.ar/MN5xXHwL6qeJEFpTkpJZR-uNfgU=/800x0/filters:no_upscale():format(webp):quality(40)/https://cdn.eleco.com.ar/media/2026/04/suenos.webp" class="type:primaryImage" /></figure><p>i usted le pregunta a un niño qué quiere ser de grande, podrá vislumbrar en el brillo de sus ojos el reflejo de mundos fascinantes y desconocidos. Verá en esas pequeñas pupilas el destello de galaxias azules, palacios enormes y tesoros enterrados. Son planetas lejanos, universos perdidos dónde aún no se han inventado los alquileres, ni las cuentas, ni los fracasados. Es el mundo dibujado en el afiche del salón, donde todas las personas tienen la misma sonrisa y unen sus manos para darle la vuelta al globo. Ese mundo lo dibujó Paula, la seño de arte. Los chicos le dicen que cuando sean adultos, como ella, van a poder hacer lo que siempre quisieron. Que aprenderán a tocar la guitarra, a escribir canciones y pintar cuadros. Que serán grandes inventores, deportistas, veterinarios, magos y bomberos.</p><p>Paula vuelve de la escuela en colectivo, con los ojos fijos en la calculadora del celular. Las matemáticas nunca fueron su fuerte, pero nadie escapa de los números. Escribe con timidez el valor de su sueldo y le resta los gastos fijos de existir. La cuenta da en negativo. Cierra la calculadora y abre Marketplace, donde tiene en venta su micrófono desde hace más de una semana. No hay mensajes nuevos. Rebaja el precio al mínimo posible, nada más y nada menos que lo necesario para llegar a fin de mes. Bloquea el celular y mira por la ventana. Aquel no es el mundo que ella dibujó.</p>13:08TítContenido<p>Los niños no sueñan, ellos habitan aquel espacio mágico donde todo es posible. Somos los adultos quienes conservamos sólo un leve residuo onírico de aquellos campos de ideas extravagantes. Hemos sido expulsados del edén, y destinamos toda nuestra energía a sobrevivir en este desierto materialista. Anhelamos la estabilidad económica porque necesitamos comer todos los días y dormir bajo un techo; y ambas cosas están muy lejos de ser gratis. Pero confundimos estabilidad con éxito. La realidad es que ese éxito es, muchas veces, el nombre que le ponemos a una renuncia bien pagada. El sistema nos obliga a justificar nuestra existencia a través del rendimiento y la productividad. Nos pide que dejemos nuestros sueños más profundos en un baúl hasta olvidarlos, o hasta sentirlos tan ajenos que parezcan los delirios de un niño inocente. Quizás en algún momento de la vida, cuando todo lo “importante” se haya resuelto, podremos ascenderlos al título de hobbie, y dedicarles algunas horas a la semana. En otras palabras, ponemos una lápida de mármol sobre algo que solía estar vivo para poder visitarlo en nuestros tiempos libres, si es que la rutina nos da permiso. Usted verá que, al final del día, habremos construido una casa perfecta, eficiente y bien iluminada, pero sin rastros de magia.</p><p>Nos enseñaron a volvernos expertos en la higiene del instinto; desinfectamos la vida de cualquier dejo de asombro infantil hasta que solo queda la cruda y aséptica realidad. Con la precisión de un cirujano que extirpa un órgano, vamos amputando de nuestra agenda cualquier gesto que no produzca un resultado material. De esta manera, separamos nuestras pasiones de nuestras obligaciones y las ubicamos bien lejos entre sí, para no mezclarlas. La rutina se convierte en una constante espera bajo la promesa de que llegará un momento más adecuado para retomar aquellas fantasías. Un momento utópico al final del camino, donde habrá más tiempo, más dinero y más ganas para afrontar el gasto de perseguir nuestros sueños. Así, morimos esperando.</p><p>Afortunadamente, algunas personas han comenzado a sospechar que los sueños no son algo que debe perseguirse, sino una parte constitutiva de lo que somos. Intuyen que aquellos no son sólo proyectos inalcanzables, volando lejos, como pájaros exóticos que deben ser avistados. En cambio, son los materiales que componen la brújula del alma. Mejor aún, algunos han demostrado que también pueden encarnarse en oficios. Entonces ya no es una o la otra: trabajar o soñar. Ahora quizás exista la posibilidad de que ambas puedan integrarse dentro de los mismos planes. Sus corazones no entienden cuál será el sentido de vivir posponiendo los proyectos que motivan cada uno de sus latidos. No encuentran ninguna renta en liquidar lo que uno es para poder pagar lo que uno debe ser. Desconfían de soportar un trabajo para poder costear pequeñas migajas de disfrute. Han descubierto que cuando las obligaciones y el propósito coinciden en la misma rutina, y en el mismo esfuerzo, la felicidad deja de ser un gasto para convertirse en un capital. Un capital inmaterial, invaluable e innegociable. Los sueños, entonces, son una gran inversión.</p><p>De todos modos, usted sabe que nadie se salva de pagar las cuentas. Habitar los sueños brinda capital emocional, pero no siempre es la opción que más dinero produce. Aquellos obnubilados por sus sueños buscan formas de ganar los fondos necesarios para cubrir los gastos y materializar sus visiones. Por supuesto que tienen miedo, de eso no tenga dudas. La diferencia es que estas personas no han resignado sus sueños para hacer más dinero y tener así menos miedo, sino que buscan la manera de conseguir el dinero suficiente para poder seguir viviendo su sueño.</p><p>Además, algunos enfrentan la tiranía de la opción perfecta. Se resisten a resignar sus ilusiones y entregarse a la mediocridad de cumplir, pero se debaten entre una infinidad de caminos posibles y la incertidumbre los abruma. Han elegido escuchar lo que dice su corazón, pero para seguirlo deben traducir esas palabras al idioma material y económico. Más allá de las dudas, de los ingresos, de los aciertos y los fallos; ya están avanzando en la dirección correcta. Ninguna cantidad de dinero puede pagar la deuda con nosotros mismos si elegimos acallar nuestra voz interior.</p><p>La seño Paula vuelve a su casa mirando por la ventana del colectivo. Aquel no es el mundo que ella dibujó, pero sus sueños siguen intactos. Vende el micrófono para poder llegar a fin de mes y no dejar de pagar las salas de ensayo con su banda. Vienen tocando todos los fines de semana en los bares de Tandil; y hace unos días les escribió una productora para invitarlos a tocar en un festival importante. Tienen que estar bien preparados. A la tarde aprovecha y da clases particulares de guitarra, con eso suma algo más para pagar la sala. Juli, la alumnita, le pidió a su mamá que compre entradas para ir a escucharla en el festival, dice que ella también sueña con armar una banda. La seño Paula, lejos de las matemáticas, siente que cada día le va mejor. Sus pies y su corazón van por el mismo camino. &nbsp;</p><p>Yo agregaría que, así como no hace falta perseguirlos, los sueños no necesitan “alcanzarse”. No hay una línea de llegada donde nos reciban con aplausos y laureles para decirnos “felicidades, lo ha alcanzado, puede dejar de correr”. Soñar es, en cambio, una forma de vivir. Cuando uno se mueve guiado por el deseo de no ser un extraño para ese niño que alguna vez fue, ya ha cumplido su sueño. Lo está cumpliendo en cada paso. Usted nunca conocerá a ningún apasionado que no sea feliz. Cualquiera sea su profesión, cualquiera sea su ingreso. Aquellos que vibran con lo que hacen sienten que la vida los atraviesa y el día no les alcanza. Esperan ansiosos las horas venideras igual que un niño en vísperas de su cumpleaños. Porque cuando la pasión es el motor, uno ya no vive para perseguir o alcanzar un sueño, sino que vive dentro de él, y transforma cualquier tarea en trazos de su propia libertad.</p><p>Por último, usted verá que la gran mayoría elige perfeccionar moldes ajenos, caminando por senderos marcados sin considerar si sus sueños caben en el presupuesto de esa vida. Sin embargo, en secreto, esperan que los soñadores nunca se extingan; porque en este mundo que se vuelve gris de tanta productividad, ellos son los únicos que todavía conservan los pinceles.&nbsp;</p>]]>
                </content>
                                                <summary type="html">
                    <![CDATA[<figure><img src="https://cdnartic.ar/MN5xXHwL6qeJEFpTkpJZR-uNfgU=/800x0/filters:no_upscale():format(webp):quality(40)/https://cdn.eleco.com.ar/media/2026/04/suenos.webp" class="type:primaryImage" /></figure>i usted le pregunta a un niño qué quiere ser de grande, podrá vislumbrar en el brillo de sus ojos el reflejo de mundos fascinantes y desconocidos. Ver...]]>
                </summary>
                                                <category term="bajo-la-superficie" label="Bajo la superficie" />
                                <updated>2026-05-09T16:11:14+00:00</updated>
                <published>2026-05-03T04:00:00+00:00</published>
    </entry>
        <entry>
        <title>
            Todos a bailar: La Pequeña Peña y su propuesta de que el folklore se vuelva encuentro en la plaza
        </title>
        <link rel="alternate" href="https://www.eleco.com.ar/la-vidriera/la-pequena-pena-y-la-apuesta-a-bailar-folklore-en-el-espacio-publico-como-forma-de-construir-comunidad" type="text/html" title="Todos a bailar: La Pequeña Peña y su propuesta de que el folklore se vuelva encuentro en la plaza" />
        <id>https://www.eleco.com.ar/la-vidriera/la-pequena-pena-y-la-apuesta-a-bailar-folklore-en-el-espacio-publico-como-forma-de-construir-comunidad</id>
        <author>
            <name>
                <![CDATA[Marisol Córdoba]]>
            </name>
        </author>
        
                                        <summary type="html">
                    <![CDATA[<figure><img src="https://cdnartic.ar/Kkf2rWc50dONWRxEjidnDdZ5Tvg=/800x0/filters:no_upscale():format(webp):quality(40)/https://cdn.eleco.com.ar/media/2026/04/pequena_pena_2.webp" class="type:primaryImage" /></figure>El tercer domingo de cada mes, la Plaza del Calvario se transforma en una escena abierta donde el folklore se baila, se comparte y se reinventa. Organizada por tres mujeres vinculadas a la danza, La Pequeña Peña crece con una consigna clara: que todos puedan ser parte.]]>
                </summary>
                                                <category term="la-vidriera" label="La Vidriera" />
                                <updated>2026-05-08T17:50:06+00:00</updated>
                <published>2026-05-03T04:00:00+00:00</published>
    </entry>
        <entry>
        <title>
            Crónica de una urgencia colectiva
        </title>
        <link rel="alternate" href="https://www.eleco.com.ar/bajo-la-superficie/cronica-de-una-urgencia-colectiva" type="text/html" title="Crónica de una urgencia colectiva" />
        <id>https://www.eleco.com.ar/bajo-la-superficie/cronica-de-una-urgencia-colectiva</id>
        <author>
            <name>
                <![CDATA[Ignacio Segonds]]>
            </name>
        </author>
        
                                <content type="html" xml:base="https://www.eleco.com.ar/bajo-la-superficie/cronica-de-una-urgencia-colectiva">
                    <![CDATA[<figure><img src="https://cdnartic.ar/fq-ZY3LeHKoXPxWjne-NADWQPdk=/800x0/filters:no_upscale():format(webp):quality(40)/https://cdn.eleco.com.ar/media/2026/04/cronica_de_una.webp" class="type:primaryImage" /></figure><p>Abril guarda recuerdos de su abuela en una reposera en la vereda. Dice que son memorias de un tiempo que ya no existe, de cuando era chica, cuando las tardes eran naranjas y el vientito olía a jazmines. Me cuenta que ayer intentó volver ahí. Dejó el celular lejos, apagó el televisor y se llevó una reposera a la puerta de la casa. Intentó respirar y relajarse, pero unas hormigas transparentes le caminaban por las piernas. Se fue enseguida. ¿Guardaste la reposera antes de irte? Fue lo único que le pregunté. Claro, dice. Mientras habla se muerde una uña. Mueve el dedo para encontrar el ángulo correcto entre los dientes, y corta con las paletas. Veo con dolor ajeno como arranca el borde libre y lo escupe.</p><p>A Julián lo conocí en los recreos de la facultad. El cigarrillo es parte de su mano. Lo fuma desesperado, como si el aire lo asfixiara y cada pitada fuera oxígeno para seguir vivo. Le desaparecen entre los dedos. Cada vez que exhala humo hace un suspiro ruidoso, que es una mezcla de resignación y cansancio. Cuando te mira se le nota el caos atrás de los ojos, cuando no habla se le escuchan los ruidos del pensamiento. Pasa cerca y se siente el olor a pólvora de la guerra que lleva adentro. Fumá tranquilo, le digo.</p><p>A mi lado se sienta una chica que se llama Sol. Su pierna se mueve durante toda la clase. Es un rebote automático, constante. La rodilla sube y baja, sube y baja, como el pistón de una máquina que no fabrica nada. Algunas veces se da cuenta de que lo está haciendo y apoya su mano para frenarla, pero el movimiento le trepa a los dedos y empieza a dar golpecitos rítmicos con las yemas. En la otra punta del aula, la rodilla de Thiago sube y baja al mismo tiempo, con el mismo pulso. &nbsp;</p><p>Juana acaba de tener el mejor mes de su vida. Mañana empieza su taller de dibujo y se anotaron un montón de chicos. Además, se puso de novia con un pibe excelente que conoció hace unos meses y todo avanza bien. Por cada cosa que me dice, arquea las cejas y asiente con la cabeza. Lo cuenta como si le hubiese pasado a otro. ¿Y por qué esa cara? Le digo. Porque nunca tuve tanto miedo. ¿Miedo a qué? A perderlo todo.</p><p>Ezequiel, en cambio, no tiene nada que perder. ¡Qué libertad! Patear el tablero y largarse a viajar. Todas sus pertenencias entran en una mochila. Nunca se queda quieto. Desayuna en bosques frondosos, almuerza en capitales fascinantes y cena frente al mar. Llevás la vida en las manos, le digo. Arrastro una tonelada de miedo, dice. ¿Miedo a qué? A perderme.</p><p>Con Franco no se puede hablar, porque sólo habla él. Lo conozco hace tiempo y sé que es un gran chico. Lo de él es involuntario. No puede soportar la erupción de palabras que se amontonan hirviendo en su boca, y necesita decirlas todas lo antes posible. Yo le suelto pequeñas frases inconclusas para motivarlo a interrumpirme y que siga desahogándose. Cuando habla escupe gotitas de saliva. Le agrega más y más palabras a una oración que no termina. Su boca cambia de forma como una llama al viento. En sus ojos avergonzados se dibujan las disculpas de quien no puede controlarlo. Te escucho, le digo.</p><p>Martina está acostada pero no descansa. La pantalla del celular le proyecta un fantasma celeste sobre la cara. Su párpado late como un pequeño corazón. Recorre las mismas dos aplicaciones una y otra vez. Un loop inconsciente entre el ruido de los videos y el silencio de sus mensajes. Sabe que no habrá nada nuevo. Espera que el sueño le gane por la fuerza. No quiere cerrar los ojos mientras siga despierta. Cuando se duerme, el brillo sigue prendido.</p><p>Fausto se despierta sobresaltado y desactiva las cinco alarmas que puso. Convive todo el día con la sensación de que olvida algo muy importante. Me dice que es un nudo de trapo entre la garganta y el pecho. Que intenta tragarlo pero no se va. Esperamos juntos el colectivo. Saca su celular pero está sin batería. Resopla. Me pregunta la hora. Después mira los autos, los carteles, el cielo, los adoquines y, al cabo de unos segundos, vuelve a buscar la pantalla apagada. Sus ojos rebotan buscando un motivo para su alerta. Encuentra el colectivo a lo lejos y prepara la tarjeta. Lo dejo subir primero.</p><p>Sofía vuelve a su casa caminando después de juntarse con amigas. Pensó en pedir un remis, porque no trajo los auriculares, pero ya es mucho gasto y son pocas cuadras. Afronta el camino a secas, sin más soundtrack que el crujido de los pasos. Juega a no pisar las líneas del suelo. A la segunda cuadra, comienza a pensar que sus amigas parecían un poco enojadas. Juana estaba rara y Martina no la saludó con un beso. Además el otro día se juntaron solas. Apura el paso. Se rasca el cuello y queda un mapa de rayas rojas. Capaz que sus amigas se cansaron de ella y no saben cómo decírselo. Pisa las líneas.</p><p>Daniel mira por la ventana de un onceavo piso. No puede dormir sin whisky. Aquel es, sin dudas, un hermoso departamento, con muebles de roble y aparadores de cristal. Me invita porque no soporta el silencio. Los almohadones del sillón están hundidos por el uso, aunque nunca lo vi sentado. Siempre está de pie mirando hacia afuera. Agita el vaso que sostiene y los hielos tintinean al mismo ritmo que la pierna de Sol. Sus ojos no se despegan de esa ventana. Abajo la ciudad, las habitaciones iluminadas sobre el cielo violeta. &nbsp;Incluso cuando me habla, evita mirar para adentro. Sonríe y repite lo mismo una y otra vez. ¿Ves? Ellos tampoco pueden dormir.</p><p>Ignacio debe escribir una columna. Quizás no tiene idea de cómo se escribe y simplemente logró engañar a todos. Sostiene cigarrillos en dedos sin uñas. Mueve la pierna al ritmo del párpado. Traga el nudo y mira el celular. La gente está apurada, asustada, igual que él. No hay reposeras en la vereda. Se respira la tensión de una sala de espera. La vida es algo que debe resolverse.</p><p>¿Conoce usted a alguien que esté libre de ansiedad?</p><p>Mire a su alrededor y encontrará a Ezequiel, a Juana, a Franco. Quizás usted es alguno de ellos. ¿Siente el pulso nervioso que nos conecta a todos? En lo profundo de nuestras cabezas suena la misma alarma. Por eso nos asusta quedarnos en silencio. Escuche cómo descargamos esa electricidad con espasmos involuntarios rítmicos, coordinados: es la orquesta de la intranquilidad.</p><p>Tal vez sea una invitación a la empatía. Estamos parados sobre un pozo surgente donde la preocupación brota líquida. A nadie le pertenece el charco y, sin embargo, todos tenemos los pies en el barro. Nos inundaremos juntos.</p><p>Querido lector, la falta de conclusiones es parte del tema. Hemos caminado a la par por los caminos del lenguaje; y ya hemos vuelto al principio. Verá que estos jardines son siempre circulares. Ahora usted retomará su vida en el mismo lugar que la dejó, sin más recompensa que algunas imágenes. Lamento decirle que ha perdido el tiempo, y como bien sabe, estamos llegando tarde.&nbsp;</p>]]>
                </content>
                                                <summary type="html">
                    <![CDATA[<figure><img src="https://cdnartic.ar/fq-ZY3LeHKoXPxWjne-NADWQPdk=/800x0/filters:no_upscale():format(webp):quality(40)/https://cdn.eleco.com.ar/media/2026/04/cronica_de_una.webp" class="type:primaryImage" /></figure>"Estamos parados sobre un pozo surgente donde la preocupación brota líquida. A nadie le pertenece el charco y, sin embargo, todos tenemos los pies en el barro. Nos inundaremos juntos". Una mirada sobre la ansiedad por parte de Ignacio Segons. O Niño Neo.]]>
                </summary>
                                                <category term="bajo-la-superficie" label="Bajo la superficie" />
                                <updated>2026-05-09T16:11:14+00:00</updated>
                <published>2026-04-26T04:00:00+00:00</published>
    </entry>
        <entry>
        <title>
            Viajar liviano: el método Sudoku para armar la valija sin estrés
        </title>
        <link rel="alternate" href="https://www.eleco.com.ar/vida-diaria/viajar-liviano-el-metodo-sudoku-para-armar-la-valija-sin-estres" type="text/html" title="Viajar liviano: el método Sudoku para armar la valija sin estrés" />
        <id>https://www.eleco.com.ar/vida-diaria/viajar-liviano-el-metodo-sudoku-para-armar-la-valija-sin-estres</id>
        <author>
            <name>
                <![CDATA[Ivonne Guevara]]>
            </name>
        </author>
        
                                <content type="html" xml:base="https://www.eleco.com.ar/vida-diaria/viajar-liviano-el-metodo-sudoku-para-armar-la-valija-sin-estres">
                    <![CDATA[<figure><img src="https://cdnartic.ar/5HcEMFQChTnRZtSuhpXkZOCwOfo=/800x0/filters:no_upscale():format(webp):quality(40)/https://cdn.eleco.com.ar/media/2026/04/valija_sudoku.webp" class="type:primaryImage" /></figure><p>Armar la valija suele ser uno de los momentos más caóticos antes de un viaje. La duda aparece rápido: “¿me llevo esto? ¿y si lo necesito?”. Y así, casi sin percibirlo se terminan sumando prendas de más, olvidando lo esencial o incluso pagando equipaje extra.</p><p>Por eso cada vez más especialistas en planificación de viajes proponen simplificar el proceso con métodos prácticos que ayuden a ordenar decisiones. Una de esas estrategias es el método Sudoku (sí, como el famoso juego japonés, pero aplicado al armado de tu equipaje), que la planificadora de viajes Gloria Bobó recomendó a través de sus redes.</p><p>“La idea es clara, consiste en organizar de forma estratégica, optimizando el espacio y evitando repeticiones innecesarias, tal como se hace en el juego donde cada elemento tiene su lugar”, expresó y destacó que el objetivo no es llevar más, sino elegir mejor. “Con una selección estratégica y combinable, es posible viajar liviano sin resignar opciones”, aseguró.</p><p>Cómo funciona Sudoku</p><p>Antes de empezar, el primer paso propuesto por la fundadora de GBtravel.planner es visualizar todo. “Colocar la ropa sobre la cama permite ver con claridad qué se está eligiendo y evitar sumar de forma impulsiva”, señaló. A partir de ahí, la propuesta es simplemente seleccionar tres prendas superiores, tres inferiores y tres capas (como abrigos o sweaters), idealmente dentro de una misma paleta de colores.</p><p>Esta base permite generar al menos nueve combinaciones distintas, sin repetir exactamente el mismo look. Según explicó Gloria Bobó, la clave está en la versatilidad: “menos prendas, pero más posibilidades”, enfatizó.</p>Gloría Bobó, planificadora de viajes.<p>Claves del método letra por letra</p><p>S – &nbsp; &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Pensar en sets completos</p><p>En lugar de elegir prendas sueltas, conviene armar conjuntos. Cada outfit debe funcionar por sí solo, lo que facilita las decisiones durante el viaje y evita combinaciones forzadas.</p><p>U – &nbsp; &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Priorizar el uso múltiple</p><p>Las prendas versátiles son fundamentales. Un pantalón que funcione de día y de noche o una campera que combine con todo permite reducir la cantidad sin perder opciones.</p><p>D – &nbsp; &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Ajustar la ropa a los días</p><p>Uno de los errores más comunes es sumar “por si acaso”. La recomendación es alinear la cantidad de ropa con la duración del viaje, no con escenarios hipotéticos.</p><p>O – &nbsp; &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Optimizar el espacio</p><p>Cómo se guarda también importa. Enrollar la ropa, usar organizadores y aprovechar cada rincón de la valija permite ganar espacio y mantener el orden.</p><p>K – &nbsp; &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Armar un kit esencial</p><p>Documentos, medicamentos, cargadores y un cambio de ropa deben ir siempre accesibles, idealmente en el equipaje de mano. Es lo indispensable ante cualquier imprevisto.</p><p>U – &nbsp; &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Hacer una última revisión</p><p>Antes de cerrar la valija, conviene volver a mirar todo y preguntarse qué realmente se va a usar. Muchas veces, en ese último paso aparecen prendas que pueden quedarse.</p><p>Menos peso, más experiencia</p><p>Viajar liviano no solo evita costos adicionales, también mejora la experiencia como permitir moverse con más libertad, reducir el estrés y enfocarse en lo importante.</p><p>Como planteó Gloria, “no se trata de seguir reglas rígidas, sino de incorporar una lógica más consciente al momento de armar la valija. Porque al final, lo importante no es todo lo que llevamos… sino todo lo que vivimos”.</p>]]>
                </content>
                                                <summary type="html">
                    <![CDATA[<figure><img src="https://cdnartic.ar/5HcEMFQChTnRZtSuhpXkZOCwOfo=/800x0/filters:no_upscale():format(webp):quality(40)/https://cdn.eleco.com.ar/media/2026/04/valija_sudoku.webp" class="type:primaryImage" /></figure>Este consejo busca simplificar el proceso al seleccionar nueve prendas combinables para optimizar el espacio y evitar el pago de equipaje extra en cada viaje.]]>
                </summary>
                                                <category term="vida-diaria" label="Vida diaria" />
                                <updated>2026-04-26T04:00:04+00:00</updated>
                <published>2026-04-26T04:00:00+00:00</published>
    </entry>
        <entry>
        <title>
            El teatro en la infancia como forma de experimentar el mundo entre presencia, cuerpo y comunidad
        </title>
        <link rel="alternate" href="https://www.eleco.com.ar/habitat-y-conciencia/el-teatro-en-la-infancia-como-forma-de-habitar-el-mundo-entre-presencia-cuerpo-y-comunidad" type="text/html" title="El teatro en la infancia como forma de experimentar el mundo entre presencia, cuerpo y comunidad" />
        <id>https://www.eleco.com.ar/habitat-y-conciencia/el-teatro-en-la-infancia-como-forma-de-habitar-el-mundo-entre-presencia-cuerpo-y-comunidad</id>
        <author>
            <name>
                <![CDATA[Ivonne Guevara]]>
            </name>
        </author>
        
                                        <summary type="html">
                    <![CDATA[<figure><img src="https://cdnartic.ar/rwkldmBMX57gH_3s9FPqToSCv2k=/800x0/filters:no_upscale():format(webp):quality(40)/https://cdn.eleco.com.ar/media/2026/04/mayito.webp" class="type:primaryImage" /></figure>Una práctica cultural que, desde la infancia, activa modos de percepción, atención y vínculo donde el cuerpo, la escucha y lo colectivo construyen otra forma de estar en el mundo. El Mayito Teatral se afianza como ese espacio desde donde las infancias se vinculan con el mundo.]]>
                </summary>
                                                <category term="habitat-y-conciencia" label="Hábitat y Conciencia" />
                                <updated>2026-04-26T04:00:04+00:00</updated>
                <published>2026-04-26T04:00:00+00:00</published>
    </entry>
        <entry>
        <title>
            Vivir trabajando: rostros y realidades de los trabajadores tandilenses en tiempos de incertidumbre
        </title>
        <link rel="alternate" href="https://www.eleco.com.ar/la-vidriera/vivir-trabajando-rostros-y-realidades-de-los-trabajadores-tandilenses-en-tiempos-de-incertidumbre" type="text/html" title="Vivir trabajando: rostros y realidades de los trabajadores tandilenses en tiempos de incertidumbre" />
        <id>https://www.eleco.com.ar/la-vidriera/vivir-trabajando-rostros-y-realidades-de-los-trabajadores-tandilenses-en-tiempos-de-incertidumbre</id>
        <author>
            <name>
                <![CDATA[Marisol Córdoba]]>
            </name>
        </author>
        
                                        <summary type="html">
                    <![CDATA[<figure><img src="https://cdnartic.ar/LptC6EMlzYiGFuK5xrysBXVWS1Y=/800x0/filters:no_upscale():format(webp):quality(40)/https://cdn.eleco.com.ar/media/2026/04/trabajadores_6.webp" class="type:primaryImage" /></figure>Con un nuevo Día de los Trabajadores en el horizonte, un recorrido por las historias de quienes le hacen frente a la vida en fábricas, hogares, centros de salud y diferentes espacios. Datos clave para pensar el mundo del trabajo en la ciudad.]]>
                </summary>
                                                <category term="la-vidriera" label="La Vidriera" />
                                <updated>2026-04-26T12:17:54+00:00</updated>
                <published>2026-04-26T03:00:00+00:00</published>
    </entry>
        <entry>
        <title>
            De un tumor al Ironman: Guido Bonavetti, el atleta tandilense que desafió los límites y volvió a empezar
        </title>
        <link rel="alternate" href="https://www.eleco.com.ar/la-vidriera/el-atleta-tandilense-que-desafio-los-limites" type="text/html" title="De un tumor al Ironman: Guido Bonavetti, el atleta tandilense que desafió los límites y volvió a empezar" />
        <id>https://www.eleco.com.ar/la-vidriera/el-atleta-tandilense-que-desafio-los-limites</id>
        <author>
            <name>
                <![CDATA[Marisol Córdoba]]>
            </name>
        </author>
        
                                        <summary type="html">
                    <![CDATA[<figure><img src="https://cdnartic.ar/SJl4p84tUxrO7THe58dtJowmal0=/800x0/filters:no_upscale():format(webp):quality(40)/https://cdn.eleco.com.ar/media/2026/04/guido_bonavetti_11.webp" class="type:primaryImage" /></figure>Kinesiólogo, osteópata y deportista de alto rendimiento, de chico jugaba al fútbol en Tandil, pero cuando se fue a estudiar a Buenos Aires empezó a competir en triatlón. Se mudó a Barcelona, le diagnosticaron un tumor en la cara y sufrió además varios accidentes. Cuando se recuperó decidió volver a entrenar y abrir su centro médico de rehabilitación en la ciudad catalana. "Todo esto no es solo deporte, es una forma de vivir", expuso.]]>
                </summary>
                                                <category term="la-vidriera" label="La Vidriera" />
                                <updated>2026-04-19T14:45:17+00:00</updated>
                <published>2026-04-19T04:00:00+00:00</published>
    </entry>
    </feed>