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    <title>El Eco de Tandil</title>
    <subtitle>Entrevistas exclusivas y contenido multimedia para informarse minuto a minuto de lo que acontece en Tandil.</subtitle>
    <updated>2026-08-31T12:48:32+00:00</updated>
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            De empastes con cemento a la botica como red social: postales del Tandil del Siglo XIX
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                <![CDATA[Gonzalo A. Rotonda]]>
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        </author>
        
                                <content type="html" xml:base="https://www.eleco.com.ar/interes-general/digitalizacion-archivo-historico-el-eco-tandil-adepa-google-gni-botica-dentista-peluquero">
                    <![CDATA[<figure><img src="https://cdnartic.ar/FrP98MYQ__t_IMCqZM13o5eSXaM=/800x0/filters:no_upscale():format(webp):quality(40)/https://cdn.eleco.com.ar/media/2026/08/botica_ia.webp" class="type:primaryImage" /></figure><p>El archivo histórico de El Eco guarda mucho más que las grandes noticias de su época. Entre sus páginas aparecen pequeñas historias que permiten volver, por un momento, a las calles del Tandil de fines del siglo XIX.</p><p>Un aviso comercial, una búsqueda, un objeto perdido. Cosas que podían parecer insignificantes para quienes las leían en 1884, pero que hoy, más de 140 años después, se convierten en verdaderas postales de aquella ciudad.</p><p>En los clasificados de El Eco aparecen dentistas que ofrecían dientes de oro, platino y hasta “hueso artificial”, pero también vecinos que recurrían al diario para intentar recuperar un anillo familiar. Dos avisos que, aunque separados por unas pocas líneas, cuentan mucho sobre cómo se vivía y se resolvían los problemas cotidianos en aquel Tandil.</p>Peluquero y dentista<p>En la sección de anuncios, nos topamos con un par de avisos que parecen sacados de una película de época. Pertenecen al señor Pio Prut, quien ofrecía sus servicios en su local de la calle 9 de Julio 99, con una referencia geográfica inmejorable: "Frente a la Confitería del Sr. Sampaul". Lo verdaderamente asombroso es su profesión, ya que se presentaba en grandes letras como "Peluquero y Dentista".</p><p>Esta combinación comercial (un resabio histórico de la vieja tradición de los barberos-cirujanos) ofrecía un menú de servicios fascinante y escalofriante a la vez.&nbsp;</p><p>Por un lado, Prut prometía hacer dentaduras artificiales y emplomaduras con materiales que iban desde el oro y la plata, hasta “hueso artificial, platino y cemento”.</p><p>Además, este multifacético profesional garantizaba sacar muelas "casi sin dolor, por medio del gas Anestérico".&nbsp;</p><p>Pero si los problemas de salud del cliente iban más allá del cabello o los dientes, el señor Prut tenía otras soluciones de época en su botiquín: en su peluquería también "se aplican sanguijuelas y ventosas á precios módicos". Todo esto, según rezaba el aviso, avalado por "diez y seis años de práctica en los hospitales de Europa y del país".</p>            Un anillo de oro y un pedido que atravesó generaciones<p>Entre los avisos aparece también una historia mucho más personal.</p><p>Un vecino había perdido un anillo de oro con brillantes y, después de “un mes y días”, todavía mantenía la esperanza de recuperarlo. Por eso publicó en El Eco:</p><p>“Hace un mes y días se perdió en este pueblo un anillo de oro con brillantes—a la persona que lo entregue en la Botica del Sr. Jaca se le abonará una buena gratificación. La persona que lo ha perdido desea su recuperación porque es un recuerdo de familia”.</p><p>Hay algo particularmente llamativo en esas pocas líneas. No se trataba simplemente de recuperar una joya de valor económico. El motivo era otro: era “un recuerdo de familia”.</p><p>Hoy, un pedido así probablemente terminaría en un grupo de WhatsApp, Facebook o alguna plataforma de objetos perdidos. En 1800, alcanzaba con unas líneas en el diario y la confianza depositada en una botica.</p>      Una ventana a la vida cotidiana<p>Los grandes acontecimientos suelen ocupar las páginas más importantes de los diarios. Pero muchas veces son estos pequeños avisos los que permiten conocer cómo era realmente la vida cotidiana.</p><p>Un dentista ofreciendo sus tratamientos, un vecino intentando recuperar una joya familiar, una botica convertida en punto de referencia. Son escenas sencillas, pero detrás de cada una aparece una ciudad, sus costumbres y la forma en que sus habitantes resolvían sus problemas.</p><p>La digitalización del archivo histórico de El Eco permite volver sobre esas páginas y recuperar esas historias.</p>]]>
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                    <![CDATA[<figure><img src="https://cdnartic.ar/FrP98MYQ__t_IMCqZM13o5eSXaM=/800x0/filters:no_upscale():format(webp):quality(40)/https://cdn.eleco.com.ar/media/2026/08/botica_ia.webp" class="type:primaryImage" /></figure>La digitalización del archivo de El Eco sigue revelando maravillas cotidianas.]]>
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                                                <category term="interes-general" label="Interés General" />
                                <updated>2026-08-31T12:48:32+00:00</updated>
                <published>2026-08-31T12:48:31+00:00</published>
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            Así era buscar trabajo en Tandil hace 142 años
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        <link rel="alternate" href="https://www.eleco.com.ar/interes-general/archivo-buscar-trabajo-tandil-pasado-el-eco-google-gni-adepa-digitalizacion" type="text/html" title="Así era buscar trabajo en Tandil hace 142 años" />
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                <![CDATA[Gonzalo A. Rotonda]]>
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                                <content type="html" xml:base="https://www.eleco.com.ar/interes-general/archivo-buscar-trabajo-tandil-pasado-el-eco-google-gni-adepa-digitalizacion">
                    <![CDATA[<figure><img src="https://cdnartic.ar/MmG5mvySrxjjDC-jPqkvQ2AtBOY=/800x0/filters:no_upscale():format(webp):quality(40)/https://cdn.eleco.com.ar/media/2026/08/digitalizacion_archivo.webp" class="type:primaryImage" /></figure><p>El proceso de digitalización del archivo histórico de El Eco sigue sacando a la luz pequeñas historias que, más de un siglo después, todavía sorprenden.</p><p>Si en una primera entrega nos encontramos con las particulares reglas que debían cumplir las mujeres en el Tandil de 1800, esta vez la mirada está puesta en los avisos clasificados. Esas pocas líneas, destinadas a vender, comprar, ofrecer o buscar algo, terminan convirtiéndose en verdaderas postales de la vida cotidiana.</p><p>En las páginas de El Eco de la década de 1880 aparecen trabajos, necesidades y situaciones que hoy resultan difíciles de imaginar. Dos avisos, en particular, permiten asomarse a una época en la que la infancia y el trabajo femenino estaban atravesados por realidades muy diferentes a las actuales.</p>Una niña de diez años para cuidar una criatura<p>“SE NECESITA” dice uno de los avisos. Debajo, apenas unas líneas:</p><p>“Una niña de diez a doce años de edad, para el cuidado de una criatura. Por informes a la imprenta de «El Eco» o a la casa calle San Martin número 19".</p><p>Eso era todo. Una búsqueda laboral publicada en el diario para una niña de apenas diez a doce años, que debía hacerse cargo del cuidado de un bebé.</p><p>La naturalidad con la que aparece publicado el pedido dice tanto como el propio texto. No hay explicaciones ni aclaraciones: en el Tandil de 1800, que una niña trabajara cuidando a otra criatura formaba parte de una realidad cotidiana.</p><p>Más de 140 años después, el aviso adquiere otra dimensión. Es un pequeño documento que permite entender cuánto cambió la mirada sobre la infancia, la educación y los derechos de los niños.</p>      “Leche fresca, de pocos días”<p>Otro aviso lleva un título que hoy llama inmediatamente la atención: “AMA de LECHE”.</p><p>El texto ofrece los servicios de una mujer joven:</p><p>“Se ofrece una mujer joven, de nacionalidad austríaca, para ama de leche. La leche es fresca, de pocos días. Se compromete a criar en su casa o en el domicilio de los padres de la criatura”.</p><p>Las amas de leche cumplían entonces un papel fundamental. Antes de que existieran las fórmulas infantiles y con enormes dificultades para muchas madres a la hora de amamantar, otras mujeres eran contratadas para alimentar y criar a los hijos de distintas familias.</p><p>El aviso también deja ver cómo funcionaba ese mercado. Se destaca la juventud de la mujer, su nacionalidad y, fundamentalmente, una característica que hoy puede resultar especialmente llamativa: “La leche es fresca, de pocos días”.</p><p>La oferta podía hacerse incluso en la propia casa de la mujer o en el domicilio de los padres de la criatura. Y, como ocurría con tantos otros avisos publicados en aquellas páginas, quienes estuvieran interesados podían acercarse a la imprenta de El Eco para pedir informes.</p>      Las historias que aparecen entre las páginas<p>Los avisos clasificados suelen quedar al margen cuando pensamos en un diario antiguo. Sin embargo, muchas veces son allí donde aparecen las historias más pequeñas y, al mismo tiempo, las más reveladoras.</p><p>Una búsqueda de trabajo, una venta, una mujer que ofrece sus servicios o una familia que necesita contratar a alguien. Detrás de esas pocas palabras aparecen las formas de vida, las necesidades y las desigualdades de una sociedad que estaba muy lejos de ser como la conocemos hoy.</p><p>La digitalización del archivo histórico de El Eco permite ahora volver sobre esas páginas y encontrar esos pequeños fragmentos de la vida cotidiana del Tandil de fines del siglo XIX.</p>]]>
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                    <![CDATA[<figure><img src="https://cdnartic.ar/MmG5mvySrxjjDC-jPqkvQ2AtBOY=/800x0/filters:no_upscale():format(webp):quality(40)/https://cdn.eleco.com.ar/media/2026/08/digitalizacion_archivo.webp" class="type:primaryImage" /></figure>Los clasificados de El Eco se convierten, más de cien años después, en una inesperada ventana a la vida cotidiana de la ciudad.]]>
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                                                <category term="interes-general" label="Interés General" />
                                <updated>2026-08-31T12:09:38+00:00</updated>
                <published>2026-08-31T12:00:44+00:00</published>
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            Las increíbles reglas que debían cumplir las mujeres en el Tandil de 1880
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        <link rel="alternate" href="https://www.eleco.com.ar/interes-general/mujeres-tandil-digitalizacion-el-eco-google-gni-adepa-archivo" type="text/html" title="Las increíbles reglas que debían cumplir las mujeres en el Tandil de 1880" />
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                <![CDATA[Gonzalo A. Rotonda]]>
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                    <![CDATA[<figure><img src="https://cdnartic.ar/qnZOZ0ybzecmouxlhd47e17s47k=/800x0/filters:no_upscale():format(webp):quality(40)/https://cdn.eleco.com.ar/media/2026/08/digitalizacion_archivo_3.webp" class="type:primaryImage" /></figure><p>Las páginas de un diario son mucho más que un resumen de noticias; son el pulso de una época. Actualmente, El Eco se encuentra inmerso en un exhaustivo proceso de digitalización de su archivo histórico, una tarea destinada a preservar el patrimonio de Tandil. En este viaje entre páginas centenarias y tipografías de antaño, nos hemos topado con verdaderas "perlas".</p><p>Hoy inauguramos esta sección para compartir pequeños tesoros de la década de 1880. Y comenzamos con un tema que, leído desde el presente, genera tanto asombro como indignación: las estrictas y crueles normas de etiqueta y moralidad impuestas a las mujeres de fines del siglo XIX.</p>El peso del honor familiar&nbsp;<p>Uno de los hallazgos más crudos apareció en la sección "Variedades". Bajo el título "Para vosotras" y con la advertencia explícita "Que no deben leer los hombres", el diario impartía un mandato asfixiante a las mujeres casadas: “El honor de la familia se deposita en la mujer. Ninguna esposa debe olvidar que, cuando pierde su honra destruye la de su marido y la de sus hijos”. La respetabilidad de toda una familia recaía injustamente solo sobre los hombros femeninos.</p>            El “crisol del matrimonio”<p>La presión estética también era una norma explícita y obligatoria. Un artículo aconsejaba que "Toda mujer casada debe hacer cuanto le sea posible para conservar su hermosura", argumentando que así lograría "ser agradable a su marido, y evitar que su marido la desagrade". Lo más insólito (y hasta risible) era la justificación final, dada por cierta: "Porque es probado que la fealdad de la mujer se le pega al hombre cuando se funden ambos en el crisol del matrimonio".</p>      El manual de la viudez<p>El luto tenía reglas aún más severas. Un texto definía a la viuda como "un siervo que recobra su libertad". Se le prohibía terminantemente arreglarse, ya que si lo hacía, demostraba poco respeto y parecía decirle al mundo: "Pude mas que él; lo metí debajo de tierra; ¡cuidado conmigo!". Para ser "digna", la viuda debía vivir en el más absoluto recogimiento; una mujer "demasiado alegre" directamente infundía "sospechas y no ofrece garantías".</p>      El peligro de la "excesiva ternura" familiar<p>Como si los mandatos estéticos y de luto no fueran suficientes, también existían dramáticas advertencias sobre los vínculos. Un recorte alertaba a las madres sobre los peligros de encariñarse con las parejas de sus hijos:</p><p>"Hay madres demasiado débiles, que, por excesiva ternura maternal, se enamoran del hombre ó de la mujer que han enamorado a sus hijos".</p><p>Lejos de verlo como una muestra de armonía familiar, el diario lo sentenciaba con un alarmismo casi de telenovela:</p><p>"Esta es una desgracia que suele tener consecuencias fatales".</p>      Crueles comparaciones estéticas<p>Finalmente, ni siquiera el hermoso vínculo entre madre e hija se salvaba del escrutinio estético. Un "consejo" dictaba: “Las madres que se parecen a sus hijas y tienen la irreparable desgracia de haberse afeado mucho por los rigores de la edad, no deben ir con frecuencia en compañía de sus retoños”.</p>      <p>Rescatar estos fragmentos del olvido gracias a la digitalización nos sirve como un espejo. Nos permite valorar el inmenso terreno que la sociedad ha conquistado en materia de derechos, autonomía y libertad frente a una época que dictaba estas severas normas desde la letra de molde.</p>]]>
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                    <![CDATA[<figure><img src="https://cdnartic.ar/qnZOZ0ybzecmouxlhd47e17s47k=/800x0/filters:no_upscale():format(webp):quality(40)/https://cdn.eleco.com.ar/media/2026/08/digitalizacion_archivo_3.webp" class="type:primaryImage" /></figure>La digitalización del archivo histórico de El Eco permite recuperar textos que muestran cómo la sociedad de fines del siglo XIX dictaba de qué manera debían comportarse, verse y hasta envejecer las mujeres.]]>
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                                                <category term="interes-general" label="Interés General" />
                                <updated>2026-08-31T12:40:40+00:00</updated>
                <published>2026-08-28T12:47:06+00:00</published>
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            El archivo de El Eco, del papel a la era digital: preservar la historia para construir el futuro
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                <![CDATA[Gonzalo A. Rotonda]]>
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        </author>
        
                                <content type="html" xml:base="https://www.eleco.com.ar/interes-general/digitalizacion-archivo-historico-el-eco-tandil-adepa-gni">
                    <![CDATA[<figure><img src="https://cdnartic.ar/Jh4sNblcmBvYk4X8pj6pM2xTzmU=/800x0/filters:no_upscale():format(webp):quality(40)/https://cdn.eleco.com.ar/media/2026/08/digitalizacion_archivo_5.webp" class="type:primaryImage" /></figure><p>Durante más de 140 años, las páginas de El Eco de Tandil fueron registrando buena parte de la historia de la ciudad. Los grandes acontecimientos, las transformaciones urbanas, los protagonistas de cada época, la vida en los barrios, las instituciones, las empresas, los clubes, las celebraciones y también los pequeños acontecimientos cotidianos quedaron documentados en el diario.</p><p>Por décadas, ese patrimonio estuvo principalmente contenido en papel. Ahora, El Eco está llevando adelante un proceso para que toda esa información pueda dar un salto hacia el mundo digital.</p><p>La digitalización del archivo histórico forma parte de una estrategia más amplia de transformación del medio: preservar el patrimonio documental, facilitar el acceso a la información y convertir el archivo en una herramienta activa para la producción periodística y de nuevos contenidos.</p><p>La iniciativa se desarrolla en el marco de un proyecto impulsado por la Asociación de Entidades Periodísticas Argentinas (ADEPA) y Google News Initiative, con N-Media como partner implementador, del que participan en esta primera etapa tres medios argentinos con una importante trayectoria: La Capital de Rosario, Los Andes de Mendoza y El Eco de Tandil.</p>La evolución de los logos&nbsp;Mucho más que escanear diarios<p>Digitalizar un archivo histórico no consiste simplemente en convertir hojas de papel en imágenes.</p><p>El verdadero desafío está en transformar esas imágenes en información que pueda ser encontrada, consultada y utilizada.</p><p>Ese proceso implica organizar los materiales, digitalizarlos, aplicar herramientas de procesamiento y reconocimiento de contenidos y generar una estructura que permita recuperar información de manera mucho más eficiente.</p><p>La diferencia es enorme.</p><p>Una página guardada en un archivo físico puede contener una información de enorme valor, pero encontrarla puede requerir conocer aproximadamente cuándo fue publicada, buscar físicamente entre ejemplares y revisar página por página.</p><p>Cuando ese mismo contenido está digitalizado y correctamente procesado, la lógica cambia: una persona puede buscar un nombre, una calle, una empresa, un acontecimiento o una fecha y recuperar rápidamente las publicaciones relacionadas.</p><p>El archivo deja así de ser solamente un lugar donde se conserva el pasado para convertirse en una fuente de información disponible para el presente.&nbsp;</p>      Una nueva herramienta para los periodistas<p>Uno de los principales impactos del proyecto estará en la propia redacción.</p><p>El archivo histórico puede convertirse en una herramienta cotidiana para producir mejores contenidos: recuperar antecedentes, reconstruir historias, encontrar fotografías, contextualizar acontecimientos y volver sobre noticias publicadas décadas atrás.</p><p>La experiencia presentada por ADEPA sobre este proyecto destacó justamente ese potencial: tener el archivo disponible digitalmente permite que los periodistas accedan rápidamente a antecedentes históricos y puedan enriquecer las noticias actuales con contexto y documentación.</p><p>Para un medio local, ese valor es todavía mayor.</p><p>El Eco tiene una característica que pocos sitios de noticias pueden ofrecer: más de un siglo de registro sistemático de la vida de Tandil.</p><p>Una noticia sobre una obra que comienza hoy puede encontrar antecedentes publicados hace 20, 40 o 70 años. Un aniversario puede reconstruirse a partir de las crónicas originales. La historia de una institución puede recuperarse desde sus primeras apariciones en el diario. Una transformación de la ciudad puede analizarse comparando cómo era contada en distintas épocas.</p><p>En definitiva, el archivo permite que el periodismo no parta siempre de cero.</p>Cuando El Eco salió a la calle, todavía faltaba…&nbsp;De la memoria del diario a la memoria de Tandil<p>El proyecto también tiene una dimensión que excede al propio medio.</p><p>Los archivos periodísticos son parte del patrimonio documental de una comunidad. En ellos queda registrada la forma en que una sociedad se veía a sí misma en cada momento de su historia.</p><p>Por eso, preservar el archivo de El Eco significa también preservar una parte importante de la memoria colectiva de Tandil.</p><p>El desafío que tenemos por delante es llevar esa lógica a una escala mucho mayor: convertir el archivo periodístico acumulado durante generaciones en una gran base documental sobre Tandil.</p>El archivo como punto de partida para nuevas historias<p>La digitalización también abre una posibilidad fundamental: volver a contar historias que ya fueron contadas.</p><p>Un archivo no tiene por qué ser solamente un repositorio del pasado. Puede convertirse en materia prima para nuevos productos periodísticos.</p><p>Historias de personajes, efemérides, aniversarios, transformaciones urbanas, fotografías históricas, acontecimientos deportivos, empresas que marcaron una época, barrios y sus cambios, grandes obras y conflictos que atravesaron a la ciudad son algunos de los universos que pueden volver a explorarse a partir de los documentos conservados.</p><p>La tecnología permite, además, cruzar ese material histórico con información actual y construir nuevas narrativas.</p><p>Así, una publicación de hace 50 años puede convertirse en el punto de partida de una investigación actual, una serie de contenidos, una producción audiovisual, una galería fotográfica o una experiencia digital.</p><p>El archivo deja de ser el final de una noticia vieja y pasa a ser el comienzo de una nueva historia.&nbsp;</p>      Del archivo a AMA: una nueva forma de consultar la historia de Tandil<p>Uno de los objetivos de largo plazo del proyecto es que todo este conocimiento histórico pueda integrarse también con AMA, el chatbot de El Eco.</p><p>La idea es que, una vez que el archivo esté digitalizado, procesado y correctamente estructurado, pueda convertirse en una de las fuentes de información de AMA. De esta manera, el asistente podría no solamente responder preguntas a partir de los contenidos periodísticos actuales, sino también recuperar información publicada por El Eco a lo largo de su historia.</p><p>La posibilidad abre un escenario completamente nuevo.</p><p>Un lector podría, por ejemplo, consultar cuándo se inauguró determinada obra, qué se publicó sobre un acontecimiento ocurrido décadas atrás, cómo se relató una elección, cuándo apareció por primera vez una institución en las páginas del diario o qué noticias se publicaron sobre determinado personaje de Tandil.</p><p>El objetivo no es que la inteligencia artificial reemplace la consulta de las fuentes originales, sino que permita hacer mucho más accesible el enorme volumen de información que El Eco fue acumulando durante más de un siglo.</p><p>De esta manera, el proyecto conecta tres activos centrales del medio: el archivo histórico, el contenido periodístico y la tecnología.</p>]]>
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                    <![CDATA[<figure><img src="https://cdnartic.ar/Jh4sNblcmBvYk4X8pj6pM2xTzmU=/800x0/filters:no_upscale():format(webp):quality(40)/https://cdn.eleco.com.ar/media/2026/08/digitalizacion_archivo_5.webp" class="type:primaryImage" /></figure>El Eco avanza con el proceso de digitalización de su archivo histórico. El proyecto busca preservar miles de páginas que forman parte de la memoria de Tandil y, al mismo tiempo, convertir ese patrimonio en una nueva herramienta para el periodismo, la investigación y la generación de contenidos.]]>
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                                                <category term="interes-general" label="Interés General" />
                                <updated>2026-08-31T20:27:46+00:00</updated>
                <published>2026-08-26T22:57:58+00:00</published>
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