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    <title>El Eco de Tandil</title>
    <subtitle>Entrevistas exclusivas y contenido multimedia para informarse minuto a minuto de lo que acontece en Tandil.</subtitle>
    <updated>2026-11-01T10:45:03+00:00</updated>
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            Patricia Ratto: “Lo siniestro está agazapado en la vida cotidiana”
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                <![CDATA[Marisol Córdoba]]>
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                    <![CDATA[<figure><img src="https://cdnartic.ar/CEQcBuvDLz5l5KVI0JaDcRx3o-4=/800x0/filters:no_upscale():format(webp):quality(40)/https://cdn.eleco.com.ar/media/2026/10/patricia_ratto_2.webp" class="type:primaryImage" /></figure><p>Lo extraño no siempre irrumpe desde un lugar desconocido. A veces está ahí, en aquello que vemos todos los días y que, de tanto repetirlo, dejamos de cuestionar. Puede aparecer en un gesto, en una escena familiar o en una situación que parece corriente hasta que algo modifica nuestra manera de percibirla. “De cerca nadie es normal”, canta Caetano Veloso. Esa zona de incertidumbre es uno de los territorios que explora Patricia Ratto en “Cuidado al entrar”, su nuevo libro de relatos, publicado por Adriana Hidalgo, que se presentará en la ciudad el próximo sábado 7 de noviembre a las 19 en el Aula Magna de la Universidad Nacional del Centro (Pinto 339), con entrada libre y gratuita. Durante el encuentro, la autora dialogará con el escritor Federico Jeanmaire y, además, la presentación contará con el acompañamiento musical de Mariana Datola.</p><p>En su última obra, la escritora tandilense construye historias en las que lo cotidiano adquiere un carácter inquietante y obliga a revisar aquello que se considera normal. No se trata necesariamente de relatos de terror, sino de ficciones que abren preguntas sobre los prejuicios, las convenciones culturales y las formas en que la sociedad naturaliza determinadas situaciones.</p><p>“Me interesa cómo lo ominoso o lo siniestro está ahí agazapado en la vida cotidiana o en lo que dejamos de ver a fuerza de normalizar porque lo vemos todos los días. Es la concepción de Freud, que en realidad cuando Freud habla de lo ominoso o de lo siniestro, eso está instalado en los intersticios de lo familiar”, explicó Ratto en una entrevista con La Vidriera.&nbsp;</p><p>El libro reúne cuentos escritos en diferentes momentos, algunos surgidos de encargos editoriales y otros de búsquedas personales que, con el tiempo, comenzaron a mostrar puntos de contacto. La autora decidió trabajar sobre ese conjunto cuando reconoció que las historias podían leerse no solamente de manera individual, sino también como parte de una construcción más amplia.</p><p>“A mí me gusta pensar el libro como libro, no como un ‘bueno, junto a todo lo que escribí’”, señaló. En ese proceso, cada relato conserva su singularidad, pero también contribuye a ampliar los sentidos de los demás. A partir de esa lectura de conjunto, Ratto identificó qué aspectos necesitaba desarrollar y escribió nuevas historias para completar el volumen.</p>Lo extraño en los pliegues de lo cotidiano<p>El cuento que da nombre al libro tiene como protagonista a una mujer que vive en una residencia para adultos mayores. Una presencia comienza a entrar por su ventana y, a medida que avanza la historia, la mujer descubre que se trata de un cinocéfalo, una figura mitológica con cuerpo humano y cabeza de perro.</p><p>El encuentro con ese personaje abre una pregunta que funciona como una de las claves de lectura de todo el libro. La mujer observa una reproducción de una pintura de Botticelli, en la que aparece un ángel con alas de plumas, y se pregunta por qué esa figura no resulta monstruosa mientras que la criatura que entra por su ventana sí podría ser considerada extraña.</p><p>Para Ratto, ese interrogante permite revisar la construcción cultural de lo normal y lo anormal. “¿Quién hace ese señalamiento de qué es lo raro y qué es lo normal? El que tiene el poder”, planteó.</p><p>La autora sostiene que muchas de las categorías con las que interpretamos el mundo no son naturales ni universales, sino que se construyen a través de la cultura, la historia y las relaciones de poder. Aquello que una sociedad acepta como habitual puede resultar incomprensible para otra, mientras que ciertas prácticas que deberían generar rechazo terminan incorporándose a la vida cotidiana.</p><p>En ese sentido, “Cuidado al entrar” busca interrumpir esa aceptación automática. “El libro quiere sacudirnos un poco para volver a pensar qué situaciones vamos normalizando, qué damos por sentado y qué nos parece raro, monstruoso”, expresó.</p><p>La inquietud surge, entonces, no solamente de la aparición de criaturas fantásticas o de acontecimientos fuera de lo común, sino también del reconocimiento de aspectos de la realidad que suelen pasar inadvertidos. La ficción se convierte en una herramienta para mirar de nuevo aquello que parecía conocido.</p>La animalidad y lo humano<p>Los animales ocupan un lugar recurrente en la literatura de Ratto. Aparecen en sus novelas anteriores y también en Faunas, su libro de cuentos previo. En su nueva obra vuelven a estar presentes, aunque no necesariamente como protagonistas ni como centro de las historias.</p><p>La escritora explicó que esa presencia surgió de manera espontánea a lo largo de su recorrido literario, hasta que comenzó a incorporarla deliberadamente. En su última obra, los animales funcionan como una vía para hacer visibles aspectos de la condición humana que se han vuelto difíciles de percibir.</p><p>“Yo siento que los animales funcionan ahí como ocurre en la química”, explicó. A partir de la comparación con los marcadores que permiten identificar propiedades que no pueden observarse a simple vista, definió su función narrativa: “El animal aparece como un reactivo, un marcador, que me permite ver algo que se me había vuelto invisible a fuerza de normalizarlo, y ese algo que me permite ver no es algo del animal sino algo de la condición humana”.</p><p>Esa operación también se vincula con la aparición de criaturas híbridas, como el cinocéfalo o los perros dromedarios, que desestabilizan las clasificaciones habituales: lo animal permite desplazar la mirada y poner en duda las fronteras que parecen evidentes.</p>El motor del deseo<p>En algunos cuentos, las búsquedas se combina con el deseo, entendido en un sentido amplio, como una fuerza que impulsa a vivir, relacionarse y recuperar la propia presencia en el mundo. Ratto contrapone esa pulsión vital con el desgaste que produce la rutina, capaz de reducir el horizonte de una persona hasta volverla invisible para los demás.</p><p>“Hay personajes que, a fuerza de rutina, han perdido el deseo. Y cuando hablo de deseo, pienso en los griegos, en esa tensión entre Eros y Tánatos: Eros no entendido solamente como erotismo, sino como pulsión de vida; Tánatos, como pulsión de muerte. Ambas fuerzas coexisten en nosotros todo el tiempo, pero cuando perdemos el deseo, ya seamos jóvenes o viejos, algo de esa pulsión vital parece apagarse. Eso es lo que le sucede a la mujer de la residencia geriátrica, a quien la vejez le va achicando cada vez más el mundo. Sin embargo, recupera el deseo de conversar, de pintarse los labios. Es un deseo que no tiene que ver únicamente con lo sexual, aunque también hay una sensualidad en ese personaje que entra por la ventana. Cuando se recupera el deseo, es como decir: ‘Estoy vivo’”, detalló.&nbsp;</p><p>En el cuento Alguna otra cosa impensada, aparece otra mujer, esta vez joven, que también ha perdido el deseo a fuerza de rutina. Está instalada en ese mundo de Tánatos, en lo oscuro, invisibilizada: nadie la ve, nadie la registra. Hasta que algo sucede en su cuerpo y comienza a aparecer ese híbrido entre lo animal y lo humano. A partir de entonces, emerge el deseo en todas sus formas: el deseo de comer, de tocar al otro y también de ser deseada por los demás. Esa mujer que antes era absolutamente ignorada empieza a ser mirada de otra manera, incluso por los vendedores y los mandaderos que llegan a su casa.</p><p>Hacia el final del libro hay también un cuento que es una historia de amor, en el que aparecen esos perros dromedarios. Allí, el deseo vuelve a abrirse paso en una mujer y se entrelaza con otras historias que se cruzan y se van trenzando.</p><p>“Cuando perdemos el deseo, ya seamos jóvenes o viejos”, sostuvo la escritora, “estamos muertos en vida”.&nbsp;</p>Tandil como territorio de la ficción<p>Aunque sus relatos transcurren en escenarios diversos, el territorio tiene un lugar importante en el proceso de escritura de Ratto. Algunos cuentos están situados en lugares que conoce personalmente; otros requieren una investigación que le permita construir ambientes verosímiles sin haber estado necesariamente allí.</p><p>En “Cuidado al entrar” aparecen escenarios vinculados con Tandil, pero también con otros puntos geográficos, como Valparaíso, Tierra del Fuego y Turkmenistán, entre otros sitios. Para recrear este último lugar, la autora recurrió a videos, recorridos urbanos e información disponible en internet, hasta construir una representación del espacio que pudiera sostener la historia.</p><p>“Para mí el territorio es importantísimo a la hora de escribir, conocer muy, muy bien el lugar”, afirmó. Sin embargo, aclaró que la experiencia directa no siempre es posible y que la documentación puede permitir acercarse a escenarios desconocidos.&nbsp;</p><p>La investigación también cumple otra función: evitar los estereotipos. Ratto considera que la literatura debe huir de los lugares comunes y construir personajes que tengan espesor, en lugar de reproducir imágenes preconcebidas sobre determinadas profesiones, prácticas o culturas.</p><p>“Uno no necesita ver todo o experimentar todo para contar, sino que la ficción aparece como en esa grieta entre dónde está lo que puedo ver y lo que no puedo ver e imagino”, reflexionó.</p><p>Para la escritora, esa posibilidad de imaginar no elimina la necesidad del trabajo. La construcción de una atmósfera, la elección de las palabras y los recursos que permiten transmitir el calor, el frío, el miedo o la opresión forman parte del oficio literario. No alcanza con tener una historia: también es necesario encontrar la manera de hacer que el lector experimente aquello que atraviesan los personajes.</p>La circulación de los libros&nbsp;<p>Publicado en septiembre por Adriana Hidalgo, “Cuidado al entrar” comenzó su recorrido con entrevistas, reseñas y recomendaciones en medios de distintas partes del país. Ratto contó que el libro también está llegando a lectores de localidades alejadas de los grandes centros urbanos, gracias a la distribución editorial y a la circulación de contenidos en redes sociales.</p><p>La escritora destacó el papel de libreros, periodistas, lectores y promotores culturales en ese proceso. El trabajo de un libro, señaló, no termina cuando el autor concluye la escritura: continúa en la edición, la distribución y las distintas formas de acercarlo a quienes pueden leerlo.</p><p>Esa mirada también atraviesa su preocupación por las condiciones económicas que enfrenta el sector. La autora local advirtió que la retracción del consumo puede convertir al libro en un objeto de difícil acceso para una parte de la población y comprometer la continuidad de editoriales independientes y librerías.</p><p>En ese contexto, defendió la importancia de la Ley del Libro y del sistema que establece un precio uniforme para cada ejemplar en los distintos puntos de venta del país. A su entender, ese mecanismo contribuye a que las editoriales pequeñas puedan competir y distribuir sus publicaciones más allá de los mercados centrales.</p><p>“Las pequeñas editoriales amplían la diversidad de lo que podemos leer”, afirmó. Mientras los grandes grupos cuentan con mayores recursos para la promoción y la distribución, los sellos independientes permiten que circulen otras voces, búsquedas estéticas y propuestas literarias.</p><p>Para Ratto, la existencia de esa diversidad es fundamental para la cultura. “En el momento en que algo se vuelve monopólico y me ofrece una sola cara o un solo tipo de lecturas, me estoy perdiendo de todo lo que me genera y me suma esa diversidad”, sostuvo.</p><p>La defensa de las editoriales independientes y de las librerías se vincula, así, con una concepción de la lectura que excede el mercado: la posibilidad de que los libros lleguen a distintos públicos y de que convivan múltiples maneras de narrar e interpretar el mundo.</p><p>Mientras “Cuidado al entrar” continúa su recorrido por librerías y lectores de todo el país, y prepara un libro de poemas que saldrá en febrero, Ratto vuelve sobre una pregunta que atraviesa sus relatos: quién establece qué es normal, qué merece ser señalado como extraño y qué dejamos de ver porque nos acostumbramos a ello. En esa búsqueda, la literatura no ofrece respuestas definitivas, sino que abre una fisura en las certezas y devuelve a lo cotidiano una capacidad de interpelación que parecía perdida.</p>]]>
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                    <![CDATA[<figure><img src="https://cdnartic.ar/CEQcBuvDLz5l5KVI0JaDcRx3o-4=/800x0/filters:no_upscale():format(webp):quality(40)/https://cdn.eleco.com.ar/media/2026/10/patricia_ratto_2.webp" class="type:primaryImage" /></figure>La escritora tandilense presentará el 7 de noviembre "Cuidado al entrar", un libro de relatos que explora lo inquietante en situaciones habituales y cuestiona las fronteras entre lo normal, lo extraño y lo monstruoso.]]>
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