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    <title>El Eco de Tandil</title>
    <subtitle>Entrevistas exclusivas y contenido multimedia para informarse minuto a minuto de lo que acontece en Tandil.</subtitle>
    <updated>2026-09-13T08:00:04+00:00</updated>
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            Tandil 2050: cómo la planificación al estilo Curitiba puede transformar la ciudad
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                <![CDATA[Rodrigo Ariel Rotonda]]>
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                    <![CDATA[<figure><img src="https://cdnartic.ar/XZt6-uYOQrohXKIxq0uAr_6wHk4=/800x0/filters:no_upscale():format(webp):quality(40)/https://cdn.eleco.com.ar/media/2026/09/curitiba.webp" class="type:primaryImage" /></figure><p>Siempre afirmo que la planificación no puede realizarse desde un escritorio ajeno a la realidad.</p><p>En columnas anteriores busqué abordar temas centrales con el objetivo de estructurar una visión integral de desarrollo: desde superar la mirada del espejo retrovisor para comprender que no podemos gestionar el crecimiento frenando inversiones por la trampa del "yo llegué primero", pasando por la necesidad de construir un acuerdo tripartito (Estado, privados y tercer sector) que garantice un pacto de reglas transparentes e infraestructura financiada por la plusvalía urbana, hasta comprender que la escala regional de nuestra ciudad desborda sus propios límites administrativos y nos desafía a pensar estratégicamente el "Efecto 500.000" articulando con el centro bonaerense.</p><p>Sin embargo, hoy quiero partir de una certeza muy concreta: proyectar el futuro es un privilegio de agenda.</p><p>No todos los tandilenses disponen del tiempo ni de los recursos para imaginar el Tandil de las próximas tres décadas. Hay familias concentradas en resolver el día a día.&nbsp;</p><p>Por esa razón, quienes contamos con el contexto, la formación y las herramientas profesionales para alzar la mirada, tenemos la obligación moral de actuar.</p><p>No es un pasatiempo ni un ejercicio teórico. Es el compromiso de evitar que el desarrollo local postergue a la mitad de la población. Pero entendamos algo fundamental: el urbanismo no lo es todo.</p><p>Las herramientas técnicas y los planos son indispensables, pero vacíos si no hay una convicción política y comunitaria detrás. Planificar es actitud. Es la actitud de asumir el largo plazo para convertirnos en una ciudad próspera. Esa es, en última instancia, la diferencia radical entre la relevancia y la indiferencia de un territorio.</p><p>Para canalizar esta visión de forma participativa e institucional, los invito a sumarse a través de www.tandil2050.com.</p><p>Porque el verdadero desafío de Tandil 2050 es lograr que la comunidad adopte esa actitud estratégica. Y como no existe actitud sólida que flote en el aire, es cada vez más importante un diagnóstico certero con datos precisos sobre los cuales sustentar las decisiones.</p>El diagnóstico como punto de partida<p>A menudo solemos caer en el error de definir la ciudad considerando únicamente la postal céntrica o los sectores con mejor calidad de vida.</p><p>Tandil se va a expandir hacia los 500.000 habitantes, de eso no tengo dudas. Pero ese proceso avanza a dos velocidades marcadamente desiguales. Cuando la infraestructura&nbsp; falta en algunos barrios, genera inseguridad, aislamiento y deterioro en la calidad de vida.</p><p>Los informes territoriales recientes de la Unicen aportaron evidencia técnica irrefutable sobre esta realidad periurbana. Muestran con nitidez cómo la falta de ordenamiento va aislando sectores enteros. La Ruta Nacional 226 se transformó en una verdadera cicatriz urbana, una barrera física que fractura el territorio.</p><p>El caso reciente de Villa Aguirre resulta paradigmático para comprender la urgencia de este diagnóstico. Pocos días atrás leíamos en El Eco la voz de los propios vecinos exigiendo seguridad, mejoras urgentes en las calles e iluminación eficiente. Este reclamo es la prueba empírica de lo que ocurre cuando el Estado no llega a tiempo con la infraestructura de base.&nbsp;</p><p>Analizar Villa Aguirre a la luz de estas demandas concretas nos enseña que saber dónde estamos parados nos permite trazar una hoja de ruta con lo que tenemos y lo que nos falta. La inseguridad no se combate únicamente con más patrulleros. Se debe combatir de raíz con iluminación LED, calles consolidadas, servicios de salud descentralizados y conectividad segura cruzando la ruta.</p><p>No obstante, esa misma traza de la 226 expone una paradoja del otro lado del asfalto. Allí coexisten emprendimientos y desarrollos prósperos, como el Barrio Graduados o los loteos consolidados frente a El Paraíso. Constituyen la demostración cabal de que existió visión privada, lógica comercial e inversión acertada donde antes no había nada.</p><p>El inconveniente no radica en que el sector privado apueste y prospere en esas áreas, sino en la ausencia de un Estado que acompañe esa dinámica con una mirada integral. Sin articulación pública, se generan focos de desarrollo pujante colindantes con barriadas históricas desprovistas de agua o cloacas. El mismo escenario se replica en Cerro Leones con el pasivo ambiental de las cavas abandonadas, o en sectores de La Movediza y Villa Laza, por mencionar algunos.</p><p>Los datos censales procesados por la universidad revelan la magnitud del desafío. En los últimos veinte años, la población de Tandil se incrementó un 33,8%, mientras que la cantidad de viviendas se duplicó (+97,5%). Existen más unidades habitacionales construidas por habitante que en cualquier otro período histórico. Pese a ello, las dificultades de acceso a la vivienda son más agudas que antes. Esto demuestra que edificar sin un diagnóstico integral distorsiona el mercado, desplaza a algunas familias hacia periferias desprovistas de servicios y encarece la tierra. Contar con más metros cuadrados construidos no equivale a que Tandil viva mejor.</p>El espejo de Curitiba: evolución de escala, mercado inmobiliario y los 6 ejes de Tandil 2050<p>Frente a este escenario de fragmentación, no hace falta improvisar soluciones cuando existen ciudades en el mundo que superaron este mismo cuello de botella con éxito.</p><p>La ciudad referente para pensar nuestra escala es Curitiba. Cuando la capital del estado brasileño de Paraná inició su revolución urbana en los años setenta de la mano del urbanista Jaime Lerner, era una ciudad mediana de apenas 600.000 habitantes —una escala no tan lejana a la proyección que avizoramos para nuestro territorio—.</p><p>Hoy en día, Curitiba supera los 1,8 millones de habitantes (y más de 3,2 millones en su área metropolitana), habiendo absorbido ese enorme crecimiento demográfico sin perder su calidad de vida ni colapsar sus servicios. Su transformación se logró gracias a la “Acupuntura Urbana”: intervenciones públicas quirúrgicas, rápidas y de alto impacto que reordenaron la dinámica colectiva.</p><p>Esta planificación previsible moldeó de forma directa su desarrollo inmobiliario actual. A diferencia de otras metrópolis donde el capital privado construye a ciegas generando caos vehicular y periferias desprovistas de servicios, en Curitiba el mercado inmobiliario creció sobre los corredores estructurantes del transporte público (TOD, por sus siglas en inglés). Allí la normativa premia la alta densidad edilicia precisamente donde existe infraestructura de calidad, mientras preserva las áreas residenciales de baja densidad y los espacios verdes. El resultado es un sector inmobiliario pujante, sofisticado y atractivo para la inversión, pero alineado estratégicamente con el bien común.</p><p>La lección de Curitiba cobra absoluta vigencia al cruzar sus soluciones con los 6 ejes estratégicos de Tandil 2050:</p>Accesibilidad: Curitiba eliminó las barreras físicas entre el centro y la periferia mediante intervenciones universales en el espacio público y terminales integradas a nivel del suelo (colectivos, por ejemplo). En Tandil, la accesibilidad implica “coser” la cicatriz de la Ruta 226, garantizando cruces seguros y conectividad efectiva para barrios como Villa Aguirre, evitando que queden aislados del dinamismo urbano.Transporte: Diseñaron el revolucionario Sistema de Autobuses de Tránsito Rápido (BRT) con vías exclusivas y estaciones-tubo, operando con la eficiencia de un subte pero a una fracción de su costo. Para nuestra ciudad, priorizar el transporte público y organizar corredores ágiles es la vía para conectar los barrios periféricos con los nodos de salud, educación y trabajo, combinándolo con una indispensable mirada peatoncentrista.Educación: Como destaca la UNESCO, Curitiba descentralizó la cultura y el conocimiento creando los "Faros del Saber" —bibliotecas y centros de acceso digital junto a escuelas comunitarias—. En Tandil, con el respaldo de la Unicen y nuestro polo tecnológico, debemos llevar la infraestructura educativa y digital a la periferia para cerrar la brecha social (doy fe de que ex Globant's están muy activos con este tema).Medio Ambiente: En lugar de encajonar ríos con hormigón, crearon parques lineales que absorben crecidas y lanzaron programas pioneros como el "Cambio Verde" (Câmbio Verde), canjeando frutas y verduras por residuos reciclables. Para Tandil, sanear las cavas de Cerro Leones, cuidar los arroyos y consolidar la separación de residuos en origen son pilares indiscutibles de desarrollo sustentable (además de la variada agenda que Nicolás González hoy lidera en la ciudad).Salud: Curitiba entendió que la salud pública no comienza en la sala de guardia, sino en un entorno urbano sano. Prevenir inundaciones, garantizar agua potable, eliminar basurales e incentivar el uso del espacio público reduce drásticamente la carga sobre el sistema hospitalario. Aplicar este criterio en los barrios postergados de Tandil es la política de medicina preventiva más eficaz.Infraestructura: La planificación articuló el uso del suelo y el desarrollo inmobiliario privado con los ejes de transporte. En nuestra escala, la infraestructura no puede reducirse a obras aisladas. Asfaltar o iluminar una calle como exigen en Villa Aguirre no debe ser un parche coyuntural, sino parte de un plan integral donde agua, cloacas, gas, pavimento y luz lleguen de forma coordinada a cada rincón de la ciudad.<p>Tandil corre con una ventaja enorme sobre la Curitiba de aquel entonces: nuestra ciudad ya es bella por naturaleza y, a mi entender, aún tenemos (casi) todo por hacer.</p><p>Si en Brasil lograron contener la transición de los 600.000 al millón y medio de habitantes revolucionando su matriz urbana y guiando al desarrollo privado, las posibilidades para nuestra comunidad son incalculables si asumimos esa misma actitud de planificación a largo plazo.</p>&nbsp;Elevar el piso e instrumentar la gestión<p>Al evaluar la gestión urbana, cabe formular una pregunta honesta: ¿cuál es el valor real de Tandil si excluimos del mapa a los barrios consolidados o a los emprendimientos privados?</p><p>Esa respuesta jamás debe pasar por nivelar hacia abajo. Restar posibilidades al sector que progresó o desincentivar la inversión privada constituye una fórmula hacia el estancamiento. La transformación genuina consiste en elevar el estándar de las zonas postergadas sin poner un techo al desarrollo de nadie. Se trata de lograr que los sectores rezagados ganen valor urbano y humano, mientras las áreas consolidadas continúan potenciándose.</p><p>Ahora bien, para elevar ese estándar, la dinámica del mercado no resulta suficiente por sí sola. El desarrollador invierte donde existe rentabilidad comercial. Por ende, la administración municipal tiene la obligación de volcar recursos justamente allí donde al privado no le resulta rentable intervenir: en la red de agua, en el pavimento del acceso periférico o en el alumbrado del corredor barrial.</p><p>Para concretar esas obras se requieren recursos financieros genuinos. La captación de plusvalía urbana representa la alternativa indispensable para financiar obras públicas allí donde el capital privado no llega.</p><p>Allí es donde el acuerdo tripartito entre el Estado, los privados y el tercer sector revalida su importancia: articular recursos, integrar la Ruta 226 a la trama urbana (o resolverlo de otra manera, desde ya), extender servicios, respaldar la economía popular y descentralizar la atención de la salud.</p>&nbsp;Fijar objetivos de máxima: la ambición de ser referentes globales<p>Como lo conversé en la entrevista de Tandil Despierta semanas atrás y en columnas anteriores, una comunidad que aspira a la excelencia no puede conformarse con objetivos intermedios. El verdadero motor del desarrollo consiste en preguntarse con valentía: ¿por qué cada una de nuestras industrias y sectores clave no puede posicionarse como referente a nivel nacional o mundial?</p><p>Hace pocos días leía en El Eco a los organizadores del congreso internacional de magia manifestar abiertamente su meta: “Buscamos que Tandil sea un lugar icónico en el mundo del ilusionismo”. Ese es el espíritu de la planificación estratégica. Si ese sector se atreve a soñar con ubicar a la ciudad en el mapa global del ilusionismo, ¿por qué no habríamos de exigirle esa misma ambición a nuestro polo tecnológico, a la industria agroalimentaria, al turismo de calidad, a las energías renovables o al desarrollo universitario?</p><p>Fijar metas de máxima es el vector que empuja a todo el ecosistema local a ser más eficiente, más competitivo y a superar sus propios estándares a lo largo del tiempo. Cuando una ciudad apunta alto, la exigencia colectiva se eleva y los resultados terminan beneficiando al conjunto.</p>&nbsp;El segundo paso en FLAMA: masificar la agenda de la ciudad<p>Tandil 2050 no fue concebido como un documento de archivo ni como un planteo teórico. Nació para actuar como un catalizador de acciones fundamentado en datos e ideas claras.</p><p>Sería una imprudencia pretender que un dirigente conoce cada rincón del municipio sin apoyarse en evidencia técnica. Yo tampoco estoy en cada esquina ni poseo verdades absolutas. De allí deriva mi premisa de trabajo: las cosas cambian cuando se consolida un equipo ejecutivo profesional enfocado en medir, diagnosticar y ejecutar.</p><p>Liderar consiste en estructurar ese equipo en el territorio para identificar dónde falta una red de gas, dónde falla el transporte o dónde apremia la seguridad, permitiendo que cada tandilense destine su energía a trabajar, emprender, estudiar o disfrutar en familia.</p><p>Nuestra participación en la próxima edición de FLAMA representará nuestro segundo paso firme. No nos reuniremos a reiterar diagnósticos informales ni a pronunciar discursos abstractos. Vamos a marcar el cierre formal de la Etapa I —orientada a visibilizar, escuchar e instalar la agenda— para poner en marcha la Etapa II: la elaboración de un Plan Estratégico Participativo.</p><p>A través de una conversación dinámica con referentes representativos del sector académico, empresarial, social e institucional, utilizaremos los comentarios directos de los vecinos adheridos como disparadores para abordar los 6 ejes rectores de la ciudad. No buscamos acordar en discusiones cotidianas, sino construir acuerdos firmes sobre la visión compartida de hacia dónde queremos ir.</p><p>Para asegurar que ese rumbo trascienda las gestiones de turno, esta nueva etapa impulsará la creación de un Ente Autárquico de Gestión: un equipo técnico e independiente financiado por los sectores participantes, abocado a la medición de resultados, el seguimiento de indicadores y la continuidad de la hoja de ruta en el tiempo.</p><p>Queremos que Tandil 2050 sea una propuesta masiva, participativa y asumida por toda la comunidad. Porque lo que no comencemos a diagnosticar, consensuar y proyectar hoy de forma conjunta, lo pagaremos mañana con desorden urbano.</p><p>Lo expresé en la primera columna y lo sostengo: Tandil 2050 no es la marca de Rodrigo Rotonda. Es una plataforma abierta perteneciente a todos los que elegimos esta ciudad para vivir, trabajar y proyectar el futuro de nuestras familias con la actitud de ser relevantes.</p>&nbsp;Tu idea suma<p>Para continuar alimentando este diagnóstico continuo y consolidar el mapa real de la ciudad, la perspectiva de cada vecino resulta fundamental. ¿Qué transformaciones requiere tu barrio en materia de transporte, accesibilidad o infraestructura? ¿Qué metas de máxima identificás para tu sector en los próximos años?</p><p>Ingresá a www.tandil2050.com y sumá tu propuesta. Hagamos que cada rincón de Tandil sea parte de este equipo.</p><p>Hasta la próxima columna.</p>]]>
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                    <![CDATA[<figure><img src="https://cdnartic.ar/XZt6-uYOQrohXKIxq0uAr_6wHk4=/800x0/filters:no_upscale():format(webp):quality(40)/https://cdn.eleco.com.ar/media/2026/09/curitiba.webp" class="type:primaryImage" /></figure>Pensar el futuro es un privilegio que se convierte en responsabilidad ética cuando el crecimiento desordenado empieza a fracturar el territorio. Entre el espejo de Curitiba, la urgencia de integrar la Ruta 226 al tejido urbano y la necesidad de fijar metas de excelencia para cada industria local, un abordaje de las claves para que Tandil 2050 dé su segundo paso en FLAMA y transforme el diagnóstico en una hoja de ruta concreta.]]>
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                                                <category term="tandil-2050" label="Tandil 2050" />
                                <updated>2026-09-13T08:00:04+00:00</updated>
                <published>2026-09-13T08:00:00+00:00</published>
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            Elías El Hage imaginó un Tandil 2050 con más diálogo, memoria y sentido de comunidad
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                <![CDATA[El Eco de Tandil]]>
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                    <![CDATA[<figure><img src="https://cdnartic.ar/OSk5-w7nSmgBePWV3kRWEfs9ScM=/800x0/filters:no_upscale():format(webp):quality(40)/https://cdn.eleco.com.ar/media/2026/09/elias_el_hage_3.webp" class="type:primaryImage" /></figure><p>Elías El Hage construyó buena parte de su obra literaria a partir de Tandil: La ciudad fue escenario, materia prima e inspiración de los libros con los que retrató su historia cotidiana, sus personajes y sus transformaciones.</p><p>En una nueva entrevista del ciclo Tandil 2050, conducido por Rodrigo Rotonda, el escritor repasó ese recorrido y reflexionó sobre los cambios que marcaron el crecimiento local, desde la llegada de nuevas corrientes migratorias hasta el desarrollo del turismo, la universidad y las tecnologías del conocimiento como motores de una nueva identidad urbana.</p><p>Como es habitual en el ciclo, El Hage aceptó el desafío de colocarse el casco de realidad virtual para imaginar el Tandil de 2050.</p><p>Más que hacer un pronóstico, eligió expresar un deseo: una ciudad con menos tránsito y más bicicletas, capaz de preservar las huellas de su pasado, recuperar la conversación pública y fortalecer los lazos entre vecinos.</p><p>También advirtió sobre los riesgos de una sociedad cada vez más mediada por la tecnología, defendió el valor de la imaginación como punto de partida para pensar el futuro y sostuvo que el crecimiento solo será sostenible si logra sostener el sentido de comunidad y la confianza que, a su entender, todavía distinguen a Tandil.</p><p>-Hoy tengo el placer de presentar a una persona que tiene el desafío de seguir escribiendo la historia y el progreso de nuestra querida Tandil. Para quienes no te conocen, ¿quién es Elías El Hage?</p><p>-Soy una persona que lee y que escribe.</p><p>-Una persona que encontró una pasión en la escritura…</p><p>-Y en la lectura. Primero en la lectura y después en la escritura. Y también una pasión por la ciudad, lo cual no fue naturalmente instantáneo; me costó bastante aprehender lo que tiene que ver con la ciudad y después también encontrar lo que a mí me ayudó muchísimo, un desplazamiento entre caminar, recorrer, conocer la ciudad y hacer de ella lo que los escritores llamamos una zona narrativa, una zona literaria.</p><p>-¿Hoy lo es Tandil?</p><p>-Para mí sí, en el sentido de que me convertí en un escritor profesional, dicho con toda la modestia y la ubicuidad; estoy en mi ciudad, no estoy en ningún otro lado, pero la ciudad es la cantera para la piedra que yo trabajo día a día. Y en ese sentido es una ciudad que quiero y que conozco. Y la quiero con todos sus matices, sus chispazos, sus oscuridades, la aprendí a querer así, como un buen amor, tengo un buen apego con la ciudad y me ha dado la materia de lo que he podido escribir en todos los géneros en los que he trabajado: En las ficciones, en los cuentos, hasta en una novela y en lo que tiene que ver con quiénes me contratan para los libros por encargo. Ser una suerte de favorecedor de libros es un título que me gusta mucho. Yo &nbsp;he escrito desde crónicas, relatos, anécdotas, pequeños ensayos, libros de historia, de gastronomía, de empresas y siempre, de alguna u otra manera, está la quintaesencia de la ciudad. Soy un agradecido porque no podía haberlo hecho en otro lado que no fuera una ciudad intermedia como es Tandil. Por ahí si hubiera tomado la decisión de irme a mis 20 años, otra hubiera sido la historia. Hay datos de la Cámara del Libro que aseguran que esta es la ciudad del país con más producción editorial local. Y ni hablar de la gente que escribe. Hoy publicar es más fácil, ya tecnología ayudó mucho. Hoy quien quiere publicar no tiene escalar el Everest, ni siquiera ir hasta la cima de Las Ánimas. Hoy se imprime a demanda, es decir que si uno quiere tener un libro, puede decir: "Haceme 38 libros". Cuando yo empecé no podías bajar de 500, 1.000 libros. La tecnología ha ayudado en mucho y también ha complicado algunas cosas para los que creemos que la escritura sigue siendo una tarea artesanal, manual, hecha del aprendizaje que es la lectura. Pero es como todo: yo venía para acá pensando en una anécdota del año 1880 que involucra al primer intendente que tuvo la ciudad, un tal Duffau. Cuando llegó a la Intendencia, Duffau propuso a todos los vecinos de las inmediaciones de la Escuela Normal -4 de Abril, Alsina- llevar el empedrado a esas calles que eran de tierra. Y los vecinos le mandaron una carta terrible diciendo que ellos querían seguir viviendo en la calle de tierra, que de ninguna manera se lo aceptaban. Duffau se deprimió y pidió licencia, pero después volvió y lo hizo. Siempre tomo esa anécdota, que es casi fundacional, porque generalmente la actitud ante la ante lo nuevo es el rechazo.</p><p>-Dijiste que no sos historiador, pero &nbsp;quien escribe todos los días escribe y hace historia. En línea con eso. ¿A qué crees que se debe el éxito actual? Si se lo puede definir como éxito -que creo que sí- de nuestra ciudad.</p><p>-Hay un montón de razones. Primero, a lo que impuso el nuevo siglo. El nuevo siglo -el XXI-, entrecruzó o reformó de alguna manera lo que tenía que ver con la identidad de la ciudad y la identidad propia de los vecinos. Hubo a partir de 2000 una suerte de tercera o cuarta gran inmigración por goteo, que todavía sigue llegando, de gente preferentemente de Capital Federal que se radicó en la ciudad. Y empezó a fusionarse ese nuevo vecino porteño que llegaba a la ciudad con el vecino que era nativo, el nacido y criado. En esa simbiosis aparece, para mí, el nuevo patrón identitario. Y eso cambia absolutamente todo porque aparece el concepto de globalización. El principal factor que tiene que ver con una ciudad de éxito es la nueva inmigración, las tecnologías del conocimiento como la universidad, el cambio de formato industrial, el auge del turismo. El turismo produce un cambio extraordinario, se quiebra la estacionalidad. Obviamente que no se hizo en un año o en dos o en tres, pero ya para el 2010 la ciudad tenía complejos de cabañas muy buenos, hotelería muy buena y después ya la marca Del Potro de 2009 y ciertos mitos exitosos, como el mito de que esta ciudad es la capital del tenis. Esa es una reversión del mito apócrifo del aire balsámico. En las primeras décadas del siglo XX venían los enfermos porque les habían prescripto por receta médica que el aire de Tandil era curativo. Llegaron decenas, centenares de personas, que venían a curarse los bronquios o las enfermedades pulmonares, entre ellos Witold Gombrowicz, que llega por eso a Tandil y crea lo que crea después como escritor. Y a la vuelta del siglo otra vez el aire, el cosmos, de lo que creó Pérez Rolán, que es la escuela de tenis del Club Independiente.</p><p>-¿Cuál es la otra cara de la moneda de Tandil?</p><p>-La otra cara de la moneda es la fragmentación social, la fractura social, lo que va quedando fuera del modelo del éxito, el desastre, el desquicio, &nbsp;el manicomio a cielo abierto del tránsito. Es otra cara totalmente previsible, por otro lado. Por supuesto que hay sectores a los que no les &nbsp;tocó esta suerte de bienestar, pero si mirás todos los estándares de calidad de vida, creo que estamos en un nueve por ciento de pobreza. Sigue siendo baja. Pero obviamente hay sectores que todavía son una deuda pendiente.</p><p>-Y para que la moneda siempre caiga del lado positivo, ¿qué crees que como ciudadanos estamos a tiempo de hacer?</p><p>-Para empezar, tener una creencia absoluta en el concepto -que no es mío- de vecindades activas. Esto: formar un grupo de gente, fundar una idea, crear un lema. Que las vecindades activas vuelvan a tener un rol de discusión de las políticas de la ciudad. La nueva inmigración está bastante desprendida de todo lo que fue la vieja inmigración que estuvo muy comprometida con la ciudad: los españoles que donaron el Castillo Morisco, los italianos que donaron la Portada del Parque, todo lo que es la tradición de las colectividades no solo como entidades que nacieron para proteger a los que estaban y a los que iban a venir, sino que se involucraron, se acriollaron y tomaron parte de la cosa pública, exactamente como otros vecinos que estaban aquí, como los que los recibieron. Hoy las nuevas inmigraciones tienen una falta de apego, de arraigo. Hay una ausencia del concepto de vecindad activa; ahí estamos un poco rengos. A mí me parece fantástico que la gente que venga a Tandil se radique, haga negocios, gane plata, no hay ningún problema. Nuestra referencia son nuestros padres y nuestros abuelos, que tenían su gen inmigrante, pero después lo que hicieron, lo hicieron acá. La dejaron acá, la pusieron acá y crearon ese núcleo de vecindad. Yo creo que eso falta hoy.</p><p>-¿Por qué crees que el que viene no logra tener ese sentido pertenencia?</p><p>-Yo tengo muchísimos lectores que son de Buenos Aires, no son amigos, pero para mí con un lector hay una categoría de relación de amistad, aunque no lo vea o por ahí no lo conozca. Y ellos en principio establecían algo que era cierto, que era la dificultad de trasplante, que duraba más o menos lo que tardábamos en darle el DNI local. Duraba dos, tres, cuatro, cinco años hasta que se asimilaban.</p><p>-Una sociedad cerrada…</p><p>-Muy cerrada. Lo cual no es ni un defecto, ni un atributo, ni una condición ‘sine qua non’ de Tandil. Un gran amigo mío, Aníbal Tuculet, un tipo extraordinario que falleció hace 20 años, un productor agropecuario y librepensador que pasaba temporadas en Europa. Y viviendo en York me escribía y me decía: "He encontrado una sociedad más cerrada que Tandil”. Me contó una anécdota: dijo que por fin logró que un vecino lo invitara a cenar, cosa absolutamente infrecuente allá. Destapó una botella de vino, se sirvió, le sirvió y puso la botella de vino en el piso. Y se terminó su vaso y se terminó el vino. Tandil era una ciudad cerrada pero esto ha cambiado absolutamente.</p>El Hage imaginando el Tandil 2050.<p>-¿Hoy considerás que no es una ciudad cerrada?</p><p>-No, en la tasa demográfica es más la gente que llegó y se asentó que los nativos, que los nacidos y criados. Y hay una reformulación de la identidad de la ciudad, en este momento fortísima, en lo que tiene que ver con sus usos y costumbres, con qué representa vivir acá o ser de acá. Tenía que pasar, yo creo que los procesos -nos gusten o no- llegan y alguien los hace y ya todos esos tics, usos y costumbres de pueblo grande no están más. En el barrio no te conoces con nadie. Yo vivo desde hace 15 años en el mismo lugar y no conozco a nadie. No conozco a nadie como los conocía a todos, casa por casa, en mi barrio de infancia. La noción de barrio también es algo perdido. No lo digo tangueramente ni nostálgicamente, lo digo como un dato.</p><p>-Vamos a ponernos el casco y quiero que me digas qué ciudad ves en el 2050. ¿Cómo está Tandil?</p><p>-En el 2050 yo no sé cómo la veo, te digo lo que deseo. Yo desearía que no hubiera un solo auto en las cuatro avenidas, que la gente se manejara en bicicletas, que fuera realmente la ciudad de los 15 minutos como París. Desearía también una ciudad en la que todavía quedara algo de las huellas del pasado en la memoria urbana de la ciudad. Como nosotros podemos referenciar a Antonino: vemos un bar, pero sabemos que estamos viendo la figura del viejo Antonino, su librería. Me gustaría que algo del pasado quedara como referencia. Y que fuera una ciudad más tolerante, con mayor capacidad de entender las ideas del otro, que se volviera a la conversación pública como hacían los griegos, que en la plaza debatían todo. No es la vanidad de lo local; yo creo en el amor por la ciudad, que es algo muy distinto.</p><p>-¿Cómo ves en ese 2050 el arte de la escritura? ¿Cómo se ve en Tandil? ¿Cómo se materializa?</p><p>-Hay mucha gente que hoy escribe y supongo que va a haber cada vez más gente que escribe y cada vez menos gente que lea. Esto es lo que está pasando. No me imagino una ciudad repleta de escritores; como está todo muy mediado por la tecnología, por todo lo que es la IA, creo que se va a llevar al oficio a ese terreno. Va a ser muy extraño ver un tipo escribiendo en un bar sin que piensen que vino de Júpiter. Yo puedo decir que viví los mejores años de mi ciudad en las últimas décadas del siglo pasado, pero no lo digo ni por melancolía, que es una forma bastante patológica de la tristeza, ni por nostalgia, que es una forma muy rudimentaria del falso recuerdo. La nostalgia es una emboscada que hay que evitar siempre, porque te hace ver, te hace creer que viviste una cosa que no es. Yo prefiero a esa ciudad –la de los ’70, ’80, ’90- por la sencilla razón de que éramos jóvenes. Podemos acordar con Borges en que ser jóvenes es literalmente ir hacia la desdicha, pero yo la pasé fantástica. Íbamos a recitales, estaban todos nuestros amigos vivos, estaban nuestros padres vivos y no teníamos absoluta conciencia de para dónde iba a ir la ciudad ni nosotros. Pero esa incertidumbre que muchas veces causa ruido para nosotros era un placer. Yo espero que en el 2050 esa plenitud que te da la juventud, las ganas, las ideas y todo eso esté plenamente vivo en todos, que haya una ciudad menos robótica; es casi un milagro lo que estoy pidiendo porque pronto van a operar los robots. Muchas esperanzas no tengo, pero lo bueno en tu caso es que haya una generación que esté pensando. Porque pensar no es solo pensar; hay un paso previo al pensar cuando a vos se te ocurrió esta idea que es un paso narrativo, es un paso literario, es el paso indispensable, que es el imaginar. Después pensás, pero primero imaginar, crear en tu cabeza una composición donde en ese momento no hay nada y vos estás creando un todo. Ese paso, el de la imaginación indispensable en cualquier acto de la vida, es el punto de partida para ver qué ciudad vamos a ver en el 2050. A mí me gustaría que conservara el margen de ciudad segura, que hoy lo es. Hay hechos policiales pero sigue siendo una ciudad segura. Acá cada uno puede ir al lugar que quiera y decir: "Yo acá entro como en mi casa”. Yo puedo ir a todos los bares de Tandil y, si no tengo plata, el café me lo voy a tomar igual. Que tuviera todavía ese puente entre los unos y los otros que está hecho de la confianza y de las vivencias en común que incluso es más que generacional.</p>]]>
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                    <![CDATA[<figure><img src="https://cdnartic.ar/OSk5-w7nSmgBePWV3kRWEfs9ScM=/800x0/filters:no_upscale():format(webp):quality(40)/https://cdn.eleco.com.ar/media/2026/09/elias_el_hage_3.webp" class="type:primaryImage" /></figure>El escritor sostuvo que el principal desafío de la ciudad pasa por recuperar las "vecindades activas" y fortalecer el compromiso colectivo.]]>
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                                                <category term="tandil-2050" label="Tandil 2050" />
                                <updated>2026-09-07T14:05:47+00:00</updated>
                <published>2026-09-07T06:00:00+00:00</published>
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            La industria de Tandil puso sobre la mesa sus desafíos y empezó a discutir cómo será la ciudad productiva de 2050
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                <![CDATA[El Eco de Tandil]]>
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                    <![CDATA[<figure><img src="https://cdnartic.ar/V-GF4auzdRQ7xewYJmdH2AyLvAY=/800x0/filters:no_upscale():format(webp):quality(40)/https://cdn.eleco.com.ar/media/2026/09/tandil_2050_industria_6.webp" class="type:primaryImage" /></figure><p>¿Qué industria quiere tener Tandil dentro de 15, 20 o 25 años? ¿Qué condiciones necesita generar la ciudad para sostener el crecimiento de sus empresas, atraer inversiones y crear empleo de calidad? Esas fueron algunas de las preguntas que atravesaron la jornada de trabajo que reunió a representantes del sector productivo, empresas, instituciones y distintos actores de la comunidad en Valle de los Ciervos, encuadrada en Tandil 2050 Agro, Turismo e Industria.&nbsp;</p><p>Como se publicó ayer en estas páginas, la actividad -propiciada por el Municipio- se realizó en el marco del Día de la Industria y propuso abrir una conversación estratégica sobre el futuro de la ciudad y construir, a partir del intercambio entre distintos sectores, una visión compartida de largo plazo.</p><p>El punto de partida fue el presente: cuáles son las dificultades que enfrenta el sector y qué barreras deberían removerse para potenciar su desarrollo. La discusión rápidamente se proyectó hacia adelante, con la intención de pensar qué matriz productiva necesita Tandil para afrontar los cambios que vienen.</p><p>En las diferentes mesas de diálogo, las conversaciones giraron en torno a las dificultades vinculadas con la infraestructura, los costos logísticos, el acceso al suelo industrial, el financiamiento, la presión impositiva y la disponibilidad de perfiles técnicos.</p><p>La actividad permitió poner en discusión los problemas que atraviesa actualmente la industria tandilense, pero también avanzar sobre una pregunta de mayor alcance: qué lugar quiere ocupar la producción dentro de la ciudad que Tandil proyecta para las próximas décadas.</p>Del diagnóstico a una mirada de futuro<p>Las conversaciones de las distintas mesas de trabajo partieron de las dificultades que enfrenta hoy el sector. Infraestructura, costos logísticos, acceso al suelo industrial, financiamiento, presión impositiva y disponibilidad de perfiles técnicos aparecieron entre los principales obstáculos.</p><p>Al intentar definir en pocas palabras el escenario actual de la industria local surgieron conceptos como “cíclica”, “inestable”, “dinámica” y “adaptada a la coyuntura”. Una descripción atravesada, además, por el contexto económico nacional, la apertura de importaciones y la caída de las ventas, dos factores que generan preocupación entre los empresarios.</p><p>Pero la intención del encuentro no fue quedarse únicamente en el diagnóstico. La discusión avanzó sobre la necesidad de reducir costos y cargas que afectan la competitividad, revisar gravámenes, simplificar trámites y disminuir los pasos administrativos que deben afrontar las empresas, sobre los que se solicitaron reglas claras y criterios unificados. También se puso especial atención en las dificultades que atraviesan las pymes para acceder al financiamiento y sostener estructuras de costos competitivas.&nbsp;</p><p>A la vez, apareció como desafío la diversificación de la matriz productiva. Tandil cuenta con sectores consolidados, como el turismo, el agro y la actividad tecnológica, pero algunas ramas tradicionales, entre ellas la metalmecánica, atraviesan un escenario de retroceso y requieren nuevas estrategias para recuperar capacidades.</p><p>En ese contexto, la industria alimenticia fue mencionada como una de las áreas con posibilidades de crecimiento, especialmente a partir de la generación de mayor valor agregado en origen.</p><p>La discusión apuntó a superar una lógica centrada exclusivamente en producir y comercializar materias primas para avanzar hacia productos diferenciados capaces de alcanzar otros mercados y de aprovechar el reconocimiento de Tandil como marca. El desafío, en definitiva, pasa por identificar qué puede producir la ciudad, qué capacidades tiene para hacerlo y cómo puede convertir esas particularidades en ventajas competitivas.</p>Una ciudad que no parte de cero<p>En las mesas también quedó planteado que Tandil cuenta con una serie de fortalezas sobre las cuales construir esa estrategia. La tradición industrial, la presencia de la Universidad Nacional del Centro, el crecimiento de los sectores tecnológicos, la ubicación geográfica y el reconocimiento de la ciudad conforman una base desde la cual pensar nuevas oportunidades.</p><p>La articulación entre conocimiento y producción apareció, en ese sentido, como uno de los factores centrales. Fortalecer el vínculo entre la Universidad y el Municipio, y aprovechar las capacidades existentes para generar conocimiento aplicado, fueron considerados caminos posibles para agregar valor y acompañar la transformación del entramado productivo.</p><p>La logística constituye otro de los desafíos. El costo de trasladar productos representa una barrera para las empresas locales y, en ese marco, volvió a aparecer la necesidad de recuperar una mirada estratégica sobre el tren, tanto como herramienta logística como alternativa para mejorar la conectividad.</p><p>También la infraestructura urbana quedó vinculada con la discusión productiva. El crecimiento de Tandil no puede pensarse sin poner el foco en las obras y servicios que se necesitan para que la ciudad se desarrolle: suelo para la actividad industrial, energía, cloacas, asfalto y otras obras capaces de acompañar la expansión de Tandil.</p><p>Además, el Plan de Desarrollo Territorial y el ordenamiento urbano son dos ejes donde también se cargaron las tintas, anclados en la pertinencia de idear un plan estratégico que defina el rumbo de la ciudad en áreas como la industria informática y la producción.</p>Pensar la ciudad que viene<p>Ese conjunto de problemas y oportunidades terminó llevando la conversación hacia una cuestión más amplia: qué ciudad quiere ser Tandil y cómo debería planificarla para las próximas décadas.</p><p>Allí aparece el principal aporte de Tandil 2050. La iniciativa de Grupo Rotonda busca que la discusión no quede fragmentada entre sectores o problemas particulares, sino que permita construir una mirada integral sobre el desarrollo de la ciudad.</p><p>La propuesta plantea pasar de una ciudad que simplemente crece a una ciudad que se diseña con propósito, a partir de una visión capaz de integrar producción, infraestructura, educación, transporte, ambiente, salud, accesibilidad, inclusión, innovación y calidad de vida. Esas dimensiones no sean abordadas de manera aislada, sino como partes de un mismo horizonte.</p><p>En tal sentido, el encuentro en Valle de los Ciervos sirvió como punto de partida para analizar el escenario actual, pero se necesitan políticas públicas y acciones tangibles que acompañen al sector. ¿Cómo hacer a nivel local para impulsar cambios concretos? ¿Qué articulaciones pueden generarse entre Municipio, Provincia y Nación, además de la sinergia público-privada vernácula?&nbsp;</p>Planificar antes de que llegue el futuro<p>Tanto el intendente Miguel Lunghi como los asistentes coincidieron en que proyectar la ciudad de las próximas décadas implica escuchar a quienes producen, invierten, innovan, generan empleo y forman talento.</p><p>De este modo, la industria fue así una nueva puerta de entrada a una discusión que pretende ser mucho más amplia. Antes de esta instancia, la iniciativa comunal había convocado a representantes de los sectores turístico y agropecuario, y la propuesta continuará incorporando distintas miradas.</p><p>El objetivo no es solamente imaginar cómo será Tandil en 2050. Es construir una referencia que permita orientar desde hoy las decisiones públicas y privadas, establecer prioridades y generar acuerdos.</p><p>Porque el horizonte puede estar puesto en 2050, pero las condiciones para llegar a esa ciudad se definen mucho antes. La infraestructura que se construya, las capacidades que se formen, las actividades que se impulsen, la manera en que se ordene el territorio y los vínculos que se establezcan entre conocimiento, producción y comunidad serán parte de las decisiones que terminarán definiendo ese futuro.</p><p>En definitiva, poder transformar la pregunta “qué ciudad tendremos” en otra más incómoda y concreta: ¿Qué ciudad queremos construir y qué estamos dispuestos a hacer hoy para lograrla?</p>]]>
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                    <![CDATA[<figure><img src="https://cdnartic.ar/V-GF4auzdRQ7xewYJmdH2AyLvAY=/800x0/filters:no_upscale():format(webp):quality(40)/https://cdn.eleco.com.ar/media/2026/09/tandil_2050_industria_6.webp" class="type:primaryImage" /></figure>El futuro productivo de Tandil fue el eje de una jornada que reunió a distintos actores del entramado local. Infraestructura, costos, suelo industrial, innovación, conocimiento y generación de valor fueron algunos de los temas abordados en una conversación que busca proyectar la ciudad hacia el futuro.]]>
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                                                <category term="tandil-2050" label="Tandil 2050" />
                                <updated>2026-09-06T01:48:26+00:00</updated>
                <published>2026-09-05T06:30:00+00:00</published>
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            ¿Y si el centro deja de ser un estacionamiento para volver a ser un lugar de encuentro?
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                <![CDATA[Rodrigo Ariel Rotonda]]>
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                    <![CDATA[<figure><img src="https://cdnartic.ar/fJdc3m-cxV6N9MwLKhTP9iRu4q8=/800x0/filters:no_upscale():format(webp):quality(40)/https://cdn.eleco.com.ar/media/2026/02/centro_comercial_tandil_02_26_6.jpeg" class="type:primaryImage" /></figure><p>Hace un tiempo, un conocido me dijo que el mejor indicador para evaluar la gestión de un intendente era medir la variación del valor del metro cuadrado de la tierra desde que asume hasta que finaliza su mandato.</p><p>Dejando de lado la labor de nuestro intendente —lo cual es injusto porque es la buena gestión la que garantiza equivalentes resultados—, no hay dudas de que en Tandil esa variación marca una pendiente siempre ascendente. Ya volveré a este punto al final.</p><p>Pero antes de entrar en detalle, como siempre planteo desde este espacio y a través de www.tandil2050.com, construir la ciudad del futuro no es una tarea de una sola persona ni una bandera política: es una invitación abierta a cada vecino, profesional e institución a involucrarse, aportar ideas y diseñar juntos el Tandil que se viene.&nbsp;</p><p>Como ya discutimos al analizar el vicio del “yo llegué primero” y la urgencia de construir una ciudad disponible, la planificación urbana requiere una mirada transversal e integradora.&nbsp;</p><p>Que el Municipio haya convocado en el Día de la Industria a discutir la agenda productiva a 2050 es una señal de que el debate finalmente prendió. Sin embargo, desde mi humilde &nbsp;punto de vista, insistir con un formato fragmentado por industria y reservado a unos pocos elegidos desvirtúa el espíritu de lo que debe ser una verdadera planificación estratégica. No necesitamos eventos protocolares segmentados por rubro, sino una conversación transparente y abierta a toda la comunidad.</p><p>Volviendo ahora al tema de esta columna, gestionar una empresa, una ciudad o cualquier organización exige tener claro un objetivo. Un número que marque la escala.</p><p>En el encuentro de Tandil 2050 en el marco de FLAMA el año pasado, deslicé la cifra hacia la que debemos mirar: 500.000 habitantes para el 2050.</p><p>Hablemos con la verdad: es más de tres veces nuestra población actual. Para graficarlo, es albergar de forma permanente más del doble de personas que vinieron a presenciar al Indio Solari. Inimaginable sobre la infraestructura de hoy.&nbsp;</p><p>Pero como dice el dicho, “a un elefante se lo come por partes”. Tal vez no lleguemos exactamente a esa cifra, pero vamos a agradecer que ese volumen se alcance por deseo y planificación, antes que por azar, inercia o un crecimiento desmedido sin control.</p><p>Ninguna organización próspera planifica su futuro para quedarse del mismo tamaño. La escala genera la masa crítica necesaria para atraer inversiones, abrir nuevos comercios y crear empleo de calidad. El problema no es crecer, sino cómo absorbemos ese crecimiento.</p><p>Antes usé la analogía del auto de carreras en un camino lleno de pozos. Y Tandil viene acelerando fuerte. Pero si pretendemos correr a toda velocidad sobre las imperfecciones del suelo sin una buena "suspensión urbana" —hecha de datos, logística e infraestructura—, vamos a volar por los aires.</p><p>Por eso la pregunta de fondo no es cómo seguimos poniendo parches a los problemas de hoy, sino cómo empezamos a diseñar la ciudad disponible y funcional para todos.</p><p>&nbsp;</p>La paradoja del centro y la nueva física de la movilidad<p>El primer gran pozo en el que estamos encallados es la movilidad. Y para empezar a salir de él hay que asumir una premisa básica de diseño urbano y de convivencia: en cualquier cruce o calle, la prioridad absoluta la tiene siempre el peatón.</p><p>La razón es tan simple como irrefutable (y me la enseñó un profesor de Derecho en la facultad). Antes que conductores, ciclistas o usuarios del colectivo, todos, absolutamente todos, somos primero peatones. Diseñar una ciudad pensando en las personas implica jerarquizar la escala humana por sobre la vehicular.</p><p>Y en ese horizonte de expansión hacia medio millón de habitantes, la gran trampa actual es caer en lo que en columnas anteriores llamé "el vicio del yo llegué primero”, esa postura defensiva de pretender frenar el desarrollo o congelar la ciudad en la foto del día que nos mudamos acá. Tandil cambia (y seguirá cambiando) porque está viva.</p><p>Pero sin dudas que caeríamos en un error al considerar que para siempre necesitaremos ser dueños de 1,5 toneladas de metal que pasan el 95% del día estacionadas en la vía pública juntando polvo. El mundo va a pasos agigantados hacia un paradigma de Movilidad como Servicio (MaaS), donde el transporte es un sistema integrado de flotas compartidas, micromovilidad y unidades a demanda. Sin embargo, en Tandil pretendemos encarar la densificación del radio céntrico que propone el Plan de Desarrollo Territorial (PDT) —la cual apoyo , aclaro— aplicando una lógica vehicular de hace cincuenta años.</p><p>Pretender que miles de nuevos vecinos convivan en un cuadrante de 10x10 manzanas, ingresando con dos autos por departamento hacia calles de diez metros de ancho empapeladas de vehículos estacionados en ambos lados, es una receta matemática para el colapso.</p><p>A esto se le suma que la lógica del consumo cambió para siempre. ¿Quién quiere venir hoy a buscar un televisor de 65 pulgadas al microcentro en su propio auto? Nadie.</p><p>La gratificación de comprar se resuelve en la pantalla del celular y se confirma cuando el paquete llega a la puerta de casa.&nbsp;</p><p>Plataformas como Mercado Libre eliminaron la fricción sumando omnicanalidad y “gamification”. Si el centro tradicional pretende competir contra la comodidad del sillón y el scroll infinito ofreciendo veredas angostas, ruido de motores y 10 minutos de búsqueda frustrante para estacionar, la batalla está perdida de antemano. Este es el verdadero pozo estructural: si no adaptamos la física del centro a la nueva física del consumo, la obsolescencia es inevitable.</p><p>Pero atenti: rediseñar el centro no es una discusión corporativa ni un tema exclusivo de los comerciantes o de la Cámara Empresaria. Es una causa ciudadana. Definir qué centro necesitamos es una decisión de toda la comunidad que habita, camina y disfruta la ciudad. Es que quien elige el centro busca la accesibilidad de tener todo a pie.&nbsp;</p><p>El corazón de la ciudad debe dejar de ser una playa de estacionamiento a cielo abierto para transformarse en un paseo, en un espacio de esparcimiento y punto de encuentro más.</p><p>En este esquema, la irrupción de proyectos como el Paseo del Banco actúa como un catalizador e incomodador necesario, ya que nos obliga a dejar de operar como comercios aislados para empezar a articularnos como un verdadero ecosistema urbano.</p><p>&nbsp;</p>Rediseñar el transporte para habilitar la descentralización<p>Ahora bien, ¿cómo convertimos el centro en un paseo sin ahogar la movilidad cotidiana?&nbsp;</p><p>La respuesta no está en cerrar calles, sino reestructurar la logística del transporte público y de cargas para construir esa ciudad disponible donde los servicios y oportunidades estén verdaderamente al alcance de la mano.</p><p>Debemos superar la discusión cortoplacista del transporte en Tandil, hoy trancada en la discusión del porcentaje de aumento del boleto. El sistema actual es ineficiente porque obliga a las líneas de colectivos a serpentear por calles céntricas angostas, compitiendo en horas pico y circulando vacías de noche.</p><p>La solución requiere inteligencia logística:</p>Líneas troncales perimetrales: retirar el transporte colectivo del corazón del centro y reestructurarlo sobre las grandes avenidas (o calles) perimetrales, con frecuencias garantizadas.Micromovilidad y "último tramo": conectar esas arterias perimetrales con una red segura de bicisendas y un sistema público de bicicletas —sponsoreado por privados o financiado con fondeo internacional— para moverse cómodamente hacia el interior del cuadrante (el cual hay aún que redefinir).Plazas logísticas para carga y descarga: ampliar el anillo de acceso para vehículos de gran porte, destinando espacios fuera del radio urbano para el estacionamiento y transferencia de carga pesada hacia plazas logísticas de vehículos exclusivamente livianos.<p>Esta reconversión del centro, además, encaja perfectamente con el modelo más amplio de descentralización urbana.&nbsp;</p><p>Rediseñar el centro no significa que sea el único polo de atracción, al contrario. Tandil necesita múltiples nodos comerciales, culturales y gastronómicos en los barrios, cada uno con sus propias densidades, servicios e identidad para evitar que toda la vida urbana dependa de un solo cuadrante. Y todo lo que se haga de acá en más tiene que servir de base para la construcción de lo nuevo.</p><p>&nbsp;</p>Un plan técnico de transformación para el cuadrante céntrico<p>El proyecto del Centro Comercial A Cielo Abierto impulsado por la Cámara Empresaria de Tandil (cuyo nuevo plan aún no vi en detalle) sentó un precedente valioso al demostrar la voluntad del sector comercial.</p><p>Sin embargo, para que deje de ser una expresión de deseos y se convierta en una realidad operativa, debemos articularlo dentro de un plan técnico integral de intervención en cuatro ejes interconectados:</p>Reconfiguración del perfil de la calle:“Pacificación del tránsito”: intervención física de la calzada en el polígono de 10x10 manzanas (o del nuevo cuadrante) para fijar una velocidad máxima en 20 km/h, estableciendo la prioridad peatonal absoluta.Recuperación del espacio común: eliminación gradual del estacionamiento en la vía pública sobre mano izquierda y derecha para ganar metros cuadrados dedicados al ensanche de veredas, arbolado urbano y la traza de bicisendas interconectadas (la “H” propuesta y rechazada, a mi entender erróneamente, por la mayoría de los comerciantes).Matriz de accesibilidad diferencial y regulación del PDT ):Filtrado de paso: el vehículo privado pierde la función de "tránsito pasante" (usar el centro como atajo) pero conserva la accesibilidad garantizada hacia garajes residenciales, playas privadas y estacionamientos subterráneos (como el Paseo del Banco) a velocidad peatonal.Infraestructura de estacionamiento planificada por norma (PDT): actualización del Plan de Desarrollo Territorial para exigir e incentivar la creación estratégica de playas de estacionamiento y cocheras subterráneas o en altura fuera del eje peatonal. Estas podrían operar bajo una estructura de fee o tarifa mensual vinculada al uso real, garantizando la oferta para residentes y comerciantes sin saturar la calle.Relocalización del estacionamiento medido: desplazamiento del sistema de cobro en la vía pública hacia los anillos perimetrales (avenidas o calles perimetrales), incentivando la rotación en los márgenes y desalentando el ingreso masivo de autos al corazón de nuevo cuadrante.Protocolo de logística liviana y "último tramo":Ventana horaria para proveedores: mantenimiento de la franja de 6:00 a 8:30 hs para la carga y descarga de proveedores pesados (como el camión de bebidas o lácteos), asegurando que el abastecimiento grande se complete antes de que la calle se llene de peatones.Zonas de detención perimetrales: Para evitar que las camionetas del correo o los repartidores paren en doble fila con balizas sobre calles angostas como Rodríguez o Pinto tapando el tránsito, se crean zonas de detención rápida de 20 minutos en las esquinas perimetrales (sobre las avenidas como España, Santamarina o Rivadavia). Ahí la camioneta o furgón descarga en un punto seguro y el reparto final a los comercios o vecinos del cuadrante se realiza a pie, en zorras o en bicicletas de carga (aunque muy probablemente, ya para el 2050 sea hecho de forma automatizada por robots).Sostenibilidad financiera y gestión de activación viva:Fondo de Desarrollo Urbano: La recaudación del estacionamiento medido relocalizado en las arterias perimetrales y de los cánones por uso de la infraestructura dedicada, sumada al patrocinio privado (sponsoring), se destina a un fideicomiso transparente para financiar las obras de infraestructura y el mantenimiento del área.Agenda permanente de activación cultural: Financiamiento de una programación continua de eventos en la vía pública (charlas, intervenciones culturales, gastronomía y dinamización con espíritu FLAMA) que conviertan la calle en un espacio vivo de atracción para residentes y visitantes.<p>Toda esta transformación no se va a lograr con reuniones de café ni esperando que las instituciones tradicionales gestionen los detalles operativos del espacio público. Las cámaras y asociaciones cumplen un rol de representación indispensable, pero no son agencias operativas de desarrollo urbano.</p><p>Necesitamos conformar un equipo de gestión profesional, ejecutivo y remunerado, enfocado 24/7 en gerenciar el espacio público con estándares de eficiencia técnica. Un management dedicado exclusivamente a monitorear datos en tiempo real, ejecutar presupuestos y dinamizar el área.</p><p>Como reflexionó Mauricio Salvatierra en una nota reciente en El Eco, "la discusión no es si la tecnología avanza, sino cómo la usamos". Críticas e ideas magistrales, sobran. Pero verdaderos hacedores, faltan.</p><p>&nbsp;</p>Una invitación abierta a traccionar en la misma dirección<p>Al final del día, todos queremos vivir más y mejor. Pero la longevidad individual es incompleta sin longevidad urbana.&nbsp;</p><p>Vivir más exige tener objetivos de largo plazo, entender el crecimiento de la población como una oportunidad y asumir que la infraestructura debe anticiparse al futuro para garantizar que la ciudad mantenga su vitalidad a lo largo del tiempo.</p><p>Como sostengo desde la primera columna, este espacio no busca encasillar a "Tandil 2050" como una plataforma individual ni como una candidatura personal de Rodrigo Rotonda, sino consolidar un punto de encuentro abierto para sumar a cada vecino, profesional e institución que quiera ponerse la camiseta de la ciudad.</p><p>Al principio de esta columna mencionaba que la medida del éxito de un intendente puede ser la variación del valor del metro cuadrado de nuestra tierra. Pero en una ciudad que aspira a trascender, ese no puede ser solo el termómetro de una gestión de gobierno: debe ser la métrica colectiva de toda una comunidad.</p><p>El valor de nuestra tierra no sube por casualidad ni por especulación. Sube cuando el espacio público se vuelve deseable, cuando el comercio florece, cuando el transporte funciona, cuando atraemos talento y cuando caminar por la ciudad vuelve a ser un orgullo y un disfrute diario. El verdadero desafío es asumir el rol de hacedores y crear una ciudad tan atractiva, pujante y humana que el valor de cada metro cuadrado tandilense no sea más que el reflejo directo de la calidad de vida que supimos construir juntos.</p><p>Se trata de hacer de Tandil un lugar tan extraordinario que vuelva a valer la pena apagar la pantalla, salir a la calle y encontrarnos. Y la pregunta acá es: ¿qué tan dispuestos estamos de volver a conseguirlo?</p><p>La conversación está abierta. Podés dejar tus ideas, críticas y proyectos en www.tandil2050.com.</p><p>Hasta la próxima columna.</p><p>&nbsp;</p>]]>
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                    <![CDATA[<figure><img src="https://cdnartic.ar/fJdc3m-cxV6N9MwLKhTP9iRu4q8=/800x0/filters:no_upscale():format(webp):quality(40)/https://cdn.eleco.com.ar/media/2026/02/centro_comercial_tandil_02_26_6.jpeg" class="type:primaryImage" /></figure>El valor de la tierra sube cuando el espacio público se vuelve deseable, cuando el comercio florece, cuando el transporte funciona, cuando atraemos talento y cuando caminar por la ciudad vuelve a ser un orgullo y un disfrute diario. Una propuesta para dejar de poner parches al tránsito, reestructurar la logística de punta a punta y transformar nuestra ciudad en un verdadero lugar de encuentro para el medio millón de habitantes que se viene.]]>
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                                <updated>2026-09-04T06:30:06+00:00</updated>
                <published>2026-09-04T06:30:00+00:00</published>
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            Mariano González puso el foco en el deporte para pensar el Tandil del futuro
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                <![CDATA[El Eco de Tandil]]>
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                    <![CDATA[<figure><img src="https://cdnartic.ar/js1_2_yab7QnTaHlxmQlUl-MuMM=/800x0/filters:no_upscale():format(webp):quality(40)/https://cdn.eleco.com.ar/media/2026/08/mariano_gonzalez_2.webp" class="type:primaryImage" /></figure><p>Mariano González desarrolló una carrera de dos décadas en el fútbol profesional. Formado en Independiente de Tandil y en Racing de Avellaneda, jugó además en clubes de Italia y Portugal y fue campeón olímpico con la Selección Argentina en Atenas 2004. Tras su retiro, regresó a la ciudad para iniciar una nueva etapa personal y profesional.</p><p>En esta entrevista del ciclo Tandil 2050, el también exdirector técnico de Santamarina compartió su visión sobre el presente y el futuro de Tandil a partir de su experiencia dentro y fuera del deporte.</p><p>En ese marco, sostuvo que el crecimiento de la ciudad requiere planificación para preservar su identidad y planteó la necesidad de fortalecer el trabajo de los clubes y de generar más instancias de capacitación para quienes forman a niños y jóvenes.</p><p>También reflexionó sobre el valor del deporte como herramienta de formación, el futuro de Santamarina y del Estadio San Martín, y el desafío de acompañar el desarrollo de la ciudad con políticas de largo plazo.</p><p>La entrevista forma parte de Tandil 2050, el proyecto impulsado por Grupo Rotonda que reúne a referentes de distintos ámbitos para pensar el desarrollo de la ciudad.</p><p>"Pensar el futuro de la ciudad donde nacimos, crecimos o simplemente elegimos vivir no es una tarea para ser en solitario", sostuvo Rodrigo Rotonda, director del Grupo.</p>González jugó al fútbol en varios clubes de Argentina y el mundo.<p>A partir de esa premisa, el ciclo propone abrir una conversación sobre los desafíos y oportunidades que marcarán el Tandil de las próximas décadas.</p><p>-Para los pocos que no te conocen, ¿quién es Mariano González?</p><p>-Me conocen muchos, por suerte tengo muchos amigos, y también una familia numerosa. Creo que eso que definiste es el núcleo: familiero de mi familia: mi esposa y mis hijos. Después también con hermanos, cuñados, cuñadas, mi mamá -mi papá falleció-, con mucho núcleo interno… Más allá de que tenemos nuestras particularidades, somos muchos. También soy bastante sociable y amiguero. Tengo muchos grupos, trato de conservar a los de antes y a los nuevos. Me considero una persona sociable, por ahí sí introvertida y callada.</p><p>-¿Qué te dejó tu pasado en el mundo del deporte, más precisamente del fútbol?</p><p>-Por sobre todo, experiencias y muchas enseñanzas.</p><p>-¿Como cuáles? Si podés mencionar alguna…</p><p>-Como la posibilidad de hacer amigos, de trabajar en algo que me apasionó, de vivir en relación de dependencia, de conocer otra ciudad, de relacionarme con mucha gente, de entender un sistema con muchos intereses económicos y políticos. Con las dificultades que tiene llevar una vida que no es normal, que te facilita todo y después te lo quita; con mucha, con mucha experiencia.</p><p>-Antes dijiste que siempre fuiste una persona de agachar la cabeza y avanzar; de muchas veces callarte un montón de cuestiones. ¿Eso te hizo fuerte como persona?</p><p>-Creo que sí, que me ha dado una experiencia buena que me ayudó por sobre todas las cosas a conseguir este objetivo que para mí era lo único que veía: el de ser jugador profesional. Desde ese lado me ayudó un montón. Desde otro lado, me condicionó en algunas cosas que yo quería hacer, pero te termina enseñando y terminás aprendiendo de eso cuando te empezás realmente a conocer. Creo que darme cuenta de que era yo el que normalmente cedía o el que aguantaba muchas cosas me ayudó a tener otra postura, tener otro enfoque de lo que realmente importa, que es lo que uno quiere hacer.</p><p>-Como futbolista profesional que jugó mucho tiempo en el extranjero, en Europa precisamente, tuviste y tenés la posibilidad de vivir en cualquier lugar del mundo. ¿Por qué elegís Tandil?</p><p>-Tandil fue como la representación de lo que yo quería hacer cuando terminé de jugar, como si me hubiese puesto otro objetivo. Me fui temprano de acá, cuando tenía 16, y siempre tuve ese deseo de volver. Creo que el desarraigo es muy complicado, o es de las peores cosas. Y yo nunca pude desarraigarme completamente: de mis amigos, de mi familia, de vivir en un lugar lindo y tranquilo. Te aseguro que Tandil es una de las ciudades más lindas estéticamente y más tranquilas. Siempre volvía cada seis meses -o cuando incluso vivía en Buenos Aires, que venía más seguido- y eso me generaba un placer que fue reforzando ese sueño de querer volver a estar acá; ni hablar cuando comenzó a crecer desde la estructura, desde la cantidad de población, desde las mejoras que había tenido en desarrollo turístico. Siempre se iba generando más y más y las ganas de volver siempre estuvieron. Cuando me tocó volver a jugar al fútbol argentino y estar en Buenos Aires, obviamente se reforzó esa idea de venir a Tandil.</p><p>-¿Cómo ves al deporte tandilense?</p><p>-Lo veo con mucha proyección desde lo que genera el deporte mismo en su naturaleza en Tandil. Al haber algunas personas -como es mi caso- que han conseguido llegar a niveles altos -no solo en el fútbol, porque tenemos referentes que han llegado a niveles altísimos en todos los deportes- se genera que en la ciudad vayan apareciendo más deportistas. Porque naturalmente van tomando como alcanzables a esas posibilidades. Uno de chico va generando también en su cabeza la idea de que ‘yo también lo puedo llegar a conseguir’. Veo que salen muchos deportistas de Tandil; habría que estudiar un poco el tema del desarrollo que nosotros como tandilenses les podemos dar a esos deportistas que están naciendo naturalmente.</p><p>-Que hoy quizás no tengan posibilidades. ¿O crees que sí las tienen?</p><p>-Yo creo que hay muchos clubes que trabajan bien y que hay mucha gente que tiene capacidades, que se prepara, pero me parece que, como de todo, se necesita de una referencia, de una guía. No sé si de parte del Municipio hay una estructura como para marcar un camino a todos los clubes en relación al desarrollo de todos los deportistas, sobre todo como personas, que es lo más importante para aprender: los valores que tiene cada deporte, la forma de desarrollarse en cada deporte. Porque hoy, más allá de que hay intención de prepararse para preparar chicos, no sé si hay una línea correcta. En el caso del fútbol veo muchos chicos trabajando como adultos y no me parece la forma correcta. Eso habla de que no hay una línea de preparación correcta. Más allá de que un técnico de fútbol se puede preparar, no es lo mismo trabajar con un profesional que con un chico. Esas cosas son muy importantes para el desarrollo de cada persona.</p><p>-¿Y cuál crees que sería ese complemento que necesita hoy, por ejemplo, un profesional?</p><p>-Creo que capacitaciones, por sobre todas las cosas. Ni hablemos del tema de estructura porque es ya un paso muy grande y muy ambicioso, quizás, para un Municipio que tenía otras prioridades. Tampoco digo que sea fácil, pero sí veo que hay muchos clubes que buscan capacitaciones con referentes de diferentes deportes y no sé si el Municipio las hace o no. Yo no lo he visto, pero me parece que capacitación para los clubes tendría que haber.</p><p>-Lo planteas como algo desde el Estado, no desde el sector privado…</p><p>-Yo, desde el privado, lo veo en algunos clubes. Me ha tocado estar en Santamarina y que haya, no capacitaciones, pero sí un profesional en Nutrición o en algún momento un coach o un psicólogo. No mucho y no con los jóvenes, que son los que me parece que más necesitan. Pero por ejemplo en el Club Independiente lo veo a diario. Con los clubes de rugby tampoco tengo contacto, pero hay gente que me cuenta las cosas que hacen. Es una obra a pulmón, donde uno tiene las mejores intenciones, pero quizás no sean las correctas. Me parece que está bueno bajar una línea desde arriba. El ejemplo por ahí es el Club Independiente, que tiene un desarrollo de muchos deportes, donde hay una persona que se ocupa, bajo la línea de la Comisión Directiva, de generar este tipo de espacios.</p><p>-El deporte en sí es, para muchos, una pasión. Yo, por ejemplo, juego al golf, y del golf se dice que ‘es como la vida’. Y el que juega al fútbol también te va a decir que el fútbol ‘es como la vida’. ¿Cuáles crees son los valores que a vos te transmitió el fútbol y cuáles hoy te representan y te gustaría que representen también a una sociedad que sigue creciendo, se sigue desarrollando, en pos de un mejor Tandil?</p><p>-El deporte en general que termina siendo profesionalizado te obliga a tener en cuenta las jerarquías y la cantidad de gente que vos tenés por encima para llegar a cumplir tu sueño, que es el de desarrollarte en un juego. En el tenis, en el fútbol, en el hockey, si te toca ser profesional, siempre hay una parte del sistema que es la que maneja el deporte. Entonces, tenés que aprender reglas. A veces están escritas y a veces son propias del sistema, lo que no quiere decir doblegarse ante cosas, pero hay que aceptar reglas para uno conseguir ese objetivo. Eso ya está bueno como valor. Yo tengo que respetar ciertos límites o tengo que respetar ciertas cosas. Después vemos si son buenas o malas, pero aprender a no pasar por encima de todo el mundo me parece que está bueno porque termina siendo una regla social. Hay valores que te los van dando los deportes. Obviamente que un deporte individual es una cosa y un deporte colectivo como el fútbol, es otra. Además aprendés a compartir con pares cosas que son naturales de la vida, porque uno tiene hermanos y al principio respeta a los padres; después tenés que respetar a tus hermanos y después tenés que respetar a tus hijos. El deporte tiene ese lado social, familiar, que tienen todas las cosas. Entonces participar de un deporte, así como de otras disciplinas como la música o la pintura, te enseña y te da valores que al final te llevan a la vida.</p><p>-Volviendo a que sos un futbolista profesional que pasó por equipos argentinos y equipos europeos y a que al fútbol siempre se lo vio como la salida de barrios marginales, algo que se perdió. ¿Crees que en Tandil hay tiempo como para recuperar ese espacio social y recreativo? ¿O hay alguien que pueda accionar en esa línea como para tratar de sacar a los chicos de las drogas, de las malas juntas, de la vagancia? ¿Ves que hay espacio como para eso o ya estamos perdidos en ese sentido?</p><p>-Creo que volver a los potreros es un poco difícil por un montón de situaciones malas. La idea de potrero tenía que ver con un poco más de libertad: agarrar una bicicleta y pedalear tres o cuatro cuadras hasta la plaza en la que estaban jugando tus amigos, los del barrio. Hoy es más difícil ya desde el hecho de que un auto tarda tres segundos en hacer 100 kilómetros por hora. Ya el tema de la bicicleta para un padre es medio complicado. A mí no me gusta mucho por un tema de seguridad: hay mucho más tráfico. Se han mejorado las calles, se han mejorado los autos, es todo más rápido. De hecho, tenemos semáforos por todos lados justamente porque es complicado. Lo que quiero decir es que hay cosas que han cambiado, que no son todas malas, pero es más difícil recuperar eso. Ahora, ¿dónde podemos encontrar un poco de eso? Creo que en los clubes. Por eso también me parece súper importante que desde la visión municipal esté la idea de ayudar a los clubes a crecer. Que no es fácil, no es: ‘che, pongamos todo a disposición del deporte, ayudemos a los clubes’. Digo que es un trabajo para planificar, para pensar y obviamente para desarrollar, teniendo en cuenta que cada vez hay menos lugar para esos espacios, donde los chicos se desarrollaban libremente y uno podía estar tranquilo de que iban a estar cuidados.</p><p>-Ahora nos vamos a poner este casco y te voy a pedir que ahí veas el Tandil del 2050. Te voy a parar en frente a la plaza del centro. ¿Qué ciudad ves?</p><p>-Veo una ciudad cada vez más grande, que mantiene la línea de la estética, de la belleza, que tiene. Veo dificultades como para gestionar todo ese crecimiento, que es un poco lo que nos viene pasando, pero creo que es una ciudad que va a seguir empujando al crecimiento de sus propios ciudadanos y de su propia estructura.</p>González en su paso por Santamarina.<p>-Ahora vamos a ir al frente del predio actual de Santamarina. ¿Qué ves?</p><p>-Veo también dificultad, pero veo la posibilidad de cambiar. Veo poco tiempo pero veo también raíces muy fuertes como para que se seque ese árbol. Veo que Santamarina es una marca en Tandil; es algo importante y deberíamos contribuir para que siga manteniéndose.</p><p>-Por último, vamos a ir frente al actual Estadio Municipal San Martín. ¿Qué ves?</p><p>-Ahí veo que falta de un poco de amor. Yo por ahí pretendo cosas muy difíciles, pero creo que podría mejorarse desde la gestión. No hablo de lo económico ni mucho menos; veo que se pueden hacer más cosas sin tener la noción de si hay recursos o no. Está la posibilidad de mejorar y de llevarlo a que sea un punto de referencia, como tienen otras ciudades, para el deporte; en este caso que el fútbol.</p><p>-Vamos a sacarnos el casco. ¿Te gustó esta ciudad que viste?</p><p>-Sí, me gusta. Yo, como decía al principio, creo que lo mejor que tiene es el camino por delante y veo futuro, veo crecimiento. Creo que nosotros nos estamos llevando un poco por la velocidad con la que vamos creciendo y ahí encontramos los mayores problemas. Pero veo mucho crecimiento en la ciudad, veo gente que apuesta, que quiere vivir acá y veo gente que vive bien acá. Creo que el camino de la ciudad es por ahí, y que va bien direccionado. Esperemos que se siga manteniendo en esa línea.</p><p>-¿Hay algo que te preocupe hoy?</p><p>-La capacidad que podamos tener para ayudar a ese crecimiento, por la velocidad que llevamos. Creo que tenemos capacidad, que hay mucha gente en la ciudad con ese sentimiento de pertenencia, con esas raíces, con esas ganas de invertir, de vivir acá, de crecer acá. Eso es lo que lleva a la ciudad a estar cada vez más grande, pero la dificultad puede ser esto: que el crecimiento nos pase por arriba a nosotros.</p>]]>
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                    <![CDATA[<figure><img src="https://cdnartic.ar/js1_2_yab7QnTaHlxmQlUl-MuMM=/800x0/filters:no_upscale():format(webp):quality(40)/https://cdn.eleco.com.ar/media/2026/08/mariano_gonzalez_2.webp" class="type:primaryImage" /></figure>Campeón olímpico, protagonista de una destacada carrera en el fútbol argentino y europeo y tandilense por elección permanente, Mariano González reflexionó sobre el crecimiento de la ciudad, el rol del deporte como herramienta de formación y los desafíos de planificar un Tandil que no pierda su identidad.]]>
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                                <updated>2026-08-31T11:22:04+00:00</updated>
                <published>2026-08-31T05:00:00+00:00</published>
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            Marcelo Aba convocó a planificar el futuro de Tandil con una mirada colectiva: “Que no sea un debate político, sino un debate de la ciudad que queremos”
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                    <![CDATA[<figure><img src="https://cdnartic.ar/dYoVgjrOCAM9vbeZHSTjd3e60vA=/800x0/filters:no_upscale():format(webp):quality(40)/https://cdn.eleco.com.ar/media/2026/08/marcelo_aba_3.webp" class="type:primaryImage" /></figure><p>En el marco del ciclo de entrevistas Tandil 2050, impulsado por Grupo Rotonda para promover una reflexión colectiva sobre el futuro de la ciudad, el rector de la Universidad Nacional del Centro de la Provincia de Buenos Aires (Unicen), Marcelo Aba, compartió su mirada sobre los desafíos que enfrenta Tandil y las oportunidades que se abren hacia las próximas décadas.</p><p>La entrevista fue realizada por Rodrigo Rotonda, director de Grupo Rotonda, quien destacó que la propuesta busca “visibilizar el trabajo, abrirlo a la comunidad y, sobre todo, construir esa visión compartida que nos permita ser los verdaderos protagonistas de nuestro futuro”.</p><p>Médico veterinario, docente e investigador formado en el exterior, Aba desarrolló buena parte de su trayectoria en la Facultad de Ciencias Veterinarias y luego asumió responsabilidades en la conducción de la Unicen hasta llegar al Rectorado.</p><p>En su recorrido, atravesó períodos de pandemia, inflación y dificultades para el financiamiento universitario, aunque reivindicó como uno de sus principales logros haber conseguido sostener el funcionamiento de la institución en tiempos de crisis.</p><p>Con la Universidad como uno de los ejes de la conversación, Aba también reflexionó sobre las transformaciones que impone la tecnología, el vínculo con las nuevas generaciones y el rol que deben conservar los espacios de encuentro. Y al proyectar el Tandil de 2050, imaginó una ciudad pujante, con una matriz productiva diversificada, universitaria y del conocimiento, que preserve su identidad y su entorno natural.</p>Marcelo Aba, rector de la Unicen.<p>Para Aba, alcanzar ese horizonte dependerá de una condición central: que los tandilenses puedan ponerse de acuerdo y planificar colectivamente el futuro de la ciudad.</p><p>-¿Quién es Marcelo Aba?</p><p>-Un tandilense nacido y criado que estudió Medicina Veterinaria. Ingresé como docente en la Universidad, me formé en el exterior, pero volví a nuestra ciudad e inicié una carrera como investigador, carrera que siguió hasta que ingresé en la conducción del Rectorado como vicerrector. Allí ya empecé a tener menos participación tanto en docencia como en investigación, y más en lo que es la conducción de la Universidad, donde hoy tengo el orgullo y el honor de ser el rector.</p><p>-¿Por qué te formaste el exterior?</p><p>-Yo trabajaba en mediciones hormonales. Medicina veterinaria no era una disciplina que estuviera desarrollada en el país. En muchos casos no son compatibles los sistemas de medición entre un medio de origen humano y uno animal. Y surgió una posibilidad, a través de la Agencia Internacional de Energía Atómica, de ir a Suecia. Así que fui, hice una Maestría y luego me invitaron a terminar de hacer el PHD -lo que sería el equivalente al Doctorado- en lo que yo quería hacer, que era Endocrinología Clínica, que es toda la parte de dosajes hormonales, tanto de la reproducción como de otros sistemas.</p><p>-Y volviste a Tandil.</p><p>-Volví a Tandil ya a poner en funcionamiento el laboratorio. Tuve acompañamiento desde el exterior para los primeros proyectos y luego siempre trabajé con un sistema científico que, en ese momento, acompañaba.</p><p>-¿Te puedo preguntar el motivo del regreso a Tandil?</p><p>-Fue una decisión familiar: yo había llevado a la familia con tres chicos, estábamos viviendo en Suecia. Llegaba el momento de analizar si era una opción seguir viviendo en Suecia o volvernos. Tampoco era que teníamos algo concreto, pero era una opción poder seguir. Los chicos estaban ya en una edad en la que había que definir dónde se iban a criar, porque fueron chiquitos, pero ya estaban siendo un poquito más grandes. Y, si bien estábamos muy bien -la verdad que no tengo absolutamente nada que decir de lo que vivimos en el extranjero- la decisión fue regresar para continuar la crianza y el armado de la familia en nuestra ciudad de origen. Desde entonces estamos acá.</p><p>-Sos un tandilense que vivió la experiencia del extranjero y así todo eligió volver a Tandil. Eso habla bien de vos.</p><p>-Hoy, casualmente, lo hablábamos con alguien que nos está dando en comodato una casa en la ciudad de Azul, algo que como Universidad nos llena de orgullo. Hablábamos de lo importante que es tener una experiencia fuera del país para aprender a valorar lo que tenemos. Hay cosas que hay que reconocer, que afuera se hacen mejor y es bueno tratar de copiarlas, de aprenderlas, de adquirirlas. Pero hay muchas cosas acá que son muy buenas y que, cuando uno está fuera, las extraña y piensa que sería bueno tenerlas otra vez.</p><p>-Hoy rector, y haciendo una recapitulación muy rápida de toda tu carrera, si tenés que elegir qué fue lo más importante que construiste a lo largo de toda tu trayectoria. ¿Qué crees que es?</p><p>-Dependería un poco del ámbito; tal vez a nivel profesional, fue haber logrado armar un grupo, un laboratorio, una estructura que dio sus resultados, que formó gente, que doctoró gente y que hoy sigue funcionando. Pero tal vez más desde el lado del Rectorado, haber transitado –y seguimos transitando- épocas muy difíciles sin haber tenido grandes tropiezos. Yo me hice cargo del Rectorado al inicio de la pandemia, luego vino una época con una inflación bastante descontrolada y luego vino una etapa en la que las políticas no apoyaron fuertemente a la Universidad. Y pese a esto hemos logrado sostener la Universidad. Creo que allí hay un mérito que es difícil de medir porque es más fácil cuando uno hace obras. Así y todo, hemos logrado hacer obras: hemos inaugurado hace muy poquitos días un gimnasio en Olavarría y estamos invirtiendo mucho en mantenimiento. Creo que ahí hay un mérito importante, en lograr que la Universidad siga funcionando a pesar de las adversidades.</p><p>-¿Y qué hay de Marcelo en la Universidad hoy? En el sentido de ¿qué queda de la Universidad sin Marcelo?</p><p>-Una forma de trabajo, entiendo. Cada uno va dejando su impronta. Eso no quiere decir que quienes lo sigan a uno la tengan que adoptar, pero sí creo que una impronta de búsqueda de consensos, de un trabajo coordinado donde todo el mundo es escuchado, donde se trata de compartir entre todos tratando siempre de acompañar todas las iniciativas. Me parece que allí hay algo que a lo que le di las primeras formas cuando fui decano en la Facultad y luego lo traje a la Universidad. Eso de no tener diferencias o tener preferencias, siempre tratar de buscar lo mejor para la institución. Creo que eso es una forma de conducir. Hay muchas maneras de hacerlo; esa es una y creo que, si algo puedo decir que dejo, es haber conducido una Universidad sin ningún tipo de desviaciones voluntarias.</p><p>-¿Hay algo que te hubiese gustado impulsar o hacer y que por distintos motivos no pudiste hacer?</p><p>-Sí, tal vez volviendo a la parte de la Universidad, hoy no estamos teniendo el crecimiento que la Universidad quisiera tener. No estamos pudiendo lanzar nuevas carreras que sabemos que se necesitan, que sabemos que hacen falta. Lo mismo tal vez con la parte de la infraestructura: ya llevando unos cuantos años en el Rectorado y todavía con tres por delante en este mandato, creo que estamos con mucha dificultad para crecer. Así como planteaba el mérito de lograr seguir funcionando en situaciones adversas, creo también que es muy difícil crecer y la verdad es que la Universidad siempre pretende ir a más, siempre busca más. Hoy eso nos cuesta mucho. Lo hacemos con el esfuerzo de la gente, con el acompañamiento de la gente, pero hoy, por ejemplo, plantearse crear una Facultad nueva es un desafío que la universidad no puede darse.</p>Marcelo Aba, rector de la Unicen, en Tandil Despierta.<p>-¿Cómo ves a la juventud?</p><p>-La veo con cierta preocupación, probablemente sea natural en quien ha dejado la juventud. Tengo siete nietos, por lo tanto además de que convivo con juventud, los tengo a nivel familiar. Y tal vez no es tanto la preocupación en la juventud, sino en la sociedad en la que esa juventud está inserta, pensar cómo nos hemos ido corriendo hacia el individualismo. Tal vez las redes contribuyan más a que cada uno esté mirándose a sí mismo y no tanto en la búsqueda de lo social. Por eso valoro tanto espacios, como puede ser la Universidad, un club, una biblioteca, espacios donde se den interacciones humanas, donde no todo sea tecnología. Hoy hay mucho de poner a la inteligencia artificial como la verdad. En esas cosas planteo la preocupación, como al mismo tiempo puedo decir que hay una juventud maravillosa que trabaja, que estudia, que va para adelante, que no tiene ningún tipo de inconveniente. Pero uno observa cuestiones que tienen que ver con la salud mental que van incrementándose. Lo vemos en la Universidad y lo vemos en la sociedad. Cada día tenemos más casos de los que no quisiéramos tener. Esa cuestión más individual, el pensar que la solución la tengo que encontrar por mí mismo cuando tal vez venimos de una sociedad en la que era más común tratar de tirar entre varios, buscar esa solución colectiva. Tal vez esa sea la mayor preocupación pero –insisto- sin dejar de reconocer que hay una juventud hermosa que trabaja, que estudia, que va para adelante.</p><p>-Con todo esto que dijiste, ¿crees que el rol de la Universidad debe mutar o debe mantenerse tal como está?</p><p>-Creo que el rol de la Universidad sigue siendo fundamental y debería ser el del encuentro, el de formar ciudadanía, el de formar cultura; incluso la vida política -no partidaria-, adentrarse en lo que significa ser parte de un cogobierno, tener la posibilidad de levantar la mano por sí o por no. Me parece que ese rol de la Universidad es y seguirá siendo fundamental. La Universidad va a tener que seguir adaptándose a la nueva sociedad que va apareciendo porque nuestros profesionales también necesitan tener una formación que los haga competitivos en el mercado laboral. Entonces tenemos que pensar un profesional que incorpore las nuevas tecnologías, que sepa adaptarse a las nuevas necesidades, pero que al mismo tiempo conserve cuestiones como la capacidad crítica, la capacidad de deducción, la formación continua. Hoy ya no se piensa en un profesional para toda la vida. Hoy pasó a ser mucho menos, son poquitos años y ya ese profesional empieza a necesitar volver a reforzar su formación. Estamos frente a una tecnología que en principio es una herramienta muy potente, pero con la que hay que saber comunicarse. No sirve de nada si uno se ha acostumbrado a escribir y a hablar con monosílabos y simbolitos y se tiene que comunicar con un sistema al cual hay que explicarle lo que uno quiere que haga. Creo que a las habilidades de la comunicación que comúnmente se conocen como blandas -la escucha, el liderazgo de grupos- las vamos a seguir precisando; incluso a algunas las vamos a tener que reubicar dentro de la Universidad porque también en algún momento la Universidad mutó o viró hacia una formación más profesionalista. Se daba por sentado que esas cuestiones estaban ya incorporadas y hoy nos damos cuenta con las nuevas tandas, los nuevos grupos de alumnos, que no están tan claramente formadas, así que también tendremos que trabajar allí. Creo que la Universidad, al igual que la sociedad, tiene que adaptarse. No pienso en algo absolutamente diferente. Creo que las carreras largas van a seguir existiendo: cuando uno piensa en un médico, en un veterinario, son carreras que van a seguir requiriendo tiempo. Pero hoy está claro que la juventud demanda también, cuando no son esas carreras, formaciones cortas con una salida laboral más rápida. Y en eso nosotros, a través de diplomaturas y tecnicaturas, vamos tratando de poner en nuestra oferta opciones que no representen para un joven que tiene otras urgencias tener que estar cinco o seis años, quizás siete u ocho, para recibirse. Eso es tal vez hoy mucho tiempo para muchos. Los trayectos, la certificación de trayectos es también un camino que estamos tratando de transitar. Es decir, cuando alguien pasa por la Universidad y está dos o tres años y deja, no es la misma persona que hace tres años atrás. Eso queremos certificarlo también. Esas son adaptaciones que vamos camino a incorporar.</p>Aba durante una actividad oficial.<p>-Viendo a Tandil como un todo, ¿qué crees que le falta en el ámbito educativo?</p><p>-Tandil tiene un sistema educativo que responde a las necesidades. &nbsp;Seguramente falte mayor inclusión, mayores oportunidades; tal vez en un desafío a varios años, lograr ofertas más parejas, que no tengamos desniveles entre una oferta privada o de algún colegio en particular y otro; tratar de lograr que, sea donde sea, esa educación sea equivalente, sea similar. Allí tal vez haya una asignatura pendiente que tiene que ver con lo que viene, con cómo se afronta el futuro, pero creo que en general Tandil está con buena capacidad de formación. Tenemos que revisar si tenemos deserción, si tenemos chicos que no llegan a terminar la Secundaria, si tenemos chicos que no llegan a la Universidad queriendo llegar. Todo eso forma parte de una inclusión social que es un pendiente del país.</p><p>-Ahora te vas a poner el casco y vas a ver ahí a la ciudad del 2050. ¿Qué ve Marcelo parado hoy en el Rectorado?</p><p>-Tal vez veo lo que deseo: Veo una ciudad que es pujante, que es atractiva para quienes nos visitan. Por supuesto que nosotros la queremos y la defendemos, es una ciudad con oportunidades. Aún en épocas difíciles, sigue siendo una ciudad de oportunidades. Claro que tiene esos desafíos que afrontar, pero yo sigo pensando en una ciudad con una matriz productiva diversificada, lo cual es un reaseguro muy importante para cualquier ciudad que quiera crecer, más una ciudad intermedia, una ciudad universitaria. Hoy ya no solo es una ciudad universitaria, sino ciudad del conocimiento. Eso es un valor enorme para una ciudad con buena calidad de vida, por supuesto que no abarcando al 100 por ciento, pero es una ciudad que tiene buena calidad de vida. La miro hacia delante y espero que tengamos esa ciudad: que se identifica con la naturaleza, que se identifica con su serranía, que la cuidemos y que nos permita seguir siendo lo que somos hoy pero todavía más grande.</p><p>-Ahora nos vamos al Campus. ¿Qué hay ahora ahí?</p><p>-Hoy hay una Universidad muy pujante. Quizá los que la habitamos y quienes vivimos en las ciudades donde está tal vez no tengamos la total noción de lo que la Unicen representa el sistema universitario. Cuando uno por trabajo menciona que viene de la Unicen, se escucha ‘Ah, de la Unicen’. No solo por lo lindo que es nuestro Campus -lo mismo que los otros Campus-, no solo por lo edilicio, no solo porque allí se hace mucha ciencia, porque hay una docencia que es de primer nivel, sino porque allí vamos formando a las nuevas generaciones. Tendremos que ir haciendo adecuaciones, pero estamos seguros de que nuestros profesionales son los que ya están conduciendo los destinos de nuestra ciudad, nuestra región y tenemos el desafío de ser los que formemos a los que lo van a seguir haciendo.</p><p>-Ahora nos vamos para el Centro Cultural Universitario. Te parás enfrente y estás en el 2050. ¿Qué hay?</p><p>-Más cultura, más deporte. Hoy son cuestiones que estamos trabajando, de las cuales estamos orgullosos, pero que tenemos que profundizar, tenemos que ir por más ofertas en ese sentido. Soy un defensor muy férreo de todo lo que tenga que ver con la salud, el bienestar, el deporte. En eso los clubes juegan un rol fundamental y creo que nosotros como Universidad también tenemos que entrar en eso. Lo estamos haciendo. Tenemos muchísimas disciplinas que se desarrollan en nuestra institución y en el Centro Cultural. Allí tenemos que seguir trabajando para lograr mayor inclusión. Hay un cambio de paradigma en la definición de ir a la Universidad. En mi época, años atrás, ir a la Universidad era ser estudiante de una carrera. Hoy ir a la Universidad tiene muchos formatos, tiene adultos mayores, tiene oficios en la Uni Barrial, tiene deportes, tiene cultura, tiene muchas otras formas donde la ciudadanía se siente parte de la Universidad aunque no esté estudiando una carrera determinada. Creo que eso es algo que tenemos que potenciar muy fuertemente porque hoy sabemos que la ciudad siente que la Unicen le pertenece, que es su Universidad y nosotros queremos devolver eso y potenciarlo a futuro.</p><p>-Te invito a que te saques el casco. ¿Ves posible ese Tandil según como se está gestionando hoy?</p><p>-Creo que depende de nosotros. Y cuando digo nosotros hablo de todos, no de la Universidad, ni de la clase política, ni de un gobierno. Hay muchas definiciones que deberíamos tomar. Así como uno a veces piensa que hay decisiones que en la familia tenemos que tomar entre todos porque cambiar el auto implica no ir de vacaciones, creo que Tandil tiene un presente muy importante y tiene un futuro muy importante, pero nos tenemos que poner de acuerdo, planificarlo y darle el formato que entre todos decidamos. Hoy la ciudad ha crecido muchísimo, ha tenido un crecimiento de tipo expansivo. Cuando yo era chico, cruzar la ruta era una aventura, era irse lejos. Y hoy tengo a la mitad de mi familia viviendo del otro lado de la ruta. Ya la ciudad está totalmente ampliada. Tenemos que trabajar para preservar la identidad de la ciudad, pero nos tenemos que poner de acuerdo entre todos. Tenemos que definir. Si uno busca protección del ambiente, cuidar las sierras, claramente entre otro tipo de actividades eso va a tener algún impacto negativo. Eso tendríamos que discutirlo. No debería ser una decisión de un gobierno, sea el que fuere, sino algo que los tandilenses nos demos como debate a través del entramado social que mencionaba: los clubes, las cámaras, las ONGs; hay cantidad de estructuras que nos permitirían dar ese debate donde también esté incluida la política, pero que no sea un debate político, sino un debate de la ciudad que queremos. Y yo creo que es posible, tenemos que ponernos de acuerdo y eso implica planificar a largo plazo. Nosotros hemos tenido alguna experiencia: Hace unos años, hicimos un plan de desarrollo institucional y sí, tuvo sus bemoles al momento de construirlo, pero una vez que está construido, después las decisiones cotidianas se van tomando de manera mucho más fácil porque es cuestión de encuadrarse en lo que ya se definió. Si no, corre el riesgo de ir aleatoriamente, unos días para un lado, otros para el otro. Creo que es un gran desafío el tener una planificación que estuviera acordada por la ciudad misma. Si se lograra, creo que podemos tener el Tandil que todos queremos, el Tandil que mantiene su identidad, pero que además sigue creciendo, sigue produciendo, sigue generando calidad de vida como para que todos los tandilenses y quienes quieran venir a vivir a nuestra ciudad encuentren lo que a nosotros nos gustaría que represente Tandil dentro de 25 ó 30 años.</p><p>-Para terminar, ¿qué sería de Tandil sin Marcelo Aba?</p><p>-Difícil la pregunta. Seguramente no se notaría mucho, pero creo que uno ha dejado su huella, sobre todo en lo que ha hecho, en lo que ha representado -en mi caso- para una institución, primero la Facultad de Veterinaria, después la Universidad. Seguramente sin mi presencia sería distinta, quizá mejor, pero distinta; no tendría eh algunas de las cuestiones que se hicieron mientras estuve al frente, &nbsp;hablo tanto de la Facultad como de la Universidad. Y creo que no hubiera estado una persona con mucha honestidad que ha dejado su vida por la Universidad y que ha recibido muchísimo de la Universidad: He conocido el mundo, crié a mi familia. No digo que dejé demasiado; sí me he dedicado de lleno a trabajar por la Universidad, a darle todo lo que esté a mi alcance. Sin mí, esa persona no hubiera estado y la Universidad sería seguramente un poquitito distinta.</p><p>&nbsp;</p>]]>
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                    <![CDATA[<figure><img src="https://cdnartic.ar/dYoVgjrOCAM9vbeZHSTjd3e60vA=/800x0/filters:no_upscale():format(webp):quality(40)/https://cdn.eleco.com.ar/media/2026/08/marcelo_aba_3.webp" class="type:primaryImage" /></figure>El rector de la Unicen planteó los desafíos que afrontan la Universidad, la educación y la ciudad. Además destacó la necesidad de alcanzar acuerdos para definir el Tandil de las próximas décadas.]]>
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                                                <category term="tandil-2050" label="Tandil 2050" />
                                <updated>2026-08-24T14:06:52+00:00</updated>
                <published>2026-08-24T05:00:00+00:00</published>
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            Diagnóstico, datos y la &quot;suspensión&quot; urbana: la inteligencia territorial que exige Tandil
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                <![CDATA[Rodrigo Ariel Rotonda]]>
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                    <![CDATA[<figure><img src="https://cdnartic.ar/AZhDLtG_Vji3eKOlYHxywRd8rBI=/800x0/filters:no_upscale():format(webp):quality(40)/https://cdn.eleco.com.ar/media/2026/08/rotonda_ruta_226_y_espora_actis.webp" class="type:primaryImage" /></figure><p>"Pensar en grande" exige, antes que nada, dejar de adivinar.</p><p>Cualquier plan estratégico serio se reduce a tres pasos básicos: definir un norte (ambicioso, en lo posible), hacer un diagnóstico preciso de dónde estamos parados y trazar la hoja de ruta que reduzca esa brecha.</p><p>A priori, parece algo simple. Pero soy un convencido de que todos terminamos cayendo seguido en la trampa de tomar decisiones basadas en sensaciones, impresiones o simples deseos de ocasión. Hasta a veces, erróneamente lo llamamos “intuición” para nuestra complacencia.</p><p>En columnas anteriores venimos armando este símil rompecabezas. Hablamos de no mirar la ciudad por el espejo retrovisor ni ceder ante el "yo llegué primero"; debatimos el rediseño del centro a partir del Paseo del Banco; nos preguntamos si la escala de Tandil encaja dentro de sus propios límites; entendimos que no necesitamos solo un Centro de Convenciones aislado sino una estrategia integral; planteamos la urgencia de abandonar la lógica transaccional del "chorro de agua" para migrar hacia un modelo de suscripción basado en el goteo constante, el valor real y el nivel de servicio prestado en todos los sentidos; y remarcamos que el desarrollo real exige un acuerdo tripartito firme entre Estado, privados y tercer sector.&nbsp;</p><p>Pero como sostuve al plantear que "el caballo más rápido no siempre es el que gana", de nada sirve acelerar si no sabemos qué suelo estamos pisando.</p><p>Hace unos años, en una charla en la Cámara Empresaria, Rubén Daray, ex piloto automovilístico y ex conductor de “A Todo Motor”, hizo una pregunta al público que sonaba obvia, pero cuya respuesta casi nadie conocía: ¿Cuál es la función de la suspensión de un vehículo? Algunos arriesgaron respuestas sobre el confort o la altura, pero la respuesta técnica es lisa y llanamente una: mantener las ruedas en contacto permanente con el suelo (y esto lo agrego porque es relevante, reconociendo que lo busqué: “…disipando la energía de los golpes, garantizando la tracción en las curvas y asegurando que la carrocería no se destruya contra el asfalto”).</p><p>Esa metáfora es perfecta para entender la ciudad. Tandil necesita ser esa suspensión urbana.</p><p>La “carrocería” es nuestra estructura física y económica: los comercios, las universidades, los inversores, el turismo, la gestión pública, entre otros. El “suelo” es la realidad cotidiana, el terreno donde pisamos todos los días. Y la "suspensión" son los datos, la logística y la planificación inteligente que evitan que el vehículo vuele por los aires. Es la red invisible que mantiene en contacto constante y fluido al vecino con el vecino, al residente con el turista, al comerciante con el consumidor y al empresario con el gobernante.</p><p>Pero ojo. Sin querer —o sin darnos cuenta—, es muy probable que Tandil hoy cuente con la suspensión de un auto de carreras: extremadamente rígida y configurada para acelerar a fondo en el corto plazo.&nbsp;</p><p>Un auto de carreras va rápido únicamente sobre una pista perfecta, pero tiene un costo oculto enorme: consume su combustible de forma voraz, desgasta sus componentes a velocidad récord, transmite cada imperfección del camino como un golpe seco al chasis y exige un mantenimiento constante e insostenible. En nuestra ciudad pasa exactamente lo mismo.&nbsp;</p><p>Es cierto que para algunos este diagnóstico puede sonar como un escenario lejano o condicional —sobre todo si no sufren la falta de servicios, la conectividad deficiente o el pozo en la puerta de su casa—, pero debemos ser plenamente conscientes de que esa fricción es una realidad tangible que ya afecta a cientos de vecinos en distintos barrios (al igual que los afecta en otras ciudades de la región, desde ya).</p><p>Cuanto más rígida es esa suspensión, mayor es la tensión y la vibración que absorbe el chasis. Y esa rigidez no es otra cosa que la fragmentación social que hoy atraviesa a Tandil: cuando la estructura no cede, cuando prioriza la velocidad de unos pocos por sobre la resistencia de todos y no absorbe los impactos de manera flexible y equitativa, la fricción se vuelve insostenible.</p><p>Por eso, la gestión urbana no puede pensarse como una carrera de sprint. Para perdurar en el tiempo, Tandil no necesita aceleraciones explosivas, sino buscar confort de marcha, estabilidad, eficiencia y desarrollo de largo plazo.</p>Diagnóstico real: crecimiento no es desarrollo (y el rol de la plusvalía)<p>Para aflojar esa rigidez y lograr tracción real, el primer paso no es discutir proyectos aislados, sino diagnosticar con rigor técnico sobre qué estamos parados. Y acá debemos marcar una diferencia conceptual clave: crecimiento no es lo mismo que desarrollo.</p><p>En los últimos años, Tandil ha experimentado un crecimiento innegable en cantidad de habitantes, edificación y consumo.&nbsp;</p><p>Sin embargo, como bien plantea el arquitecto Pablo Bonavetti, ese crecimiento no se tradujo en un verdadero desarrollo urbano en infraestructura. El crecimiento es acumulativo y muchas veces desigual, pero el desarrollo es integral, genera valor estructural y es, por definición, para todos.</p><p>Acá es donde entra la verdadera responsabilidad del Estado: es su rol directo generar plusvalía para que el sector privado financie e invierta en infraestructura en conjunto con el sector público.&nbsp;</p><p>Como he planteado en columnas anteriores —al hablar de los límites de edificación sobre la cota 220 o la necesidad de normativas claras para preservar e intervenir fachadas patrimoniales—, cuando el Estado regula, da previsibilidad y crea valor normativo, el desarrollo privado se convierte en la palanca de la obra pública.</p><p>No es una carga, es un círculo virtuoso: si la comunidad crea las condiciones para que un terreno o corredor valga más, el privado que se beneficia debe cofinanciar el agua, la cloaca, el asfalto o la conectividad del resto de la ciudad.</p><p>&nbsp;</p>Diseñar el diagnóstico desde los pilares de Tandil 2050<p>Para diagnosticar bien hay que elevar la vara.&nbsp;</p><p>Es que justamente el diagnóstico no debería hacerse mirando solo el presente, sino midiendo la brecha contra objetivos verdaderamente ambiciosos y disruptivos. Si no apuntás alto, cualquier indicador mediocre te parece un triunfo.</p><p>Los drivers estructurales (e iniciales) del proyecto Tandil 2050 están claros: Salud, Educación, Accesibilidad e Inclusión, Conectividad y Transporte, e Infraestructura y Medioambiente. Si tomamos las mejores referencias del mundo como benchmark, estos son algunos de los objetivos de máxima a los que podemos aspirar en cada área:</p>Salud: Transformar de raíz el modelo sanitario para pasar de una lógica meramente reactiva (que espera a la enfermedad) a un sistema preventivo, longevo y segmentado por franjas etarias. Debemos asumir una afirmación incontrastable: vamos a vivir 100 años y las necesidades vitales, médicas y sociales a los 50, 60, 70, 80, 90 y 100 años no son las mismas. No se puede tratar a la adultez como un bloque homogéneo. También podemos posicionar a Tandil como la ciudad con la menor tasa de mortalidad y malnutrición infantil de la Argentina, combinando trazabilidad nutricional preventiva y telemedicina desde la primera infancia, al tiempo que estructuramos una red de salud por etapas que garantice autonomía, medicina predictiva y acompañamiento adaptado a cada década de la vida.Educación: Convertir a Tandil en el polo de retención y radicación de talento STEM (ciencia, tecnología, ingeniería y matemática) más importante del interior, con programas de formación garantizada desde el secundario articulados con el ecosistema de la UNICEN, el sector privado y el Cluster Tecnológico.Accesibilidad e inclusión: Lograr la accesibilidad física y digital universal al 100% en el espacio urbano y edificios públicos, eliminando de raíz las barreras para adultos mayores y personas con movilidad reducida.Conectividad y transporte: Cobertura total de servicios básicos esenciales (agua potable, cloacas y gas) junto con una red multimodal de transporte colectivo e integrado que reduzca los tiempos de traslado de los barrios periféricos al centro a menos de 20 minutos. Esto exige repensar de raíz la lógica de los recorridos: hacer que el transporte público masivo acceda de forma eficiente hasta las periferias del casco central, liberando al microcentro de la saturación vehicular para promover una ciudad donde caminar sea la prioridad y donde se generen arterias de bicisendas e infraestructura para la micromovilidad en espacios urbanos que hoy parecen impensados.Medioambiente: Alcanzar la neutralidad de carbono y el 100% de tratamiento y valorización energética de residuos urbanos, protegiendo de forma innegociable nuestro cordón serrano. Para lograrlo, la sostenibilidad debe dejar de ser opcional: exigiremos a cada desarrollo privado una cuota explícita de responsabilidad ambiental. Esto significa que la aprobación de nuevos indicadores urbanísticos estará condicionada a tres requisitos concretos: la incorporación de arquitectura bioclimática adaptada a nuestro entorno natural, la gestión y tratamiento de residuos en origen, y la inversión obligatoria en energías renovables que aporten potencia a la red colectiva.<p>Son simplemente ideas (potenciadas con la tecnología, desde ya) de objetivos concretos, a los cuales hay que sumar muchísimos más y en los que los expertos en la materia podrán aportar.&nbsp;</p><p>Sucede que al poner metas de este calibre como norte, el diagnóstico deja de ser una lista de quejas y ayuda a construir una métrica exacta de todo lo que nos falta edificar.</p><p>&nbsp;</p>De las reglas claras a la reciprocidad territorial<p>Esta mirada se conecta de forma directa con la batalla por la movilidad inteligente y la densidad para evitar que la ciudad siga fragmentándose. Como me mencionaba hace poco un conocido candidato a intendente de la ciudad, no podemos permitir que el crecimiento divida a Tandil en "dos ciudades distintas".</p><p>Para evitar esa fractura, debemos dejar atrás el egoísmo y los negociados cortoplacistas donde cada uno lleva agua únicamente para su propio molino. Cuando se intervienen y dotan de nuevos indicadores urbanísticos a corredores estratégicos —como ha sucedido con Avellaneda o Brasil—, la reciprocidad hacia la ciudad debe ser transparente.&nbsp;</p><p>Se trata de aplicar mecanismos de captación de plusvalía e instrumentos de financiamiento compartido: si el municipio incrementa la capacidad constructiva de un sector, una porción delimitada de esa valorización vuelve automáticamente en forma de un fondo fiduciario transparente para infraestructura en los barrios que quedaron más postergados.</p><p>&nbsp;</p>Tablero de control: tres propuestas concretas para gestionar con datos<p>Para que esto no quede en una expresión de deseos sin sentido, llevar la inteligencia territorial y demográfica a la práctica requiere tres herramientas de ejecución inmediata:</p>Plataforma abierta de datos urbanos: Un tablero de control público que consolide en tiempo real los datos de flujo vehicular, matriz de consumo, ocupación y servicios. Si el comerciante, el desarrollador y el funcionario ven la misma información, la toma de decisiones deja de ser intuitiva.Red de semaforización adaptativa y sensores de servicios: Implementar tecnología IoT (Internet de las Cosas) en los principales corredores y en la recolección de residuos. Ajustar los tiempos de semáforos por volumen real de tráfico, incorporar cámaras con inteligencia artificial para detectar y prevenir delitos, y optimizar rutas de recolección según el llenado de contenedores (y tiempo) podrá reducir el gasto operativo municipal enormemente.Observatorio demográfico y de longevidad 2050: Monitorear con lujo de detalle la curva poblacional sabiendo que la proyección de vivir un siglo no es una fantasía sino una tendencia real. Hacia el 2050, 1 de cada 4 personas en Latinoamérica tendrá más de 60 años, y en Tandil la atracción por nuestra calidad de vida potenciará ese fenómeno. Este observatorio debe abandonar las categorías rígidas para entender que las necesidades urbanas, médicas, de esparcimiento y de vivienda a los 50 años (etapa productiva), a los 70 (autonomía activa) o a los 90 años (cuidados adaptados) requieren respuestas radicalmente distintas. Necesitamos anticipar ese cambio estructural del sistema de salud y de la trama urbana a la par de la constante migración joven atraída por la UNICEN (u otras universidades, llegado el momento), antes de que la revolución demográfica nos desborde.<p>&nbsp;</p>Pasar de la idea a la acción<p>¿Quién financia este salto de calidad? El sector privado y el sector público, con la anuencia e integración activa del Tercer Sector. Si hay transparencia, métricas claras y ejecución limpia, la inversión vuelve. Siempre.</p><p>Es hora de cortar con el “esto ya se intentó y no funcionó”. Lo que no funcionó pertenecía a otra prehistoria tecnológica, a otro contexto y a otros actores, por sobre todas las cosas.&nbsp;</p><p>Y vale aclararlo con total honestidad: la intención de impulsarlo no busca encasillar a "Tandil 2050" como el proyecto personal de Rodrigo Rotonda, sino consolidar un espacio abierto para sumar a cada persona e institución que quiera ponerse la camiseta y empujar el carro hacia adelante. Quienes prefieran quedarse al margen o dudar de la necesidad de planificar, tienen todo el derecho de ver el proceso desde afuera, ya que la invitación es siempre a construir, sumar y traccionar en la misma dirección.</p><p>Y para terminar, una última reflexión. Si la planificación, los datos y la logística son esa suspensión que mantiene pegada a nuestra comunidad al camino para que no se destruya: ¿cuál es hoy la carrocería, qué tan rígida sentís esa suspensión y qué suelo querés que pisemos en el 2050?</p><p>Te invito a sumarte a este debate y aportar tus propuestas en www.tandil2050.com.</p><p>Hasta la próxima columna.</p>]]>
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                    <![CDATA[<figure><img src="https://cdnartic.ar/AZhDLtG_Vji3eKOlYHxywRd8rBI=/800x0/filters:no_upscale():format(webp):quality(40)/https://cdn.eleco.com.ar/media/2026/08/rotonda_ruta_226_y_espora_actis.webp" class="type:primaryImage" /></figure>¿Es Tandil un auto de carreras corriendo sobre un terreno lleno de imperfecciones? Entre la ilusión del crecimiento y la necesidad de un desarrollo real, la clave está en pasar de la "intuición" a la inteligencia territorial: usar la planificación urbana, los datos abiertos y la visión de una salud adaptada a los 100 años de vida como la suspensión necesaria para no dividir a la ciudad en dos.]]>
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                                                <category term="tandil-2050" label="Tandil 2050" />
                                <updated>2026-08-21T20:19:27+00:00</updated>
                <published>2026-08-21T15:42:12+00:00</published>
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            Cintia Scoles llamó a Tandil a animarse a jugar “otro juego” para construir la ciudad de 2050
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                <![CDATA[El Eco de Tandil]]>
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                    <![CDATA[<figure><img src="https://cdnartic.ar/5nu5nk3I3sy337FkUlT0vJYcbTU=/800x0/filters:no_upscale():format(webp):quality(40)/https://cdn.eleco.com.ar/media/2026/08/scoles.webp" class="type:primaryImage" /></figure><p>“Pensar el futuro de la ciudad donde nacimos, crecimos o simplemente elegimos vivir no es una tarea para hacer en solitario”, planteó Rodrigo Rotonda al presentar una nueva conversación de Tandil 2050, el proyecto que impulsa Grupo Rotonda para compartir con la sociedad la discusión sobre la ciudad que viene.</p><p>“Lo hacemos para visibilizar el trabajo, abrirlo a la comunidad y, sobre todo, construir esa visión compartida que nos permita ser los verdaderos protagonistas de nuestro futuro”, agregó.</p><p>En esta oportunidad, la invitada fue Cintia Scoles, una tandilense por elección que llegó a la ciudad a los 18 años para estudiar en la Universidad Nacional del Centro (Unicen).</p><p>Licenciada en Administración egresada de la Facultad de Ciencias Económicas, construyó su recorrido entre los ámbitos público y privado. Entre 2020 y 2022 fue directora de Industria, Comercio y Fomento de Negocios del Municipio y actualmente se desempeña como referente de G&amp;L Group y presidenta del Cluster Tecnológico de Tandil para el período 2026-2028.</p><p>Desde ese recorrido, Scoles reivindicó el trabajo conjunto como una de las fortalezas que no debería perder Tandil.&nbsp;</p><p>La experiencia de la creación del barrio Graduados, que impulsó junto a otros estudiantes y profesionales, aparece en su trayectoria de vida como una muestra concreta de esa capacidad de organizarse para transformar una necesidad en una solución.</p>Cintia Scoles tiene un amplio recorrido en el sector público y privado y hoy preside el Cluster Tecnológico Tandil.<p>Al imaginar el Tandil de 2050, proyectó una ciudad con mayor sustentabilidad, industrias que hayan incorporado tecnología y nuevos procesos y una comunidad que siga siendo protagonista.</p><p>Pero, sobre todo, advirtió que el desafío es asumir que las reglas cambiaron y animarse a pensar distinto. “No me gustaría que nos quedemos en ese lindo Tandil de recuerdo, sino que vayamos a jugar otro juego”, sostuvo.</p><p>-Para quienes no te conocen en profundidad, contanos quién sos, cómo fue tu recorrido desde tus inicios en la gestión de público-privada hasta hoy, pasando por todo tu crecimiento profesional. ¿Qué considerás que fue lo más importante que construiste a lo largo de tu carrera profesional?</p><p>-Me considero una mujer muy valiente y muy perseverante. Cuando llegué a Tandil –cumplí aquí los 18 años- me enamoré de esta ciudad porque es una ciudad muy dinámica y con mucho empuje, que tiene mucho potencial económico, productivo, industrial. Acá conviven el agro, la industria, el real estate, la tecnología, pero la ciudad tiene también la otra cara de la moneda: la calidad de vida. Acá hay educación, está ese amigo que te encontrás en la puerta del colegio o en el club. Así que esa sinergia que se produce, esa dinámica y ese potencial es lo que me enamoraron de esta ciudad y hoy me siento una tandilense más.</p><p>-En todo ese recorrido, ¿qué sentís que le aportaste a la ciudad y qué no te gustaría que se pierda? Pensando en las nuevas generaciones…</p><p>-Creo que le aporto y que soy parte de trabajos en conjunto del pensar, debatir y accionar. Creo que me sumo a esas discusiones, a esos hechos concretos, a esos objetivos desde el lugar que me ha tocado. Me formé en la Universidad Nacional del Centro, soy licenciada en Administración y me han tocado distintos roles en lugares públicos -he tenido ese privilegio- y en lugares privados. Hoy, como presidenta del Cluster Tecnológico de Tandil, siento que voy aportando a esta dinámica que naturalmente se da en nuestra ciudad y no me gustaría que eso se pierda.</p><p>-Trabajar en ecosistema…</p><p>-Exacto, hay que pensar distinto ahora que el entorno cambió. Agarramos ese guante, lo transformamos y vamos para adelante. Me gustaría que no se pierda esa valentía que tiene la ciudad.</p><p>-¿Hay algo que te gustaría haber hecho, algo que no hiciste por falta de tiempo o de recursos económicos? A nivel personal y a nivel profesional.</p><p>-Se hizo mucho y cuando estoy en estos espacios que ayudan a reflexionar, pienso que estoy muy contenta con el entorno. Se hizo el barrio Graduados. Éramos muchos compañeros de la Facultad que dijimos: ‘Terminamos de estudiar y queremos constituir una familia acá’ y construimos un barrio del cual me siento muy orgullosa. En ese barrio también dijimos que quizás hay otras personas en distintas situaciones económicas que quisieran estudiar -aunque la Universidad es pública- y creamos un Programa de Apadrinamiento. A nivel profesional, continuamente me hago preguntas, me desafío y me digo: ‘¿Y ahora qué más?’. Tengo un desafío pendiente, que es emprender por mis propios medios. Pero ese desafío es crear una solución, que tenga impacto y que sea rentable. Si volvemos a hablar en un tiempo, ojalá que te pueda dar una respuesta a eso.</p><p>-¿Y hay algo que creas que tenemos que cambiar como ciudad para cambiar el futuro? Te pongo como ejemplo el tema del tránsito en Tandil. ¿Crees que hay que accionar algo por ese sentido o hay algo que veas desde el Cluster que digas: ‘no me gustaría que esto sea como lo es hasta ahora, porque sé que no es sostenible en el tiempo'?</p><p>-No lo he pensado desde el lugar de la ciudadanía, del día a día; sí lo hemos pensado con el equipo desde otro lugar. Quizás no me gustaría que sea un día a día con excusas. Tomando como ejemplo que ‘no puedo estacionar y me cuesta llegar al centro, al trabajo’. Me preocupa y me ocupa que nosotros como ciudadanos tomemos excusas y que tengamos la responsabilidad, cada uno, de lo que nos toca aportar de valor. Esto es un problema y es un problema recurrente. ¿De qué manera se puede resolver? Desde el Cluster Tecnológico tenemos que poder ‘matchear’ con distintas industrias y ver cuál es el problema: ‘¿Necesitas automatizar la producción, necesitas minimizar los costos? ¿Cómo podemos ayudarte con herramientas de IA o soluciones tecnológicas?’ Que sea un win-win y que haya retroalimentación. Y desde ese lugar, tomar la responsabilidad de hacernos cargo y proponer soluciones.</p><p>-Contaste que acompañaste la creación del barrio Graduados. ¿Cómo crees que sería hoy la ciudad de Tandil sin un barrio como Graduados? ¿Qué crees que se perdería o no se hubiese ganado si ese barrio no existiera?</p><p>-Más allá de que ahora todos tenemos nuestra casa, nuestro hogar, y yendo más a un concepto de fondo y místico, creo que se hizo tangible una necesidad puntual que tenía un grupo de personas. Un grupo de personas se organizó, buscó una solución; hubo muchísimas trabas en muchos aspectos, pero también hubo acompañamiento. Hay puertas que uno toca y se van abriendo. Al principio, 150 familias hacíamos asambleas, pensábamos cómo organizarnos, y por supuesto que no siempre estábamos de acuerdo. Creo que eso es un ejemplo de que es posible ponerse de acuerdo y mirarlo desde un lugar de resolver una situación. Hoy en el barrio hay muchísima &nbsp;camaradería, nos acompañamos y nos ayudamos. También allí surgió una de las cuestiones vinculadas al medioambiente: cómo reciclar. Esto busca contagiar para aprender. Siempre hay mucho para mejorar, pero se puede concretar. Individualmente, cada uno en solitario, hubiese sido mucho más difícil de concretar.</p>Scoles junto a Oscar Nielsen, tesorero del Cluster, durante una actividad.<p>-Sin haber estado dentro, creo que coincidimos en que hubo una necesidad que había que satisfacer y una visión compartida. Ahora te vas a poner estos lentes de realidad virtual. Esos lentes tienen un Tandil en el 2050. Lo que quiero que me digas es, ¿qué es lo que ves? Y, de eso, ¿qué te gusta y qué no te gusta? Yo te voy a ir llevando. Ahora estás parada en pleno centro, en la Plaza Independencia. Te parás desde Yrigoyen sobre Pinto hacia la esquina de Rodríguez. ¿Qué ves ahí? ¿Qué hay en el 2050?</p><p>-Veo personas, familias, caminando, disfrutando desde el olor de la naturaleza que te proveen los árboles que están ahí hasta la motivación por decir: ‘vamos a compartir un rato lindo’. Veo también un lindo edificio, grande, comercial. Veo varios edificios que le dan una impronta; son incluso edificios con una vuelta de rosca, con un valor agregado en materia de sustentabilidad, por ejemplo. Veo a personas sintiéndose representadas y caminando por esa calle y sintiéndose parte de todo lo que hay en su entorno.</p><p>-Ahora te voy a llevar a tu barrio, a Graduados. ¿Qué ves ahí?</p><p>-Iba a decir personas mayores, pero no. Veo personas con otra madurez, con niños ya crecidos y veo que inclusive la infraestructura está distinta. Ya no es solamente un barrio en construcción, sino un barrio terminado, finalizado, con muchos actores protagonistas de la ciudad viviendo allí.</p><p>-Ahora te voy a llevar a plena Ruta 226 y cruce con la 30, donde actualmente hay una rotonda muy grande y creo que un potencial de desarrollo. ¿Qué ves?</p><p>-Veo más industrias pero no sé si la palabra es pesadas, sino industrias que han entendido el cambio de época: aportando valor desde otro lugar y no haciendo lo mismo que se hacía en el 2026; con otra automatización, otros procesos, con otra tecnología. Veo industrias que han entendido para dónde iba el contexto, que lo adoptaron y se subieron al tren.</p><p>-Para terminar, ahora sin el casco, ¿crees que esa realidad que viste, futurista, es posible con el Tandil que tenemos o que hay algo en lo cual tenemos que empezar a incidir desde hoy?</p><p>-Creo que estamos en ‘el’ momento y estoy súper honrada de eso, súper agradecida. Creo que estamos en un punto en el que tenemos que decidir si seguimos como estamos y nos quedamos así -que hasta donde estamos, estamos bárbaro- o entendemos que hay otro juego que jugar. Porque, si no, nos vamos a quedar en ese Tandil, que fue hermoso, pero creo que es un momento en el que las reglas de juego cambiaron, que el tablero cambió. Entonces creo que tenemos que animarnos a jugar este nuevo juego, con nuevas ideas, nuevas cabezas o cabezas renovadas, redefinidas. No me gustaría que nos quedáramos en ese lindo Tandil de recuerdo, sino que vayamos a jugar otro juego.</p>]]>
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                    <![CDATA[<figure><img src="https://cdnartic.ar/5nu5nk3I3sy337FkUlT0vJYcbTU=/800x0/filters:no_upscale():format(webp):quality(40)/https://cdn.eleco.com.ar/media/2026/08/scoles.webp" class="type:primaryImage" /></figure>La presidenta del Cluster Tecnológico de Tandil, Cintia Scoles, imaginó la ciudad de 2050 y planteó la necesidad de asumir el cambio de época, incorporar nuevas tecnologías y sostener el trabajo conjunto que caracteriza a la comunidad. “No me gustaría que nos quedemos en ese lindo Tandil de recuerdo, sino que vayamos a jugar otro juego”, sostuvo.]]>
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                                <updated>2026-08-25T11:17:59+00:00</updated>
                <published>2026-08-17T05:00:00+00:00</published>
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            Más que un Centro de Convenciones: el &quot;plan de suscripción&quot; que Tandil necesita
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                <![CDATA[Rodrigo Ariel Rotonda]]>
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                    <![CDATA[<figure><img src="https://cdnartic.ar/r2F5NCQRoeNnbWBUTEsgl8lH6ro=/800x0/filters:no_upscale():format(webp):quality(40)/https://cdn.eleco.com.ar/media/2026/03/colegio_en_calle_fleming_2.webp" class="type:primaryImage" /></figure><p>Quienes vienen siguiendo este espacio sabrán que desde Tandil 2050 —el proyecto que elijo impulsar con la convicción innegociable de planificar el desarrollo estratégico de nuestra ciudad a 25 años— hay una premisa que nos mueve a diario: la obsesión por mantener la relevancia y trascender.</p><p>Y vale volver a aclararlo de entrada, ante el escepticismo de muchos: no impulso Tandil 2050 para armar un partido político ni para postularme a ningún cargo público, como muchos aún creen o buscan encasillar. Tampoco lo impulso para la foto del momento ni para la palmadita en la espalda de unos pocos.</p><p>Lo hago movido por dos objetivos sumamente claros y concretos:</p><p>Primero, la responsabilidad de dejarles a mis hijos un Tandil mejor del que recibí, buscando contagiarles esa misma llama para que ellos también mantengan vivo este hilo de proyección a futuro. Y segundo, por la necesidad de seguir construyendo una ciudad próspera, moderna y con escala, donde pueda seguir desarrollando proyectos y negocios exitosos.</p><p>Desde esa mirada de largo plazo que promulgamos en Tandil 2050, vemos cómo en los últimos tiempos volvió al centro del debate la necesidad de que Tandil cuente con un Centro de Convenciones para posicionar a la ciudad, aún más, en el centro de la escena artística, cultural, corporativa y popular de la provincia y, por qué no, del país.</p><p>Pero la pregunta que surge de inmediato en la mesa de café, en las reuniones entre amigos o en la charla entre vecinos es casi intuitiva: ¿Está Tandil verdaderamente preparada para esto?</p><p>Considerando que la ciudad es la sumatoria de las relaciones de sus aproximadamente 150.000 habitantes en el partido, a mí me surge otra duda: ¿El tandilense quiere eso? ¿Quiere tener todos los fines de semana un caos vehicular y peatonal, como sucede cada Semana Santa o como ocurrió en las históricas visitas del Indio Solari?</p><p>Creo firmemente que la pregunta del "querer" o "no querer" es una trampa.&nbsp;</p><p>Evaluar el desarrollo de un territorio basándonos únicamente en la respuesta intuitiva del deseo individual (o de algunos) termina siendo un planteo egoísta y, muchas veces, contradictorio con lo que la estructura urbana de la ciudad realmente necesita para progresar.</p><p>Ahí está el punto de quiebre que debemos animarnos a discutir: Tandil necesita que la economía local esté "explotada" de gente. Lo necesita el comerciante, el gastronómico, el artista, el prestador de servicios, el profesional independiente y el propio vecino que se beneficia del empleo indirecto.</p><p>Sé que al plantear esto sumo de inmediato a los primeros detractores de la idea: "Como estoy, estoy bien. ¿Por qué voy a querer más gente que me moleste o me modifique el día a día?".</p><p>Y para ellos (o la mayoría, al menos) tengo una respuesta: opinamos sobre lo que conocemos —o creemos conocer—, pero raras veces nos animamos a opinar sobre lo que estamos por conocer.</p><p>&nbsp;</p>El "atestamiento" y la descentralización<p>La palabra "explosión" o "atestamiento" genera de inmediato una imagen mental negativa y condicionada por la experiencia del pasado.</p><p>Dependiendo de la rutina diaria de cada lector, esa frase lo habrá posicionado mentalmente en el tránsito colapsado, en las largas filas para conseguir mesa en un restaurante o en el alguna otra "pérdida de tiempo valioso".</p><p>Es la sensación de que nuestra querida "ciudad de los 15 minutos" —concepto que profesionales del urbanismo local también defienden, como Guadagna o el mismo Lafosse— queda vulnerable en manos de turistas que “toman” la ciudad por unos días.</p><p>Pero mi visión, a la cual te invito a sumarte para construirla desde la acción, intenta ir un paso más allá de esa foto estática.</p><p>Es cierto que ese atestamiento o colapso temporal ocurre, indudablemente, por la llegada masiva de gente. Pero se convierte en un problema porque la ciudad no está diseñada ni preparada para absorber ese volumen en momentos puntuales.</p><p>Y acá es donde el debate sobre el dónde se vuelve central.</p><p>Un emplazamiento en zonas como la avenida Fleming está absolutamente bien y es estratégicamente correcto.&nbsp;</p><p>Y no es una ubicación al azar: hablamos de una arteria natural de salida de la ciudad, un corredor de paso hacia el Campus de la Unicen, a pocos metros del Tandil Golf Club y enmarcada en un entorno paisajístico verdaderamente hermoso.</p><p>Que hoy no sea percibido como un lugar "céntrico" tradicional es la gran virtud. Los proyectos transformadores no se encajan en los cascos urbanos consolidados que ya están al límite de su capacidad, sino que se ubican en estos corredores capaces de absorber la nueva escala y de traccionar el crecimiento urbano hacia adelante (Fleming lo tiene todo por hacer).</p><p>Esa descentralización estratégica es, precisamente, la que nos permite salir de la trampa estacional. No se trata de enamorarnos del turismo “de picos” o de fines de semana largos que saturan el centro, sino de dotar a la ciudad de nodos capaces de recibir visitantes durante todo el año de forma orgánica.</p><p>Necesitamos &nbsp;preparar nuestra infraestructura para esa potencial ciudad de 500.000 habitantes hacia el 2050, absorbiendo un flujo constante sin poner en riesgo nuestra calidad de vida cotidiana.</p>Estándares globales, predios feriales y "esperar al Estado"<p>Acá es donde debemos ampliar la mirada sobre qué tipo de infraestructura nos falta.</p><p>Hablar únicamente de una "sala de conferencias" queda corto. Tandil necesita una infraestructura flexible: un concepto de predio ferial o de Arena multiuso que permita albergar tanto un congreso médico de 1.500 personas como una exposición agroindustrial de escala regional, o un recital y show de entretenimiento de primer nivel sin romper la logística de la ciudad.</p><p>Pero para que esa Arena o predio ferial traccione ese volumen de eventos, chocamos de frente contra una de nuestras mayores debilidades de oferta: hoy Tandil no cuenta con ninguna cadena de hotelería internacional.</p><p>¿Por qué esto, a mi entender, es crítico? Porque no se trata simplemente de un tema de marcas o de estatus visual. Se trata de estándares mínimos de previsibilidad.</p><p>Un organizador de eventos masivos, un artista internacional, un inversor global o un ejecutivo que viene a un congreso busca la tranquilidad de saber que contará con ciertos servicios, normativas, conectividad y “seguridad operacional” garantizados bajo marcas de nivel internacional. Si esa oferta no existe, el flujo corporativo, cultural e inversor directamente se desvía hacia otras plazas.</p><p>Y acá es donde se plantea esa brecha que antes mencioné: lo que el público cree que quiere, lo que la ciudad proyecta y lo que el privado necesita para ejecutar.</p><p>Es esa la conversación (si la hay) que suele caer en un error de diagnóstico: el sector privado suele asumir que es el Estado quien debe generar primero todas las condiciones ideales para que recién después ellos se animen a arriesgar.</p><p>Quedarse esperando a que la gestión pública resuelva mágicamente la conectividad, la infraestructura de gran escala y las garantías del mercado antes de poner un ladrillo solo conduce a la inacción (como he dicho en otras columnas).&nbsp;</p><p>Y esa inacción la terminamos pagando todos los tandilenses, desestimando un potencial enorme cuyo límite nos lo terminamos poniendo nosotros mismos.</p><p>Acá es donde elijo dejar la hipocresía de lado: las condiciones no se esperan, se construyen. Y lo digo desde un lugar de absoluta honestidad. Movido por el deseo innegociable de trascender, tengo un interés personal directo en que un proyecto de esta envergadura sea diseñado, liderado y desarrollado por locales. Debemos querer arriesgar acá, invertir acá y demostrar que los tandilenses tenemos la capacidad técnica y financiera para ejecutar obras con estándares globales sin depender de que vengan de afuera a marcarnos el rumbo (aunque haya que consultarles y, quizá, también hacerlos parte).</p><p>En resumen, el salto de escala no vendrá de un Estado paternalista ni de un privado especulador. Nacerá de la sinergia real, donde el privado propone, arriesga y ejecuta proyectos integrales y el público acompaña con visión urbana, reglas claras y normativa.</p>Del evento "salvador" al modelo de suscripción<p>Amo las analogías que parecen no estar relacionadas con la temática puntual, pero que me permiten graficar mis pensamientos con absoluta claridad.</p><p>En la historia reciente de los negocios, el modelo de suscripción llegó para quedarse y para reemplazar progresivamente a la venta tradicional.&nbsp;</p><p>Las marcas globales más importantes entendieron rápido que el secreto del éxito a largo plazo radica en el Customer Lifetime Value (el valor del tiempo de vida del cliente), el cual consiste en potenciar y sostener la relación en el tiempo en lugar de realizar un único impacto puntual.</p><p>Pensemos en cómo Apple pasó de depender casi exclusivamente de la venta anual de sus dispositivos a construir un ecosistema gigante de suscripciones mensuales, o cómo la industria automotriz consolidó &nbsp;su producción a través de planes de ahorro que garantizan cuotas continuas y previsibles. En pocas palabras, la suscripción aporta previsibilidad tanto a la oferta como a la demanda. Y la previsibilidad es lo que todos buscamos cuando pretendemos calmar la ansiedad proyectando un futuro cierto.</p><p>Hoy la dinámica turística y de eventos en muchas ciudades intermedias sigue funcionando bajo el esquema de la "venta tradicional": esperar ansiosamente el fin de semana largo o la Semana Santa para lograr la "venta salvadora" que equilibre las cuentas del año. Es un modelo agotador, impredecible y sujeto al clima, a la economía o al calendario.</p><p>Lo que Tandil realmente necesita es migrar su propuesta de valor hacia un “modelo de suscripción territorial”: preferir siempre el goteo constante de una canilla abierta los 365 días del año antes que un chorro de agua fuerte, torrencial y cíclico que inunde la casa por un fin de semana.</p><p>Ahora bien, ¿cómo se lleva esto a la práctica para que la gente de afuera elija Tandil de forma continua?&nbsp;</p><p>No se trata de salir a tirar tiros al aire con publicidad. La “suscripción territorial” exige pasar de la improvisación a una “plataforma urbana predictiva” basada en cuatro pilares de experiencia:</p>Identidad e imagen unificada: algo parecido a cuando hablé de cómo debería transformarse nuestro centro. Tandil tiene que respirar una sola visión, no ser una suma de iniciativas aisladas que tiran para lados opuestos. Cuando la ciudad logre alinearse bajo un mismo concepto estético, de calidad y de pertenencia, todas las marcas se potenciarán (aún más) solas. Necesitamos que la experiencia de visitar Tandil sea coherente en cada rincón de la ciudad.El "Efecto Disney" (la experiencia integral): en un parque de Disney la magia no es solo el show principal o la montaña rusa. Es la limpieza impecable, la calidez en la atención, la estética cuidada y la obsesión por los detalles desde que llegás hasta que te vas. Tandil tiene que construir su propia “cultura de anfitrión” en la que que el visitante sienta esa misma excelencia y estándar de calidad, ya sea en la recepción de un hotel internacional, en una estación de servicio o en el comercio de barrio.Calendarización compartida y comercio alineado: la agenda del año no puede ser un secreto guardado en una oficina pública. Si la calendarización de eventos en la Arena o predio ferial se planifica y se comparte con meses de anticipación con toda la comunidad, todo el ecosistema local se alinea. Si es la "Semana AgroTech" o el "Mes de la Medicina", el gastronómico adaptará su carta o temática, el comerciante adaptará su local en sintonía y el prestador de servicios sabrá exactamente cómo prepararse. La ciudad entera actúa como un solo equipo.Escucha activa e innovación colaborativa: un modelo de suscripción vivo no se diseña en un escritorio cerrado, sino que debe retroalimentarse permanentemente. Necesitamos canales formales de escucha activa para recibir, evaluar e integrar las ideas y propuestas de comerciantes, vecinos, empresarios, clubes de barrio, deportistas y emprendedores. Muchas de las mejores soluciones de logística, contenido y experiencia urbana van a nacer del conocimiento cotidiano de quienes caminan y atienden la ciudad todos los días.Alianzas B2B y flujo corporativo predecible: ir a buscar activamente a las organizaciones, colegios profesionales, cámaras y grandes empresas de CABA, Rosario o Mar del Plata. En lugar de venderles un evento aislado, ofrecerles convenios de fidelización que incluyan paquetes cerrados de hotelería, espacios en la Arena y experiencias locales para sus reuniones directivas, viajes de incentivo u off-sites durante días de semana.<p>Pero hay algo más. Si aplicamos el clásico Óptimo de Pareto (80/20) —que aprendí en la Facultad en reiteradas ocasiones en voz de mi apreciada profesora de economía María Delia Vacarezza—, el objetivo estratégico de la ciudad no debe ser llenar Tandil al 200% durante cuatro días para luego quedar desierta durante un mes. Debemos perseguir un 80% de ocupación promedio permanente, reservando ese 20% de colchón de infraestructura para absorber los picos eventuales.</p><p>Bajo este “modelo de suscripción”, el fenómeno del "atestamiento" desaparece. Los visitantes que llegan para un congreso, una feria o un show en la “Arena multiuso” lo hacen de manera esparcida, consumen en diferentes circuitos, no saturan los mismos tres lugares emblemáticos y permiten que el tandilense residente conserve exactamente la misma libertad de movimiento y calidad de vida.</p><p>Todo eso se traduce en prosperidad real y transversal. Tener ingresos constantes y previsibles en la economía local permite que los comerciantes e inversores reinviertan en la ciudad. Y cuando la inversión privada se vuelca en infraestructura local, la generación de riqueza beneficia a toda la comunidad por igual, desde el profesional hasta el trabajador de servicios.</p>¿Un auto o un caballo más rápido?<p>Acá es donde debemos romper el paradigma tradicional de la obra pública aislada.</p><p>Tandil puede que quiera un Centro de Convenciones tradicional. Pero lo que verdaderamente necesita es un espacio multiusos que sirva para eso y que funcione también como predio ferial, Arena para shows y desarrollo integral de usos mixtos.</p><p>Si solo pensamos en una gran caja de cemento o en un salón para hacer un congreso unas pocas veces al año, estamos cometiendo el error del que hablaba Henry Ford: pedir "el caballo más rápido" en lugar de animarnos a diseñar el automóvil.</p><p>Es así que considero que un proyecto de esta magnitud solo es viable, sustentable y transformador si se concibe bajo tres pilares fundamentales:</p>Descentralización: ubicar esta infraestructura fuera del casco céntrico tradicional —aprovechando arterias como Fleming, por su conectividad, su entorno y su cercanía a la Unicen— para consolidar un nuevo polo de crecimiento, abrir nuevas vías de desarrollo y evitar la saturación del centro urbano.Usos mixtos, Arena y estándares internacionales: anexar al espacio de eventos y recitales una propuesta integral que combine hotelería de cadena internacional, oferta gastronómica, residencias, oficinas y comercio de proximidad. Es la mezcla de usos y la versatilidad de la infraestructura lo que le da vida diaria al espacio cuando no hay shows o congresos de gran escala.Co-creación Tripartita (Público, Privado y Tercer Sector): romper con el mito de que una parte debe resolverle todo a la otra. Necesitamos esquemas donde el privado lidere la inversión y el modelo de negocio con calidad, y el sector público facilite la visión urbana. Pero sobre todo, resulta indispensable incorporar activamente al Tercer Sector —las instituciones intermedias, ONG, entre otras— para validar socialmente el impacto del proyecto, garantizando que lo acordado entre el privado y el Estado responda de manera genuina al bien común de la comunidad.<p>Como dije en columnas anteriores, la respuesta al crecimiento no es elegir entre la tranquilidad del vecino o el desarrollo económico. Tiene que ser "ESTO Y AQUELLO OTRO".</p><p>Podemos mantener la escala humana y la libertad de nuestra vida cotidiana mientras diseñamos la infraestructura necesaria para sostener el flujo de riqueza de los próximos 25 años.</p><p>Tandil 2050 no se construye esperando pasivamente a que las condiciones bajen del cielo ni a que el Estado haga todo el trabajo pesado, sino animándonos a proponer la escala que la región exige y ejecutándola en conjunto.</p><p>Te invito a sumarte, a ser parte activa de este debate en www.tandil2050.com y a que a diario te preguntes: ¿Voy a seguir defendiendo la foto de lo que ya conozco o me voy a animar a construir lo que estoy por conocer?</p><p>Hasta la próxima columna.</p><p>&nbsp;</p>]]>
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                    <![CDATA[<figure><img src="https://cdnartic.ar/r2F5NCQRoeNnbWBUTEsgl8lH6ro=/800x0/filters:no_upscale():format(webp):quality(40)/https://cdn.eleco.com.ar/media/2026/03/colegio_en_calle_fleming_2.webp" class="type:primaryImage" /></figure>¿Elegimos la tranquilidad estática de la ciudad de hoy o nos animamos a diseñar la infraestructura predecible de los próximos 25 años? Un análisis sobre por qué Tandil debe migrar del turismo tradicional de “picos” a un flujo constante de riqueza, descentralizando su crecimiento estratégico en corredores clave como la Avenida Fleming.]]>
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                                <updated>2026-08-14T20:04:26+00:00</updated>
                <published>2026-08-14T14:03:02+00:00</published>
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            Tandil 2050 lanza un ciclo de entrevistas para comenzar a diseñar hoy la ciudad del futuro
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                    <![CDATA[<figure><img src="https://cdnartic.ar/A0LAEzwcrogwPMYWzSs5-94QLEs=/800x0/filters:no_upscale():format(webp):quality(40)/https://cdn.eleco.com.ar/media/2026/08/rodrigo_rotonda.webp" class="type:primaryImage" /></figure><p>El proyecto Tandil 2050 surge como una inquietud personal de Rodrigo Rotonda, motivada por su rol de padre y el deseo de construir un entorno próspero para las futuras generaciones. Según explicó en el programa Tandil Despierta, transmitido por Eco TV y Tandil FM 104.1, la meta no es un lanzamiento político, sino trazar una hoja de ruta que permita al municipio salir de la inercia y proyectarse con metas claras.</p><p>Como tandilense, observó un presente complaciente que exige una acción decidida para evitar el estancamiento. “Yo vengo del ámbito privado y quiero un Tandil en el cual pueda desarrollar negocios exitosos en una localidad próspera, linda y segura”, afirmó. Rodrigo Rotonda sostuvo que, para lograr este propósito, resulta clave la interacción entre el sector privado, el Estado y el tercer sector, integrado por universidades, colegios profesionales y organizaciones no gubernamentales.</p>La importancia de la planificación estratégica<p>Uno de los ejes centrales de la propuesta es la necesidad de abandonar la improvisación. Rotonda comparó la gestión urbana con la figura de un expedicionario: aquel que tiene un rumbo claro, sabe adónde dirigiéndose y qué obstáculos sortear, a diferencia del aventurero que se deja llevar por el viento. En este sentido, subrayó que, aunque las administraciones tengan mandatos de cuatro años, la comunidad requiere una visión a 15 años para abordar problemas de raíz.</p><p>La iniciativa busca definir un propósito colectivo. “No solo es cuestión de querer, sino de necesitar”, señaló, al remarcar la importancia de identificar las demandas reales de la población más allá de parches superficiales. Para el dirigente, el crecimiento local debe gestionarse mediante indicadores precisos, de modo que la zona resulte atractiva para las inversiones sin caer en un desarrollo desordenado o azaroso.</p>Desafíos demográficos y de infraestructura<p>Durante la entrevista, se abordó la posibilidad de alcanzar los 500.000 habitantes para el año 2050. Aclaró que la cifra se planteó como hipótesis para desafiar el pensamiento convencional. “Es distinto decir que Tandil podría tener 500 000 habitantes a afirmar que los tendrá; al pararse desde la certeza, se empiezan a buscar las soluciones reales”, explicó. Este escenario exigirá una planificación profunda en materia de servicios, vivienda y salud.</p><p>En este último punto, destacó la urgencia de contar con prestaciones de alta complejidad que eviten el traslado de pacientes hacia Buenos Aires o Mar del Plata. Asimismo, reconoció que existen flagelos complejos, como la educación y el consumo de estupefacientes, que demandan abordajes preventivos antes que simples respuestas de contingencia.</p>Transcender las gestiones partidarias<p>Para&nbsp; Rodrigo Rotonda, el mayor desafío consiste en lograr que la propuesta supere los ciclos políticos. “Las cosas partidarias, si el espacio no las ejecuta después, no se hacen”, advirtió. Por ello, sugiere la creación de un órgano ejecutivo o una figura responsable que actúe como “guardián” del plan, garantizando el cumplimiento de los compromisos sin importar quién ocupe el gobierno. Como ejemplo, mencionó el plan maestro de desagües pluviales, demostrando que un trabajo técnico y consensuado sostiene su efectividad a través del tiempo.</p><p>Finalmente, reafirmó su compromiso con el ámbito privado y descartó aspiraciones a cargos públicos. Su intención, aseguró, es continuar impulsando el debate desde su rol ciudadano, promoviendo el compromiso de la comunidad para preservar la identidad, la calidad de vida y el carácter caminable y humano del distrito, pero con la mirada firme en el desarrollo a largo plazo.</p>]]>
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                    <![CDATA[<figure><img src="https://cdnartic.ar/A0LAEzwcrogwPMYWzSs5-94QLEs=/800x0/filters:no_upscale():format(webp):quality(40)/https://cdn.eleco.com.ar/media/2026/08/rodrigo_rotonda.webp" class="type:primaryImage" /></figure>Con la conducción de Rodrigo Rotonda, el nuevo ciclo reunirá distintas voces de la comunidad para conversar sobre los desafíos que enfrenta Tandil de cara a las próximas décadas. Educación, salud, ambiente, transporte, infraestructura e inclusión serán algunos de los ejes de una propuesta que busca transformar el crecimiento en desarrollo planificado y construir una visión compartida hacia 2050.]]>
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                                <updated>2026-08-11T15:39:44+00:00</updated>
                <published>2026-08-11T15:39:41+00:00</published>
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            Germán Groppa imaginó un Tandil 2050 con mayor bienestar y una mirada preventiva de la salud
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                    <![CDATA[<figure><img src="https://cdnartic.ar/A0_Ullo4a_xQY5zrqIq47P_r7Rs=/800x0/filters:no_upscale():format(webp):quality(40)/https://cdn.eleco.com.ar/media/2026/08/german_groppa_1.webp" class="type:primaryImage" /></figure><p>En el marco del ciclo de entrevistas Tandil 2050, impulsado por Grupo Rotonda para promover una reflexión colectiva sobre el futuro de la ciudad, el profesor de Educación Física Germán Groppa compartió una mirada que trasciende el deporte y se proyecta hacia la construcción de una comunidad con mayor bienestar.</p><p>La propuesta del ciclo de entrevistas, según explicó el director de Grupo Rotonda, Rodrigo Rotonda, busca "visibilizar el trabajo, abrirlo a la comunidad y sobre todo construir esa visión compartida que nos permita ser los verdaderos protagonistas de nuestro futuro".</p><p>Fundador y referente del gimnasio Zúkon, docente y preparador físico con una extensa trayectoria junto a deportistas de alto rendimiento, Groppa repasó en esta charla su historia personal y profesional, pero también se detuvo a pensar el presente y el porvenir de Tandil.</p><p>A lo largo de la conversación abordó el valor de los vínculos, la cultura de la actividad física que distingue a la ciudad, la necesidad de fortalecer una mirada preventiva en materia de salud y educación, y la importancia de construir políticas sostenidas que trasciendan las gestiones.</p><p>Al imaginar el Tandil de 2050, el entrevistado describió una ciudad en movimiento, con espacios que inviten al bienestar y una comunidad que encuentre motivos para vivir mejor.</p><p>"Hoy yo creo que no es tanto hablar de salud como tal, sino de bienestar", sostuvo, al tiempo que planteó que el desarrollo futuro requiere un horizonte compartido entre los distintos sectores de la sociedad.&nbsp;</p><p>-Para quienes todavía no te conocen -que son pocos en Tandil-, contame un poco: ¿Quién es Germán Groppa? ¿Cómo fue tu trayectoria? ¿Cómo te iniciaste? ¿Y cómo te sentís hoy?</p><p>-Germán es una persona feliz, con una familia muy linda y un grupo de amigos diversificado, que van desde la escuela primaria a la secundaria, del fútbol, del Instituto de Educación Física, del estudio de los posgrados, de la vida misma… vínculos que he tenido y que están en consonancia con lo que pienso, siento y quiero. Y eso me genera un equilibrio que, dejando de lado obviamente los vaivenes lógicos -porque si no, no sería real-, me lleva hoy a sentir bienestar.</p>Groppa es docente y preparador físico con una extensa trayectoria.<p>-Dejando de lado a los hijos, ¿qué considerás que fue lo más importante que construiste en toda tu trayectoria como persona?</p><p>-Los vínculos, sin dudas. En Tandil y afuera de la ciudad. El trabajo y el estudio me permitieron -aunque quizás más el trabajo- viajar y conocer otras ciudades de la Provincia, del país y de afuera. Y lo que nos iguala a todos justamente es eso: ser persona.</p><p>-¿Crees en la afirmación de que ‘Tandil tiene un presente complaciente’?</p><p>-Sí.</p><p>-¿Cuándo volvés a Tandil crees que es tu lugar en el mundo?</p><p>-Sí, sin dudas.</p><p>-¿Qué creés que es lo que hace que Tandil sea tu lugar en el mundo?</p><p>-A uno le resulta cómodo volver a aquello a lo que está acostumbrado. Obviamente que en mi ciudad tengo los vínculos. Puede surgir una propuesta laboral para estar en otra ciudad y la verdad es que lo que pesa es el vínculo. Y de la ciudad como tal, primero, tengo que decir que tiene una belleza natural que heredamos y que tiene una energía que incomparable con respecto a otras ciudades. Tiene energía en cuanto al ritmo de vida y, a pesar de los extremos de las temperaturas tanto en invierno como en verano, uno la sigue eligiendo. Y creo que hay un lenguaje local que, al menos a mí, me sienta cómodo. Después también hay algunas dificultades como para plantear ciertas propuestas. Ahora la ciudad se está abriendo mucho más cuando aparece alguna propuesta del punto de vista deportivo o artístico. Quizás éramos muy tradicionales y ahora nos estamos abriendo. Ese es el aporte que están haciendo poblaciones jóvenes, con otras estructuras en la cabeza. Y eso está bueno: nos conocemos todos, pero no nos conocemos todos.</p><p>-Dentro de ese presente complaciente, de que Tandil es tu lugar en el mundo y tratando de dejar el ego de lado, ¿qué sentís que Germán Groppa le aportó a Tandil?</p><p>-Falta mucho, pero creo que desde mi rol docente he aportado y estoy aportando honestidad en el sentido de que cada acción que realizo con los grupos de trabajo y de estudio es de autenticidad. Y eso, sin darme cuenta, termina impactando en la credibilidad de los alumnos, incluso de las amistades. Me pasa hoy: soy un jugador de fútbol de veteranos y soy consecuente con lo que pienso y lo que hago. La relación que tengo con gente con la que nunca he jugado al fútbol es buena. Creo que el aporte tiene que ver con una cuestión de honestidad: La gente sabe cómo actúo, cómo pienso y trato de hacerme cargo y de ser responsable de eso con coherencia. Me parece que eso es algo que no voy a modificar ni transar.</p><p>-Dejando de lado la música, que sé que también te gusta, ¿consideras que hay algún proyecto, que te hubiese gustado hacer y que por diversos motivos no pudiste realizar?</p><p>-Primero, me hubiera gustado ser deportista profesional, en particular futbolista profesional. Fui tras eso y hubo circunstancias que lo imposibilitaron. Y después, pensando obviamente desde el ámbito deportivo, me gustaría establecer pensamientos o políticas deportivas, de desarrollo educativo y de proyección hacia una profesionalización del deporte. Porque en su punto de partida el deporte es educativo y de salud, y después viene lo competitivo. Y lo competitivo implica también una educación de la competitividad, una educación del estado de salud. Hoy los deportistas de alto rendimiento son saludables.</p><p>-Tu mirada está puesta en lo preventivo y lo preventivo es un proyecto a mediano o largo plazo. ¿Cómo crees que ‘los Germanes’ que andan dando vueltas por Tandil pueden seguir generando ese impacto y qué necesitan para que ese impacto sea transgeneracional?</p><p>-Por suerte hay varios actores que pensamos lo mismo y actuamos de la misma forma. Quizás se trate de contar qué modelo de sociedad, de población, queremos a futuro; cómo queremos que nuestros hijos transiten su adultez y, más que pensarlo como una suerte de cadena de favores, verlo como una cadena de desarrollo de las personas. Específicamente en mi trabajo hacemos mucho hincapié en lo preventivo, independientemente de si se trata de un deportista de rendimiento, de un adolescente o de una persona de 60, 70 años. Eso es transversal porque, en definitiva, todos queremos pasarla bien, levantarnos a la mañana sin dolor en la cintura y evitar lesiones tempranas. Hoy en día en la población juvenil hay una tasa muy alta de lesiones deportivas y me parece que hay que promover una cultura de lo preventivo, no solo a través de la actividad física sino también del descanso, el sueño, en los vínculos en los distintos deportes. Y además pensar en cuál es el tipo de bienestar que queremos. Eso se puede elaborar, se puede trabajar, se puede desarrollar; creo que lo preventivo pasa no solo por hacer un ejercicio para que no te duela algo. En muchos casos nos manejamos con la evidencia, pero la prevención mata la evidencia.</p><p>-Hay un proverbio chino que dice que el mejor momento para plantar un árbol fue hace unos cuantos años y que el segundo mejor momento es hoy. Eso a mí que me dice que el pasado ya está, no lo podés cambiar, pero sí podés empezar a accionar a partir de hoy. Vos empezaste a hablar de una visión, de algo compartido. En línea con eso, te pregunto: ¿Qué ves hoy en Tandil que esté bueno y qué sentís que se podría mejorar de cara al futuro?</p><p>-Lo que está bueno es que hay una cultura de la actividad física,&nbsp; incomparable con la de otras ciudades. Esta es una de las pocas ciudades que tiene tanta oferta abierta, libre y gratuita y la gente se pone en movimiento. Y después creo que es construir un perfil común, un lineamiento, algo que tiene que ver con la visión compartida de distintos ámbitos, con una misma dirección, independientemente de la impronta que tenga Salud, Educación, Cultura, Seguridad. Pensando de todas esas áreas en pos del bienestar. Hoy yo creo que no es tanto hablar de salud como tal, sino de bienestar.</p><p>-Ahora te voy a pedir que te pongas nuestro casco de realidad virtual y que veas ahí a la ciudad del 2050. Estás en la esquina de Zúcon. ¿Qué ves en el 2050?</p><p>-Veo un lugar que invita obviamente a moverse, pero identificado como un lugar de bienestar. Veo gente sonriendo.</p><p>-Ahora te voy a llevar para la zona del Dique, te paro frente al lago. ¿Cómo ves la ciudad desde esa perspectiva?</p><p>-Es un lugar muy visitado por mí desde que era chico, y lo veo en movimiento también. No dejo de ver gente sonriendo con alguna que otra casa más. Y no más. Pero sí con un desarrollo en el Dique; más a los costados veo más desarrollo y movimiento, un flujo de gente permanente.</p>Con el casco de realidad virtual, imaginando el Tandil del 2050.<p>-Nos vamos a parar en la ruta 226 y 74, en el cruce, ¿qué ves ahí? Esa está un poco más difícil…</p><p>-No te creas que es tan difícil. Veo hasta desarrollo urbanístico, pero veo también una cultura preventiva de la conducta en las rutas, rutas en buen estado, veo un ingreso a la ciudad que invita a quedarse desde la estructura física, como si fuera la puerta de entrada de tu casa embellecida.</p><p>-Ahora sin el casco te hago la última pregunta. Me quedó mucho eso de la gente sonriendo. ¿Crees que es posible tener a la gente sonriendo con el Tandil que tenemos hoy? ¿O crees que hay algo que hay que ajustar?</p><p>-Siempre va a haber un sector que no va a estar cómodo. Yo creo que la cultura empuja muchísimo a que haya sociedades felices, o al menos contentas. Creo que hay pensar en qué porcentaje de la población no tiene las necesidades básicas satisfechas, porque sin eso no podemos construir. Creo que la actividad física y la cultura son las que van a potenciar mucho más esta idea de bienestar. Sin querer entrar en terrenos políticos -pero como dice Rally Barrionuevo: ‘política hacemos todos al caminar’- si bien uno puede tener una línea política, puede tener distintos tratamientos. Hay sectores que necesitan un mayor acompañamiento directo de asistencialismo, con fechas de vencimiento quizás, otros de un tipo de desarrollo y otros, otro. Pero creo que la mirada, el lineamiento, tiene que ser uno. Entonces, estemos donde estemos, ahí podremos sumar sonrisas, no simplemente una sociedad feliz por la sonrisa para una foto.</p>Dónde ver la entrevista completa<p>La entrevista completa se publicará este lunes en el canal de YouTube de El Eco además de en horarios rotativos en toda la programación de Eco TV.</p><p>Los interesados en conocer todo sobre el proyecto y sumarse a participar, pueden hacerlo desde la web https://tandil2050.com/ y en la cuenta de Instagram https://www.instagram.com/tandil2050/&nbsp;</p>]]>
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                    <![CDATA[<figure><img src="https://cdnartic.ar/A0_Ullo4a_xQY5zrqIq47P_r7Rs=/800x0/filters:no_upscale():format(webp):quality(40)/https://cdn.eleco.com.ar/media/2026/08/german_groppa_1.webp" class="type:primaryImage" /></figure>En esta primera entrevista del ciclo impulsado por Grupo Rotonda, el docente y preparador físico repasó su trayectoria y compartió su mirada sobre los desafíos de la ciudad. Destacó el valor de la actividad física, la construcción de políticas a largo plazo y el papel de los vínculos en el desarrollo de la comunidad.]]>
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                                <updated>2026-08-10T14:53:10+00:00</updated>
                <published>2026-08-10T08:45:00+00:00</published>
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            ¿Y si la verdadera escala de Tandil no encajara dentro de sus propios límites?
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                <![CDATA[Rodrigo Ariel Rotonda]]>
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                    <![CDATA[<figure><img src="https://cdnartic.ar/X9T61GEpZyDmjJcwR5PJFcFZwKg=/800x0/filters:no_upscale():format(webp):quality(40)/https://cdn.eleco.com.ar/media/2026/06/parques_solares_provincia.webp" class="type:primaryImage" /></figure><p>"Pensar en grande" es una frase muy trillada y común, ya lema de los anuncios de uno de los bancos de primera línea del país. Pero es, además, algo que me desafía en lo personal y en lo profesional.</p><p>Para quienes emprendemos con la mirada en el mediano y largo plazo, es quizá lo que más nos motiva. Es tener siempre un objetivo, y otro, y otro… Y no es ambición desmedida: es visión (o hambre) de futuro.</p><p>Aquellos que vienen siguiendo mis columnas sabrán que el verdadero motor detrás de cada proyecto que impulsamos es una convicción innegociable: la obsesión por mantener la relevancia y trascender.</p><p>No trabajamos para la foto de hoy ni para el aplauso de los demás, ya que emprendemos y gestionamos para que lo que construimos hoy siga siendo útil, sólido y valioso los próximos 20, 30 o 50 años.</p><p>Y esa trascendencia no es cuestión de mero entusiasmo o de voluntad: radica, fundamentalmente, en la perspectiva. En la altura desde la cual estamos mirando la realidad (y que, desde ya, sabemos que no es única).</p><p>Si algo aprendí este último tiempo es que cuando te quedás atrapado en el día a día, cualquier meta u objetivo parece inalcanzable y cada obstáculo, por más pequeño que sea, se transforma literalmente en una montaña.</p><p>Cuando mirás desde abajo, la coyuntura te tapa el horizonte y terminás gestionando la urgencia en lugar de construir el destino (la clásica trampa de mirar solo la punta del iceberg).</p><p>Llevándolo a un extremo muy claro, es lo que experimentan los astronautas cuando observan la Tierra desde el espacio: el famoso Overview Effect (efecto panorama). Al elevar la mirada y contemplar la totalidad del planeta desde las alturas, todas las fronteras desaparecen. Los conflictos, las divisiones y los problemas que desde el suelo parecían gigantescos, de repente se tornan comprendidos en su justa dimensión y se vuelven sumamente abordables.</p><p>Entonces, cambiar de altura es también “subir la vara” para tomar decisiones con la verdadera dimensión del territorio. Y eso es lo que tenemos que hacer.</p>Infraestructura local, talento y el inversor global<p>Hace unos meses, hablando en un evento con un conocido que hacía años no veía y que había estado viviendo en Europa, la charla derivó en cómo escalar los proyectos de la ciudad. En un momento me preguntó: "Rodri, ¿por qué no podemos traer a un inversor global a que invierta en Tandil? ¿Qué nos frena?"&nbsp;</p><p>La respuesta cómoda es echarle la culpa a la macroeconomía nacional: la inflación, la falta de crédito o las reglas de juego impredecibles. Sin embargo, cuando elevás la perspectiva y analizás la dinámica real de los negocios, aún con la macro jugándonos 100% a favor, la pregunta que debemos hacernos es otra: ¿está Tandil verdaderamente estructurada para absorber y canalizar una inversión de 100, 200 o 500 millones de dólares?</p><p>Seamos pragmáticos. Si mañana baja un fondo global con 200 millones de dólares para inyectar en la economía local, ¿dónde los volcás sin romper el mercado?</p><p>¿En nuestro Parque Industrial? ¿En nuestro sector de salud o en desarrollos urbanos, que rápidamente ven el límite en el cuello de botella de la infraestructura actual? ¿O en nuestra industria del conocimiento?</p><p>El caso del Cluster Tecnológico (ex CEPIT) fue un orgullo y un motor extraordinario que nos llevó al pleno empleo en el sector. Pero hoy, con la disrupción masiva de la Inteligencia Artificial, el modelo tradicional tambalea y se reconfigura en tiempo real. Y esta cuestión no es exclusiva de los programadores, ya que atraviesa a todas las profesiones por igual.</p><p>Volviendo al tema, caemos en el eterno dilema del huevo y la gallina: ¿no hay empresas de gran escala porque falta masa crítica de profesionales calificados, o no hay profesionales de vanguardia porque faltan empresas que los demanden?</p><p>Es en este punto donde la Universidad y el sistema educativo regional tienen que (volver) asumir un rol protagónico y disruptivo: debemos dejar de formar profesionales para la foto de hoy —que ya quedó vieja antes de entregar el título— y empezar a preparar el talento estratégico para la región que viene. Si la “academia” sigue educando para la economía actual, estamos formando talento para el pasado.</p><p>Como sostuve en columnas anteriores, para crecer sin deformarnos necesitamos mantener un "cuerpo disponible": una ciudad ágil, flexible, con infraestructura holgada y un mercado de talento dinámico listo para absorber escala sin bloquearse.</p><p>Hoy, mirados hacia adentro y en soledad municipal, el cuerpo puede que nos quede chico. Sin esa masa crítica regional, cualquier inversión de verdadera envergadura internacional nos queda ridículamente gigante.</p><p>Acá es cuando chocamos contra la pared de nuestra propia dimensión. Pero solo si nos quedamos mirando con la lente corta del partido de Tandil.</p>La Región del Centro<p>Un inversor global no busca operar en un municipio aislado de 150.000 habitantes que se debate en discusiones superfluas. Lo que busca son nodos territoriales dinámicos, ecosistemas con escala de mercado, logística pesada, masa crítica de talento y servicios sofisticados.</p><p>Si de verdad queremos mantener la relevancia en el mapa, ¿hasta cuándo vamos a seguir creyendo que podemos competir solos contra las grandes metrópolis del país desde el territorio municipal?</p><p>Cuando levantás la cabeza de la coyuntura diaria y mirás la cartografía del centro de nuestra provincia con la perspectiva del astronauta, te das cuenta de que la distancia que nos separa de Azul, Olavarría, Rauch, Ayacucho o Benito Juárez es, en términos de mercado global, absolutamente insignificante. Y, además, estamos en Argentina, donde las distancias geográficas son una ventaja si se saben articular.</p><p>Dicho de otra forma, estamos a menos de dos horas de viaje entre cabeceras. Si cambiamos la escala y consolidamos una mirada de bloque regional, pasamos de ser un municipio aislado a configurar la “Región del Centro Bonaerense”: un mercado integrado de 350.000 a 400.000 habitantes.</p><p>&nbsp;</p>El jardín es para todos<p>Sé que al plantear esto más de uno me tildará de fabulero o fantasioso. "¿Región del centro? ¿De qué habla este muchacho? ¿No le alcanza con hablar de Tandil que ahora suma a la región?".</p><p>Pero es que, precisamente, se trata de no perderse en el trailer o en la película corta. El desafío no está en querer refundar el mundo desde cero por vanidad localista, sino en tener la lucidez de aplicar la perspectiva de lo que funciona en los ecosistemas más prósperos del mundo.</p><p>Para lograrlo, el concepto central sobre el cual debemos pivotar es la coopetencia: cooperar institucionalmente de manera abierta para hacer crecer la escala de toda la región, mientras competimos sanamente en el mercado para elevar los estándares de calidad.</p><p>Acá es donde considero que Tandil tiene una gran oportunidad de demostrar verdadera grandeza directiva e institucional: debemos ser los primeros en dar el paso, tomar la iniciativa y proponer esta alineación estratégica regional.</p><p>No esperemos a que venga otra ciudad “a pedir la reunión” por necesidad, en caso de que se la planteen. Justamente, liderar la convocatoria no es imponer nada, sino demostrar que entendimos la foto completa y que el jardín es para todos, no solo para uno.</p><p>Mirado desde arriba, este movimiento activa el principio fundamental de la plusvalía urbana y territorial ampliada: cuando a un municipio vecino le va bien, atrae inversiones y genera infraestructura, el derrame positivo beneficia a toda la micro-región.</p><p>Y del mismo modo, si a una ciudad vecina le va mal, sufre la “aridez” económica o cae en la vulnerabilidad social, tarde o temprano el impacto negativo nos termina tocando la puerta a nosotros por pura proximidad geográfica.&nbsp;</p><p>Dicho de otra forma, nadie se salva solo ni logra trascender en una isla próspera rodeada de estancamiento.</p><p>Todo muy bien hasta acá. ¿Pero desde dónde podría aportar cada municipio a este nuevo ecosistema?</p>Olavarría, como potencia industrial y minera (y seguro me quede corto)Azul como eje de descentralización (término que ya abordé anteriormente). El ejido sobre la Ruta 3 para captar nodos logísticos pesados y plantas agroindustriales, descongestionar la presión sobre el suelo de Tandil y evitar que nuestra ciudad se vuelva inaccesible (como &nbsp;Pilar, para Capital Federal).Benito Juárez, como nexo agroindustrial y corredor hacia el sudoeste. Clave en el eje agrícola-ganadero hacia Tres Arroyos y Bahía Blanca, aportando suelo estratégico para la transformación primaria.Rauch y Ayacucho, corazón ganadero y potencial laboratorio a campo abierto (además de la industria, incipiente, pero que ya la hay).Balcarce, como plataforma de “ciencia aplicada” y conector marítimo. El INTA para proveer profesionales y para testear ciencia de vanguardia, sumado a su rol estratégico sobre la Ruta 226 como la puerta de salida logística natural hacia Mar del Plata y el puerto.<p>&nbsp;</p>El "Efecto 500.000" y la escala del millón<p>El año pasado, en la charla Flama, tiré al pasar una sola cifra, una sola meta ambiciosa para detonar la conversación: imaginemos un Tandil 2050 con 500.000 habitantes.</p><p>Lógicamente, dicho así, a secas, sonó desmedido, irreal y prácticamente imposible. La reacción inmediata de muchos fue: "¿Cómo metés medio millón de personas sin colapsar el agua, el tránsito y los servicios?".</p><p>Y fue una pregunta válida, pero vuelve a ser una pregunta formulada desde el llano.</p><p>Si ese escenario hipotético o esa tendencia de crecimiento se cumple, ¿qué debemos hacer? ¿Cómo opera ahí la escala regional?</p><p>Acá es donde el cambio de perspectiva hace estallar el mapa tradicional.&nbsp;</p><p>Si Tandil en 2050 proyecta medio millón de personas, estamos hablando de que la Región del Centro Bonaerense pasa a articular un mercado de casi 1 millón de habitantes.</p><p>Ahí la pregunta ya no es cómo sobrevivimos apretados dentro de la circunvalación de Tandil, sino si estamos apuntando conscientemente hacia ese lado o si nos va a pasar por encima el futuro sin haber planificado una sola red de transporte regional o un solo nodo logístico compartido.</p><p>Cuando entendés que el escenario de fondo es ese millón de personas entre el centro bonaerense y la costa, las decisiones de hoy cambian radicalmente:</p>Servicios de salud de alta complejidad: Ya no dependemos de derivaciones a Capital, ya que justificás polos médicos regionales de vanguardia (como el proyecto del hospital privado).Conectividad y movilidad inteligente: Trenes regionales de cercanía, autopistas de carga y conectividad aérea secundaria se vuelven proyectos rentables con tasa de retorno para capitales privados.Densidad urbana y valor del suelo: Planificás ciudades satélite y corredores industriales regionales en lugar de sobredimensionar el centro urbano de una sola ciudad.<p>Como dije en columnas anteriores, siempre estarán quienes argumenten que "hay cosas mucho más urgentes en el día a día como para estar pensando a 25 años".</p><p>Pero caer en esa encrucijada es caer en la trampa de la baja altitud. La respuesta a esta gestión no es "esto o lo otro", tiene que ser "ESTO Y AQUELLO OTRO".</p><p>Eso implica que debemos tapar el bache de hoy mientras diseñamos la red de los próximos 30 años. Si solo apagamos incendios diarios, pasaremos la vida quemándonos con esas chispas que pudimos haber previsto si tan solo hubiésemos levantado la mirada a tiempo.</p>&nbsp;Elevar la mirada para cambiar la escala<p>En definitiva, ¿es la escala de Tandil demasiado grande o somos nosotros los que la estamos mirando desde muy abajo?</p><p>Todo depende de la perspectiva. Como hemos visto, si te quedás en el llano, atrapado en el día a día y en la coyuntura municipal, hablar de medio millón de personas o de liderar un nodo regional de un millón suena a delirio inalcanzable.</p><p>Pero cuando te animás a subir un par de escalones, a cambiar la lente y a mirar el mapa desde las alturas, descubrís que la dimensión real de las cosas cambia. Lo que desde abajo parecía una locura irrealizable, desde arriba se transforma en un plan de negocios lógico, coordinado y urgente.</p><p>No se trata de vender fantasías ni de esperar a que una burocracia resuelva el territorio por decreto. Se trata de entender que las grandes transformaciones de las ciudades siempre las empujó la iniciativa privada en alianza estratégica con la gestión pública (y sumo el tercer sector).</p><p>Tandil 2050 no es un folleto ni un catálogo de buenas intenciones para la foto. Tiene que ser un Plan Estratégico vivo para nuestra ciudad y nuestra región en los próximos 25 años. Y la única forma de que los números cierren, las inversiones lleguen y la infraestructura se concrete es animándonos a liderar esta escala regional que hoy roza los 400.000 habitantes y que mañana puede bordear el millón.</p><p>Al fin y al cabo, lo que hoy parece gigante solo lo es por el lugar desde donde elegimos mirarlo.</p><p>Te invito a sumarte, a ser parte activa de este espacio en www.tandil2050.com y a que a diario te hagas la siguiente pregunta: ¿desde qué altura estoy mirando el futuro de Tandil?</p><p>Hasta la próxima columna.</p><p>&nbsp;</p>]]>
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                    <![CDATA[<figure><img src="https://cdnartic.ar/X9T61GEpZyDmjJcwR5PJFcFZwKg=/800x0/filters:no_upscale():format(webp):quality(40)/https://cdn.eleco.com.ar/media/2026/06/parques_solares_provincia.webp" class="type:primaryImage" /></figure>Para alcanzar el desarrollo proyectado en Tandil 2050, resulta imperativo trascender la mirada localista y fomentar la planificación regional. Integrar a los municipios vecinos es la clave para consolidar una escala competitiva en la región bonaerense.]]>
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                                <updated>2026-08-08T13:05:25+00:00</updated>
                <published>2026-08-08T11:04:38+00:00</published>
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            El Eco Multimedios emitirá un ciclo de entrevistas para pensar el Tandil del 2050 junto a referentes de la ciudad
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                <![CDATA[El Eco de Tandil]]>
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                    <![CDATA[<figure><img src="https://cdnartic.ar/h1y4RthwGc3CBQURvIzvG0iKR4E=/800x0/filters:no_upscale():format(webp):quality(40)/https://cdn.eleco.com.ar/media/2026/08/tandil_2050_entrevistas.webp" class="type:primaryImage" /></figure><p>Pensar el futuro requiere abrir espacios de diálogo. Con esa premisa, El Eco Multimedios pondrá en marcha la semana próxima un ciclo de entrevistas que reunirá a algunos de los principales referentes de la comunidad para reflexionar sobre los desafíos que deberá afrontar Tandil en las próximas décadas.La propuesta forma parte de la iniciativa Tandil 2050 y busca incorporar miradas diversas sobre el desarrollo de la ciudad, convocando a protagonistas de la actividad productiva, el ámbito académico, las instituciones, las organizaciones de la sociedad civil y el sector público.</p><p>Las entrevistas, realizadas en este caso por el director de Grupo Rotonda, Rodrigo Rotonda, serán difundidas a través de las diferentes plataformas y redes sociales públicas y abiertas, con el objetivo de acercar a la comunidad un intercambio de ideas que contribuya a pensar el futuro de Tandil desde una perspectiva amplia y de largo plazo.</p><p>Cada encuentro abordará distintos ejes vinculados con el crecimiento de la ciudad, entre ellos la planificación urbana, la infraestructura, la movilidad, la educación, la innovación, la producción, el empleo, el ambiente, la salud, la cultura y la calidad de vida.</p><p>La propuesta parte de una premisa sencilla: las ciudades que logran consolidar procesos de desarrollo sostenibles son aquellas capaces de construir acuerdos que trascienden las coyunturas y se apoyan en una visión compartida.</p><p>En ese sentido, el ciclo no buscará ofrecer respuestas cerradas, sino promover una conversación abierta sobre el modelo de ciudad que Tandil quiere construir de cara a las próximas décadas.</p><p>Las entrevistas reunirán voces con experiencias y perspectivas diferentes, entendiendo que el desarrollo de una comunidad requiere la participación de todos los sectores y la capacidad de integrar miradas diversas alrededor de objetivos comunes.</p><p>Además de su difusión audiovisual, los principales conceptos surgidos de cada encuentro tendrán continuidad en los distintos formatos periodísticos y técnicos abiertos a toda la comunidad, ampliando el alcance de una iniciativa que aspira a convertirse en un espacio permanente de reflexión sobre el futuro de la ciudad.</p><p>El ciclo se enmarca en Tandil 2050, que propone comenzar a pensar hoy las decisiones que definirán la ciudad de las próximas generaciones. A través de estas conversaciones, la iniciativa busca sumar aportes, promover el intercambio de ideas y contribuir a instalar en la agenda pública la importancia de planificar el desarrollo con una mirada de largo plazo.Las entrevistas completas se publicarán en el canal de YouTube de El Eco además de en horarios rotativos desde este lunes en toda la programación de Eco TV.</p><p>Los interesados en conocer todo sobre el proyecto y sumarse a participar, pueden hacerlo desde la web https://tandil2050.com/ y en la cuenta de Instagram https://www.instagram.com/tandil2050/&nbsp;</p>]]>
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                    <![CDATA[<figure><img src="https://cdnartic.ar/h1y4RthwGc3CBQURvIzvG0iKR4E=/800x0/filters:no_upscale():format(webp):quality(40)/https://cdn.eleco.com.ar/media/2026/08/tandil_2050_entrevistas.webp" class="type:primaryImage" /></figure>La propuesta reunirá a representantes de distintos sectores sociales, productivos, académicos e institucionales para debatir los desafíos y oportunidades de Tandil en las próximas décadas. Los contenidos formarán parte del proyecto Tandil 2050 al que se invitó a sumarse a toda la comunidad.]]>
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                                                <category term="tandil-2050" label="Tandil 2050" />
                                <updated>2026-08-08T11:04:39+00:00</updated>
                <published>2026-08-08T11:04:38+00:00</published>
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            Tandil 2050: una conversación para empezar a construir hoy la ciudad del mañana
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                <![CDATA[El Eco de Tandil]]>
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                    <![CDATA[<figure><img src="https://cdnartic.ar/0DB0k1MymbIVFd89LvzrveoNRrc=/800x0/filters:no_upscale():format(webp):quality(40)/https://cdn.eleco.com.ar/media/2025/11/rodrigo_rotonda_charla_flama_5.jpeg" class="type:primaryImage" /></figure><p>¿Cómo queremos que sea Tandil dentro de 25 años? Pero, sobre todo, ¿qué decisiones hay que empezar a tomar hoy para que ese futuro sea posible?</p><p>Ese es el punto de partida de Tandil 2050, una propuesta que busca abrir una conversación estratégica sobre el desarrollo de la ciudad y convocar a los distintos sectores de la comunidad a construir una visión compartida de largo plazo.</p><p>La iniciativa nace de una convicción firme: el crecimiento, por sí solo, no garantiza el desarrollo. Para que el enorme potencial que hoy tiene Tandil se traduzca en una mejor calidad de vida para las próximas generaciones, es indispensable incorporar una mirada estratégica que anticipe desafíos, ordene la expansión y defina prioridades.</p><p>Más que proyectar un escenario ideal para el año 2050, la propuesta plantea debatir los grandes ejes que marcarán el rumbo local: la infraestructura, la movilidad urbana, la educación, la producción, la innovación tecnológica, la preservación del ambiente, la integración social y la calidad de vida.</p>Una construcción colectiva entre los tres sectores<p>Tandil 2050 parte de la base de que ninguna transformación profunda se logra en soledad. Por eso, promueve una integración activa entre el sector público, el sector privado y el tercer sector.</p><p>El objetivo principal es diseñar un plan estratégico participativo que sirva como hoja de ruta común para que Tandil se consolide como una ciudad relevante por su desarrollo e innovación, disponible en calidad de vida para cada uno de sus habitantes, y trascendente en su visión institucional.</p>El "guardián del plan": gobernanza autárquica y gestión profesional<p>Un rasgo distintivo de Tandil 2050 radica en su visión sobre cómo sostener este esfuerzo en el tiempo. Históricamente, las buenas intenciones suelen diluirse sin una estructura responsable de su ejecución.</p><p>Por esta razón, la iniciativa impulsa la posterior constitución de un Ente Autárquico de Gobernanza Tripartita, independiente y con representación &nbsp;de los sectores involucrados. Este ente funcionará con un equipo técnico y gestor profesional remunerado, dedicado de forma exclusiva a ejecutar, financiar, monitorear y actualizar el plan estratégico a lo largo de los años.</p><p>De esta manera, la comunidad contará con un auténtico "guardián" de ese plan, garantizando que los proyectos no queden en el papel y se transformen en realidades concretas.</p>Pensar el futuro desde el presente<p>Hay un proverbio chino que dice que el mejor momento para plantar un árbol fue hace veinte años, pero el segundo mejor momento es hoy.</p><p>De eso se trata esta convocatoria. De comprender que la verdadera trascendencia no está en cosechar de inmediato, sino en tener la generosidad de plantar hoy esos árboles a cuya sombra sabemos que nunca nos vamos a sentar.</p><p>Ese es el compromiso que demanda el Tandil del futuro: tomar desde el presente las decisiones que les aseguren a las próximas generaciones un lugar próspero para vivir.&nbsp;</p><p>El camino ya comenzó y la invitación a sumarse está abierta a toda la comunidad.</p><p>Sumate a ser parte:</p><p>🌐 Web: https://tandil2050.com/IG: https://www.instagram.com/tandil2050/&nbsp;</p>]]>
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                    <![CDATA[<figure><img src="https://cdnartic.ar/0DB0k1MymbIVFd89LvzrveoNRrc=/800x0/filters:no_upscale():format(webp):quality(40)/https://cdn.eleco.com.ar/media/2025/11/rodrigo_rotonda_charla_flama_5.jpeg" class="type:primaryImage" /></figure>La propuesta invita a abrir una mirada de largo plazo sobre el desarrollo de Tandil. Más que imaginar cómo será la ciudad dentro de 25 años, busca generar una visión compartida que ayude a orientar las decisiones del presente.]]>
                </summary>
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                                <updated>2026-08-07T14:04:31+00:00</updated>
                <published>2026-08-06T17:04:53+00:00</published>
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            El caballo más rápido no siempre es el que gana
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        <link rel="alternate" href="https://www.eleco.com.ar/opinion/el-caballo-mas-rapido-no-siempre-es-el-que-gana" type="text/html" title="El caballo más rápido no siempre es el que gana" />
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                <![CDATA[Rodrigo Ariel Rotonda]]>
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                                <content type="html" xml:base="https://www.eleco.com.ar/opinion/el-caballo-mas-rapido-no-siempre-es-el-que-gana">
                    <![CDATA[<figure><img src="https://cdnartic.ar/jDfe7o7-WPCj3kKHET-4kFq2NYg=/800x0/filters:no_upscale():format(webp):quality(40)/https://cdn.eleco.com.ar/media/2026/07/carrera_cuatreras_hipodromo.webp" class="type:primaryImage" /></figure><p>¿Qué soluciones, si las hay, estamos proponiendo hoy para el desarrollo de nuestra ciudad? ¿Un caballo más rápido? ¿O el auto que revolucione, al menos por unos años, la forma en que pensamos, nos movemos y habitamos Tandil?</p><p>Hace unos días mantuve un intercambio muy enriquecedor con un arquitecto conocido de la ciudad (que seguro debe estar sonriendo al leer estas líneas), precisamente en el marco de esta serie de columnas que vengo publicando últimamente sobre urbanismo, planificación y el desarrollo futuro de Tandil.&nbsp;</p><p>Durante la charla, me planteaba la importancia de hablar o comunicar con "criterio técnico" para "no ser desautorizado" en el debate público.</p><p>A partir de ahí me quedé pensando en cómo opera cierto concepto de autoridad o de “voz validada” que, muchas veces, se malinterpreta en la discusión pública.</p><p>¿Qué tupé tenés vos para hablar de urbanismo si no sos arquitecto ni ingeniero? Muy probablemente esa sea la pregunta que algunos me quieran hacer. Sé que la plantean por lo bajo, entre amigos o conocidos, aunque a mí dudo que me la digan de frente.</p><p>¿Por qué? Porque lamentablemente formamos parte de una sociedad con una buena dosis de hipocresía: de mucho hablar y poco hacer, de criticar puertas para adentro y señalar “con el dedo”, pero después apurarse a posar en la foto como “los amigos del campeón” (y ojo que no me considero un campeón, eh).</p><p>El refrán popular dice que "si la vida te da limones, hay que hacer limonada". ¿Y qué es lo que estoy haciendo?&nbsp;</p><p>La vida me dio la oportunidad de nacer y criarme en la cuna de El Eco de Tandil, que —justo en el día de la publicación de esta columna— cumple 144 años de historia. Un hito que no solo marca un aniversario más, sino que demuestra en la práctica lo que significa trascender, perseguir la relevancia y sostener un compromiso histórico con el desarrollo de la ciudad, habiéndose consolidado con los años y mucho trabajo como un referente del interior a nivel nacional.</p><p>Pero no me quedé solo con eso: mi trabajo final de carrera estuvo enfocado justamente en estudiar la responsabilidad social de los medios de comunicación. De hecho, en el afán de transformar la industria de los medios tradicionales y trascender ese rol meramente informativo, creamos Grupo Rotonda, una plataforma estratégica para conectar los medios con sectores clave como el agro, el real estate y la tecnología, buscando generar un impacto positivo y real que vaya mucho más allá de la pantalla, el micrófono o la tinta.</p><p>Por eso hoy elijo ejercer esa responsabilidad en la práctica: utilizando todos nuestros canales no como meros “espectadores”, sino como verdaderos “puentes” entre el sector productivo, la industria y la ciudadanía para potenciar el desarrollo de Tandil. ¿Por qué no voy a aprovechar a los medios para despertar el interés ciudadano, incomodar las inercias y abrir una conversación seria sobre el futuro de la ciudad en la que elijo vivir y criar a mis hijos?</p><p>Hay otros que con una mirada “más picante” o desconfiada, se preguntarán: ¿Y qué interés oculto tiene este muchacho? ¿Estará buscando desarrollar una carrera política?&nbsp;</p><p>Como apasionado y conocedor de la “cocina” de esos ámbitos, diré que "nunca hay que decir nunca". Pero lo que verdaderamente me moviliza es algo mucho más transparente y terrenal, como lo expuse tiempo atrás en mi charla en el marco de FLAMA (cuyo video está disponible en YouTube): quiero dejar un Tandil mejor que el que recibí para mis hijos y quiero vivir en una ciudad próspera donde sea viable desarrollar proyectos y negocios exitosos. Ni más, ni menos.</p><p>&nbsp;</p>Mantener la relevancia y trascender: el plan por encima del parche<p>En nuestra organización, como en muchas otras, perseguimos continuamente dos objetivos esenciales: mantener la relevancia en el presente y trascender en el tiempo.</p><p>Una ciudad es, en el fondo, la organización más compleja que existe. Si Tandil no planifica hoy cómo sostener su atractivo, perderá relevancia frente a otras regiones del país y del mundo. Y si no construye una visión de largo plazo, jamás logrará trascender, ya que se limitará a envejecer atrapada en sus propias inercias.</p><p>Cuando en columnas anteriores sostenía que el Tandil del 2050 no se puede pensar con el espejo retrovisor ni bajo la falacia del "yo llegué primero", lo hacía justamente con esa convicción: cualquier territorio que aspire a trascender necesita un norte claro, un diagnóstico preciso de su situación inicial y una estrategia concreta para acortar la brecha entre dónde está parado y a dónde quiere llegar.</p><p>Hay quienes dicen, casi como un murmullo resignado: "hay cosas mucho más urgentes e importantes en el día a día como para estar hablando de acá a 25 años". Y la verdad, es una postura totalmente refutable.&nbsp;</p><p>Confunden lo urgente con lo importante: lo importante, mientras no se vuelva urgente, es lo único que verdaderamente se puede planificar y controlar. Si solo atendemos la urgencia del día a día, pasamos la vida apagando incendios que nosotros mismos provocamos por no haber previsto esa chispa años atrás.</p><p>Otros afirman con escepticismo: "es imposible planificar con tanto tiempo en un país como el nuestro". A ellos simplemente hay que recordarles una certeza: sin un plan de largo plazo, sos un simple explorador que va a la deriva, cambiando de rumbo según el viento del momento, sin un camino claro y sin una identidad (me suena a una historia conocida… ¿no?).</p><p>Tan convencido estoy de esto que sostengo que el Plan Estratégico Tandil 2050 que debemos construir (y que te invito acá: www.tandil2050.com) no puede depender de los vaivenes políticos de turno ni convertirse en una herramienta partidaria. No considero que debamos buscar un consenso unánime y paralizante sobre cada detalle, pero sí es indispensable construir una visión compartida sobre la cual ese plan pueda desarrollarse, medirse y aplicarse en el tiempo.</p><p>De ahí para abajo, toda la normativa y la gestión deberían alinearse a esa visión de largo plazo. Y de más está decir que, para pasar de las buenas intenciones a la ejecución concreta, se necesita una unidad de gestión profesional —independiente del Sector Público, el Sector Privado y el Tercer Sector— conducida por un gestor o equipo dedicado en forma exclusiva y remunerado.</p><p>Como aprendimos al analizar la experiencia histórica del Acuerdo del Bicentenario, las grandes mesas de diálogo institucional que carecen de un brazo ejecutivo, de un modelo de financiamiento directo y de proyectos concretos de infraestructura con indicadores de seguimiento, terminan diluyéndose con el tiempo y quedando prácticamente en la nada (podemos conseguir ejemplos de sobra).</p><p>¿De dónde debería salir el presupuesto para sostener esa estructura de gestión? Si saliéramos a pedirle un aporte de $100 a cada uno de los 150.000 habitantes del partido de Tandil sin una propuesta clara, dudo que lo aporten.&nbsp;</p><p>Pero si fuéramos con la firme convicción y la certeza fáctica de que en 25 años vamos a tener un territorio con mayor seguridad, movilidad fluida, servicios básicos garantizados, espacios públicos de calidad que cuiden nuestra identidad y empresas locales que facturen un 40% más por competir en un entorno verdaderamente integrado —sumado a que Tandil será una ciudad faro a nivel global con una calidad de vida excepcional—, ¿no lo pensaríamos dos veces antes de negar esa inversión?</p><p>En el fondo, todo se reduce a una palabra clave: confianza.</p><p>Y todo esto no lo digo postulándome para asumir ese rol ejecutivo: mi enfoque profesional de hoy está puesto en consolidar el grupo empresarial que conformamos hace poco más de un año.</p><p>Pero si algo tengo claro es que en el mundo real, cuando hay presupuesto, gestión profesional y reglas claras, las cosas finalmente suceden.</p><p>&nbsp;</p>Mantener una ciudad "disponible"<p>Existe un concepto fascinante (y agradezco a mi osteópata el habérmelo explicado) en el ámbito de la kinesiología y la “biomecánica corporal”: la importancia de mantener un cuerpo disponible.&nbsp;</p><p>¿Qué significa esto? Significa tener un cuerpo funcional, flexible, sin bloqueos estructurales, preparado para responder con agilidad ante cualquier estímulo, movimiento o sobrecarga sin lesionarse. Un cuerpo que no está "disponible" es rígido, le duele moverse y colapsa ante la primera exigencia.</p><p>Con las ciudades pasa exactamente lo mismo: necesitamos mantener una ciudad "disponible" en todos sus sentidos.</p>Disponible en su movilidad e infraestructura: Una ciudad atascada por el tránsito o bloqueada por la falta de redes de agua y cloacas es un cuerpo rígido que sufre para funcionar, como vimos al discutir la tirantez entre la densidad y la movilidad urbana.Disponible para la inversión y el desarrollo: Un entramado normativo burocrático y prehistórico, que depende del parche de la excepción individual para aprobar proyectos, es un síntoma claro de patología estructural.Disponible en su espacio público e identidad: Reconvertir estratégicamente áreas neurálgicas, como planteamos al proponer el rediseño del centro o el modelo tripartito con el tercer sector como garante, no es otra cosa que devolverle flexibilidad a los nodos vitales de la comunidad.<p>Una ciudad "disponible" es aquella que no le frena el paso a la innovación ni asfixia la iniciativa privada. Tampoco permite que el crecimiento desordenado termine rompiendo la calidad de vida de sus vecinos.</p>Si no hay “resto”, tampoco hay "yo"<p>Es natural que cada actor social intente llevar agua para su propio molino. Los intereses individuales casi siempre priman por sobre los colectivos, ya que es un instinto de supervivencia que llevamos muy adentro. Primero yo, después el resto.</p><p>Sin embargo, hay un límite lógico que solemos ignorar: si no hay resto, tampoco hay "yo".</p>¿Quién te va a pagar el sueldo si no hay empresas locales viables y prósperas?¿Quién te va a comprar si la economía local se estanca por falta de competitividad?¿Y quién va a querer invertir un solo peso en Tandil si la ciudad se transforma en un desastre urbano, colapsado en sus servicios y fragmentado en su tejido social?<p>La plusvalía urbana, la captura del valor del suelo y el crecimiento planificado son las únicas garantías reales de que el desarrollo sea sostenible para todos y de que el entorno conserve su atractivo económico y social.</p><p>El "jardín" que hoy disfrutamos los tandilenses estoy seguro de que alguien lo pensó con generosidad hace varias décadas. Esa persona o ese grupo de personas hoy ya no están. Nosotros tenemos hoy la oportunidad histórica de convertirnos en ese "alguien" que empiece a planificar el jardín de las próximas generaciones, garantizando que el patrimonio y la identidad local logren trascender el paso del tiempo.</p>&nbsp;Cambiar de carrera: hacia una mirada sistémica<p>No pretendo tener la única verdad ni presentar algo cerrado e inamovible.</p><p>De lo que estoy convencido es de que si todos empujamos para el mismo lado —aun aceptando las diferencias y matices que naturalmente van a surgir—, la marca Tandil se va a escribir con mayúscula. SIEMPRE.</p><p>Es cierto: el caballo más rápido "casi siempre" (depende del jinete, desde ya) gana en las carreras de caballos. ¿Pero qué pasa si lo que verdaderamente necesitamos como sociedad es dejar de correr esa carrera?</p><p>Seguir compitiendo por ver quién consigue la solución más rápida a un problema viejo es seguir dando vueltas en la misma pista. Hay algo mucho más ambicioso para desafiarnos y se trata de cambiar las reglas del juego y construir el vehículo del futuro. Porque, al final del día, la historia nos enseña una lección inevitable: al caballo más rápido no le gana otro purasangre, le termina ganando el auto.</p><p>Buscar ese "caballo" será siempre la primera respuesta cuando falta audacia, porque es lo conocido y lo cómodo. No escribo estas líneas por ser mejor ni peor que nadie, sino para tirar esa primera piedra y elevar la voz. Mi objetivo es que esta conversación prenda en toda la ciudadanía para que no nos conformemos con "tomar agua sola" únicamente por no imaginarnos algo diferente.</p><p>Por eso te invito a que nos unamos en www.tandil2050.com para empezar a diseñar, entre todos, el auto que nos merecemos.</p><p>Nos debemos una ciudad moderna, ágil, sana, disponible y preparada para trascender. Ni más, ni menos.</p><p>Hasta la próxima columna, porque seguiré haciendo limonada… y te invito a compartirla.</p>]]>
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                    <![CDATA[<figure><img src="https://cdnartic.ar/jDfe7o7-WPCj3kKHET-4kFq2NYg=/800x0/filters:no_upscale():format(webp):quality(40)/https://cdn.eleco.com.ar/media/2026/07/carrera_cuatreras_hipodromo.webp" class="type:primaryImage" /></figure>Frente al vicio del mucho hablar y poco hacer y a la idea resignada de que no se puede planificar a 25 años, es tiempo de audacia. Tandil no necesita otro caballo rápido: necesita que nos unamos para diseñar el vehículo del futuro.]]>
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                                                <category term="opinion" label="Opinión" />
                                <updated>2026-07-31T12:26:19+00:00</updated>
                <published>2026-07-30T07:30:00+00:00</published>
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        <title>
            El acuerdo tripartito que definirá el futuro de Tandil: Estado, privados y tercer sector
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        <link rel="alternate" href="https://www.eleco.com.ar/opinion/el-acuerdo-tripartito-que-definira-el-futuro-de-tandil-estado-privados-y-tercer-sector" type="text/html" title="El acuerdo tripartito que definirá el futuro de Tandil: Estado, privados y tercer sector" />
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                <![CDATA[Rodrigo Ariel Rotonda]]>
            </name>
        </author>
        
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                    <![CDATA[<figure><img src="https://cdnartic.ar/DqZNMYz1wU5Mo8eSuZFymp54Nlg=/800x0/filters:no_upscale():format(webp):quality(40)/https://cdn.eleco.com.ar/media/2026/07/niebla_en_tandil_10.webp" class="type:primaryImage" /></figure><p>Estoy seguro de que si le preguntamos a cualquier vecino qué espera de Tandil en el 2050, la respuesta rara vez sea técnica.</p><p>Nadie pide indicadores urbanísticos complejos ni ordenanzas raras. Lo que como tandilenses exigimos es algo mucho más elemental: vivir en una ciudad linda, segura, donde los servicios funcionen, el tránsito fluya y el entorno natural se disfrute.</p><p>Ahora bien, para que una ciudad sea linda, segura y vivible, necesita infraestructura. Y tener infraestructura requiere financiamiento.</p><p>En el contexto actual, pretender que el Estado municipal resuelva la apertura de calles, las obras hídricas o la extensión de redes resulta inviable. ¿Y qué es lo que hacemos? Nos quedamos esperando que “otro haga” (el “otro” somos nosotros también… y todos conformamos la sociedad. A no olvidar eso).</p><p>Como venimos sosteniendo en este espacio, el futuro no se puede construir con el espejo retrovisor ni bajo la falacia del "yo llegué primero". Desde Tandil 2050 (www.tandil2050.com) planteamos algo claro: Tandil necesita consolidarse como una ciudad "invertible".</p><p>Pero para que la inversión privada fluya hacia donde la comunidad realmente lo necesita, resulta urgente construir un acuerdo de reglas de juego modernas.&nbsp;</p><p>Un “pacto” que no puede ser de solo dos partes: para tener validez real, transparencia y legitimidad social, necesita incorporar de forma estratégica al tercer sector.</p><p>&nbsp;</p>El Plan Estratégico Tandil 2050 y el PDT como herramienta<p>Estamos viviendo un falso dilema: o un Plan de Desarrollo Territorial (PDT) rígido, escrito hace décadas como si la ciudad no fuera a cambiar; o la excepción permanente tramitada caso por caso en el Concejo Deliberante (y validada, desde ya, por el Ejecutivo).</p><p>Hemos visto cómo en los últimos años la dinámica urbana se gestionó a fuerza de parches puntuales: desde la habilitación del supermercado en la Avenida Fleming hasta desarrollos residenciales de escala en zonas sensibles.&nbsp;</p><p>Cada vez que la realidad choca contra una norma obsoleta, el inversor debe iniciar un largo peregrinaje político para intentar conseguir una ordenanza "a medida". Ese esquema genera desgaste, suspicacias y una enorme imprevisibilidad.</p><p>Pero el problema de fondo es tratar al PDT como una isla normativa aislada. Desde la plataforma Tandil 2050 sostenemos que el PDT no debe ser el fin en sí mismo, sino la herramienta normativa subordinada a un Plan Estratégico integral.</p><p>Este Plan Estratégico Tandil 2050 tendrá fecha de vencimiento (para uno nuevo) y revisiones quinquenales obligatorias.&nbsp;</p><p>Una hoja de ruta general que se auditará y reajustará cada cinco años para ir en estricta consonancia con los cambios socioeconómicos, tecnológicos y demográficos del mundo, alineando los indicadores del PDT a esa visión de desarrollo de largo plazo.</p><p>A su vez, este marco incluirá una cláusula transparente para Proyectos Estratégicos Extraordinarios: si se presentara una propuesta de inversión verdaderamente disruptiva o de alto impacto que no estaba prevista en el mapa actual, el Ejecutivo municipal tendrá la facultad discrecional de evaluarla y promover su adaptación, pero siempre bajo dos condiciones absolutas:</p>Que esté alineada con el Plan Estratégico General de Tandil 2050.Que aporte las obras de infraestructura y plusvalía que la ciudad requiere.<p>Con este esquema, no se le abrirá la puerta a la excepción menor ni se congelará el desarrollo, y se creará un canal institucional serio para captar grandes oportunidades sin perder el rumbo estratégico.</p><p>&nbsp;</p>El tercer sector como “garante”: de la experiencia del Bicentenario a la gestión de proyectos reales<p>Un acuerdo cerrado únicamente entre el Estado y los desarrolladores privados siempre despertará desconfianza en la ciudadanía.&nbsp;</p><p>Pero es acá cuando el tercer sector —las universidades, escuelas, institutos de investigación, ONG’s y empresas sociales— se vuelve imprescindible.</p><p>Sin la participación activa de este ecosistema, cualquier convenio carecerá de la validez y el respaldo ético que la comunidad exige.&nbsp;</p><p>El tercer sector aportará tres pilares fundamentales:</p>Rigor técnico e independiente: La universidad y los institutos científicos (como los de la UNICEN) son quienes pueden auditar con datos duros los verdaderos impactos hídricos, ambientales y de movilidad de un proyecto.Impacto y compromiso social: Las ONG y entidades comunitarias garantizarán que el desarrollo no beneficie a un solo sector, sino que las compensaciones e infraestructuras prioricen las necesidades reales de los barrios.Transparencia institucional: La participación de estas instituciones en mesas de evaluación periódica eliminará la sospecha del "pacto a puertas cerradas" y convertirá al proyecto en una causa común para la ciudad.<p>Existe un aprendizaje (espero que lo haya sido) histórico clave: el Acuerdo del Bicentenario. En él, el Municipio, la UNICEN y decenas de instituciones locales se sentaron a trazar objetivos comunes. Sin embargo, ese proceso terminó diluyéndose y quedando prácticamente en la nada. ¿Por qué fracasó? Quizá porque se quedó en una gran mesa de diálogo sin un brazo de gestión ejecutiva, sin financiamiento privado directo ni proyectos concretos de infraestructura con indicadores de seguimiento.</p><p>El tercer sector no está para fotos protocolares ni para poner palos en la rueda, sino para validar con solvencia técnica qué proyectos le sirven al futuro de Tandil y garantizar que las propuestas tengan una ejecución real, financiada y sostenible en el tiempo.</p><p>&nbsp;</p>Plusvalía e infraestructura: planificar el crecimiento en la “mesa tripartita”<p>Como abordamos al analizar la relación entre densidad y movilidad inteligente, el crecimiento urbano sin infraestructura previa solo genera colapso.&nbsp;</p><p>Para que este modelo funcione, es indispensable sentar en la misma mesa al Estado, al sector privado y al tercer sector con un objetivo claro: diseñar un Plan Director de Crecimiento.</p><p>Esto no es otra cosa que una hoja de ruta técnica que identifique de antemano el mapa de la ciudad y marque en qué cuadrantes Tandil necesita llevar más servicios e infraestructura prioritaria.</p><p>Con esa herramienta sobre la mesa, el mecanismo debe ser transparente y previsible:</p>Incentivos e indicadores estratégicos: En lugar de esperar a que un privado pida una excepción individual, el Municipio —respaldado por la mesa tripartita— dotará a esos cuadrantes específicos de mayores indicadores constructivos o de densidad.Inversión privada directa: A cambio de esos mejores indicadores fijados por norma, el desarrollador asumirá el compromiso de financiar y ejecutar las obras de infraestructura que esa zona hoy necesita de manera urgente (redes de agua, cloacas, conectividad vial o pluviales).Cero excepciones y total transparencia: El desarrollo dejará de gestionarse por el parche de la excepción "a medida". Las reglas estarán escritas de antemano en el código para todo aquel que quiera invertir en las áreas prioritarias de expansión.<p>¿Cuál será el resultado? El privado obtendrá un proyecto previsible y rentable; el Municipio llevará servicios e infraestructura a los sectores que hoy lo necesitan sin subirle los impuestos al vecino; el tercer sector garantizará el impacto social y ambiental; y la ciudad crecerá de forma equitativa y planificada.</p><p>&nbsp;</p>Sustentabilidad obligatoria: elevar la vara de lo que se construye<p>Si aspiramos a que Tandil sea una ciudad ejemplo, no podemos seguir aprobando desarrollos con la cabeza en el siglo pasado.&nbsp;</p><p>Del mismo modo en que planteamos la necesidad de rediseñar áreas neurálgicas como el centro para hacerlo funcional a los nuevos tiempos, el modelo Tandil 2050 fijará un estándar mínimo de responsabilidad ambiental e infraestructura edilicia para todo nuevo emprendimiento de escala.</p><p>No se trata de exigir utopías irrealizables, sino de elevar la vara mirando lo que ya funciona en nuestra propia ciudad. Un caso concreto es nuestro desarrollo, el Paseo de la Rotonda: en una zona sensible como Don Bosco, donde la provisión y gestión del agua es un tema delicado para los vecinos, el proyecto incorporó desde el diseño el reúso de agua de lluvia.&nbsp;</p><p>Ese es exactamente el camino: no se busca frenar el desarrollo en áreas de alto valor, sino exigir que la arquitectura devuelva soluciones concretas al entorno.</p><p>Para no quedar obsoletas, estas exigencias normativas no serán estáticas: se revisarán y actualizarán cada cinco años en estricta consonancia con la revisión periódica del PDT y del Plan Estratégico.</p><p>Así como hoy el foco puede estar &nbsp;en el manejo hídrico y la eficiencia energética, la normativa se anticipará e incorporará las demandas del mundo en el que ya vivimos:</p>Movilidad sustentable: Puntos de carga para vehículos eléctricos e híbridos en estacionamientos, como ya existe en otras ciudades del mundo.Logística urbana: Espacios dedicados dentro del predio para el ingreso seguro de delivery y servicios de cadetería, evitando que el reparto interfiera el paso peatonal o vehicular.Gestión de residuos: Áreas diseñadas desde el plano para la separación en origen y el compostaje a escala.<p>Aquellos proyectos que incorporen estos estándares con visión de futuro accederán a tramitaciones prioritarias o incentivos en sus indicadores.&nbsp;</p><p>En fin, la sustentabilidad y la funcionalidad tecnológica dejarán de verse como un costo: significarán valor agregado para el inmueble, mayor calidad de vida para el usuario y un alivio directo para las redes públicas de la ciudad.</p><p>&nbsp;</p>Freno a la ilegalidad: la "licencia de pre-venta Urbanística"<p>Existe una problemática que erosiona la confianza del mercado y la paz de los vecinos: la proliferación de loteos irregulares, ventas en pozo sin aprobación y condominios truchos sobre áreas no permitidas.&nbsp;</p><p>Hoy en día, el Municipio suele advertir a los compradores cuando el problema ya ocurrió y la estafa se consumó.</p><p>Para erradicar esto de raíz, desde Tandil 2050 consideramos indispensable implementar una Licencia Municipal de Comercialización o Pre-Venta Urbanística.</p><p>En la práctica, ningún desarrollador o inmobiliaria podrá sacar a la venta un proyecto, publicitarlo en redes ni firmar boletos de compraventa si no cuenta con este certificado visado por el Municipio, el cual acreditará la viabilidad del suelo y el inicio firme del proceso de subdivisión o permiso de obra.</p><p>El trámite de esta licencia será arancelado y costeado por el propio desarrollador, lo que permitirá financiar la fiscalización técnica municipal sin costo para el contribuyente.</p><p>Esta medida generará un filtro automático: formalizará el mercado, protegerá el patrimonio del vecino que busca "el sueño del lote propio" y eliminará la competencia desleal de quienes venden al margen de la ley. (En otro contenido me explayaré más sobre este tema, porque lo amerita).</p><p>&nbsp;</p>Pasemos de una vez a la gestión inteligente<p>Tandil sigue teniendo todo para consolidarse como el mejor lugar para vivir, trabajar e invertir. Pero el éxito del futuro dependerá de la madurez con la que diseñemos nuestras propuestas hoy.</p><p>Un Estado que planifique con firmeza, un sector privado que invierta con reglas claras y un tercer sector que valide con rigor técnico y social serán los tres pilares sobre los que se construirá una ciudad inteligente.</p><p>En Tandil 2050 (www.tandil2050.com) buscamos promover y consolidar esta visión: transformar la regulación en una herramienta de desarrollo y la inversión privada en obras concretas para el disfrute de todos los tandilenses.</p><p>Las condiciones están dadas. Es hora de dejar atrás el parche de la excepción y empezar a debatir la ciudad que nos merecemos.</p><p>&nbsp;</p>]]>
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                    <![CDATA[<figure><img src="https://cdnartic.ar/DqZNMYz1wU5Mo8eSuZFymp54Nlg=/800x0/filters:no_upscale():format(webp):quality(40)/https://cdn.eleco.com.ar/media/2026/07/niebla_en_tandil_10.webp" class="type:primaryImage" /></figure>La iniciativa Tandil 2050 propone un nuevo modelo de planificación urbana que busca reemplazar la excepcionalidad normativa por un Plan Estratégico integral, integrando al tercer sector para garantizar un desarrollo sostenible, transparente y con infraestructura de calidad.]]>
                </summary>
                                                <category term="opinion" label="Opinión" />
                                <updated>2026-07-31T12:26:30+00:00</updated>
                <published>2026-07-27T20:55:18+00:00</published>
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        <title>
            Por qué el Tandil del 2050 no se puede pensar con el espejo retrovisor
        </title>
        <link rel="alternate" href="https://www.eleco.com.ar/opinion/el-dilema-del-yo-llegue-primero-por-que-el-tandil-del-2050-no-se-puede-pensar-con-el-espejo-retrovisor" type="text/html" title="Por qué el Tandil del 2050 no se puede pensar con el espejo retrovisor" />
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        <author>
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                <![CDATA[Rodrigo Ariel Rotonda]]>
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        </author>
        
                                <content type="html" xml:base="https://www.eleco.com.ar/opinion/el-dilema-del-yo-llegue-primero-por-que-el-tandil-del-2050-no-se-puede-pensar-con-el-espejo-retrovisor">
                    <![CDATA[<figure><img src="https://cdnartic.ar/QOgwYwLu2wLOZ6pevAm69SReo90=/800x0/filters:no_upscale():format(webp):quality(40)/https://cdn.eleco.com.ar/media/2026/03/colegio_en_calle_fleming.webp" class="type:primaryImage" /></figure><p>¿Cuántas veces escuchamos la frase "pero si eso ya estaba ahí"?&nbsp;</p><p>Nos pasa hoy con el Tiro Federal, donde los vecinos levantan la voz por los “ruidos molestos”. Nos pasa, bajo el mismo motivo, con el circuito La Cascada, espacio que quedó abrazado por el crecimiento residencial de Don Bosco. Y la respuesta automática suele ser: "¿Por qué no se fijaron antes de comprar? El Tiro Federal y el circuito ya estaban ahí".</p><p>Permítanme desarmar esa lógica, porque si nos quedamos atrapados en el debate del derecho de antigüedad, paralizamos la ciudad.&nbsp;</p><p>Mirar el desarrollo urbano con el espejo retrovisor es el camino más directo a la obsolescencia.</p><p>Si llevamos ese argumento al absurdo, los animales tendrían que tocarnos la puerta de todas nuestras casas para decirnos "che, correte, yo vivía primero acá".&nbsp;</p><p>Las ciudades cambian, mutan, respiran. Crecen y se desarrollan de manera inevitable. Por eso, en esta discusión no importa qué fue primero. Lo único que verdaderamente importa es analizar la foto actual, anticipar la de mañana y resolver el conflicto con una mirada sistémica en el presente.</p><p>No podemos darnos el lujo de gestionar una ciudad intermedia que aspira a ser un faro global (si, aspiremos a algo grande) con parches emocionales o caprichos históricos.&nbsp;</p><p>Tandil está experimentando una transición demográfica y económica alucinante, y la única forma de que todos salgamos ganando es asumiendo que los servicios, los espacios públicos y la zonificación deben acompañar ese crecimiento, adaptándose a las necesidades reales de la comunidad actual.</p>La historia como espejo: del semipermanente a la realidad de La Cascada<p>Para entender que las transformaciones urbanas son inevitables, solo hace falta mirar nuestra propia historia.&nbsp;</p><p>Durante décadas, la zona de Don Bosco albergó el emblemático Circuito Semipermanente. El TC corría en una ruta que hoy es nuestro paseo más visitado. Pero aquello no terminó por un plan de diseño urbano, sino por una decisión drástica de seguridad vial que prohibió las carreras en ruta.</p><p>Sin embargo, el efecto colateral en la ciudad fue transformador: la salida de las carreras fue precisamente lo que permitió que Don Bosco se consolidara, con el tiempo, como el pulmón turístico y residencial que hoy disfrutamos. El automovilismo local tuvo que reconvertirse y encontró su casa en un trazado cerrado denominado La Cascada.</p><p>El crecimiento de Tandil nos pone ante el mismo espejo. El avance residencial volvió a rodear al circuito.&nbsp;</p><p>El dilema no se resolvió cancelando el deporte. Hoy nos exige dar el siguiente paso de planificación para que el ruido de los motores y el descanso de los vecinos encuentren un equilibrio moderno.</p><p>&nbsp;</p>Fleming y la descentralización<p>Este desplazamiento de la vida urbana es el mismo fenómeno que estamos viendo hoy en la Avenida Fleming.&nbsp;</p><p>La propuesta de radicación de un colegio privado —recientemente aprobada por el Concejo Deliberante— junto con el proyecto de un nuevo paseo comercial y supermercado en la zona, despertaron lógicas preocupaciones vecinales por el tránsito y el impacto ambiental.</p><p>Al mismo tiempo, la Asamblea por las Sierras salió al cruce reclamando el estricto cumplimiento del Plan de Desarrollo Territorial (PDT) y alertando sobre el avance de construcciones sin la debida planificación. Sus preocupaciones sobre el agua, el paisaje y la preservación del ecosistema son legítimas. Pero la solución no puede ser la parálisis o el rechazo sistemático a cualquier inversión.</p><p>En el caso de Fleming no estamos ante un "aprendizaje histórico", sino frente a una fuerza urbana ineludible: la tendencia natural del tandilense (y del que adopta esta ciudad como propia) de expandirse hacia lo lindo y escapar del caos del centro.&nbsp;</p><p>La gente busca el verde, la fluidez y el aire libre de las afueras y los servicios e instituciones lógicamente siguen esa misma inercia. No podemos frenar este movimiento orgánico, pero sí debemos gestionarlo para que esa mudanza hacia las afueras no termine replicando los mismos problemas de congestión que los vecinos intentan dejar atrás.&nbsp;</p><p>No tenemos que elegir entre un ambientalismo que congela la ciudad o un desarrollismo sin control. Existe una tercera vía: la del desarrollo con mitigación e infraestructura planificada.&nbsp;</p><p>Esta es una de las premisas fundamentales que impulso desde la iniciativa Tandil 2050 (www.tandil2050.com): concebir el entorno natural no como un límite restrictivo, sino como el activo más valioso que debe guiar y ordenar el crecimiento de la infraestructura.</p><p>Como planteé en mi columna sobre el Paseo del Banco, un proyecto de estándar internacional obliga a subir la vara de todo el entorno. El problema de Fleming no radica en que un colegio o un supermercado busquen radicarse ahí para responder a la demanda de los nuevos barrios. El verdadero problema surgirá si se les permite avanzar sin exigirles estudios rigurosos y obras que mitiguen su impacto socioambiental y urbano.</p><p>Bajo la premisa de Tandil 2050 de promover subcentralidades urbanas descentralizadas para evitar que el vecino tenga que cruzar la ciudad para resolver su día a día (siguiendo el modelo de la "ciudad de los 15 minutos"), la meta ante estos proyectos en análisis debe ser el "Sí, pero con condiciones claras":</p><p>Inversión vial previa y conexión estratégica: Como bien señalaron los profesionales y vecinos que participaron del debate en la presentación de Tandil 2050 en la Semana Flama del 2025, Tandil tiene una debilidad crítica en sus accesos y rutas. Si pensamos a nuestra ciudad como un destino global, mejorar la comunicación del territorio hacia el afuera y resolver los nodos viales internos es una prioridad absoluta para que proyectos como el de Fleming sean viables.</p><p>Mitigación del impacto integral: Exigir obras de retención pluvial, planes de forestación, adecuaciones acústicas y tratamiento de residuos que garanticen la total armonía con el entorno residencial y natural.</p><p>Financiamiento inteligente: Aplicar herramientas de plusvalía urbana donde el propio desarrollo privado pague las obras públicas que el sector necesita para no colapsar.</p><p>&nbsp;</p>De la "Cota 220" a la "Fachada Histórica"<p>Cuando discutimos el crecimiento de Tandil, solemos caer en una trampa conceptual: creer que "preservar" es sinónimo de "congelar".&nbsp;</p><p>Quiero invitarlos a pensar en una comparación directa entre dos figuras de restricción urbana que hoy están bajo la lupa: la "cota 220" en las sierras y la "fachada histórica" en el centro de la ciudad.</p><p>¿Qué pasa cuando el Estado le dice a un propietario que en su fachada histórica declarada patrimonio no puede tocar una sola línea de diseño? ¿Y qué pasa cuando le dice al dueño de un terreno sobre la cota 220 que su lote debe permanecer exactamente igual para siempre? En los papeles suena a una "preservación heroica”. Pero en la realidad práctica, abre un interrogante incómodo: ¿quién se hace cargo de mantener lo que se paraliza?</p><p>Si el propietario de un terreno en la altura no puede hacer absolutamente nada ahí, ¿qué incentivo tiene para limpiarlo, desmalezarlo o prevenir incendios forestales que luego ponen en riesgo a todo el entorno?&nbsp;</p><p>En el centro pasa lo mismo: si congelamos una fachada histórica y le impedimos al dueño generar un desarrollo rentable que financie su preservación, ese edificio se convertirá en una cáscara vacía y ruinosa. ¿Qué pasa si un día se desprende un ladrillo de un balcón histórico y cae sobre la cabeza de un chico que pasa por la vereda?&nbsp;</p><p>¿De quién es la culpa? &nbsp;¿Del propietario que no tiene recursos para mantener un monumento improductivo? ¿O de la ordenanza que lo asfixió en nombre del patrimonio? Y no vayamos al plano legal, porque mucho de lo que hay, termina siendo impracticable.</p><p>Todo lo que se paraliza requiere mantenimiento. Pero nadie mantiene lo que no tiene permitido utilizar de manera inteligente.&nbsp;</p><p>Cuando prohibimos por prohibir, sin crear herramientas de incentivo, compensación o reconversión, no estamos protegiendo el paisaje ni la historia: los estamos condenando al abandono y al peligro.</p><p>Para salir de este laberinto, propongo aplicar herramientas urbanísticas modernas que ya funcionan con éxito en otras partes del mundo, como la Transferencia de Capacidad Constructiva.&nbsp;</p><p>Piénsenlo bajo la misma lógica de los bonos o certificados de emisión de carbono que hoy rigen los mercados ambientales globales: una empresa que necesita emitir carbono para su producción le compra "derechos de emisión" o créditos a un bosque protegido que captura ese gas. El que genera un impacto compensa económicamente al que preserva, permitiendo que el recurso natural siga en pie de forma rentable y sostenible.</p><p>Con la cota 220 o la fachada histórica deberíamos hacer exactamente lo mismo. Si el Estado decide que un lote en la cota o un frente debe conservarse verde o intacto para el disfrute de toda la comunidad, debe permitirle a ese propietario transferir (vender) sus "metros cuadrados edificables teóricos" a un desarrollador que los aplique en las zonas donde la ciudad sí quiere consolidar densidad (el centro, por ejemplo).&nbsp;</p><p>De este modo, el mercado privado financia la preservación del paisaje y del patrimonio, el desarrollador construye donde corresponde y el vecino conserva su capital, logrando un equilibrio real donde conservar deja de ser un castigo para convertirse en un negocio sustentable. Muchachos. No es tan difícil…</p><p>&nbsp;</p>Ningún metro cuadrado se salva solo<p>Hay una premisa que para mí es clave para la gestión y para la vida: no se puede tener un jardín en medio del desierto (salvo que seas Dubai. Y claramente no lo somos).&nbsp;</p><p>Si a nuestro entorno le va mal, a nuestro metro cuadrado —por más exclusivo o histórico que sea— tarde o temprano le va a ir mal.&nbsp;</p><p>El crecimiento de Tandil no es un fenómeno aislado. Es un movimiento orgánico de personas que eligen este ecosistema para vivir, invertir y proyectar su vida y trascendencia (si la persiguen…).</p><p>Cuando el Tiro Federal se instaló en su ubicación actual, o cuando las primeras carreras levantaron polvo en la periferia, esas zonas eran el borde del mapa. Eran espacios pensados para actividades que, por su propia naturaleza (ruido, seguridad, logística), necesitaban aislamiento.&nbsp;</p><p>Pero la ciudad avanzó. Ese "desierto" se transformó en tejido urbano, en hogares de familias y en emprendimientos turísticos. En síntesis, en el jardín que hoy compartimos.</p><p>El error de diagnóstico radica en creer que la antigüedad otorga una inmunidad eterna contra el cambio. Piénsenlo un segundo:</p><p>La ciudad como organismo vivo: Una traza urbana no es un monumento de mármol que se queda fijo para siempre. Es un cuerpo que crece y que, cuando “la ropa le queda chica, necesita cambiar de talle”. El PDT debe ser un instrumento dinámico, no una biblia inmodificable escrita hace décadas.</p><p>La evolución de las necesidades: El Tandil de mediados del siglo XX no es el mismo Tandil tecnológico, turístico y residencial de 2026. Las demandas de servicios educativos, comerciales y recreativos hoy se distribuyen de otra manera en el territorio.</p><p>La superposición de derechos: El derecho legítimo de una institución centenaria (o de un vecino residencial) no puede anular el derecho, también legítimo, del resto de la comunidad al desarrollo, el descanso y la previsibilidad. La llegada de la modernidad no debe significar la erradicación prepotente, pero tampoco la parálisis de la ciudad.</p><p>&nbsp;</p>Del conflicto a la reconversión<p>¿Qué hacemos entonces? ¿Borramos la historia o bloqueamos el futuro?&nbsp;</p><p>Como directores de empresas, como desarrolladores y, sobre todo, como ciudadanos con visión, sabemos que donde el analista lineal ve un conflicto cerrado, el desarrollador sistémico ve una oportunidad de reconversión.</p><p>El desplazamiento de actividades de alto impacto fuera de las zonas densamente pobladas, o la correcta inserción de nuevos polos comerciales y educativos, no son derrotas: son las llaves para la modernización de Tandil.&nbsp;</p><p>Esta reconversión es el núcleo de la densidad inteligente que promuevo desde Tandil 2050: crecer hacia adentro con calidad, liberando suelo en las áreas consolidadas y planificando los nuevos usos en la periferia.</p><p>En lugar de resignarnos a la disputa interminable, que la planificación urbana nos ofrezca alternativas concretas de reconversión. Por un lado, conflictos históricos como el de La Cascada o el Tiro Federal pueden destrabarse mediante masterplans de relocalización estratégica hacia predios modernos y adecuados, financiados de manera inteligente a través de herramientas de plusvalía urbana aplicadas sobre los terrenos liberados, los cuales podrían transformarse en nuevos pulmones verdes para el disfrute de la comunidad.</p><p>Por el otro, el dilema de la Avenida Fleming se resuelve integrando las propuestas comerciales y la potencial radicación del colegio bajo un plan riguroso de mitigación del impacto y una conectividad inteligente con los accesos principales de la ciudad.&nbsp;</p><p>No se trata de frenar los proyectos, sino de apalancarse en ellos para dotar a la zona de la infraestructura que hoy le falta.</p><p>&nbsp;</p>¿Y si proponemos en lugar de quejarnos?<p>Como señalé al hablar sobre los parches millonarios y la importancia de la planificación, este escenario nos exige a los empresarios, dirigentes y desarrolladores locales un cambio rotundo de actitud. No nos podemos quedar en la comodidad de la queja o esperando que "el Municipio resuelva".&nbsp;</p><p>Desde los medios de comunicación y los espacios de toma de decisiones tenemos que elevar la vara del debate. No podemos seguir alimentando la grieta de "vecinos nuevos vs. instituciones históricas" o "desarrolladores vs. asambleas de vecinos" para ganar clics efímeros. Nuestra responsabilidad es mostrar que la evolución urbana es la confirmación del éxito de Tandil como ciudad elegida.</p><p>Pensar el Tandil 2050 implica entender que si el centro de la ciudad necesita un rediseño peatonal y comercial —como lo planteé en su momento con el Paseo del Banco—, los límites urbanos y las avenidas conectoras como Fleming necesitan un ordenamiento de usos de suelo que sea estricto pero dinámico.</p><p>La plataforma de Tandil 2050 (www.tandil2050.com) nació precisamente para esto: para ser el ecosistema donde convergen las ideas de la academia, el empuje del privado y la planificación del Estado, transformando debates estériles en planes de acción concretos.</p><p>Lo que ayer funcionaba en los límites de la ciudad, hoy queda atrapado en el centro. El éxito de una gestión urbana se mide por la velocidad y la inteligencia con la que redefine las fronteras del futuro, no por cómo se atrinchera en el pasado.</p><p>La relevancia de nuestra ciudad se va a sostener si somos capaces de demostrarle al país que acá sabemos resolver los conflictos de convivencia urbana con madurez, con datos sobre la mesa y con acuerdos público-privados de vanguardia (en otra columna me referiré a cómo podemos diseñar estas herramientas para financiar infraestructura de calidad).</p><p>Los invito a sumarse al debate en Tandil 2050, a sentarse en una mesa con el plano de los próximos 30 años y a dejar de discutir quién puso la primera piedra.&nbsp;</p><p>La verdadera discusión es dónde vamos a colocar las piedras que faltan para consolidar este jardín que día a día estamos construyendo.</p><p>&nbsp;</p>]]>
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                    <![CDATA[<figure><img src="https://cdnartic.ar/QOgwYwLu2wLOZ6pevAm69SReo90=/800x0/filters:no_upscale():format(webp):quality(40)/https://cdn.eleco.com.ar/media/2026/03/colegio_en_calle_fleming.webp" class="type:primaryImage" /></figure>Ante el crecimiento demográfico y la expansión residencial, la planificación urbana de Tandil 2050 propone superar los conflictos históricos mediante una visión sistémica que priorice la sustentabilidad y la infraestructura necesaria para el desarrollo.]]>
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                                                <category term="opinion" label="Opinión" />
                                <updated>2026-07-31T12:26:40+00:00</updated>
                <published>2026-07-16T15:59:06+00:00</published>
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            ¿Modernidad inteligente o parches millonarios? La encrucijada que define el futuro de Tandil
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                <![CDATA[Rodrigo Ariel Rotonda]]>
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                    <![CDATA[<figure><img src="https://cdnartic.ar/pWjzf8wyiWI8tnMo6TbIBu-grSw=/800x0/filters:no_upscale():format(webp):quality(40)/https://cdn.eleco.com.ar/media/2024/10/cristo_de_las_sierras_18.jpg" class="type:primaryImage" /></figure><p>Tandil se encuentra ante un espejo que devuelve una imagen de transformación irreversible.&nbsp;</p><p>La reciente e inapelable intervención del arquitecto Roberto Guadagna —quien con precisión quirúrgica comparó el impacto del nuevo shopping Paseo del Banco con hitos de la escala de las Galerías Pacífico en Buenos Aires— viene a ratificar una tesis ineludible: el centro tradicional, tal como lo conocemos, va a cambiar para siempre.</p><p>Como sostuve en mi columna anterior en este mismo espacio, ese "presente complaciente" que hoy goza la ciudad cruje ante una realidad de dimensiones inéditas para nuestra escala.</p><p>La pregunta ya no es si el shopping reconfigurará la dinámica del centro.</p><p>La pregunta urgente es cómo vamos a diseñar la movilidad, la infraestructura y el financiamiento de ese nuevo mapa urbano para que la ciudad no muera por asfixia o por fragmentación.</p><p>Frente a este escenario, es vital entender que podemos no estar a la deriva: hoy ya existe una plataforma que busca impulsar el pensamiento colectivo, un norte conceptual plasmado en la iniciativa de Tandil 2050 (www.tandil2050.com), que busca anticiparse a este nuevo modelo de ciudad para que el crecimiento no nos pase por encima.</p><p>&nbsp;</p>La paradoja de la densidad: crecer hacia arriba<p>Guadagna puso el dedo en la llaga de un debate mal enfocado: la densificación.</p><p>Tal como afirmé anteriormente, existe un falso conservacionismo local, bienpensante pero letal, que asocia la construcción en altura con el caos. Y es exactamente al revés.</p><p>El mayor error estratégico que podríamos cometer bajo la excusa de mitigar el impacto visual o el tránsito sería bajar la densidad del área central.</p><p>La sustentabilidad de la "ciudad de los 15 minutos" —un eje clave en el diseño de desarrollo sostenible que promueve Tandil 2050— exige una trama compacta.&nbsp;</p><p>Negar la altura en el centro no es proteger a Tandil. Es condenarla a un derrame periférico caótico que destruye el ecosistema y encarece de forma inviable la prestación de servicios públicos esenciales.</p><p>Sin embargo, como ya mencioné, densificar no es simplemente apilar ladrillos. Cada proceso de densificación debe estar respaldado por una evaluación y una inversión agresiva en infraestructura de base —agua, cloacas, energía y soterrado de cables—.</p><p>Pero hay una dimensión que conecta la densidad con la calidad de vida: la reconversión del espacio público vial.</p><p>Si vamos a permitir que la ciudad crezca hacia adentro y hacia arriba, el espacio que ganamos en verticalidad debemos devolvérselo en el plano horizontal. Para densificar con éxito el centro, la condición sine qua non es reducir de manera drástica el tránsito vehicular y redefinir las prioridades de movimiento.</p><p>&nbsp;</p>La visión compartida: el norte político y social como cuestión pendiente<p>Aquí radica el verdadero nudo que aún nos debemos como comunidad.&nbsp;</p><p>Siguiendo la línea de lo que expuse en mi artículo anterior, cualquier transformación física del espacio carece de sentido si no resolvemos la cuestión de fondo: la de establecer un liderazgo claro que unifique criterios en el centro tradicional.</p><p>Determinar la fisonomía y el funcionamiento del corazón urbano sigue siendo una materia pendiente de definición estratégica.</p><p>No podemos diseñar un plan de movilidad si antes no trazamos un norte compartido.&nbsp;</p><p>Este destino colectivo debe nacer del empuje y la asociatividad del sector privado, articulado codo a codo con la normativa que disponga el sector público, y validado por el tercer sector (la academia, empresas sociales u ONG).</p><p>Cuando el privado tracciona y el Estado reglamenta una visión conjunta, la ciudad progresa.</p><p>Si en cambio persistimos en la fragmentación actual, donde cada comercio cuida su propio boliche de forma aislada, cualquier intento de intervención urbana fracasará.</p><p>La movilidad inteligente no es una receta técnica: es la consecuencia directa de un acuerdo político y social unificado.</p><p>&nbsp;</p>Descongestionar el centro: el auto ya no es el rey<p>Bajo esa visión compartida, el centro “histórico” no puede seguir siendo un gran estacionamiento a cielo abierto ni un embudo para el tránsito de paso.</p><p>El Paseo del Banco inevitablemente modificará los flujos de peatones y vehículos. Y si pretendemos que los comercios tradicionales circundantes sobrevivan y muten hacia la economía de la experiencia, el espacio común debe ser amigable.</p><p>Hoy, el centro es hostil: saturación de vehículos, “contaminación sonora” y una fisonomía que degrada cualquier intento de paseo peatonal.</p><p>Hay que animarse a rediseñar la movilidad con coraje político y visión de bloque. Reducir el tránsito vehicular en las arterias clave no es una utopía. Es una necesidad de supervivencia urbana.</p><p>Necesitamos ensanchar veredas, priorizar áreas peatonales exclusivas e incorporar una red seria y conectada de bicisendas que penetre el casco urbano.</p><p>El centro debe dejar de ser un lugar de tránsito pesado para convertirse en un destino de permanencia.&nbsp;</p><p>El auto particular debe perder privilegios de acceso y estacionamiento en el núcleo duro, obligando a los flujos vehiculares a buscar las avenidas de circunvalación y transformando las calles tradicionales en verdaderos corredores de convivencia.</p><p>&nbsp;</p>La clave intermodal: cada medio de transporte en el lugar adecuado<p>Desplazar el protagonismo del automóvil particular en el centro nos obliga a resolver la pregunta del millón: ¿cómo hacemos para llegar &nbsp;y movernos de forma eficiente?</p><p>Y la respuesta no es mágica ni persigue la prohibición. Se basa en colocar cada medio de transporte en el lugar adecuado.</p><p>El auto es una herramienta fenomenal para la conectividad interurbana o para vincular periféricamente la ciudad, pero en el “centro del siglo XIX”, es físicamente inviable.</p><p>Para que el centro sea verdaderamente accesible, el transporte público debe convertirse en la columna vertebral de la movilidad urbana.</p><p>Necesitamos repensar el sistema de colectivos para transformarlo en una opción fluida, previsible y atractiva que compita con el coche individual.</p><p>Esto exige carriles exclusivos en avenidas principales para acelerar las frecuencias, paradas inteligentes y seguras, y una reingeniería de recorridos orientada a la intermodalidad, permitiendo combinar el colectivo con la red de bicisendas de forma natural (en otra columna me referiré al cambio cultural que requeriremos para esto)</p><p>Lograr que el tandilense elija el transporte público no es una cuestión de voluntarismo, sino de diseño: si el colectivo es más rápido, previsible y cómodo que buscar estacionamiento en un centro peatonalizado, el cambio de hábito se da por decantación.</p><p>&nbsp;</p>Centralidades y descentralización: el concepto de "crear suelo público"<p>Diseñar la ciudad del futuro implica entender que potenciar el centro bajo un esquema denso y peatonal no anula la periferia, sino que la ordena.</p><p>Centralidad y descentralización son las dos caras de una misma moneda inteligente, una visión que justamente es clave en el proyecto de Tandil 2050 para evitar las asimetrías urbanas.</p><p>En mi artículo anterior explicaba que el shopping debe ser el estándar que suba el piso de la exigencia en todo el partido, pero que no podemos permitir que las zonas en pleno crecimiento queden relegadas a ser meras extensiones residenciales o “barrios dormitorio” desprovistos de alma urbana.</p><p>Para citar un ejemplo que conozco y mucho, el Paseo de la Rotonda encarna un concepto urbanístico de vanguardia: la creación de suelo público dentro de un espacio privado.</p><p>Es la muestra cabal de que el sector privado, cuando opera con liderazgo y visión estratégica, no se limita a buscar la rentabilidad del “loteo” tradicional, sino que propone nodos de centralidad urbana donde el ciudadano encuentra comunidad, servicios, experiencias y esparcimiento sin necesidad de colapsar el centro histórico.</p><p>Es este tipo de proyectos asociativos los que debemos multiplicar en las periferias de Tandil para descentralizar con propósito.</p><p>&nbsp;</p>El entorno como un todo: el espejo de las sierras<p>Esta necesidad de equilibrio territorial cobra una vigencia dramática a la luz de la reciente presentación del diagnóstico y lineamientos para el Plan de Manejo de las Sierras, elaborado por un equipo de investigadores de la UNICEN y colegios profesionales.</p><p>Los datos expuestos son contundentes y operan como una alerta roja: la expansión urbana difusa sobre la zona protegida creció un alarmante 82% entre 2005 y 2024. El informe desnuda un “consumo ineficiente del suelo” y una progresiva impermeabilización de nuestras cabeceras.</p><p>La tentación política habitual frente a esto es el reduccionismo: poner el énfasis obsesivo en "salvar las sierras" como si fueran una postal estática y aislada del resto del mapa. Y a mi entender, es un error de perspectiva.</p><p>Las sierras son nuestro entorno natural, pero deben ser entendidas y gestionadas como parte de un todo sistémico. Lo que pasa en lo alto de la sierra determina de forma directa la dinámica hídrica y funcional de la llanura y de los barrios.</p><p>Y como siempre digo, no reinventemos la rueda.&nbsp;</p><p>Hay casos de éxito internacional que demuestran que la clave está en mirar el territorio de forma integral.</p><p>Ciudades como Portland (EE. UU.), a través de Urban Growth Boundary (Límite de Crecimiento Urbano), lograron contener la dispersión horizontal inercial protegiendo sus valles agrícolas y forestales, obligando a la ciudad a densificarse con altísima calidad de vida hacia adentro.</p><p>En Sudamérica, Medellín (Colombia) implementó su Cinturón Verde Metropolitano, un proyecto que combinó la preservación ambiental de sus cerros con el ordenamiento de la vivienda, la contención de la expansión y la creación de espacio público.</p><p>Ambos ejemplos nos enseñan que el medio ambiente no es un freno al desarrollo, sino la frontera inteligente que lo moldea.&nbsp;</p><p>Volvemos, indefectiblemente, a la pregunta de fondo: ¿Cómo quiere crecer Tandil?</p><p>&nbsp;</p>El valor de la investigación local<p>El "plan de manejo serrano" y la reciente propuesta conjunta entre el Municipio y la UNICEN (a través de la Facultad de Ciencias Humanas) para aplicar Inteligencia Artificial a la movilidad urbana demuestran que el diagnóstico científico local es robusto.</p><p>Pone en valor el capital intelectual de nuestra universidad para procesar Big Data y optimizar flujos.</p><p>Sin embargo, este aporte de vanguardia nos obliga a trazar una línea conceptual clara: la tecnología es una herramienta de aceleración, pero jamás puede sustituir a la planificación.</p><p>El peligro no radica en la herramienta, sino en el enfoque político de su uso. Si la tecnología se aplica sin un plan urbano previo y un norte claro sobre qué modelo de ciudad queremos, la inversión corre el riesgo de volverse irrelevante.</p><p>La información que los investigadores de Humanas pueden procesar es monumental y valiosísima. Pero si alimentamos los algoritmos bajo la premisa inercial de seguir priorizando el flujo del auto particular, la IA solo servirá para optimizar el caos.</p><p>La tecnología solo adquiere sentido estratégico cuando se transforma en el soporte de una decisión política previa: la de planificar la transición hacia la “peatonalización”, el control del espacio público y, fundamentalmente, la optimización y jerarquización del transporte público y sustentable.</p><p>Invertir en dispositivos para simular modernidad es estéril. Invertir para ejecutar un plan integral de movilidad es el camino.</p><p>&nbsp;</p>¿Hacia dónde queremos crecer?<p>Esta tensión entre la inercia del crecimiento y la necesidad de planificación estratégica se despliega con nitidez en el debate actual del Concejo Deliberante en torno al crédito de 4.000 millones de pesos que el Ejecutivo busca contraer.&nbsp;</p><p>Más allá de las lógicas y necesarias discusiones técnicas de los bloques —que si la tasa del 44% es elevada frente a la baja de la inflación, que si compromete el estrés financiero de la próxima gestión o si las prioridades de los fondos del ex corralón fueron mal asignadas—, el fondo de la cuestión expone la raíz del problema estructural de Tandil.</p><p>La mayor parte de ese financiamiento está destinada al proyecto hidráulico del Barrio Arco Iris, una obra indispensable para mitigar las inundaciones que sufren también La Movediza y El Tropezón.&nbsp;</p><p>El oficialismo defiende la toma del crédito como una mirada de largo plazo en un contexto nacional sin obra pública, mientras que la oposición alerta que se está saliendo a tapar agujeros con herramientas caras cuando "el agua llega al cuello".</p><p>Ambos argumentos tienen su cuota de verdad, pero la verdad estratégica es más profunda: Arco Iris es el síntoma de haber permitido que Tandil crezca por derrame inercial sin la infraestructura de base planificada de antemano.</p><p>Y la discusión legislativa no debería agotarse en la ingeniería financiera del préstamo.</p><p>Debería ser el disparador de una pregunta existencial para la dirigencia local: ¿Hacia dónde y cómo quiere crecer Tandil?&nbsp;</p><p>Seguir expandiendo la periferia de manera horizontal obliga al Estado municipal a correr de atrás, tomando deuda de magnitud para llevar obras hidráulicas y servicios básicos a zonas que nunca debieron ser pobladas sin esa previsión.</p><p>Es la prueba fáctica de la tesis de Guadagna: "construir ciudad" exige generar suelo urbano dotado de infraestructura antes de que llegue el habitante, no después.&nbsp;</p><p>Es allí donde los lineamientos de Tandil 2050 cobran fuerza como la hoja de ruta necesaria para dejar de emparchar la coyuntura.</p><p>&nbsp;</p>De la queja a la planificación estratégica<p>El proyecto de Inteligencia Artificial aplicado a la movilidad, el plan de manejo de las sierras y las urgencias hidráulicas en el Barrio Arco Iris son las diferentes caras de la misma encrucijada urbana.</p><p>No podemos seguir fragmentando la discusión entre lo tecnológico, lo ambiental, lo presupuestario y lo barrial como si fueran compartimentos estancos. Todo forma parte del mismo ecosistema.</p><p>La situación financiera es compleja y los recursos son escasos, pero la escasez se combate con planificación, no con parálisis o voluntades aisladas.</p><p>La valiosa transferencia de conocimiento que hoy propone la UNICEN en sus diferentes facultades no puede quedar en un mero ejercicio de simulación digital o en diagnósticos archivados. Debe ser el motor científico que valide y ejecute un plan político real de transformación urbana que ponga al entorno natural, al transporte público y al peatón al frente.</p><p>Y disculpas por la insistencia, pero es el momento de forjar esa Integración Activa entre el sector público, el sector privado y el tercer sector para traccionar las inversiones estructurales que la ciudad reclama a gritos.</p><p>Dejemos de pensar en la coyuntura del día a día. El Tandil de las próximas décadas se está modelando hoy y herramientas de diseño social como las que proponemos en www.tandil2050.com ya están sobre la mesa.</p><p>Tenemos que decidir si queremos usar la inteligencia para ser los arquitectos de nuestro desarrollo o seguir siendo las víctimas de nuestro propio crecimiento.</p>]]>
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                    <![CDATA[<figure><img src="https://cdnartic.ar/pWjzf8wyiWI8tnMo6TbIBu-grSw=/800x0/filters:no_upscale():format(webp):quality(40)/https://cdn.eleco.com.ar/media/2024/10/cristo_de_las_sierras_18.jpg" class="type:primaryImage" /></figure>Entre el shopping, la Inteligencia Artificial de la UNICEN y el polémico crédito de los 4.000 millones, la ciudad debate su destino. ¿Planificamos un nuevo modelo o seguimos emparchando un caos inevitable?]]>
                </summary>
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                                <updated>2026-07-31T12:26:54+00:00</updated>
                <published>2026-07-06T20:09:58+00:00</published>
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        <title>
            Paseo del Banco: el desafío de rediseñar el centro para el Tandil 2050
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                <![CDATA[Rodrigo Ariel Rotonda]]>
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                    <![CDATA[<figure><img src="https://cdnartic.ar/fm7E1F6U1Y72oeKrq4NOe4wmoEI=/800x0/filters:no_upscale():format(webp):quality(40)/https://cdn.eleco.com.ar/media/2026/06/centro_tandil_1.webp" class="type:primaryImage" /></figure><p>Tandil goza hoy de lo que me gusta llamar un “presente complaciente” (podés ver mi charla en el marco de Flama acá )</p><p>La marca Tandil vende, atrae inversiones, tracciona turismo y tienta al nomadismo digital. Sin embargo, este éxito actual encierra una trampa mortal: la comodidad de creer que el crecimiento inercial es sinónimo de desarrollo. Y lejos está de serlo.&nbsp;</p>El desafío de nuestra generación: mantener el potencial sin caer en la inercia<p>Crecer sin planificar es, lisa y llanamente, improvisar el caos.&nbsp;</p><p>El verdadero desafío de nuestra generación no es celebrar los logros heredados, sino mantener el potencial de una ciudad intermedia que tambalea bajo el peso de su propio dinamismo demográfico. Y el epicentro de ese tambaleo, nos guste o no, se encuentra hoy en las pocas manzanas que configuran nuestro casco o único centro histórico.</p><p>Es precisamente ahí, en pleno corazón urbano, donde emerge el shopping del Paseo del Banco.&nbsp;</p><p>Este desarrollo no debe ser leído como un simple nodo comercial o un hito arquitectónico aislado. El Paseo del Banco es un catalizador, un llamado de atención que nos obliga a hacernos la pregunta incómoda pero inevitable: ¿Y si el shopping reconfigura por completo el mapa dinámico y genera un nuevo centro en Tandil? Si la respuesta es afirmativa, la inacción actual no es una opción.</p>El diagnóstico de una crisis de identidad<p>Hay que animarse a romper la hipocresía del debate cotidiano y decir las cosas por su nombre: el problema profundo de nuestro centro tradicional no es una simple cuestión estética de si "está feo" o lindo. El problema real es que no tiene identidad.&nbsp;</p><p>Se ha convertido en un corredor predecible, hostil para el peatón, saturado de cartelería obsoleta, veredas rotas y una oferta que languidece ante la falta de una propuesta integral.&nbsp;</p><p>Falta una experiencia identitaria porque, fundamentalmente, no hay un liderazgo claro que unifique criterios. Cuando el sector público se limita a regular la coyuntura y el sector privado opera de manera fragmentada (o como me gusta decir a mí, “cada uno con agua para su molino”), el espacio común se degrada.</p><p>Aquí radica el error de concepto habitual: definir la identidad visual y funcional del centro no es una responsabilidad originaria del sector público. El Estado no debe diseñar la estética del comercio. El verdadero accionar tiene que nacer del sector privado, que es el que debe organizarse, asociarse y demandar un estándar colectivo fuerte. Una vez que el privado tracciona y establece hacia dónde ir, el rol del sector público es reglamentar, oficializar y darle un marco normativo duradero a esa visión.</p><p>La fisonomía del centro tandilense ha quedado atrapada en una farsa de romanticismo chato que confunde la preservación histórica con el abandono estético. Y el Paseo del Banco expone esta vulnerabilidad.&nbsp;</p><p>Al ofrecer una experiencia de estándar internacional —climatizada, segura, integrada y previsible—, el shopping corre el velo de lo que el centro tradicional ya no ofrece.&nbsp;</p><p>La atracción natural del público hacia este nuevo polo no será mérito (únicamente) del desarrollador. Será la consecuencia directa de haber dejado que el corazón de la ciudad perdiera su brillo por falta de visión estratégica y de un liderazgo privado que exija las reglas del juego.</p>¿Es el fin del comercio tradicional?&nbsp;<p>Frente a este nuevo escenario, el termómetro del escepticismo local ya empieza a eyectar las preguntas de siempre: ¿Qué va a pasar con los locales actuales? ¿Qué va a pasar con los propietarios de esos locales?&nbsp;</p><p>El comercio del centro no va a morir por la aparición de un shopping. En todo caso, morirá por su propia incapacidad de mutar hacia la economía de la experiencia y por un vicio crónico que arrastramos hace años: la falta absoluta de una identidad colectiva.&nbsp;</p><p>Al no existir un relato unificado ni un liderazgo claro que lo coordine, quedamos atrapados en una suerte de anarquía comercial. Sin un norte común, cada comerciante se ve obligado a trazar su estrategia de forma estrictamente individual, transformando el centro en un archipiélago de voluntades aisladas donde cada uno se salva como puede o se hunde en soledad. Y esta atomización es letal. Competimos cuadra contra cuadra, local contra local, destruyendo cualquier posibilidad de sinergia y entregándole el terreno servido a un formato que sí entiende el valor de la uniformidad y el propósito compartido.</p><p>Los propietarios de los locales tradicionales del centro se encuentran ante una disyuntiva histórica. Ya no pueden comportarse como meros rentistas pasivos que renuevan contratos sobre veredas rotas mientras miran de reojo cómo sus inquilinos dan manotazos &nbsp;de ahogado &nbsp;para llegar a fin de mes. El Paseo del Banco va a elevar la vara. Si los comercios circundantes pretenden sobrevivir, la zona residencial y comercial tradicional tendrá que romper esa inercia del "cada cual manda en su boliche" y reconvertirse en un centro comercial a cielo abierto real.&nbsp;</p><p>Esto exige pasar de las estrategias individuales a una estrategia compartida: con gestión unificada, homogeneidad estética, asociatividad y propuestas que complementen y no que compitan torpemente con la oferta del shopping. El Paseo del Banco no viene a vaciar el centro: viene a obligarlo a dejar de pensar como un conjunto de comercios dispersos para empezar a actuar, de una vez por todas, como un verdadero ecosistema urbano.</p>El rol del Plan de Ordenamiento Territorial<p>Aquí es donde la discusión comercial se transforma inevitablemente en una discusión política y urbanística. ¿Qué va a pasar con el Plan de Ordenamiento Territorial (PDT)?&nbsp;</p><p>El mayor error estratégico que podríamos cometer como comunidad en las próximas décadas sería bajar la densidad del centro bajo la excusa “bien pensante” de descongestionar el tránsito o mitigar el impacto visual.</p><p>La sustentabilidad urbana de la ciudad del futuro —esa utopía realizable de los 15 minutos— exige ciudades compactas, no satélites dispersos que encarecen los servicios públicos y destruyen el entorno natural de nuestras sierras.&nbsp;</p><p>El centro de Tandil debe densificarse. Hay que invertir agresivamente en infraestructura de base —cloacas, agua, conectividad digital, soterrado de cables— y permitir que la ciudad crezca hacia adentro y hacia arriba.</p><p>Toda gran ciudad con ambición de trascendencia tiene un rascacielos. ¿Por qué Tandil no? ¿Por qué seguir pensando en chiquito o aceptando las limitaciones impuestas por sectores que, camuflados detrás de un falso conservacionismo, solo quieren frenar el crecimiento y mantener sus privilegios de statu quo?&nbsp;</p><p>Negar la altura y la densificación en el área central no es proteger a Tandil. Es condenarla a un derrame periférico caótico e insostenible (y ejemplos, tengo de sobra).</p>Descentralización y complementariedad<p>Diseñar el Tandil 2050 implica entender que centralidad y descentralización no son conceptos enemigos, sino las dos caras de una misma moneda inteligente.&nbsp;</p><p>La clave &nbsp;es descentralizar la oferta de experiencias. El Paseo del Banco debe operar como el nuevo gran hito del centro, pero su aparición tiene que ser el disparador para establecer un nuevo estándar de exigencia urbana que luego se derrame hacia el resto del ejido municipal.</p><p>Los tandilenses y los turistas no deberían verse obligados a confluir eternamente en las mismas cuatro calles para acceder de forma exclusiva al consumo, la cultura o el esparcimiento.&nbsp;</p><p>Si el shopping consolida y moderniza el casco céntrico bajo una densificación seria, ese mismo salto de calidad debe servir como incentivo para los barrios que hoy se expanden notablemente. Zonas en pleno crecimiento &nbsp;no pueden quedar relegadas a ser meras extensiones residenciales o “barrios dormitorio”. El desafío estratégico es dotarlas de infraestructura y conectividad para que desarrollen de manera planificada sus propias centralidades temáticas, comerciales y de servicios, garantizando una ciudad equilibrada e integrada.</p>De la queja al diseño estratégico<p>El Paseo del Banco ya es una realidad que redefine la fisonomía del centro de Tandil.&nbsp;</p><p>Podemos optar por el camino conocido: la queja nostálgica en la mesa de café, el diagnóstico infinito de los problemas del tránsito y la resistencia burocrática a los cambios estructurales. O podemos asumir la responsabilidad histórica que le toca a nuestra generación: pasar del diagnóstico al diseño estratégico.</p><p>Este nuevo shopping nos pone frente al espejo de nuestras propias limitaciones mentales. Es el momento de forjar esa Integración Activa entre el sector público, el sector privado y el tercer sector para traccionar las inversiones en infraestructura que la ciudad reclama a gritos.&nbsp;</p><p>Dejemos de pensar en chiquito. El Tandil del 2050 se está modelando hoy y el Paseo del Banco no es el final de ninguna era: es la piedra fundacional de la metrópolis intermedia que nos debemos el coraje de construir.</p>]]>
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                    <![CDATA[<figure><img src="https://cdnartic.ar/fm7E1F6U1Y72oeKrq4NOe4wmoEI=/800x0/filters:no_upscale():format(webp):quality(40)/https://cdn.eleco.com.ar/media/2026/06/centro_tandil_1.webp" class="type:primaryImage" /></figure>La apertura del Paseo del Banco desafía la inercia del centro tradicional y obliga a repensar la identidad urbana local. Ante el horizonte de Tandil 2050, el sector privado y público deben unirse para evitar la fragmentación y planificar el crecimiento.]]>
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                                <updated>2026-07-31T12:27:07+00:00</updated>
                <published>2026-06-26T15:01:17+00:00</published>
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