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    <title>El Eco de Tandil</title>
    <subtitle>Entrevistas exclusivas y contenido multimedia para informarse minuto a minuto de lo que acontece en Tandil.</subtitle>
    <updated>2026-09-08T09:46:35+00:00</updated>
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            Claves para comerciantes: cómo ganar más dinero y potenciar tu negocio
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                <![CDATA[El Eco de Tandil]]>
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                    <![CDATA[<figure><img src="https://cdnartic.ar/Q_LzcKSLs43yRz8nRco2v5AmQck=/800x0/filters:no_upscale():format(webp):quality(40)/https://cdn.eleco.com.ar/media/2026/09/empresa.webp" class="type:primaryImage" /></figure><p>Hay decisiones que un dueño no toma. Y hay decisiones que un dueño no puede tomar. Parecen lo mismo y no lo son.</p><p>En el segundo programa de Dueño a Dueño, el ciclo que se emite los miércoles a las 15 en El Eco Multimedios, Pablo y Juanse Vallarino trabajaron el caso de un comerciante que llamaremos Tomás.&nbsp;</p><p>Tiene un local de muebles y decoración, lleva diez años en el rubro y trabaja con dos personas. Sobre su mesa hay una decisión que mira todas las semanas y no mueve desde hace más de un año: alquilar un espacio adicional para poder tener más mercadería.</p><p>Su explicación de por qué no la toma cabe en una palabra. Plata.</p><p>Un negocio ordenado, y ese fue el primer dato</p><p>Sobre una docena de casos recibidos a través del formulario del programa, este fue el elegido, y no por lo que tenía mal. Los conductores esperaban encontrar desorden y encontraron lo contrario.Tomás tiene procedimientos escritos, hace reuniones semanales con su equipo y conoce el punto de equilibrio de su negocio. Se asignó un sueldo fijo y hace retiros solo cuando la empresa genera ganancias. Mantiene las cuentas del negocio separadas de las personales. Y midió algo que muy pocos comercios miden: de cada diez personas que entran a su local, ocho compran.</p><p>El techo del que habla el programa, entonces, no es el del desorden. Es el otro: el que aparece justo después de haber hecho todo bien.</p><p>La cuenta que nunca estaba escrita</p><p>La primera pregunta del análisis fue la que casi ningún dueño se hace antes de firmar un contrato: cuánto hay que vender de más, todos los meses, para que ese lugar se pague solo.</p><p>El número apareció rápido. Solo para cubrir el alquiler, Tomás necesitaba facturar un veinte por ciento más. Sumando el resto de los costos que el espacio arrastra, un treinta y tres por ciento más. Todos los meses, de manera sostenida.</p><p>Y hay un agravante. Su último trimestre del año factura más del triple que el primero. Es un negocio con estacionalidad marcada, de modo que estaría comprometiendo un costo fijo de doce meses parejos para sostenerlo con un ingreso que se mueve tres a uno. Ese número, que define por completo la decisión, nunca había estado escrito en ningún lado.</p>La plata estaba adentro<p>Tomás tenía entre cuatro y cinco meses de mercadería en stock, valuada a precio de venta. Y un tercio de esa mercadería no se había movido en los últimos seis meses. Ese tercio quieto, solo, superaba el costo de un año completo del alquiler que estaba evaluando.</p><p>Al desagregar por categoría apareció algo más fino. Los muebles representan el sesenta por ciento de su facturación pero apenas el cuarenta y tres por ciento de su stock. Todo lo demás —decoración, blanco, aromas— es el cuarenta por ciento de lo que vende y el cincuenta y siete por ciento de lo que tiene guardado. Los muebles rotan cada tres meses; el resto, cada seis.</p><p>Tomás aplica la ley de Pareto y lo hace conscientemente: le da foco a lo que más vende. En la venta lo estaba aplicando. En el stock le estaba pasando exactamente al revés. Tenía menos plata puesta en lo que más rota y más plata puesta en lo que menos rota, y eso, además, es lo que le ocupaba el espacio que decía necesitar.</p>Once de cada cien<p>El dato que dio vuelta el caso llegó cuando Tomás pasó el detalle de por qué entra cada persona a su local. Un veintitrés por ciento entra solo a mirar, un catorce por ciento va por aromas, un doce por ciento busca un regalo y un once por ciento viene por muebles.</p><p>Los muebles son el sesenta por ciento de su facturación y once de cada cien personas que cruzan la puerta vienen por ellos. La conclusión se impone sola: más metros de exhibición no traen más compradores de muebles. El cuello de botella no está adentro del salón. Está antes de la puerta.</p>La lista que ya tenía y no usaba<p>Consultado sobre si registraba a sus clientes, Tomás respondió que sí, con precisión desde hace unos dos años. Consultado sobre qué hacía para que esos clientes volvieran, fue igual de directo: no hacía seguimiento, y lo definió como una deuda pendiente. Empezó con publicidad paga hace dos meses y con su página web hace tres.</p><p>También reconoció que de cada diez consultas por muebles, seis o siete se van sin comprar, y que no sabe por qué. No es un problema de plazos: su proveedor le entrega en dos a cinco días. Tampoco de precio, según sus propios clientes.</p><p>Ahí quedó planteado el punto central del programa. Los comercios invierten de manera permanente en atraer clientes nuevos y descuidan a los que ya tienen adentro. Cada cliente incorporado tiene un costo, y ese costo se diluye cada vez que ese mismo cliente vuelve a comprar. La gente que entra al local de Tomás, mira un mueble y se va, es la lista más calificada que podría tener. Y hoy no existe.</p>Cuatro pasos, ninguno cuesta un peso<p>La devolución que recibió Tomás, y que también se entregó por escrito, no discute que le falte lugar: en el rubro mueblería la necesidad de espacio es real y el volumen del producto es una limitación concreta. Lo que discute es el orden.</p><p>LA DEVOLUCIÓN, PASO POR PASO</p>15 días. Registrar quién entra y quién se va. Por qué entró cada persona, y de cada consulta que no cierra, por qué se fue y un dato de contacto.30 días. Implementar un sistema para volver a contactar a los clientes que ya compraron. Correo, mensajería, lo que resulte sostenible.90 días. Liquidar el stock que no rota, aunque implique resignar margen, y reinvertir ese dinero en la mercadería que sí se mueve.Después. Recién entonces volver a mirar el espacio, con el salón liberado y el tráfico medido.Crecer no es lo mismo que escalar<p>El cierre del programa apuntó a una distinción que Pablo Vallarino repite con frecuencia: una cosa es crecer y otra es escalar. Crecer suele imaginarse como sumar metros, sumar stock, sumar personal. Escalar empieza por revisar la eficiencia de lo que ya existe y por encontrar dónde está quedando dinero sobre la mesa adentro de la propia empresa.</p><p>Aplicado al caso, el resumen es breve. A Tomás no le faltaba plata: la tenía inmovilizada. No le faltaba espacio: un tercio de su mercadería no se movía. Y no le faltaban clientes: seis o siete de cada diez entraban, miraban y se iban sin dejar rastro.</p><p>Queda una pregunta, y es la que el programa le devuelve a cualquier dueño que esté con una decisión trabada. No es qué me falta para decidir. Es qué condición me puse yo para permitirme decidir, y si mi negocio puede cumplirla.</p><p>El caso de Tomás sigue abierto. Los conductores anticiparon que mantienen contacto con él y que más adelante van a contar cómo terminó.</p><p>CÓMO PARTICIPARDueño a Dueño se emite los miércoles a las 15 por Eco TV, con transmisión simultánea por YouTube y la 104.1 Tandil FM.</p><p>Los dueños de negocio que tengan una decisión pendiente pueden presentar su caso en dueno.pablovallarino.com. Los casos seleccionados reciben un análisis personalizado y se trabajan al aire.El programa no difunde nombres, ubicaciones ni cifras absolutas de los participantes. Todos los casos se presentan con alias y en proporciones.&nbsp;</p>]]>
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                    <![CDATA[<figure><img src="https://cdnartic.ar/Q_LzcKSLs43yRz8nRco2v5AmQck=/800x0/filters:no_upscale():format(webp):quality(40)/https://cdn.eleco.com.ar/media/2026/09/empresa.webp" class="type:primaryImage" /></figure>Un comerciante no se decidía si alquilaba un espacio más grande. El problema no era el que él creía tener.]]>
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                                                <category term="interes-general" label="Interés General" />
                                <updated>2026-09-08T09:46:35+00:00</updated>
                <published>2026-09-08T09:46:35+00:00</published>
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            “No es lo mismo facturar que ganar”: los tres números que todo dueño de negocio debería saber de memoria
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                    <![CDATA[<figure><img src="https://cdnartic.ar/dqgXEjSLSLSxhi6GslGXQAdc-0g=/800x0/filters:no_upscale():format(webp):quality(40)/https://cdn.eleco.com.ar/media/2026/08/dueno_a_dueno_1.webp" class="type:primaryImage" /></figure><p>Hay una escena que se repite en miles de negocios del país y que casi nunca se cuenta en voz alta: el lunes a la mañana, antes de abrir, el dueño ya está resolviendo cómo cubrir los cheques que entraron el viernes. No es una emergencia. Es la rutina.</p><p>Con esa imagen arrancó el primer programa de Dueño a Dueño, el ciclo que estrenó El Eco Multimedios &nbsp;y que se emite en vivo por Eco TV, El Eco Streamig en YouTube, 104.1 Tandil FM y se publica todos los martes en El Eco, www.eleco.com.ar y las redes de El Eco. Lo conducen Pablo Vallarino —consultor, autor y conferencista— junto a su hijo Juanse, que ocupa en el programa el lugar del que pregunta: el mismo en el que está buena parte de la audiencia.</p><p>El formato es poco habitual: no hay panel ni opinión general. Hay un caso real por semana, con nombre cambiado, que se desarma frente a cámara durante media hora.</p>El caso: doce años vendiendo, cero certezas<p>El primer ejemplo trabajó sobre el caso de Lucía —el nombre es ficticio, la historia no—, dueña de una vinoteca con doce años de trayectoria. Lucía llegó a la consulta después de ver un video en el que Vallarino describía exactamente su lunes: descubierto bancario, cheques por cubrir, intereses corriendo y la sensación permanente de correr atrás de las cuentas.</p><p>Vendía bien. Los fines de semana eran su mejor momento, tanto que emitía los cheques con fecha de viernes para jugarse a que la recaudación le permitiera cubrirlos el lunes. El negocio funcionaba. La pregunta era otra.</p><p>Vallarino le hizo cinco preguntas. Lucía no pudo responder ninguna.</p>Las cinco preguntas al dueño<p>1. ¿Cuánto facturás por mes?</p><p>2. ¿Cuánto dinero te queda después de pagar todo, incluido tu propio retiro?</p><p>3. ¿Cuáles son tus productos más rentables, no los que más vendés?</p><p>4. ¿Cuál es tu costo fijo, lo que pagás cada mes por tener el negocio abierto?</p><p>5. ¿Cuáles son tus costos variables, los que se mueven con cada venta?</p><p>“Esas cosas tienen que salir en un segundo”, insistió al aire. La escena no es una excepción: es el punto de partida de la mayoría de las consultas que recibe.</p>Los tres números al dueño<p>De esas cinco preguntas se desprenden tres números que, según el programa, cualquier dueño debería tener presentes sin buscarlos en ningún lado:</p><p>Uno. De cada 100 pesos que entran, cuánto queda de verdad. No todos los productos dejan lo mismo, y el precio de venta no dice nada por sí solo.</p><p>Dos. Cuánto se paga por mes aunque no se venda nada. Alquiler, sueldos y cargas, impuestos mínimos, contador, servicios. Está ahí el primero de cada mes, vaya bien o vaya mal.</p><p>Tres. Cuánto hay que vender para empatar. No se estima: se calcula. Es el número dos dividido por el número uno.</p><p>La aritmética no es compleja. Lo que casi nadie hace es sentarse a construirla.</p><p>El descubierto que no se ve</p><p>Cuando Lucía finalmente puso los números sobre la mesa, estuvo varios días sin responder los mensajes. El descubierto acumulado equivalía a cerca de tres meses de facturación. No había llegado ahí de un salto, sino cubriendo mes a mes y recibiendo del banco un poco más de aire cada vez. “Te vas endeudando y no lo ves”, resumió Vallarino.</p><p>Buena parte de esa deuda estaba, en realidad, inmovilizada en la góndola: promociones de bodegas —tantas cajas a cambio de tal descuento— que se convirtieron en mercadería que no rota. Con cheques a noventa días, el impacto llegaba tres meses después de la compra, con el stock todavía sin vender.</p><p>También apareció el error de rentabilidad: había vinos de precio más bajo que le dejaban casi el triple de ganancia bruta que otros bastante más caros. La conclusión no fue eliminar el producto de baja rentabilidad, sino enfocar la promoción, la comunicación y la compra en lo que efectivamente deja dinero.</p><p>Primero el orden, después el software</p><p>La recomendación práctica llegó sobre el final, con una advertencia basada en la experiencia del propio conductor: incorporar un sistema de gestión sin tener los números ordenados no resuelve nada. Se carga mal y deja de servir.</p><p>El camino que propone el programa es al revés: juntar toda la información de egresos —cuenta bancaria, tarjetas, aplicaciones, efectivo—, separar finanzas personales de finanzas del negocio, clasificar entre costos fijos y variables, y recién entonces sumar una herramienta. Una planilla de cálculo alcanza para empezar.</p><p>Es también, según se planteó al aire, la diferencia entre dos estrategias que no se parecen en nada: la que se arma para sobrevivir y la que se arma para crecer.</p><p>El próximo miércoles: ¿Quién te puso el techo?</p><p>El segundo programa de Dueño a Dueño se emite este miércoles 2 de septiembre a las 15, en vivo por Eco TV y por el canal de YouTube de El Eco Streaming. El tema: las creencias y los mandatos que determinan hasta dónde cree un dueño que puede crecer su negocio. “A veces te potencian y a veces te ponen un techo”, adelantó Vallarino.</p><p>Los dueños de negocio que quieran presentar su caso pueden completar el formulario de participación en dueno.pablovallarino.com —también con el código QR que acompaña esta nota—. Quienes son seleccionados salen al aire con un alias: no se menciona el nombre, la empresa, el rubro exacto ni la ciudad, y producción se comunica antes para acordar cómo se cuenta el caso.&nbsp;</p>]]>
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                    <![CDATA[<figure><img src="https://cdnartic.ar/dqgXEjSLSLSxhi6GslGXQAdc-0g=/800x0/filters:no_upscale():format(webp):quality(40)/https://cdn.eleco.com.ar/media/2026/08/dueno_a_dueno_1.webp" class="type:primaryImage" /></figure>En el inicio del ciclo "Dueño a dueño", el caso de una comerciante con doce años de trayectoria dejó a la vista un problema mucho más común de lo que parece: vender todos los días y no saber cuánto se gana realmente.]]>
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                                                <category term="interes-general" label="Interés General" />
                                <updated>2026-09-01T09:46:45+00:00</updated>
                <published>2026-09-01T09:46:45+00:00</published>
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